Los choques sordos contra ramas le llamaron la atención junto a chirridos de explosiones. Empezó a jadear, no de cansancio sino de impresión. Después del almuerzo se aseguraron de no haber nada sospechoso, mas ni los chasquidos de un grillo saltando se dieron. Era extraño,Neji y Hinata usaron su Byokugan, Sasuke el Sharingan sin embargo, no encontraron nada a la vista de su doujutsu.

Probablemente huyeron al verlos en grupo. Pensó.

Los kunais enterrados en la madera no le parecieron comunes: en vez de estar enrollados por la usual tela blanca, era roja. Significaba peligro; del más grave en la novedad de venenos como su maestra Tsunade y Sasori le habían advertido. Existían distintos tipos: El verde apenas lograba debilitar el chakra a las víctimas, el amarillo paralizaba, el naranja inconsientizaba, y el rojo mataba en pocos minutos.

Pero como buena suerte el mes, solo le lanzaban rojos. Un directo "Muérete", sumando una extensa ráfaga de viento que la arrastró a varios metros.

—Tiene que ser una broma.—Aterrizó de pie sobre el suelo alborotando polvo.

Esquivo la lluvia de shurikens filosos en una especie de danza que hasta le causó diversión manifestándose en su sonrisa traviesa. Por supuesto no se iba a dar por vencida, ansiaba descubrir por lo menos a un desgraciado cómplice. Se congeló sobre su sitio, la mejilla derecha le ardió producto de una fugaz cortada. Suspiró hondo dirigiéndo la vista al shuriken y agradeció no haber sido un kunai envenenado; detrás suyo tampoco percibió a alguien.

—Es solo un shuriken—Abrió los ojos desmesuradamente después de puntualizarlo—Y explosivo.

No alcanzo a correr mucho, cayó echa un desastre en el cabello con cascos de tierra y hojas encima. Maldijo Internamente emanando chakra desde su mano a la mejilla herida luego de levantarse prácticamente de un brinco.

—Tienes buena resistencia, niña—Sakura elevó la cabeza, a medida que estrechaba la mirada, levantándose lentamente divisando tres hombres de aspecto hostil.

No caería rendida por un trío de patéticos Ninjas renegados de bajo entrenamiento. Aseguro que debía haber uno o dos escondidos. Cobardes

Levantó el puño direccionado a los tres individuos,su logo tachado correspondía a la aldea de la nieve que como recuerda cambió a primavera.

—Y agallas—Complemento su acompañante de la izquierda en burla, la pelirrosa impulso saliva desde su garganta escupiendo sobre el rostro del hombre. Las ventajas de ser poco femenina.—Estas mue...

Sin dejarlos completar, la joven golpeó el suelo mandandolos a volar en variadas direcciones junto árboles y pedregales pesados; inoportunos en si quiera hacer un fácil sello de defensa.

Con ayuda de las pocas ramas sobrantes empezó un maratón de saltos, esperanzada de que los chicos la hayan oído y estuvieron alerta. Con todo el dolor en el orgullo herido, admitía: El riesgo era alto, usaban ese veneno potente a su favor y ella aún no encontraba el antídoto, sólo eso.

Está vez por lo visto, su fuerza descomunal no le estaba dando mucha favor.La pelirrosa tomó una bocanada de aire preparándo los pulmones, un paso en falso y seria a la vista enemiga de nuevo; dio un par de pasos de cuclillas ocultándose mejor entre los arbustos.

—Bingo.

Había Encontrado para ser concisos, cuatro vándalos; no le costó muchopara tener la precisión desus pocisiones formulando unos leves cálculos matemáticos.

Se mordió los labios recordando el extenso tragin esos días Genin rescatando a la princesa y como hasta el cansancio dejo ceder a Sasuke acostarse en su regazo al final de la misión. Apretó los párpados buscando mejor concentración, últimamente recordaba mucho anécdotas pasada con su antiguo equipo.

Sonrió de lado a medida que exponía varias finas agujas largas de su porta kunais, con esos sería suficiente. De un solo disparo dió a tres de sus víctimas, esperando despacharlos hacia un expedito deceso.

—Si—Se agasajó internamente, no obstante cuando quizó cantar victoria borró aquella curvatura pocos segundos más tarde.

Apenas un cuerpo cayó al suelo, inconsiente. El resto, por la neblina disipada y el impacto de troncos contra algunas rocas apiladas demostró el jutsu de sustitución.

Captó un crujido detrás poniéndose en alerta, sin embargo, cuando quizó saltar se dió cuenta de que usaron cuerdas de alambre en su distracción sobre ambas piernas, devolviéndola consigo al suelo.

Dio un respingo optando por reprimir los quejidos luego de sentir un kunai clavarse entre la rodilla y pierna izquierda, sus manos velozmente fueron las siguientes sin darle tiempo de evitarlo.

—Deberías practicar mejor tus reflejos—La chica apretó los dientes al alzar la cabeza—Consejo: jamás le des la espalda al enemigo, preciosa.

Todavía amarrada con diferentes hilos se levantó.

Un hombre sonreía desbordando el complemento malicioso de un cerdo premiscuo. Por instinto, Sakura se puso en pocisión de ataque levantándose todavía atada con diferentes cuerdas. Le dolía pero no era la gran cosa, había recibido entrenamiento físico bastante duro por mucho tiempo, por ende, resistencia. Sacó el arma de su pierna suspirando de alivio, era color verde pero su chakra disminuía. Le miró altanero ¿Por que no la mataba y ya? Estaban muy safados de tornillos si tomaban la posibilidad de valerla como prostituta.

¿Por qué ni siquiera forzaban más las cuerdas? No deberían confiarse mucho. Su arrogancia altiva le impedía mostrar un estado insuficiente para enfrentarlos; debía mantener a la defensiva con la mirada fija, evitando perderse un mínimo movimiento sospechoso.

Era difícil cuando le asqueaba verles al rostro, por sus aspectos macabros y lo que su imaginación bosquejaba; cosas que pudieron haberle hecho a desprotegidas y vulnerables jovencitas, las más inermes de cualquier conocimiento shinobi.

—Pensaba asesinarte, fácil. Pero viéndote más de cerca—Silbó mirándola de arriba abajo sin decencia, meneando un kunai de cinta amarilla.—Dije: Hay que sacarle provecho a esta belleza.

Sus manos se colorearon de verde en advertencia con el chakra que le quedaba, un golpe y ya le estarían celebrando un funeral. Antes de que se acercara más a ella, el maleante cayó inconsiente suelo de la nada.

—Lo mismo digo, no debes dar la espalda.—Sakura abrió los labios. Ahí estaba él.—Y nadie le dice preciosa excepto yo, mucho menos tocarla.

Sasuke se hallaba tan serio y peligroso con su chidori en mano sumando el Sharingan descubierto, que sentía nuevamente la nariz arder.

Ahora no hormonas, ahora no Como deseaba ser de palo.

—¿No te hizo nada grave?

—No.—Negó terminando de librarse de los ligamentos.

—¿Segura? —Levanto una ceja contemplando la sangre recorerle la pierna.

—Es un rasguño nada más, gracias. —Botó aire conteniendo los quejidos, para luego curarse con el ninjutsu sin perder tiempo. Levantó una ceja al ver la mano manchada del chico.—¿Era necesario el chidori?

—No lo maté. Sólo esta herido—El Uchiha formó una mueca moviendo con el pie al hombre.—Te lastimó y está vez no pensaba romperle sólo los brazos.—Procuró no reír ante el recuerdo del osado del Ninja del sonido—Me dió asco de sólo escucharlo.

Sakura verificó la respiración inactiva del hombre, encontrándo una profunda herida ensangrentada en la costilla, y por la pinta superficial dedujo que estropeó bastante algunos órganos internos.

—Charasuke, si lo mataste—El chico gruñó en respuesta. Se caracterizaba por ser un amigable muchacho pero no cuando metían la integridad de la pelirrosa.

—¿Y que?—Infló las mejillas cruzando los brazos, luciendo como un niño.— Eso no se lo perdono a nadie. Además de sentirme comprometido a cuidarte también se lo prometí a alguien; no será nada agradable escuchar sus gritos histéricos.

El semblante de Sakura adureció, colmandose de irritación y una pequeña parte de amargura desolada. Por mucho que hiciera, él nunca confiaría en que podría cuidarse sola incluso disponiendo sobresalientes y honrosos rangos shinobi.

—Hmp.—Gruñó concibiendo una ligera grosería en su mente— Supongo que ya se quien es ese personaje.

El chico compusó una incómoda sonrisa en sus labios levantado ambas manos en señal de "No me culpes"

—Este...

Sasuke recordó al rubio cuando le contó. Este frunció el ceño leve al nombrar cada miembro y decir que su papel era cubrirle las espaldas a las chicas llegado algún altercado. Lo notó tenso desde un principio, así que no le sorprendió su brusco arrebato.

Menma era una delicada florecilla del campo cuando lo amenazaba con presiones.

—Tienes dos opciones, hacer bien tu trabajo o yo te guardaré un rasengan en donde más te duela hasta que llegues, te esperaré en la puerta de la aldea como bienvenida, muy ansioso por la elección...Y...no le digas que yo te amenacé

Podría compararlo con un zorro rabioso, hasta pensó en la posibilidad de advertirle a la señora Kushina que a su hijo le faltaba la vacuna de la rabia.

—No te adelantes, Sakura-chan. Yo no nombré a nadie.—La pelirrosa negó con la cabeza, entornando los ojos; y sin creer aquella excusa rebajada.

Prefirió no mencionar nada ya que los demás aparecieron detrás. Ya luego enfrentaría al rubio y en esta ocasión podría convertirse en una disputa, no era algo que solía ocurrir a menudo entre ellos, no obstante, le picaba aquello como una ofensa repetitiva.

Quizá Hinata lo vería del modo en que Menma estaba muy al pendiente de su rival, sin embargo, Sakura lo analizaba de manera distinta: Desconfianza.

Sasuke compartía la idea de su compañera un poco, pero incluyendo la culpa y deber de protegerla.

Él no era tan quisquilloso. Había visto suficiente potencial en ella para considerarla una chica valerosa y una influyente kunoichi de la medicina aspirante a ser Hokage.

Igual tenía ese instinto sobreprotector, ahí resguardado en su corazoncito de enamorado, anhelando ser ese príncipe azul.

—Atrapamos un par.Los otros dos escaparon—Informo la Hyuga con fastidio.— Esto es absurdo.

—Aquí quedó uno—Menciono el Uchiha dejándoles a la vista al cadáver.

Sakura elevó la vista comprobando que nadie tuviera algún rasguño en rastro de kunais. Se cruzó de abrazos frotándose las manos en modo de adquirir calor; por el clima ya inspeccionado, la ventisca y un retumbante trueno; conjeturó que en cualquier momento la lluvia descendería.

—¿No les alcanzaron a tocar con un kunai?—Preguntó para estar más segura, ajustandose los bolsillos de herramientas y la bolsa que apenas pudo llenar con las plantas requeridas.

—No ¿Por que?—Pregunto Tenten levantando una ceja.

—Son venenosamente mort...

No tuvo mucho tiempo cuando de un impulso saco las agujas lanzándolas con precisión a un órgano vital del tipo escondido entre las ramas y este tiró antes un kunai rojo directo al rostro de Sasuke.

Hinata se dirigió hacia el hombre ya irritada ¿Es que su doujutsu le estaba fallando?. Agachanda determinó que se trataba de un Ninja sensor, y apenas llegaba en la escena cuando desactivo su Byokugan.

—Eso estuvo cerca—Dijo Tenten en voz bajita, impresionada.

Sasuke, aunque ya muy tarde en sus ojos rondaban las aspas del Sharingan. Miro las manos de la pelirrosa cuya mantenía la mirada gacha, por otro lado, algo más no pasó desapercibido.

Sakura proponía verse fuerte sin embargo, las manos y cuerpo le temblaban, un segundo más y el kunai hubiera clavado al ojo izquierdo de Sasuke. Intento mantener el semblante estoico bajo la presión de sus dientes rechinando resguardados en su boca, pero no pudo. Respingó mientras clavaba el arma con fiereza en la tierra y maleza.

Miro a Sasuke, un tanto atónito reaccionó al ver esos ojos verdes encenderse en un par de llamas ardiendo, hasta juraba escuchar como crepitaban.

—¡ERES UN IDIOTA!—Exclamó dandole un empujón acercándose para golpearle varias veces el pecho con sus puños.

El Uchiha le agarró las muñecas deteniendo el arrebato. Ella continuaba respirando pesadamente deseando agarrarlo del pescuezo para gritarle que se concentrara mas, sin bajar la guardia. En escenas peligrosas donde también estén Sasuke y Menma la llevaban a la angustia ahogadora.

Y en caso de pasarles algo tenía la plena seguridad de hacer un pacto con Satanás, inclinarse a el o lamerle los pies con tal salvarlos; porque antes de ver morir de nuevo a sus seres queridos prefería extinguir la suya sin remordimiento.

—Calmate. Estas cosas pueden pasar, Sakura-chan, exageras las cosas.—Dijo más apacible.

Antes de que Sasuke terminará por soltarla la pelirrosa se safó echa furia. Simplemente le altero bastante para alivianarse cuando sus músculos estaban quemandola. Sus cejas se fruncieron por unos instantes preocupada.

—Esto—Señalo al suelo—Podía dejarte sin un ojo, pero esos es lo de menos. Creeme.—Escupió—Lo reconocí al instante por su cinta roja y no es común a los otros envenenados. Contiene un veneno casi instantáneo. ¿Te parece poco? ¡Podías morir!

—Pensé que podías extraer venenos.—Declaró dando un paso hacia atrás.

La chica negó con la cabeza pasando un mechón de cabello por su oreja izquierda, luego de una extensa exhalación se obligó a bajar el humo que nublo su cabeza; contra la voluntad de sus náuseas nerviosas y dedos entumecidos del repentino frío.

—Como dije, no es común. Es más peligrosa que una katana directa al pecho.—Explicó esperando alguna pregunta, al solo recibir silencio abrió los labios de nuevo.— Una innovación que salió hace poco, trabajamos en una solución en el hospital. Su extracción es más lenta y complicada.—Pausó aclarándose la garganta—Si el afectado lo contiene más de dos minutos, muere. Te debilita el chakra al cerebro, luego lo drena e intoxica los órganos.

—¿Y cuanto se supone que demora el proceso? ¿Ya lo intentaron, no?—Neji ladeó la cabeza curioso.

—Fui la más rápido en las prácticas. Me llevo media hora con uno de los ninjas afectados con esto — Dijo—Y si, la persona murió.

Eso sin duda les saco al flote los nervios. Era poco inteligible que un simple kunai filoso, lograba matar hasta al más fuerte siempre y cuando contuviera aquella toxicidad. Sin embargo, tenía la desventaja de que para un ninja, ese tipo de artefactos solian ser absurdamente sencillas de esquivar como los shurikens.

—Lo bueno es que esta era un asunto que también debíamos de averiguar.—Agarró El kunai tomando un pedazo de tela guardada en sus mochila para envolverlo—Una herramienta con que discapacitan a las mujeres para usarlas en la trata. Se rumorea que el origen del veneno es del del país de la primavera o como solía llamarse; de la nieve. Así que probablemente este negocio torcido también empezó de allá.

—Pero dijiste que es mortal. Pensé que era una trata normal no prácticas de necrofilia.

Idiota.

Tomó aire demás, con Sasuke había aprendido a recargar paciencia.

—No, solo agarran los de color naranja, contienen de ello en menor cantidad; ya lo averiguamos con una de las pocas chicas rescatadas. el análisis confirmó.—Explico.—Este de aquí si es fatal, lo usan para intrusos como nosotros.. Soy la especialista en esto y Sasori un experto. —Sasuke levantó una ceja con el nombramiento del pelirrojo. Ese ...cara de niña bonita — Cuando se lo comenté estudiamos un poco para encontrar el antídoto.

El equipo estaba informado sobre el conflicto expandido por todas las regiones vecinas y Konoha incluído, sin embargo, todo iba mas allá. Quitando el hecho de que Sakura era una de las kunoichis más talentosas podrian decir que también al estar bien informada la asignaron de líder, y no se equivocaron en hacerlo.

El viento volvió a soplar, haciéndole tomar la palabra como reacción a la pelirrosa.

—Con todo aclarado, revisen el área. Nos vamos. —Dijo y ellos asintieron, excluyendo al moreno.

Sasuke observó con detalle su área de visión, Sakura se palmeaba las manos entre si sacudiendo el polvo adherido a la ropa.

Aparentemente su marca de rastreo –Según él– eran los desastres exagerados originados con sus puños. Los árboles estaban inclinados contra otros en una especie de dominó derribado mientras el crujido de las ramas dejaban esparcidas hojas sueltas, las rocas afectadas daban la impresión de haberlas destruido con un chidori.

Claro, en los campos de batallas nunca permanecerán ilesos pero ella emprendia mas de una máquina demoledora.

Sasuke Uchiha no era del todo un superficial fijado sólo en cabello y ojos —Que en lo personal le encantaban— Él reconocia sus fortalezas y logros en silencio, sonriendo orgulloso.

—Hiciste un desastre, esa es mi chica.—Sonrió el pelinegro con galantería.

—No soy tu chica—Alegó ella de inmediato

—Si, si, si. Como digas... Si eres mi chica.— Volvió a repetir, está vez en voz baja desviando la vista. Ver ese desastre le causaba orgullo.

Sakura arrugó la nariz soltando un bufido cargante, en situaciones como esas lo que menos quería oír eran los coqueteos de Sasuke; menos ahora cuando falló tan pateticamente fácil por cortesía de un dolor de cabeza, no cuando sus entrenamientos y misiones circulaban bien. Pero todo se caía como si el mundo confabularan en su contra justo cuando alcanzaba un escalón medianamente cercano a la cima.

Tampoco titibuteaba sobre su fructífero futuro pues no conservaba una meta más significativa que ser Hokage y servirle a su aldea con todos los honores; no obstante, fracasos así le dejaban una acibarada sensación en la boca de decepcionante ineptitud.

—Tu inhabilidad nos retrasa Sakura

Definitivamente no volvería a dejarse opacar y por eso aprovecharía cada valioso segundo en fortalecerse, porque nadie más que ella vio sus propios reflejos inconformes, burlándose y despreciandola incluso de cuando trato de dar lo mejor.

—No hay nadie mas por aquí.—Informó Tenten dando llegando con los demás.

—Hmp. Entonces vámonos—La voz le salió más seria, luego de mirar la mala vista sobre el cielo. El equipo asintió para luego emprender camino a su hospedaje, Sasuke prefirió pisarle los talones antes de dejarla atrás.

La chica inicio el camino sin saltos sobre ramas, dando el primer y segundo paso fijando la planta de sus pies firmemente, hasta que en el tercero cojeo y calló.

—Sakura-chan...—Sasuke se acercó siendo ignorado por esta.

La oji verde apretó los labios para luego formar una mueca de dolor. Se levantó rápidamente ante la oscura y preocupada mirada de Sasuke .

Frunció el ceño irritada, no le parecía gracioso que cayera tan fácil.

—Estoy bien.—Aclaró apartando sus rodillas y mano del suelo.

Una vez levantada se dedicó a quitarse con palmaditas la suciedad adherida a sus extremidades. El chico comprendia cuan orgullosa podría ser su compañera, como una niñita berrinchuda en muchos puntos de vista, solo que en vez de llorar, se enojaba consigo misma y de paso todo le provocaba estrés.

Unos pasos más y al primer intento de salto para alcanzar la rama de un árbol Sakura se detuvo a motivo del dolor en su cabeza, la pierna en si no daba tanta molestia.

—¿Necesitas ayuda para caminar?—Preguntó el Uchiha.

Por educación espero la respuesta, de igual modo la cargaría a las malas; no era un genio o un médico pero se notaba a leguas la indisposición en ella. La pelirrosa por su lado gruño contrariada, no quería ayuda y mucho menos de él...otra vez. Sus compañeros eran el símbolo de resistencia mayor a su persona y eso la frustraba a lo grande.

—No—Negó ignorándolo, al siguiente pasó por un resbalón cayó. ¿Que ocurría con ella? Mas que chakra era su cabeza.

El Uchiha la escucho maldecir en voz baja a medida que arrugaba la nariz y la frente, levantándose de nuevo para encaminarse. Realmente, verla cojear no le daba ni el mínimo chiste y eso que él podía reírse hasta de un pedazo de estiércol en el suelo, pero tratándose de Sakura nada le gustaba; así que, en unos largos pasos la alcanzó con el objetivo de cargarla desprevenida.

¿Por qué ninguno de sus amigos podía ser menos inmodesto? No es que quisiera cambiarlos pero a veces le causaba desespero.

Sin esperar aprobación la cargo, sacándole a la joven una exclamación sorpresiva.

—¡Suéltame! estoy bien.—Pataleó sonrojada. Y a final, el aguacero empezó a mojarlos.

—Diste dos pasos y te caíste.—Le recordó— También podrías resbalar con esta lluvia. Deberías acostumbrarte para el día de nuestra boda, gatita-chan.

Sakura gruñó. Gatita, boda; eso junto sonaba horrible y tampoco tenía bien humor.

—No te aproveches, suéltame Charasuke.

—Una vez, me dijeron que los enfermos no deben opinar.—Ignoró— Lo más curiosos es que esa misma persona lo predicó, pero no aplico—Sonrió con sorna

—Viniendo de ti lo hace más molesto.—Protestó— No quiero tu ayuda, ni la de nadie.

Sasuke todo los ojos combatiendo contra su petulancia. Él no podía juzgarse como un ángel, sabía que en ocasiones llego a ser hiriente aunque no se diera cuenta, sin especular posibles daños hacia los receptores y el ejemplo más notorio fue subestimarla, a pesar de que su tono de voz y gestos faciales expresaban amabilidad. Dicho error que la afecto muchísimo, lo había notado por supuesto, y así con otras personas pudo haberlo hecho.

El punto es que él reconociendose fuerte, estaba al corriente que existían oponentes y enemigos más fuertes cuyos podrían derrotarlo y por ende necesitaría una manita, cosa que aceptaba sin pena pues eso no lo distorsionaba a una figura de un hombre débil, simplemente se trataban de escalones infinitos dónde siempre habrá alguien mejor; pero Sakura aparentaba no asimilarlo, sintiéndose condenada a fracasar con un roce descuidado, claro, igualmente no se rendía, más el sentimiento negativo se hallaba ahí.

—¿Prefieres eso o a Neji? Puedo dejar que te lleve, no debe de estar muy lejos.—La pelirrosa tembló en sus brazos. Respondió aprentando la camisa de Sasuke por los hombros—Eso creí.

(...)

El desespero era incomparable a lo que una vez sintió, juntando la gran impotencia de como la situación se le iba de las manos mientras ella también lo hacia extinguiendose se en sus brazos luego de un largo discurso de amor; convirtiendo esos sueños juntos en promesas destruídas y vacías de lo que alguna vez fueron su mayores anhelos. Deseos de cualquier par de amantes enamorados.

—¿Sakura-chan? —La agitó por los hombros aumentando la brusquedad al no recibir respuesta—Sakura, Sakura-chan—Su voz se quebró—Sakura abre los ojos, no es gracioso.

Sus ojos picaban y ardían a consecuencia del agua salada. Ella era ... Su luz, podría oscurecer en caso de confirmar lo indeseable; porque su carácter era el de un alegre idiota, sin embargo, por el amor guardado a ella no se salvaría de caer en un profundo hoyo de tristeza y resentimiento contra quienes la dañaron.

Su mano temblorosa viajo al magullado rostro de la chica, perfilando sus facciones que acarició con tanto esmero especialmente por las noches mientras Sakura fingía molestia, cuando enrealidad solo tenía sed de más calor por parte suya; luego él se encargaba de borrarle sus muecas mentirosas con besos en la boca y cambiaba las reprimendas por suspiros que manifestaban satisfacción pura.

—Despierta—Susurró —T-tienes que despertar.—Suplicó con más ardor en la garganta sin obtener nada.— ¿Que hay de nuestros sueños? Se supone que serías la séptima Hokage...y yo me casaría con ella.

Una lágrima resbaló de sus mejillas a el rostro femenino. Finalmente su mano alcanzó a examinarle el pecho, justo donde estaba en corazón, empapado de baños carmesí, sin sentir más de sus latidos.

—No, no, no, no ¡No puedes dejarme! ¡No ahora! ¡Te queda mucho por vivir! —En el desesperó empezó a agitar su cabeza rosada acunada en sus manos.

Se negaba, se negaba a perderla; jamás verle y de que todo se haya acabado cuando pasaron tantos obstáculos.

De repente un pequeño punzón en sus ojos le dió la molestia de llevarse las manos a ellos, restregando las lágrimas, sangre y tierra. Se vería patético llorando frente al enemigo en plena disturbia desencadenada, sin embargo, se trataba de una de las personas que Sasuke más amaba en el mundo, la mujer con quién por fin podía darse el lujo en proyectarse la imagen clara de su futuro.

Sakura era parte de su familia, robando un lugar de gran relevancia.

Miro al frente, donde un espejo reposaba al frente ofreciendole la nueva anomalía sobre sus ojos, la recién figura resaltaba empezando a girar en insistentes órbitas contantes.

Lo había despertado... sin embargo, el precio no era algo de lo que pagaría fácilmente como boletos de cine, no estaba en esos niveles ambiciosos. Cuando era niño su padre le contó levemente sobre ello, Obito e Itachi se había encargado de explicarle su desarrollo.

Para obtenerlo debes experimentar el dolor psicólogico de perder a un ser amado.

Observó dolorosamente a la chica tendida en el piso. Su corazón roto y ella eran el costo...

—Estrellas—Torció los labios mirando el reflejo aquellas figuras de cinco puntas. —Son estrellas...

Un largo suspiro le calmó la asfixia en los pulmones, como si hubiera estado sumergido en el agua por mucho tiempo. Miró a sus alrededores aliviado de haberse tratado sólo de una pesadilla.

Una guerra, Sakura malherida, media Konoha en llamas, un nuevo nivel en los ojos. Todo junto no era una agraciada combinación, y pese a estar consciente que no fue real se dispuso a levantarse y verse en el espejo para ver su Sharingan activado con solo las tres aspas.

Neji dormía sin preocupaciones enrollado entre las mantas como un auténtico bebé en el quinto sueño.

Algo le hizo comprenderlo, convirtiéndose en un miedo detestable que podría cumplirse. Cuando se dió el veredicto de Sakura con un "A dormir" él y el Hyuga alegaron cuan aguafiestas estaba siendo, sin embargo con la pelea perdida solo fue cuestión de tocar el futón para sumirse en su propio agitado cansancio, pero también en las pocas horas que durmió en vez de despertar si quiera un menudo porcentaje relajado, espabiló con su pulso acelerado cuyo volteo sus sentires de agotamiento a un lamentable temor sin congruencia. Su piel se erizo con la imagen.

Se acercó a pies descalzos hasta la ventana en paso lento y tembloroso, pero el panorama era más que tranquilo y helado. Dudaba en su totalidad que Konoha estuviera en conflictos, de ser así ya les habrían avisado. No había rastro de caos pero aún así necesitaba ver a Sakura sana y salva dormida, roncando, babeando o lo que fuera, pero viva y limpia de sangre.

Levanto la vista vislumbrando el centenar de estrellas presumiendo su brillo en compañía de la fulgida luna despejada de nubes, en lo más alto sobre el cielo. bajo un poco mas para observar esa claridad perteneciente al océano, golpeteando la arena y así mismo brindando aquella típica relajante melodía costera.

Más cerca de la cabaña reposaban algunos arbustos entre la oscuridad, donde un ligero cardumen de luciérnagas surcaban desde las pequeñas hojas y resaltando su trasero iluminado. Se veía tranquilo hasta que escucho un ruido desde ahí, pero antes de tomar un kunai sobre el buró reparo que se trataba de una peluda y regordete ardilla mordisqueando un pedazo de fruto seco.

—Todo fue un sueño, calmate.—Cerro los ojos dándose un respiro, comparando los sueños de Neji comprendiendo su paranoia.—Pero se veía tan real.

Él no ambiciaba esos ojos, no a ese costo. Ni por Sakura u otro ser amado, no lo soportaría.

Una vez se mentalizo en mantener la calma y concientizo sobre lo que era real y lo que no, dispuso a moverse con el primer paso en busca de ella. No habían razones defendibles para aprensionarse o aferrarse a la idea atemorizante de que algo malo le haya pasado, simplemente era una corazonada.

Con los nervios cruzo el pasillo, girando en la puerta indicada y sin moverse miro a través del pequeño espacio de la puerta ligeramente abierta. La luz estaba encendida, cosa extraña pues ya pasaban de las doce y media, además la misión iniciaba temprano.

Más cerca observó la zona unos minutos antes de entrar, varios pergaminos estaban regados sobre el suelo junto a sus armas, equipo médico, ropa y otras cosas irreconocibles de su pertenecia. En cuanto a Sakura, miraba melancólica variando entre el espejo y las tijeras entres sus manos.

—Aun sigues con eso eh...

Era bastante molesto imaginar cuanto le irritaba él como para renunciar a su cabello largo en un vano intento de no gustarle, le frustraba ¿Tan malo era eso?.

En un principio la pelirrosa dejo un muy claro No quiero gustarte sin embargo, esa no era una excusa ahora, según ella era más práctico y tenía razón pero el recuerdo de como le recalcaba tan amargamente además de que mantuviera sus dos mechones del frente largos, lo penaba a siempre pensar que una pequeña parte a Sakura le gustaba largo.

Por supuesto su compañera se lo recriminó con fastidio.

—Eramos unos niños, no todo gira en torno a ti. Mujeriego engreído.

Las mujeres eran tan contradictorias.

Para él, las relaciones formales eran molestas, pero si había alguien con quién tomaría ese riesgo era Sakura Haruno; tomando en cuenta que tenerla solo para él se adentraba en su lista de deseos.

Mientras ella aún seguía arreglandose o más bien debatiendo si cortarse o no el cabello decidió interrumpir, de cualquier modo perdía su tiempo haciendo eso.

—Baja esas tijeras gatita.—Dijo empujando con suavidad la puerta—En vez de eso, deberías contármelo a mi o a este paso me veré cómo un emo.

La Haruno giro sobre la misma silla donde estaba sentada con desinterés y notable cansancio, no era necesario girar a ver de quién se trataba pues esa vocecilla fastidiosa no daba la gran novedad, simplemente fue un reflejo. Sasuke usaba la misma ropa de todo el día, incluyendo sus protectores de muñecas; los pies descalzos, cabello despeinado y como el anunció, también lo suficientemente largo para cubrirle el ojo izquierdo.

Sin gesticular una palabra la chica se levantó del asiento con las tijeras en mano, en un leve además le ordenó que se sentara ahí siendo obedecida al instante.

—¿Por qué traes tu ropa puesta?—Preguntó neutra colocándose en frente con el fin de empezar su labor de corte, el suave toque en la frente del Uchiha provocó reconfort a ambos—Te creí dormido.

—Bien dicho, creíste.—Afirmó cerrando los ojos unos segundos—Y en realidad si lo hice, olvide cambiarme por ropa cómoda pero desperté hace nada y quise echar un vistazo por si algo.—Aclaró—¿Tu que haces despierta? Ni siquiera te has dado un baño y no eres de desvelar.

—No pude dormir pero iba a ducharme.— Respondió seca, levantando los hombros restando importancia y sin despegar la mirada al cabello del chico.

Había una cosa cierta, mas otra no. Cómo Sasuke dijo no era una persona de trasnochar y la segunda siendo una mentira; si estaba a punto de colapsar por el sueño. Pero no quería descansar como una holgazana, la flojera no la iba llevar a la victoria.

Su malestar aún no se iba del todo por completo, todavía rondaba entre los anteriores acontecimientos de forma constante. Un forastero pensaría que se habría echado a llorar luego de examinar sus ojos hinchados, sin embargo; sin siquiera tomarse el tiempo de cenar–Cortesia de Sasuke– se dedicó a estudiar algunos pergaminos que llevo consigo, jutsus de medicina en específico.

Lagrimeando del arduo esfuerzo y lectura forzada, apenas pudo salir hasta la sala para detener el bullicio del par de idiotas mandandolos también a la cama como críos, quienes jugaban muy entretenidos en una partida de poker con unas cartas que encontraron en una pequeña estantería ubicada en el living junto otros juegos de mesa empolvados.

—Listo—Anunció ella apartandose, no sin antes acomodarle los mechones azabaches hacia un lado.

El moreno lo sintió como una caricia por lo que se decepcionó al momento en que la pelirrosa se detuvo.

—¿Te lo puedo agradecer con algo?— La Haruno levanto los hombros. El estómago de Sasuke aporto con la idea —Ya se, ¿Quieres algo de merendar?

—Gracias, pero no tengo hambre.—Negó dejando las tijeras sobre el tocador.

Sasuke levantó una ceja inconforme, la muchacha tenía una mirada extraña desde el punto de vista de otro personaje pero fácil de distinguir para él; reflejaba preocupación y sabía porque. Atribuía que se encontraba demasiado consternada con el asunto para al menos lanzarle un delgado chorrito de veneno malhumorado.

Si no le conociera tanto, ignoraría olímpicamente aquellos detalles, pero en vez de eso, hasta una mirada mal parqueada desencajaba sus alertas.

—¿Que?—Se cruzo de brazos sintiéndose incómoda acordé al repentino silencio, sumando la penetrante y concentrada mirada del muchacho.

—Dame un beso entonces...—Señalo sus labios con la punta de su dedo índice esperando alguna reacción más normal en ella, y eso logro al verla hacer gestos de pocos amigos.

—No.

—¿Al menos en la mejilla?—Retomó la petición modificandola.

—Tengo novio ¿Lo olvidas?—El Uchiha resopló, por supuesto no olvidaba a ese inútil que lo despojó de su lugar—Y ni de broma, no quiero y vas a girar el rostro; tampoco tengo porque hacerlo, tú eres quien debe agradecer.

Sakura achinó los ojos formando una mueca sobre sus labios. El tramposo le había echo la misma mala jugada una vez cuando eran Genin, de paso robandose media virginidad de labios; lo más increíble es como accedió ella a besarle la mejilla, claro, el bastardo se aprovecho de su estado vulnerable; recostado sobre una cama de hospital y paso al tiempo, se quejaba hasta de la postura de almohada.

—Sakura-chan, tengo me duele el cuello. ¿Me acomodas la almohada?

—Sakura-chan, no puedo mover bien mis dedos ¿Podrías darme de comer?

—Gatita-chan, tengo frío, necesito que te recuestes a mi lado...por favor

—Sakuraaaaaaaa. Gatitaaaaaa

Como ignorar que en todas los diálogos sonaba igual de mimado a un mocoso consentido.

Si quiera esas tocadas de labios no las contaba o andaba presumiendo como el que realmente fue intencional...Y disfrutó.

—¿En la frente?

—Eres más traicionero que Judas—Comparó—Podrías bajar la cabeza.

—No lo había pensado pero...¿Que tiene que ver la traición con el tipo que se lo comió una ballena?—Ladeo la cabeza de extendiendo sus palmas de cada lado en forma interrogativa.

—Ese... Ese no es Judas.

Sakura aun no entendía porque las personas más brutas e ingenuas en su modo heredaban poder desde nacimiento. Aparte de Sasuke y Neji, bendecidos con un Kekkei Genkai reconocido, estaba el talentoso –Pero muy ingenuo– Kazekage de la nación vecina; era complicado explicarse como un tipo tan infantil que veía y adoraba caballos mágicos en la televisión lideraba una aldea, reconocía su poder pero no madurez.

Gaara No Sabaku respiraba amor y desprendía amor por los poros, tanto hasta escribirse literalmente en la frente la palabra. De Genin le tenía pavor a la sangre cuando vivían en un mundo shinobi sinónimo de derramamientos constantes, lo descubrió en los exámenes chunnin.

Parecía chiste, pero era anécdota.

Resultó ser una sorpresa verdadera. El aspecto termino superándolo más tarde, no obstante, en la actualidad creía que el amor y la amistad resolverían todo como sus patéticas caricaturas que provocaban vómito de arcoiris, alegando que eran ponys.

El era la mayor autoridad ahí, pero por recomendaciones del consejo de Suna, se le asigno una supervisora solo para corregirle algunos aspectos sensibles –Ejemplo, el terror a la sangre. Por supuesto la intención de estás personas no era arrbatarles su esencia, simplemente que aprendieran a resistir aunque sea un poco.

A la pobre instructora de Gaara estaban por sacarle canas verdes...o al menos eso decía Temari, la novia de Shikamaru. Pensó que no estaría mal experimentar aquello con su compañero, o el pervertido de Neji.

—No me culpes.—Hizo un puchero.—Es culpa de mi hermano sacando sus conclusiones religiosas extrañas. Confunde mucho, dice que él es Dios, y que su hijo se llamará Jesús, no importa si sale niña.—Menciono pensativo— También quiere que nazca en un pecebre con la familia alrededor disfrazada de magos. Hasta pensaba alquilarburros y vacas, wakala que asco. Prefiero el olor a desinfectante de hospital que el abono.

Sakura gesticuló una mueca de horror; respetaba a Itachi en cuanto talento y poder, mas era otro idiota como los ya nombrados.

—Pero Izumi y mi madre se negaron y se enojaron.

Al menos por lo visto las mujeres del clan Uchiha tenían más razonamiento, un poco escandalosas pero elegía eso mil veces que el síndrome de la idiotez extrema.

De repente un dolor el patente dolor de cabeza la azotó en una acentuada descarga llevándose automáticamente su mano izquierda a la cabeza, frotándose por encima; ya había influido a su ninjutsu médico, sin embargo, este paso de largo sin hacerle algún efecto positivo; los analgésicos ingeridos fueron igual de ineficaces.

Otro golpe le arremetió para esta vez sacarle un jadeo de dolor a medida que apegaba sus dedos sobre la pared de madera, hasta arañar e incrustarse invisibles astillas en las uñas.

—¿Te duele algo?—El Uchiha se puso en alerta—¿Procuraste extraerte bien el veneno?

—Hn si—Asintió arrugando las cejas con los ojos cerrados— Es mi cabeza, la migraña me ha estado molestando últimamente.

La gravedad y enclenques piernas la traicionaron junto al mareo que la aturdió, no pudo hacer mucho para rechazar el apresurado apoyo de su compañero, las órdenes de su cerebro no respondían como de lugar y la fatiga estaba en contra suya; si no fuera por él se hubiera desplomado a bruces sobre el suelo como soldado derrotado en guerra. Por mucho que quisiera no conseguía ocultar el agobio, dependiendo su sostenibilidad física prácticamente de Sasuke.

¿Era necesario mostrarse tan patética justo en frente de él?,

Cosas como llorar y eso era lo que más repudiaba exponer.

Enderezó la postura débilmente entre tanto pasaba mechones de su cabello roseo por detrás de las orejas. Respiró hondo, era una buena forma de empezar a estabilizar los nervios y el temblor anormal en sus manos.

El Uchiha la sostuvo posando una mano en el estómago y la otra en la espalda, asumiendo que era incapaz de razonar para tomar asiento. Ella sin chistar se dejó llevar hasta la cama y de una ligera barrida con la mano de Sasuke, retiró los pergaminos desplegados.

—Espera, quedate quieta. Te traeré algo para el dolor.— Anunció, inmediatamente la pelirrosa lo detuvo.

—No, ya lo hice. Se me pasará más tarde.—Recorrió su rostro con la mano. Innumerables veces pudo ignorar molestias, moviendo bruscamente su cuerpo incluso herida cuando fue ANBU.

Pero después de todo también era una cobarde, buscando escurrirse de la debilidad, reacia en aceptar las cosas sin importar lo mucho pensara; porque toda la vida se había estado amonestando y lamentando de muchas cosas relacionadas a la ineptitud. Gran parte de su sentido vidal se convirtió en una monotonía entregada al esfuerzo y solo de vez cuando aprovechaba los placeres de la vida, el contexto social en que vivió la transformó en la chica de ahora... El miedo, miedo a regresar a ser un estorbo y perder a alguien.

Justo ahora se sentía un peso.

El chico frunció el ceño dirigiéndo la vista hasta un pergamino mal acomodado sobre la mesa de noche, al agarrarlo descubrió que debajo se hallaba la cena servida sin evidencias de haberla tocado. La tomo de los hombros contando su mirada a la de ella con la intención de verse severo.

—Es porque no estás descansando ni comiendo.—Reprochó intentando ser firme — Con solo esta tarde lo haz demostrado, eres medico Sakura-chan debes estar más consiente de eso. Siendo así deberíamos informarle a la abuela que no puedes ejecutar la misión.

Pero más que dureza fue genuinapreocupación y eso le atravesaba el corazón a Sakura, propagando pegajosa ternura en su recóndito interior. Él no era una persona de enfadarse muy a menudo salvo si tenía una buena razón;calificándose una novedad bastante insólita, mas si abordaba la pelirrosa en la cuestión, cuya tentaba su bienestar bobamente.

—Tsk No me sermonees. —Protestó quitando las manos del chico en sus hombros—Estoy bien, voy a recuperar fuerzas con un poco de sueño. No abandonaré la misión ni de coña, así que cierra el pico Charasuke, no tiene porque saber algo tan irrelevante.

Sasuke suspiró, se aproximó hasta la bandeja para agarrarla y dársela a ella, esta la recibió sin sin oposición, después de todo su estómago también exigía alimento.

—¿Quieres que la...?

—Así esta bien.—Cortó sosteniendo los palillos entre sus dedos, por muy compañero que fuera no se le antojaba que se tomará el trabajo en calentarla, ya suficiente tuvo preparándola para todos; aunque este conociendola lo haría con toda la voluntad.

Sin importar cuán fría estaba, le obró grande ansiedad de engullirse la comida.

—Me preocupas—Soltó el azabache rompiendo el silencio. En sus ojos lo reflejaba perfectamente.

Sakura no respondió continuado con la cena, sólo una parte de su oído le prestó atención mientras su vista atendía el cielo nocturno a través de la vidrio de la venta cerrada. La luna comenzaba a opacarse con la densa bruma de las nubes grisáceas en desplazamiento a punto de esconderla, llovería de nuevo. Mas cerca distinguió algunos peculiares pétalos rosas colados entre la nebulosa.

Echo un vistazo al reloj de la habitación puesto sobre una repisa, sintiéndo aquella nostalgia ensombrecedora; podía oír la voz de Sasuke pero su mente permanecía en otro mundo.

Técnicamente ya era veintiséis de marzo y las flores que hacían honor a su nombre no paraban de caer cada vez más, la lluvia impredecible por ese mes y con ello su cumpleaños se avecinaba de la misma forma...dos días.

Para la fecha estar en soledad era mucho más encantador, hablando esporádicamente. No se afanaba por la comitiva de alguien pero tal vez las cosas se complicarían si Sasori la sorprendiera con algo, nada conveniente pues de por si ya se sentía mal al no depositarle su total confianza para contarle cómo fueron los hechos ese día, años atrás.

Con el aliento mejor recuperado, decidió ponerle atención a Sasuke, cualquier sandez podría sacarla de tanta cavilación ofuscada que se transfiguraba en tediosa.

—Y ese Teme...

O tal vez no, todo lo anterior precisamente lo incluía a él y además su compañero no manifestaba síntomas de trocar el tema.

—Es como una esposa mal atendida quejandose conmigo y no me sorprendería que Kakashi-sensei vaya por el mismo lado.

Vale, eso la tentó a reírse pero estaba "Enojada" No tiraria su orgullo a la basura fácilmente. Pero ¿Porque le reclamaban a Sasuke?

—¿Entonces sólo lo haces por él?—La chica fingió indignación levantando una ceja. El Uchiha entrecerró los ojos clamando un "Por supuesto que no".

—Ya te dije que me preocupas, no necesito las quejas de Menma para eso. Si no lo haces me veré obligado a ir todos los días a tu casa, y no necesito un balcón para entrar.—Advirtió frunciendo las cejas.

Sakura se mordió la lengua. Aquel atisbamiento del chico parecía mirar a través de ella cargando un puñal de sinceridad. Impulsando a sus orejas y mejillas calentarse; incluyendo toda emoción hacia él, esa sosiega y acogedora atmósfera que desprendía con sus sonrisas y miradas directas colisionandose con sus ojos verdosos.

Era una torcida forma de afecto-odio por un mujeriego.

A veces quería descifrar mejor las acciones del muchacho, sin embargo, su perjuicio receloso no le permitía comprender mejor las emociones del otro. El sentimiento la frustraba, cuando debería estar ideando mejor en su totalidad su trascendental progreso.; una parte en Sasori que tenía por derecho, pero no. Ahí estaba ese entrometido listo para ingresar en territorios a la fuerza, carente de alguna tarjeta de su consentimiento.El objetivo: Bonbearle el corazón por mil, utilizando míseras expresiones irritantes. Alguien debería hacerle el favor por ella y preguntarle cuándo dejaría tanta atención y amabilidad si mayormente lo rehusaba.

Joder, tenía muchas chicas parásito dispuestas a lamerle las suelas de los zapatos si él lo pedía.

—He estado muy ocupada, no suelo darme mucho tiempo para mi.—Desvío la mirada, alzando el vaso de té frío para darle un sorbo. Se dúo cuenta de que el tipo tenía buena mano hasta para las comidas heladas.— Hay muchos jutsus que ya aprendí a manejar como otro que no, y también los que desconozco totalmente.

Sasuke se mordió las mejillas internas, ella estaba realmente decidida en convertirse en Hokage, sin embargo, le preocupaba bastante esa rutina: trabajo- entrenamiento- misiones. Escasamente tenía la oportunidad de verla como últimamente y agradecía eso.

La molestia se le escapó en un suspiro, por supuesto también alcanzaba a exasperarse por Sakura si se autodestruia a favor de una obsesión, se guardaba eso en su interior e intentaba reprenderla de manera más sutil, sin impulsos exagerados de rabia o gritos porque no se atrevía y tampoco adaptaba su estilo, lógicamente no significaba que el punto límite era inexistente o muy sensible para hacer rabietas...como la aparición del cabello de zanahoria.

Además, incitar a la fiera sólo causaría una disputa y no quería eso.

—Ponle lógica Sakura-chan, para un jutsu necesitas chakra y para obtener chakra necesitas energías.— Argumentó obvio intentado ser comprensivo, la Haruno gruñó rendida.

—Bien..que sea la última vez que ganas.

El Uchiha asintió complacido con media sonrisa, relajando los músculos pues le surtió más confianza; no obstante, conociendo lo testaruda, inclinó por echarle un vistazo de vez en cuándo aún tomando en cuenta el riesgo de que ella se enojara si se entera.

Pese a eso la imagen de verla enojada le parecía un regalo, nada fuera de lo común cuando Sakura integraba en la población que hasta enfurruñada lucia adorable. Claro, no siempre fue inofensiva, sus palabras a veces le causaban dolor de pecho a pesar de no sangrar.

Y creer que de niña siempre fue como un caramelo medicinal, dulce y sanadora, diría que ahora el suave en cuanto carácter, su persona tomaba ese papel.Menma era un amargado y Sakura algo parecido, diferenciándose que ella era una flor muy bonita.

Quizás no podía regresar el tiempo pero al menos podía intentar recuperar por su cuenta lo que había perdido. Mientras más transcurría tiempo, más se tomaba enserio esa meta, tampoco mentiría; en su adolescencia metió la pata hasta el fondo aunque englobara a Sakura en su corazón. Ni él mismo se explicaba como fue tan exorbitantemente charlatán, algo de lo que empezó en intentos de celos término en costumbre y mejor pasatiempo. Aún lo era, considerando su grupo de fans y citas eventuales, sólo que en grados reducidos.

Con esa reputación obtuvo consecuencias bastante embarazosas, según Menma él ya pudo haber participado en orgías de toda clase; mientras Sakura le ofrecía de mala gana hacerse pruebas cuando trabajaba en el hospital por si alguna enfermedad. Seguían con lo mismo sin importar cuanto les negara semejantes ocurrencias.

Lo curioso es que en caso de su hermano y Shisui, le molestaban con lo contrario : Chico Virgen

Ninguno de los cuatro tenía pruebas, pero tampoco dudas.

El chico escudriñó esos ojos hechiceros ocelos verdes persuadiéndolo a envolverse por el antojo de contactarse con ella siquiera con un roce, no conocía mayor tentación seductora que la tersa y perfumada piel de Sakura. Un poco inseguro de su rechazo al toque estiró una mano estremeciéndose de calidez; sonrió enternecido acariciando la mejilla derecha de la chica con la yema de sus dedos.

Sakura alzó la vista cansada, topándose con esos pozos anochecidos tan profundos que producían estragos a su sistema nervioso al compartir un momento aparentemente íntimo... Igual que ayer. Era extraño no encontrar esa mirada y sonrisa insinuadora, exhibiendo en cambio una entrañable ternura torturosa.

Sasuke de nuevo dominó sus deseos de besarla y objetar contra el hombre que estaba tomando su lugar.

El ambiente no podía clasificarse engorroso, extrañamente la voluntad de la pelirrosa en apartarlo bruscamente faltaba. No le era intolerante, pero su razonamiento pinchaba un No te acerques mucho Estar tan apegados no era vital, más bien arriesgado.

—Eres joven, no te precipites, serás Hokage, confío en ti.—El Uchiha sonrió sin soltarla.

La pelirrosa entreabrio los labios quedando pasmada y muda. No recordaba la última vez en que Sasuke le recitara confianza tan abiertamente, pero si lo analizaba bien, de cierto modo al menos él la reconocía...no como otros.

—No...no hagas eso.

Formó una mueca a medida que apartaba la mano de Sasuke sobre su mejilla hasta dejarlas ambas sobre su regazo, de modo que las caricias también se detuvieron.

—Oye— Se apartó recobrando su rigurosa compostura. Sus cachetes habían adquirido color y de no quitarse se vería muy obvia— ¿Que te dijo Menma?— Preguntó—Me hago la idea con que te hayas callado cuando llegó Hinata.

—Umm—El Uchiha se rasco la nuca incómodo, formando una mueca. No ganaba mucho negarle que fue Menma si ella estaba tan segura.—Ya lo conoces pero en resumen, amenazó con que me ganaré un rasengan en el trasero.—El chico tembló sintiéndo escalofríos.

Sakura bajó la mirada decepcionada, terminando su comida para luego acomodar sobre el buró la bandeja con los platos encima. Sasuke al notar aquel cambio tan radical, se apresuró a continuar.

—A veces es un poco exagerado.— Recordó rondando los ojos. Hasta una gata en celo era más soportable, sus chillidos le parecían horribles. —Pero es por eso, porque te quiere mucho. No lo hace con mala intención ni eres el primer caso en que un chico quiera proteger a su amiga y luzca como pareja protectora.

Proteger...no podía aborrecer a Menma por esa razón en si, sus intenciones eran indulgentes pero no significaba que sus resultados terminarán iguales y provocarán admiración en ella, le molestaba. Él quería que la relación de ambos mejorará, sin embargo, no ponía de sus parte pretendiendo resguardarla bajo un manto de auxilio.

En cuanto a lo otro, sólo eran rumores, estaban quienes en su totalidad nunca creyeron y Sasuke se reía de ello ¿Esos dos?. Hinata en cambio, causó bastantes dramas y conflictos que incluso aún no superaba; y la rivalidad hacia ella podía ser el claro ejemplo ¿Cual era su fin en seguir despreciándola cuando dicha competencia acabó?

—No eres muy diferente a él.—Reprochó aburrida.

El Uchiha Levantó los hombros restándole importancia, su hermano Itachi tenía razón a pesar de apenarlo un poco, no sabía las circunstancias de Menma pero a él, el hecho de quererla tanto lo volvió celoso. Un sentimiento destinado de su parte para Sakura desde los siete años.

—Tienes razón en algo, te quiero mucho Sakura-chan.— He ahí de nuevo esos gestos empalagosos.—La diferencia es que tu serás mi futura novia y esposa.—Declaró orgulloso, la pelirrosa rodó los ojos.— Pero ese chico... El pelo de zanahoria...

—Sasori.—Cortó—No empieces con tus apodos.

Sasuke contuvo un gruñido. Su egoísmo nunca decreció, compitiendo con su ego de hombre bien alimentado. Le airaba cada contado hombre que osó en mirarla más allá, aborreció las citas de Sakura y ahora ese chico Sasori iba en desarrollo de odiarlo. Algo ridículo, pero así se ponían las cosas cuando un aparecido se bautizaba como su novio sin recorrer un camino extenso ¿Que se le podía valorar además de sus pestañas bonitas?

Creía que no era demasiado tarde y no necesitaba la aprobación ni siquera de ese niñete por muy pesado estorbo que se haya cruzado; si conservaba esperanza entonces tampoco perdería, aunque la tarea fuera más desafiante a contraste de antes.

—¿No debería estar más al pendiente de ti?—Preguntó aburrido, si él estuviera en su lugar...

—Llegó hace muy poco, y no creo que quiera mantenerse descansando.—Defendió serena— Está trabajando duro para comprarle una casa a su abuela, la señora Chiyo. Es un buen chico—Sonrió.

Sasuke desvío la mirada perdiéndose en la puerta. Aparte de todo también era buen nieto; tampoco se sorprendió de ello, según las habladurías curiosas lo consideraban al igual que Sakura. Hasta sus admiradoras le habían traicionado al dedicarle algunos cuantos suspiros soñadores, claramente él volvía a tomar el trono de atención...Pero no el de ella; eso no, y despreciaba que le robaron la atención.

Sintió el estómago lleno de pesado plomo en tanto aferraba ambas manos sobre la tela de su pantalón como modo de la desagradable contención. El flequillo recién cortado ensombreció por unos cortos instantes el perfil de su rostro, hasta que así como la frustración llegó, se fue. Sasuke dependía mucho de la esperanza e insistencia, no se dejaba llevar corriente e inundarse la cabeza por negatividades tan fácil como sus compañeros; de eso mismo lo admiraban un poco. Su característico brillo desprendía ilimitado sin fuentes de energía.

La Haruno apretó los labios formando una casual línea recta, acciones tan cambiantes por parte del chico le hacían sentir confundida cuando no debería.

Sasori no era suficiente motivo para convencerla de que era razón por sus repentinos cambios.

—¿Por él? Era absurdo preguntarlo, la hizo sentir más fuerte con el corto tiempo de haberlo conocido en comparación de sus amigos.

Muchos iban contra su razón, asegurando los sentimientos de Sasuke como si fueran de primera mano. Claro, no era una jodida cínica para clamarle al mundo que el muchacho en realidad no la quería, se conocieron desde muy pequeños, pero a un nivel arriba de la amistad lo calificaba sencilla coquetería.

—Comprendo.—El Uchiha se aclaró la garganta levantándose de la cama— Será mejor que te deje descansar. —Sakura asintió—Pero antes...Necesito un abrazo.

La pelirrosa frunció el ceño levantándose también.

—No. Gracias por todo pero largo—El chico soltó una risilla, verla así era buena señal. Se sostenía sin ayuda y su tono de voz era suficientemente fuerte para sonar altanera.—Buenas noches Charasuke.

Sasuke sonrió acercándose, y sin darle tiempo de alejarse o detenerlo, la atrapo entre sus brazos. ¿Que dijo? Si o si se iría con su abrazo.

El cuerpo femenino de la joven se paralizó haciendo buen concurso con el hielo de no ser por su corazón latiendo anormal y lo único que podía hacer era disimular. Si lo alejó tantas veces ¿Por que no reaccionaba de inmediato ahora? No quería aceptar que sus palabrerías quizás le amanzaron, expresándose una vez más con toda su singular seguridad sus extraños pensares, de los que para ella la condenaban a deambular por medio de un sendero confuso.

—De verdad... Me importas mucho. —La apretujo, ella no comprendía porque pero lo escucho temeroso.

¿Cual era el sentido de ser tan afable y también imbécil? Sólo le ataba el corazón y emociones para volver a arrojarlos abruptamente al suelo; pisotearlos, apuntarles con pesado martillo y si era posible montar una aplanadora encima con el fin de no dejar residuos gruesos; sólo polvo. Inconsientemente o no, la estaba lastimando.

Recordó a Sasori, su cargo de conciencia se intensificaba y elevaba por las nubes. Por muy formalizada que estuviera esa relación, su cuerda emocional estaba enlazada al mismo tonto, pero que desde luego no refutaria que también tuvo sus emiferos nudos, el Namikaze pesado por ejemplo. Necesitaba una jodida tijera.

Cuando se dispuso a separarse, Sasuke en un sutil movimiento le apartó el cabello de la frente sustituyéndolo por un beso.

Sakura parpadeo seguido, doblando los dedos en un esfuerzo de levantar la mano y quitarse algún rastro de ese gesto. Se mordió los labios decepcionada, no obtuvo esa voluntad aún siendo muy descarado de su parte. Como ayer, pero en la mejilla.

Ella era una arrogante ceñuda y escrupulosa, mientras él; un alegre sinvergüenza que contenía todo lo que una mujer común aspiraba, logrando hasta derribar las paredes que rodeaban su corazón. La flechó y se sentía culpable cuando ni siquera era un hombre en quien fiarse hablando del marco amoroso.

El muy obstinado siempre permanecía insistente allí incluso si lo apartaba fríamente. Él era como ese sol aclarador de días grises...Uno muy fastidioso empeñado en quemarle la jodida existencia de manera positiva y a la vez negativa.

Con el enrojecimiento en la cara Sakura lo detuvo a mediada que enderezaba la espalda, calmando así el hormigueo alborotado dentro de su estómago lleno, sabía que no se trataba de la comida pues momentos tan similares le causaban ansiedad y ganas de darse una buena bofetada por floja ante él.

El Uchiha sin insistencia se separo sonriendo de nuevo.

—¿Quieres que te acompañe? Hay bastante espacio para los dos en esa cama—Señaló.

La Haruno frunció el ceño empujando desde su ancha espalda hacia la salida de la habitación, era de haberse ido venir a Sasuke y sus comentarios insinuantes.

—A dormir.—Sentenció echándolo.

—Pero...

—No.

—¿Y si...?

—¡Largate!

Sasuke se encogió de hombros imitando un perro regañado, si tuviera orejas estarían agachadas al tope. Se sobresalto un poco con el portazo.

—Esta bien gatita. ¡Buenas noches y sueña conmigo!

—Ya quisieras.—Gruño del otro lado.

Suspiró recostandose contra la puerta, por lo menos estaba mas tranquilo...un poco. El objeto que encontró allí adentro cuando le pasó la bandeja de comida, le lanzo pinchazo de incertidumbre. De su bolsillo lo sacó y automáticamente frunció el ceño al observar los mínimos detalles, sin perderse la textura con sus dedos en aquella fina aguja entre sus dedos.

—Agujas Senbon... Con las nuevas marcas ANBU—Achicó los ojos acariciando el filoso metal.— ¿Desde cuando las manipula?

Era cierto, aquel arma podía ser muy manipulado por distintos shinobi, pero como policía debía diferenciar ciertas cosas, entre esas unos pequeños kanjis tallados en las agujas casi invisibles de los que sólo los propios miembros dentro comunidad y oficiales de confianza reconocían, aproximadamente fueron lanzadas un par de años atras.

El chico notó suficientes detalles, Sakura maquinaba misterio dentro de su burbuja sin permitirle entrar a nadie; pero con el hecho de no querrerla presionar mucho —Por ende formar una pelea— se creaba enredones en su cabeza. Era mucho más reservada que antes, y le había dado el ejemplo pasando por alto su estado físico. Preguntarle directamente a su amigo sobre pistas era como echarle carbón al fuego, conociéndolo; se irritaría y le buscaría una quinta pata al gato por su cuenta de manera insistente cuando tampoco nada era seguro, Menma solía molestarse si le ocultaban cosas importantes.

—¿En que estás metida Sakura-chan?

Joder! Este me salió como una Biblia! :V pero sería la recompensa por tardarme más de lo que era (Hay dos cap aquí) Lamentablemente para todos capítulos no sale buena satira, necesitó añadirle peleas y eso conlleva seriedad. O en caso de conflictos amorosos, sentimentalismo (Ya sea tristeza, reflexión y cosas cursi... etc). Pero les aseguro que habrá mejor en otros .Soy terrible describiendo peleas pero hice el esfuerzo.

Por favor si encuentran detalles ilógicos, cosas que no encajan o fallas ortográficas, avísenme. No soy perfecta pero quiero mejorar.

¿Votos? ¿Comentario? Bye bye!️

~Samy