Capítulo 8
-¿Qué decías de mi prometida Em?
Cuando su mamá le decía que se le caía el alma a los pies cada que ella entraba sin avisar en una habitación asustándola, realmente creía que exageraba. Ahora estaba expiando sus culpas con el vil karma. Cuando Phillip habló y las encontró in fraganti, Emma creyó que le daría algo en el corazón. Cuando Red le dijo después que había palidecido y sus ojos casi se salen de las cuencas, la rubia le decía que exageraba, pero ella sacude la cabeza y le dice que se hubiera reído si el asunto no hubiera sido serio.
-¿Emma? ¿Me escuchaste? ¿Te pregunté qué ocurre con Regina?- el tono de Phillip era suave pero dudoso, había incertidumbre en su tono. Definitivamente curiosidad.
Emma sólo cerró los ojos y tomó una respiración profunda tratando de calmar su corazón que latía como si hubiera corrido una gran carrera con un cíclope. Ya le había pasado antes, sabe de lo que habla. Cuando sintió que no iba a titubear como una niña que la atraparon haciendo una travesura se volteó y le lanzó una sonrisa de oreja a oreja a Phillip. Red se ríe cada que lo recuerda, dice que parecía más una mueca como si le hubieran dado un puñetazo, pero sólo la ignora cada vez. Hasta la rubia podía sentir como su cara hacía un esfuerzo por no romper la sonrisa. Era vergonzoso.
-¿Tu prometida?- excelente Swan…la mejor línea, puso los ojos en blanco en su interior y su subconsciente se dio una palmada en la cara. -Oh, claro. Sí, hablaba de Regina, nada malo. Sólo le contaba a Red la sorpresa que fue para mí saber que ella era tu prometida. Sólo…me sorprendí.- bien jugado Swan, me felicité mentalmente.
-Sí, yo también estoy sorprendido. No creí que podrían darse tales coincidencias, estaba equivocado- dijo Phillip con una sonrisa. El ambiente cargado de tensión desapareció rápidamente y se quedaron charlando sobre el día anterior y el ataque en su contra.
Habían pasado alrededor de una hora cuando terminaron de ponerse al día y cada uno se despidió antes de dirigirse a sus aposentos por la noche. Había sido un largo día.
—S&Q—
Al día siguiente Emma se despertó de buen humor olvidada ya la noche anterior. Se disponía a ir al comedor para desayunar cuando al virar en una esquina se chocó directamente con nada más y nada menos que la fuente de todos sus problemas y la actual dueña impuesta por su subconsciente de cada uno de sus sueños húmedos que la habían dejado relajada por la mañana. Ambas iban pensando en sus cosas y con un ritmo rápido que, cuando se dieron cuenta, fue demasiado tarde. La morena y la rubia trataron de salir del camino de la otra al mismo tiempo y con tanta viada que fue imposible evitar el inesperado choque; lamentable, o afortunadamente para ellas, la desviación provocó que el cuerpo de Emma empujara hacia abajo el de Regina y como era más alta que la morena y con más músculos la morena no soportó el peso y cayó hacia atrás. La rubia intentó atrapar a la morena pero sólo consiguió sostener la cabeza morena y girar en el aire para recibir el impacto del duro suelo.
-Hmpf- gimió Emma al golpearse la columna con un peso inesperado sobre ella. La mano de la rubia aún se posaba en la cabeza de la omega provocando que Regina estuviera prácticamente acurrucada sobre ella mientras ambas se daban cuenta de la situación.
Cuando Regina logró levantar la cabeza de donde la tenía, que era cerca de clavícula izquierda de la rubia donde podía escuchar el sonido de los latidos acelerados de la rubia; se dio cuenta en la posición comprometedora en la que ambas se encontraban. Regina estaba entre las piernas de la rubia y sus manos en el pecho del alfa. Las manos de la rubia habían quedado una en el suelo y la otra en la espalda baja de la morena. Si cualquiera los viera pensaría que ambas estaban con sus ciclos y habían decidido aparearse a la vista de todos.
La morena se sonrojó de lo que estaba pensando e intentó levantarse pero se enredó con las faldas de su vestido perdiendo el equilibrio una vez más provocando que su pelvis se estrellara accidentalmente contra la del alfa. Murmuró unas disculpas en un tono algo agudo y trató de levantarse nuevamente.
Para Emma era una tortura tener encima a la morena, su olor la desestabilizaba y sentía cómo sus sentidos se ofuscaban. Cuando Regina intentó levantarse sin éxito cayendo sobre su pelvis, sus ojos revolotearon del placer. Podía sentir la cálida piel de la morena, tan suave y sedosa como la prenda más fina. Tuvo que hacer su mejor esfuerzo para evitar tomar posesivamente las nalgas de la omega que estaban tan tentadoramente posada sobre sus piernas mientras la morena se agitaba sobre ella tratando de levantarse nuevamente sin éxito. Esto provocó que su amigo quisiera salir a saludar y una erección se estaba formando alarmantemente rápido. Demonios. Tenía que hacer algo antes de que la morena se diera cuenta, pero ella solo se retorcía tratando de hallar equilibrio con ese vestido tan ostentoso para un desayuno. La culpa era de su madre, si por ella fuera andara en pantalones de montar en lugar de tener ese ridículo vestido.
Cuando Emma sintió que no iba a poder ocultar más su erección, de hecho era un milagro que la morena no notara su bastante abultado y endurecido amigo. Emma tuvo que tomar el asunto en sus manos, tomó las caderas de la morena firmemente con sus manos y la levantó lo suficiente en el aire para salir de debajo de ella. Regina al no esperar el movimiento entró en pánico y se sostuvo del abdomen de la rubia. Emma, una vez libre de las piernas de la otra mujer, se arrastró un poco provocando que las manos de Regina se deslizaran por su cuerpo casi rozando su dura erección. Al diablo su buena mañana, iba a tener que darse un inesperado baño helado para tratar de bajar al no tan pequeño swan. Regina al ver lo que hacía la rubia se relajó, la rubia se paró pero se quedó en una extraña posición. Realmente no estaba segura de lo que había rozado, pero lo más probable es que hubiera sido el cinturón del alfa.
Emma tomó a la morena de debajo de sus brazos y la levantó practicamente en peso ayudándola a ponerse en pie sin que se vuelva a caer por el estúpido vestido.
-Realmente lo siento alteza- dijo Emma tratando de mantener la excitación fuera de su voz. -No estaba viendo por donde iba. -terminó de decir poniendo sus manos sobre su erección ocultándola.
Regina notó el raro comportamiento de la otra mujer y notó el sonrojo en sus mejillas. Supuso que había sido el esfuerzo de la caída pero decidió no mencionar.
-Yo tampoco estaba viendo por donde iba, realmente lo siento- dijo Regina sintiendo que la vergüenza la invadía ante el solo pensamiento de la posición en la que se encontró hasta hace unos segundos. Era la primera vez que estaba tan cerca de otra persona y peor era que era un alfa. Cuando olió el aire notó un extraño olor, no sabia qué era pero definitivamente era atractivo, la hacía sentirse débil en sus rodillas y una extraña sensación entre sus piernas. ¿Acaso estaba ella excitada? No sabría reconocerlo realmente puesto que su madre empezó a darle supresores para evitar sus ciclos de celo, pero por lo que había escuchado en el pueblo era algo así. Ni siquiera tenía a quien preguntar, su Madre probablemente la regañaría ante tal pregunta y todas sus doncellas eran de su edad y tenían el mismo tratamiento. Aurora tal vez sabría algo, aunque ella por lo general llega a la etapa de los dolores iniciales, nunca ha entrado en celo realmente pero tal vez ella sepa más.
Mientras todo esto ocurría dentro de la cabeza de la morena, a Emma le llegó el indiscutible olor de excitación de un omega, la cara de Regina estaba sonrosada y sus pupilas ligeramente dilatadas, pero ciertamente se la veía confundida como si…como si no comprendiera lo que le ocurría. Emma debido a su condicón y la profecía nunca había vivido una relación sexual antes con cualquier otra persona, pero oler a Regina de esa manera hizo que algo rugiera dentro de ella y podía sentir cómo sus ojos iban a cambiar de color. Maldición.
-Tengo que irme, lo siento mucho- dijo Emma con tono agitado mientras salía caminando rápidamente lejos de Regina. Esto sacó a Regina del estupor en el que se encontraba y corrió tras la rubia.
-Ey, ¿no vas a desayunar acaso?-preguntó la morena pero Emma sólo sacudió la cabeza y se alejó por el pasillo de donde venía. Regina se quedó extrañada antes de que reaccione y recuerde que se supone que debía ir a desayunar temprano y su madre no lo dejaría pasar.
Caminó hasta el comedor y ya todos estaban sentados al parecer esperando que se presentara. Cuando entró, todos voltearon a verla. Cora percibió con disgusto el olor de la excitación de su niña y luego otro olor la dejó preguntándose qué rayos era.
Phillip por su parte pudo percibir el olor de Emma por toda Regina y su alarma como alfa se despertó, mas aún cuando vio el rostro sonrojado de su prometida y el claro olor de su excitación. Sin embargo Phillip no pudo evitar darse cuenta de que el olor no lo entusiasmaba como hasta hace un par de días en definitiva lo hubiera hecho. Qué demonios.
Regina se sentó murmurando disculpas y evitando a toda costa mirar a su madre que podía sentir cómo la mujer le clavaba dagas con los ojos, aunque no sabía que no era tanto por el retraso, si no por la notable ausencia en la mesa y el estado agitado de su niña.
Red sólo esperaba que Emma no hubiera hecho alguna locura que pusiera en peligro la amistad y la paz entre el Reino Blanco y el Reino de Plata.
Todos comieron en silencio.
Cuando terminaron de comer y cada quien iba a los lugares en los que se los necesitara o deseaban, Cora habló.
-Regina, cariño, me gustaría hablar contigo a solas. Vamos a tus aposentos- dijo la Reina Cora. Regina quiso llorar en ese momento, conocía aquel tono, aquel tono que le decía que estaba en serios problemas y su madre estaba furiosa. Ni siquiera pudo contestar cuando Cora caminó saliendo de la habitación. No quería enfadar más a su madre pero estaba asustada.
Cuando llegaron a sus aposentos, la mujer mayor cerró la puerta con seguro y puso un hechizo silenciador. Se acercó a Regina de forma amenzante y le tomó las manos, acercó su nariz al cuello de su hija, luego brazos y se enfureció al darse cuenta que el extraño olor estaba en toda ella. Definitivamente era un olor de excitación, de un alfa. Sus instintos alfas se pusieron firmes de inmediato y giró a su hija que no entendía por qué la estaban oliendo. Fuertes palmadas cayeron sobre su trasero mientras Regina intentaba soltarse. Maldición, aún dolía su último castigo.
-¿Me podrías explicar por qué demonios hueles a un alfa excitado niña?- preguntó la mujer mientras aumentaba el ritmo y la fuerza de sus azotes.
Regina realmente no entendía nada pero se dio cuenta que probablemente olía a Emma y era eso lo que la tenía en problemas ahora. Intentó sacarse del fuerte agarre de su madre, pero era imposible y sólo lloró mientras trataba de explicar entre grititos y gemidos de dolor lo que ocurrió.
Luego de un minuto de azotar a su hija, Cora soltó a la pobre omega que estaba sollozando por todo lo que valía.
-Dime por qué no debería darte la paliza que mereces- dijo la reina furiosa- Dame una buena razón para no invocar un látigo ahora mismo.
Regina lloró, no quería otro castigo. Lo peor es que todo fue un accidente, era muy probable que oliera a Emma por la cercanía que tuvo con la rubia, pero aún no entendía a qué se refería con un alfa excitado.
-Madre- inició la omega con un sollozo mientras algunas lágrimas caían sobre su sonrojado rostro. -Cuando iba a desayunar me choqué en una esquina del pasillo que conecta las alas este y oeste con la escalera principal. Me choqué y me caí. Caí encima del príncipe Emma, intentamos pararnos pero ella había caído debajo de mí porque intentó evitar que me golpeara la cabeza.- Regina tomó una respiración profunda mientras intentaba dejar de llorar.-Luego intenté pararme, pero por el vestido que estoy usando me enredé y volvimos a caer. Nos costó unos minutos pararnos.-terminó de decir angustiada la omega ante la amenaza de un castigo si su historia no convencía a su madre.
-No entiendo a qué te refieres con alfa excitado, sabes que nunca he estado cerca de un alfa con su rutina. Ni siquiera cerca de ti, prometo que no miento, eso fue lo que pasó. Por favor no me castigues- dijo con un fuerte sollozo.
Cora podía ver que su niña decía la verdad, lo que no entendía era porqué reaccionaría su cuerpo ante un alfa de esa forma. Regina ha estado en muchas ocasiones rodeada de alfas que tal vez en algún momento se hubieran excitado levemente. Pero nunca se había alterado, ni siquiera lo había percibido. Pero porqué Emma Swan. ¿Podría ser?
-Ven aquí niña- llamó Cora a Regina mientras se sentaba en la cama. Regina asumió que le iban a pegar de nuevo y sólo lloró y negó con la cabeza.
-Cariño -dijo Cora con un suave tono. -Ven aquí cariño- dijo mientras se acomodaba de manera menos amenazante sobre la cama. Regina vio el cambio de postura y el cambio de tono. Titubeó. Hace mucho tiempo su madre no le hablaba tan cariñosamente. No era la mayor demostración de afecto pero definitivamente había algo allí.
Se acercó un poco recelosa a su madre que la miraba con ojos curiosos. Luego se sentó justo al lado derecho de su madre pero sin acercarse. A Cora le dolió ver ese miedo en los ojos de su niña, pero definitivamente entendía que Regina no confiara en ella como cuando era una niña pequeña. Ella no debía saber lo que hizo por dejar de sufrir por su alma gemela. Se prometió a sí mismo que retomaría de mejor manera el contacto con su hija.
-Ven aquí cariño- le dijo la reina mientras levantaba un poco el brazo derecho en invitación. Regina vio esto y como extrañaba tanto esto con su madre se hundió rápidamente en los brazos de quien le dio la vida, sus recientes azotes ya olvidados mientras su madre la acurrucaba.
-Regina, respóndeme algo. ¿Sentiste algo fuera de lo normal al estar tan cerca del príncipe Emma?- dijo en suave tono alentando a que su niña hablara. Regina por un momento se tensó, pero luego se relajó recordando que su madre parecía no tener ganas de castigarla más.
-Bueno…-empezó la morena menor. -Cuando caímos juntas realmente no sentí nada, pero luego cuando nos levantamos percibí un olor extraño. No era desagradable, de hecho era muy agradable…apetecible.-dijo lo último en un susurro mientras se sonrojaba.
Cora sólo escuchó toda la historia, esta vez se centró en las sensaciones de su pequeña. Cuando su hija dudaba, le daba una leve caricia y le besaba la coronilla haciendo que Regina retome la historia. Al finalizar tomó a su hijja levemente y la hizo girar para quedar cara a cara.
-¿Sabes?, Tal vez lo que tanto buscaste y me pediste que te dejara encontrar llegó a tu vida para evitar que cometamos un error.- dijo la reina. Regina sólo se la quedó viendo confundida.
-¿A qué te refieres mamá?- dijo con curiosidad.
-Cariño, te voy a contar una pequeña historia. Se dice que en la antigüedad, la tierra estaba poblada por seres mágicos. Todos tenían dos cabezas y eran muy poderosos y pacíficos. Un día, un mal llegó a la tierra que dañó la unidad perfecta y empezó a susurrarles en sueños y crear contiendas entre los seres poderosos; tanto fue el dominio del mal que se cernió sobre ellos, que la tierra se secó. Los ríos dejaron de correr con la corriente, el viento dejó de soplar, el fuego dejó de quemar y todo se volvió oscuro. La oscuridad estaba ganando. Pero hubieron unos seres que eran más poderosos y crearon dos seres, unidos en esencia pero separados desde el principio. Estos fueron arrojados a dimensiones diferentes y allí se quedarían hasta que sea el momento. Mientras tanto, estos seres que gobernaban el Universo decidieron separar a todos los que estaban en la tierra, para mantener el equilibrio y sacar a la oscuridad de donde estaba. Pero una profecía les fue entregada, un día llegarías las dos almas a la tierra, separadas desde hace eones, y estas almas serían muy poderosas por separado. Pero su destino era encontrarse, y se encontrarán y volverán a ser uno, su magia se unirá en una sola actuando en dos individuos distintos. Nada podrá derrotarlos y restaurarán el equilibrio que siempre tuvo que haber. Son dos almas creadas para completarse, dos caras de una misma moneda. Un alfa y un omega. Un alfa diferente, y un omega diferente. La gente los señala, pero ese es su destino, su diferencia restablecerá la normalidad. Sólo cuando estas dos almas se encuentren podrá hacerse una lucha final contra aquel que lo dañó todo y por fin se desterrará la oscuridad de la tierra.
-Mamá, esa es una historia muy bonita y todo, pero qué tiene que ver conmigo.
Cora se rió y acarició a su hija con todo el cariño que uno puede tener sin corazón.
-Bueno, escuché sobre la profecía que envuelve al príncipe Swan. Ella es una alfa especial. Es el Alfa de alfas, pero su poder no podrá activarse hasta que encuentre a su omega. Según esta profecía, Emma Swan nunca podrá tener ningún sentimiento o reacción…física, con otro que no sea ella y su omega.
-Bueno, eso debe ser feo, porque no podrá tener hijos ni se podrá enamorar hasta que encuentre a la aguja en el pajar.
-Cariño- dijo la reina en una suave tono burlón. -Emma Swan tuvo cierta…reacción contigo. Por ti. ¿Ahora entiendes?- terminó en un tono burlón con una sonrisa cariñosa.
Regina se quedó mirando a su madre sin comprender. Confusión marcaba su rostro. Luego fue como recibir un golpe en la cara. Sus ojos se abrieron cómicamente mientras exclamaba.
-¡¿YO?!- dijo Regina prácticamente gritando mientras se levantaba de la cama en la que se encontraba. -Mamá, de verdad, buena broma pero eso es imposible. Porqué yo; además, eso qué tiene que ver con la historia de los seres mágicos. Y te recuerdo que estoy comprometida.
-Sí cariño, tú. No es una broma. Pregúntale al príncipe Emma o al príncipe Phillip. O a Red, ellos conocen esa historia, te la pueden confirmar. Además, la historia sobre los seres mágicos que te conté fue porque Emma es un alfa diferente…sólo te lo dejo ahí. Y el compromiso se puede arreglar fácilmente, quién soy yo para interferir en el destino. -dijo dejando a Regina con la boca abierta procesando. -Me tengo que ir niña. Pórtate bien- le dijo dejando a una Regina muy estupefacta para siquiera notar la pequeña risa que soltó su mamá.
Sé que he tardado años…me siento mal por haber abandonado un poco la historia pero estaba craneando bien para que toda la trama tenga sentido. En este capítulo se puede ver que realmente no habrá muchos problemas con la unión pero ya di un pequeño avance para después. Agradezco sus comentarios, por favor, aquellos que no les guste les pido que eviten comentarios ofensivos. A mi realmente no me importa los comentarios malos, realmente me rio. Pero hay personas que no les gusta y por respeto a aquellas personas les pido absténgase de ser ofensivo.
Los quiero y en esta semana enserio subo la continuación del capítulo.
