Capítulo 12.
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En la base, un estresado Dohko, trataba de coordinar y mantener en orden la situación. La detective, lo había puesto como segundo al mando de la misión ahora que el hombre de gran tamaño no estaba, sin embargo, la circunstancia actual era de lo peor, y esto se debía a que justamente era la detective quien estaba destruyendo todo el plan.
Shaka, por otra parte, estaba absorto, su cerebro solo podía pensar una cosa, un nombre para ser exacto. En primer lugar, ese monstruo era idéntico al dibujo que realizó la niña sobreviviente de México. En segundo lugar, la niña de México, era idéntica a la fotografía que tenía la detective. En tercer lugar, el nombre de la niña era Marina, y el monstruo llamó a Catrina, Marina, entonces…
-Catrina es en realidad, Marina…- murmuró el rubio para sí mismo. Así que era eso, ella era la sobreviviente de los secuestros hace más de 10 años.
¿Qué fue lo que ocurrió exactamente? ¿Qué le hicieron a Catrina cuando era una niña? ¿Dónde estaba la otra niña? Su hermana gemela, la hermana gemela de Catrina, Mariana.
-¡Camus, Aiorios, Shura, Máscara! – la voz del maestro lo sacó de sus pensamientos - ¿Cómo están?
-Estamos bien, maestro. – respondió Camus al otro lado del micrófono. – Pido disculpas, nos tomó por sorpresa y tiene una fuerza sobre humana, está quizá al nivel de Aldebarán.
-Eso no importa, mientras ustedes puedan levantarse, no hemos perdido. Mu, revisa los rastreadores, ¿dónde está la detective?
-¡Aquí está! – dijo el peli rosa mientras señalaba el mapa que el monitor arrojaba. – Va rumbo río abajo, si se mantiene así, en treinta minutos estarán en la playa que colinda con el Santuario.
-Muy bien. – mencionó Dohko colocando su mano en su barbilla. Era hora de ponerse serios, ya después podrían pedirle a la detective mayores explicaciones, la prioridad en estos momentos era traerla de vuelta con vida y atrapar a la bestia. – Ustedes cuatro – ordenó a los dorados que se encontraban en la cabaña. – Sigan ustedes el mismo rumbo, den apoyo en la retaguardia, vamos a encerrarlos a ambos.
-¡Sí señor! – contestaron los cuatro dorados mientras se ponían en marcha.
-Mu, Afrodita, ustedes se quedan conmigo monitoreando. Shaka, Aioria y Aldebarán, busquen sus armaduras y diríjanse a la playa. Milo, Kanon y Saga, ustedes quédense y vigilen el bosque, debemos evitar a toda costa que esa cosa escape e ingrese al santuario.
-¡Sí señor!
Debía funcionar, su plan debía funcionar, o de lo contrario su hija y sus futuros nietos podrían correr peligro. Si cortaba el paso en los únicos lugares para escapar, estarían acorralados y los chicos podrían vencerlo.
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En el consultorio médico, se encontraban refugiadas Arianna, Sofía y Danna. Las tres habían estado en la casa de Acuario, pero uno de los guardias del santuario se presentó, pidiéndoles retirarse al área médica.
-Algo debió salir mal. – inició Danna con preocupación y acariciando su vientre.
-Eso es un hecho. – continúo Arianna – Lo extraño es, que la misión se estaba llevando a cabo en las afueras de Rodorio, pero, aun así, levantaron alerta aquí en el santuario.
-¿Quiere decir que la batalla viene para acá?- preguntó Sofía.
Estaba llena de miedo. No sabía contra quien se enfrentaba Catrina, pero si algo había salido mal significaba que su hermana corría peligro, que Máscara lo corría, así como los demás muchachos. Por favor, que su hermana regresara, ella debía contarle lo que encontró sobre Higor, eso también era una emergencia.
-Es probable. – respondió Arianna.
-Dios mío, por favor protegélos, protégenos a todos, te lo pido. – oraba la albina.
Después de eso, las dos chicas se le unieron. En estos momentos, era lo único que podía hacer.
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En el bosque, Catrina se centraba en correr lo más rápido que podía para no perderlo. Sin lugar a dudas era él, el bastardo desgraciado que las había secuestrado y las llevó a esa cueva asquerosa donde hacían tanto daño. Todo era muy extraño, el líder nunca había salido, siempre mandó a sus dos repugnantes crías a traer a las mujeres, ¿por qué ahora daba la cara? ¿Por qué ahora se exponía tanto?
La confusión, era acompañada por miedo. Sabía que estaba arruinando el plan, sabía que todo podría arruinarse por sus acciones, pero tenía un presentimiento, su mente solo podía pensar en Mariana, en la posibilidad de encontrarla y sacarla de ahí. Su querida hermanita estaba ahí, ha estado en Rodorio todo este tiempo. Estaba tan cerca de alcanzarla, esta era su oportunidad, no podía desecharla.
Continuaron corriendo un rato más. Mierda, estaba anocheciendo ya, por lo cual la visión se le dificultaba. El líder era tan negro como la noche, podría perderlo en cualquier momento si no se daba prisa.
Luego de un tramo más, Catrina notó que la bestia se dirigía a una luz, era una luz natural proveniente de la luna llena. Al salir del bosque, se encontró en una playa. Esa era la playa, a escasos veinte metros se encontraba el peñasco del santuario. Aún agitada, empezó a buscar con desesperación al líder. No se veía por ningún lado, ¿cómo era posible?
De inmediato, sacó su arma y se puso en guardia, giró sobre su eje con la intención de evitar un ataque sorpresa, sin embargo, la escurridiza bestia negra saltó sobre ella, quedando justo a sus espaldas. Catrina sintió un fuerte golpe en su brazo. La había golpeado tan fuerte que la mandó a volar varios metros, quebrando su extremidad de paso.
Diablos…¡Diablos, diablos, diablos! Le dolía, sentía su cabeza aturdida y apenas podía mantenerse consiente.
-M-Marina…¡Marinaaa! – empezó a gritar el monstruo con desesperación. – Miraaa Marina, allá está. ¡Allá está Mariana suplicando!
Catrina siguió el enorme tentáculo con la mirada y una vez que encontró su objetivo, sus ojos se agrandaron. Era ella, era Mariana. Estaba atada a unos diez metros sobre una roca en la playa.
-M-Mari…¡Mariana! – gritó esta vez la pelinegra con desesperación.
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Una vez que se colocaron su armadura, Shaka, Aioria y Aldebarán se internaron en el bosque rumbo al peñasco. Se movían tan rápido como pudieron, esperando ver a la detective y al monstruo.
Buscaron rápidamente en la zona, pero no vieron nada, por lo cual, optaron por acercarse más. El olor a putrefacción nuevamente empezaba a inundarles las fosas nasales.
-¡Ahí están miren! – anunció Aldebarán.
Fueron testigos de cómo la detective corría rápidamente en dirección a la playa. Shaka notó que estaba herida, sangraba de su cabeza y sostenía su brazo. Notó la bestia repugnante y gigantesca que la seguía con rapidez. Era el mismo.
-¡Por Athena! ¿Qué rayos en eso? – preguntó Aioria con sorpresa. Jamás habían visto algo tan perturbador como esa cosa.
-No lo sé – intervino Shaka – pero vamos a matarlo.
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Catrina corría, todo dolor que sintió quedó en el olvido ante la imagen de su querida hermana. Ella estaba ahí, estaba viva. Se metió tan rápido como pudo al agua, y empezó a nadar apresurada.
El líder le pisaba los talones, en cuanto ingresara al mar, tendría la ventaja y por fin recuperaría a la traviesa niña que se le había escapado hacía tantos años. Después de que escapara, todos sus esfuerzos los dedicó a buscarla y ahora que por fin la tenía no la dejaría escapar. Ella era la elegida para engendrar a su descendencia, el futuro de su raza dependía de Marina, su sangre, su AND. Cuando la hiciera suya, por fin, ella daría luz al ser perfecto que representaba la perpetuidad y evolución de su especie.
Cuando alcanzó la roca, Catrina subió de inmediato. Tomó un cuchillo y cortó las cuerdas que ataban a la inconsciente joven de cabellos negros. Cuando la chica volteó la mirada, el líder nuevamente estaba detrás de ellas, por lo que optó por lanzarse al agua. No podía soltarla, Mariana estaba en sus manos, ya la había recuperado, así tuviera que destrozar su brazo quebrado al forzarlo a nadar, no se detendría. Pero él iba a alcanzarlas…estaba ya muy cerca.
-¡Lightning Bolt!
Catrina fue testigo de una intensa luz eléctrica que pasó sobre su cabeza. Había dado justo en el costado derecho del líder, hiriéndolo, por lo que, aprovechó la conmoción para seguir nadando.
Luego del ataque de Aioria, se vino una aparente calma que le permitió salir de la playa. Para ese punto, Shura, Camus, Aiorios y Máscara, ya se habían unido al grupo. Todos los dorados estaban en guardia a la espera de un eventual ataque. El francés, optó por congelar parcialmente la playa, así podría sentir a la bestia en cuanto se acercara a ellos.
-¡Detective! – Shaka rápidamente se acercó a Catrina. Se veía mal, muy mal.
-E-Escúchame…- habló con dificultad la chica – Llévatela. ¡Sácala de aquí! ¡Rápido! – rogaba mientras miraba con desesperación al rubio - No dejes que se la lleve de nuevo. B-Busca a Sofía, dile que la salve, por favor. Dile a Sofía que salve a Mariana. – esto último lo dijo mientras perdía la conciencia.
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Capítulo 12 ¡up!
Si, si, ya sé que fue rápido, pero hasta yo estoy emocionada. Se vienen capítulos intensos, llenos de información y secretos revelados.
Espero que disfruten mucho el capítulo y no olviden dejar sus valiosos reviews.
¡Nos leemos!
