Disclaimer: los personajes de Twilight son de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es Robsmyyummy Cabanaboy. Yo solo traduzco con su permiso.
Capítulo nueve
EPOV
Al llegar al Aeropuerto Internacional Hilo a las once de esta mañana, Bella se ofrece a buscar nuestro coche rentado mientras yo espero nuestro equipaje. Veinte minutos después, la encuentro en el mostrador de Hertz tamborileando sus dedos. He hecho mi parte, ¿por qué se está demorando tanto?
—Señora, hubo un caos con la reserva. Mientras que no le moleste, le hemos subido de categoría. Pero es solo un coche de dos puertas en vez del de cuatro que solicitó.
Bella y yo nos miramos y nos encogemos de hombros.
—No creo que sea un problema. Solo somos nosotros dos y mientras que tenga espacio en el maletero, no es como si estuviéramos llevando algo enorme —explica Bella a la agente de alquiler mientras yo asiento, concordando con su pensamiento.
—Okey, genial. Bueno, si firma aquí. —Ella señala al final del documento—. Aquí están las llaves y su coche se encuentra estacionado del lado derecho, espacio H-27.
Bella firma sobre la línea punteada y felizmente acepta las llaves. Girándose hacia mí, dice:
—¿Quién conduce, capitán?
—Es irrelevante para mí. Son cerca de dos horas y media hasta Kona. Si uno de los dos se cansa, podemos cambiar. Ha sido una mañana larga.
Sigo a Bella, tratando de no ojear su hermoso trasero en esos shorts que tiene puesto, cuando de repente se detiene y tengo que apartarme del camino para evitar una colisión al estilo de los Siete Enanitos.
—¿Qué? ¿Qué pasa? —pregunto, asomando mi cabeza sobre su hombro.
Bella señala con el dedo hacia un Ford Mustang V6 2012 color rojo fuego que esta estacionado en nuestro lugar asignado.
—¿Puede ser verdad? —chilla.
—Eh, eso creo. Ella dijo que era una categoría más alta. Mierda… presiona el control remoto; fíjate si ella nos toca la bocina.
Bella presiona el botón y en efecto, los faros titilan al mismo tiempo que suena la bocina.
Ambos estallamos en risas. Ella corre hacia el lado del conductor mientras que yo meto el equipaje en el maletero.
—Definitivamente conduciré a este chico malo —canturrea, metiéndose y ajustando ya el asiento y los espejos.
Después de guardar los bolsos, me dirijo hacia el lado del pasajero, donde entro como si fuera una estrella de acción y logro aterrizar en el asiento sin dislocarme alguna parte de mi cuerpo. Impresionante.
—Hombre hábil —ronronea Bella, moviendo sus cejas en mi dirección.
La larga carretera por la que tenemos que conducir se llama Hawái Belt Road, presuntamente nombrado por el hecho que se extiende por toda la orilla norteña de la isla. Hay enormes y abundantes montañas verdes a nuestra izquierda, que lucen muy a lo Jurassic Park otra vez, como nota Bella; pero, a nuestra derecha hay un mísero guardarraíl, el cual es la única barrera entre nosotros y el peligroso precipicio que daba al océano a miles de metros abajo.
Las manos de Bella, a las diez y las dos, tienen los nudillos blancos por todos los diez minutos que se encuentra detrás del volante. Cuando me ofrezco para conducir y sacarla de su miseria, ella grita un «me rindo» y encantada permite que me encargue. Es un viaje hermoso, pero jodidamente aterrador.
Para cuando llegamos a Kona, estamos adentrados en la isla. Bella pide retomar la conducción y la complazco.
Por ahora, solo estamos conduciendo por un camino con centros comerciales y cadenas de restaurantes. Luce como cualquier otra ciudad en Estados Unidos en la que he estado, excepto que las montañas nos rodean y las palmeras adornan las calles.
—Muero de hambre de nuevo.
Me río, sacudiendo mi cabeza.
—¿Quieres decir que tu fluffernutter lleno de proteína no te llenó tanto como esperabas, Rachel Ray?
Bella chasquea su lengua.
—Mi fluffernutter fue increfabuloso, muchas gracias… ¡pero son casi las dos de la tarde y comí a las ocho de la mañana! ¿Cómo no puedes tener hambre?
—Podría comer. —Me encojo de hombros, impávido.
—Bien. Yo voto por pizza. Busquemos un Pizza Sluthut después de hacer nuestras compras —dice ella, con un asentimiento seguro—. Por cierto, ¿adónde vamos a comprar?
—Espera un segundo. ¿Qué diablos es un Pizza Sluthut?
Bella retuerce su rostro como si yo fuera el demente.
—El sluthut… ¡Pizza Hut, amigo!
—Bueno, supuse que querías decir Pizza Hut; solo que no entendí la adición de «zorra» en el título. ¿Te gustaría explicar?
—¡Oh! —Sonríe—. Fui mesera en la secundaria y luego durante la universidad en el Slut. Las chicas con las que trabajaba, nos llamábamos las Pizza Sluts. Es algo tonto. —Se encoge de hombros con una sonrisa.
Le sonrío por contar una tontería de su juventud.
—Pizza Sluts, ese es uno bueno. Oh, y para responder a tu pregunta de antes, el GPS dice que hay un Super Walmart a nuestra izquierda a menos de una milla.
—Agh, ¿no hay otras opciones? Walmart es la axila del universo.
No puedo contener el resoplido que se me escapa. Esta chica y su elección de palabras.
—Bueno, tengo que concordar contigo, pero estúpidamente dejé mis chancletas en la ducha allá en Kauai. Tú dejaste el cargador de tu teléfono en USO, sin decir que necesitamos abastecernos de comida. ¿Dónde más podemos conseguir todas esas cosas sin desperdiciar el día dando vueltas en una isla que no conocemos?
—¿Algo dramático, señor?
—No es drama —me defiendo—. Solo quiero que nos acomodemos en el condo mientras que podamos seguir apreciando nuestros alrededores en el día —indico, señalándole el enorme cartel azul y blanco al que nos estamos acercando.
Ella gruñe adorablemente en concesión.
—Está bien. Walmart entonces. Pero deberías saber que no estoy contenta al respecto.
Nuestras cabezas se mueven de un lado al otro, tratando de encontrar un lugar disponible para estacionar en un lote que podría pertenecer a un centro de convenciones.
—¿Qué dices entonces? ¿Debería tratarte como una compradora hostil? —Me río, y antes de darme cuenta, se está riendo conmigo.
—Quizás. Uh, me pregunto si tienen una sección de esposas en artículos para el hogar —arrulla con un brillo travieso en sus ojos.
Exhalo exageradamente y gruño, ahora una imagen de Bella, desnuda y esposada, aparece sin invitación en mi mente. Como si realmente necesitara una semi erección mientras caminamos hacia la tienda.
—Problemática. —Le pellizco un costado—. Simplemente busquemos lo que queremos y dejemos la discusión de las esposas para otro día. —Ambos reímos y bajamos del coche—. Okey, tomemos cualquier artículo personal que necesitemos y luego reunámonos en la sección de productos en… —Echo un vistazo a mi reloj—. ¿Quince minutos?
—Me parece bien. Nos vemos en un rato.
~TotS~
Bella y yo logramos encontrar todo lo que necesitamos, hacemos las compras y salimos del estacionamiento en menos de una hora.
A menos de una milla del centro comercial, Bella chilla de emoción cuando vemos un Pizza Hut. Decidimos que no podemos quedarnos a comer porque nuestro helado y otros productos lácteos que compramos no sobrevivirán en la caja caliente en la que se convierte nuestro coche a los treinta segundos que le subimos el techo y apagamos el motor.
Una vez adentro, caminamos hacia el mostrador de comida para llevar y observamos el menú.
—A ti se te antojaba pizza, Clementine. ¿Ves algo que te gusta?
—Definitivamente que sí.
Echo un vistazo y veo que su menú ni siquiera está abierto. En cambio, está parada con su espalda al mostrador, mirándome con ojos llenos de lujuria y sexo.
—Oh, lo siento… ¿hablabas de comida? —pregunta tan inocentemente como un asesino serial y comienza a girarse hacia el menú.
Arqueo una ceja y me acerco hacia su cabello.
—Bella, si no dejas de mirarme así, vamos a tener que repetir la escena del jacuzzi aquí en la entrada de Pizza Hut. Por favor, no hagas que me arresten. —Me quedo allí por un segundo, y rozo mis labios por su mandíbula, haciendo que se estremezca.
—Sí. Evitemos ser arrestados, ¿sí? Eso sería un gran problema para nuestros planes de esta semana —murmura, frustrada pero resignada.
Me enderezo y apoyo mis codos sobre el mostrador cuando uno de los empleados se acerca.
—¿Qué puedo ofrecerles, amigos?
Bella se ilumina.
—¿Qué te gusta en tu pizza?
—No soy muy exigente. Solo no me gusta las cebollas o las anchoas.
—Uh, un hombre en busca de mi corazón. ODIO las cebollas, y las anchoas me dan mucho asco. —Me guiña un ojo y se vuelve hacia la chica—. Pregunta rápida, ¿sus champiñones son frescos o de lata?
La mesera frunce su rostro mientras entrega las noticias.
—Son de una lata.
Bella chilla y aplaude.
—Oh, gracias a Dios. Odio los champiñones frescos en la pizza; saben a tierra. Los champiñones frescos solo son para las ensaladas o aderezos —dice como si estuviera dando un seminario sobre los pro y los contra de los vegetales—. Bien, queremos una Meat Lover grande, con champiñones y salsa extra, con una masa fina. Y dos ensaladas, por favor. —Se vuelve hacia mí—. ¿Quieres algo más? ¿Alitas de pollo o palillos de pan?
Sacudo mi cabeza.
—Nah, pizza y ensalada me parece bien.
—Eso es todo entonces —Bella le dice a la chica, que termina de tomar nuestra orden en la computadora.
—La pizza debería estar lista dentro de diez minutos. Esto es para su ensalada. —Ella sonríe y nos tiende dos bandejas de aluminio con tapa.
Después de agradecerle a la chica, Bella y yo nos dirigimos hacia la barra de ensaladas. Parece que hay una gran selección. Desafortunadamente, no lo aprovecho porque solo tengo ojos para la lechuga romana y los pepinos.
Ella y yo nos paramos en los extremos de la barra y comenzamos a servir nuestras porciones. El contenedor de Bella parece la paleta de un artista con todos los colores, mientras que el mío es… verde. No es fácil ser verde.
—Sé que le pondrás más cosas a tu ensalada, capitán. No vas a malgastar esta increíble barra y simplemente tomar una aburrida lechuga y pepinos… y ni siquiera te acerques al balsámico. —Bella señala sus pinzas para ensalada en mi dirección, regañándome incluso a través del divisor de plexiglás.
Me muevo y me detengo a su lado.
—De acuerdo, Clementine… he estado cambiando cosas desde que me rompiste la nariz. ¿Qué, dime por favor, pondrías en mi ensalada hoy?
Ella agita su mano hacia la barra.
—¡Solo mira a tus opciones! Por supuesto que hay otros vegetales como pimientos, zanahorias y guisantes, ¡pero mira a lo demás! Huevos duros, queso cheddar, pequeños cubos de jamón, pasas de uva, semillas de sésamo…
—Okey, okey, lo entiendo. —Camino de vuelta hacia mi lado y comienzo a esparcir todo tipo de cosas a mi cama de lechuga y pepinos. Incluso le agrego lo que supongo que es pan de centeno y pedazos de tocino. Ahora los aderezos.
Señalo a las seis latas.
—¿Qué sugieres aquí, Bella?
Ella acerca su cabeza a mi costado.
—Soy parcial con la salsa de mostaza y miel o de queso azul… pero no puedes equivocarte con una crema italiana o salsa ranch con pimienta. Bajo ninguna circunstancia tienes permitido arruinarlo con un balsámico. Vive un poco; sé creativo.
Sacudo mi cabeza.
—Estás presionando, Newton.
Ella se ríe y vuelve a bañar su ensalada con salsa de miel y mostaza.
—¿Es bueno? —pregunto, mostrándole mi recipiente, el que ahora contiene un arcoíris de colores, sabores y texturas.
—¡Mmm! —Asiente enérgicamente, chocando su cadera contra la mía—. Ahora ESO es una ensalada. ¡Te va a encantar! —Es ridículo lo emocionado que me encuentro con solo la aprobación que me está dando por una maldita ensalada. Estoy enloqueciendo.
—Pero no sé cómo me comeré todo. Parecen dos porciones grandes con toda la carne, el queso y los vegetales que me obligaste a meter aquí.
Con su ceja arqueada, me observa.
—Vamos, Marine. Puedes hacerlo mejor. Además, puedes concentrarte en tu ensalada y guardar la pizza para la cena o las sobras de mañana. No hay nada peor que una ensalada pastosa. Sin embargo, la pizza fría es más que increíble. Debería tener su propio grupo alimenticio.
—Tienes una solución para todo, ¿no?
Ella guiña un ojo.
—Te dije que podía enseñarte algunas cosas.
~TotS~
Para cuando conducimos la milla y media para llegar al Wyndham Royal Sea Cliff Resort en Kona, Bella ya se ha devorado dos porciones de pizza, y está masticando su tercera. Honestamente, no sé dónde lo almacena.
Me detengo en la entrada circular.
—Déjame buscar un portaequipaje así podemos descargar y llevar todo a nuestro cuarto en un viaje. Tengo que salvar mi helado de menta granizada de su eminente muerte —dice rápidamente y baja del coche antes que pudiera responder con un sí o con un no. Sí, sí… salva la menta granizada.
Ella vuelve con el carro, y corre de vuelta hacia la recepción, presuntamente para registrarnos. Diez minutos después, entramos al cuarto 309 y creo que he muerto e ido al cielo.
—Esto es increíble. ¡No puedo creer que nos hayas encontrado esta oferta de último momento! ¿Cómo seguía disponible esto? —pregunto, dando una vuelta alrededor de la sala, analizando todo.
—¡OH, POR DIOS!
Escucho a Bella gritar desde uno de los cuartos y corro hacia allí, pensando que se ha encontrado con una enorme cucaracha o algo.
Giro la esquina una vez adentro de lo que asumo es el cuarto principal, y la veo parada dentro de la ducha más fantástica que he visto. La construcción del baño es casi de una forma triangular. Una enorme puerta de cristal es la base del triángulo y se abre hacia una ducha de dos cabezales con jets de hidromasaje a un lado, y un banco que se extiende a lo largo de la otra pared. Mide al menos tres metros desde la base del triángulo.
—¡Podríamos hacer una fiesta aquí! —chilla ella con sus brazos levantados sobre su cabeza mientras se para sobre el banco.
Camino hacia ella, observándola sonreírme mientras llevo mis manos hacia sus caderas.
—Preferiría que sea solo una pequeña reunión de dos, si es posible —inicio, recordando la escena del jacuzzi de anoche. Los besos largos, lentos y húmedos. El roce, los movimientos, los gemidos, los suspiros.
Ella tararea y envuelve sus brazos alrededor de mi cuello, se acerca y se deja caer en mi abrazo, sus piernas instantáneamente envolviéndose alrededor de mi cintura. Cuando levanta su cabeza para mirarme a los ojos, ella se inclina y me besa suavemente.
—Eso sí suena encantador.
Sonrío, girándonos para sentarme sobre el banco. Aparto su cabello detrás de sus hombros, nuestros rostros a milímetros de distancia.
—Me encantaría llevarla a cenar esta noche, Isabella Newton. ¿Podrá estar disponible para tal ocasión?
La sonrisa más inocente y hermosa se asoma por su rostro.
—¿Nuestra primera cita oficial, capitán Masen?
Asiento y sonrío, esperando mi respuesta.
—Me encantaría. Gracias por preguntar.
—Excelente. —Dejo un beso debajo de su mandíbula—. Terminemos de recorrer y desempaquemos. No puedo desperdiciar mucho tiempo. Tengo que prepararme para una cita.
Ella se ríe y se baja de mi regazo, la sigo mientras salimos de la ducha. Sí, este lugar definitivamente tiene potencial, pienso para mí mismo con un vistazo final al cuarto.
~TotS~
—¡Bella! Bajaré a la recepción. ¡Vuelvo en unos minutos! —grito hacia la puerta cerrada de su cuarto y espero a que responda. Cuando escucho su confirmación, cierro la puerta de entrada detrás de mí y bajo corriendo las escaleras para hablar con el encargado y hacer unas reservaciones de último momento en La Bourgogne.
De alguna forma, los planetas se alinean y él es capaz de reservar una mesa para nosotros. Le agradezco al caballero por ser un salvador, así como por hacer un pedido que había solicitado después de que nos registramos hoy. Llego a la puerta de nuestro condo, golpeo… y espero.
—¿Edward? —Detecto la voz amortiguada de Bella en alguna parte del condo, pero no le contesto. Espero otros veinte segundos y vuelvo a tocar.
Escucho el clic, clic, clic de sus zapatos sobre el piso de la entrada, agradecido que ella esté por abrir la puerta y que no haya asumido simplemente que soy yo y que podría haber entrado sin su ayuda.
Puedo notar que hace una pausa, probablemente para ver por la mirilla, y entonces escucho una pequeña risa, lo que me hace sonreír aún más.
Cuando ella abre la puerta con una sonrisa alegre, todas las palabras que podría haber dicho se quedan atoradas en mi garganta mientras observo la imagen despampanante frente a mí.
De repente me viene a la mente un recuerdo que tengo de Irak de hace unos años. Una noche, cuando no tuvimos nada que hacer, un grupo de chicos en mi sección de suministros y yo de alguna forma terminamos viendo una película de chicas, protagonizada por mi amor platónico, Kate Hudson. El actor principal era Matthew McConaughey, que prácticamente es el maldito más buena onda del mundo. Como sea, en la película, Kate usa este vestido amarillo, excitante y elegante para una fiesta y he estado enamorado de ella desde entonces.
Sin embargo, Kate Hudson es un vestido amarillo, no es nada, absolutamente nada comparado con mi Clementine en un vestido amarillo.
Es el color de la estrella más brillante y, en contraste con su piel fantásticamente bronceada, es simplemente perfección. El vestido tiene tirantes gruesos que se envuelven alrededor de su cuello y el frente modestamente cubre su pecho. El material elegante se ajusta a su complexión esbelta y abraza sus caderas, cayendo cuidadosamente hasta sus tobillos.
Ella acerca su cabeza, bajando sus ojos por un instante.
—Hola. ¿Te olvidaste tu llave?
Sacudo mi cabeza y le presento el ramo de flores tropicales.
—No. Ya que quiero que esta sea nuestra primera cita… necesito hacerlo correctamente. —Me aclaro la garganta e intento sonreír—. Estas son para ti.
Su boca forma una O suavemente y sus ojos brillan por mí.
—Eres muy dulce, Edward. Son hermosas, gracias. —Bella las toma de mis manos, sus dedos suavemente rozan los míos en el intercambio. Ella inhala profundamente para apreciar su fragancia, y después de tararear maravillada, se vuelve hacia el interior del condo.
Es entonces cuando mi corazón late aún más fuerte en mi pecho, porque tengo mi primer vistazo a la parte trasera de su vestido. Aunque el nudo alrededor de su cuello está escondido por su reluciente cabello largo y ondulado, su espalda está completamente desnuda hasta que la tela regresa justo sobre la curva de lo que he declarado que es el trasero más exquisito que he visto jamás. Y eso es solo una determinación que he hecho al observarlo confinado en las prendas y los trajes de baño reveladores. No puedo esperar a confirmar mi teoría, una vez que pueda verlo sin dicha ropa.
La sigo hacia la cocina y observo en silencio cómo encuentra el jarrón más alto que muestre el ramo. Después de cortar los tallos y acomodar las flores, ella me mira y se encoje de hombros tímidamente, su nariz fruncida.
—Algo vulgar ese jarrón de Rubbermade, pero son tan hermosas que ni siquiera me importa.
Eventualmente, encuentro mi voz perdida.
—Su belleza no puede compararse con la tuya. —Esa es buena, señor cursi—. He quedado hecho un tonto desde que abriste la puerta. Bella, luces… bueno, impresionante, considerando que eso es lo que me pasó cuando me saludaste.
Ella camina alrededor de la encimera, hacia donde me encuentro, y sube la cabeza. Suavemente, presiona su cuerpo contra el mío, colocando sus manos en mi pecho. Mi cuerpo tiembla ligeramente bajo su toque combinado con el aroma seductor de su perfume. No puedo evitar envolver mis brazos alrededor de su espalda baja.
—Gracias. Y usted luce bastante increíble, señor. —Baja su cabeza, escaneando mi cuerpo, y vuelve a levantarla para mirarme a los ojos—. Creo que es injusto que tengamos que irnos y estar en público, cuando puedo pensar en muchas cosas fabulosas que podría mantenernos ocupados aquí. —El puchero sexy en su rostro y el tono de su voz hace que quiera llamar al encargado y decirle que cancele nuestros planes.
Gana la claridad y sacudo mi cabeza, sonriendo engreídamente.
—De ninguna forma. Mereces ser mostrada. Yo soy simplemente el bastardo afortunado de escoltarte esta noche.
Ella lleva su dedo índice hacia mis labios con una expresión de decepción en su rostro.
—Dejemos algo en claro, ¿de acuerdo? No hay nada simple sobre ti, ¿entendido? —aclara, arqueando una ceja.
La sinceridad en sus ojos y la seguridad en sus palabras me apoyan de una forma que me hace parar incluso más alto. Cual sea que fuera su hechizo con el que caí, hechizado o no, le agradezco al cielo por ello y espero que nunca se acabe.
—Ahora, vamos, capitán Masen. Disfrutemos de nuestra primera cita, ¿sí?
~TotS~
BPOV
Sonrío internamente mientras Edward y yo caminamos hacia el coche tomados de la mano. No, no soy estúpida. Puedo ver a otros hombres girar su cabeza y mirarnos pasar, así como puedo ver a las mujeres volver a mirar cuando ven al apuesto hombre a mi lado, pero no me importa. Mi misión aquí fue cumplida al minuto que Edward se quedó mudo al verme toda producida para él. Y realmente lo hice todo para él.
Pero me tengo que preguntar; ¿las otras mujeres con las que ha estado en el pasado incluso se han molestado en intentarlo? Quiero decir, ¿realmente intentar ayudarlo a salir de su caparazón protector y prácticamente a prueba de balas que ha construido alrededor de su corazón desde que era un niño? Si lo deseaban lo suficiente, me pregunto si se tomaron el tiempo alguna vez, o si hicieron el esfuerzo de ayudarlo a sobrellevar los demonios con los que lidia. Él sigue luchando con esos demonios, los cuales hace que se cuestione las relaciones y su inevitable fatalidad, como él lo ve.
Entonces, está la otra cara de la moneda. ¿Estas mujeres han intentado todo lo posible solo para terminar con el corazón roto porque él es inquebrantable e incapaz de permitirles entrar? ¿O simplemente se dejaron llevar y se marcharon ni bien su tiempo juntos acabó? Quizás él ha dejado un camino de corazones rotos a su paso. No quiero pensar de esa forma, pero como dije, me hace preguntar.
Pero ahora mismo, puedo decir con seguridad que con el pasar de los días, con cada momento gracioso, e incluso los momentos tranquilos cuando simplemente lo miro y lo capto mirándome, me siento caer… caer jodidamente fuerte y rápido. Es emocionante y aterrador al mismo tiempo. En mis momentos nerviosos, temo que mi corazón sea destrozado, sabiendo lo honesto que él fue desde el comienzo. Pero entonces, recuerdo estar sentada con él anoche cuando admitió que jamás se ha sentido así antes; que lo estoy haciendo replantearse todo tipo de cosas que jamás había considerado.
¿Quizás estoy logrando descifrar el código Edward Masen? Dios, eso espero.
Amaba a Mike, en serio que sí. Él era mi mejor amigo, ¿cómo no podía amarlo? Pero con Edward, me encuentro absorbiendo cada una de sus palabras, observando cada movimiento que hace y disfrutando los momentos cuando tengo el privilegio de verlo soltar este Marine estricto y ordenado, y transformarse en alguien libre de carga que he logrado ver por instantes desde que nos encontramos hace unas semanas atrás.
—¿Te gustaría decirme a dónde me llevas esta noche? Asumo que estoy vestida adecuadamente ya que no dijiste lo contrario —digo cuando nos detenemos en una señal de parada.
Edward me mira y sacude su cabeza.
—Sí, vamos al La Bourgogne, un restaurante francés que ha tenido muy buenas reseñas, y con respecto a tu atuendo para la noche… creo que hemos cubierto eso en el condo. Tu vestido es más que adecuado, Bella. Luces como si pertenecieras a una alfombra roja de Hollywood.
Siento el calor de mi sonrojo y juego con el broche de mi cartera. A propósito, esta noche no usé el collar que suelo usar—el dije creado de mi anillo de compromiso. Hecho, el escote de mi vestido no permite un collar, la cual es una razón por la que solo estoy usando unos pendientes. Pero, más que eso, no quería ningún recuerdo de Mike esta noche. Quería comenzar de cero con Edward. Él se merece eso… yo me merezco eso.
Justo entonces, el teléfono de Edward suena y él lo toma del bolsillo de su chaqueta. Mira quién llama y se ríe.
—Bailyn Grace, ¿por qué no estás en la cama todavía? —Me mira y me guiña un ojo, y yo comienzo a derretirme con el aire acondicionado soplándome.
—Sí, Bella está aquí conmigo.
—No, cariño, no esta noche.
—Porque estoy conduciendo mi coche y no puedo ver tu tonto rostro mientras intento prestar atención a los otros coches.
—¿Qué tal si hacemos una videollamada mañana?
Aparta el teléfono de su oído, sacudiendo la cabeza y riéndose. Puedo escuchar la dulce voz de ella chillando del otro lado. Supongo que está contenta de tener una cita telefónica con su tío mañana.
—De acuerdo, puedes decir las buenas noches rápidamente. Espera.
Me acerca el teléfono con una expresión suplicante.
—¿Te molestaría darle las buenas noches? Está desesperada por escuchar a su princesa favorita.
Contengo mi felicidad al ver a este adorable hombre envuelto alrededor del dedo de su preciosa sobrina y acepto el teléfono.
—Hola, Bailyn, ¿cómo estás? —Todo lo que escucho son risas en respuesta—. Baaaaaaaaailyn —canturreo dulcemente.
—¡Hola, Belle!
—¡Bueno, allí estás! Pensé que estaba hablando con el monstruo de las risas. ¿Qué haces despierta tan tarde?
—Mami armó una carpa en el sótano. Vamos a acampar con el amigo de mami y mi amiga Hadley.
—¿La amiga de mami se llama Hadley?
—Noooo, mi amiga es Hadley. El amigo de mamá es Ben.
Mis cejas se elevan y presiono mis labios juntos. Echo un vistazo rápidamente hacia Edward, que me está sonriendo, escuchando mi parte de la conversación.
—Vaya, Bailyn, eso suena muy divertido. ¿Haces pijamadas con amigas muy seguido? —Sí, estoy indagando. Pero siento una pequeña pizca de culpa.
—Mmm, a veces. Hadley y Ben vienen aquí muchas veces. Ellos nunca se duermen. Mami dijo que hoy es una noche especial porque la nana no está aquí. Ella también está en una pijamada.
Mis ojos se abren de par en par y de repente me doy cuenta que se me sobrepasado. Esta pequeña inconscientemente me ha revelado secretos que probablemente la hermana y la madre de Edward estarían avergonzadas de que fueron contados. Y por la forma que Edward ha hablado de su madre y de Lauren y el dolor que experimentaron con la muerte de sus parejas, estoy muy segura que él no tiene idea que posiblemente estén en compañía de hombres. Me pregunto qué pensaría Edward sobre esto.
—Bueno, parece que todos están teniendo una noche especial. No puedo esperar a hablar contigo después de la pijamada. Diviértete mucho, ¿de acuerdo?
—Lo haré. Espera, ¿qué estás haciendo, Belle?
—Tu tío Edward y yo salimos a cenar. ¿Y sabes qué más? —Intento hacer que mi voz denote sorpresa.
—¿QUÉ? —ella medio susurra, medio grita en respuesta.
—¡Tengo puesto un vestido amarillo!
Escucho su voz jadear dramáticamente, digna de un Oscar.
—¡Dile al tío Edward que te tome una foto! —más gritos suaves.
Sonrío y me muerdo el labio. Dios, ¿podría ser más adorable?
—Lo haré, cariño. Ve a divertirte ahora. Hablamos pronto.
—Está bien. ¡Te amo, Belle!
Se forma un nudo en mi garganta. Parecería tonto para alguien más, pero me siento querida… incluso necesitada.
—También te amo, Bailyn… Adiós.
Le devuelvo el teléfono a Edward, que sigue sonriéndome. Asiento una vez y de inmediato llevo mi rostro hacia la ventana para tratar de recuperar mi compostura. Es suficientemente complicado que me sienta enamorarme de este hombre —un hombre que básicamente se declaró no disponible— ¿pero comenzar a enamorarse de esta pequeña… y cualquier otro miembro de la familia que se presente en el camino? No puedo encontrarle la vuelta en mi cabeza o en mi corazón lo que eso significaría si las cosas funcionaban… o si no.
Siento la mano de Edward sobre mi rodilla.
—Oye… ¿estás bien? —pregunta.
Me aclaro la garganta y me vuelvo hacia él.
—Sí, absolutamente. Ella es una niña dulce. Simplemente tocó mi corazón por un minuto.
Él sonríe y busca mi mano, enlazando sus dedos con los míos; unos minutos después, llegamos al restaurante.
~TotS~
—Ahora ese fue un filete miñón. Cuando puedes cortarlo con un tenedor y se derrite en tu boca… sí, sabes que es bueno.
Edward ríe y toma un sorbo de su vino.
—No fuimos muy creativos esta noche; normalmente pedimos dos cosas diferentes del menú y probamos el plato del otro.
—Creo que tenemos un permiso. Estamos en un restaurante francés, Edward. No es como si fuimos a Applebee's y ordenamos lo mismo. Cuando tienes la posibilidad de tener el mejor filete… ¡lo haces!
Nos sonreímos el uno al otro en silencio… simplemente mirándonos. Las palabras en la punta de mi lengua lo asustarían, así que las contengo y espero. Edward parece estar sentado al borde de su asiento con anticipación. Supongo que también tiene algo en su mente.
—Me gustaría llevarte a bailar. Me divertí esa noche en Oahu, pero solo tuvimos un baile… ¿te gustaría ir?
A pesar que tuve dos copas de vino con la cena, me siento segura de que puedo arrasar con la pista incluso con los tacos que llevo puesto.
—Me encantaría. ¿Tienes algún lugar en mente?
—Bueno —se ríe—. Puede que suene algo cursi, pero Huggo's on the Rocks tiene una noche dedicada a los ochenta. Pensé que podíamos divertirnos allí.
—¿Bromeas? Me ENCANTA los ochenta, nene. I'm hot, sticky and sweet… from my head to my feet, yeah!
Edward estalla en risas.
—Podría haber adivinado que te guste Def Leppard. Vamos, Clementine, vertamos un poco de azúcar sobre ti.
~TotS~
EPOV
Bella y yo no hemos parado de bailar desde que llegamos hace cuarenta y cinco minutos. Cada canción de mi infancia era increíble, según mi opinión. Es mucho mejor que la mayoría de lo que se escucha ahora en día. Desde las bandas de rock hasta Michael Jackson, y todo en el medio, el DJ cubre todo y nos encanta.
Me río al ver a Bella girar y menearse a mi alrededor mientras Salt-n-Pepa canta sobre empujarlo. Somos las personas más elegantes aquí esta noche y no nos importa. Nadie en el mundo importa; no nos sentimos cohibidos, simplemente somos Edward y Bella en nuestro propio mundo… creamos nuestras propias reglas, así como Bella tan elocuentemente me dijo que era nuestro mantra para lo que resta de nuestras vacaciones.
La música baja el ritmo, así como nuestras risas, y ni siquiera tengo que preguntarlo, simplemente la jalo hacia mi pecho. Sonrío cuando noto lo que estamos escuchando. La familiaridad es relajante… una de las canciones favoritas de mi mamá, si no me equivoco.
—¿De quién es esta canción? No puedo descifrarla. —Los ojos de Bella están entrecerrados en concentración y tiene su labio inferior entre sus dientes.
Mis dedos involuntariamente se mueven hacia su rostro y tiran suavemente de su barbilla, haciendo que suelte su labio.
—Es el tema romántico de la película Tootsie, con Dustin Hoffman.
Su boca se abre y lleva su cabeza hacia atrás en reconocimiento.
—ESA es. ¡Sabía que lo sabía! Oh, mi papá AMA esa película. Recuerdo verla tantas veces en mi infancia, es uno de sus videos favoritos.
"Time… I've been passing time,
Watching trains go by, all of my life…"
Sonrío, escuchando que los gustos de nuestros padres son similares.
—El mío también. Quiero decir —pauso por un segundo—, sé que mi mamá disfruta mucho esta película. Creo que recuerdo que a mí papá también le gustaba.
Ella me mira pensativamente a los ojos.
—¿Recuerdas mucho sobre tu padre?
Mi sonrisa flaquea y levanto un hombro.
—Recuerdo que él siempre iba a mis prácticas de fútbol y a los partidos cuando podía. Incluso fue mi entrenador una temporada cuando era muy pequeño. —Miro por encima del hombro de Bella y mi visión se nubla, observando las antorchas tiki que rodeaban la pista de baile—. Tuvimos momentos divertidos. Le encantaba acampar. Incluso si afuera estaba horrible y mi mamá se negaba a que me llevara al patio trasero por la lluvia o la temperatura, él armaba una tienda en la sala y acampábamos juntos allí. No se permitía comodidades. Manteníamos todas las luces apagadas y usábamos el hornillo de camping para hacer hot dogs y malvaviscos.
Bella bufa y sus ojos se apartan por un momento, sumida en pensamiento. Su mano se mueve hacia mi cuello mientras que sus dedos bailan a lo largo del cuello de mi camisa, suavemente rozando sus uñas por la base de mi cabello.
"Somethin's tellin' me it might be you.
It's tellin' me it might be you, all of my life."
—Parece que te has aferrado a unos buenos recuerdos. —Ella sonríe, descansando el costado de su cabeza sobre mi pecho.
Asiento, aunque ella no pueda verme ahora mismo.
—Sí. Era importante para mamá que recuerde tanto como podía sobre él. Solíamos quedarnos durante la noche despiertos en mi cama, después que ella me leyera, y compartíamos un recuerdo de papá. Intentó mantenerlo vivo para mí tanto como fue posible.
Sentí la vibración del tarareo sereno de Bella en mi pecho.
—Incluso cuando Lauren era una bebé o una pequeña niña correteando, cerrábamos la puerta de mi cuarto así ella no podía salir y compartíamos historias sobre mi papá. Mamá siempre pensó que incluso aunque Laur no prestara atención, quizás sabría lo increíble que era nuestro padre con solo escuchar las historias que contábamos.
Dejamos de hablar y nos movimos con la música. Su pequeña complexión encajaba perfectamente con la mía, como dos piezas de rompecabezas. Si nos veías a la luz, no verías huecos. Dos se convertían en uno.
"I think we're gonna need some time.
Maybe all we need is time.
And it's telling me it might be you… all of my life."
Escuchando la letra de la canción, puedo sentir algo tirar por dentro. Pasas toda tu vida solo, mirando a otras parejas, preguntándose cómo lo hacen funcionar, cómo confían en que estará siempre allí. Todos estos años, no he sentido un vacío. No me estoy diciendo eso, realmente jamás sentí la atracción de estar con alguien. Pero estas últimas semanas con Bella hicieron que este deseo escondido salga a la superficie. Un hervor que amenaza con derramarse, si no lanzo la precaución por la ventana y la hago mía.
Trago fuertemente, recordándome de todos los obstáculos del tiempo y distancia. Es demasiado para pensarlo esta noche. Ahora mismo, solo voy a disfrutar de la sensación de esta chica —esta mujer— esta creatura perfecta frente a mis ojos y en mis brazos, que solo me quiere cerca de ella.
"It's you. It's you… I've been waiting for all of my life."
~TotS~
—Gracias por la cita de esta noche. —Bella y yo estamos meciendo nuestras manos unidas entres nosotros mientras caminamos de vuelta al condo.
—De nada. Fue un placer. Sé que lo he dicho muchas veces, pero te ves terriblemente hermosa en ese vestido, Señora Newton. —Llevo su mano hacia mi boca y beso sus nudillos mientras giramos hacia el rincón de nuestra suite—. Hubiera sido un crimen mantenerte solo para mí.
—¿Te gustaría tomar un café? —ella se ríe y sacudo mi cabeza ante sus tonterías.
—Me encantaría, pero…
—¿PERO? —se queja, claramente exasperada al verme terminar la noche por los dos.
Suelto un bufido y la empujo por la puerta.
—Pero… tengo planes para nosotros esta noche… más tarde. Muy temprano en la mañana, quiero decir.
Ella gira mi muñeca y le echa un vistazo a mi reloj, notando que son las 12:30 de la madrugada. Veo que he despertado su curiosidad cuando lentamente levanta sus cejas y sonríe engreídamente.
—Oh, ¿eeeeen seriooooo?
—Sí. Por eso necesito que te dirijas a tu habitación, te pongas ropa cómoda y duermas por una hora.
Bella se deja caer contra la pared al lado de la puerta de su cuarto, haciendo un puchero. Se estira y toma de las solapas de mi chaqueta, acercándome.
—¿No sería más divertido dormir juntos, o mejor aún, pasar la hora ocupados con otra cosa?
Sonrío intencionadamente y muevo mis manos por sus caderas mientras acerco mi boca a su oído. Inhalo su aroma tropical de naranja y coco mientras su rostro se inclina hacia el mío, cerrando sus ojos lentamente.
Mientras rozo mis pulgares una y otra vez por sus caderas y vientre bajo, deslizo mis labios por el costado de su rostro. Mi boca hace un camino hacia su oído y a lo largo de su mandíbula, su cuerpo se tensa y se relaja. Ella sabe lo cerca que estamos de ese precipicio, pero también sabe que ya he dicho que no vamos a lanzarnos esta noche.
—¿Bella?
—¿Siiiií? —Suspira, sus manos ahora envueltas alrededor de mis antebrazos, los que están subiendo por sus costillas, y dan un salto hacia sus hombros para aferrar su barbilla.
Gruñendo, susurro:
—Te prometo esto. Cuando comience… —Beso su garganta, donde su pulso es acelerado bajo su tierna y cremosa piel—. Cuando tu cuerpo esté abierto frente a mí —añado con una lamida en ese lugar—. Cuando envuelva mi cuerpo alrededor del tuyo… —Me incorporo y apenas toco el lóbulo de su oreja con la punta de mi lengua y entonces permito que mi aliento caliente sople sobre la zona, haciendo que comience a respirar pesadamente con anticipación—. Cuando me entierre en ti —gruño suavemente, provocando un gemido desde lo profundo de su garganta—. Bella, te prometo, te PROMETO… —Beso suavemente la comisura de su boca—. Una hora nunca será suficiente.
Aparto mi rostro; sus ojos se abren instantáneamente mientras traga y exhala. Nos miramos profundamente a los ojos, el aire lleno de tensión sexual e irradiando la lujuria que abruma esta escena. Sé que puede sentir lo duro que estoy ahora mismo. Me aparto unos milímetros, permitiéndonos un momento para respirar y tratar de reducir el calor que hemos creado.
Aun observándola, digo la única palabra que me está manteniendo cuerdo en estos momentos y espero que también la ayude.
—Pronto.
*Pizza Hut es una cadena de restaurantes estadounidense. Slut es zorra en inglés.
"Time… I've been passing time, watching trains go by, all of my life…" = Tiempo, he pasado el tiempo viendo pasar los trenes, toda mi vida…
"Somethin's tellin' me it might be you. It's tellin' me it might be you, all of my life." = Algo me dice que podrías ser tú, toda mi vida. Algo me dice que podrías ser tú.
"I think we're gonna need some time. Maybe all we need is time. And it's telling me it might be you… all of my life." = Creo que vamos a necesitar tiempo. Quizás todo lo que necesitemos sea tiempo. Y me dice que podrías ser tú… toda mi vida.
"It's you. It's you… I've been waiting for all of my life." = Eres tú. Eres tú… lo que he esperado toda mi vida.
