Advertencia: este fanfic no contiene lemon.
—Por favor, dime que no crees que eres una chica otra vez… —Akane imploró a Ranma, sintiéndose culpable por lo que estaba pasando.
Los ojos de la pelirroja se volvieron grandes y brillantes, se puso las manos en la barbilla y respondió—: Yo-yo, sí creo que soy una chica. No sé por qué no lo creería, Akane —se acercó a la chica de pelo azul y la estudió como con una lupa—. ¿Te volviste loca?, Sabes perfectamente bien que soy una chica.
Espera… cuando Ranma se golpea la cabeza y piensa que es una chica, nunca la acusaría de volverse loca, razonó Akane, cambiando drásticamente su emoción de culpa por molestia—. Deja de fingir, Ranma. No es gracioso —semitonó.
—Akane, no sé de qué estás hablando. ¿Te sientes bien? —Ranma preguntó, preocupada.
—Bueno, si insistes en continuar con tu broma. No tengo más remedio que seguirte el juego —sin previo aviso, lanzó un fuerte golpe al rostro de la pelirroja, quien inmediatamente lo esquivó de manera fácil y se colocó en el borde del estanque de koi, y como si nada pasara, exprimió su trenza para deshacerse de la gran cantidad de agua que absorbió momentos antes...
Su rostro finamente adornado con una sonrisa burlona—. No te alteres, Akane. Solo quería tomarte el pelo —confesó la pelirroja húmeda—. Y lo hubiese conseguido, pero me delaté al decirte loca, supongo que si quiero engañar a alguien debo ser más convincente con mi papel de chica dulce y correcta.
Akane gruñó—. ¿¡E hiciste esto para que, Ranma!?
—Deduje que cuando me golpeo la cabeza, y creo que soy una chica, soy una chica más para Ryōga, y eso puede favorecerme en el futuro.
—¿Cómo estás tan seguro de eso, Ranma? —Akane preguntó inquisitivamente.
—Porque últimamente, Ryōga se ha ablandando conmigo, Akane. Puedo asegurar que todo empezó desde que yo pensé que era una chica, el besó en la obra, e incluso en la playa, el tipo me abrazó... Realmente parece que ya no es el mismo, su forma de pelear a cambiado de ser violenta y sin cuidado a ser infantil y desprovista de malicia.
Akane estuvo de acuerdo—. Ahora que lo mencionas. Ustedes se llevan mejor que antes, ya no intentan matarse mutuamente. Pero tengo una pregunta: ¿Por qué diablos quieres aprender a actuar como cuando te golpeas la cabeza?
El rostro de Ranma se convirtió en una máscara de seriedad, y respondió—: He notado inestable a Ryōga, a veces lo veo por el rabillo del ojo y siento que quiere atacarme... Akane, él y yo estamos comprometidos... Imagínate lo que puede pasar por su cabeza... Ciertamente Ryōga no se ha caracterizado por ser amable conmigo.
—Quieres decir que Ryōga... sería capaz... de...
—Yo no sé, como dije antes, ya no parece el mismo, aún así no debo relajarme... Por eso necesito aprender a actuar perfectamente como cuando me golpeo la cabeza, así tendré a Ryōga enredado en mi dedo, algo así como lo hago con Kuno.
Akane estaba a punto de hablar y tratar de persuadirla para que no siguiera adelante con ese plan, pero entonces, Nodoka se acercó.
—¿Pero qué pasó con tu uniforme...? Ranko está arruinado —dijo Nodoka, extremadamente preocupada.
—Me caí al estanque, tía. Pero me cambiaré de inmediato —Ranma corrió hacia la casa en busca de otro uniforme, tal vez Nabiki o Kasumi tendrían uno de repuesto...
Más tarde, después de regresar de Furinkan, Ranma y Akane llegaron a la casa Tendo a tiempo, para despedirse de Ryoko y Nodoka, que se iban.
—Espero que vuelvas pronto, tía —dijo Ranma con algo de tristeza, decir adiós a su mamá nunca fue fácil. Incluso en este momento tan complicado.
—No te preocupes, Ranko. Regresaré en una semana para hablar contigo y tu prometido. Por lo tanto, voy a discutir algunos asuntos importantes con Ryoko. Pero te prometo que volveré pronto para seguir enseñándote las artes maritales —ella sonrió—. Adiós.Cuídate.
—Adiós —susurró Ranma.
Entonces las mujeres se fueron.
Akane observó a la joven pelirroja y se dio cuenta que estaba triste—. Deberías decirle que eres su hijo Ranma y contarle todo. Estoy segura que tu mamá te entenderá y renunciará al contrato de Seppuku, incluso tu compromiso con Ryōga lo termine de inmediato.
—No puedo arriesgarme, Akane. Tengo que seguir con lo que planeamos —respondió sin apartar los ojos de su madre, que apenas se distinguía a la distancia.
—Dime qué pasará si en dado caso te curas de tu maldición, ¿y tengas que decirle a tu mamá que Ranko, murió...?
Ranma se volvió hacia ella—. Tendrá a su hijo de vuelta para consolarla —con eso entró en el dōjo para pensar por un momento.
Akane suspiró—. Ranma... —trató de ir tras la pelirroja, sin embargo, una mujer pelinegra se interpuso en su camino hacia la casa Tendo—. ¡Qué te sucede! —exclamó Akane.
—Hermano, Shōgo, esta chica tiene rasgos idénticos al bastardo Tendo —apretó la mandíbula—. No puedo estar equivocada. Ella es su hija —aseguró la pelinegra a un joven que rápidamente se colocó detrás de la chica Tendo para rodearla con ayuda de su pareja.
—Hoy el viejo Tendo finalmente pagará por lo que les hizo a nuestros padres hace veinte años, Sadashi —respondió Shōgo, un hombre de cabello negro tan corpulento e imponente como un toro.
Akane gruñó—. ¡Si mi padre les debe algo, vayan a reclamarle a él! ¡Yo no tengo porque pagar por algo que hizo hace veinte años!
—Claro, pero primero le daremos una paliza a su hija —Sadashi arremetió rápidamente, logrando clavar su rodilla en el abdomen de Akane, quien se dobló y tosió sofocándose.
—Realmente me uniría a ti hermana —se rió Shōgo—. Pero un golpe de mi parte podría incluso matarla. Encárgate tú.
—Ni hablar —asintió Sadashi, pero antes de darle otro golpe a la joven Tendo, de la nada una patada circular le impidió al golpearla en la cara.
—Golpear a una chica no es algo que me guste hacer, pero si se trata de defender a Akane, lo haré sin pensar —Ranma se giró hacia la joven pelinegra que en ese momento la miraba con odio luego de recibir un fuerte golpe en el costado del rostro.
—Ranma... —Akane tosió—, es muy rápida. No te confíes...
—No te preocupes, Akane, puedo con ella —Ranma adoptó la mejor posición para usar el Umisenken combinado con el Kachū Tenshin Amaguriken si era necesario—. Y tú, grandulón, si planeas pelear conmigo, hazlo de una buena vez —le dijo por encima del hombro, desafiando al hombre detrás de ella.
—Ranma Saotome, el chico maldito, he escuchado tus hazañas. Fuiste tú quien derrotó al Príncipe Dragón Herb. Aunque nunca imaginé que tu maldición fuera tan hermosa —sonrió—. Hermana Sadashi, terminemos con él rápidamente. ¡Demostrémosle la fuerza de la escuela de artes marciales ataques de ki!
—¡Sí, hermano!
—¿Ataques de ki? ¿Qué tipo de arte marcial es ese...? —Ranma preguntó desesperadamente mientras grandes cantidades de ki azul se formaban rápidamente en las manos de sus oponentes, cegando su visión—. No me digan que ustedes también pueden...
—¡RANMA! —fue lo único que pudo oír la pelirroja antes de que los grandes ataques de ki se acercaran desde ángulos opuestos, atrapándola en medio de la gran explosión que se creó...
Ryōga estaba sentado en una silla, examinando a la viejecita durmiendo, estaba tranquilo porque estaba reaccionando bien a las medicinas que le dio a tragar, eso significaba que eran las adecuadas y la casa también—. Los ancianos son tan frágiles, por supuesto sin contar al viejo pervertido y a Colonia. ¿Por qué no se mueren todavía?
La anciana, con mucho esfuerzo, abrió lentamente los ojos y fijó la mirada en el demonio destructor que la miraba y hablaba mal de los ancianos—. Esta no es mi casa —fue lo primero que dijo.
Ryōga frunció el ceño con severa molestia, mezclada con perplejidad—. ¡No mienta anciana! Las medicinas que le di fueron efectivas, y eso significa que es su casa, si no, no estaría viva.
—Te mentí —respondió—, llevó mis medicinas conmigo todo el tiempo, solo te engañé para que me llevaras a casa. Pero cómo me arrepiento de eso... ¡Casi me matas muchacho, desquiciado! Sin mencionar que esta no es mi casa.
Ryōga se rascó la cabeza. Ni cómo replicar eso.
La anciana suspiró—. Pero supongo que me advertiste sobre tu mal sentido de dirección, lo que provocó todo esto —metió la mano en el bolsillo del pantalón y sacó un frasco de pastillas; Lo abrió y se tragó una, inmediatamente se sentó en el borde de la cama como si nada hubiera pasado—. Al final me mantuviste viva. Eres un héroe, torpe, pero lo eres. Y un héroe debe tener una damisela que proteger, me gustaría ser yo, pero no creo que tú quieras, ¿verdad? —le guiñó un ojo seductoramente.
Ante eso, Ryōga se puso verde.
—De todos modos, te voy a dar la última pastilla que me queda en agradecimiento. Trágalo ante cualquier peligro que enfrentes, aumentará tu fuerza por cinco —la anciana tomó la última pastilla de su frasco y se la entregó en la mano—. Seguramente te ayudará.
—Anciana, la necesita más —respondió Ryōga.
—No la necesito muchacho, además deberías sorprenderte del gran poder que te doy.
Ryōga asintió dubitativo—. Bien, aceptaré su regalo. Aunque dudo mucho que sirva en una pelea... Antes una chica llamada Nabiki me dio a tragar un par para aumentar mi fuerza; y así derrotar a otro artista marcial. Sin embargo, no funcionó, no cumplí mi cometido.
—¿Hay mejores peleadores que tú?
—ante el encogimiento de hombros de Ryōga y nula respuesta, la anciana continuó—: De todos modos no la desperdicies, que un aumento de fuerza por cinco no es malo en una pelea —aconsejó la anciana—. Ahora bien, si me disculpas, tengo que irme a casa antes de que aparezcan los verdaderos dueños de ésta, te aconsejo que hagas lo mismo.
—¿Puedo pedirle un favor, anciana? —preguntó el adolescente de la pañoleta.
—¿Cuál...?
—¿Me dice dónde está el dōjo Tendo? —dijo nervioso con una mano en el cuello.
La anciana casi se cae de cabeza en estado de shock. Ese no era el favor que esperaba, esperaba que fuera algo digno de un héroe, por ejemplo: «Te ruego que te cuides, anciana». ¡Esto no era de ninguna manera lo que espero! Pero a qué diablos, los héroes perfectos quizás no existían.
—Está bien —la anciana se movió y en cuestión de segundos abrió la puerta para salir—. Conozco este lugar, si no me equivoco, el dōjo Tendo está hacia allá —señaló a la derecha—. Sigue directo y tarde o temprano llegarás.
—No pensé que estuviera tan cercas. Gracias anciana —Ryōga corrió hacia la izquierda.
La anciana se golpeó la frente con la palma de la mano—. ¡Hacia ya no es! ¡¿Deberás qué hay de malo en ti?!
Ryōga se detuvo, miró toda la área y se dio cuenta de que había tomado el camino equivocado. Luego de un momento de observación, tomó el camino que señaló la anciana.
Ranma sabía que había sido derrotado nuevamente en una pelea... su cuerpo le dolía mucho y dudaba que pudiera siquiera levantarse, su cuerpo de chica no ayudaba, demasiado pequeño y delgado para soportar semejantes ataques de ki...
—Akane... —murmuró miserablemente, tratando de ponerse de pie para asegurarse de que estaba bien, sin embargo, incluso y su esfuerzo, falló miserablemente colapsando su cuerpo por completo, ni siquiera le importó que Ryōga la cargó cuando de la nada apareció—. Ryōga...
—Caes humillado de nuevo ante alguien que no sea yo. Esto es vergonzoso, Ranma —se burló Ryōga.
Ranma enmarcó un puchero en cada centímetro de su rostro de porcelana—. Ya sabré como sobreponerme a esto como siempre para volver a salir victorioso.
Ryōga asintió y empujó a Ranma de encima de su regazo, dejándola de pie a su lado—. No me importan tus peleas si no son contra mí o Akane. Lo que sí me importa en este momento es saber si mi madre y tu madre están aquí.
—Se fueron hace un momento, nada de qué preocuparte P-Chan. Hoy no te casarás a la fuerza conmigo.
—¡Deja de decir estupideces! —Ryōga la golpeó en la cabeza—, con eso no bromees..., no puedo imaginar lo horrible que sería estar casado contigo; despertar y verte a mi lado cada día de mi miserable vida, y luego cuando me llevarás té en las mañanas y te salpicaras por accidente... ¡Seguramente te importaría un bledo y seguirías con la misma actitud! Y no creo que pueda soportar por segunda vez que seas tan celoso como hombre, empalagoso y sicópata. ¡Ni siquiera soportaría que en tu forma maldita te acerques a mí!
Ranma acarició su cabeza para disminuir el dolor del golpe, pero al mismo tiempo de dolor físico, Ryōga trajo de regreso el momento vergonzoso que pasaron por la estúpida caña de pescar—. Si mal no recuerdo detrás de Furinkan, me abrazaste y me dijiste que me amabas, así que no me puedes reprochar nada. ¡Al menos no sabía lo que estaba haciendo!
Ryōga la fulminó con la mirada—. Me equivoqué afeminado, te confundí con a Akane, estaba oscuro y no podía ver claramente —se cruzó de brazos con molestia.
Ranma entonces recordó que tenía que asegurarse de que Akane estuviera bien, luego iría tras los que les atacaron para hacerles pagar—. Lo que sea, ahora tengo cosas más importantes que hacer que revivir una experiencia horrible contigo cerdo —con eso entró a la casa Tendo lo más rápido que pudo, dejando a un molesto Ryōga fuera de la casa Tendo.
Para cuando terminó de recorrer toda la casa, lo primero que pensó fue que Akane había sido secuestrada (como siempre), así que decidió buscar a Soun para preguntarle por qué esos peleadores buscaban venganza contra él, para así tratar de averiguar el paradero de Akane. Su búsqueda terminó cuando se encontró con una nota en la cocina.
_Ranma, fui con tu padre a un viaje de entrenamiento, rescata a Akane de los que me buscan, es tu obligación como su prometido. Los bárbaros la secuestraron y la están llevando ahora mismo a la provincia de Yamanashi... salva a mi pequeña niña y llévala a casa, y si te preguntas cómo sé todo esto, no pienses que mientras amordazaban y ataban a mi niña yo me escondía en el dōjo, y los espiaba todo el tiempo hasta que mencionaron que la llevarían a la provincia de Yamanashi, 100 kilómetros al oeste de Tokio. ¡No! Una niña de seis años me dio la información a cambio de unos yenes. Y si los malos te dicen que quieren venganza porque les hice algo malo hace un tiempo, no les creas muchacho_.
—Cobarde, sin duda es amigo de mi papá —dijo molesta la pelirroja, mientras arrugaba la nota. Entre tanto, analizaba la gravedad de la situación.
—Esos dos... pueden arrojar ki con las manos... puede que incluso superen mi Mōko Takabisha... debo planificar una estrategia válida, si no volverá a pasar lo mismo de hace un momento —dijo. Rápidamente comenzó a trabajar en una estrategia, hasta que se originó brillantemente, aunque si se decía que estaba satisfecha se estaría engañando a sí misma, sin embargo, no tenía otra opción—. No pensé que llegaría el momento en que yo pediría la ayuda de Ryōga... —musito—: Espero que no te hayas perdido...
A regañadientes regresó al lugar donde había dejado al adolescente, para su suerte ahí estaba parado afuera de la casa, sus ojos estaban cerrados, usaba el paraguas como un bastón, la luz naranja del atardecer caía sobre su rostro... Ranma se detuvo un momento a solo un metro de distancia de él. «¿Qué estaba haciendo el idiota?», pensó.
Y sin esperarlo, él habló—: Es hermoso el atardecer, ¿no crees? —preguntó, exhalando, estaba de buen humor, porque después que Ranma lo dejó allí, recordó que la anciana lo consideró un héroe. Y eso hizo que su enojó se fuera.
—Oye Ryōga, estás raro hoy —respondió Ranma, sorprendida por su comportamiento.
El ojo izquierdo de Ryōga se contrajo, conteniendo su ira—. Mejor guarda silencio.
—No. Tengo que decirte algo importante: Akane fue secuestrada por la gente que me derrotó...
—¿Que? —la interrumpió de inmediato—. Se supone que eres su prometido, ¡tu deber es protegerla! No eres digno de ella, por eso desde el principio he estado en contra de su compromiso, si algo le llegará a pasar yo te, yo te... ¡Arrgh! — gruñó impotente.
—Solo di que me matarás como siempre, Ryōga —planteó—. Te prometo que si algo le llegase a pasar a Akane no me defenderé de ti... pero ahora mismo necesito tu ayuda, aunque sea un dolor decirlo: no puedo estar en combate con dos personas que pueden arrojar ataques de ki. Incluso usando el Umisenken, me sería imposible evadir constantemente sus ataques durante mucho tiempo.
Ryōga se sorprendió por las palabras de Ranma, ¿realmente dejaría que lo matara si algo le pasaba a Akane? No es que no le gustara la idea, pero ¿y si estuviera en su forma de chica, que es su prometida actualmente? ¿De verdad lo haría? Estaba seguro que despreciaba a Ranma como siempre, pero la idea de lastimar a la pelirroja lo hacía sentir falto de honor, y si algo le sobraba, era el honor que cargaba como si de una mochila gigante se tratase, aquel maldito honor que salió de su ser en innumerables ocasiones para apoyar a Ranma...
Miró a la pelirroja de frente—. Acepto, te ayudaré —declaró con firmeza. Sin embargo, no aceptó claramente lo que planteó Ranma si algo le pasaba a Akane, dudaba en cumplir, porque si no lo hizo antes cuando tenía a Ranma indefenso por el truco de Moxibutión, ¿qué le aseguraba que lo haría ahora?
Ranma asintió pensando que tal vez debería ir por agua caliente, pero si lo hacía, no sería capaz de enfrentarse a la mujer que golpeó a Akane en igualdad de condiciones.
Ambos se miraron el uno al otro (seriamente) por un momento, luego Ranma se giró hacia la izquierda—. Intenta seguirme sin perderte, si nos damos prisa podemos alcanzarlos —dicho eso, corrió velozmente.
Estaba satisfecha de ver que Ryōga no podía igualar su velocidad, estaba detrás, tal vez a medio metro de distancia, pero era de esperar, no era tan rápido, aún así no podía burlarse, porque era mucho más rápido que sus otros amigos, y si calculaba bien, actualmente Ryōga era más rápido que él antes de aprender el Kachū Tenshin Amaguriken. El desgraciado había mejorado mucho después de tantas derrotas. No estaba segura de si al unirse a Ryōga tendría una oportunidad de salvar a Akane, pero de una cosa si estaba segura: eran el mejor dúo que se podía conformar en Nerima.
