Experimento I.

En la privacidad de una habitación, Sherlock tenía a Liam acorralado entre él mismo y la pared. Cerca, observándole detenidamente. No se atrevía a dar el paso. Por supuesto, entendía lo que era mejor para el experimento, sin embargo, pese a ser algo común, nunca lo había intentado él mismo. No había estado interesado en hacerlo.

Sus rostros estaban a pocos centímetros. La mirada transparente de Liam le indicó que, a diferencia suya, no lucía para nada nervioso.

— ¿Ya ha hecho esto antes, profesor? — indagó.

— ¿El qué?

Esa respuesta tomó a Sherlock por sorpresa. ¿De verdad, Liam no sabía? ¿era tan inocente? ¿o solo jugaba con él?

— ¿No lo entiendes?

La sorpresa inundó el rostro de Liam por breves dos segundos y se precipitó a dejar una leve presión en los labios de Sherlock. Fue apenas un toque suave y torpe. Sus miradas volvieron a chocar a través del antifaz, analizando al otro.

Fase 1 del experimento: completada.