Investigación e Ingeniería IV


La Ciudadela, Sala de Situación

"Un final desafortunado para una misión bastante exitosa," comento el Comandante sombríamente mientras apagaba las cámaras de las armaduras y volvía a la pantalla que mostraba el tiempo estimado de llegada de Fallen Sky a la Ciudadela. "Tendremos que determinar una estrategia más óptima para los asaltos OVNI."

"¿Qué fue eso?" Pregunto Herman, con los ojos aun en la pantalla. El representante se había mantenido en silencio durante toda la misión, dejándolos hacer su trabajo. Aunque parecía haber sido completamente atrapado por lo que estaba pasando.

Van Doorn alzo una ceja. "¿No te dijeron?"

"Creía que sí. Aunque al parecer no me dijeron todo," murmuro Herman. "Un desliz, asumo."

"Un forastero," respondió el Comandante. "Nombrado así por las similitudes a los alienígenas vistos en la incursión Forastero. Estos son diferentes, parecen estar compuestos de energía y… bueno, no sabemos todo sobre ellos." Su tono se endureció mientras evaluaba la pantalla. "Y son uno de los alienígenas más peligrosos, como puede ver."

"Eso parece," suspiro Herman. "Supongo que la especialista Rodríguez tendrá que recibir una licencia médica después de una herida así."

"Muy probablemente," dijo el Comandante de acuerdo. "Me sorprende que haya sobrevivido. Pero me asegurare de que se la cuide."

"Recuperación de artefactos está terminando ahora," le informo Bradford, mirando su tableta. "Estarán fuera de allí pronto."

"Bien," respondió Van Doorn, su labio temblando. "No queremos ningún civil sorpresa."

Herman alzo una ceja. "Creía que la especialista Trask lo había manejado bien."

"Lo hizo," dijo el Comandante asintiendo. "Aunque hubo suerte de que lo notara antes de que les disparara. Hubiera terminado mal de otra manera."

"Si…" El tono de Herman se hizo deliberadamente neutral. "Sobre eso… técnicamente, permitirles a sus soldados que abran fuego sobre civiles no está… como lo digo… exactamente permitido."

La visión del Comandante se giró hacia Herman. "Les permito que se defiendan. ¿De verdad estas sugiriendo que no deberían hacer nada si les disparasen?"

Herman chasqueo su lengua. "Para ser honesto… si esta fuera una rama militar regular, no. Pero en esta situación, siento que podría resolverse sin tomar acción fatal," descanso sus manos sobre la mesa. "El equipo de XCOM está diseñado para resistir armas de capacidad militar. Ese hombre no presentaba amenaza alguna a cualquiera en ese escuadrón. Podría haber sido subducido sin daño alguno."

Van Doorn frunció sus labios. "Tiene razón en eso. Shen diseño la armadura original para que aguantase fuego automático."

El Comandante suspiro. Otra vez, asumían el mejor de los casos y no veían los grandes rasgos. "En un mundo perfecto, representante, estaría de acuerdo con que esa sería la mejor forma de actuar. Pero la verdad es que, aún hay problemas con su solución."

Para crédito suyo, Herman se veía más curioso que molesto. "Explíquese."

El Comandante presiono varios botones e hizo aparecer un mapa del área en la holomesa. Señalo la casa en donde había estado el civil. "Los principales problemas son el tiempo y la exposición. Mire lo cerca que estaba la casa al OVNI," le señalo. "Hacerlo a su manera aumentaría mucho las posibilidades de que los aliens nos encontrasen. Un tiroteo extendido los pondría alertas, por lo mínimo. ¿Es eso algo seguro? Claro que no, pero remover el problema lo más rápido y eficientemente posible es la mejor manera de asegurarnos de que no seamos detectados."

"Aun así, no estamos hablando de un criminal," señalo Herman, descansando sus manos sobre la holomesa. "Ese hombre probablemente estaba aterrado, y ver a sus soldados no lo ayudo."

"Estoy seguro de que lo estaba," dijo el Comandante suspirando, mirando a la holomesa. "Así que, ¿crees que Valia el riesgo de arruinar la misión el conseguir algún tipo de victoria moral?"

"Quizás no," admitió Herman, su rostro sombrío. "Pero tiene que haber alguna reevaluación de sus protocolos con civiles. No son exactamente… considerados con ellos."

"Porque no lo soy," declaro el Comandante, mirándolo duramente para enfatizar su punto. "Los civiles no tienen lugar en la guerra y no cambiare ni comprometeré algo para darles tratamiento especial. Si interfieren con nuestras operaciones, nos encargaremos de ellos. Así de simple."

Herman suspiro. "¿Y supongo que esta es su manera de decir que actualmente no sigue las regulaciones de la ONU en cuanto a ellos?"

"Depende," dijo el Comandante encogiéndose de hombros. "No he visto las regulaciones en años. Quizás, quizás no. No lucho una guerra con las reglas de otros."

"Muy bien," Herman suspiro estirándose. "Considere esto como su oportunidad para educarse sobre ellas. La próxima vez probablemente no encuentre una excusa para no informar al Consejo." Miro a su alrededor. "Lo dejare con esto entonces, tengo otras cosas de las que encargarme." Y con eso dejo el cuarto.

"Comandante," Van Doorn hablo primero luego de que se marchara. "Incluso si no está de acuerdo con los mandatos de la ONU, podría no ser una mala idea no decirlo de frente. No es… de gran ayuda."

Los labios del Comandante se curvaron en una sonrisa. "Una amenaza vacía. El Consejo no me perseguirá o eliminará por opiniones que tengo. Hasta que haga algo que sea testigo que viola las regulaciones de la ONU, no tiene nada con lo que amenazarme legítimamente."

"Aun así, no estoy seguro de que sea el mejor curso de acción." Advirtió Van Doorn. "La indiferencia no lo pondrá de su lado."

"Si vamos a estar en desacuerdo, preferiría estarlo abiertamente," declaro el Comandante. "No soy un político y no cambiare mis opiniones para que potencialmente el Consejo sea menos antagonistico contra mí."

No añadía que Herman supiera quien era el Comandante y que cualquier cosa que haya dicho probablemente no hubiera sido una sorpresa, disminuyendo esa supuesta amenaza aún más. El Consejo sabía exactamente lo que pensaba sobre temas controversiales, lo que había dicho no cambiaría eso. Sin mencionar que no cambiaría sus mentes tampoco. Aquellos en su contra mantendrían ese pensamiento hasta que muriese o los eliminara.

"Además," añadió. "Esto mantiene a Herman concentrado en las cosas equivocadas. Nuestras operaciones que si violan las regulaciones de la ONU son las que espero que nunca descubra."

"Esa es su prerrogativa, Comandante," dijo Bradford con mucho tacto. "Aunque estoy de acuerdo con Van Doorn en esto."

"Notado," respondió el Comandante, inclinándose sobre la holomesa. "Muy bien. Ahora que nuestro buen representante nos ha dejado, podemos discutir el actual estado de nuestras alianzas."

"Muy bien," Bradford miro su tableta. "La financiación esta estable y el Consejo continua apoyándonos, aunque varios países han reducido su financiamiento considerablemente y varios más lo han aumentado, lo que esencialmente lo deja balanceado."

"¿China?" Pregunto el Comandante, frunciendo el ceño. Ese era el más obvio, aunque le causaban curiosidad los otros.

"Si," confirmo Bradford. "Junto a Canadá y Reino Unido."

"Sospecho que el Reino Unido no aprueba nuestro intento de alejar a los chinos de los restos," comento pensativamente Van Doorn. "Apoyan con mucho peso a la ONU, así que esta les parecería poco justo."

El Comandante bufo quitándole importancia. "Yo diría que es un recoveco legal. No hay nada ilegal sobre eso."

"Excepto que abrió la puerta al desafío genuino sobre los restos," indico Bradford. "Aunque XCOM podría no haber tenido ninguna chance, la cantidad de países involucrados asegurara que serán meses antes de que el problema se arregle legalmente. Yo diría que no les gusta que explotara su sistema."

"Eso me parece justo," reconoció el Comandante. "Aunque si algo tan poco disputado como esto les lleva meses resolver, diría que es más un problema con el sistema que conmigo."

"Desafortunadamente, no hay un sistema fácil y directo," dijo Van Doorn suspirando. "Inserta diferentes países y solo se hace más complicado."

"No," dijo el Comandante sacudiendo su cabeza. "Es perfectamente posible crear un sistema más directo que se enfoque en la precisión y eficiencia. El problema es que hay mucha gente que no quiere eso, y al ciudadano promedio no le importa como para hacer algo."

"Un problema para otro momento," interrumpió Bradford. "Las buenas noticias es que Rusia ha aumentado su financiamiento substancialmente. Japón también."

Bueno, eso era interesante. No Rusia; de entre todos los países, parecían ser de los más confiables. No, Japón era el interesante. Hmm… "Japón, Huh. Interesante."

"Así es," musito Van Doorn. "Aunque nuestros movimientos podrían haber preocupado a Reino Unido, parece haber tenido el efecto opuesto en Japón."

"Interesante que estén dispuestos a aguantar el enojo de China," continuo el Comandante, mirando el mapa del mundo. "¿Un aumento en financiamiento exactamente cuándo China lo disminuye? Eso es lo más cerca de un desacuerdo verdadero a lo que se suelen llegar."

Bradford se acarició la barbilla. "Así es. Normalmente juegan bien con los chinos."

"Todos juegan bien con los chinos," corrigió el Comandante, sus ojos chispeando del interés. "Mas que nada porque no quieren arriesgar su economía. Así que comandante Japón hiciera esto es… alentador."

"Entonces, ¿Cómo deberíamos aprovecharlo?" Se pregunto Van Doorn. "Japón está tomando un riesgo aquí y no sería mala idea recompensarlo."

"¿Cómo?" Pregunto el Comandante, mirándolo. "Si sugieres que les permitamos acceso a algo de tecnología alienígena, no lo creo. Incluso si su amistad con China esta disminuida, aun son muy cercanos, sin mencionar que traería una tormenta de pedidos por el resto de las naciones del Consejo para que aumentemos la cantidad de tecnología alienígena que les damos."

"Pedidos que serían justificados," señalo Bradford.

"Si," dijo el Comandante asintiendo. "Lo serian, por más que odie admitirlo. Aparte de eso, si enviamos tecnología no alterada a una nación, el Consejo podría averiguar que les hemos estado dando tecnología modificada."

"Lo que no sería bueno." Finalizo Van Doorn, y su rostro se tornó sombrío. "Lo que significa que no podemos hacer nada practico por ellos."

El Comandante se detuvo. Había una forma en la que podían abrir una alianza completa con Japón sin preocuparse por la respuesta del Consejo. El único problema era… bueno, el método en sí mismo. El Consejo seria disuelto eventualmente, era inevitable, especialmente con él al cargo y con su utilidad llegando a su fin prontamente.

Quizás ahora era el momento para remover al Consejo de la ecuación. Se había retenido en discutirlo porque no estaba convencido de que sea el momento correcto, pero esto abría la puerta para convencer finalmente a Bradford y a Van Doorn de que el Consejo había cumplido su propósito. Esta no era una decisión final, el resto del Consejo Interno tendría que estar aquí también, pero Bradford y Van Doorn eran clave. Shen podría ser convencido, pero sería más difícil. Zhang lo apoyaría, al igual que Vahlen. Lo que significaba que Bradford y Van Doorn eran los votos decisivos, más o menos.

"Hay una manera en la que podemos abrir una alianza sin arriesgarnos a represalias del Consejo," dijo finalmente el Consejo. "Solo hay un problema."

"¿Y ese es?" Pregunto Bradford curiosamente.

"Japón debería abandonar el Consejo."

Van Doorn parpadeo, y su tono pesaba de la sorpresa. "Eso es… Es muy arriesgado."

"Pero podría funcionar," murmuro Bradford, claramente inseguro de como sentirse. "No tendríamos obligaciones adicionales de proveer recursos adicionales al Consejo…"

"Y ganaríamos el apoyo de Japón," finalizo el Comandante, intentando no sonar muy placentero.

Van Doorn silbo. "Es verdad. Aun así… Una nación que abandona el Consejo no se vería bien para XCOM."

"No necesariamente," corrigió pensativamente el Comandante. "No hay nada que declare que una nación del Consejo puede abandonarlos solo si están descontentos con XCOM. Es verdad, esa es la razón más probable, pero no es la única."

"Así que, teóricamente," Bradford continúo asintiendo. "Japón podría citar cualquier razón para irse."

"Teóricamente," enfatizo el Comandante. "Realísticamente, no hay muchas opciones posibles. Además de eso, se vería sospechoso si abriéramos una alianza con ellos inmediatamente después de que se fueran."

"Esa es otra preocupación," declaro Van Doorn, con una expresión grave. "Eso abriría la puerta para que otras naciones hicieran lo mismo, especialmente si teóricamente abriéramos una alianza con Japón si se fueran. Algunas naciones podrían considerarlo como una oportunidad para conseguir acceso a tecnología alienígena y los imitarían. Si se van suficientes naciones…"

"Podría llevar a la disolución del Consejo," finalizo levemente Bradford.

Exactamente. Pensó el Comandante, escondiendo la sonrisa que sentía. Se había preguntado por un tiempo como sería mejor remover al Consejo, y de todas las opciones, esta sería la que sentía tenía el mejor final. Habría algo de justicia e ironía en el hecho de que la caída del Consejo seria causada por ellos mismos.

Y entonces todos dependerían de XCOM si deseaban continuado acceso a tecnología alienígena. Y se habría librado de las Naciones Unidas de una vez por todas.

Aun así, era muy temprano como para celebrar. "Tendremos que considerarlo con mucho cuidado," dijo finalmente, manteniendo un tono moderado. "Si termina llevando al fin del Consejo… como dije, tenemos que planearlo muy bien."

"No estoy seguro de que debamos arriesgarlo," dijo Van Doorn. "En el teórico evento de que estemos interesados en esto, no estoy seguro de que perder al Consejo lo valga."

"Aunque eso no significaría necesariamente el fin de XCOM," señalo Bradford. "Espero que aun mantengamos apoyo, incluso si el Consejo se desbanda."

Gracias Bradford. "Aunque no estoy seguro de que sea suficiente," advirtió el Comandante, manteniendo un tono neutro. Deja que ellos lo convenzan. "Corremos el riesgo de que los países se concentren en sus propios ejércitos en vez de XCOM."

"Lo que significa que tenemos que conseguir aliados adicionales para mantener el mismo nivel," aconsejo Van Doorn. "Algo que deberíamos hacer de cualquier manera."

Y ese era el punto de quiebre perfecto. Dejar que ellos piensen sobre eso, la semilla había sido plantada y algo así se mantendría en sus mentes por un tiempo. "Creo que el resto del Consejo Interno debería estar aquí antes de discutir este tema en particular en más profundidad," dijo el Comandante. "Aun así, creo que juntar más aliados es importante. Pasemos a eso."

"De acuerdo," dijo Bradford asintiendo. "Esto debería ser discutido con todos."

"Una buena idea," concluyo Van Doorn. "Ahora, creo que hay algunos aliados adicionales que investigar."

"Ok," el Comandante asintió hacia Bradford e indico el mapa. "Adelante."

"Hay varias naciones de América del Sur que podríamos cortejar," señalo Van Doorn. "Nada con el poder de fuego de Rusia o China, pero su financiamiento combinado podría igualar un país grande. Colombia, Perú y Chile son los tres más grandes."

"Tendríamos que ver cuanto lastimaría nuestros almacenes eso," noto el Comandante. "Tares países pequeños en vez de uno grande… podría valerlo."

"Tendría el mayor poder de negociación," le recordó Van Doorn. "Estos no son exactamente jugadores mundiales; generalmente hablando se los suele ignorar. Algunos considerarían que el Comandante de XCOM se interesase en ellos como un honor."

Hmm. Eso tenía mérito y como era poco probable que tuvieran mucho contacto con el Consejo, no había razón alguna para saber exactamente lo que les daba a Israel y Alemania. Tendrían que conformarse con lo que consiguiesen. Además, mientras más países estuvieran aliados con XCOM, mejor.

Asintió. "Una buena idea," miro a Bradford. "¿Podrías ocuparte de organizar reuniones?"

Bradford sonrió aseguradoramente. "Ciertamente, Comandante."

"¿Tienes una sugerencia propia?" Le pregunto el Comandante.

Bradford dudo. "Creo que deberíamos considerar aceptar a Corea del Sur como un aliado."

Retuvo un ceño fruncido. Esa era una buena idea en principio, pero… "Podría ser un error." Respondió lentamente el Comandante. "No solo antagonizaría a Corea del Norte…"

"Pero China podría objetar también," finalizo Van Doorn, llegando a la misma conclusión que el Comandante. "Podrían usar esto como una excusa para abandonar el Consejo o forzar restricciones."

"Pero Corea del Sur sería un aliado poderoso," le recordó Bradford. "Sin mencionar que el presidente quiere eliminar a los aliens tanto como nosotros."

"No es verdad," declaro el Comandante. "Incluso si eso dice, la primera prioridad será Corea del Norte. No tengo duda de que cualquier trato que hagamos nos involucrara para que ayudemos en su guerra contra su vecino."

"Lo que no podríamos hacer," señalo Van Doorn, bajando la mirada al mapa. "Por mucho que parezca, no somos una entidad política. No tenemos razón para involucrarnos en su guerra."

El Comandante frunció el ceño. "Oficialmente. Pero viendo como nos aseguramos de que Alemania se mantuviera como un aliado, no ignoraría la posibilidad de que nos involucremos si la situación lo demandara."

"Excepto que las únicas dos opciones son control alienígena o humano," señalo Van Doorn. "Este es un conflicto puramente humano."

"Con un lado objetivamente correcto," añadió Bradford. "Su continua guerra no beneficia a nadie."

"Técnicamente subjetivo," reparo el Comandante. "Aunque estoy de acuerdo. Pero por el momento estoy del lado de Van Doorn. Corea del Sur es un aliado muy arriesgado. Si aseguramos financiamiento adicional, o si Corea del Norte invade… entonces lo reconsideraremos."

Bradford suspiro. "Creería que una invasión alienígena haría que la gente se concentrara en las cosas importantes en vez de continuar sus conflictos."

El Comandante se encogió de hombros. "Es la naturaleza humana. No ha afectado a ambas naciones casi e incluso si les hubiera afectado… No van a parar porque el otro podría tomar ventaja. Y así continua el ciclo."

"Así es," dijo Van Doorn suspirando. "¿Algo que añadir Comandante?"

"Si," dijo el Comandante concentrándose en el mapa. "Turquía."

Bradford frunció el ceño. "¿Por qué ahí?"

"Varias razones," explico el Comandante. "Son un país de tamaño moderado y podrían darnos una financiación adicional decente. Además de eso, su ejército es bastante poderoso y organizado."

"Son uno de los contribuidores principales de la OTAN en términos de poderío militar," dijo Van Doorn asintiendo pensativamente, acariciándose la mandíbula. "Buena idea. Serian excelentes aliados."

"¿Debería empezar a hacer los arreglos?" Pregunto Bradford, levantando la mirada de su tableta.

"Hazlo," le ordeno el Comandante. "Mientras más pronto extendamos nuestro alcance, mejor."

"Lo hare," confirmo Bradford. "Supongo que tengo que ponerme a trabajar ahora."

"Todos deberíamos," dijo de acuerdo el Comandante. "Tengo que hablar con Vahlen y Shen. Zhang también está planeando una operación de inteligencia muy grande."

"Lo ayudare a Bradford con las reuniones," dijo Van Doorn. "Mis contactos en la OTAN deberían asegurar que podamos al menos hablar con Turquía."

"Excelente," los saludo el Comandante. "Pueden irse." Le devolvieron su saludo y salieron del cuarto.


La Ciudadela

Si, ese aún era el Comandante. Herman estaba algo sorprendido de que sea tan… directo, pero pensándolo otra vez, su introducción lo había implicado. Podía respetar eso; de hecho, le facilitaba el trabajo. El Comandante lo sabía así que era extraño para que hable tan abiertamente de sus opiniones cuando él estaba allí. La mayoría de la gente pondría una ilusión de cooperación; el no.

Bueno, si quería adivinar su engaño, ciertamente le daba la bienvenida.

Mientras tanto, era hora de familiarizarse más con la Ciudadela. Los laboratorios de investigación serian un buen lugar donde empezar, personalmente le causaba curiosidad saber que estaban desarrollando allí. La Dra. Vahlen también le era de interés. No sabía tanto sobre la mujer, pero lo que había escuchado era… preocupante.

Parecía ser una persona que solo iría hasta donde se lo permitieran. Podía trabajar con las restricciones y reglas, pero dada poca supervisión y responsabilidad… podía perfectamente ir más allá de lo considerado normal o seguro. Vahlen había sido calificada como una persona así y sospechaba que el Comandante no se había molestado en poner reglas base.

Vahlen era, probablemente, una de las personas más inteligentes del mundo, no habría sido elegida para XCOM de otra forma. Pero no estaba del todo seguro de que era la persona correcta, especialmente con el Comandante a cargo. Si se la dejaba sin vigilancia podría crear algo que cree aún más problemas.

Sintió un cambio notable en el aire tan pronto como se acercó a los laboratorios de investigación. La limpieza y la esterilidad supero sus sentidos, como en un hospital, pero mucho más potente. Bueno, ciertamente no se estaba quejando, el olor nunca lo había molestado y eso le decía que XCOM hacia lo correcto en cuanto a estándares de limpieza.

Las puertas de vidrio se abrieron deslizándose sin sonido a la vez que entraba y se cerraron detrás suyo igualmente silenciosas. Miro a su alrededor envidiosamente a las filas de tecnología avanzada. Si tan solo la OTAN fuera tan avanzada, podrían hacer mucho más. Pero entendía porque eso no era posible; esta sala sola probablemente costaba billones de dólares.

Una capsula verde contra la pared le tomo la atención y se le acerco, moviéndose por varios científicos mientras se acercaba. Lo que había dentro de la capsula lo asusto. Uno de los Sectoides lo miraba desde el interior, los orbes dorados, sólidos y sin parpados, lo ponían muy incómodo.

Suspendido en el líquido verde, no estaba seguro de si estaba vivo o muerto. No había heridas visibles, pero no estaba seguro de como estaría sobreviviendo sin tubos o soporte vital.

"¿Puedo ayudarlo?" Le pregunto una voz con acento.

Se giro para ver a una mujer vestida con un traje de protección química blanco excepto el casco. Claramente había estado trabajando con algo sucio juzgando por las manchas liquidas marrones y amarillas que goteaban su pecho. Los guantes también estaban cubiertos de eso. La mujer tenía un cabello rubio oscuro ordenadamente atado que enmarcaba un rostro duro y sin marcas.

Aunque sus ojos eran… incomodos. Había algo como desconectado en ellos, en la manera que lo observaban, como si fuera un espécimen que le causaba curiosidad diseccionar. Aun así, la descripción igualaba lo que esperaba.

"¿Es usted la Dra. Vahlen?" Le pregunto, inclinando su cabeza.

"Lo soy," le confirmo ella con un leve cabeceo. "¿También asumo que usted es el representante Diederick?"

"Dígame Herman," reparo él. "Supuse que sería una buena idea aprender sobre los avances investigativos que XCOM tiene."

"¿Supongo que le gustaría tener un tour?" Le pregunto, inclinando su cabeza hacia él. "El laboratorio es pequeño, pero podría improvisar."

"No es necesario," dijo Herman sacudiendo la cabeza. "Puedo ver por mí mismo. Además, no quisiera interrumpir…" observo su sucio traje. "Lo que sea que esté haciendo."

Ella sonrió ante ello. Con un brillo en sus ojos, le indico que se acercara con su sucio guante. "No es necesario, Representante. De hecho, tendrá una mejor idea de con que trabajamos si le muestro."

El obedeció y la siguió a través del laboratorio donde los científicos con batas de laboratorio regulares y otros uniformes trabajaban. Era una lástima que la química y la ciencia en general no le eran un fuerte ya que habría ayudado si supiera exactamente que hacían todas estas cosas y que significaban las filas de fórmulas y marcas."

Finalmente llegaron a una sala sellada que contenía una mesa con uno de los alienígenas estirado con un duro reflector blanco iluminando su cuerpo. Era extremadamente musculoso, con piel rosa y mucha más altura que él. Probablemente media casi dos metros y medio. Tenía cuatro grandes dedos en manos y pies y una calavera extremadamente huesuda y ancha. Curiosamente, se veía como si algo hubiera sido removido de su boca, a juzgar por los cortes y desgarros.

"¿Debería estar aquí?" Pregunto Herman, mirando el cartel de peligro biológico frente a la puerta. "No quisiera contaminar algo." O contagiarme de algo alienígena.

"Manténgase alejado y estará bien," le recomendó Vahlen mientras se ponía el casco del traje sobre su cabeza. Se distinguía de otros trajes similares en que tenía más en común con un casco anti disturbios que un traje de peligro biológico. Tenía un vidrio fijo curvo sobre la mayor parte de su rostro y el casco en sí mismo era blanco y duro.

Parecía hecho para tareas pesadas, si era honesto. Ella levanto un cuchillo y observo al alíen. Viendo más de cerca, Herman vio que había estado cortando en su pecho. Era afortunado en que no lo perturbara la cantidad de sangre y tripas a su alrededor, de otra forma podría haber… problemas.

"Este es un Muton, ¿correcto?" Le pregunto, mirando para asegurarse de que estaba en lo correcto. Era igual a las imágenes que había visto, aunque sin armadura.

"Correcto," confirmo Vahlen mientras empezaba a cortar. "Un espécimen extraordinario incluso. Este probablemente sea el ultimo antes de que podamos considerar la autopsia como completa."

El alzo una ceja. "¿Cuánto más has hecho?"

"Para este punto…" se detuvo, y alzo la mirada, volviendo a cortar. "Probablemente ocho. Perdimos una cantidad de información significativa en un momento y mucho tuvo que ser recreado." Mas sangre salió despedida a medida que seguía cortando en más profundidad. "Aunque esto es más que nada para conseguir muestras, ya que ya hemos estudiado y mapeado sus órganos vitales y esqueleto."

Muestras. Interesante. "¿Por qué las necesitan?" Le pregunto, mirando curiosamente a la criatura. "¿Crean algún tipo de arma para contrarrestarlos?"

"Potencialmente," explico Vahlen, sonando más emocionada que antes. "Esta especie alienígena esta casi perfectamente diseñada para el combate. Físicamente fuertes, condicionados, inteligentes y son extraordinariamente difíciles de matar."

Indico hacia la piel con una mano con vísceras aun incrustadas en sus guantes. "Su piel es resistente a objetos filosos y sustancias acidas. He roto varias herramientas antes de poder encontrar la hoja correcta. Hemos tomado suficientes muestras de piel," su cuchillo despidió sangre amarilla a medida que cortaba más profundo. "Me interesa más su corazón."

El frunció el ceño. "¿Por qué?"

"Simple, porque no es el único," explico sin levantar la mirada. "Tiene otro; algo así como un plan B. Otra de las razones por las que son difíciles de matar. Tengo que saber cómo funciona y para eso tengo que extraer ambos corazones."

Huh. Lo dijo tan casualmente, como si remover órganos fuera algo que hiciera normalmente. Aunque en este caso probablemente lo era. Aun así, a él le era nuevo. "¿Qué vas a hacer una vez que lo extraigas?"

"Simulare su funcionamiento," le respondió entusiasmadamente. "Sera difícil, pero si puedo reiniciar su corazón, aprenderé tanto de cómo funciona."

El tembló, a medida que la imagen de un corazón en un tubo de vidrio bombeando sangre le llego, y le pareció extremadamente perturbadora. Pero por más interesante que le apreciara a ella, el no veía mucho propósito practico para eso. "Y… ¿Cómo es esta información útil exactamente?"

Ella se detuvo y lo miro incrédulamente. "¿Me lo dice en serio? Ser la primera en recrear el corazón palpitante de un genus platomituos sería un logro que compararía con el experimento Urgandu. ¡Sin mencionar que esto podría probar la teoría de Austin sobre la formación de células y la transmutatione sanguinis! ¡Además, esto podría reformar el campo de la neuroparasitologia como lo conocemos!" Lo miro sospechosamente. "Si sabe lo que es eso, ¿verdad?"

Bueno, no había esperado ese descargo. No tenía idea de lo que cualquiera de esas cosas era y no estaba seguro de si debería sentirse sorprendido o halagado de que ella aparentemente creía que lo sabría. "Temo que no," respondió sacudiendo su cabeza. "No son términos familiares para mí."

"Dicho simplemente, hará la investigación futura más fácil," respondió Vahlen, volviendo a la autopsia. "La tableta podrá contarle más."

Herman camino hacia esta y tomo la tableta, llena con listas de fórmulas y oraciones escritas a medias entre el inglés y el alemán. El Ingles no tenía mucho sentido ya que la gran mayoría de palabras eran alemanas y lo que podía entender era o una palabra genérica o refería a un concepto que se le escapaba. ¿De verdad esperaba que supiera que significaba todo esto?

Quizás no era completamente su culpa. Podría no estar acostumbrada a interactuar con gente que no era tan inteligente como ella. Un rasgo que había visto en científicos antes. Aun así, se preguntaba como trataba con eso el Comandante, dado que ella lo tratara de la misma forma. "Aprecio la oferta," le dijo, dejando la tableta en su lugar. "Pero realmente no puedo…"

Sus palabras se desvanecieron al ver a Vahlen, metiendo su mano hasta la muñeca en el pecho del alienígena. Sus ojos brillaban intensamente, concentrándose directamente en su trabajo, Herman observaba fascinado como levantaba los dos corazones del pecho, ambos supuraban sangre amarilla desde las cortadas arterias. Los corazones estaban conectados, aunque no parecía que, por mucho, solo un par de venas y válvulas.

Vahlen dejo delicadamente los corazones en una pequeña jarra de vidrio y Herman escucho un leve silbido y se selló. Viéndose muy complacida consigo misma, Vahlen alzo la mirada, mucho más relajada ahora. "Lo siento, ¿Habías dicho algo?"

El sacudió su cabeza. "No tiene importancia."

Ella se quitó los guantes y el casco. "Excelente. ¿Hay algo más con lo que te pueda ayudar?

"Si," el indico con su cabeza hacia donde habían venido. "Ese Sectoide. ¿Asumo que lo están usando para algo?"

Su rostro se ilumino. "Si," le respondió mientras comenzaba a removerse el traje de peligro biológico. "Ese es mi otro proyecto. Debería empezar las pruebas muy pronto."

"¿Y qué proyecto es ese?" Le pregunto agotado, cansado de como parecía no entender el punto de la pregunta.

"Una curiosidad de los Sectoides es que cada uno de ellos es una copia genética perfecta," le explico mientras tiraba el sucio traje a un contenedor. "Un clon, si ese término le parece más fácil. Esto nos presenta con una oportunidad para dar un devastador golpe contra- "

El alzo una mano. "¿Cómo?"

Ella se vio algo molesta, pero solo se encogió de hombros. "Simple. Un virus apuntado hacia ellos que mataría a la especie sectoidea."

El parpadeo. Una bioarma no era lo que esperaba, incluso si probablemente debería. Estaban prohibidas bajo las convenciones de las Naciones Unidas, pero estaba bastante seguro de que las regulaciones no habían sido exactamente una preocupación cuando el Comandante aprobó esto. Y el Comandante tenía que saber sobre esto, de otra forma era incompetente. Y Herman estaba seguro de que sea lo que sea el Comandante, incompetente no era.

Aun así… Aun había que debatir sobre si las convenciones de la ONU aplicaban a alienígenas. Así que técnicamente había un bucle legal que podría ser usado si se lo decía al Consejo. Hmm. Tendría que saber más sobre el virus primero. "¿Cómo funciona el virus?"

Ella se detuvo. "Ya que el virus esta apuntado específicamente al genoma Sectoide, lo he creado para ser transmitido de toda forma posible."

"¿No es eso arriesgado?" Demando el, intentando no sonar muy alarmado.

"¿Qué? ¡No!" Enfatizo ella. "No hay riesgo alguno para humanos, o cualquier otra especie alienígena. Solo los Sectoides serán afectados."

"¿Y cómo ve usted que se usara este virus?" Le pregunto, pensando en posibles escenarios.

"El uso de este virus tendrá varios resultados útiles," empezó a decir Vahlen, contando las razones con sus dedos. "La más obvia es la eliminación de una de las especies más problemáticas. Esto también pondrá a los alienígenas a la defensiva mientras intentan averiguar que le está pasando a los Sectoides." Sus labios se curvaron en una sonrisa. "Pero lo que más curiosidad me causa es el daño a la moral. Sera fascinante ver a los alienígenas intentando tratar con cientos de Sectoides muriendo en agonía a su alrededor, incapaces de ayudarlos. Eso destruiría la moral de cualquier ejercito humano, me pregunto si los alienígenas reaccionaran similarmente."

Herman trago saliva. "Y justo… ¿Cómo mata el virus al Sectoide?"

"La versión final tendrá un periodo de incubación de alrededor de un mes," explico Vahlen alegremente. "Suficiente tiempo para que el virus se esparza por la mayoría de la población. Para las pruebas, simplemente observo los efectos del virus una vez que empieza. En esencia, lo diseñe para… desarmarlos genéticamente, por falta de una mejor palabra," se detuvo, alzando la mirada. "Es como romper una unión química; reducir al alíen a sus componentes básicos. Me imagino que el efecto es similar al de un helado derritiéndose. Eventualmente el Sectoide será reducido a una pasta," dijo encogiéndose de hombros. "Eso espero, al menos. Estimo que el efecto durara al menos tres semanas. Aunque de nuevo, es solo un estimativo."

Herman la veía fijamente, en shock. Personalmente no estaba en contra de un virus así; las ventajas tácticas eran obvias. Pero… el método iba mucho más allá de lo cruel e inusual. Lentamente reducir cualquier cosa a pasta en un periodo de semanas era increíblemente difícil de justificar si las víctimas eran conscientes. Era inhumano, incluso si trataban con alienígenas.

El frunció el ceño. El Consejo debería saber sobre esto… pero no estaba seguro como cambiar algo sin inmediatamente transformarse en el malo. El problema es que esto era con alienígenas, no humanos, así que cerrar o cambiar un proyecto como este probablemente correría el riesgo de pintarlo a él, y por extensión al Consejo, como simpatizadores alienígenas. Dado que sus soldados habían visto a sus amigos morir por culpa de estos alienígenas, imaginaba que fácilmente podrían desearles una muerte dolorosa, incluso si el método estaba mal.

"¿Cree que sea necesario?" Le pregunto a Vahlen. "¿No sería más simple hacer que el virus los mate más rápido?"

"¡Por supuesto!" Respondió fácilmente. "Pero la mitad del beneficio es el factor psicológico. Incluso si las fuerzas alienígenas son autómatas sin emociones, sus líderes no lo son y esto podría forzarlos a enfrentar su propia mortalidad. Sin mencionar que sería útil para el reclutamiento y la propaganda. Me imagino que animaría a la humanidad una vez que vieran a los aliens literalmente derritiéndose ante ellos," alzo un dedo. "Finalmente, esto beneficiaria a XCOM ya que mostrara al resto del mundo, incluso al Consejo, que somos capaces de repeler por completo este ataque. Una vez que erradiquemos a una especie alienígena, pasaremos a la siguiente."

Hablaba tan fácil de genocidio. No le sorprendía que el Comandante la mantuviese cerca, no tenía ninguna duda sobre lo que hacía. Se preguntaba cuanto la había influenciado el Comandante y cuanto de su pensar siempre había tenido. Pero mientras él lo veía como genocidio, no podía estar del todo en desacuerdo con causarlo.

Que tan jodido era que este considerando genuinamente dejar que un arma como esa capaz de matar a una especie pase sin preguntar. Trago saliva otra vez. "Ya veo… Gracias, Dra. Vahlen."

Ella le dio una sonrisa, su frialdad fría aparentemente olvidada. "Cuando quiera. Déjeme saber si necesita algo más."

Rápidamente salió de los laboratorios de investigación y se marchó hacia su cuarto. Una vez que llego, se sentó sobre la mesa, pensando sobre lo que sabía y lo que debía hacer. Se recostó sobre la cama, pensando furiosamente. Clausurar el proyecto estaba fuera de cuestión; los argumentos tácticos eran muy fuertes y el, y el Consejo, arriesgaba ser marcado como pro-alienigena. Una marca que pondría en duda los motivos del Consejo cada vez que quisieran algo.

Y eso le daría al Comandante una razón muy justificada y entendible razón para negarse y causar más división. Sin mencionar que probablemente podría hacerlo con el apoyo completo de XCOM, debilitando aún más la influencia del Consejo. No, demasiado arriesgado citar las convenciones de la ONU. Tenían que llegar a un acuerdo.

Asintió para sí mismo. Se contuvo de contactar con el Consejo por el momento. Tendría que hablar con el Comandante para ver si podían llegar a un arreglo de algún tipo. De hecho, tenía un argumento que el Comandante podría entender.


La Ciudadela, Bahía de Ingenieros

Era impresionante lo rápido que trabajaban los ingenieros de Shen. Solo en las últimas semanas habían añadido muchas áreas adicionales a la Ciudadela. Shen y Vahlen había ambos pedido áreas especiales para estudiar y aplicar la sustancia MEZCLA y sabía que ambos se habían estado concentrando en cómo usarla mejor.

Les había dado tiempo para llegar a algunas ideas. Ahora le causaba extrema curiosidad saber en que habían estado. Los ingenieros trabajaban duramente en el área principal y los sonidos de las cintas transportadoras, herramientas y equipo mecánico nunca había sido tan fuerte. Se detuvo, mirando a su alrededor en búsqueda de Shen.

Luego de alrededor de medio minuto de mirar, aun no lo veía en el área, a pesar de ser bastante abierta. Bueno, en vez de perder su tiempo mirando a su alrededor quizás sería mejor preguntarle a alguien. Se acerco a uno de los ingenieros que parecía estar soldando algún tipo de… ¿armadura? Honestamente se veía bastante hecha a mano, no como el resto del equipo de XCOM. Probablemente era un prototipo de algún tipo.

La mujer en si parecía mucho más pequeña que lo normal, más como una adolescente que una adulta. La toco en el hombro. "Disculpa, estoy- "

Ella se detuvo, se giró y se sobresaltó. "¡Oh! ¡Comandante!" Su voz era mucho más fina y cuando se quitó la máscara de soldar vio que si primera impresión no había estado equivocada. Era una adolescente, probablemente no tenía más que quince años. Rápidamente dejo la soldadora y se quitó el polvo de encima, mirándolo nerviosamente.

El alzo una ceja. "Soy el Comandante, sí. ¿Y tú eres?"

"Lily Shen," le respondió ella, algo de confianza volviendo a su voz. Ah, es verdad. Se preguntaba cuando iba a llegar la hija de Shen. Le dio una sonrisa, esperando poder calmarla un poco.

"Un placer, señorita Shen," la saludo, extendiendo su mano. "Me alegra que hayas llegado bien."

"Gracias," le respondió ella sonrojándose, y tomo su mano. "No pensé que te fuera a conocer."

"Oh, habría venido por aquí eventualmente," dijo el riéndose. "Incluso si tan solo para ver si eres tan talentosa como tu padre."

"Oh Dios," volvió a sonrojarse. "No estoy ni de cerca de él. Algún día quizás, pero aún no soy mi padre."

Miro a su proyecto. "Quizás, pero parece que eso no te ha frenado de hacer tus propios proyectos."

"Bueno, es la única forma en la que puedo mejorar," Lily se encogió de hombros, volviendo a su proyecto. "Incluso si no puedo usar el equipo más grande, aún tengo ideas que quiero probar."

"Admirable," asintió aprobatoriamente. "Entonces, ¿Qué es esto?"

"¿Conoces a Galia?" Pregunto Lily, tirando de un mechón de su corto cabello negro.

"La conozco," respondió el, inclinando su cabeza. "De hecho, acaba de regresar de una misión."

"¿Esta bien Aluma?" Pregunto Lily, su rostro llenándose de preocupación.

Ah, tenía una idea de que estaba haciendo ahora. "Aluma está bien," le aseguro. "Fue muy útil también."

"Oh, bien," suspiró aliviada. "Odiaría que le pasara algo a esa dulce cachorra." El Comandante casi se rio cuando recordó como esa "dulce cachorra" había arrancado las gargantas de varios Sectoides. Lily indico hacia la armadura. "De todas formas, esto es algo así como mi intento de mantenerla segura. El acolchado que viste no va a protegerla si le disparan. No es justo que todos excepto ella tenga armadura especial."

"Bueno, no hemos tenido soldados caninos antes," señalo tristemente el Comandante. "Además, nos costaría recursos adicionales crear un traje especial para un perro."

"Es verdad," dijo Lily asintiendo. "Es por eso que estoy intentando hacer esto." Volvió a mirar a la armadura. "Intentando, siendo la palabra clave."

"No es un mal inicio," le hizo un cumplido el Comandante. "Aunque es un poco tosco."

"Solo porque lo estoy haciendo todo a mano; mira esto," Lily lo llevo hacia otra mesa y retiro unos planos enrollados. "Ya lo he diseñado lo más preciso posible," explico mientras lo estiraba. "Pero los humanos no somos tan precisos como las maquinas."

El Comandante miro por encima de ella, alzando sus cejas sorprendido. El documento se veía muy bien hecho. No era exactamente un experto en ingeniería, pero basado en otros planos y diseños que había visto, este podría mezclarse entre ellos sin problema. "Esto se ve excelente," le dijo complementariamente, mirándola. "¿Por qué no estas usando las maquinas?"

"Padre me lo prohibió," dijo con un suspiro. "No quería que interfiriera o usara recursos de XCOM sin permiso expreso. Lo entiendo, pero es molesto."

"Hmm." La miro. "¿Asumo que este no es el único proyecto ideado que tienes?"

"¡Oh no!" Exclamo. "Solo es uno de los más fáciles. Tengo muchas ideas aquí arriba." Se toco la cabeza. "¡Puedo mostrarte si quieres!"

Estaba genuinamente interesado en saber que tenía. Pero tenía que hablar con Shen. Aun así, no la iba a dejar con nada. "No de momento," se disculpó. "Vine a hablar con tu padre. Pero claramente eres una mujer inteligente y XCOM necesita tantas como sea posible. Tienes permitido usar cualquier equipo que necesites. Si alguien te da problema, dirígelos a mí."

Su rostro se ilumino. "¿¡De verdad!?"

El asintió firmemente. "De verdad. Pero tu padre tiene razón con los recursos. Confiare en tu juicio por ahora, pero no lo abuses."

"No lo hare," prometió vigorosamente. "No te arrepentirás. Dame algo de tiempo y se asombrara con lo que puedo hacer."

El Comandante sonrió ante su entusiasmo. "Es una promesa. ¿Supongo que no te molestara si paso por aquí a menudo?"

"¡Por supuesto que no!" Exclamo ella.

"Bien. Ahora, ¿sabes dónde está tu padre?"

Ella señalo hacia una puerta que parecía haber sido añadida recientemente. "En el laboratorio de Cibernética. Ha estado pasando mucho tiempo allí."

"Gracias Lily," le dijo. "Buena suerte con tus proyectos."

Ella le sonrió y lo saludo a medida que se alejaba. Permitirle a Lily quedarse podría resultar beneficiándolo. Shen no había hecho mención de sus capacidades ingenieras, aunque podría haber estado más preocupado con su seguridad que con lo que podía ofrecer. Bueno, parecía una mujer determinada; sería interesante ver que haría.

La circular puerta se abrió deslizándose y revelo un gran cuarto abierto con tres cosas que parecían ser sitios en construcción de algún tipo, todo con brazos de ensamblaje robóticos. En ambas puntas había ingenieros trabajando en lo que parecían ser prótesis y bosquejos para trajes.

Shen estaba en la punta más lejana, mirando por sobre planos en una mesa de trabajo. Levanto la mirada a medida que se le acercaba el Comandante. Asintió respetuosamente. "Comandante, me alegra que haya venido."

"Igualmente," respondió el. "Tuve una excelente conversación con tu hija. Debes de estar orgulloso."

"Lo estoy," respondió apasionadamente, con una sonrisa en su rostro. "Se está convirtiendo en una remarcable mujercita."

"Estoy seguro de que es más inteligente que yo," dijo el Comandante. "Solo para que lo sepas, la autorice para que utilizase lo que necesitara. Tiene algunas ideas útiles y sería una perdida excluirla."

"Lo aprecio," le agradeció Shen. "Lo había considerado, pero no estaba seguro de que se sintiera cómodo permitiéndole usar nuestro equipo a una menor."

El Comandante bufo. "Mientras sea competente, y no abuse mi confianza, no me importa su edad." Le echo un vistazo a los planos. "Ahora, ¿con que ha estado trabajando específicamente?"

Shen ajusto saus anteojos y carraspeo. "Hay varios temas que discutir. La sustancia MEZCLA ha cambiado por completo el campo de la cibernética para siempre. Supongo que empezare por los primeros desarrollos."

Shen se estiro y tomo una prótesis de brazo. Era plateada y claramente hecha de metal, pero no era una mala recreación. "Con MEZCLA, finalmente podemos crear una prótesis que finalmente pueda replicar un miembro sin temer que el cuerpo la rechace. Nuestras prótesis serán indistinguibles del miembro real si el progreso continua."

"Podría tener a su primer paciente pronto," le dijo el Comandante sombríamente. "Supongo que has escuchado de lo que le paso a Myra."

"Lo hice," asintió gravemente. "Hare mi mejor esfuerzo para ayudarla si ella lo quiere."

"Bien," el Comandante asintió. "¿Ahora qué?"

"Para operaciones de combate, tengo varias ideas," continuo Shen, caminando hacia lo que parecía ser el esqueleto de un traje de armadura. "Esto es lo que llamamos un traje exoesqueleto, o EXO-Traje. Una vez terminado, aumentara la fuera y la resistencia del soldado, especialmente una vez que este acorazado."

"Suena bien," dijo el Comandante evaluando el traje. "Asumo que hay algún negativo."

"SI," dijo Shen suspirando. "Es muy lento y eso hace a la persona que lo lleva muy vulnerable. Un soldado se vería muy limitado usándolo. Esto puede mitigarse aumentando la armadura y las armas disponibles, pero eso podría no ser suficiente."

"Hmm," el Comandante descanso su barbilla sobre su mano. "¿Hay alguna solución a esto?"

"Si," dijo Shen dudando. "Pero… bueno, ya llegare a eso. Una forma es una interfaz neuronal directa." Shen indico los pinchos y agujeros en la armadura donde podría haber tubos. "Los soldados que usen estos trajes deberán usar implantes para moverse a una velocidad razonable. Pero el problema es que hay mucha interferencia biológica. Para que un traje como este sea verdaderamente efectivo, deberá ser parte del soldado, y no simplemente un traje de armadura."

El Comandante frunció el ceño. "¿Cómo podría ser eso posible?"

"Mantenga ese pensamiento," Shen alzo una mano. "Una forma en la que los exo-trajes pueden ser Re imaginados es como un aumento de la armadura que ya tenemos. Frenaría a los soldados un poco más, pero no si decidimos dejarlo casi como esta."

"¿Así que sería el marco esquelético cubriendo la armadura?" Pregunto el Comandante.

"Esencialmente," le respondió Shen asintiendo. "Esto nos permitiría montar armamento más pesado en ellos o añadir una pequeña capa de protección adicional."

"Refínalo un poco y creo que será útil," dijo el Comandante. "Confió en tu juicio hacia donde quieras llevar este proyecto." Miro a Shen a los ojos. "Ahora, dime que más has hecho."

Shen dudo. "Como dije, hay una forma en la que podríamos superar los problemas neurológicos de un traje completamente acorazado." Shen lo indico y le mostro un masivo traje. Ah, recordaba haberlo notado al entrar. Había supuesto que era algún tipo de robot, pero ahora notaba que le faltaba su cabeza.

El traje media casi tres metros y medio y parecía ser una recreación robótica de un humanoide. Su pecho estaba abierto y parecía haber espacio para un humano de tamaño normal. Pero los interiores estaban llenos de engranajes, cables y simplemente no se veía seguro.

"Impresionante," comento él. "Asumo que eso podrá ser usado por nuestros soldados. Pero no estoy seguro de que si esta va a ser mucho más rápido que un exo-traje. Además de eso… usarlo se ve peligroso."

"No es tan simple," explico Shen. "Eso es lo que llamamos un Ciber traje Exoesqueletico Mecanizado. O solo CEM."

El Comandante suspiro. "Entonces, ¿Cuál es el problema?"

"La forma de superar las limitaciones neurológicas es simple," Shen se detuvo e hizo una mueca incomoda. "Removemos los miembros de los pilotos, reconstruimos el esqueleto existente y llenamos el torso y cerebro con implantes cibernéticos. El resultado será un piloto que podrá… unirse … al traje CEM, por falta de una mejor palabra. Se harán parte del traje. O el traje se hará parte de ellos."

El Comandante parpadeo mirando al monstruo robótico. Le impresionaba que Shen siquiera considerara eso como una posibilidad viable. Pensaba que Shen tendría problemas con algo como esto. "Este proceso de convertir soldados…" dijo lentamente. "¿Podría hacerse con seguridad?"

Shen frunció los labios. "Si. Con MEZCLA, los aumentos de este tipo son posibles y seguros. Pero… no estoy seguro de que el soldado sea el mismo después. Perder tanto de tu cuerpo seria traumático, incluso si tuviera miembros que funcionaran."

"¿Cuánto modificarían del cerebro?" Pregunto el Comandante, evaluando el CEM.

"Para que esto funcionara correctamente, el cerebro debería ser hecho para que…" Shen frunció el ceño. "Odio usar depender, pero es lo que mejor queda. Depender en el traje CEM para estar completo. Es el costo de permitir que el traje se mueva tan fluidamente como nuestros brazos ahora. Como resultado, el soldado podría ponerse… neblinoso fuera del traje. Estarán lucidos, pero no estarán del todo aquí, mentalmente hablando."

"¿Podría ser aliviado eso?" Pregunto el Comandante apenas le apareció la duda.

"Eventualmente, quizás," admitió Shen. "Pero es una cosa o la otra. No podemos tener las dos. Un soldado efectivo, o un CEM efectivo."

El Comandante se mantuvo en silencio por unos minutos. "Esto podría ser un activo clave para nuestras operaciones de combate… pero no creo que algo así deba ser obligatorio. Siento que los beneficios son muy grandes como para ignorarlos, pero quiero que este programa funcione solo con voluntarios."

Shen suspiro aliviado. "Justo lo que pensaba. Incluso entonces…" Sacudió su cabeza. "Tenemos que asegurarnos que saben exactamente lo que están haciendo. Dudo que sean los mismos que antes."

"Quizás Myra no está fuera de XCOM aun," murmuro el Comandante. "Tendré que hablar con ella."

"Eso sería su prerrogativa," dijo Shen de acuerdo. "Y si decide en contra de eso, preparare las cosas para las prótesis normales."

"Un buen plan," dijo el Comandante. "Continua tu trabajo sobre los proyectos de Exo-traje y CEM. Hablare contigo pronto. Excelente trabajo."

Shen inclino su cabeza. "Gracias, Comandante."

El Comandante lo saludo y salió del laboratorio de cibernética, las implicaciones del programa CEM pesándole.

La Ciudadela, Área de Entrenamiento

Soran freno la cinta de caminar hasta que estaba en velocidad de caminata. Le interesaba que hasta el más básico entrenamiento estuviera tan… computarizado. Había más botones que los que sentía le serian útiles, sin mencionar que le dificultaba averiguar cuáles eran los necesarios.

Finalmente, solo se detuvo y dejo que la cinta lo llevase al borde y elegantemente salgo hacia el suelo. Tomo un trago de agua y se sentó, aunque no estaba cansado. Las actividades físicas nunca le habían sido un desafío, probablemente por eso había sido elegido para la unidad más demandante físicamente de Japón.

Mirando a su alrededor, vio a varios soldados más trabajando en varias estaciones, o levantando pesas. Algo parpadeo en una de las paredes opuestas y el inclino su cabeza, intentando verlo mejor. Se concentro a través del cuarto y alzo una ceja interesadamente cuando vio quien era.

Vistiendo uniforme negro de XCOM, Carmelita estaba haciendo algún tipo de entrenamiento con cuchillo. Dejando la botella se puso de pie y empezó a caminar hacia ella. Quizás esta sería una oportunidad para hablar con ella, una vez que hubiera terminado claramente.

La máquina con la que estaba entrenando era más sofisticada, noto a medida que se le acercaba. Entre lo que parecían intervalos aleatorios, nuevos brazos mecánicos sosteniendo objetivos aparecían y ella respondía cortándolos con una fatal eficiencia. Sus hojas estaban cubiertas de una sustancia roja, así podía ver donde estaba golpeando. No todos los objetivos eran humanos, tampoco; vio varios Sectoides y mutones, acorazados y todo.

Pauso unos metros lejos suyo, no quería acercarse demasiado. Viendo su estilo mejor, era muy coordinada y precisa. Fría era un mejor termino, desconectada y mecánica. Algo diferente de la impresión que le había dado. Al menos afirmaba su presentimiento de que era peligroso.

Aun así le causaba curiosidad. No estaba convencido de que siempre hubiera sido así y basado en algunos comentarios que había hecho, algo le había pasado que la había cambiado. Estaba más interesado en que había sido eso.

Finalmente se detuvo y bajo sus brazos, respirando pesadamente. "Impresionante," le dijo luego de un segundo. "Tu coordinación es superior."

Ella lo miro, no se veía muy sorprendida de que este allí. "Gracias," le respondió mientras ponía sus hojas en una bandeja y empezaba a limpiarles la sustancia roja con una tela.

"Seré curioso," le dijo, inclinándose contra una pared. "¿Cuánto te tomo aprender eso?"

"Años," le respondió agotadamente ella. "Pero tuve un buen maestro."

"Eres parte del ejército de Corea del Sur, ¿no?" Le pregunto.

"Si, parte de mi entrenamiento fue con la 707, el resto fue en múltiples unidades de operaciones encubiertas," respondió neutralmente. "Así que puedes imaginarte el entrenamiento que tuve."

Nunca había escuchado de la 707, pero asumió que era una unidad muy capaz. "Ah," replico entendiéndola. "Supongo que eras una de las que le causaba problemas a Corea del Norte."

Ella lo miro mientras limpiaba sus hojas. "Podrías decir eso. Asumo que no es un problema." Incluso si lo fuera, su tono de voz dejaba claro que ella se lo tomaría como problema.

"No," le respondió quitándole importancia con un gesto. "No tengo una posición en el tema. Estamos todos juntos ahora, mantener nuestros rencores nacionales no sirve de nada."

"Hmm." Ella desvió la mirada y termino de limpiar sus hojas. "Soran, ¿verdad?" Le pregunto ella devolviéndole la mirada, la luz iluminando su cicatriz en la mejilla

"Así es," confirmo él. "Uno de los nuevos reclutas. Estuvimos en esa misión de Corea del Sur."

"Si, lo recuerdo," le retorno, enfundando sus hojas. "Lo hiciste bien."

"Gracias," le respondió el, inclinando su cabeza. "Tu fuiste… eficiente, también."

"Eso espero," le respondió fríamente. "Mi solo propósito es matar a esas criaturas ahora."

Él se detuvo antes de continuar. "De verdad las odias, ¿no?" Y no en la forma normal de amigo versus enemigo."

Para su sorpresa, no pareció tomar ofensa o reaccionar mucho de una forma u otra. "Una pregunta interesante Soran. ¿Qué la motivo?"

"Es solo que…" Se detuvo. "Parece más personal para ti."

"Personal," musito ella, su tono neutro, aunque el peligro estaba bajo la superficie de él. "Si, podrías decir eso." Noto su mano derecha tomando la hoja pegada a su pecho. "Podría nombrar varias veces en las que se hizo personal. Quizás el bombardeo de Hamburgo, o la masacre civil que lo siguió. Quizás el hecho de que nuestra gente es abducida de a miles para cualquier experimento que los alienígenas estén conduciendo."

Tenía ese razonamiento sobre las abducciones, estaba de acuerdo con eso… pero a la vez le era un poco hipócrita. Especialmente viendo como XCOM estaba haciendo lo mismo con los cuerpos alienígenas y prisioneros. Pero era entendible porque a los humanos no le parecía necesario mencionarlo; probablemente era igual para los aliens."

"Pero cuando se hizo personal para mí," Carmelita suspiro, y su voz se suavizo. "Perdí a alguien que me importaba. Mucho. Murió por una de las crisálidas; y luego le dispararon otra vez para matar lo que esas criaturas le habían implantado."

Suprimió una mueca. No le sorprendía que se sintiera así. La muerte por crisálida era una forma horrible de morir. Al menos ella no había sido la que le había tenido que disparar, al menos no como lo describía. "Lo siento." Le dijo simplemente.

"Yo también," le murmuro. "Pero no puedo cambiarlo. Todo lo que puedo hacer es que los aliens mueran, preferentemente lenta y dolorosamente. No se merecen nada más," levanto la mirada para verlo. "¿Eso responde tu pregunta?"

El asintió. "Si, gracias."

"¿Por qué te importa?" Le pregunto ella, descansando sus brazos sobre sus piernas.

Él se encogió de hombros. "Me gusta saber lo que la gente piensa; lo que los mueve y motiva. Me preguntaba sobre ti, y preguntártelo era la única forma de saberlo con seguridad."

"Hmm," lo estudio. "Entonces, ¿Qué piensas? ¿Qué sientes por los aliens?"

"Son el enemigo, así de simple," declaro firmemente. "Hare lo que pueda para luchar contra ellos. Aunque no puedo controlar mi… curiosidad…" la miro, quien parecía esperar que continúe. "Deben tener algún tipo de sociedad, historia, cultura," continuo. "Me pregunto cómo funcionan, como piensan y razonan."

El suspiro. "No sé si debería estar pensando en eso cuando estamos en guerra. Pero…" Se encogió de hombros. "Es algo sobre lo que me pregunto ocasionalmente."

"Dudo que tengan mucho de eso," dijo finalmente Carmelita. "Creo que la mayoría son esclavos o herramientas de los Sectoides u otro Lord alienígena. Los mutones no parecen lo suficientemente inteligentes como para pensar más allá de una batalla, los flotadores están esclavizados a quien sea que controle sus máquinas, las crisálidas están esclavizadas a los Sectoides y los hombres delgados…" se detuvo. "Asesinos sin corazón que son usados para cumplir con la agenda de turno."

"¿Crees que los Sectoides sean los lideres?" Le pregunto, curioso y alegre de que al menos lo estuviera discutiendo.

"Quizás," se encogió de hombros. "Probablemente son una mente colmena de algún tipo ya que todos son clonados y psionicos." Frunció sus labios. "No me conectaría mucho con lo que sea que aprendas, lo destruiremos una vez ganemos la guerra. Aunque me asegurare de traerte un sujeto vivo alguna vez. Quizás uno de los hombres delgados, probablemente hablaran más que los otros."

Tembló ante la idea de torturar a un hombre delgado. Eso no era lo suyo. "Dejare las interrogaciones a la gente a cargo."

"Un sabio plan," le dijo ella de acuerdo, poniéndose de pie. "No espero que entiendas como yo, o los veteranos, nos sentimos, pero lo harás. Todos los que entran a XCOM eventualmente tienen su momento cuando se dan cuenta que el único final aceptable es la erradicación de estos alienígenas. Me causa curiosidad saber cuál será el tuyo. Buenos días, Soran."

Con eso, se fue. Dejándolo solo.


La Ciudadela, Control de Inteligencia de XCOM

La puerta se abrió deslizándose y el Comandante ingreso, sus manos pegadas a su espalda. Zhang y los agentes frente suyo lo saludaron mientras entraba y tomaba su lugar al lado de Zhang en la holomesa. Había cuatro agentes en total, y había conocido o visto a todos antes.

Ruth Shira, una agente que había subido muy rápido con Zhang y era una de las mejores agentes de Zhang en Inteligencia de XCOM. Si ella estaba involucrada, esta operación iba a ser importante. Bueno, ya sabía eso ya que Zhang no se aseguraba de que el este en cada reunión de Inteligencia.

La mujer africana, Akello, nunca la había conocido personalmente, pero se había probado a sí misma como una hacker habilidosa y una especialista técnica. Kalonymous era otro que conocía por su reputación. Era el mejor artista de disfraces que Zhang tenía y se decía que era capaz de imitar a cualquiera. Abby también estaba aquí, alguien que no había visto en un tiempo. Su transferencia le había resultado una sorpresa, pero confiaba en que sabía que estaba haciendo, y Zhang no tomaría a alguien que no le parecía calificada.

"Este es tu show, Zhang," le dijo el Comandante, retrocediendo un paso para dejarle tomar el centro. "Empieza cuando estés listo."

"Por supuesto," Zhang asintió y se dirigió hacia los agentes. "Esta operación será nuestra primera oficial contra la entidad conocida para nosotros como EXALT," presiono un botón en la holomesa y varios logos holográficos aparecieron. "Basados en la inteligencia adquirida, operan a través de múltiples compañías fantasmas y nuestra principal teoría es que así es como transfieren fondos y equipo."

"Asumo que vamos a investigar una," adivino Ruth, sonriendo.

"Correcto," respondió Zhang asintiendo. "He estado monitorizando todas las conocidas y recientemente esta tuvo mucho tráfico interesante en su fábrica primaria." Presiono otro botón y todos los logos se desvanecieron excepto uno. "Cельскохозяйственные товары" dijo Zhang. "Una compañía agricultural rusa que se especializa en equipamiento de granjas. Pero basándonos en las fotos de los agentes que la observaban, parece que están moviendo más que solo equipo de granjas."

Zhang presiono otro botón y varias fotos aparecieron. Grandes camiones negros cargados con cargamento no identificado llegaban y salían. Trabajadores interactuando con figuras trajeadas que llevaban anteojos de sol. Incluso si el Comandante no podía notar que había en esos cargamentos, basados en su forma, no era lo que decían vender.

"¿Sabemos que transportan?" Pregunto Abby. "¿Hacen equipo de granjas verdaderamente o es solo una pantalla?"

"Parecen tener una clientela legitima," admitió Zhang. "Lo que nos ayuda en mostrar que tan diferente son los cargamentos para estas personas. Tristemente no sabemos que llevan ya que no quería asustar a EXALT aún."

El Comandante asintió. Inteligente, siempre podrían interceptar un transporte más tarde, pero acercarse podría causar un éxodo o un cierre. "¿Entonces es una operación de infiltración?" Pregunto Kalonymous, con una picara sonrisa en su rostro.

"Lo será," respondió firmemente Zhang. "Pero no nos estamos moviendo directamente hacia la fábrica en sí. La seguridad es muy estricta y como no sabemos su alcance, vamos a hacerlo de la manera difícil. Tomaremos la identidad de un trabajador y la usaremos para infiltrar el edificio."

Ruth sonrió. "¿Y quién es el objetivo?"

Zhang hizo aparecer una foto de un joven hombre de rostro amigable y cabello marrón. "Madvay Vadim," respondió Zhang. "Manager Asistente de Distribución. Sera nuestro objetivo."

La imagen se desvaneció y la holomesa se ilumino con un mapa. Zhang señalo hacia un punto rojo'. "Madvay fue visto en Paris los últimos días durante lo que parecen ser vacaciones. No estamos seguros si esa es la verdadera razón, pero tenemos que movernos antes de que se vaya. Visita este bar todas las noches, se queda por unas horas, y luego se va."

Zhang los miro a los cuatro. "Ustedes cuatro serán responsables de conseguir su identificación de la compañía y cualquier otra información de él. Mientras más consigan, mejor será su infiltración. Como lo hacen queda a su discreción, pero necesitamos su identificación."

Ruth sintió. "Abby y yo conduciremos la operación en sí. Entre las dos, estoy segura de que podremos hacer que nos muestre su identificación," sus ojos brillaron pícaramente. "A los hombres les gusta alardear."

Zhang la miro de costado. "Preferiría que no la mataran."

Ruth bufo. "Por favor, hacer que los hombres hablen es mi especialidad," sonrió y golpeo a Abby ligeramente en el brazo. "Aunque creo que Abby podría tener algo más de práctica."

Abby suspiro. "Hermoso."

"Me asegurare cámaras y sistemas de seguridad," dijo Akello mirando a su alrededor. "Ni siquiera sabrán que estuvimos allí."

"Excelente," Zhang asintió. "También tendré un equipo de combate en caso de que las cosas se pongan muy mal. Aunque estoy seguro de que podrán encargarse sin ellos."

"Por supuesto," Kalonymous sacudió su muñeca vagamente. "Me quedare afuera como uno de los locales. Observare por cualquier sospecha y daré apoyo si es necesario."

"¿Y qué harás exactamente si EXALT está observando?" Pregunto el Comandante. "Me sorprendería que no tuvieran algún tipo de seguridad."

"Escanearemos el área antes de movernos," respondió Ruth. "Se que buscar. Akello también puede mirar las cámaras por cualquier actividad sospechosa."

"Una vez que tengan la identificación, ¿entonces que?" Pregunto el Comandante, mirando a Zhang.

"Tendremos una corta ventana de tiempo para actuar," respondió Zhang. "Kalonymous se infiltrará en la fábrica y conseguirá tanta información como pueda por su cuenta. Dado que todo vaya de acuerdo al plan, enviare agentes adicionales para preparar un transpondedor para monitorear todo lo que pase dentro de la fábrica. Entonces solo tendremos que monitorearla. Para cuando EXALT lo descubra, esperamos haber conseguido suficiente información para señalar una instalación directa de EXALT."

Abby frunció el ceño. "¿Qué pasa si no podemos armarlo antes de que Madvay regrese?"

"Lo matamos y Kalonymous tomara su lugar por un corto tiempo," dijo frunciendo el ceño. "Causara que EXALT descubra que fueron comprometidos más rápidamente, pero no debería lastimarnos tanto en general. Pero preferiría que las cosas se mantengan tan suaves como sea posible."

Ruth miro a los otros agentes. "Supongo que estamos listos cuando tú lo estés."

"Bien," declaro Zhang. "Porque se van ahora. Buena suerte."

Cada uno lo saludo y salieron de la sala, dejándolo solo con el Comandante. "Un buen plan," le dijo el cómo un cumplido. "Aunque espero que Abigail no comprometa nada."

"Lo hará bien," le aseguro Zhang. "Con Ruth cuidándola, confió en que esto ira bien. "No anticipo mucha resistencia, al menos por la primera parte. Es la infiltración de la fábrica donde las cosas se pondrán interesantes."

"Hablando de interesantes," recordó el Comandante, moviendo el mapa holográfico más hacia el Medio Oriente. "Note que estas tomando un gran interés en Israel."

"Están planeando algo," le informo Zhang, frunciendo el ceño mientras observaba la holomesa. "Y las implicaciones me preocupan."

"¿Qué tan grande escala?"

"Hay mucho personal, dinero y equipo siendo movido," respondió Zhang. "El Primer Ministro mismo se está asegurando que todo lo que tenga que ver con esto sea clasificado; esa es la única forma en la que una operación a esta escala proceda con casi total secretismo."

"Podría tener que hablar con él," murmuro el Comandante. "Quizás necesita ser recordado quien le está dando su nueva tecnología."

"Solo negaría todo," le advirtió Zhang. "Es inteligente y si va sin nada que evidencie algo, arriesga perder su apoyo. Nowinski es alguien que haría eso."

"Bueno, tenemos que saber que está pasando," insistió el Comandante. "Así que supongo que tienes una idea."

"El único plan que podría funcionar es una operación completa sobre Israel," declaro Zhang sombríamente. "Algo que he estado considerando seriamente últimamente."

"Arriesgado," comento el Comandante. "Si falla e Israel nos descubre, estaríamos jodidos. Sin mencionar que la mitad de tus fuerzas son exMossad o Kidon. Podrían no seguir el plan."

"La lealtad de mis agentes no me preocupa," Zhang sacudió su cabeza. "En todo caso, querrán saber que está pasando allí también. Son parte de XCOM y si Israel amenaza ponernos en riesgo, ahora son una amenaza que eliminar."

"Muy leales," comento pensativamente el Comandante. "Las lealtades nacionales no suelen ser olvidadas tan fácilmente."

"Creen que su trabajo será la razón por la que al final ganemos o perdamos esta guerra," dijo Zhang. "Ser responsables por la raza humana rápidamente gira el punto de vista de uno a los grandes aspectos. ¿Por qué mantenerse totalmente leales a una nación cuando el mundo está en peligro?"

Los labios de Zhang se curvaron hacia arriba. "La Inteligencia de XCOM será esencial para esta guerra. Pero no la decidiré. Pero decirles que lo hará aumenta su efectividad y voluntad para obedecer órdenes que podrían cuestionar en otros casos. Convéncelos de que es por el beneficio de la raza humana y te sorprendería de lo que son capaces de hacer."

"Supongo que la Contingencia Hades fue una especie de prueba," comento el Comandante. "Me preguntaba, ¿Qué hiciste para convencerlos o facilitarla?"

"Los ordene y ellos obedecieron," explico fácilmente Zhang. "Ya había estado construyendo su importancia en sus cabezas, pero lo que creo que ayudo era que cada uno tenía un papel que jugar. Es psicológicamente más fácil llevar a cabo un acto como asesinato masivo como alguien más; dándoles falsas identidades; disfraces, papeles que actuar ayudo a que se sienta menos… real."

"Una aplicación del experimento de la prisión de Stanford," el Comandante asintió. "Inteligente. La deshumanización es un método efectivo."

"Si ayuda una buena porción de los agentes eran Kidon," dijo Zhang de acuerdo. "La gente se inclina más a seguir a la multitud, incluso si el acto es cuestionable. No es diferente con agentes. Es por esto que siempre incluyo varios Mossad o Kidon entre los otros agentes. Luego de un par de operaciones, no lo cuestionan y siguen ordenes sin cuestionarlas."

"El pensamiento de masas es un fenómeno interesante," dijo el Comandante de acuerdo. "Por supuesto, el truco está en hacer que el grupo se mueva como quiere uno."

"Así es," dijo Zhang de acuerdo asintiendo. "Es un proceso delicado, pero siento que el método actual está funcionando. Abby será la prueba de esta teoría."

Interesante. "¿Es por eso que la querías? ¿Para ver si podías cambiarla?"

"Parcialmente," corrigió Zhang. "Es verdad lo que dije. Tiene las bases para ser una agente excelente. Pero, ¿emocional y psicológicamente? Es una elección cuestionable en las mejores de las condiciones. Es una doctora, es compasionada, buena y empática. No son rasgos útiles."

"Así que la emparejaste con una de tus agentes más brutales," el Comandante asintió. "¿Crees que funcionara?"

"Mi curiosidad lo espera con ansias," admitió Zhang. "Con Ruth, creo que se conectará bien con ella y eso será esencial en influenciarla. Pero creo que cambiara eventualmente. Tengo algunas ideas de como promover un acercamiento menos… emocional."

"¿Y si este experimento social no funciona?" Pregunto el Comandante.

"Entonces morirá," dijo Zhang encogiéndose de hombros. "La gente como ella no dura en este trabajo. Te adaptas o mueres. No hay punto medio."

"Mantenme actualizado," le dijo el Comandante a la vez que se erguía. "Me tienes interesado en el resultado de tu pequeño experimento. Pero tengo una reunión con Vahlen. Buena suerte con la operación."

"Gracias, Comandante," Asintió mientras lo saludaba. "Estaré disponible si necesita llamarme."

El Comandante dejo la sala, dejando a Zhang mirando un mapa de Israel, planeando su próximo movimiento.


La Ciudadela, Barracones

Patricia respiro e inclino su cabeza hacia atrás, dejando la tibia agua correr sobre ella. Necesitaba algo para dejar de temblar del frio. Había tanto que había ido mal que no sabía que pensar en el momento.

La estaba afectando algo, y psionicos o no, solo se estaba haciendo más fuerte y peor. Los dolores de cabeza empeoraron cuando volvieron, varias veces había suprimido los gritos cuando físicamente sintió el dolor con el que estaba tratando Myra. Solo fueron algunos destellos, pero era suficiente para volver loco a cualquiera.

Ahora podía jugar que escuchaba voces que no existían. Palabras aparecían en su mente, rotas e incomprensibles… Pero ella las entendía. Eso no era, o no debía ser, normal. Y lo que había pasado cuando lanzo el ataque… todos habían seguido su acción sin siquiera decir una palabra. Casi como si tuviera alguna influencia sobre ellos… y el hecho de que había tocado todas sus emociones al mismo tiempo parecía reafirmarlo.

No sabía porque, pero todo se había calmado ahora. Pero si los últimos días eran indicación alguna, volvería eventualmente. Por primera vez en su vida, no sabía que haría. Considero volver con Vahlen, pero le preocupaba que fuera removida del frente y eso ya no era algo que quisiera. No podía sentarse mientras los científicos giraban a su alrededor ya que probablemente no encontrarían algo útil.

Pero ella tenía que averiguar esto. Por su cuenta si era necesario. Si era Psionica, tenía que haber alguna forma que pudiera controlarlo o al menos suprimirlo. Cerro la canilla y se inclinó contra la pared, manos extendidas. Si, eso era lo que haría. Intentar averiguar esto por su cuenta y si nada mejoraba…. Iría con el Comandante. El decidiría que hacer con ella entonces.

Salió de la ducha y se vistió, quejándose cuando un agudo dolor aparecía y se desvanecía de su cabeza muy velozmente. Probablemente empezaría otra vez pronto. Poniéndose una simple remera azul, se sobresaltó cuando sintió una ola de interés tomándola. Normalmente se iría en unos segundos, pero quería probar algo.

Inclinándose contra el lavamanos del baño, se miró en el espejo y en vez de dejar ir la emoción, se concentró en mantenerla. El instante en el que se concentró en eso una serie de imágenes le llegaron.

Gente en algún tipo de ceremonia, nadie que reconociera…

Gritos como si alguien fuera sujeto de cirugía o experimentaciones, no podía saber cuál era…

Una mujer que se veía extrañamente familiar…

Patricia salto hacia atrás en shock cuando noto sus ojos. En vez de su marrón normal, su iris estaba empezando a tornarse violeta. Inspeccionándola más de cerca, había microscópicas venas bordeadas de violeta como telas de araña sobre el ojo, que también palpitaban con ese débil violeta, todas llevando a su iris. En cuanto perdió lo que sea que esa conexión haya sido, el brillo lentamente se desvaneció, dejando que sus ojos volvieran a su color original.

Tembló. Eso… Tenía que tener cuidado con activar eso otra vez. Por supuesto, no estaba del todo segura de que lo había causado. ¿Quizás concentrarse activamente en la emoción en vez de dejarla pasar? Esto necesitaba más experimentación.

Aunque… tenía una idea. Algo que podría ayudarla a descubrir esto. Podría valer la pena pedírselo, aunque estaría confiando en su discreción.

Salió del baño, más calmada ahora que tenía un plan, sin importar que tan tenue.

"¿Patricia?" Se giro en cuanto Sarah se le acerco, viéndose preocupada.

"¿Sí?" Le respondió, preguntándose de que se trataba. La mujer se mordió el labio.

"¿Cómo estás?" Dijo finalmente. "Parecías estar adolorida durante la vuelta."

Ah, así que lo había notado. "Solo estuve teniendo migrañas últimamente," le respondió, dando algo de verdad mientras se encogía de hombros. "Supongo que el estrés de la misión fue suficiente para activar otra."

"Seguro," Sarah sonaba poco convencida. "Um, mira." Se le acerco. "No sé si lo notaste o no… pero… hiciste algo esa misión. Algo que no debería ser posible."

Esto no era bueno. "¿Qué?" Le pregunto, curiosa de que había notado Sarah.

"Cuando… saltaste," Sarah enfatizo con su mano. "Desde el segundo piso para atacar al Forastero. Cuando aterrizaste… algo salió de ti. Era como una onda de choque purpura o algo así."

Eso era algo que no había notado, aunque no había estado prestando mucha atención a sus alrededores en ese momento. "¿Qué?" Dijo frunciendo el ceño. "¿Estas seguras?"

"Si, estoy segura," Sarah asintió firmemente, poniendo un pendrive USB en sus manos. "Le eche un vistazo las imágenes de video de las armaduras. Es débil, pero está ahí." Se detuvo. "No sé cuánto sabes o no… pero tienes que hablar con alguien para averiguar esto. No soy científica, pero eso no debería ser posible."

"Lo hare," le prometió, agradecida de que eso sea todo lo que tenía para decir. "Gracias."

"Agradéceme si encuentras una solución," dijo Sarah encogiéndose de hombros. "Me sentiría mejor sabiendo que hay una explicación posible."

Bueno… su actual teoría era posible. Aunque, Patricia tenía el presentimiento de que eso no ayudaría mucho a Sarah. Al menos no la estaba acusando de leer su mente o algo así.

Guardando el USB, continúo caminando a través de los barracones hasta que lo vio leyendo un libro. "Tenemos que hablar," le dijo directamente a Creed, sin importarle como saliera. Para su crédito, inmediatamente dejo el libro y se paró.

"¿Sobre qué?" Le pregunto el, una pregunta totalmente valida, pero no estaban en el mejor lugar para responderle.

Ella le indico que la siguiese. "No aquí." Lo escucho suspirar mientras la empezaba a seguir. Se preguntaba a donde podrían ir para tener algo de privacidad. El área de entrenamiento debería estar bastante vacía en el momento; si, eso serviría.

Creed contuvo cualquier pregunta que tenga, lo que apreciaba. Por suerte, había pocas personas, y todas parecían estar muy concentradas en sus tareas actuales como para prestarles atención. Patricia camino hasta una esquina vacía.

"Muy bien," dijo finalmente Creed, inclinándose contra la pared y cruzándose de brazos. "¿Asumo que esto es importante?"

Ella suspiro y se inclino contra la pared. "Depende que tan importante me consideres. Es suficiente decir que yo lo considero importante."

Creed asintió y le indico para que continuase. "¿Entonces sobre qué es esto?"

Patricia tomo un respiro. "Tenías razón cuando notaste algo extraño en mí."

"Te dije que eras una mentirosa terrible," le recordó con una pequeña sonrisa.

"Bueno," Patricia se encogió de hombros. "No es algo que haya intentado cultivar. Pero eso no importa. Durante la misión del Navío… algo me paso. No estoy segura que, pero creo que me hizo Psionica."

Creed se estiro sorprendido, y sus ojos se agrandaron. "¿Cómo lo sabes?"

"No lo sé," dijo frunciendo el ceño. "Pero desde la misión he podido saber cosas que no debería, predecir quien iba a estar en que lugar, cuando no debería saberlo. Siento emociones que no son las mías. Aparecen palabras en mi mente sin contexto o significado Si me concentro, puedo ver destellos de… aun no lo sé… memorias o pensamientos."

Continúo explicando lo mejor que pudo, contándole sobre los símbolos que había visto al acceder a la red Psionica. La teoría de Vahlen era que había sido contactada por un alíen y eso conectaba a su teoría de como sabia los significados detrás de los símbolos. Termino describiendo la previa misión y los extraños sucesos que habían pasado.

Creed solo escuchaba, incrédulo o no, no podía notarlo. Pero la estaba tomando en serio y no la interrumpía, lo que ayudaba ya que tenia que pausar mucho para encontrar las palabras correctas. No era una fanática de las conversaciones prolongadas entre dos personas, especialmente cuando ella hacia la mayor parte de la charla.

"Así que ahora lo sabes," termino diciéndole, deslizándose por la pared hasta que se sentó en el suelo, y puso sus brazos alrededor de sus rodillas. "¿Qué tan cerca estaba tu suposición?"

"Ni de cerca a eso," le respondió lentamente, sacudiendo su cabeza. "Así que… ¿Cuánto puedes… sentir?"

Patricia dudo. "Suele ser una emoción a la vez. Como enojo, diversión, o terror. Normalmente no es mas que eso. Aunque si intento ir más profundo se aclara. Algo así."

"¿No deberías hablar con Vahlen o el Comandante?" Pregunto Creed. "Aprecio que me cuentes… pero no estoy seguro cuanto poder ayudarte."

"Fui con Vahlen," le recordó Patricia. "Creo que sabe que soy Psionica, pero no me dice por alguna razón. Además de eso, no quiero que me saquen del frente. Un montón de científicos probablemente no van a poder curarme."

"¿Entonces porque me lo dices?" Le pregunto el curiosamente, inclinando su cabeza. "No te veías exactamente muy abierta a discutirlo la última vez que hablamos."

Volvió a dudar, insegura de cuanto quería decir. Finalmente, se encogió de brazos, no veía razón para omitir cosas especialmente si el estaba de acuerdo. "No sabia como ibas a reaccionar. No se…" Frunció el ceño. "Supuse que te parecería muy invasivo si pudiera leer tus emociones, incluso si no era mi culpa."

"¿Lo hiciste?" Le pregunto.

"Si," admitió el. "Por un tiempo solo podía contigo por alguna razón. Pero últimamente estoy empezando a poder hacerlo con otros.

"Ah," desvió la mirada. Se notaban las emociones conflictivas en su rostro. Rezo para que sus habilidades no le llegaran ahora mismo. Por suerte, no fue así.

"Lo siento," intento disculpándose. "Pero solo pasa… no puedo controlarlo."

"Lo sé," dijo suspirando. "Es solo un poco desconcertante. Hay cosas que deberían permanecer privadas. Y si alguien puede penetrar tu mente así…" Sacudió su cabeza. "Da miedo."

"Lo sé," dijo asintiendo, con su corazón hundido. "Pero es igual para mí. Nunca quise esto."

"Probablemente no," dijo de acuerdo, devolviéndole la mirada. "Pero la tienes y dudo que eso vaya a cambiar. Así que," giro su rostro hacia ella. "¿Qué planeas hacer? Tienes un plan, ¿no?"

"Si," dijo ella asintiendo, moviendo un mechón de su cabello de su rostro. "Quiero intentar aprender a manejar esto. Es la única manera en la que las cosas se van a poner mejor. Tendré que aprender a controlarlo o a suprimirlo," se detuvo. "Si eso falla, iré con el Comandante y dejare que el decida qué hacer."

Ella dudo, y lo miro a los ojos. "Pero si de verdad quiero hacer esto, aprenderé mucho más rápido si tengo alguien con quien practicar."

El entendió. "Quieres practicar conmigo," dijo con una calma sorpresiva.

"No quiero," respondió empáticamente. "Se lo que estoy pidiendo y no lo haría si sintiera que pudiera aprender igual de rápido de alguna otra forma. No tienes que aceptar tampoco," añadió rápidamente. "Averiguare esto por mi cuenta si no quieres. Pero si hay alguien con quien confiaría en hacer esto, eres tú."

El la miro. "Bueno, me siento halagado que pienses eso de mí, de verdad," su tono se volvió pensativo. "Pero… supongo que es algo más personal mío. Probablemente aprendas cosas de mi que he intentado mantener escondidas," alejo la mirada. "No hablo mucho de mi por buenas razones."

Ella también desvió la mirada. "Entiendo, y no presionare más."

"Aun no me he negado," le recordó seriamente. "Estoy pensando, no solo por mí, pero por ti. Entra en mi cabeza y podrías no salir tan bien como yo," el sacudió su cabeza. "No se si esto va para ambos lados, pero es un riesgo que deberías conocer."

Patricia volvió a mirarlo. Se le ocurrió que sabia muy poco sobre él. Nunca había preguntado sobre su pasado y simplemente discutían el presente y las cosas que tenían en común. Nunca le había dado la impresión de que llevara algún tipo de carga. Aunque ahora que lo pensaba, eso probablemente era a propósito y simplemente era muy bueno escondiéndolo.

"Supongo que eso depende si quieres arriesgar que vea o no," le dijo finalmente. "Estoy dispuesta a arriesgarlo, si tú lo estas."

El la miro por un minuto, su rostro le era ilegible mientras la miraba a los ojos. Se inclino contra la pared, descansando su cabeza contra esta. "Me transforme en un SEAL para proteger y ayudar a la gente. Eso también aplica para ti y no me arrepentiré porque me atemoriza lo que puedas ver. Si puedo ayudarte a controlar este poder, lo hare."

Ella trago saliva, deseando que el tuviera alguna forma de saber lo mucho que eso le significaba. Sabia que le estaba pidiendo permiso para ver toda su mente, y la mayoría de la gente se negaría. Buena gente, honesta. Había poco que pudiera imaginarse que sea mas desinteresado que eso, y solo para posiblemente ayudarla. Podría incluso fallar, pero estaba dispuesto de una forma u otra.

Se veía agotado luego de esa admisión, su rostro amarronado se veía mucho mas blanquecino que antes. Ella se levanto y camino hasta poder arrodillarse frente suyo. "Gracias," le dijo, intentando demostrar lo importante que le era esto.

El le dio una tibia sonrisa y le extendió un brazo, que ella tomo por el antebrazo y lo ayudo a levantarse. "Bueno, supongo que te dejare tomar el liderazgo aquí," le dijo. "Estoy listo para lo que sea que quieras… practicar."

"No te preocupes aun," le aseguro. "Necesitare algo de tiempo para pensar en que podría funcionar."

"Ok," le dijo asintiendo y bajando la mirada. "Ya puedes soltar mi brazo."

"Verdad," se dio cuenta que aun lo estaba sosteniendo firmemente y lo dejo caer. "Gracias, otra vez. Se lo mucho que te estoy pidiendo."

"Solo espero que funcione," le respondió.

Ella también esperaba eso.


La Ciudadela, Laboratorios de Investigación

Las puertas se abrieron con un silbido a medida que el Comandante ingresaba a los Laboratorios de Investigación. Todo estaba como lo recordaba, aunque había más científicos que la última vez aquel había estado allí. Resultado del reclutamiento adicional, por su parte, de Bradford y Van Doorn también. XCOM pronto seria uno de los institutos científicos del mundo si seguían reclutando así.

Aun no veía a Vahlen por ningún lugar, lo que significaba que probablemente estaba en el nuevo laboratorio de Genética. Para evitar una repetición de lo que paso en la Bahía de Ingeniería, miro a su alrededor para ver donde estaba instalado el laboratorio y se alegro al ver que había sido puesto discretamente. Caminando hasta la lejana pared, alzo un simple panel negro y coloco su mano en él.

Hubo un satisfactorio clic y la pared se deslizo, revelando un pequeño pasillo mas adentro. El instante en el que atravesó las puertas, se cerraron detrás suyo. Interesante. El pasillo estaba bien iluminado y continuo caminando hasta que llego a otra puerta de vidrio automática que se abrió deslizándose a su llegada.

Asumía que esto era el laboratorio de Genética. Era bastante abierto, con mesas de trabajo, viales y otro equipo de laboratorio disperso sin orden particular. La diferencia era que gran parte del equipo se veía muy diferente al de los laboratorios de investigación. Probablemente era equipo especifico de genética.

En la parte trasera de la sala había una extraña maquinaria. Tubos gigantes de vidrio tintados de amarillo, probablemente capaces de contener a un adulto alto, estaban puestos en forma de circulo y conectados a una máquina que parecía capaz de rotarlos sobre un eje. Había otras sillas cercanas, equipo con agujas y monitores conectados a estas. El Comandante no fallo en notar los precintos en estas sillas.

Algo llamo su atención y camino hacia una de las cajas de vidrio y se sobresaltó cuando una gran araña salto hacia él. Frunció el ceño mientras la araña corría alrededor en su manufacturado hábitat de tierra y hojas. De entre todas las arañas, odiaba a las tarántulas aún más porque eran tan… peludas. Tembló mientras veía a esa cosa huir dentro de su pequeño hábitat. ¿Qué diablos estaba haciendo Vahlen con estas cosas?

Hablando de eso, ¿Por qué había otros animales en el laboratorio?

Alzando la mirada, noto lo que parecía ser un halcón en una celda junto a un águila calva en otra. Mirando sus pies, también noto un gato negro con una línea blanca en su nariz que se acariciaba contra su pierna. Sonriendo, se inclino y tomo al gato en sus brazos, acariciando su cabeza. El gato ronroneo contento en sus brazos mientras continuaba mirando a su alrededor.

Los cadáveres de varios Sectoides, hombres delgados y mutones estaban dispuestos por el cuarto, algunos tenían algún equipo conectado, otros estaban en bolsas cadavéricas. Parecía que varios hombres delgados (y mujeres, tenía que aclarar) parecían haber pasado por autopsias parciales, en especial alrededor de sus brazos y piernas.

"¡Comandante!" Moira Vahlen lo saludo entusiasmadamente a medida que se le acercaba, con una tableta en sus manos. "Me alegra que este aquí."

El Comandante dejo el gato. "Lo mismo digo," le respondió con su propia sonrisa. "Me causa curiosidad ver que has estado haciendo."

"La sustancia MEZCLA ha redefinido la genética como la conocemos," declaro Vahlen, sus ojos brillando. "Gracias a ella, creo que podemos mejorar y modificar cada parte del cuerpo humano. Podemos moldear el cuerpo humano en lo que queramos, con suficiente tiempo y recursos."

Bueno, eso suena prometedor. "Entonces, ¿asumo que tienes algunas ideas para modificaciones genéticas?" Le pregunto. "Y podría también preguntar ¿Por qué esta eso dentro de la Ciudadela?" Señalo a la araña.

Vahlen sonrió ante eso. "Ah, es verdad, el intrépido Comandante les tiene miedo a las arañas."

El frunció el ceño. "No les tengo miedo. Es solo que…"

"¿Paranoia?" Sugirió Vahlen, caminando hacia la araña y abriendo la tapa de su celda. Estirándose, palmeo a la tarántula y volvió hacia él. "No te asustes. Es sorprendentemente domesticada."

El Comandante entrecerró sus ojos. "Trae a esa cosa cerca mío y la mato."

Vahlen suspiro dramáticamente. "Oh, esta bien," dejo a la araña otra vez y se sacudió. "Pero por mas que te aquejes, esa araña es la base de una de mis ideas."

"¿Quieres combinar la genética arácnida con la humana?" Pregunto el Comandante incrédulamente. No le gustaba esa idea.

"Si," asintió empáticamente. "¿Sabes como pueden trepar paredes y techos tan fácilmente?"

"¿Acaso no tienen pequeñas garritas que se enganchan a las superficies?" El Comandante recordó, pensando en los datos que había aprendido hace décadas.

"Pelos," corrigió Vahlen. "Miles de cabellos pequeños que le permiten a una araña trepar casi cualquier superficie. Ahora, la mayoría de los cabellos no son tan distintivos como los de la tarántula, pero quería tomar este mismo factor genético y aplicarlo a nuestros soldados."

Ah… Eso era bastante brillante. Sentía que una habilidad como esa les vendría especialmente bien a los agentes de inteligencia de XCOM. "¿De verdad crees que puedas hacer eso?" Le pregunto. Y luego sacudió su cabeza. Es Vahlen, si tenia una idea la haría funcionar, de alguna forma."

"Probablemente sea la idea mas compleja que tengo," admitió Vahlen, mirando a la araña. "Pero ciertamente creo que podría ser posible. No," se corrigió rápidamente. "Se que es posible."

El Comandante indico hacia el laboratorio. "Continua."

"Muy bien," Vahlen camino hacia la jaula del águila calva. "Los ojos humanos son aptos, pero comparados a los de aves de presa como un halcón o un águila, ni siquiera son competición. Pueden ver hasta seis u ocho veces mejor que nosotros. No debería tener que explicar la ventaja de soldados con visión de halcón."

El Comandante empezaba a alcanzar el entusiasmo de Vahlen. Las implicaciones de esta investigación superarían las limitaciones humanas a las que normalmente estamos restringidos. Imagino un escuadrón de soldados que pudiera trepar paredes y literalmente tuviera ojos de águila. "Si pudiera mejorar la claridad," le pregunto. "¿Podría añadir ciertos rasgos como la habilidad de ver en la oscuridad de los gatos?"

Ella sonrió. "Ya lo hice, creo que ya conoció a mi sujeto de prueba felino," el Comandante miro al gato que se acariciaba contra la pierna de Vahlen. "Desafortunadamente no he podido combinar la visión mejorada con la visión nocturna aun," admitió Vahlen. "Por el momento es una o la otra. Aunque en el futuro y con sujetos de prueba adicionales, creo que debería poder superar la limitación."

"Fascinante," murmuro el Comandante mientras seguía pensando. "Por favor, muéstrame más."

"Por aquí," Vahlen le indico hacia el cadáver de un hombre delgado. "Además del reino animal, los aliens en si tienen también muchas posibilidades genéticas. La especie de los hombres delgados en particular ha sido fascinante deconstruirlos. Son la epitome de la maleabilidad genética. He hipotetizado que su forma original es mucho más diferente de lo que su forma actual indica."

"¿Qué ideas tienes entonces?" Pregunto el Comandante.

"La densidad muscular es la mejor ventaja que podemos tomar," explico Vahlen, señalando las piernas abiertas. "Pueden saltar desde distancias que matarían a un humano ordinario y saltar alturas similares. Podemos aplicar este rasgo a nuestros propios soldados."

"Permitiéndoles movilidad sin precedentes," murmuro el Comandante. "No tendrían que temer las alturas o los saltos."

"Aun podrían arriesgar lastimándose," precavió Vahlen. Pero será mucho mas seguro. Ahora, el hombre delgado es muy resistente gracias a esta glándula," señalo al hombre delgado con su garganta abierta. "Esa es otra ventaja que podemos darle a nuestros soldados. Podemos usar armas químicas no acidas sin miedo de daño propio."

Si los soldados eran capaces de proceder sin miedo a las armas químicas, eso abriría tantas posibilidades en cuanto a tácticas más agresivas. El futuro de la guerra estaba cambiando frente a sus ojos y Vahlen ni siquiera había terminado.

Cálmate. El Comandante respiro profundamente. Solo porque Vahlen decía que era posible no significaba que era algo garantizado. Las modificaciones necesitaban ser probadas para eliminar cualquier efecto secundario y podría descubrir que sus ideas no funcionan.

Pero incluso si algunas funcionaban…

"¿Algo del Sectoide?" Le pregunto, indicando hacia los cadáveres grises.

"Nada tangible," admitió Vahlen con un suspiro. "Su ventaja principal son los psionicos y cualquier modificación genética tendría que estar relacionada con eso de alguna forma. Me estoy concentrando en las ideas mas probables antes de volver con los sectores. Aunque…" Señalo el cadáver del Muton. "Este alíen ha probado ser bastante útil."

"¿Cómo?"

"Esta criatura fue hecha para el conflicto," explico Vahlen, con un rostro reverente. "Esta piel es resistente a pequeñas hojas, armas, químicos y fuego. Puedo ver aplicaciones muy practicas de eso para nuestros soldados. Necesitan toda la protección que podamos darles." Vahlen camino hacia una mesa y tomo un jarro que contenía… dos corazones.

"Pero lo que me pareció interesante es la razón por la que los mutones son más difíciles de matar," continuo Vahlen, trayéndole la jarra para que la observase. "Es un sistema de refuerzo natural. Un corazón secundario en caso de que el principal sea lastimado o falle. Creo que podemos aplicar esto a nuestros soldados, reduciría nuestras bajas significativamente."

El Comandante silbo. "Esto es increíble, Moira," sacudió su cabeza. "Has superado mis expectativas. Tanto tu como Shen. Bien hecho."

Sus mejillas se sonrojaron. "Gracias, Comandante. Aunque tengo que decir que estas ideas deben ser probadas. Sospecho que acordara que no debemos probarlas en nuestros soldados."

"Bueno," el Comandante sonrió. "Buena cosa que tus sujetos de prueba ya llegaron."

"Así es," dijo Vahlen asintiendo con una sonrisa. "Sera un placer darle valor a esas vidas sin valor."

"¿Dónde están ahora?" Pregunto el Comandante, mirando a su alrededor.

"En las celdas de prueba," Vahlen engancho su brazo con el propio y lo guio hacia la pared mas alejada en la derecha. Bueno, no se iba a quejar. Vahlen puso su mano en otro pad de reconocimiento y una puerta similar a la del laboratorio de Genética se abrió, revelando una sala tan blanca que lo cegó por un momento.

Había veinte celdas en total. Todas con anchas paredes de vidrio y puertas que se extendían hasta el techo, que permitía que los sujetos de prueba se vieran entre sí. La sala brillaba por la pintura amarilla y las duras luces blancas. Cada celda tenia un inodoro, pero no tenia una cama, solo una manta. El suelo estaba cubierto por baldosas blancas, excepto por el drenaje en las celdas y el pasillo.

La sala parecía estéril, y lo seria, si no fuera por los prisioneros que llenaban las celdas. Con una excepción, todos eran hombres de varios tamaños y edades. Algunos tenían tatuajes, otros no. Algunos cumplían el estereotipo de prisionero asesino y otros se veían completamente normal. Pero el Comandante no era engañado. Eran todos peligrosos individuos que habían cometido horribles crímenes y no se merecían piedad.

Los sujetos de prueba los notaron y empezaron a gritar, aunque no salía ningún sonido. Se dio cuenta que las celdas debían de estar hechas a prueba de sonido, una idea inteligente. Cada celda también tenía un botón y un parlante, permitiendo comunicación hacia la celda. Por pura curiosidad, el Comandante se acerco a una celda cercana que contenía un hombre forzudo con una larga barba, un brazo tatuado y ojos enfurecidos. Su blanca piel parecía más pálida en la dura luz. El Comandante presiono el botón.

"Te daré una chance," dijo el hombre siseando, pura furia en su voz. "Me dejan ir ahora, y me asegurare que su muerte sea rápida." El Comandante alzo su ceja divertido mientras el hombre continuaba gritando, luchando para no sonreír ante las increíbles cosas que salían de su boca. Vahlen camino hasta su lado, también observando al hombre.

"Juro que me escapare," continuo furiosamente. "Entonces te matare, ¡y luego a esa perra nazi!"

Vahlen se endureció ante eso y cualquier diversión que el Comandante sentía se desvaneció. Miro al sujeto de prueba con la mirada más fría que podía tener. "No, no lo harás," declaro, y luego apago el comunicador con el botón.

Miro a Vahlen y puso una mano sobre su hombro derecho. "Lamento eso."

Ella cubrió su mano con la suya. "No tenías control sobre él," le dijo suavemente. "Y supongo que debería acostumbrarme." Su rostro se endureció. "Lo dejare para lo último. Hay una razón para que las celdas sean de vidrio. Aprenderán a respetar pronto."

El Comandante asintió aprobatoriamente. "Tengo fe en que administraras la justicia propiamente."

"Así será," le prometió, mirando al conjunto de asesinos y violadores frente suyo. "Sospecho que algunos desearan que hubieran muerto."

"Volvamos," sugirió, poniendo un brazo alrededor de su hombro, que Vahlen no se negó y ambos volviendo al laboratorio. Dejo caer su brazo cuando Vahlen cerro la entrada al cuarto.

Ella tomo un suspiro. "Voy a empezar dentro del día. Debería tener algunos resultados pronto."

"Lo espero con ansias," dijo el Comandante asintiendo. "¿Algo más que debería saber?"

"Si," Vahlen empezó a tocar su tableta. "¿Recuerda esa soldado que me pediste que le echara un vistazo?"

"¿Patricia?" Recordó el Comandante. "Si, ¿aprendiste algo?"

Vahlen frunció sus labios. "Así es; echa un vistazo a esto." Camino hasta que estuvo detrás de ella y miro la pantalla. Mostraba dos cráneos, ambos con extrañas ondas saliendo de sus cabezas.

Frunció el ceño. "Vahlen, sabes que no soy tan inteligente técnicamente como tú. ¿Qué es esto?"

"Escaneos cerebrales de un Sectoide y Patricia," respondió Vahlen. "Cuando tome uno de un Sectoide, lo marque como emanaciones psionicas viendo como ninguna otra especie que recuperamos eran capaces de mostrarlas."

El Comandante suspiro. "Quieres decir que…"

"Patricia es Psionica." Vahlen finalizo asintiendo.

El Comandante inmediatamente comenzó a imaginar posibles aplicaciones en su cabeza. "¿Cómo?" Le pregunto.

"Creo que entro en contacto con tecnología alienígena durante el asalto al navío," respondió Vahlen. "Debe de haberla… despertado."

"Tenemos que replicarlo," respondió el Comandante, pensamientos volando en su mente. "Si los humanos son psionicamente capaces, tenemos que aprender como reconocer uno y como despertarlos," sacudió su cabeza. "Esto podría permitirnos enfrentarnos a los alienígenas de verdad. Los psionicos son algo para lo que no teníamos defensa… hasta ahora."

"Lo sé," dijo Vahlen de acuerdo. "Y tengo una teoría de como podemos reconocer a un Psionico," dudo. "Pero deberíamos concentrarnos en pocas cosas. Honestamente creo que la modificación genética debería tomar prioridad. Junto al virus Sectoide."

"¿Estas listas para empezar a probar esas cosas también?" Le pregunto.

"Si," le respondió ella. "Hoy mismo, de hecho. Si prueba ser exitoso, lo preparare para uso de campo." Se detuvo. "Herman también paso."

El Comandante afino sus ojos. "¿Qué quería?"

"Tenia preguntas," Vahlen se encogió de hombros. "Simplemente me hice la científica incomprensible y lo alejé de todo lo que tenia que ver con la sustancia MEZCLA. Sabe sobre el virus Sectoide, aunque no me dijo lo que pensaba. No estoy segura de que lo apruebe completamente."

Bueno, tenia muchas defensas para esa arma en particular. Aunque no pensaba a que Herman elegiría ese metafórico monte en el que morir, aunque era posible. "¿Debería llamar otra vez a Patricia?" Pregunto Vahlen. "¿Tomar más escaneos?"

"No de momento," el Comandante sacudió su cabeza. "Concéntrate en las modificaciones genéticas. Si las cosas empeoran o cambian con ella, me asegurare de que venga a ti. Aunque podría tener a Zhang viéndola de vez cuando."

"Es bueno escucharlo," Vahlen suspiro. "Por mucho que esto me emocione, extraño tener algo de tiempo libre. Trabajar día tras día es agotador."

"Estoy de acuerdo con eso," simpatizo el Comandante. "Aunque quizás debamos tomarnos algo de tiempo. Estoy seguro de que podemos encontrarlo en algún lugar."

"Dejare que lo averigües," le dijo Vahlen. "Eres mejor para esas cosas que yo. Me distraería con algo que he olvidado."

Él le sonrió. "Bueno, pero tienes que venir, sin preguntas.

"Probablemente querrás tener eso anotado," le sugirió ligeramente. "Pero no te preocupes. Lo esperare con ansias."

"¿Hay algo que quisieras comer?" Le pregunto, suponiendo que era algo bueno que podía hacer por ella.

Ella alzo la mirada. "Rouladen," dijo finalmente. "Siempre fue mi favorito en Alemania."

Rouladen. Bien, tendría que anotarlo antes de que se lo olvidara. Esperaba que no fuera muy complicado. "Muy bien. Gracias, Moira. Has hecho un increíble trabajo."

Vahlen dejo su tableta y tomo sus manos en las propias. "Yo debería agradecerte," le dijo suavemente. "No habríamos llegado tan lejos sin ti. Me has permitido mucho mas de lo que podría haber imaginado."

El Comandante se quedo de pie allí, solo disfrutando estar cerca suyo. Dejo sus manos a regañadientes. "Debería dejarte volver a tu trabajo," le dijo suavemente. "Te hablare pronto."

"Por supuesto," ella carraspeo. "Lo esperare."

La dejo trabajando, sintiéndose mas optimista de a donde iba la guerra. La próxima evolución del soldado humano estaba llegando y sospechaba que los aliens no tenían idea de lo que se les avecinaba.