Boku no hero academia pertenece a Kōhei Horikoshi y yo escribo esto por simple pasatiempo. Nada más y nada menos.
Personajes: Izuku Midoriya/Katsuki Bakugo/Shouto Todoroki. OT3
Palabra: Cicatrices.
¿Y nosotros?
Por:
PukitChan
XXI
Cuando vuelvas
Cuando Izuku era pequeño y se enfermaba, su madre, Inko, solía sentarse a un lado de su cama para cuidarlo mientras acariciaba su esponjoso cabello. El tacto de su mamá siempre había sido cálido y amable, además de que nunca se alejaba si llegaba a tener pesadillas. A veces, para distraerlo de su propia fiebre, ella le leía historias o le contaba sobre los héroes que habían salido en las noticias aquel día, con esa voz tan agradable como el té tibio. Era reconfortante. Eran recuerdos que en las noches difíciles, hacían que Izuku se sintiera un poco mejor.
—Izuku.
Shouto solía decir que Inko era la única persona en todo el mundo capaz de intimidar y callar a Katsuki con una sonrisa. Kacchan replicaba que eso no era cierto, pero cuando los tres la visitaban, era el primero en obedecer si ella les pedía algo. Shouto, por su parte, siempre tenía tiempo para los abrazos de Inko y ella le sonreía en respuesta, porque había sido testigo de cómo él había trabajado durante años para que recibirla entre sus brazos fuera natural para los dos.
Izuku sabía que toda la vida le estaría agradecido a su madre, porque cuando comprendió que era tiempo de decirle sobre su relación con Kacchan y Shouto antes de que alguien filtrara la información, al escucharlo, ella simplemente lo miró desconcertada, para luego sentarse en el sofá, pidiéndole que le explicara todo, porque quería comprender. Y cuando lo hizo, cuando entendió todo y abrazó a su hijo diciendo que uno de sus anhelos más grandes era que Izuku fuera feliz, Inko aceptó a Kacchan y a Shouto como parte de su familia también. Se encargó de enseñarle a Katsuki las recetas de comida que sólo eran de ella y que preparaba cuando quería ver sonreír a Izuku, y siempre fue paciente cuando ayudaba a Shouto a entender alguna situación. Cuidó a cada uno cuando hacía falta y les demostró que estaría para ellos, si así lo necesitaban.
Inko fue la persona que derramó más lágrimas y que más entereza demostró cuando todo se derrumbaba.
—¿Mamá?
Al abrir los ojos, el primer instinto de Izuku fue levantar su mano hacia su mamá. Frunció el ceño al verla sentada en una silla de ruedas, con una bata de hospital, mas antes de que el pánico pudiera apoderarse de él, Inko se inclinó hacia él y sonrió con lágrimas en los ojos mientras colocaba una mano en su cabello y lo acariciaba con suavidad.
—Bienvenido —dijo Inko entre sollozos—. Izuku, oh, esta vez fue terrible. Te secuestraron.
A Izuku se le apretó el corazón por ver a su madre llorar así y las primeras palabras que aparecían en su mente tampoco eran muy reconfortantes, porque cada vez que terminaba en el hospital era peor que la otra y eso sólo significaba que cada día aparecían más villanos, por lo que prometer que esta vez sería la última, era lo más cercano a mentir.
—¿Tú…? ¿Por qué?
—Necesitábamos salvar tu vida, hijo —pronunció, intentando que las palabras le salieran claras mientras sorbía su nariz—. Tuviste un trasplante y yo fui la donante. —Por un instante, todo quedó en pausa mientras ambos se miraban, él aún con respirador y ella temblando, pero aun así sin dejar de sonreír—. Me temo que esta vez he sido yo quien te ha dejado una cicatriz. Ambos la tenemos.
Izuku trató de reír, aunque su voz más bien fue un suspiro entrecortado. Desde que había comenzado ese camino, sus cicatrices una y otra vez cambiaban su significado. Había días donde personas desconocidas las miraban sorprendidas, porque al parecer a muchos no se les había ocurrido la cantidad de heridas que podían recibir los héroes durante su servicio activo. En otras ocasiones, cuando se bañaba o simplemente tenía un extraño tiempo libre, Izuku las miraba, recordando la historia de cada una de ellas y cómo su vida como héroe profesional bien podría ser mapada de esa manera.
Tener una cicatriz porque su madre había salvado su vida no sonaba nada mal.
—Gracias, mamá. Lo siento.
Desde luego, también quería disculparse por haberle roto una vez más el corazón.
—¿Kacchan y Shouto?
Inko rio y se limpió las lágrimas.
—¡Ellos están bien, recuperándose! Tuvieron algunas heridas, pero pronto serán dados de alta. Han estado muy preocupados por ti. Querían ser los primeros en estar aquí para verte recuperar la consciencia y darte algo, pero ellos no iban a quitarme esto, ¿verdad? Ellos podrán verte todo el tiempo del mundo después. —Mirándolo con ternura, añadió—: Tienes una vida a su lado, Izuku. No quieren perderte.
Era afortunado, lo sabía. Su madre había entendido todo lo que Izuku le había dado, sonriendo cuando era necesario y limpiando sus lágrimas cuando así lo deseaba. Lo apoyaba y aunque le aterraba todos los riesgos que implicaba ser un profesional, se quedó a su lado.
Ella era maravillosa.
—¿Quieres verlos? —preguntó e Izuku esbozó una sonrisa pequeña, cansada, pero sincera.
—Sí. —Suspirando hondamente, cerró los ojos y murmuró las palabras que no se había atrevido a pronunciar, porque dentro de sí quedaba el miedo aún palpable de que ellos fueran heridos por su causa; de que fuera su simple existencia aquello que los ponía en peligro—: Los he extrañado todo este tiempo. Mamá, quiero ver a Kacchan y Shouto. Quiero verlos.
¿Ellos lo sabrían?
Que también fue su existencia lo que mantuvo a Izuku con vida.
Autora al habla:
Inko tenía que aparecer, aunque fuera un poquito en esta historia :3 ¿A que sí?
Por cierto… ¡Estamos a tres capítulos de cerrar esta historia y no lo puedo creer D:! ¡Pero lo estoy logrando gracias a sus ánimos y quiero llorar! ;A; No merezco todo el amor que me brindan. También quiero agradecerle un montón a Dreams of a Violet Rose por el hermoso dibujo que me regaló para esta pequeñita historia ;A;. ¡En serio que lo amé!
Hime-chan; a pasito de tortuga, pero vamos avanzando... ¡Y ya casi terminamos! Entiendo mucho a qué te refieres y es justamente eso lo que quiero tocar, porque los héroes son tan admirados y cuando pasan situaciones difíciles, todo ahí se junta y en verdad quiero verlos sentirlo. ¡Un abrazo grandote! ¡Muchas gracias por todo!
¡Muchas gracias a I'm Dreams of a Violet Rose, Hime-chan, Katherine Bloom, Nea Poulain e Itzelloveless por sus hermosos reviews!
Os quiero, cuídense mucho y tomen awa.
