Voluntad contra el miedo
Celestia entró a paso rápido en la UCI del hospital General de Canterlot, ignorando a algunos médicos que la miraron nerviosos. Llegó a una sala que poseía un cristal doble, pudiendo ver al Dr. Biologic, que había estado ahí desde que hacía dos semanas se había vuelto muy violento. Atacó a una decena de ponis antes de que la policía pudiera detenerlo y llevarlo a un calabozo. Al principio se le considero una enfermedad mental, pero después de que todos aquellos que fueron atacados empezaron a mostrar los mismos síntomas, miedo extremo durante, mínimo, dos días antes, después se pasaba a una gran violencia contra los no infectados.
Celestia observo al viejo unicornio que gruñia salvajemente, algo que siempre hacía cuando sentía la presencia de no infectados, limitándose a dar simples gemidos de miedo cuando no había nadie. Un médico llegó a la sala y observo a la princesa detenidamente.
- ¿Cómo está?- dijo la princesa sin mirarlo.
- Estable, posee niveles de pánico demasiado altos, casi me sorprende que su corazón no sufra un infarto.
- ¿Y los otros?
- El mismo estado. Algunos aguantan más en la primera etapa de esta enfermedad, otros sucumben al cabo de una hora o, a veces, unos pocos minutos.
Celestia asintió, preocupada, y no era para menos. Desde que se supo que el Dr. Biologic estaba infectado con alguna especie de virus desconocido, se habían buscado a los infectados. Pero resulta que esta enfermedad no se transmitía sólo por mordeduras, un beso bastaba para contagiarse. Pronto, esta enfermedad se transmitió por Canterlot rápidamente, y la princesa del sol temía que fuera una segunda peste negra, ya tuvo suficiente con la primera. Observando al paciente cero, Celestia rezo a sus padres y al Primero que esto no evolucionara a algo peor.
El centro comercial de Ponyville se encontraba lleno en ese momento, algo que para Fast Wing sólo supuso más miedo. Desde hacía unos días, sus traumas más profundos salían a la luz cada cierto tiempo. Nada le hubiera gustado más que estar en su casa, a salvo, pero tenía que trabajar. Mientras guardaba ciertos productos en el almacén de la pequeña tienda en la que trabajaba, uno de los ataques de pánico, tan frecuentes últimamente, lo atacó, obligándole a tirarse al suelo. No obstante, esta vez, vino con un añadido. Una voz silenciosa gruñó en su cabeza, llamándolo.
- Únete a mi, sirveme, sirve a tu amo.
Sus ojos se volvieron amarillos y empezó a sollozar, cosa que se detuvo cuando sintió a alguien entrar.
- ¿Fast Wing? ¡Qué diablos haces! ¡Muévete!- grito la voz del dueño del local.
En cuanto escucho vida poni, se lanzó sobre el gruñendo, mordiendo su piel, ignorando los gritos. Cuando sintió la esencia del miedo entrar en su sistema, salió a la tienda, llendo a añadir a más soldados para el ejército de su amo. En el suelo, el poni grito de terror, antes de que su voluntad fuera reprimida rápidamente y se levantaba como un siervo al servicio del miedo.
Rarity se encontraba cosiendo un vestido mientras silbaba alegremente, interrumpiéndose al sentir a su anillo vibrar, informando de un problema que requería de un Green Lantern. Fruncuendo el ceño, dejó su vestido, se colocó el traje, y salió por la ventana, dejando que el anillo la guiara. Para su sorpresa, la mantuvo dentro del planeta, aún más sorprendente, en el mismo Ponyville. Normalmente, el anillo no le avisaba de problemas allí, pues sabía que la ciudad era protegida por The Dash, por lo tanto, debía ser algo grave.
El anillo de poder la guio a un centro comercial, del que vio salir a decenas de ponis asustados. Con el ceño fruncido, Rarity aterrizó frente a la entrada y se interno en el edificio. Tras un minuto de caminar, pronto vio el problema, ponis atacando a otros como si de animales se trataran. Creando un escudo sobre un adolescente que cayó asustado, la unicornio se enfrentó al salvaje que trataba de forzar el escudo. Observando a su alrededor, vio a muchos más en el mismo estado, creando un lazo gigante que los envolvió a todos y cada uno de ellos. Cuando estuvo por marcharse para dárselos a Celestia, pues le era muy familiar a ese virus desatado en Canterlot, decenas de voces hablando al unísono la detuvieron.
- Una Green Lantern...
Cuando se giro, vio que todos los infectados la miraban fijamente, y todos tenían sonrisas en sus rostros.
- Y no cualquier Green Lantern, la sucesora de Abin Sur. Huelo su asquerosa esencia en ti, y no lo soporto.
- ¿Quién diablos eres tu?- dijo Rarity mientras aterrizaba en la ahora vacía estancia, mirando a uno de los infectados que hablaban.
- Tu peor pesadilla, soy Parallax. Tenía pensado dejar que mi bendición se desplazara a su ritmo, pero no puedo tolerar que el legado de Abin Sur continúe. Soy rencoroso, y pienso matarte y destruir ese anillo. Siéntete honrada, tu mundo tendrá el honor de tener mi presencia.
Después de decir esto, los siervos de Parallax volvieron a su estado animal, dejando a Rarity muy confundida, y preocupada. A paso veloz, salió de allí para ir a Canterlot lo más rápido posible, tenía que comunicar algo a sus amigas.
Cuando Rarity llegó al castillo, vio a Twilight en la puerta junto a Cadence, Shining Armor, Scootaloo y varios guardias de cristal. La alicornio dio un gran abrazo a su hija antes de separarse.
- Portate bien y haz caso a tus tíos.
- Mamá, ¿de verdad crees que me portare mal?
- Cuando Rainbow Dash es también tu madre, nunca se sabe.
Con un suspiro exasperado, Scootaloo se fue junto a sus tíos, despidiéndose rápidamente de Rarity, quien sonrio a la pequeña. Twilight saludo alegremente a su amiga mientras entraban en el castillo.
- Las otras esperan en la sala del cutie map.
-Bien. Entonces, ¿Scootaloo se va con sus tíos?
- Ha querido hacerlo desde hace un tiempo, y Shining quiere pasar tiempo con ella- dijo Twilight con alegría.
Llegaron a su destino y se sentaron en su sitio, no sin que Rarity saludara cariñosamente a Applejack primero, para vergüenza de la granjera, que sintió la mirada divertida de Rainbow en sus carnes. Al sentarse, Fluttershy la miró con una sonrisa amistosa.
- ¿Qué tal, Rarity?
- Estupendamente, querida. ¿Y Starblue? Sueles traerla al castillo contigo.
- Esta con sus abuelos, desde que se enteraron de que adopte, quisieron pasar tiempo con ella- dijo Fluttershy riendo suavemente.
- Te comprendo, mis padres están igual con Scootaloo- dijo Twilight con una pequeña risa, antes de que se frunciera.- Pero por ese nuevo virus... No quiero arriesgarme.
- Y por eso os convoque- dijo Rarity seriamente, decidiendo que era un buen momento para avisar a sus amigas.
- No me lo digas, tu fuiste al centro comercial hoy- dijo Rainbow con una sonrisa.- Cuando fui, todos hablaban de ese nuevo virus y de una yegua vestida de verde.
- Si... Esto no es un virus- Rarity dejo que esas palabras se hundieran en sus amigas antes de seguir.- Cuando llegue, todos y cada uno de los "infectados" hablaron a una, por lo visto, están poseídos por un... ser. Ha dicho que vendría a este mundo, y se llamo a sí mismo como Parallax.
- ¡Parallax! ¡No!- grito Pinkie Pie hundiéndose bajo la mesa, antes de asomarse por el borde con el ceño fruncido.- ¿Quién es Parallax?
- Eso mismo pienso averiguar. Hoy iré con los Guardianes en Oa, pero primero quería avisaros. Debéis preparar una defensa, por si acaso.
- Nos pondremos a ello en cuanto te vayas- dijo Twilight mientras se levantaba.- Le diré a Spike que tiene que enviar ciertas cartas a las princesas y a la policía.
Cuando la alicornio lavanda salió de allí, Rarity la siguió, despidiéndose de sus amigas. En el pasillo, fue detenida por Applejack, quien la miró preocupada.
- Oye, no tengo nada que ver con ese royo de Green Lanterns, pero... ten cuidado, ¿vale?
- Lo tendré.
Con una sonrisa, la unicornio le dio un beso profundo a su poni especial antes de salir del castillo. Tenía algo importante que hacer.
En pocos minutos, llegó a Oa, y se dirigió a la ciudadela de los Guardianes, siendo interceptada por Sinestro. Poniéndose a su lado, el semental rojo observo a su antigua alumna con una ceja alzada.
- ¿Pasa algo, Rarity?
- Un tal Parallax viene a mi mundo. Necesito respuestas y ayuda.
- Parallax...- Sinestro se quedó en silencio unos segundos antes de hablar.- se quien es Parallax.
Rarity lo observo con la duda clara en su rostro, deteniéndose en el aire poco después.
- Explicate, entonces.
- Es una entidad que representa al miedo encarnado, y lleva encerrado en el núcleo de la batería central del cuerpo desde hace millones de años. Lo que se direge a tu planeta, es una pequeña parte del verdadero Parallax, poseyendo el cuerpo del Renegado.
- ¿Renegado?
- Hace 40 años, uno de los Guardianes sugirió que se podría usar el poder del miedo para el bien, pero el resto vio el peligro de este. Ignorando al consejo, abrió una apertura en la batería central y trato de controlar a Parallax, pero el fue más listo. Una pequeña parte de su ser salió de su prisión y entró en el Renegado, quien, aún conservando su mente, cerró la batería y escapó para evitar que Parallax destruyera su prisión eterna. Pero al final, sucumbió a su poder, y varios Green Lanterns, entre ellos tu predecesor, lo encerraron.
- O sea, es peligroso- dijo Rarity con el ceño fruncido al aterrizar frente al templo de los Guardianes.- Por eso necesito ayuda.
- No creo que te la den.
Rarity ignoro a Sinestro y avanzó a las grandes puertas esmeraldas, siendo detenida por Salakk, pero se apartó al ver las compuertas abrirse, símbolo de que los Guardianes permitían la entrada de la unicornio. La yegua entró y realizó una reverencia a los máximos regentes de los Green Lanterns.
- Levántate, Rarity Belle, expon tus preocupaciones- dijo uno de los Guardianes.
- Guardianes, pido humildemente vuestra ayuda. Mi mundo está siendo amenazado por Parallax y...
- Entonces no hay nada que podamos hacer- dijo otro Guardián.- Deberás quedarte aquí, te asignaremos un hogar.
- ¡Ya tengo mi hogar en Ecuestria!- grito Rarity indignada.- ¡Mi familia esta ahí! ¡Por favor, ayudadme!
- Si enviamos una flota, el universo verá a todos los Lanterns marchar a la guerra, y cundira el pánico, haciendo más poderoso a Parallax.
- Si no hacéis nada ahora, Parallax se hará más fuerte, y cuando llegue aquí, será demasiado tarde.
- Oa es una fortaleza, cuando llegue, todo el cuerpo lo atacará- dijo otro Guardián.
- Eso mismo pensó Celestia de Tirek, pero se equivoco, y por poco condena a Ecuestria- dijo Rarity con severidad, mirando a todos los Guardianes uno a uno.- En esa ocasión, nos salvamos gracias a un maldito milagro, pero esta vez, no tendréis esa suerte. Debemos atacarle YA, ahora que aún es débil.
- Como dijimos, te quedarás aquí, Rarity Belle, es nuestra última palabra.
La unicornio bufo de molestia y salió de allí, ignorando a Sinestro.
- Lo lamento, Rarity, pero no podemos desobedecer a los Guardianes.
- Siempre hay una primera vez- dijo la unicornio mientras se elevaba en el aire, siendo detenida por Sinestro.
- ¿A donde crees que vas? No puedes luchar sola contra Parallax.
- Es mi mundo, Sinestro, y pienso protegerlo.
- Eso es ir en contra de los Guardianes, serás expulsada del cuerpo.
- Que así sea. No se si te acuerdas, querido, pero antes de ser una Lantern, soy una elemento de la armonía, protectora de Ecuestria, y pienso hacer lo correcto.
Pasando al lado del semental rojo, Rarity se dirigió al cielo, siendo observada por Sinestro. Cuando la perdió de vista, dio una pequeña sonrisa, "es igual a Abin Sur", pensó antes de dirigirse al centro de los Lanterns.
- Estoy preocupada por Rarity- dijo Applejack mientras caminaba detrás de su trono.
- Puede cuidarse sola, no te preocupes- dijo la voz de Rainbow Dash desde los altavoces del mapa, pues recorría la ciudad a toda velocidad.- Ahora es oficialmente una superheroina.
- ¡Si, pateara a ese chico malo!- dijo Pinkie con una risita.
- La verdad, yo también estoy un poco preocupada- comento Fluttershy.- No sabemos nada de ella desde hace una hora.
- No os preocupéis- dijo Twilight desde su trono.- Estará bien.
- ¿Mamá? Deberías ver esto- dijo la voz de Spike desde la puerta, haciendo que Twilight levantara una ceja.
- ¿Ver qué?
- Tu haz caso al dragón- dijo Rainbow, quien se había detenido sobre un edificio y miraba al cielo.- Esa cosa me está poniendo nerviosa hasta a mí.
Preocupada, Twilight salió junto a sus amigas y Spike a la puerta del castillo, donde Starlight y Trixie miraban con la boca abierta al cielo. Ahí, descendiendo a la ciudad lentamente, había una nube de humo negro con franjas amarillas gigantesca. La alicornio observo esa cosa con un creciente miedo en su corazón.
- ¿Soy solo yo, o ver esa cosa te da escalofríos?- dijo Spike, temblando un poco.
- Dime que Supermare esta disponible- dijo Starlight en un susurro.
- Con los Centauros y Gárgolas del Nuevo Continente, enviada en calidad de negociadora de paz, estamos solos- dijo Twilight lentamente.
La nube llegó al suelo, en mitad de una gran plaza, y la figura del Renegado, poseído por Parallax, se hizo visible. Con un sonrisa siniestra, dejó que de su capa de humo surgieran figuras hechas de este mismo, de colores negro y amarillo.
- Id, hijos míos, matad a todo aquel en esta ciudad, infrinjamos el miedo en el planeta.
Con un rugido, las huestes de Parallax se lanzaron a las calles, dispuestas a matar a todo ser vivo. The Dash avanzó y trato de evitar toda muerte, pero ni siquiera ella podía estar en dos sitios a la vez. "Un día tengo que proponer una alianza de héroes como los Power Ponis, las cosas serían un pelin más fáciles", pensó con un gruñido. Lejos de ahí, los padres de Rarity Belle, junto a Sweetie Belle y Appleblom, corrían a través de la marea de ponis que se había desatado en la ciudad. Con esfuerzo, lograron salir y el semental guió a sus acompañantes a través de calles menos concurridas, con la esperanza de llegar a su casa. No obstante, al llegar a una pequeña plaza, se vieron rodeados de cientos de seres, que los observaron con malicia.
Mientras, fuera del planeta, un flash de luz verde se vio, y la figura de Rarity salió disparada al planeta, dirección, Ponyville. Desde el aire, pudo ver la figura de Parallax en el centro de la ciudad, y antes de que pudiera pensar en ir a luchar contra el, su anillo le aviso de algo que le heló la sangre. Su familia estaba en peligro. Lanzándose en picado, dejó que el anillo la guiara, llegando a una plaza infestado de seres oscuros, viendo a sus padres en una esquina. Tras asegurarse de que esas cosas no estaban vivas, creo un escudo para sus progenitores y varios cañones que destruyeron a los seres más cercanos. Convirtiendo el escudo en una burbuja, llevo a los pasajeros a la azotea de uno de los edificios más altos.
- Aquí estarán a salvo- dijo Rarity, sabiendo que el anillo protegería su identidad.
Su madre pareció estar a punto de dar las gracias, pero una mirada preocupada surco su rostro, acercándose al borde del edificio.
- ¡SWEETIE BELLE!
Un flash verde salió disparado hacia la plaza, encontrando a su hermanita y Appleblom contra una de las paredes, tratando de alejarse de los monstruos cada vez más cercanos. Aterrizando frente a ellas, creo un escudo a su alrededor y un cañón que uso para liberar algo de presión. Pero cuando destruía un monstruo, dos más tomaban su lugar, y pronto, se vio rodeada de seres que golpeaban el escudo una y otra vez. Rarity trato de resistir todo lo posible, pero un golpe, mucho más potente que el resto, le hizo incar una rodilla en el suelo.
- Así que tu eres la sucesora de Abin Sur- dijo una voz siniestra con diversión, y al levantar la vista, Rarity vio la figura de un Guardián, pero de color gris y ojos amarillos, Parallax.- Déjame adivinar... Rarity Belle.
La unicornio gimio de dolor al sentir algo entrando a la fuerza en su mente, imágenes de su abuelo siendo asesinado brutalmente poblaban todo. El escudo se agrieto ante el golpe de Parallax, y zarcillos amarillos intentaron colarse en las grietas. La mente de Rarity sólo podía pensar en que era inútil resistirse, ¿para que hacerlo? Pero entonces, sintió un abrazo en su pata derecha, y al bajar la vista, vio a Sweetie Belle mirándola con ojos llenos de esperanza.
- Tu puedes, Rarity, eres la hermana y la poni más fuerte que conozco.
Otro abrazo en su pata izquierda, este por parte de Appleblom, quien le sonreía débilmente.
- Si, si mi hermana se enamoró de ti, no fue por tu belleza. ¡Demuéstrale a ese cabrón por que eres una protectora de Ecuestria!
No podía rendirse, si lo hacía, su hermanita y Appleblom morirían, y no se lo perdonaría jamás. Más imágenes de su abuelo siendo asesinado aparecieron, pero ella las ignoro. Su abuelo siempre se lo dijo, debes superar tus miedos, no rendirte a ellos. Parallax gruñó ante la determinación de esa idiota, por lo que trato de reforzar su asalto mental, queriendo que sucumbiera al miedo. Pero Rarity no se dejó caer, levantándose y reforzando su escudo, poco, pero lo suficiente. Parallax aumento la presión en la cúpula verde, haciendo que la unicornio apretara los dientes por el esfuerzo.
- En... e... el día... más brillante... e... en la... noche... má... más oscura...
- Rindete, Rarity Belle, no puedes contra mí. Puedo sentir tu miedo, y eso es suficiente para perder ante mi poder.
- N... nin... gún mal... podrá es... escapar de mi vigía...
- Tu familia, tu mundo, todos morirán, este planeta desaparecerá de la faz del universo porque tú, Rarity Belle, tuviste miedo.
- Q... que aquellos que adoran... al poder del... mal, teman mi poder- Rarity alzó su mirada, mostrando el brillo verde cada vez más fuerte en sus ojos.- ¡LA LUZ DE GREEN LANTERN!
El escudo se convirtió en una explosión de luz que lanzó a Parallax al otro lado de la plaza y extermino a todos los seres oscuros. Rarity se alzó al cielo con una burbuja donde estaban las dos crusaders, dejándolas con sus padres antes de bajar y enfrentar al demonio. Este observo a la unicornio con la rabia formándose en el, lanzándose al ataque con un rugido. La Lantern se lanzó a la ciudad, seguida de cerca por el cuerpo del Renegado poseído, girándose para verle bien.
- ¡Analízalo!- grito a su anillo.
- Cuerpo muerto, el Renegado murió hace mucho, solo queda Parallax.
Satisfecha con la respuesta, Rarity creo cuatro cañones que dispararon ráfagas constantes de plasma a su enemigo, quien las esquivo y aumento la velocidad. Decidiendo que no conseguiría nada, la unicornio se dio la vuelta y trato de huir, pero un zarcillo de Parallax la atrapó y la llevó ante el. Pero antes de poder hacer nada, un rayo de magia morada impacto contra el, dejando caer a la yegua y siendo apartada por la mera fuerza de la magia. Al darse la vuelta, vio a sus amigas mirando seriamente al monstruoso ser.
- ¡Alejate de mi novia!- grito Applejack con furia.
Aprovechando la distracción, Rarity creo un escudo que encerró a Parallax, girándose a sus amigas después.
- ¿Cómo diablos me habéis encontrado?
Por respuesta, Twilight extendió su ala y señaló a Pinkie Pie, quien sonreía alegremente. Rarity negó con la cabeza divertida, pero enseguida gruñó al sentir a Parallax tratando de escapar. Con un rugido atronador, rompio el escudo, lanzando a la unicornio hacia atrás, siendo recogida por sus amigas.
- ¿De verdad creíste que tú podrías derrotarme?- dijo Parallax antes de echar a reír.
Cuando empezó a avanzar, un rayo verde impacto contra el y lo lanzó hacia atrás. Cuando fue a levantarse, un segundo rayo se lo impidió y un escudo se creó sobre el. Al alzar la vista, Rarity vio a Sinestro acercarse, con Ch'p y Lightfire detrás, mientras que Kilowog y Tomar-Re se mantenían en mantener la cúpula. El semental rojo aterrizó cerca de Parallax, mirando al monstruo.
- Mantenedlo ahí.
- ¿Qué pasó con lo de no desobedecer a los Guardianes?- dijo Rarity con una sonrisa.
- Bueno... Abin Sur hizo lo mismo que tú en una ocasión, y milenios atrás lo mismo, una y otra vez. Una vez más no será un problema.
Sinestro le dio una sonrisa a la unicornio antes de elevarse y unir su anillo al escudo que retenía a Parallax. Ch'p se acerco a Rarity y le dio una sonrisa engreída.
- ¿De verdad pensaste que te dejaríamos tener toda la gloria?
- Yo también me alegro de veros- dijo Rarity mientras reía.
- Eh, mi espíritu de científica no me dejaba ver como un mundo totalmente nuevo para estudiar era destruido- dijo Lightfire con una sonrisa.
- ¡Nuevos amigos!- grito Pinkie Pie saltando alrededor de la poni de seis patas, quien retrocedió sorprendida.
- Cierto, chicas, os presento a Ch'p y Lightfire, fueron mis compañeros de entrenamiento- dijo la unicornio a sus amigas.
- U... una ardilla parlante... y un poni de seis patas, dos cuernos y dos colas de grifo...- dijo Twilight con un tic en el ojo.
- ¿Esta bien?- susurro Lightfire a su amiga.
- Solo está tratando de evitar convertiros en sus sujetos de estudio.
- Supongo que esa es una princesa- dijo Ch'p con hostilidad clara en su voz, cosa que no pasó desapercibida para nadie.
Antes de poder calmar las aguas, el escudo que contenía a Parallax fue destruido y el monstruo salió al cielo, al centro de la ciudad. Sinestro gruñó mientras miraba a sus compañeros.
- ¡Kilowog, protege a los civiles que puedas, Tomar-Re, encárgate de esas elementos de la armonía! ¡Novatos!- se giro rápidamente a los tres mencionados, que se pusieron firmes de inmediato.- ¡Conmigo! ¡Veamos de qué pasta estáis hechos!
- ¡Señor, si, señor!- gritaron los tres a una.
Sinestro y los otros se lanzaron al cielo, pero antes de que Rarity pudiera hacerlo, sintió a Applejack tirar de su cola. Cuando se giro, la miró con un rostro severo.
- Más te vale tener cuidado. No me force a salir del armario para que luego mueras.
- ¿Y a eso lo llamas una despedida amorosa?
Por respuesta, Applejack rodó sus ojos y le dio un beso, dejando marchar a la unicornio poco después. Con una sonrisa, se unió a sus compañeros, que la miraron sonrientes.
- ¡No sabía que tuvieras novia!- dijo Ch'p riendo.
- ¡Es algo un poco nuevo, la verdad!
- ¡Menos charla y más acción!- grito Sinestro por delante.
La figura de Parallax se vio en el centro de la ciudad, y al ver a los tres Lanterns acercarse, empezó a lanzar rayos de energía amarillos. Los tres empezaron a lanzar los suyos propios, tratando de debilitarlo. Justo cuando esquivo uno, Rarity observo a Ch'p, quien también la miró.
- ¡¿Te acuerdas de esa serpiente marina de nuestro entrenamiento?!
- ¡Por supuesto!
Con una sonrisa conjunta, ambos se lanzaron a Parallax, concretamente, a su base. Mientras ascendían en espiral, cada uno por un lado, dejaban una gran cuerda, atando al monstruo, y al llegar a la cima, lo complementaron tapando la boca del mismo. Tiraron con fuerza y lo mantuvieron en su sitio, y pronto, las cuerdas de Sinestro y Lightfire se unieron.
- ¡Mantenedlo junto!- grito Sinestro.
Decirlo era más fácil que hacerlo, pues el monstruo se retorcía y aumentaba el tamaño. Pronto, las cuerdas cedieron y cientos de zarcillos se lanzaron a golpear a los Lanterns. Rarity consiguió librarse, pero vio como Parallax agarró a Lightfire, estando a punto de absorber su esencia. "Vamos, piensa, piensa...". Cuando alzo la vista un segundo, vio al sol en la distancia, y una idea cruzó su mente. Lanzando un rayo al rostro del demonio, justo cuando estaba por apoderarse de su víctima, lo miró con la sonrisa más arrogante que pudo reunir.
- ¡¿No querías matarme a mi?! ¡Pillame si puedes entonces!
Parallax rugio, soltando a Lightfire y llendo hacia la unicornio, quien se lanzó al cielo, queriendo abandonar el planeta. Sinestro se acerco rápidamente y la observo, preguntando con sus ojos que diablos estaba haciendo. Rarity le dio una mirada que solo decía "confía en mí", a lo que él semental rojo acabó por aceptar, pero no abandono su lado. Juntos, salieron de Equs y se dirigieron al sol a gran velocidad gracias a sus anillos, y el demonio que los seguía no se quedó atrás. El monstruo lanzó varios rayos que los Lanterns esquivaron, llendo en zig zag, sin detenerse ni un segundo. Pasaron rápidamente el cinturón de asteroides que separaba al orbe celestial del planeta, y Sinestro supo cual era su plan.
Cuando Rarity considero que estaban lo suficientemente cerca, se impulso hacia atrás, con su compañero detrás. Pasaron rápidamente a Parallax y se quedaron flotando en el espacio, mirando al ser, que se giro listo para detenerlos. La unicornio creo seis cañones gigantescos, cada uno con el símbolo de los elementos de la armonía, y Sinestro hizo lo mismo. Al unísono, los doce cañones dispararon y mandaron al demonio al sol, y cuando se dio cuenta de lo que pensaban, trato de escapar, pero fue en vano. En cuanto fue atrapado por la gravedad de la estrella, los cañones se detuvieron, momento en el que Parallax aprovecho para tratar de huir con todas sus fuerzas. Sin embargo, Rarity extendió su casco derecho hacia atrás, y golpeó con un casco gigantesco de color verde creado por su anillo en el rostro del demonio. Mientras lo veían avanzar a la destrucción de su portador, ambos Lanterns suspiraron aliviados.
- Entonces... ¿Ya no volverá?
- A menos que un loco trate de obtener poder nuevamente del Parallax original, no- dijo Sinestro con un rostro solemne.- Su influencia desaparecerá de todo aquel que se viera afectado por el, y sus creaciones desaparecerán.
Sector universal 2814, planeta Apedisc
Los Lanterns se levantaron con pesadez, sintiendo como si hubieran estado dirmidos durante mucho, mucho tiempo. Estaban cerca de una ciudad, junto a cientos de nativos del planeta, en las mismas condiciones que ellos. Se dieron cuenta de que, a pesar de tener sus anillos, no tenían sus uniformes, cosa que cambió enseguida. Un grupo de simios llegó, montados sobre lo que parecían ser lobos enormes de seis patas y dos colas. El que iba por delante, sonrió a uno de los Lanterns.
- Por un momento pensé que habían muerto o era una trampa, pero me alegra saber que no es así- se giro a uno de sus compañeros.- Vuelve a la ciudad y comunica al gran señor que la enfermedad del miedo parece haber desaparecido.
El simio asintió y se alejo galopando a la ciudad lejana, dejando a sus compañeros atrás, quienes se habían bajado de sus monturas y estaban ayudando a los civiles, en especial los que estaban famelicos. Los Lanterns estaban confundido, por lo que el líder del escuadrón miró con duda al simio.
- ¿Se puede saber qué ha pasado?
- Estabais a punto de atacar la ciudad, pero os detuvisteis en seco. Doy gracias al Gran Simio por ello.
El Lantern pareció confuso, pero decidió que, si no habían dañado civiles, no era importante. Girándose a sus compañeros, se dispuso a ayudar a todo el que necesitara ayuda.
