El Shinobi Demi-Humano

Cero días desde la Última Muerte (Ocho Muertes)

"Aló, ¿Onii-san…?" Mientras corría por las escaleras que lo llevarían ante la figura de negro, Subaru tomó el metia en su bolsillo y lo abrió sin dudarlo. La ocasión anterior había contactado a la receptora de esa llamada mágica, aproximadamente al mismo tiempo en que lo estaba haciendo en ese momento. Lo que implicaba que, si todo salía acorde a como él esperaba, la niña llegaría antes de que el muriera a manos del ente hostil.

Después de explicarle la situación a Mimi y acordar con ella un punto de encuentro, el cual era exactamente el mismo que la ocasión anterior, o sea, el primer lugar en el que Mimi notara señales de combate o revuelo, Subaru se despidió y regresó el Espejo Convergente a su bolsillo. Ahora que había terminado de poner al tanto a la niña mercenaria, podría enfocarse en correr hasta la azotea del edificio.

Sí, si sus cálculos eran correctos, y la había llamado a misma hora que en el bucle anterior, entonces Mimi llegaría a tiempo. Pero eso no sería suficiente para sobrevivir a la aparición del ente. Para cumplir las condiciones necesarias para salir adelante con ese evento de muerte y destrucción, Subaru necesitaba encontrar al demi-humano que lo salvó tras regresar de su primera muerte. Con la presencia de él, y la presencia de Mimi, detener al ente, e incluso vencerlo, era posible.

Exactamente por ello mismo, aunque existía la posibilidad de que al llegar a la azotea del edificio se encontrara con el mismo ente que añoraba su muerte, seguía corriendo sin tan siquiera tomarse un respiro. No sabía en qué momento decidiría la figura abandonar la azotea, y si sus suposiciones eran correctas y se trataba del demi-humano lobo, entonces era bastante probable que ni siquiera se molestara en utilizar las escaleras en el momento en que decidiera retirarse del lugar.

Al fin y al cabo, el hombre bestia había aparecido a su lado, saliendo casi de la nada; lo más seguro es que él había saltado de la azotea al callejón. Y tras verlo luchar contra el ente hostil, podía afirmar que esa no era un idea exagerada. Ese demi-humano contaba con una habilidad física bastante increíble, de eso no había duda. Había luchado en igualdad de condiciones contra el poderoso ente que había vencido a Mimi, así que debía tratarse de una guerrero o mercenario del más alto rango.

Fue entonces que Subaru se percató de algo… Si mal no recuerdo, Anastasia recibió en la mansión a un sujeto bastante poderoso hace un par de días, antes de irse. Mencionó que se trataba de un guerrero Shinobi o algo parecido, y que él había rechazado unirse al Colmillo de Hierro. Estaba bastante desilusionada por ello… ¿Cuál dijo ella que era su nombre? Jaibel, Halbel… No, así no era.

Justo cuando la idea de un guerrero de gran poder comenzaba a parecerle familiar a Subaru, finalmente llegó a la puerta que daba a la azotea. Desechando sus inútiles intentos de recordar el nombre del guerrero con el que se había reunido Anastasia, Subaru endureció su espíritu y se armó de coraje. Cautelosamente, abrió la puerta de madera y se asomó a la azotea; la cual constaba de una terraza desde la cual se veía toda el área metropolitana.

En ese momento se encontraba dentro de un edificio que albergaba un complejo departamental. Por suerte para él, el ingreso no estaba restringido, y gracias a ello había alcanzado la puerta que daba a la azotea sin mayor contratiempo. El edificio no era especialmente alto, estaba conformado por cinco pisos. Y aun así, su condición física mediocre implicaba que ya se encontraba agitado.

Estabilizando su respiración y limpiando el sudor que se había acumulado en su frente, tanto por el cansancio como los nervios, Subaru buscó a la figura de negro que había notado desde el callejón. No tardó demasiado en dar con la figura. Allí, de pie en una esquina de la azotea, con una columna de humo escapando de su hocico, se encontraba el demi-humano que había estado buscando.

Ligeramente más relajado, Subaru entró a la azotea y cerró la puerta tras él. Ya había encontrado a la persona que estaba buscando, y ahora solo tenía que convencerla de darle su apoyo. Al darse cuenta de eso, el paso confiado de Subaru se detuvo en seco. ¿Cómo se suponía que lo haría? ¿Qué podría decirle a ese demi-humano que no conocía de nada, para convencerlo de darle su apoyo? La mente de Subaru estaba en blanco.

No tenía nada… La ocasión que el demi-humano lo siguió, solo lo hizo por su criptica advertencia sobre la aparición de un ente peligroso. ¿Acaso repetir exactamente eso mismo daría los mismos resultados? Subaru tenía fuertes dudas al respecto. Empezando porque esa ocasión su encuentro había sido completamente distinto. Subaru se encontraba mal por su regreso tras morir, así que se comportó especialmente misterioso con ese demi-humano que le había ofrecido su mano.

Pero en ese momento él mismo había ido a buscarlo, por lo que advertirle de la nada sobre la aparición del ente, podría resultar completamente extraño y fuera de lugar de su parte. Por su puesto que existía la posibilidad de que eso bastara para llamar la atención del curioso demi-humano, pero Subaru no quería arriesgarse a perder la ayuda de la única persona capaz de evitar todas las muertes que se aproximaban.

Rezongando, Subaru se percató de que había pasado casi un minuto allí parado, en medio de la azotea, observando la espalda del demi-humano. Considerando los buenos sentidos de los demi-humanos, no sería sorprendente que él ya se hubiera percatado de su presencia, así que observarlo sin moverse o decir nada podría considerarse completamente espeluznante de su parte. Queriendo evitar el dejar una mala imagen, Subaru respiró hondo y terminó de acercarse al demi-humano.

"Ehmm…" Murmurando, Subaru buscó rápidamente las palabras correctas con las cuales comenzar la conversación. Lastimosamente para él, aún no se le había ocurrido nada; seguía con la mente en blanco. Maldiciendo su lentitud, Subaru decidió decir lo primero que se le ocurriera. "¿Acaso no eres el guerrero Shinobi que fue a la mansión de Anastasia Hoshin hace un par de días?"

Al final, eso fue lo que terminó saliendo de su boca. Subaru nunca había visto al mencionado guerrero Shinobi, solo había escuchado de él por parte de Anastasia. Por lo que no tenía razón alguna por la cual relacionarlo con ese demi-humano. No, esa afirmación es incorrecta. Sí había algo que lo había llevado a relacionar al misterioso guerrero Shinobi y ese demi-humano. Shinobi, como muchas cosas de Kararagi, era un término que recordaba a algo de su país natal, Japón.

Y el nombre hace referencia a guerreros ninjas masculinos, descripción que definitivamente calzaba con el estilo de lucha del demi-humano. Ese demi-humano era un guerrero que utilizaba técnicas del ninjutsu y era considerablemente poderoso. Por lo que también calzaba con la descripción del guerrero que se reunió con Anastasia. Además, no había pasado mucho tiempo desde que la reunión tuvo lugar, por lo que no sería de extrañar que ese guerrero siguiera en Kyo. Con todo eso en mente, Subaru había decidido hacer esa pregunta tan directa.

"Hmm… Tenía curiosidad sobre que podrías decir, pero debo admitir que no me esperaba eso." Con un suspiro relajado, el hombre bestia de aspecto andrajoso le respondió sin voltearse a mirarlo. Con su mirada filosa enfocada en el sur del área metropolitana, contrario a la avenida principal, el demi-humano dejó salir otra columna de humo de su boca. "Supongo que no tengo razón para negarlo… ¿Acaso eres un empleado de la mansión, chico?"

Sintiéndose satisfecho por su exitosa deducción, Subaru decidió continuar con el tema de conversación que él mismo había iniciado. "Se podría decir que sí. Soy empleado de Anastasia-sama y vivo en la mansión." Recordando su posición, Subaru decidió hablar con formalidad.

"Hmm… Ya veo." Mostrando desinterés, el demi-humano inhaló de su pipa, aún sin mirarlo. "¿Se podría saber que te trajo aquí? No estoy muy a la vista que digamos, así que me sorprende un poco que dieras conmigo tan fácilmente."

"Ehmm…" Con los nervios regresándole, Subaru comprendió que ese tema de conversación no lo llevaría a ningún lado. Y la situación podía ser peor que eso, ya que existía la posibilidad de que el demi-humano creyera que su objetivo era intentar convencerlo de que aceptara la oferta de Anastasia. Eso podría llevar a que él se negara a cualquier petición que le hiciera… Se había equivocado con su forma de abordar la conversación.

"¿Sabes? Estoy disfrutando de mi día de descanso. Hace mucho tiempo que no tenía la oportunidad de venir a Kyo, así que preferiría no ser molestado… Si no tienes nada que decirme, entonces deberías-"

"¡Halibel!"

"¿Eh?" Tomado por sorpresa por la reacción del pelinegro, el demi-humano finalmente se decidió a voltearse hacia Subaru. Con sus ojos afilados, lo miró a la cara.

"¡Ya lo recordé, tu nombre es Halibel! Eres el guerrero más poderoso de este país, ¿no es así? Eso me dijo Anastasia." Desechando la formalidad, Subaru observó al demi-humano de nombre Halibel, que ahora lo estaba observando con sospecha.

"¿Qué con eso, chico? Yo nunca le oculté mi identidad a tu empleadora."

"Había olvidado tu nombre y no lograba recordarlo, eso es todo. Ahora que lo recordé, siento que me quité un peso de encima."

"Chico… ¿De qué demonios hablas?" Halibel no parecía estar molesto por la actitud de Subaru, pero claramente no se encontraba complacido tampoco.

"Halibel-san…" Mirando directamente al demi-humano, Subaru respiró profundamente y se preparó para decir lo que había ido a decir, dejaría de irse por las ramas. "Un ente peligroso está por atacar la avenida principal del área metropolitana, las vidas de muchas personas se encuentran en peligro, y usted es la única persona que puede lidiar con ello." No quería sonar como alguien desvergonzado, así que Subaru le habló de la forma más respetuosa que pudo aún con la prisa que tenía.

"¿Un ente, dices?" Desconcertado, Halibel exhaló humo, resaltado así su gesto de duda.

"Sí. Se ve como una hermosa mujer de pelo blanco, vestida con un kimono negro que apenas cubre sus muslos; sin embargo, se trata de un ente de muerte y destrucción que es especialmente hábil con el uso de magia de viento." Subaru no quería repetir lo ocurrido con el ataque de Elsa y Meili. Tenía que advertir sobre el ataque del ente lo antes posible, solo así podría ahorrarse las muchas muertes que estaban por ocurrir. Aun así, Subaru había decido no revelar que él era el objetivo del ente, pues temía que eso causara que Halibel rechazara su pedido de ayuda.

"Hmm… Posees información muy precisa sobre este supuesto ataque. ¿Cómo es que sabes todo eso?" Con Anastasia y Julius había servido el decir que no podía revelar como había obtenido la información, pero Subaru era consciente de que lo mismo no serviría con Halibel. Por lo mismo decidió utilizar como coartada uno de los rumores que habían surgido sobre él entre los miembros del Colmillo de Hierro.

"Tengo una Protección Divina extremadamente rara que me permite visualizar el futuro. No es tan conveniente como para mostrármelo todo, pero por lo general puedo tener una imagen bastante clara de lo que está por suceder. Y en este caso, le puedo asegurar que usted es el único capaz de hacer algo para evitar una masacre, Halibel-san." Subaru decidió tomar el rumor de que su habilidad era una extraña Protección Divina. Hablando lo más claro posible, Subaru le presentó la situación a Halibel.

"Hmm… Ya mi instinto me había indicado que había algo interesante en ti desde el momento en que te vi, pero debo admitir que no me esperaba nada de esto. Bien, dime donde aparecerá este ente peligroso que mencionaste, iré contigo."

"¡Ehhhh!" Exclamó Subaru, habiendo sido tomado por sorpresa, mientas observaba con sus ojos bien abiertos a Halibel. Nunca esperó que el demi-humano fuera a acceder tan fácilmente. Aunque claro, la primera vez que éste lo había ayudado, también había sido de una manera considerablemente conveniente, aun cuando todo salió mal para él al final. "¿Me vas a acompañar, así sin más?"

"No veo porque no…" Levantando sus hombros mientras sonreía de lado, Halibel dio a entender que su petición no le molestaba. "De todas formas, no tengo nada mejor que hacer."

"¿No habías dicho que estabas descansando y no querías ser molestado?" Subaru sabía que lo mejor que podía hacer era callarse y aceptar la ayuda de Halibel sin cuestionárselo. Sin embargo, también tenía la necesidad de obtener toda la información posible; nunca se sabría cuando la necesitaría.

"¿Dije eso? Supongo que no tenía mucha esperanza de que me dijeras algo interesante, pero si llegas a tener razón y sucede el ataque que mencionaste, entonces estaría ante una persona extremadamente peculiar." Rascándose su hocico, Halibel explicó sus motivos. "¿Dijiste que trabajas para esa chica de la Compañía Hoshin, no es así?"

"Ehmm… Sí, se podría decir que tengo un puesto ejecutivo en la compañía." Intentando quedar lo mejor parado posible, Subaru decidió decorar un poco su puesto; aunque tampoco es que estuviera mintiendo.

"Nada de eso me interesa, chico. Aun así, es cierto que rechacé la oferta de tu empleadora… Hmm…" Mientras suspiraba, Halibel lo observó de arriba abajo. "Bien, dependiendo de como resulte todo esto, tomaré una decisión."

"¿Una decisión?" Confundido por los murmullos de Halibel, Subaru lo cuestionó respecto a su significado.

"No es nada, ya luego verás de qué hablo. En fin, déjame nada más hacer esto…" Halibel, entonces se agachó y tomó algo; era una botella de licor. De hecho, ahora que Subaru le prestaba atención, se pudo percatar que Halibel desprendía un ligero hedor a alcohol; probablemente a eso se refería con que estaba en su tiempo de descanso. Guardando la botella en su kimono negro, Halibel se alejó de la orilla de la azotea y se colocó a su lado. "Bien, estoy listo. Llévame adónde sea que vaya a suceder el ataque."

"Ehmm, bueno…"

"No me digas que tu bendición te impide saber el lugar exacto del ataque." Ligeramente desilusionado, Halibel temió que la habilidad de Subaru no fuera del todo exacta.

"No es eso, es solo que el ataque bien podría suceder en cualquier parte del área metropolitana. Por ahora creo que deberíamos dirigirnos a una de las calles adyacentes, que se encuentran menos llenas de gente."

"¿No habías dicho que el ataque ocurriría en la avenida principal, chico?" Deteniéndose, Halibel cuestionó a Subaru respecto a su cambio en la predicción. Percatándose de su error, Subaru decidió cambiar un poco el enfoque.

"Sí, si no hacemos nada, sucederá allí…" Dándole una frase de significado abierto a Halibel, Subaru dio por finiquitado el asunto. Halibel por un momento pareció no estar muy convencido, pero finalmente levantó sus hombros, en señal de que ya no le importaba, y alcanzó a Subaru. Ambos estaban por salir de la azotea, cuando fue Subaru esta ocasión quien se detuvo. "Gracias por la ayuda, Halibel-san." Cruzando su mirada con la del demi-humano, Subaru le agradeció por ayudarlo.

"Nah… No hace falta, chico. Solo estoy actuando debido a mi propia curiosidad, eso es todo." Inhalando el contenido de su pipa, Halibel le devolvió a Subaru una sonrisa humeada. "Por cierto, creo que aún no me has dicho tu nombre, chico."

"Subaru, Subaru Natsuki." Ya él se había acostumbrado a dar su nombre en el orden contrario a como se acostumbraban a colocar los nombres completos en su país de origen, así que no había tenido problema en presentarse de esa forma. Al fin y al cabo, si lo decía al revés, podría crear confusiones; y no sería la primera vez que le ocurriría.

"Hmm… Subaru… ¡Un placer conocerte, Subaru!" Sonriendo, el demi-humano palmeó amigablemente su espalda mientras le indicaba que saliera primero de la azotea. "Y no tienes que hablarme tan formalmente. Puedes llamarme solo Halibel. ¡Y si todo sale bien, puedes llamarme Hal-san!" Riendo relajadamente, Halibel cerró la puerta de la azotea y salió del edificio acompañado de Subaru.


Nervioso, Subaru caminó a lo largo de la misma calle paralela a la avenida principal en la que había visto combatir a Halibel. Después de lo ocurrido antes de su última muerte, Subaru no estaba dispuesto a arriesgarse a ingresar de nuevo a las profundidades de la avenida. No tras sacrificar inútilmente la vida de docenas de personas, solo para prolongar la suya carente de valor.

Sabía que el recuerdo de las pedazos de aquellas personas que había usado como escudo, bañándolo, lo perseguiría de por vida. Y el recuerdo de lo mismo ocurrido con Mimi, probablemente se uniría al elenco de sus pesadillas. Por ello se estaba esforzando por alejarse lo más posiblemente de los transeúntes que caminaban tranquilamente por esa calle, ajenos al peligro que se cernía sobre sus vidas.

El ente hostil podría aparecer en cualquier momento, Subaru no tenía control sobre ello. Por eso siguió avanzando, sin detenerse a pensar en si estaba cometiendo otro error o si había información que estaba olvidando. Halibel, por su parte, estaba siguiéndolo de cerca mientras inhalaba tranquilamente el humo de su pipa. Ambos eran extremos completamente opuestos; uno se encontraba peligrosamente relajado y el otro se encontraba insanamente turbado.

Sin presentar atención a otra cosa que no fuera seguir moviéndose, Subaru caminó a paso apresurado con la vista bloqueada en aquello que tenía al frente. Su estado de concentración, producto del estrés, era tan profundo, que por un momento falló en percibir el aura hostil. Con su corazón saltándose un latido, Subaru se detuvo y comenzó a buscar con la mirada a la figura femenina.

Halibel, notando el cambio de actitud en Subaru, mostró un semblante ligeramente más serio. Con humo filtrándose de entre sus colmillos, el demi-humano levantó la mirada y observó a la figura parada en la esquina de uno de los edificios ubicados al costado de la calle; no de forma muy distinta a como él se había encontrado hace solo unos minutos. Subaru, solo un segundo más tarde, también la encontró.

El demi-humano lobo, que poseía instintos y sentidos extremadamente más afilados y entrenados que los de Subaru, se había percatado del cambio en el ambiente causado por la figura mucho antes que él. Y aun así, Halibel había sido sorprendido por la rápida reacción del chico. Sonriendo de soslayo, el demi-humano tomó uno de sus kunais y se preparó para luchar. Una vez más, su instinto no le había fallado; había encontrado a un individuo extremadamente peculiar.

"¿Se trata de esa mujer?" Cuestionó Halibel, con su mirada aún fija en la figura que se mantenía sobre el edificio de unos tres pisos de altura. La pregunta no se debía que tuviera dudas respecto a su juicio, simplemente deseaba escuchar la confirmación por parte de aquel que lo había llevado hasta allí.

"Sí. Estate atento, en cualquier momento nos atacará." A pesar de que le temblaban sus pies, al punto en que le era difícil el mantenerse en pie, Subaru respondió con firmeza.

"¿Estás seguro?" Con los ojos entrecerrados, Halibel insistió con tono burlón. "Lo único que veo es una chica increíblemente hermosa. ¿Estás completamente seguro de que esa Protección Divina tuya no está averiada?"

Halibel, acorde a su personalidad despreocupada, aprovechó para hacer una broma fuera de lugar. Sin embargo, él lo sentía, sus instintos no mentían, esa mujer no era alguien a quien darle la espalda fuera una buena idea. Halibel solo estaba intentando aligerar la atmosfera, ese era su estilo. Sobre todo cuando notaba que Subaru estaba por desmoronarse por el terror.

Subaru, que se encontraba en medio de una batalla de miradas con el ente, ignoró la broma de Halibel. Con su ritmo cardiaco acelerándose y su respiración entrecortándose, Subaru observó aterrado al ente que incansablemente transmitía un aura de desesperación. La silueta del ente se desdibujó, clara señal de que estaba por atacar. Emanando hostilidad y odio, la figura femenina saltó del techo y calló a solo unos metros de ellos.

"Muere…" Ignorando al demi-humano de apariencia andrajosa, el ente levantó su mano y atacó a Subaru. No obstante, antes de que la ráfaga de viento filoso rebanara a Subaru, un sonido metálico precedió a la disipación del ataque mágico. Habiéndose movido a una velocidad mayor que la del ciclón de magia del elemento viento, Halibel desvió el curso del aire, arrebatándole el impulso y convirtiéndolo subsecuentemente en una simple brisa.

"Veo que eres una mujer de pocas palabras…" Exhalando una columna de humo, Halibel comentó relajadamente mientras señalaba a la mujer con su kunai extremadamente afilado.

"Muere…" Susurró agresivamente el ente, emitiendo una hostilidad inhumana. Con su mano todavía frente a ella, la figura femenina observó a Halibel con el ceño fruncido, mientras le lanzaba otra de sus letales ráfagas de viento.

Frunciendo ligeramente su entrecejo, Halibel esquivó velozmente los hechizos, moviéndose de una forma que daba la sensación de que se estaba teletransportando. Su actitud bromista había desaparecido, y aunque no emitía hostilidad, estaba claro que Halibel estaba empezando a tomar en serio el combate contra el ente letal. Ágilmente, se lanzó contra la espalda del ente, preparando su kunai para apuñalarla.

No quedándose atrás, la fémina dio una voltereta hacia al frente, impulsándose con su propia magia de viento. Sus pies no habían tocado el suelo, cuando ella volvió a lanzar un ataque. Sin embargo, Halibel no era su objetivo. Subaru, que había estado creando distancia entre él y los combatientes, seguía siendo la máxima prioridad del ente femenino.

Percatándose del ataque dirigido hacia él, Subaru no tardó en saltar hacia un costado. Aun así, su precaución resultó innecesaria, puesto que Halibel ya se había adelantado para así evitar que él fuera alcanzado por el ciclón mortal. Usando el filo de su kunai para arrebatarle el impulso a la corriente de viento mágica, Halibel se colocó a su lado y observó de vuelta al ente.

"Parece que está ensañada contigo…" Murmuró Halibel, ligeramente desconcertado. Subaru entonces consideró que la mejor decisión habría sido advertirle que él era el objetivo principal de la hostilidad del ente. Estando a punto de decirle a su compañero al respecto, Subaru fue detenido por otra ráfaga de viento, que dejó una profunda marca en el suelo a solo centímetros de él. "Esta chica no tiene un poder como para tomar a la ligera. Bien podría estar al nivel de los guerreros más fuertes del continente, o incluso de los Grandes Espíritus… Hmm…"

Reflexionando para sí mismo, Halibel, pareció haber comenzado a comprender algo. Sin embargo, fue incapaz de mantener el hilo de pensamiento, ya que fue atacado con otra ráfaga de viento. Desapareciendo del lado de Subaru, Halibel reapareció frente al ente. Con un habilidoso movimiento de su muñeca, Halibel intentó hacer un corte en la pierna de su contrincante.

Intentando alejarse, la atacante se deslizó hacia atrás usando viento para impulsarse. Aun así, ella no logró evitar por completo el filo del kunai de Halibel. Gruñendo encolerizada, la mujer se rodeó a sí misma con un domo de viento que impedía que nadie ni nada pudiera acercársele. Con sangre fluyendo de la herida en su pierna, la fémina comenzó a mirar a sus alrededor erráticamente, mientras susurraba insistentemente la única frase que la definía.

"¡Muere! ¡Muere! ¡Muere! ¡Muere! ¡Muere! ¡Muere! ¡Muere! ¡Muere! ¡Muere!" Dejando nuevamente de lado a Halibel, ella se lanzó en dirección de Subaru.

"Demonios… Supongo que tendré que usarlo." Halibel, que había sido dañado por el domo de aire, tenía múltiples cortes a lo largo de su cuerpo. No obstante, debido a que la atacante con apariencia hermosa había intentado esquivar su kunai antes de crear el domo de aire, la distancia entre ellos había evitado que el daño recibido le impidiera seguir luchando.

Sin dudarlo por un segundo más, Halibel entrecerró sus ojos y en un parpadeo su cuerpo se dividió en cuatro figuras. Las cuatro personas que lo reemplazaron se veían exactamente iguales a él, vestían la misma ropa desaliñada y poseían la misma expresión casual. Esa era la técnica que Halibel había estado guardado para un momento de emergencia; la clonación.

A la velocidad del viento, los tres clones y el Halibel original saltaron hacia el ente femenino, que a paso decidido estaba dirigiéndose hacia Subaru. El pelinegro, habiendo visto todo desde el suelo, intentó ponerse en pie. Pero el miedo que surgía de su pecho, causado por el aura de hostilidad de la atacante, se lo estaba impidiendo.

Todo estaba sucediendo de manera extremadamente lenta en su mente. La figura hostil que caminaba hacia él con una esfera de viento rodeándola, y los cuatro Halibel que se estaban acercando por detrás. A pesar de que todo estaba sucediendo a una altísima velocidad, su mente habituada al peligro estaba procesando todo lo más rápidamente que podía, para así darle la oportunidad de encontrar una forma de escapar de la situación con vida.

Pero no había nada que él pudiera hacer… Solo le quedaba esperar. ¿La atacante lo asesinaría? ¿O Halibel la alcanzaría a tiempo y la detendría? En su cerebro estimulado por la adrenalina, solo esas dos opciones fueron barajadas. Por eso, cuando algo fuera de sus cálculos sucedió, la mente de Subaru se congeló por un momento, incapaz de procesar lo ocurrido.

"¡Subaru Nii-san! ¡Waaaahhhhhh!" El ente no pudo acabar con su vida por cuarta vez consecutiva, y eso no se debió a la colaboración de Halibel. El grito alarmado de Mimi fue precedido por un estridente boom sónico que engulló a la figura hostil y la lanzó lejos de Subaru.

"¡Hnk!" No obstante, la acción desesperada de Mimi no fue ejecutada sin consecuencias negativas. Reprimiendo un chillido de dolor, Subaru se tomó la oreja izquierda, la cual había sido casi rozada por el ataque sónico. Y no es que el grito de Mimi hubiera entrado en contacto con su oreja, ella no había sido tan extremadamente descuidada. Aun así, la sangre que estaba brotando del interior de su oído, era señal de que Subaru no había resultado ileso de la intrépida acción de la niña.

"¿Onii-san?" Con un agudo zumbido retumbando en el interior de su oído izquierdo, Subaru escuchó que la niña estaba llamándolo; o al menos así lo hizo con el oído derecho. Con un gesto de alivio en su rostro, Subaru se volteó hacia ella aun tomando su oído ensangrentado. Pero ya no lo hacía por el dolor, sino para evitar que Mimi observara la sangre que brotaba de éste.

"Me alegra que llegaras a tiempo, Enana." Mostrándole una sonrisa ligeramente adolorida, Subaru le dio una palmadita en su cabeza. Con la aparición de Mimi, finalmente todas las piezas estaban colocadas en el tablero, ahora el resultado solo dependía de como fueran jugadas. Y su contrincante era la providencia que no paraba de colocar obstáculos en su camino hacia el final feliz que anhelaba.