Las Chicas Superpoderosas no me pertencen, son propiedad del señor McCracken. Yo tomo prestados a los personajes porque es gratis.
Este drabble forma parte de la actividad del Fictober.
Día 12: trauma
—¡Quítamela, quítamela!
Bubbles manoteó al aire, intentando golpear la "araña" que Butch dijo haber visto en su cabello. La joven daba vueltas y avanzaba por el parque. Agitándose con movimientos peligrosos.
—¡Boomer, quítala! —exigió, ahora sacudiéndose la ropa.
Entre Buttercup y Boomer tuvieron que sujetar a Bubbles. Mientras que la pelinegra rodeaba su cintura y apretaba sus brazos, el chico sostuvo el rostro de su novia, obligándola a verlo y prestarle atención.
—¡No tienes nada! —afirmó con voz gruesa—. Ese idiota esta mintiendo, no hay nada encima de ti, ¿me escuchas? No. Hay. Nada.
—¿Seguro? Porque siento como si…
—Nada. Estás a salvo. Tranquila.
La rubia tardó medio minuto más en recuperar el aliento. Tratando de asimilar las palabras reconfortantes de su novio. Era sólo una de las bromas pesadas de Butch, sólo era el idiota siendo un idiota. Sí, no estaba en peligro.
Una vez se hubo calmado, Buttercup la soltó, retrocediendo lentamente, esperando que no volviera a tener un ataque.
—¿Estás… mejor? —miró a Boomer, esperando una respuesta.
—Descuida, un helado y verás como vuelve a ser la misma.
Mientras los dos chicos iban al carrito de helados, uno de ellos más bien obligado para redimir sus pecados, Blossom llegó para reunirse con ellos, en su brazo llevaba una enorme cesta de picnic, Brick por otro lado iba cubierto por la manta.
Al unírseles los mellizos, Buttercup aprendió el miedo de Bubbles con las arañas. Un horrible trauma infantil, resultado de una desafortunada aventura a la tienda de animales, y un niño estúpido llamado Mitch, que sacó una tarántula de su jaula para ponerla en la cabeza de la rubia.
