-Me gustaría saberlo, siento mucha curiosidad- susurró él mientras pasaba su nariz por el cuello de Hermione, subiendo hasta su oreja donde sopló suavemente.
Hermione se estremeció y apoyó las manos en la pared que tenía detrás, tratando de contener su reacción.
-Está bien, pero ya no te diré nada más. Rompimos porque me di cuenta de que no estaba enamorada de él cuando... cuando empezamos a estar juntos de una forma más íntima-.
Escuchó una risita de Draco cerca de su oreja.
-¿Tan malo era en la cama?-.
Hermione bufó con enfado y volvió a empujarle, intentando apartarse de él.
-Era una broma, Hermione. Ya me callo- murmuró Draco en voz baja mientras la sujetaba para que no se alejara.
Ella gruñó entre dientes y lo miró a los ojos, quedándose helada al ver la forma en la que Draco la estaba observando.
Él se acercó todavía más hasta que Hermione pudo sentir su aliento en el rostro.
-Hace mucho tiempo que no beso a una chica- susurró muy cerca de sus labios.
-A mí me besaste hace un rato- dijo Hermione, tan bajito que a Draco le costó escucharla.
Él levantó una ceja y sonrió de forma traviesa.
-Eso no ha sido un beso de verdad-.
El corazón de Hermione se aceleró hasta límites insospechados cuando volvió a sentir los labios de Draco chocando con los suyos.
Ella dudó unos segundos entre apartarse o permitir que aquello pasara, al final recordó las palabras de Luna y se dejó llevar.
Colocó las dos manos en el pecho de Draco, atrayéndolo más hacia ella, y respondió a su beso entreabriendo los labios.
Sintió la lengua del chico acariciando a la suya mientras sus labios se rozaban sin tregua, él la abrazó más fuerte por la cintura y el beso se volvió más apasionado.
Parecía que Draco quería mostrarle un poco de lo que se estaba perdiendo al no aceptar acostarse con él.
Hermione jadeó y siguió moviendo los labios en perfecta sincronía con los de Draco, mientras una de sus manos subía hasta el pelo rubio platino del chico y lo sujetaba con fuerza.
Él la siguió besando con furia, mordisqueó un par de veces sus labios mientras subía una de las manos por la espalda de Hermione, y finalmente se separó un poco para bajar por su cuello y dejar algunos besos profundos en él.
Ella no abrió los ojos, disfrutando de las cosquillas que estaba sintiendo bajo la piel.
Era tal y como se lo había imaginado, o incluso mejor.
Cuando Draco dejó de besarla los abrió y se encontró con la mirada gris de él llena de deseo.
Los dos tenían la respiración acelerada y todavía seguían abrazados.
-Creo que podría besarte, Hermione. Me ha gustado hacerlo-.
Ella sonrió.
-A mí también me ha gustado- reconoció, suspirando.
-Si mi padre se entera de lo que acabo de hacer creo que no volvería a hablarme nunca- susurró Draco.
Los dos se rieron en voz baja.
-Nadie va a enterarse. Yo no pienso contarlo, mis amigos se enfadarían conmigo y pensarían que estoy loca por besar al idiota de Malfoy- respondió Hermione, con una media sonrisa.
-Pues eres la segunda chica a la que Malfoy besa- dijo él, haciendo una mueca.
Hermione levantó las cejas.
-¿En serio? ¿Y quién fue la primera?- preguntó con curiosidad.
Draco resopló con disgusto.
-Mi amiga Pansy, en quinto curso. Los dos pensábamos que queríamos ser algo más que amigos pero a los pocos días nos dimos cuenta de que no-.
Hermione sintió una punzada de celos.
-¿Pansy? ¿La chica con la que siempre estás?-.
-Sí, es mi mejor amiga desde que entramos a Hogwarts- respondió él.
Ella apretó los labios y Draco sonrió.
-No te pongas celosa- susurró, volviendo a besarla unos segundos.
-No estoy celosa- gruñó ella entre dientes, apartándose.
Escucharon la risa de varias personas y pasos de alguien que subía por las escaleras.
Hermione palideció.
-Tienes que marcharte- murmuró en voz baja, empujando a Draco.
Él cogió la escoba con una mano y se subió en ella.
-Entonces... ¿vas a querer que nos volvamos locos algún día?- preguntó Draco, devorándola con la mirada.
-No lo sé- dijo ella, volviendo a empujarle.
-Al final te convenceré- respondió él, y dando un golpe en el suelo con el pie salió volando por la ventana que Hermione acababa de abrir.
Ella volvió a cerrarla y se lanzó sobre su cama, colocándose en la misma postura que estaba antes de que Draco llegara.
Respiró hondo un par de veces, intentando tranquilizarse.
Ya tenía el libro entre sus temblorosas manos justo cuando la puerta del cuarto se abrió.
Ginny observó a Hermione con gesto extraño mientras cerraba la puerta.
-¿Qué te pasa? Estás muy pálida-.
Hermione carraspeó, tratando de disimular.
-Estaba muy concentrada leyendo y me has asustado-.
Ginny puso los ojos en blanco y se acercó al baúl para dejar el periódico que había estado leyendo con Luna junto al lago.
-Te espero abajo, en media hora nos vamos a cenar- dijo antes de volver a salir por la puerta.
Hermione suspiró aliviada al quedarse sola de nuevo.
Miró la pared donde Draco la había besado y luego la ventana por la que el chico había salido volando.
Sacudió la cabeza y volvió a suspirar, a Luna le iba a encantar esa historia tan increíble.
Malfoy visitando y besando a la sangre sucia que tanto odiaba, nadie se lo creería si escuchara tal locura.
Draco estaba tumbado en el sofá que había en el centro de la sala común de Slytherin, mirando por una de las ventanas que mostraba el fondo del enorme lago de Hogwarts.
Se encontraba perdido en sus pensamientos mientras esperaba que llegara la hora de la cena, hasta que se sobresaltó al ver a una sirena pasar nadando por la ventana.
Escuchó a varias personas entrar y reconoció la voz de sus amigos.
-¿Qué haces aquí, Draco? ¿Te has quedado dentro toda la tarde?- preguntó Nott al verlo.
Draco asintió y se puso de pie.
Sus amigos soltaron sus cosas en una mesa y se dirigieron de nuevo a la puerta, Draco los siguió.
-Eres un aburrido- dijo Pansy, mirando de reojo a Draco.
Él se encogió de hombros mientras caminaban por las mazmorras.
-Estás de mejor humor... ¿Qué has estado haciendo?- preguntó ella, extrañada porque su amigo no le había contestado de mala manera.
-Leer... y volar con la escoba- respondió Draco, sonriendo.
Sus dos amigos pusieron los ojos en blanco, Draco seguía siendo adicto a volar y disfrutaba demasiado siendo el buscador de su equipo.
-La semana que viene es el partido contra Gryffindor- murmuró Nott, pensativo.
Draco frunció el ceño y miró hacia la mesa de sus rivales, ya estaban en el gran comedor.
-Pienso derrotar al maldito de Potter, este año no me ganará- gruñó con enfado.
El curso anterior, cuando Voldemort controlaba la escuela, el quidditch había estado prohibido... pero con el fin de la guerra todo había vuelto a la normalidad y tanto Potter como él volvían a ser los buscadores de sus equipos.
Su mirada se suavizó al encontrarse con Hermione, que estaba algo apartada de los demás hablando con su amiga Luna.
Ella le sonrió tímidamente y Draco le guiñó un ojo antes de sentarse en su mesa.
-¡Te ha guiñado un ojo!- dijo Luna, emocionada.
Hermione le tapó la boca.
-No hace falta que todos te oigan- le advirtió en voz baja.
-Lo sé, perdona. Ha sido la emoción- murmuró ella, avergonzada.
Hermione sonrió y negó con la cabeza, su amiga era demasiado expresiva y le costaba controlarse.
-Eso de que se colara en tu cuarto entrando por la ventana parece de una novela romántica- susurró Luna, levantando las cejas.
Hermione suspiró.
-Pues no es romántico, no quiere nada serio conmigo-.
-¿Y tú con él?-.
Ella miró a Draco un momento y sintió que se sonrojaba.
-No, yo tampoco. No podría estar con alguien como él, nadie me apoyaría-.
Luna frunció el ceño.
-¿Eso es lo único que te echa para atrás? ¿Lo que piense la gente?- preguntó con voz dura.
-No, hay otras cosas... pero tienes que reconocer que se montaría un escándalo si se supiera que hay algo entre nosotros- respondió Hermione.
-No debería importarte lo que los demás piensen de ti, yo lo aprendí hace muchos años- dijo Luna, todavía con gesto serio.
Hermione se dejó caer en la mesa sobre sus brazos.
-Tienes razón... pero no es solo eso. No sé si Draco es el tipo de chico del que podría enamorarme, y además él no busca nada de eso conmigo-.
-Sigue conociéndolo y si te apetece hacer algo más que besarte con él a mí me parece bien... siempre que eso no te vaya a hacer daño después- murmuró Luna, un poco preocupada.
Hermione asintió.
-Tranquila, tendré cuidado. Si veo que empiezo a sentir algo por él me alejaré, te lo prometo-.
Las dos se sobresaltaron cuando Ginny se sentó al lado de Luna.
-¿De qué habláis tan apartadas de los demás?- preguntó la pelirroja.
-Del partido de la semana que viene, estamos haciendo apuestas sobre quién capturará la snitch- se apresuró a decir Luna.
Ginny bufó.
-Lo hará Harry, está claro-.
-Pues Hermione cree que va a atraparla Malfoy esta vez- dijo Luna, aguantando la risa.
Hermione miró a su amiga rubia con los ojos muy abiertos, asombrada por lo que acababa de decir.
-¿Qué? ¿Cómo puedes pensar eso, Hermione?- preguntó Ginny, dolida.
Ella intentó controlar los nervios.
-Yo... es que me ha contado que entrena todos los días, y tú sabes que Harry está en plan vago este año-.
-¿Y por qué hablas tanto con ese?- preguntó Ginny, levantando una ceja.
Hermione puso los ojos en blanco y recurrió a la excusa más fácil.
-Ya sabes que me ha tocado estar con él en clase y tenemos que hacer trabajos juntos, apenas hablamos pero de vez en cuando me dice que entrena mucho más que Harry-.
Ginny apretó los labios.
-Aún queda una semana, yo misma me encargaré de que Harry entrene más. Le obligaré si hace falta- gruñó mientras se llenaba el plato de comida.
Hermione le dedicó una mirada de odio a Luna, que todavía estaba aguantando la risa, y después dirigió su vista a la mesa de los Slytherin donde unos ojos grises la observaban.
Bajó la mirada, avergonzada, y empezó a comer ella también.
Esperaba que Draco estuviera lo suficientemente lejos como para no haber escuchado su conversación con Ginny.
