Angel bostezó y se frotó los ojos.

Era bastante tarde; él debería estarse yendo. Tenía el examen de Vagatha por la mañana, así que no podía realmente darse el lujo de perder el tiempo. Incluso Mimzy había dejado la cama hacía una hora para irse a estudiar para el examen. Angel estaba bastante seguro de que cualquier otro estudiante en la clase de Vagatha estaba estudiando como loco en este momento, no descansando en la cama después de horas de sexo. Incluso Charlie parecía estresada como el infierno cuando Angel le había llamado antes -parece que Vagatha no estaba dándole ninguna holgura porque estuvieran en una relación.

— Si repruebo el examen de Vagatha mañana, será tu culpa— dijo Angel.

Alastor abrió los ojos.

Estaban compartiendo la almohada porque Alastor seguía tendido medio encima de él y sus piernas seguían enredadas. Ambos estaban sudorosos y pegajosos después del sexo, pero Angel no quería moverse. Se sentía demasiado bien para moverse.

— ¿Mía?— preguntó Alastor— Ni siquiera se suponía que vendrías esta noche. No te esperábamos.

Interiormente, Angel se encogió un poco. Sabía que en realidad no se suponía que él vendría, pero en la última semana, se había acostumbrado mucho a... Ciertas cosas, por lo que él se había sentido inquieto y no podía concentrarse en el estudio de todas formas. Al momento en que Alastor había embestido dentro de él, la inquietud había desaparecido inmediatamente.

Le preocupaba a Angel que él era una puta total por el tipo. Diablos, él prácticamente se quedaba sin palabras por él. No lo haría. Era francamente estúpido. Él era solo una adición temporal a la vida sexual de Alastor y Mimzy, básicamente no más que un juguete sexual. Ellos podrían decidir darle fin a este pequeño arreglo cualquier día.

— Tú no estabas exactamente infeliz— murmuró Angel, empujando los pensamientos lejos. Alastor definitivamente no había estado infeliz de verlo: él estuvo completamente encima suyo al momento en que Angel había entrado en el departamento. Mimzy sí parecía un poco triste, pero era comprensible, teniendo en cuenta que tenían un examen brutal mañana. Ella tenía un mucho mejor estado de ánimo después de que Angel se tiró encima de ella, y salió de la cama con una sonrisa en su rostro. Aunque, la verdad sea dicha, era un poco misterioso para Angel cómo él se las había arreglado para hacerla acabar, teniendo en cuenta que apenas podía concentrarse en nada, cuando Alastor lo follaba.

— No lo estaba— admitió Alastor.

Angel lo miró con curiosidad.

— ¿Eso te asusta?

— ¿Qué?— Alastor bajó un poco para lamer el pezón de Angel.

— Esto— dijo Angel— Sexo con un tipo— Sintió que los músculos de Alastor se tensaban ligeramente antes de relajarse de nuevo.

— Hemos estado haciendo esto durante una semana ¿Me veo como que estoy volviéndome loco?— Angel se encogió de hombros.

— Eres extraño a veces. A veces me miras como si estuvieras pensando: ¿Que diablos estoy haciendo?

Alastor le pasó la lengua sobre el pezón. Hizo cosquillas. Sus pezones no eran particularmente sensibles, pero Alastor parecía tener una fijación extraña con ellos. No es que fuera desagradable ni nada, pero habría preferido que Alastor chupara y lamiera algo más.

Pero nunca lo hace. Puede ser que hayan tenido sexo en numerosas ocasiones, sin embargo, Alastor nunca tocaba su polla. No era como que a Angel le importara que Alastor no quisiera mamarle la polla, él conocía a chicos gays que no les gustaba chupar pollas -y a Angel le gustaba más ser follado de todos modos- pero le molestaba un poco, por un motivo diferente.

Angel dijo:

— ¿Te imaginas que soy una mujer cuando me follas?— Los ojos de Alastor se clavaron en él.

— ¿Qué?— Angel levantó las cejas con una sonrisa.

— ¿Te imaginas que soy una mujer?

— Es un poco difícil no darse cuenta de que no tienes pechos y una vagina— Angel se echó a reír.

— Eso no es lo que quise decir. Nunca tocas mi polla. Es como si tuvieras miedo de ella. O te diera asco.

Alastor desvió la mirada hacia la polla en cuestión. Angel hizo una mueca, sintiendo a su polla empezar a endurecerse bajo el escrutinio de Alastor. En serio ¿Qué había en este hombre que lo convertía a él en una ninfómana total? Alastor ni siquiera tenía que esforzarse, por el amor de Dios.

— No estoy asustado de tu polla— dijo Alastor, todavía mirándola. La polla de Angel estaba totalmente dura ahora. Por supuesto que lo estaba.

Alastor volvió a mirar la cara de Angel. Sus ojos se estrecharon, pero la esquina de su boca se torció hacia arriba.

— ¿Por qué me siento como si todavía estuviéramos jugando a la gallina gay?— Angel sonrió, tomó la mano de Alastor y la envolvió alrededor de su erección.

— Porque nosotros como que lo hacemos. Me follas todos los días, pero estoy bastante seguro de que no te consideras a ti mismo gay o incluso bi— Cuando Alastor no dijo nada, Angel se rió entre dientes— Tengo razón, ¿eh? Crees que todavía eres hétero; sólo sucede que te gusta poner tu polla en mí. Eso no te hace gay ¿Cierto?

Como de costumbre, el rostro de Alastor no traicionó nada, y Angel medio rió y medio gimió por frustración.

— Estás haciendo eso de nuevo.

— ¿Haciendo qué?

— Poniéndote tu cara de póquer. Odio tu cara de póquer. Me miras y no tengo idea de lo que estás pensando. Como que podrías estar pensando tanto que soy insufrible como que soy adorable— Angel sonrió— ¿Qué estás pensando ahora mismo?— Alastor miró sus labios sonrientes. Su tono era completamente informal cuando dijo:

— Que quiero alimentarte con mí polla— La boca de Angel se le secó. Él rió.

— Tú te das cuenta de que suenas totalmente escalofriante ¿Cierto? Es escalofriante cuando dices cosas como esas con una cara en blanco— Su polla estaba totalmente a bordo de ese plan, sin embargo, y Alastor lo sabía, ya que su mano todavía estaba envuelta alrededor de ella.

Alastor no dijo nada; él sólo trepó por encima del cuerpo de Angel y luego le dio de comer su polla, como le había prometido. Angel gimió alrededor de la gruesa carne en su boca y miró hacia la puerta. No estaba seguro de si deberían estar haciendo esto sin Mimzy -si estaba bien tener sexo otra vez sin invitarla a ella- pero con la polla de Alastor en la boca no podía pensar correctamente. A la mierda eso. Cuando Mimzy había dejado la habitación para ir a estudiar, Alastor estaba todavía follándolo; probablemente no le importaría si tenían otra ronda de sexo sin ella.

Relajando la mandíbula, Angel alzó la vista y vio como Alastor jodía su boca. Amaba ver esto, amaba ver la máscara de calma de Alastor resbalar e irse lejos. Irse directo a su polla ya que era la única que lograba que este hombre perdiera su autocontrol.

Apretando los labios alrededor de la polla, Angel movió su mano a su propia polla y comenzó a masturbarse, dejando que Alastor follar su boca y hacer lo que quisiera.

Podía sentir que el otro hombre estaba cerca ya, pero de repente Alastor se detuvo y se retiró.

— ¿Qué?— graznó Angel, lamiéndose los labios. Se sentían hinchados.

Alastor lo miraba con un extraño tipo de hambre.

— Déjame correrme sobre ti.

Parpadeando, Angel sintió que sus mejillas se encendían. Normalmente siempre dijo que no cuando otros tipos pidieron eso -estar cubierto del esperma de alguien más no era su idea de diversión- pero joder, la forma en que Alastor lo miraba...

— Está bien— susurró, apretando su propia polla.

Las fosas nasales de Alastor se encendieron. Arrodillándose sobre el rostro de Angel, empezó a jalar de su pene, mirando a Angel intensamente. Y Dios, esto lo hacía excitarse. Angel estaba jadeando, su mano volando sobre su propia polla mientras observaba fijamente la gruesa erección enrojecida de Alastor, esperando y deseando. Sus labios se separaron, su lengua deslizándose por los labios recientemente agrietados, desesperado por una probada. Él quería esto. Quería la corrida de Alastor, querían apestar a él.

Se quedó sin aliento cuando la polla de Alastor estalló sobre él, rayas calientes cubriéndolo desde el pelo hasta el mentón, goteando hacia abajo sobre su cuello, cubriendo su abierta, jadeante boca y su lengua expectante.

Alastor se rodó sobre él y lo besó con voracidad, y sus manos estaban jodidamente frotando su esperma en la piel de Angel, y eso era lo suficientemente jodido para empujar a Angel al borde, y él se corrió, gimiendo en la boca de Alastor. Gimiendo su nombre.

El mundo se detuvo, sólo sus respiraciones pesadas irrumpiendo en el silencio.

Y luego Angel empezó a reír.

Alastor se levantó a sí mismo sobre un codo.

— ¿Algo gracioso?— Todavía riendo, Angel sonrió.

— Nop. Nada. Bueno, además del hecho de que acabo de tener a un maniático del orden corriéndose sobre mí. Estoy jodidamente asqueroso, hombre y tú jodidamente disfrutaste poniéndome asqueroso. Tú. Maniático de la pulcritud. ¡Ah!

— Eres tan infantil— dijo Alastor, sus labios curvándose en una sonrisa reacia— Eres un bebé.

Para demostrar su madurez, Angel sonrió y le sacó la lengua.

Alastor negó con la cabeza antes de besarlo de nuevo.

Angel suspiró y le devolvió el beso, envolviendo sus brazos y piernas alrededor de él.

Alguien se aclaró la garganta.

Angel se puso rígido y Alastor se apartó de él.

Mimzy estaba en la puerta, con los labios ligeramente fruncidos y los brazos cruzados sobre el pecho.

— Pensé que ya te habías ido, Angie. ¿No necesitas estudiar?— Repentinamente sintiéndose incómodo e inseguro, Angel se incorporó y buscó su ropa en la silla.

— Si, tienes razón. Será mejor que me vaya— Se puso de pie, se dio la vuelta, y se vistió tan rápido como pudo. Podía sentir los ojos de Alastor sobre él y podía sentir los de Mimzy también.

— Está bien, buena suerte mañana— dijo, con bastante incomodidad, inseguro de por qué estaba sintiéndose tan condenadamente incómodo. Ellos no habían estado haciendo nada malo.

Mimzy sonrió, pero su sonrisa no parecía especialmente amable. ¿O era su imaginación?

— Deberías lavarte la cara antes de irte— dijo ella.

Angel se congeló y luego se sonrojó, encontrándose con su mirada. Miró al rostro inescrutable de Alastor.

— Cierto— dijo, aún más incómodo que antes y se fue hacia el baño.

Cerró la puerta y respiró profundo, todavía sintiéndose raro.

¿Qué demonios fue eso?

Sacudiendo la cabeza, Angel se acercó al fregadero y se lavó la cara con rapidez.

Cuando terminó, se dirigió hacia la puerta, pero se detuvo al oír el sonido de voces.

— ...No pensé que te importaría— dijo Alastor, su voz sin mostrar ninguna emoción— ¿Qué importa si estás en la habitación o no?

— Yo ¡Yo no lo sé! ¡Pero lo hace! Deberías haberme dicho que vuelva si iban a follar de nuevo.

— No seas ridícula. Estabas estudiando.

— Se supone que él debería estar estudiando también, en lugar de- — Angel abrió la puerta.

— Nosotros realmente no creímos que fuera a molestarte— dijo, caminando hacia Mimzy. Él pasó un brazo alrededor de los tensos hombros de ella y le sonrió— Nosotros lo sentimos. No va a suceder de nuevo— Él no estaba mintiendo, pero intentó ignorar la parte de sí mismo a la que le gustaba la palabra nosotros un poco demasiado.

Ella se relajó.

— Yo también lo siento. Probablemente sobre reaccioné— Angel le apretó el hombro.

— Lo entiendo. Todos estamos estresados debido a los exámenes— Mimzy hizo una mueca.

— Sí. Me preocupa que Vagatha me repruebe mañana.

— ¿No lo hacemos todos? Mira el lado positivo: ella ya no estará a cargo de darnos clases a nosotros luego de mañana.

— Si no tenemos que recursar la clase— murmuró Mimzy sombríamente.

— Joder, ahora yo estoy entrando en pánico también— Angel miró a Alastor, quien había terminado de vestirse— Me voy— No estaba seguro de por qué él estaba diciendo esto a Alastor.

Alastor asintió, una extraña expresión intermitente a través de sus facciones.

— Correcto— Dijo Angel. Él picoteó a Mimzy en los labios— Buena suerte mañana— Ella sonrió, viéndose ya distraída.

— Gracias. Tú también.

Angel volvió hacia Alastor y vaciló. Le había dado a Mimzy un beso de despedida. Podía hacer lo mismo con Alastor ¿Cierto? Sólo un besito.

Mimzy estaba frunciendo el ceño, sumida en sus pensamientos, y no estaba mirando hacia ellos ya, así que Angel caminó hacia Alastor y rozó sus labios contra los de Alastor. Sólo un pico.

Excepto que sus labios se aferraron el uno al otro, no queriendo apartarse.

Sus labios se aferraron el uno al otro, incluso mientras que lentamente se separaban.

— Chau— murmuró Angel, sintiéndose un poco demasiado acalorado.

— Buena suerte en el examen— dijo Alastor, dándole una suave sonrisa.

Angel sonrió, asintió con la cabeza y dio un paso atrás.

Seguía sonriendo mientras se alejaba del departamento.