Resumen: Después de perder a sus padres, Katsuki se siente completamente solo, así que deja de hablar con los demás y se encierra en su dolor. Debido a que ahora nadie puede hacerse cargo de sus estudios, Katsuki es adoptado por Enji Todoroki, por lo que se ve obligado a pasar su verano en la casa de esa familia. Sin embargo, los cuidados de Shoto lo ayudarán a comprender que, tal vez, no estaba tan solo como creía. Mientras tanto, una mujer manipula el destino para lograr que Katsuki se una a los villanos.
Advertencias: OoC, ligero drama. No hay lemon.
Pareja: TodoBaku — Seme(activo)/Seme(pasivo)
Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Horikoshi Kohei.
La historia es completamente mía. No acepto que sea utilizada sin mi permiso por otras personas ni resubida en otras páginas. No acepto las adaptaciones.
|Di no al plagio, haz trabajar tu imaginación y crea tus propias historias. Las felicitaciones y votos por algo que no hiciste, ¿en realidad son para ti?|
.
.
No estás solo
Capítulo 11 — El consuelo llega después del dolor
Shoto llevó a Katsuki hasta la habitación y lo hizo sentarse en la cama. Afortunadamente, a esas horas todos sus compañeros estaban en sus habitaciones, así que no se habían encontrado con nadie. Katsuki se veía perdido. Shoto lo comprendía, ahora mismo se encontraba en el vacío, sin saber que más podía hacer después de recibir una noticia impactante. Él le había prometido a Katsuki que lo iba a ayudar a resolver ese problema, pero realmente no sabía que podía hacer. Lo único que sabía en esos momentos era que no quería perder a Katsuki; no iba dejar que hiciera algo de lo que se lamentaría más tarde. Ya buscarían la manera de resolver eso, lo importante era que Katsuki estaba a su lado y no iba a permitir que se fuera.
—¿Qué debo hacer ahora? —dijo de pronto Katsuki con la voz rota—. Ese tipo debe de estar en su casa, descansando feliz, con su familia viva. Todos felicitándolo por detener a un villano y ser muy valiente. Por salvar vidas y seguir luchando para defender a los inocentes. ¿Por qué él vive tranquilo y yo no? Yo perdí a mi familia y me siento frustrado.
Shoto atrajo a Katsuki hasta él y lo rodeó con sus brazos, luego acarició su cabello con tristeza.
—Lo siento, Katsuki. Lo único que puedo prometerte ahora es que estaré contigo. Nunca te dejaré solo. Y te prometo que, mientras estés a mi lado, no vas a volver a sufrir.
Katsuki acomodó la cabeza contra su cuello y cerró los ojos.
Shoto lo mantuvo entre sus brazos hasta que se quedó dormido.
Aizawa se mojó el rostro y se miró al espejo del baño.
No había podido dormir en toda la noche pensando en lo cerca que había estado de perder a uno de sus alumnos, y todo por no saber escuchar sus gritos de ayuda. Ese chico estaba pasando por problemas mayores a lo que él pudiera imaginar, y nadie se había dado cuenta de eso. Incluso él, que creía que siempre sabía todo sobre lo que sus alumnos hacían y sentían, no había sabido ver el sufrimiento que Bakugo intentaba ocultar.
Tenía que hacer algo para ayudarlo, o si no, incluso Todoroki se involucraría en el problema. Esa situación no era algo con lo que los adolescentes tuvieran que tratar, era un problema que los adultos debían resolver.
Salió a su habitación y se puso su traje de héroe, luego salió de su cuarto, dispuesto a encontrar aliados que pudieran ayudarlo. Solo podía pensar en una persona que tenía los contactos adecuados para resolver esa situación. Así que, un poco más tarde se paró frente a la agencia de Endeavor. Esperaba que realmente pudiera ayudarlo.
Endeavor observó a Eraserhead salir de su oficina, luego suspiró.
Comprendía el pensamiento del chico Bakugo; ante sus ojos, todos los héroes deben parecer unos criminales ocultos tras las buenas acciones que en ocasiones hacían. Por supuesto que quería hacer pagar a esa persona que sacrificó a sus padres para obtener la fama que no podía conseguir por medios correctos, pero no podía lograrlo porque no tenía pruebas contra él. Nadie le creería a un adolescente que acababa de perder a sus padres y que actuaba como un villano lo haría. Haber golpeado a esos tipos le había quitado toda credibilidad.
Por esa razón, él estaba allí. Se había convertido en un héroe para proteger a los inocentes y hacer pagar a los criminales, y si para lograrlo debía recurrir a asuntos ilegales, él estaba dispuesto a hacerlo. No iba a permitir que el chico Bakugo se fuera por ese camino.
Endeavor salió de su oficina y buscó a su segundo.
—Flaming Fist —llamó. El hombre se apresuró hasta él—, quedas a cargo, hay algunas cosas que debo hacer.
—Sí, Endeavor. Yo me encargo de todo —respondió el segundo.
Endeavor asintió y se dirigió a su oficina para quitarse su traje de héroe, luego salió de la agencia por la puerta trasera. No quería hacer esas cosas en nombre de Endeavor, las cosas ilegales eran solo asunto de Enji Todoroki.
Enji tomó su auto y condujo hasta la zona más peligrosa del distrito. Las llamas de su rostro estaban apagadas para no llamar la atención. En las calles se podía ver a algunas personas caminando por las aceras o riendo a carcajadas entre ellos. Todos eran criminales que acababan de ser liberados o que eran buscados por sus crímenes; pero Enji, en modo civil, no podía atraparlos y mucho menos delatarse ante ellos.
Detuvo su auto frente a una casa vieja, con la pintura sucia y despellejada, luego se bajó y amenazó con la mirada a los hombres que estaban alrededor para que no se atrevieran a intentar robarlo. Enji entró tocó la puerta y un hombre le abrió. Inmediatamente pudo ver el temor en su rostro al ver quien lo esperaba afuera.
—Necesito que hagas algo por mí —fue lo único que dijo Enji antes de empujar al hombre y entrar a la casa.
El hombre cerró la puerta y se quedó en ese lugar mientras Enji se paraba en medio de la sala.
—Endeavor, es un placer tenerte aquí…
—¿Cómo te dije que me llamaras? —interrumpió Enji con brusquedad.
—…Enji —corrigió el hombre con la voz en un susurro temeroso—. ¿Qué información necesitas?
Enji echó una ojeada a la sucia habitación antes de mirar al hombre con seriedad —Quiero las grabaciones, con audio, de las cámaras de seguridad de esta dirección, esta hora y esta fecha —Enji le entregó un papel al hombre y esto lo tomó intentando no tocar su mano. Aizawa le había entregado los datos que necesitaba para obtener la información—. Cuando me tengas la información, ten por seguro que te recompensaré por ella.
—Po-por supuesto. Yo la tendré inmediatamente. En una hora. No voy a tardarme mucho.
—Entonces esperaré —Enji notó el sobresalto del hombre, así que aclaró—, en el auto.
El hombre se tranquilizó y Enji salió de la casa. Él había sabido imponer el miedo en el hombre, así no se atrevería a traicionarlo o a jugar en su contra. Enji tenía las pruebas para que a ese hombre lo encerraran de por vida en prisión, pero le convenía tenerlo fuera para obtener información.
Una vez en su auto sujetó el volante con fuerza. Hoy mismo tenía que terminar todo; no podían permitir que el chico Bakugo sufriera un día más.
Una hora más tarde, Enji viajaba hacia la comisaría para entregarle la evidencia a Eraserhead, quien se había adelantado para poner la denuncia antes de que pusieran sobre aviso al "héroe" criminal. Cuando llegó, entregó la evidencia y estuvieron libres para atrapar a ese tipo. Enji fue rápidamente a su agencia y después salió como Endeavor, dispuesto a realizar su trabajo como héroe y proteger la estabilidad emocional del chico al que tenía a cargo.
—Se está moviendo —informó Eraserhead.
Endeavor asintió. Estaban lado a lado frente a Stone Brain, quien salía a realizar su ronda diaria. Los héroes se movieron, dispuestos a atrapar al criminal. Se pararon frente a él y lo miraron con seriedad.
—Vaya, ¿qué hace el héroe número uno aquí? —preguntó Stone Brain con alegría.
Endeavor sacó una grabadora y reprodujo el audio.
—|¿Recuerdas el accidente de Shizuoka? Yo pude haber salvado a todas las víctimas del ataque, pero si lo hubiera hecho, no hubiera podido obtener la fama que me dieron por detener a ese villano. De esa manera, el accidente se hizo más trágico y más reconocido.|
—¿Reconoces esa voz? —preguntó Eraserhead.
Stone Brain volteó a verlos a los dos, y de pronto se echó a correr hacia la calle; un carro estuvo a punto de atropellarlo, pero Stone Brain endureció su lado derecho y lanzó el carro hacia atrás. Eraser se apresuró a bloquear su kosei con el propio y los dos héroes corrieron tras él.
—¡Alguien revise que el conductor esté bien! —ordenó Endeavor.
Uno de sus subordinados corrió hacia el conductor.
Stone Brain dio la vuelta en un callejón, provocando que Eraserhead lo perdiera de vista y el efecto de su kosei desapareciera.
—Voy a ir por el aire —avisó Endeavor.
Trepó por un techo y se lanzó, luego encendió sus llamas y alcanzó al fugitivo. Stone Brain se lanzó a atacarlo con los puños convertidos en rocas. Endeavor esquivó como pudo esos golpes mortales. Eraser llegó por fin, bloqueando el kosei de Stone Brain. Endeavor aprovechó para derribar al fugitivo de un golpe en la cara. Ese tipo nunca sería más fuerte que él sin la ayuda de su kosei endurecedor. Eraserhead lo ató con las vendas y por fin lo tuvieron bajo control.
—¡¿Por qué?! ¡Yo no merezco esto! ¡Soy un héroe! —gritó Stone Brain.
—¡Un héroe protege a los inocentes, no los deja morir para obtener méritos! —contradijo Eraserhead.
—¡Ustedes no entienden! Ya son héroes famosos. ¡Nunca comprenderían a alguien que está en el olvido! ¡He sido héroe por muchos años y nunca nadie había reconocido mi existencia! ¡¿De qué me sirve ser un héroe si nadie agradece lo que hago por ellos?!
—¡Un héroe no busca reconocimiento! ¡Aquel que elige el camino de un héroe lo hace porque realmente quiere proteger a los demás, no para ser reconocido por ello! —aclaró Endeavor.
—No, ustedes no lo entienden. ¡No lo entienden! —siguió quejándose Stone Brain, pero ellos ya no lo escucharon.
El hombre fue llevado directamente a la prisión, en donde esperaría su juicio.
Más tarde atraparon a su compañero, quien había escuchado su delito y lo ocultó. Por complicidad, se llevaría también algunos años en prisión y perdería su permiso para ser un héroe.
Katsuki no salió de su habitación en todo el día. Todoroki si había ido a clases, así que él estaba solo. Antes de que comenzaran las clases del día, Kirishima había ido a su habitación para preguntarle si estaba bien, pero Katsuki no sabía que decirle porque su amigo no podía ayudarlo. Al final, solo respondió que sí y cerró la puerta.
Se sentía mal por estar de esa manera, otra vez encerrado en su habitación. Era una completa pesadilla.
Ahora, Todoroki había ido a traerle algo de comer y él esperaba, sintiéndose frustrado por hacer que la persona que más lo apoyaba estuviera batallando con él. Katsuki lo quería demasiado y no sabía cómo pagarle todo lo que estaba haciendo por él; lo necesitaba mucho y no iba a soltarlo por bastante tiempo. Más tarde buscaría como agradecerle, pero pensaba quedarse con él, y cuando Todoroki lo necesitara, también estaría para él.
De pronto la puerta sonó.
—¡¿Quién es?! —gritó.
—Bakugo, soy Kirishima —respondió su amigo con vacilación—. El profesor Aizawa te llama afuera de los dormitorios.
Katsuki se levantó y abrió la puerta —Ya voy —fue lo único que dijo, luego caminó tras él.
Mientras esperaban el elevador, notó como Kirishima lo miraba de reojo de vez en cuando.
—¿Qué? —se quejó.
—¿Estás bien? —preguntó su amigo por fin.
Katsuki miró al suelo y luego suspiró. Kirishima era el único que lo había apoyado desde el inicio; se habían hecho compañeros con rapidez y habían desarrollado una enorme confianza entre ellos, tanto que podían luchar al lado del otro sin estorbarse. Quería confiar en el único amigo que tenía.
—Cuando esto termine, te lo contaré todo —decidió.
—¿Contarme todo?
Katsuki volteó a verlo y asintió —Si, te contaré todo.
Kirishima abrió los ojos sorprendido, sospechando que era algo muy grande, luego asintió también con la seriedad que el momento ameritaba.
El elevador llegó por fin y ambos bajaron, luego Katsuki caminó hacia la salida del edificio, donde el profesor lo esperaba. Kirishima le deseó suerte antes de alejarse. El profesor lo esperaba en el patio delantero y Katsuki caminó hacia él.
—Ven conmigo, Bakugo —dijo el profesor, luego se dio la vuelta y comenzó a alejarse.
Katsuki se quedó confundido durante unos segundos, pero inmediatamente siguió al profesor. Caminaron hasta la dirección y Katsuki comprendió que seguramente recibiría otro regaño. Suspiró. Podían regañarlo todo lo que quisieran, pero eso no evitaría que él hiciera pagar a ese tipo.
Cuando entró a la habitación encontró a Endeavor esperándolo en el sofá, no había nadie más que él.
—Bakugo, ven a sentarte —llamó el hombre.
Katsuki cerró la puerta con duda y se sentó en el otro sofá. Endeavor le entregó unos papeles y Katsuki los miró con sospecha.
—Es la denuncia formal contra Stone Brain y su cómplice, las pruebas están con el abogado y, en unos días, se realizará el juicio para sentenciarlos a prisión. El juicio es solo una formalidad, ellos ya tienen los pies dentro de ese lugar.
Katsuki volteó a verlo, sorprendido de lo que acababa de escuchar.
—¿Atraparon a los culpables de la muerte de mis papás? —preguntó con lentitud.
Endeavor asintió.
Katsuki dejó los papeles a un lado y se quedó en silencio, mirando el suelo.
—¿Por qué? Ustedes dijeron que… no podían atraparlos sin las pruebas.
—Eraserhead contactó conmigo y me contó sobre el problema. Yo moví mis contactos y obtuve las pruebas, después solo tuvimos que atraparlos y refundirlos en la cárcel. Además, la noticia va a salir en los medios de comunicación para que los demás héroes lo piensen mil veces antes de sacrificar vidas. También van a investigar a todos los héroes que estuvieron involucrados en accidentes mortales para cerciorarse que nadie haya sacrificado más vidas.
Katsuki apretó los puños y se mordió el labio, que le temblaba por los sollozos que quería detener. Ya estaba todo solucionado. Habían detenido a esos tipos e iban a pagar por su crimen por muchos años. Ya podía descansar y estar tranquilo al lado de Todoroki y de sus amigos.
De pronto, sintió una mano en su cabeza.
—Espero que no haya una próxima vez pero, si la hay, confía en mí antes de hacer cualquier cosa por ti mismo —dijo el héroe.
Katsuki volteó a verlo y, desde abajo, pudo ver la imponente figura de héroe que representaba. Se dio cuenta que ese héroe estaba ganándose su lugar con su mejor esfuerzo, muy pronto todos lo admirarían. Él ya lo admiraba.
—Gracias —dijo Katsuki.
Endeavor despeinó su cabello y después lo miró con indecisión, luego lo levantó del asiento y lo abrazó.
Katsuki se lamentó el nunca haber dejado que su papá lo abrazara cuando podía. Allí, entre esos brazos, Katsuki sentía el calor paternal que nunca antes se había permitido sentir. Se sentía confortable.
Por fin podía descansar.
Un banco se estrelló con la pared mientras una mujer gritaba de rabia.
—¡Shoto Todoroki! ¡Eres un maldito estorbo! —despotricó.
Ya iban dos veces que fallaba, y todo por culpa de ese chico, Todoroki. A estas alturas, Katsuki ya estaría a su lado. Él ya sería suyo. No podía perdonarle el impedir que viniera a ella, pero lo que menos le iba a perdonar, era que se lo estaba quitando. Le estaba robando el amor de Katsuki y no iba a permitirlo.
—Tengo que hacer algo para deshacerme de ti, maldito infeliz.
Shoto Todoroki estorbaba en sus planes, así que era hora de intervenir en su destino y adelantar su muerte. Cuando él ya no estuviera, a Bakugo no le quedaría más alternativa que unirse a los villanos después de la enorme tragedia por la que, una vez más, iba a pasar.
La mujer se carcajeó mientras pensaba en todo lo que sufriría Shoto Todoroki al morir.
Katsuki se alejó de la pared en la que esperaba recargado. El profesor Aizawa había salido por fin de la oficina de los maestros y Katsuki quería hablar con él, así que se acercó para llamarlo.
—Profesor.
El profesor Aizawa volteó.
—Bakugo —dijo este en reconocimiento.
—Yo —inició Katsuki con voz seria—… le agradezco por haberme ayudado —finalizó, inclinándose para demostrar su respeto.
—No necesitas agradecerme, más bien, yo necesito disculparme —dijo el profesor, sorprendiendo a Katsuki—. Debí confiar en ti, escucharte y ayudarte cuando me lo pediste. A partir de ahora te ayudaré siempre que lo necesites, por eso, te pido que confíes en mí una vez más.
—Yo también le pido perdón —dijo Katsuki—; sé que siempre me he portado mal y, aun así, usted siempre me ha ayudado. Puedo llegar a ser muy difícil de tratar.
El profesor sonrió antes de hablar —Me alegra que tengas a Todoroki apoyándote. Espero que sigan juntos, él es una buena influencia para ti.
Katsuki se puso completamente rojo y bajó la vista —Yo también lo espero —dijo con rapidez, luego salió corriendo.
Cuando llegó junto al contenedor de basura, se detuvo. Una sonrisa se extendió en su rostro y no pudo evitar soltar una carcajada. Hace mucho que no reía. Quería ser feliz y ahora por fin podía serlo. Lo único que le faltaba a ese momento era abrazar a Todoroki; no lo había visto en todo el día y… lo extrañaba.
Decidido, Katsuki se encaminó a los dormitorios para buscar a su novio.
.
.
.
Nota: Antes de que se pregunten quién es Flaming Fist, el segundo de Endeavor, debo aclarar que lo inventé para que haya más gente en la agencia de Endeavor. Pueden imaginárselo como ustedes gusten.
Nota 2: Este capítulo nos da un poco de descanso mental para todas y todos nosotros. Tanto drama a veces cansa la mente. Créanme, yo no leo historias que tienen demasiado drama, soy muy llorona. T_T
