PDV de Jack

Solté un suspiró al cerrar la puerta de mi auto, me apresuré a echarle seguro y arrastrar mis pies por el pavimento del estacionamiento de la escuela. Froté mis ojos ligeramente enrojecidos por las pocas horas de sueño que había tenido anoche.

No puede ser posible, incluso en este día...

Pegué un brinco al encontrarme con un montón de rostros aglomerados unos sobre otros, me sonreían de forma casi espeluznante.

-Hey- saludé a mi grupo de amigos, sabiendo lo que vendría a continuación.

Cumpleaños feliz

Cumpleaños feliz

Te deseamos todos

Cumpleaños feliz

Cumpleaños feliz

Te deseamos todos

Cumpleaños feliz

Cumpleaños feliz

Dejé escapar una ligera risa al momento en el que terminaron su canción.

-Es momento de soplar la velita, Jacky- Rapunzel dijo con un tono cantarín señalando el pequeño pastel que sostenía Elsa en sus manos. El pastel estaba cubierto por una generosa cantidad de betún blanco; estaba adornado con m&m's en la parte de arriba y una velita color azul, supuse que era hecho en casa.

-No olvides pedir un deseo- Anna brincó emocionada.

Se preguntarán ahora mismo, ¿Por qué Anna está aquí?, ¿las cosas se habían resuelto con ella?, bueno, la respuesta es parcialmente. Ella ya no se encontraba molesta con los demás, solo con Elsa, por lo que solo pasaba el rato con nosotros cuando estaba segura que su hermana no estaría alrededor. ¿La situación nos preocupaba a todos?, bastante, pero las peleas entre hermanas son algo complicadas de arreglar, aunque todos estábamos trabajando duro en arreglar las cosas entre ellas.

Aun así, en el grupo hay una regla de oro: Nunca te pierdas un cumpleaños. Rara vez solíamos pelear entre amigos, normalmente solía haber pequeñas peleas entre las parejas (Rapunzel-Eugene e Hipo-Astrid). Aunque, como cualquier grupo de amigos normales, no éramos inmunes a los malos entendidos o desacuerdos, pero siempre estaríamos juntos sin importar que y por ello decidimos crear esta regla; sin importar que problema hubiera en ese momento entre los miembros, se pactaría una tregua por un día con el propósito de celebrar un cumpleaños.

Bueno, en realidad, esa es la segunda regla de oro, la primera es: Están estrictamente prohibidos los concursos de eructos. ¿Por qué?, larga historia, pero una de esas batallas casi termina con nuestra amistad.

-Deseo que este pastel no haya sido cocinado por ti- todos nos reímos y Anna solo infló los cachetes haciendo un puchero.

-¡Hey!- me dio un codazo –Un día de estos estaré en MasterChef y cuando eso suceda me reiré en tu cara-

-Odio interrumpir, pero si no nos apresuramos llegaremos tarde a clases- Elsa se rio nerviosa.

-Cierto- me incliné y apagué la vela de cumpleaños. Llámenme codicioso, pero no solo deseé una cosa, tenía varias cosas en mente:

*Que las cosas entre Elsa y Anna mejoraran.

*Poder tomar el valor de finalmente besar a Elsa.

*Un par de auriculares nuevos.

*Que aquel asunto se terminara.

Pero por ahora, en este momento, tenía todo lo que necesitaba.

-Abrazo de grupo- me abalancé sobre todos intentando rodearlos con mis brazos.

-Awww- sentí como todos los brazos aplastaban ligeramente mi cuerpo en un fraternal abrazo.

-¿Estas bien?- Elsa me preguntó susurrando cuando finalmente pudo asomar su cabeza a través de todos los brazos.

-Si- asentí mintiendo.

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-¿Me dirás que ocurre?- La voz de Hipo me despertó.

-Uh, no ocurre nada, ¿Por qué preguntas?- lo miré confundido.

Se encogió de hombros –No lo sé, ¿tal vez por el hecho de que llevas suspirando desde que terminamos la practica?- me dio una mirada de seriedad –Algo te preocupa, Jack-

Ambos nos encontrábamos sentados en las gradas esperando a que el resto de los chicos terminaran de asearse y que las chicas llegaran, iríamos todos a Ratatouille a celebrar mi cumpleaños.

Hice una mueca –Es sobre Elsa- admití.

-Oh, ¿problemas en el paraíso?- bromeó.

Rodé mis ojos ante su chiste –No eres de mucha ayuda- gruñí.

-Okey, lo siento- cambió su mirada burlona a una seria –Escúpelo-

-Hemos estado saliendo por un tiempo y me gustaría avanzar al siguiente paso-

-¿Quieres volver a pedirle que sea tu novia?- arqueó una ceja intrigado.

Negué con la cabeza –No, no la presionare con eso, no está lista-

-¿Entonces, a que te refieres?- él no comprendía.

Entrecerré los ojos con desconfianza –Te vas a burlar de mi-

-No lo hare, lo prometo- levantó su mano derecha en alto mientras la otra la colocó en el centro de su pecho.

Suspiré –No he podido besarla y ella quiere que lo haga-

-Oh... ¿te lo ha dicho?- para mi sorpresa él estaba cumpliendo con su promesa, a decir verdad, se veía sorprendido.

-No, pero lo ha demostrado-

-¿Cómo?- volvió a preguntar.

-Ya sabes, se ha inclinado-

Él se rio un poco –No lo sé, cualquiera se inclina para cualquier cosa- se rascó la barbilla –Muéstrame, ¿de qué manera lo hace?-

Invoqué la imagen de Elsa en mi mente y traté de recrear la manera en la que ella se inclinaba hacia delante cerrando los ojos.

-Así- me detuve a unos centímetros del rostro de mi amigo.

-Oh, sí, definitivamente quiere que la beses- agitó su dedo índice y yo me alejé -¿Y por qué no lo haces?-

Froté mi rostro con una de mis manos –Ella me contó algo, al parecer su primer beso no fue una buena experiencia-

-¿En serio, por qué no?- Le di una mirada de fastidio –Oh, cierto, es algo privado, no debí de preguntar-

-Gracias- le sonreí con cansancio.

-¿Así que te preocupa arruinarlo?- Asentí –No deberías de preocuparte por eso, seguro lo harás bien-

-No solo quiero hacerlo bien, quiero que sea perfecto y tú sabes como soy cuando ella está cerca, seguramente terminaré haciendo algo torpe- una idea vino a mi mente –De hecho, creo que si tuviera la oportunidad de ensayar me sentiría más cómodo-

-Okey, hagámoslo- Hipo me sonrió.

-¿Seguro?-

Él se limitó a asentir -¿Piensas hacerlo esta noche?- preguntó.

-Me gustaría, pero probablemente no habrá una oportunidad con todos a nuestro alrededor- pensé.

-Oh, vamos, por eso no te preocupes- hizo un rápido movimiento con su mano –Yo me encargare de despejar la pista de baile-

-¿En serio harías eso por mí?-

-Después de todo es tu cumpleaños- me dio un golpecito en el brazo –Cuando la cena termine y regresemos a casa nosotros llevaremos a Punzie y a Anna, tu regresaras solo con Elsa y en ese momento aprovecharas-

-¡Sí!, me gusta esa idea- lo felicité.

-¿Cómo pretendes hacerlo?- me preguntó.

-Ugh, no tengo idea- gruñí con desesperación.

-Tranquillo, solo imagínalo...- se giró para que ambos quedáramos frente a frente –Solo imagina que soy Elsa, ¿Qué me dirías si fuera ella?-

Arqueé una ceja ante la estúpida propuesta, pero terminé por encogerme de hombros aceptando la ayuda –Elsa...-

-Sí, Jacky- Él hizo la voz lo más aguda posible y juntó sus manos para después darme una mirada coqueta batiendo múltiples veces sus pestañas.

Lo asesiné con la mirada –Elsa nunca haría eso-

Hipo suspiró –¿Entonces qué haría?-

-Agh, solo cállate y escucha- mi amigo ojiverde solo asintió.

-Elsa...- intenté volver a comenzar, pero él me detuvo de nuevo.

-Espera, creo que deberías sostener su mano en ese momento-

-Cierto- estiré mi mano hasta la suya -Creo que eres la persona más increíble que he conocido en mi vida y me siento muy afortunado de poder pasar este día a tu lado. No tienes ni idea de lo mucho que te respeto y que de verdad quiero hacer las cosas bien... por ti, porque lo vales-

Aquella tontería de verdad me estaba ayudando, sentía un peso de mis hombros desaparecer y en ese momento solo dejaba volar mi imaginación.

-Eres hermosa- estiré mi otra mano acariciando su mejilla.

-Jack..- los ojos de mi amigo se veían incomodos, pero yo no podía notarlo.

-Shhhh, no digas nada- lo silencié colocando mi dedo índice sobre sus labios –Solo hagamos este momento algo nuestro, sin importar nada mas-

-Jack- chilló nerviosamente al momento en el que coloqué mis manos alrededor de su cintura atrayéndolo hacia mí.

Cerré mis ojos inclinándome hacia adelante.

-¿Jack?-

Oh, no, la voz de Elsa se escucha tan real.

-¡Jack!-

¿Astrid?

Giré mi cabeza para ver a nuestro grupo de amigos de pie frente a las gradas.

-¡Se los dije!, ¡El HiJack es real!- Merida saltó emocionada.

-¿Jack?- Elsa me veía confundida.

-Esto no es lo que parece- intenté explicarme.

-Bebé, ayúdame, Jack se volvió loco- Hipo luchaba por soltarse de mi agarre.

-¡Jack Frost!, ¿Qué rayos le estás haciendo a mi novio?- Vi como Astrid arrebataba el palo de hockey de las manos de Kristoff y se acercaba a mí de manera amenazante.

Bueno, ¿Qué mejor manera de pasar un incómodo momento que haciéndolo divertido?

Besé la punta de mi dedo índice y medio para después ponerlos sobre los de Hipo dándole un beso indirecto.

-¡Estás muerto Frost!- reí burlonamente mientras esquivaba uno de los golpes de Astrid.

-¡Oh, vamos!- salté por las gradas con Astrid pisándome los talones –No sé porque haces tanto escándalo, ni siquiera es tan guapo-

-¡Hey!- Ahora Hipo me perseguía también -¡Espero hayas disfrutado estos últimos 18 años de tu vida, porque no habrá otro!-

Comencé a reír a carcajadas burlándome de ambos, definitivamente era más ágil y rápido que ellos, no podrían alcanzarme.

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PDV de Elsa

Al entrar al lugar donde ya teníamos una gran mesa reservada el mesero, Linguini, quien ya nos conocía a la perfección, nos guio hacia nuestro lugar.

-Les dejaré los menús aquí- se apresuró a repartir las cartas entre nosotros –Cuando estén listos para ordenar pueden llamarme. Mientras tanto, ¿desean tomar algo?- preguntó sacando su libreta y bolígrafo.

-¿Pediremos lo mismo de siempre?- preguntó Merida.

Todos asentimos.

-Muy bien, dos jarras de limonada y un té helado para la señorita- Eugene señaló a Rapunzel quien soltó una risita nerviosa, se sentía incomoda por ser la única del grupo que no tomaba limonada.

-En seguida- el chico pelirrojo se apresuró a buscar las bebidas.

El grupo siguió conversando amenamente ignorando la atención que habían atraído de los demás comensales. Las voces estridentes de Merida, Anna e Eugene siempre atraían las miradas de los curiosos.

-¿Listos para ordenar?- preguntó el camarero quien empujaba un carrito de servicio. El joven se dedicó a colocar las bebidas en la mesa junto con unas canastas de pan.

-Oh, pan recién hecho de Ratatouille- Kristoff se apresuró a tomar un par de piezas y comenzar a devorarlas –Oh, la sinfonía del crujido- dijo deleitado por el sonido del pan crujiente al estrujarlo entre sus manos.

Hipo le dio una mirada –Kristoff, asustas a los comensales-

-Yo pediré un espagueti a la carbonara- Jack se apresuró a entregarle el menú al Linguini.

-Un espagueti a la carbonara saliendo-

-Nosotros tomaremos el filete Mignon- Hipo se señaló a sí mismo y a Astrid.

-Que sean tres filetes- Eugene también le entregó su carta.

-Yo pediré el salmón- Rapunzel dijo.

-Ravioles, por favor- le sonreí al chico.

-Uh, yo quiero las costillas- Merida no se veía segura de su elección.

-Dos pechugas de pollo rellenas por favor- Anna habló.

-Yo quiero la lasaña, gracias- Kristoff fue el último en realizar su pedido.

-Muy bien, trabajaremos en su pedido- Linguini se retiró apresuradamente con el carrito de servicio, llevaba un montón de trabajo para los cocineros.

-¿En serio comerás todo eso sola?- Jack le preguntó a Anna.

-En realidad...- ella se mordió el labio inferior nerviosa, intentaba decir algo, pero antes de que pudiera hacerlo su mirada se transformó en emoción -¡Hans, por aquí!- se puso de pie agitando su mano para atraer la atención del pelirrojo de patillas que se aproximaba a nosotros.

-Oh no- escuché a Jack murmurar.

-Lo siento mucho si no les avise antes, ¿pero no te molesta?, ¿verdad?- Anna le preguntó a Jack quien me dio una rápida mirada de incomodidad.

-Eh, no, para nada- lo vi hundirse en su silla.

-¿A ustedes tampoco les importa, verdad?- le preguntó al resto de nuestros amigos quienes también decidieron hacer lo mismo que Jack.

-Chicos, estoy muy feliz de presentarles oficialmente a Hans- Anna se abalanzó abrazando su pecho –Creo que tú ya los conoces bien, pero de igual manera... él es Jack, Rapunzel, Eugene, Hipo, Astrid, Merida, Kristoff y mi hermana, Elsa-

-Lamento haber aparecido de forma repentina, pero Anna dijo que no les importaría- acarició la mejilla de mi hermana.

-Hey, ¿Por qué no te sientas aquí?- Jack se quiso poner de pie intentando cederle el lugar en la cabecera de la mesa, supuse que lo hacía con la finalidad de que él no tomara el asiento vacío entre Anna y yo.

-No te molestes, Jack- Hans lo detuvo –Es tu cumpleaños, además, no quisiera estar apartado ni un minuto de mi Anna-

-Además a Elsa no le importa, ¿verdad?- Anna me preguntó con una ceja levantada

Los ojos de Anna se cruzaron con los míos, no quería que el cumpleaños de Jack se arruinara con una escena, así que solo le di una sonrisa falsa de aprobación. No pude evitar que mis labios se convirtieran en una delgada línea al momento que él se sentó junto a mí, para disimular tomé mi vaso de limonada y le di un gran trago.

La espera de la comida se hizo eterna, la plática se había apagado después de la llegada de Hans. En todo ese tiempo no se escuchaba nada más que la risa de Anna y él mientras charlaban y coqueteaban.

Una vez la comida llegó todos nos sentimos aliviados porque al menos ahora los sonidos de los cubiertos amortiguarían el silencio entre nosotros.

-Estuvo delicioso- Kristoff se frotó el estómago sintiendo como iba a estallar en cualquier momento –Pero... creo que tendré que excusarme por hoy, tengo que volver a casa- su voz se escuchaba extraña.

-Te acompañaremos a la salida- Eugene miró al resto de los chicos quienes se pusieron de pie.

-No es necesario-

-Descuida, aprovecharé para buscar algo en mi auto- Hipo dijo.

-Adiós Kris- las chicas nos despedimos de él.

-Es una pena que debas irte tan pronto- Anna hizo una mueca de decepción.

-Fue un placer conocerte, amigo- Hans se despidió.

-Igualmente- respondió el rubio sin ánimos.

Los muchachos se movieron en grupo dejándonos solas junto con Hans.

-Vuelvo en un minuto- decidí que era buen momento para ir al baño.

En mi camino me encontré con los chicos que se habían detenido momentáneamente para despedirse.

-Lo siento mucho, Jack- Kristoff le dio un rápido abrazo y palmada en la espalda –No puedo...- estaba cabizbajo.

-Hey, está bien, lo comprendo- Jack intentaba tranquilizarlo, cuando nuestras miradas se cruzaron –No dejes que esto te atormente-

-Nos vemos mañana- Kristoff caminó casi arrastrando los pies siendo acompañado por Hipo y Eugene.

-¿Todo bien?- pregunté murmurando.

Jack se encogió de hombros –Kris no estaba muy cómodo con la situación- se frotó la frente con preocupación –Y tú tampoco-

Negué con la cabeza –Lo lamento, estoy arruinando tu cumpleaños-

Sentí sus dedos entrelazándose con los míos –Para nada-

Una vez Kristoff se fue a casa tomamos la decisión de que era mejor apresurar la hora del postre para ir a casa lo más pronto posible, después de todo se estaba haciendo tarde y mañana teníamos que ir a clases.

-Fue una cena exquisita, como siempre- Hipo bostezó, lo estaba atrapado "el mal de puerco".

-Hora de ir a casa- Eugene levantó la mano pidiendo la cuenta, la cual nos repartimos entre todos, excepto por Jack, por obvias razones.

Al pagar salimos todos en dirección al estacionamiento.

-Muy bien, todos, ya saben cómo es la cosa- dijo abriendo su auto –Astrid, Rapunzel, Merida, Anna y Eugene; ustedes vendrán conmigo-

-De hecho, yo volveré con Hans- Anna señaló el automóvil blanco último modelo estacionado.

-Muchas gracias por todo, me divertí- Hans inclinó su cabeza a modo de despedida –Feliz cumpleaños, Jack- él y Anna se dieron media vuelta dejándonos.

-¿Más espacio para todos?- Bromeó Merida.

-¿Por qué no voy yo con Jack?, su casa queda cerca de la mía y tu llevaras a Rapunzel. Ella y Elsa van en la misma dirección, ¿no es más conveniente si...?- Eugene fue silenciado por un golpe en el estómago por parte de su novia –Por otro lado, nada mejor para bajar la comida que un paseo en auto- hizo una falsa expresión de felicidad intentando cubrir el dolor.

-¿Nos vamos?- Jack abrió la puerta del copiloto haciendo una seña para que entrara.

-Manejen con cuidado- arqueé las cejas al ver a Eugene dándonos una sonrisa pícara.

-Cállate y súbete al auto- Merida lo arrastró.

-¿Qué sucede con ellos?- le pregunté a Jack sin comprender.

-Bah, ignóralos- él se colocó su cinturón de seguridad y encendió el auto.

El camino de regreso fue tranquilo, él y yo solo nos dedicamos a charlar mientras las luces de los edificios comenzaban a desvanecerse conforme nos adentrábamos a las zonas residenciales de la cuidad.

-Hogar dulce hogar- Jack suspiró al aparcar frente a la casa de Rapunzel, a pesar de que los demás habían salido antes que nosotros, no había rastro de nadie más.

-Jack, hay algo que quería darte- me apresuré a tomar de mi bolso la bolsa de regalo azul.

-¿Me compraste un regalo?- sus ojos brillaron –No tenías por qué molestarte con eso-

-Quería hacerlo- respondí jugando con mis dedos, me sentía nerviosa, no sabía si le gustaría.

El abrió la bolsa extrayendo aquella caja.

Lo escuché jadear con emoción –No puede ser- levantó en alto el objeto señalándolo –El cuervo de tres ojos... en globo de nieve- me sentí aliviada al ver su genuina expresión de emoción.

-¿Cómo supiste que me gustaba esto?-

-Tu e Hipo siempre hablan de esa serie- reí.

-¿Nunca la has visto?- se veía sorprendido.

Negué con la cabeza.

-Els, ya se lo que haremos mañana- me sonrió.

-Me parece bien- estaba casi segura de que los gustos de Hipo y Jack no me decepcionarían.

-Muchas gracias- tomó mi mano.

-Feliz cumpleaños, Jack- sentí como comenzaba a perderme en aquellos ojos azules llenos de gentileza.

Jack abrió la boca para decir algo, pero solo se quedó inmóvil como una estatua –Olvidé lo que iba a decir, lo siento-

-Está bien- mi voz se debilitaba conformé el espacio entre los dos se acortaba.

-Eres hermosa- su manó acunaba mi mejilla de forma cariñosa.

A pesar de lo romántico que era el momento no pude contenerme a mí misma de reír al recordar la escena de hace rato -¿Dirías que estoy al nivel de Hipo?-

Los ojos de Jack se abrieron y sonreía de forma nerviosa –Yo diría que incluso superior- intentó arreglar el momento.

-Perdón, pero fue muy divertido- cubrí mi boca intentando cubrir mi risa de forma inútil.

-Hey, ¿Qué puedo decir?- se encogió de hombros –Hipo tiene un extraño efecto en mí, espero no te moleste-

No podía parar de reír –Tengo que irme- abrí la puerta del auto, no podía verlo a la cara, cada que lo hacia aquel momento venía a mi mente y me sentía avergonzada por mi imparable risa.

-No, espera, por favor- él se bajó deteniéndome al ponerse frente a mí –Hay algo que necesito hacer antes de que acabe la noche-

Tomé una respiración profunda –Okey...- no podía borrar la sonrisa.

Él negó con la cabeza –Me alegro que mi vergüenza te haga reír así, tienes una risa adorable-

-De verdad lo lamento, lo arruiné- la distancia entre los dos se acortó de nuevo.

-¿Qué cosa?- preguntó extrañado.

-Nuestro beso- respondí apenada.

-Siempre está la opción de volver a intentarlo- susurró acercándose a mí.

Al fin...

-¡Elsa!-

Noooo...

Lloré internamente, esta era la como la quinta vez que nuestro primer beso era abruptamente frustrado.

-¿Anna?- él y yo nos giramos para ver a mi hermana menor acercándose furiosa.

-Espero que estés feliz- sus ojos se veían llorosos.

-¿De qué hablas?- pregunté sin comprender.

-Anna, amor, detente- Hans apareció tomándola por los hombros –Hablemos de esto, por favor-

Jack y yo nos miramos preocupados sin entender lo que estaba sucediendo.

-Hans está terminando conmigo por tu culpa- me señaló acusatoriamente.

-¿Qué?- exclamé.

-No, Anna, nunca dije eso- Hans la detuvo.

-Eso querías decir- ella comenzó a llorar mirándome –Dijo que se sentía incómodo por la manera en la que lo mirabas y que no podía seguir con lo nuestro sabiendo que por su culpa nos habíamos separado-

-Lo que trataba de decir no era que termináramos, si no que buscáramos una solución para que Elsa finalmente confiara en mi- él se defendió.

Esto pareció detener los sollozos de Anna -¿En serio?- preguntó.

-Sería una locura terminar contigo, Anna- él acarició su rostro –Te amo-

Ahora ella lloraba de emoción –Yo también te amo, Hans- saltó en sus brazos besándolo.

-Este no era el beso que esperaba- Jack me susurró al oído con una cara de asco.

Mordí mis mejillas reprimiendo una sonrisa.

¿Cómo él lograba convertir momentos como estos en algo gracioso?

-¿Lo ves?- Anna finalmente se separó de él y caminó hacia mí –Hans es un caballero y él me ama, ¿Cómo puedes ser tan injusta con él?, deberías sentirte avergonzada- ella negó con la cabeza volviendo a los brazos de su novio.

-Elsa seguro tiene sus razones, amor- besó su frente consolándola –Pero trabajaré para ganarme su aprobación- me miró directo a los ojos con decisión, casi sentía la necesidad de disculparme por mi comportamiento y otorgarle mi bendición, pero algo simplemente no estaba bien...

Me abracé a mí misma al sentir como mi piel se erizaba debido a la mala espina que me daba ese sujeto.

-Vamos, te ves muy cansada- él y Anna comenzaron a caminar hacia la casa.

Los faros de un auto nos iluminaron, Hipo había llegado con Rapunzel.

Vaya forma de matar el romance.


Nota del autor: Este capitulo lo habia subido a Wattpad pero lo subire aqui, desafortunadamente me encuentro algo delicada de salud por lo que no me habia sentido con animos de escribir o subir cualquier cosa, pero hoy me siento con el animo suficiente para subir este capitulo, espero mañana subir el proximo y terminar el lunes el que estaba escribiendo. Lamento mucho la tardanza y si no me explayo lo suficiente en responder los comentarios.

: Muchas gracias por tu continuacion, por cierto espero con ansias el proximo capitulo de tu historia! Definitivamente lo ocurrido con Honeymaren tiene una continuacion.

Cristina: Gracias por tu comentario! Dudo mucho volver a incluir a Honeymaren en esta historia, en su lugar planeo poner una amenaza verdadera, ella solo era el preambulo al verdadero problema de Elsa. Aunque estoy segura de que si la vuelvo a incluir seria para volverla amiga de Elsa y Anna, pero... no se lo veo muy de más, o a ver que, te recuerdo que estoy improvisando con esta historia, no tengo nada bien planeado. Espero hayas sentido la suficiente pena ajena con este capitulo, no seria un buen fanfic sin algo de pena ajena.

Espero disfruten este capitulo, muchas gracias por las vistas y los review!

Por cierto, el próximo capitulo finalmente cambiaremos el título a uno oficial "Last chances", aviso a partir de ahora para que no los tome desprevenidos.