Resumen: Colaboración con Misao-CG. Durante las peleas contra los akumas de Papillon, Ladybug y Chat Noir son atacados por un nuevo enemigo que está detrás de algo más valioso que sus Miraculous, lo que traerá nuevas revelaciones sobre todo lo que ellos creían saber de sí mismos. AU Saint Seiya.

NOTAS:

1) Los personajes no nos pertenecen. Miraculous Ladybug es propiedad de ZAG y los créditos son para Thomas Astruc y su equipo. Saint Seiya fue creado por Masami Kurumada.

2) Esta historia NO fue realizada con fines de lucro, solo para divertirnos.

3) Puede tener spoilers de toda la serie y películas disponibles.

JUEGOS DE DIOSES

CAPÍTULO 12

(Escrito por Abby L.)

Entrada al Inframundo

Al mismo tiempo

Adrien miró con enormes ojos la barca que se acercaba a la orilla. Apretó entre sus manos la moneda que Athena le había dado y, tras saltarse la fila de las almas que esperaban para cruzar, se acercó al barquero. Todo aquel sitio le daba una terrible vibra. Tembló antes de separar los labios.

-Monsieur…- dijo el chico tímidamente en un tono apenado- lamento molestarlo pero… ¿podría llevarme al otro lado del río?-

El barquero Caronte levantó sus ojos de la pantalla de su teléfono hacia él, cosa que hizo que Adrien temblara de nuevo y tragara saliva antes de que el otro siquiera hablara. El espectro lo miraba con curiosidad, pareciendo sorprendido de encontrarse un jovencito tan educado, pero conocía bien sus instrucciones.

-Vete de aquí, muchacho, yo no transporto vivos…-

-Pero monsieur, ella me dijo que tenía que… mis padres están en el Inframundo- dijo él.

Caronte lo evaluó con la mirada por un momento.

-¿Traes el pasaje?-

Aliviado de que hubiera aceptado llevarlo, Adrien sacó la moneda que Athena le había dado y la puso en sus manos.

-Esto no cubre el pasaje- dijo Caronte devolviéndole la moneda y volviendo su mirada a su celular. Adrien notó que estaba jugando algún videojuego- es solo para saltarte la fila. Una moneda de plata o te quedarás para siempre en las orillas del Aqueronte. ¡Maldita sea! ¿Otra vez?-

Adrien palideció al escuchar los requisitos para abordar el barco. No tenía consigo monedas de plata para cruzar.

-N…no, no tengo monedas de plata, pero puedo pagarte de alguna manera- dijo el joven.

-¿Ah sí?¿Cómo piensas…? ¡Aarrgg!- Caronte se interrumpió pateando el suelo de su barco, y después lanzó su celular al fondo de su barco- ¡maldito juego! No puedo pasar este nivel…-

-Eh… monsieur- intervino Adrien- yo puedo ayudarle a pasar ese nivel… si me deja pasar al otro lado-

El barquero lo miró entrecerrando los ojos, considerando por un momento la propuesta de Adrien. Por fin levantó el celular del suelo y se lo ofreció al adolescente.

-Sube- dijo él sin dejar de entrecerrar los ojos- más vale que lo pases antes de que crucemos-

-Ya está- dijo Adrien con una sonrisa, devolviéndole el celular con una sonrisa. Caronte gruñó al verificar que era cierto.

-Bien. Sube antes de que me arrepienta-

Aliviado, Adrien subió al barco y se sentó en un sitio para cruzar el río. La mayor parte del cruce fue más tranquilo de lo que había imaginado, solo cruzando el solitario río hacia el otro lado mientras que Caronte de tanto en tanto le lanzaba una mirada curiosa sin que Adrien supiera exactamente porqué. Cuando por fin llegaron a la otra orilla, el adolescente se levantó y le agradeció al hombre con una sonrisa.

No pudo seguir sonriendo mucho porque tan pronto como dio un paso, un gruñido lo hizo dar un respingo de sorpresa. Tal y como Athena le había advertido, tan pronto como bajó del barco había un enorme perro de tres cabezas bloqueándole el paso para entrar. Cerberos estaba echado en el suelo, cada cabeza mordisqueando un hueso. Las narices de cada cabeza se arrugaron repetidamente como si estuvieran olfateando algo, lo que hizo que alzaran las orejas y volvieran la vista hacia él.

-Oh, rayos…-

Adrien abrió los ojos desmesuradamente al ver al enorme perro. Por más que Athena le hubiera dicho que Cerberos no era tan malo, que era solo un dulce cachorro y demás, ese perro era realmente terrorífico y él solo era un gato que se iba a cenar.

-Me había olvidado de lo grandote que era…- dijo Plagg escondido bajo su camisa.

-¿Y qué se supone que hago ahora?- dijo él- ¿le digo "perrito, perrito"?-

-No sé porqué, pero no estoy muy seguro de que eso funcione- dijo el kwami mientras que Adrien daba un paso atrás. El bote ya se había alejado para traer más almas de ese lado y el chico estaba atrapado entre el perro y la orilla del río- prueba lo que te dijo la joven Athena-

Adrien asintió seriamente y sacó de la mochila las pelotas que la diosa le había dado para que llevara, pero antes de que pudiera hacer algo, una de las cabezas acercó su enorme hocico a él y olfateó repetidamente. El joven tembló y se irguió, erizándose como gato mientras que Plagg hacía un esfuerzo por no sisear.

-Ya… buen perro…- dijo Adrien nerviosamente sin tener a dónde moverse y como huir ahora que las otras dos cabezas de Cerberos lo rodearon y cortaron cualquier escape que pudiera tener el chico. La cabeza central abrió sus fauces y, para sorpresa de Adrien, pasó su lengua por su cara, haciéndolo caer de espaldas al suelo.

-Uh…- solo alcanzó a decir tembloroso.

Las cabezas comenzaron a competir para lamerlo o buscaban la mano del joven para ser acariciadas, antes de dar un par de pasos atrás y echarse de espaldas mostrándole la panza. Adrien dejó escapar el aire que tenía contenido en sus pulmones. Parecía que Athena tenía razón y Cerberos no se lo almorzaría.

-Buen perro- dijo Adrien acercándose a él y poniendo dudoso una mano en su enorme panza. El perro movió la cola de contento y el chico se arriesgó a trepar su abdomen para rascarlo- buen perrito…-

-Hmf…- gruñó Plagg, seguramente celoso- apesta a perro remojado…-

-Al menos no es Camembert-

El chico volvió a sonreír antes de deslizarse hacia el suelo de nuevo. Cerberos se incorporó y lo siguió con intención con la mirada sin dejar de mover la cola, pero cada vez que el muchacho trataba de cruzar la puerta para entrar al Inframundo.

-Buen perrito, déjame pasar…- dijo él tratando de evadirlo, pero el perro evidentemente quería seguir jugando con él.

-Ugh, perros…- dijo Plagg rodando los ojos- ¿acaso no piensas usar los juguetes que Athena te dio?-

Adrien miró las pelotas de tenis que la diosa le había dicho que llevara consigo. Miró alternadamente eso y a Cerberos.

-Hey, mira esto- dijo Adrien levantando las pelotas y agitándolas en su mano- ¿te gustan?

Cerberos dio varios saltos de emoción, haciendo que el suelo temblara, y moviendo la cola, con una clara posición de juego. Adrien lanzó una pelota hacia un lado, haciendo que el perro corriera para atraparla y aprovechó el momento para acercarse a la puerta. Nuevamente Cerberos trató le bloquearle el paso mientras una de las cabezas había atrapado la pelota, pero Adrien lanzó la segunda y finalmente la última. Con eso, el perro estaba distraído mordisqueando sus nuevos juguetes y cuando Adrien estuvo a punto de cruzar la puerta, se detuvo horrorizado al ver la inscripción en el arco que estaba en la entrada.

Perded toda esperanza, vosotros que entráis aquí.

x-x-x

Balcón de la habitación de Marinette

Al mismo tiempo

Marinette miró la mochila que había dejado bajo el paraguas en su balcón y se esforzó para no hacer un puchero. Adrien se había ido a su extraño viaje para encontrar a sus verdaderos padres. La diosa le había prohibo ir tras él o siquiera transformarse para pelear contra los akumas que aparecieran durante su ausencia. Se envolvió en una manta y se sentó en la silla de playa.

-Va a estar bien- le dijo Tikki con afán de animarla- deberías confiar más en los dioses, nunca te han abandonado. Y deberías confiar en él también-

Marinette hizo un puchero. Tenía un extraño presentimiento sobre su chaton, pero quería pensar que encontraría lo que estaba buscando y que eso le traería finalmente la paz que estaba buscando.

-Espero que tengas razón y que esté bien- dijo Marinette en voz baja, respirando hondo y tallándose los ojos, pues los había sentido húmedos. No debía llorar, su partenaire estaba bien y estaría cumpliendo con su destino, por decirlo de alguna manera. Ella solo debía apoyarlo en lo que pudiera y confiar en él.

Tikki sonrió levemente.

-Ahora sabes lo que tienes que hacer, ¿verdad?- dijo Tikki- Athena no te dejará transformarte por los próximos días hasta que Chat Noir regrese de su viaje, así que como guardiana tienes que tomar medidas para proteger la ciudad-

Marinette asintió. Había tratado de posponer ese momento con la esperanza de que Adrien regresara más pronto a París, pero Tikki tenía razón, no podía dejarlo para después y como guardiana era su deber. La pregunta era, ¿quienes eran los mejores héroes para cuidar de París mientras tanto?

Todos en su escuela estaban preocupados por la desaparición de Adrien, pues ellos no sabían lo que había sucedido. Se habían organizado en grupos para salir a buscarlo, para poner anuncios en los postes de luz o crear avisos en internet. Toda la ciudad estaba buscando al chico dorado de París y solo Marinette sabía que no lo encontrarían así.

La chica apoyó la espalda en el respaldo y se envolvió nuevamente en la manta para bajara a su habitación y sacar la Miraclebox de su escondite. Se sentó sobre el tapete en el suelo y puso la mano sobre ella.

-¿Qué sucede?-

-Es la primera vez que tengo que hago esto- dijo Marinette en voz baja- enviar un Miraculous a alguien sin que haya una pelea…-

-La habrá, de eso estoy segura-

Tikki tenía razón, Papillon no iba a dejar pasar el momento, sobre todo con los héroes tan debilitados en su última pelea y seguramente también tenía curiosidad de esos chicos que aparecieren para ayudarles.

-Es la primera vez que hago esto sin Chat Noir- dijo ella antes de respirar hondo, repitiéndose mentalmente que el chico estaría bien. Abrió la caja y observó su interior. Pensó en los Miraculous frente a sus ojos y en los héroes que alguna vez los habían portado.

-¿En quién estás pensando?- dijo ella.

El primer Miraculous que la chica sacó de la caja fue el del dragón.

-Ryuuko-

-Sabes que Papillon ya conoce su identidad secreta- dijo Tikki preocupada.

-Sí, pero ella sabe pelear mucho mejor que nadie- dijo Marinette pasando las manos sobre la Miraclebox con una expresión indecisa- y para la otra persona estaba pensando en Alya, o Nino… no, Luka-

-¿Luka?- dijo la kwami- Sass hace una buena pareja con Longg, pero no creo que sea la mejor opción dejar a esos dos Miraculous solos-

Marinette meditó la situación.

-Tienes razón si fueran a estar solos, pero Athena dijo que sus santos ayudarían- dijo la joven- espero no equivocarme-

Tikki asintió levemente mientras que la joven hablaba con los kwamis, pasaba los Miraculous a las cajitas para ser entregados a sus respectivos portadores y se los entregó a Tikki.

-Longg y Sass ya saben que hacer- dijo Marinette.

Tikki tomó las cajitas y salió por la ventana. Mientras viajaba a las casas de los amigos de su portadora, notó que tanto Kagami como Luka tenían visitas en casa, pero que estas eran santos de Athena y espectros de Hades respectivamente.

Sin pensar mucho en ello, la kwami colocó las cajas con los Miraculous debajo de la almohada de Luka y junto a la ropa de Kagami, sabiendo que al despertar los encontraría.

Cuando la kwami regresó a casa de Marinette, vio algo extraño en el balcón. Tikki frunció el entrecejo y se acercó a averiguar, sorprendiéndose al ver que se trataba de Plagg.

-¿Plagg?-

El kwami había metido la cabeza en la mochila que Marinette había preparado y estaba en el balcón.

-¿Qué rayos estás haciendo aquí, calcetín apestoso?- dijo la kwami sorprendida- ¿dónde dejaste a tu cachorro?¿Cómo van las cosas?-

-Esta bien. Los dos estamos bien- dijo Plagg prestándole atención a la mochila- ¿qué es esto? Huele excepcionalmente bien-

-Marinette preparó esta mochila para tu cachorro- dijo Tikki dándole unas palmaditas en la cabeza. El otro kwami ronroneó en voz baja- no estaba seguro de que fuera a llegarle, pero tenía la esperanza de que sí-

Plagg inspeccionó la mochila. Tenía todo lo que su cachorro podía llegar a necesitar si tenía hambre, frío o estaba herido. Incluso había un queso en su interior, seguramente empacado por la kwami. Sonrió y se volvió hacia Tikki.

-Le llegará. Tengo que regresar al lado de coff coff…- dijo Plagg tosiendo antes de tomar la mochila- nos veremos pronto, ma Sucrette-

x-x-x

Inframundo

Al mismo

Adrien había estado viajando durante todo el día, siguiendo las instrucciones de Athena. No tenía idea de dónde estaba, cómo llegaría a donde estaban sus papás o cómo los reconocería, pero tenía confianza en que lo lograría. Se había sentido helado de terror cuando pasó por ese arco que decía "Perded toda esperanza, vosotros que entráis aquí".

-No pierdas la esperanza, cachorro- le había dicho Plagg en un gruñido- Athena no te habría enviado a un viaje imposible-

El chico lo había escuchado y había seguido adelante con todo el optimismo que pudo encontrar. Tras cruzar el río Estigia y por fin llegar a un punto seguro en el camino donde pudo por fin descansar, se había vuelto asustado a Plagg.

-Llevamos casi un día y ya no tengo comida- dijo el joven- y no creo que haya alguna manera de conseguir más por aquí-

-Aún tienes mi quesito-

-Pero ese es para ti- dijo Adrien.

Plagg volvió a sonreír y le dio unas palmaditas en la cabeza. A pesar de que estaban en lo más profundo del inframundo, el kwami era capaz de viajar grandes distancias, incluso de regreso al mundo humano en poco tiempo. Le había dicho a su portador que buscaría algo de comer y que lo esperara en ese sitio sin moverse. Plagg conocía bien el Inframundo y sabía que en ese sitio estaría seguro.

Esa noche Adrien había apoyado su espalda en la pared posterior y se cruzó de brazos tratando de cubrirse del frío. Había unas extrañas nubes en el suelo y realmente deseaba que no fuera a llover. Se refugió en un pequeño hueco en la piedra en caso de que eso sucediera para protegerse de la lluvia mientras que esperaba a que Plagg regresara.

Se sentía más solo que nunca, pero estaba decidido a terminar ese viaje, pasara lo que pasara. Cerró los ojos y sonrió pensando en su lady. Ella no era la única persona que se preocupaba por él, pero se sentía mucho mejor cuando estaba con ella. Tanto Marinette como cuando estaba transformada lo hacía sentir importante y querido a pesar de que no estaba interesada románticamente en él, pero nunca dejaba d ese mostrare su cariño.

Respiró hondo y era como si pudiera percibir su aroma, el delicioso olor a flores de su shampoo y un toque a pan recién horneado y vainilla que supuso resultaba de vivir sobre una panadería. Sonrió levemente al caer en cuenta de lo vívido que era el olor cuando sintió un peso sobre sus regazo, haciendo abrir sus ojos de golpe.

Plagg había regresado, y en su regazo había caído una mochila.

-¿Qué…?-

-Shhh… dame un momento para descansar- dijo el kwami respirando agitadamente y dejándose caer en sus manos de Adrien, quien se quitó la camisa que tenía sobre su playera y la enrolló para poner ahí a Plagg mientras recuperaba el aliento. Mientras esperaba, su atención se volvió hacia la mochila.

-¿Qué es esto?-

-La coccinelle te envió este paquete- dijo el kwami rodando los ojos antes de ovillarse sobre la camisa.

Adrien alzó las cejas y se volvió hacia la mochila, corriendo la cremallera para mirar mejor su contenido. Había bastante comida ahí dentro para un par de días, una manta térmica, una bolsa de dormir, un kit de primeros auxilios y algo de queso para Plagg. Además había una notita doblada.

El joven la tomó y la desdobló con cuidado. La mano temblorosa de Marinette había escrito eso y apenas se podía entender lo que decía.

Tú puedes hacer esto, tengo confianza en ti. Regresa pronto, Ladybug no puede proteger París sin su chaton.

Sus labios se curvaron en una sonrisa y abrazó el papelito, guardándoselo con cuidado. Las palabras de su lady le habían dado más fuerzas. Sacó la bolsa para dormir y la tendió en el suelo, tomando con cuidado a Plagg y metiéndose con él. Necesitaba descansar un poco antes de continuar.

x-x-x

Stade des Princes, París

A la mañana siguiente

A pesar de que Marinette esperaba que los otros héroes no fuera necesarios, Papillon no estaba dispuesto a dejarlos en paz y había lanzado otro akuma. Se sentía extraña al ver a un akuma atacando la ciudad y no poder moverse para ayudar. Una parte de ella había querido acompañar a Alya para ver la pelea, pero finalmente se decidió contra ello porque ya no podía hacer nada. Además, no quería que la pelea atrajera a Seth y la llegara a descubrir en su identidad civil.

Aún así, Athena la había llevado consigo al mirador de la tour Montparnasse para que pudiera una buena vista de la pelea desde una distancia segura.

Mientras tanto, en el campo estaban Viperion y Ryuuko con los santos de bronce. Kagami había estado sorprendida cuando entró el Miraculous y le fue difícil ocultárselo a Ikki y Shun, que inmediatamente preguntaron por el extraño collar que llevaba, pero la chica los había ignorado.

No se había imaginado que pelearía junto a ellos.

Viperion, por su parte, solo estaba confundido. Sass le había explicado que Ladybug y Chat Noir estaban recuperándose de sus heridas y que tendría ayuda de Ryuuko y de otras personas, pero no había pensado en que serían santos de Athena.

-Ugh, ¿qué rayos es eso?- dijo Seiya al hacer una mueca. Esta vez el akumatizado había sido un recojebalones del estadio. Se había convertido en un enorme pulpo con muchos tentáculos, los cuales agitaba furiosamente.

-¿La cena?- dijo de broma Hyoga.

-¡Eso es un akuma, tarado!- dijo Ryuuko tomando su espada en la mano y rodando los ojos, haciendo reír a sus primos- si tienes miedo puedes quedarte atrás, no necesitamos cobardes. DRAGÓN DE VIENTO-

La heroína se convirtió en viento y se lanzó contra el monstruo, materializándose frente a él.

-¡Hey!¡Yo no tengo miedo!- dijo Seiya a punto de seguirla, pero siendo detenido por Ikki- déjame-

-Deja que los héroes se hagan cargo- dijo el santo de Fénix- recuerda lo que dijo la señorita Athena, no debemos intervenir a menos de que ellos nos necesiten-

-¿Desde cuándo tú escuchas lo que dice Saori?-

Ikki no respondió, pero había una buena razón para dejar que su prima se divirtiera pateando al akuma. Nunca antes la había visto pelear y esto era muy entretenido. Shun también miró con atención la pelea y sonrió orgulloso.

Uno de los tentáculos atrapó a Viperion, impidiéndole utilizar su Second Chance mientras que los otros estuvieron a punto de aplastar a Ryuuko. La chica se giró en el suelo para evadirlo y vio al monstruo ser golpeado por una bola de fuego y lanzado contra la pared contraria del estadio.

Viperion respiró aliviado pero Ryuuko se enfureció.

-Gracias…- comenzó a decir Viperion

-Mira, cerebro de pájaro- dijo la heroína empujando a Ikki contra la pared- yo tenía todo bajo control, no necesitaba tu ayuda-

-¿A quién le llamas cerebro de pájaro, muchachita?- dijo Ikki irguiéndose y dejando ver que le sacaba al menos una cabeza. Ryuuko entrecerró los ojos aún más y le dio un golpecito en la nariz con sus dedos- ¡hey!-

-Quítate de mi camino-

-Mira niña, no vas a…-

Pero antes de que Ikki terminara su frase, el monstruo los atacó y la chica lo empujó a un lado, quitándolo del camino. Eso hizo enojar al santo de Fénix.

-Mocosa insolente, ¡no necesito que me salves!-

Shun se palmeó la cara mientras que Viperion alzó las cejas sin entender que era lo que estaba sucediendo en esos momentos.

Por fin lograron vencer al akuma con relativa facilidad y la mariposa negra quedó congelada en el interior de un bloque de hielo. Alya, quien estaba filmando todo, se acercó con su celular.

-Eh… disculpen, ¿dónde están Ladybug y Chat Noir?¿Porqué no vinieron a pelear contra el akuma?-

-Ladybug y Chat Noir están recuperándose de las heridas de sus últimos combates- dijo Viperion seriamente.

-¿Qué heridas?- dijo de pronto Seiya pero Hyoga rodó los ojos y le dio un zape para callarlo- ouch, ¿qué dije?-

-Las heridas de su última batalla- dijo Shiryu lanzándole una mirada significativa- mientras tanto Ryuuko y Viperion junto a otros héroes se encargarán de proteger París-

-Ya lo escucharon, amigos- dijo Alya volteando la pantalla hacia ella- Ladybug y Chat Noir se están recuperando de sus heridas, y mientras tanto sus amigos van a cuidar la ciudad. Manténganse conectados-

x-x-x

Giudecca, Inframundo

La noche siguiente

Adrien siguió avanzando hacia el centro del inframundo. Habían sido unos largos tres días los que le había tomado llegar a ese sitio y ni siquiera estaba seguro de que estuviera en el lugar correcto. Nadie lo había atacado durante todo el trayecto, pero aún así estaba lastimado.

El día anterior había resbalado y casi cayó de un barranco, y a pesar de que al menos logró sostenerse antes de caer al fondo, se llevó de recuerdo un horrendo esguince de tobillo que apenas le permitía caminar. El mismo tobillo lastimado había causado que cayera a un hoyo cerca de Cocytos y se había golpeado las costillas con una roca donde cayó. Al salir de ahí, arrastraba su pierna lastimada cojeando y se detenía el costado con una mano, encogido hacia delante. Las provisiones que Marinette había enviado se terminaron, tenía hambre y sed, y apenas se podía mantener despierto.

Athena no lo había abandonado. Hubo un par de veces en las que Adrien quiso rendirse, pero llegaban mensajes de la diosa dándole ánimos para continuar, diciéndole que ya estaba muy cerca de encontrar las respuestas que necesitaba.

El joven entró al último palacio y lo primero que vio fue una gran sala del trono completamente vacía. Hizo una mueca al ver que estaba solo. No sabía exactamente dónde se encontraba pero tenía una leve corazonada. Escuchó una voz detrás de las cortinas y caminó en esa dirección.

-¿Estás seguro, chico?- dijo Plagg asomándose.

-Lo estoy- dijo Adrien en voz baja- es por ahí-

Plagg sabía que se estaba dirigiendo a la sala de guerra del rey del Inframundo, pero no comentó nada al respecto. Después de todo, estaba ahí solamente para acompañar a su cachorro. Cruzaron un largo pasillo y fue al final del mismo donde encontraron una sala iluminada. Las rodillas le dolían, pero ni cuenta se daba cuenta de ello, distraído ante la enormidad del palacio.

Al abrir la puerta cuidadosamente, Adrien encontró a Hades junto con los otros dioses del inframundo, seguramente discutiendo estrategias. Cuando entró nadie se volvió hacia él ni le puso atención, pero el chico dejó que su instinto lo guiase. Estudió a los dioses que estaban ahí y sin decir nada, se acercó dudoso al hombre que creía que era su padre antes de que éste siquiera se percatara de su presencia.

En ese momento, la recta final de su viaje, Adrien tuvo de nuevo un breve momento de duda. ¿Qué iba a hacer si su padre no lo quería, igual que Gabriel?¿Y si lo rechazaba, o lo echaba de ahí ordenándole no volver jamás?

Se puso una mano sobre su pecho, bajo el cual su corazón latía con fuerza como si se le fuera a salir, pero se mantuvo inmóvil pensando en que por fin tendría las respuestas a todas sus preguntas. Se quedó mirando al hombre en silencio, examinando sus movimientos y los gestos de su rostro antes de que se diera cuenta de su presencia.

Cuando lo hizo, éste abrió los ojos desmesuradamente como si hubiera visto un fantasma.

-Tú… eres mi padre, ¿verdad?- dijo Adrien apenas encontrando su voz.

Hades no dijo nada, no porque no quisiera sino porque la voz no le salía, tratando de entender que hacía el muchacho ahí. Trató de mantener la seriedad en su expresión, pero estaba probando ser muy difícil. Al ver el silencio del dios Adrien dudó nuevamente, pero recordó lo que le había dicho Plagg sobre el hecho de que los dioses no lo habrían hecho hacer eso para nada, así respiró hondo y repitió su frase.

-Tú eres mi papa-

Los otros dioses los miraban tan sorprendidos como Hades sin perderse ningún detalle y conteniendo la respiración.

-Muchacho, ¿qué estás haciendo aquí?-

-Yo… buscaba a mis padres- dijo Adrien cada vez más asustado. Sus ojos estaban ligeramente humedecidos- eres mi papa, estoy seguro de que no me…-

Hades frunció el entrecejo por un momento antes de suspirar. Suavizó su mirada y lo envolvió en un abrazo, haciendo que Adrien se interrumpiera y sintiera como si le acabaran de quitar un enorme peso de encima.

-Bienvenido a casa, hijito…- lo escuchó decir en un tono paternal que jamás había escuchado a Gabriel utilizar, con una calidez que lo hizo sentir aliviado estando envuelto en el abrazo mucho más sincero que jamás había experimentado en una figura paterna. Adrien apoyó su frente en el pecho del hombre mientras que lo abrazaba. Trató de responderle pero la voz no le salió.

Las palabras de Hades resonaron en su mente. Por fin estaba en casa.

x-x-x

CONTINUARÁ

Nota de Abby: awww… por fin Adrien está en el Inframundo con su papá, pero está herido y cansado. Marinette ya buscó a los héroes sustitutos para ayudarle, veamos como resulta esto. Es hora de que Misao continúe con el sufrimiento…

Nota de Misao: A veces pienso que se nos pasó la mano con tanto sufrimiento… luego me acuerdo de lo mucho que nos divertimos con esto y se me pasa n.n… A ver cómo le compenso a Adrien todas las heridas, el pobre quedó como membrillo escolar… y a Marinette la tenemos parada de pestañas… ¡JOJOJOJOJOJOJOJOJOJO!

BRÚJULA CULTURAL

Giudecca: En el manga y anime de Saint Seiya, Giudecca es es el último palacio del Inframundo, donde se encuentra la residencia y el trono de Hades y desde donde Pandora da las órdenes a los espectros. Detrás del trono de Hades se encuentra una cortina oscura donde se encuentra el Muro de los Lamentos.

Stade des Princes: (oficialmente y en francés, Parc des Princes) es un estadio de fútbol y de rugby situado al oeste de la ciudad de París, en Francia, específicamente en el distrito XVI, en la periferia parisina.

Fue inaugurado el 18 de julio de 1897, pero el actual recinto data de 1972. Pertenece al municipio de París, aunque en la actualidad se encuentra concesionada a la empresa Société d'Exploitation Sports et Evénements (SESE), fundada en 1988 y que es una sociedad filial de Qatar Investment Authority desde mayo 2013.

El club de fútbol París Saint-Germain juega en el Parque de los Príncipes desde 1974. Además, las selecciones francesas de fútbol y rugby jugaron allí entre 1972 a 1997, antes de la construcción del Estadio de Francia.