9. Deja que la misericordia llegue.

Sakura se levantó despacio, sin despegar la mirada de Minato. Nagato a su vez observó a Jiraya sin emitir palabra, más bien parecía que ni siquiera quisiera respirar; ambos podían sentir el peligro de esa situación. Un movimiento en falso o buscar recuperar lo que ya había sido quitado, era recibir la pena de muerte. Deseó entonces que Yahiko estuviera ahí, él tenía ese encanto con sus palabras, que hipnotizarían al mundo. Nagato le dio una mirada rápida a Sakura, asegurándose de que estuviera bien; entonces, la chica de cabello rosa, decidió jugar la primera carta.

—Nos estamos ocultando. —dijo Sakura. Minato arqueó una ceja. —Nagato-san nos salvó de Orochimaru e Itachi Uchiha.

— ¿Orochimaru? —preguntó Jiraya. — ¿Dónde está él?

—Lo perdimos en el bosque. —siguió Sakura. —Como no podíamos confiar en él, —señaló a Naruto que se terminaba de quitar las mordazas—decidimos mantenerlo así hasta encontrar a nuestro amigo y al sujeto de cabello blanco que lo acompañaba.

—Kakashi. —Minato cruzó una mirada rápida con Jiraya, preocupado. — ¿Dónde está él ahora?

Naruto observó escéptico a Sakura, no creía que esas fueran sus verdaderas razones para mantenerlo a su lado. Incluso le amenazó de muerte, sin embargo, era bien cierto que de no ser por ese tal Nagato, ya estaría visitando a su madre en el otro mundo. Sintió la mirada de Sakura clavada en él, sabiendo que tenía la última palabra.

—Según ellos no debe estar demasiado lejos de aquí. —dijo Naruto. —Sería bueno que fuéramos a buscarlo.

Sakura agradeció que Nagato no llevara la capa de Akatsuki, sin embargo, sus ojos no eran algo que se pudieran ocultar, por esa razón Jiraya parecía verdaderamente interesado en él. Sakura estaba segura que nadie más que Orochimaru conocía los nombres y las apariencias de los verdaderos líderes del Akatsuki, era información demasiado valiosa a la que muy pocos le llegaban al precio. Esa parte la mantenía calmada o al menos hasta que encontraran a Tobi.

—Kakashi-sensei dijo que conocía al sujeto de la máscara que los acompañaba. —dijo Naruto a su padre. Minato puso su atención sobre su hijo. —Su nombre… dijo algo como…

—Obito. —completó Sakura. A su mala suerte Jiraya no parecía querer dejar que Nagato se acercara a ella, pues lo tenía sostenido del brazo, justo a su lado. Nagato con su pie golpeó suavemente el suelo dos veces, esa era una señal de espera; Nagato estaba pensando en un plan.

— ¿Obito? —preguntó Minato, anonadado. — ¿¡Obito Uchiha!?

—Orochimaru dijo que…

— ¿Son de Akatsuki?

Sakura maldijo para sus adentros al recibir esa pregunta, si no los mataban esos dos grandes shinobis, seguro Yahiko lo terminaría haciendo por rebelar tanta información a la aldea de la hoja. La chica apretó los puños, cerró los ojos un segundo y cuando volvió a abrirlos, Nagato notó que estaba lista para salir de ahí peleando. Lo cual estaría bien, si no fueran buscado por Orochimaru e Itachi, eso solo terminaría revelando su posición y entregándole a esa maldita serpiente lo que tanto buscó arrebatarles en ese tiempo.

—Sí. —habló Nagato, enfocándose en Jiraya. —Nos han mandado a cazar a los Uchiha.

— ¿Quiénes? —preguntó Minato, enojado.

—Konoha. —sentenció, soltándose de Jiraya. —Al parecer ya no podían confiar en sus ninjas, así que nos han contratado a nosotros también.

—No hay razón por la que Konoha quiera a los Akatsuki metidos en sus asuntos.

— ¿No la hay? —preguntó Sakura, observando con furia a Jiraya. El sannin notó que ella estaba conteniéndose, sin querer dejar salir sus verdaderas emociones. —Pero sí parece que Konoha se quiere meter en todos los asuntos de la nación del fuego.

—Cierra la boca, Sakura. —reprendió Nagato.

— ¿De qué hablas? —cuestionó Minato. Ahora que observaba bien a la chica delante de él podía notar que debía tener la edad de Naruto, sin embargo, sus ojos no eran tan inocentes como los de sus hijos, justo ahora tenía toda la mirada de un asesino plantada en su bello rostro. ¿Cuánto no había tenido que pasar para llegar a eso?

Sakura estaba a punto de mandarlo a la mierda cuando todos, incluido Naruto, se quedaron en un silencio atroz. Minato y Jiraya se pusieron al lado de la puerta y ventana respectivamente, Nagato entonces aprovechó a ir donde Sakura y atraerla a él. Naruto en medio de todo eso, pudo reconocer el ruido que se acercaba a paso veloz, pasó saliva y a paso lento camino a su padre.

—Necesitamos movernos.

— ¿Naruto?

—Ahora. —ordenó. Minato observó perplejo la seriedad de su hijo, su mano estaba temblando mientras le sujetaba el chaleco.

—.—.—.—.—

Sasuke escuchó el un murmullo en el aire, casi como un lamento. Shisui que estaba hablando con Suigetsu se calló un momento, esperando volver a escuchar lo mismo que Sasuke. Justo cuando pensó que solo era su imaginación, sintió un escalofrío en su espalda, uno terrorífico. Y en un instante, Karin que hasta ahora estaba dormida en un rincón de la habitación, pegó un grito lo suficientemente fuerte para que resonara por todo el lugar. Suigetsu se paró de inmediato, llegando hasta ella, no obstante, lejos de patalear como siempre que se despertaba luego de una pesadilla, el chico de dientes de tiburón notó lo pálida que se encontraba Karin, incluso tenía algunas gotitas de sudor recorriendo su piel, ella lo observó aterrorizada.

— ¿Qué pasa, Karin?

—Algo se acerca. —masculló con un hilo de voz. Shisui dirigió su mirada a Sasuke, preocupado.

— ¿Algo?

—Tenemos que irnos de este lugar, Suigetsu. —y una lágrima corrió en ella, estaba hecha un mar de nervios. —Estamos en peligro.

Ella se aferró por completo al chico, tiritando de miedo. Shisui se levantó, apartando a Sasuke de la ventana y apagando todas las velas que antes encendieron. Sasuke lo observó sin entender.

—Creo saber a que se refiere. —dijo Shisui, cerrando la ventana y trabando la puerta. —Y por el bien de nosotros, espero que ese idiota tenga control sobre lo que está haciendo.

— ¿Quién?

—Kabuto. —respondió Shisui, poniendo una manta encima de Karin.

—Él dijo que ya había hecho ese justu antes. —recordó Sasuke.

—Nunca con una horda. —dijo Suigetsu, abrazando a Karin que todavía no dejaba de temblar. —Con uno o dos ya es lo suficientemente peligroso, si no consigue dominarlo o terminarlo de forma efectiva, esto volverá a salirse de control.

— ¿Ya lo ha hecho antes?

— ¿Por qué crees que estamos aquí? —preguntó Suigetsu. —La guarida este de Orochimaru cayó por culpa de ese idiota, sellamos todas las entradas antes de venir aquí e intentamos explotar lo máximo que pudimos antes de salir. Si bien nos va, quedaran atrapados ahí para siempre.

— ¿Y por qué está tan asustada? —Sasuke observó a Karin que seguía cohibida en los brazos de Suigetsu, aunque ya no lloraba. — ¿Es por lo que vio?

—Karin no es débil. —rezongó el de cabello blanco, molestándose. —Ella es quien tiene las habilidades más sorprendentes de todos nosotros.

— ¿Entonces?

—Karin tiene un tipo de chakra especial. —se metió Shisui. —Cuando esas cosas la atacaron fueron beneficiadas con ese chakra. Podría decirse que lo que buscan lo encontraron en ella y no parecían querer dejarla ir, incluso pareció que recuperaron conciencia sobre ellos mismos, la suficiente para retenerla a su lado.

— ¿Y qué se supone que estaban buscando?

—Volver a estar vivos. —Karin tembló hasta con las palabras de Suigetsu, recordando aquella tortura, todo su cuerpo se encontraba marcado. Si no fuera porque Suigetsu y Shisui casi cortan la cabeza de Kabuto, entonces este se habría negado a curarla del rostro. —El chakra de Karin tiene esa propiedad.

Shisui tocó el hombro de Sasuke, haciéndole una señal con los dedos le pidió que se acercara de forma cautelosa a la ventana y que con cuidado de asomara por ella. Sasuke lo obedeció, notando la gran cantidad de gente que comenzaba a aglomerarse en las calles, las cuales parecían estar oliendo y queriendo visualizar algo.

— ¿Qué buscan? —susurró Sasuke.

—A nuestros enemigos. —respondió Shihui, sentándose debajo de la ventana. Sasuke lo imitó, procurando que su cabello tampoco se viera. —Dependiendo de lo que Kabuto ordene, es lo que harán.

— ¿Y qué pasa si nos encuentran?

—Hay un instinto que a Kabuto le cuesta mucho dominar, por eso se le ha salido de control.

— ¿El querer estar vivos?

—No. El querer completarse. —dijo Shisui. —Si nos encuentran y Kabuto está concentrado en atacar a los Akatsuki, entonces será nuestra responsabilidad luchar contra quien nos encontremos.

—Entiendo.

—Sasuke, si es que llega a pasar la prioridad es solo una.

—Ya lo sé. —bufó. —Que yo escape.

Suigetsu lo miró con una cara de no podérselo creer. Itachi y Shisui habían hecho un trabajo terrible criando a ese creído.

—No, imbécil. —regañó Suigetsu. —La prioridad es que Karin escape.

—.—.—.—.—

Kakashi y Obito se quedaron un buen rato sentados, observando las sombras pasar por encima de ellos. Ambos se encontraban debajo de las tablas de madera de la casa donde entraron, buscando escapar de aquellas bestias y, por supuesto, de los otros dos. Cualquier ruido por menor que fuera atraía la atención de esas criaturas que comenzaban a gruñir, recordándoles a ambos el pasado, con el rostro de Rin llorando, sintiendo pena por no poder dejar descansar a los muertos.

Obito hizo varios movimientos con las manos, Kakashi comprendió que se trataba del lenguaje de señas que Rin había desarrollado para el equipo en caso de misiones donde el silencio fuera un requerimiento necesario.

"Esto podría durar días." Fue lo que dijo, Kakashi asintió con la cabeza. "Los otros dos no tardaran en encontrarnos si nos quedamos en el mismo lugar."

"Movernos no es la mejor opción". Respondió Kakashi. "El genjutsu que hemos puesto será suficiente para ocultarnos por un rato de ellos, esperemos que se despeje más la zona."

"Me moveré en dos minutos, tú puedes hacer lo que quieras."

Kakashi observó con resentimiento a Obito, no es que le importara demasiado su compañera para estar preocupado por ella, más bien no quería estar a su lado. Seguía siendo un idiota inmaduro, incluso en una situación tan peligrosa como esa.

"Intenta que no volvamos a encontrarnos." Siguió Obito. "Si vuelves a cruzarte en mi camino, te mataré."

El ninja copia quiso alzar las manos y contestarle un: "cada vez que nos encontramos dices eso." Pero contuvo sus ganas, ocultado una sonrisa debajo de la máscara.

Obito tenía ya la mirada hacía las tablillas, escuchando los pasos de aquellos seres que bien podrían considerarse monstruos. Por supuesto, sabía que Kakashi tenía razón, moverse no era opción, sobre todo si solo uno lo hacía, pues sería cazado de inmediato, no obstante, permanecer al lado de su antiguo compañero de equipo habría grietas que pensó que ya habían sido cerradas con el paso del tiempo.

Recordó entonces a Rin y la imaginó al lado de ellos, con expresión seria y un dedo suavemente pegado sobre sus labios, demandando todo el silencio posible. Ella estaría sentada con los ojos cerrados, buscando controlar el justu que apenas estaba aprendiendo a dominar por la mismísima Tsunade; recordaba perfectamente ese día, Kakashi y él habían ido a espiar a su compañera, preocupados por no haberla visto luego de casi un mes. Kakashi al pertenecer al ANBU se había medio infiltrado en los archivos, localizando a los ninjas médicos faltantes.

Por supuesto no terminó bien. Los tres fueron reprendidos por Tsunade, después de que Kakashi despertara, con el sharingan.

¿Qué tan grandioso sería todo si todo hubiera terminado bien? Rin ahora sería una gran ninja médico, todavía lucharía a su lado, y quizás hasta fuera el padrino de bodas del que alguna vez considero su mejor amigo y el de su primer amor.

Jamás le importó que Rin lo eligiera, el ganador estaba claro antes de empezar el duelo. Y eso estaba bien, Obito no quería un amor por compasión, solamente ver la sonrisa de Rin todos los días de su vida le bastaba, que ella fuera feliz con el hombre que eligiera, y si ese era Kakashi, entonces estaría feliz por ambos.

"¡Obito!"

Su cuerpo se tensó al recordar el sonido de su voz, los recuerdos lo abrumaron detrás de la máscara. Quería olvidar. Quería asesinar a quién no la salvó.

"No hay nada que podamos hacer, Obito. Así lo han decidido para traer paz a la Nación del Fuego." Las palabras de Kakashi sonaron tan frescas, incluso con el largo pasar del tiempo. "Rin no quiere que intervengamos."

Quería reunirse con ella en el otro mundo.

Cuando él estuvo a punto de levantarse, para atraer los monstruos hacía él, sintió que lo tomaban de la capa de nubes rojas, deteniéndolo. Él volteó a Kakashi, que negó con la cabeza, al tiempo en que las señas que realizó con sus manos, le destruyeron el corazón por completo.

"No desperdicies la vida que Rin nos regaló a costa de la suya."