Oboro llego al puente y observo en cada una de las direcciones posibles tratando de divisar a su maestro, pero la alta figura no estaba en ninguna parte. Por el contrario pareciera que todos y cada uno de los que allí estaban también parecieran buscar a Utsuro. El peligris se inquieto sabiendo que pronto llegarían a la órbita del planeta y necesitaba estar en la nave con la kunoichi de cabello lila.

El asesino contó mentalmente treinta segundos mientras camino de un lado al otro de la cabina de control y suspiro dirigiéndose de regreso a su habitación. Los ojos negros se fijaron en la luz de advertencia que titilaba sobre su puerta, una señal de que la entrada se atasco y no podía abrirse. Oboro estaba a punto de maldecir la tecnología sabiendo que tendría que esperar a que un equipo venga a reconfigurar los circuitos, pero su pensamiento se detuvo cuando escucho algo parecido a los sollozos de la chica de cabello lila provenir de dentro, aquello lo hizo concentrar la mayor parte de su fuerza en su mano derecha y expulsar todo en un golpe certero que envió volando la puerta hasta golpear contra el fondo de la habitación.

Su hombro se resintió de inmediato y él avanzo por la abertura quedándose completamente petrificado ante lo que encontró. La habitación titilaba entre la oscuridad y las luces rojas de emergencia, contra su cama él podía ver a Utsuro sosteniendo las manos de la kunoichi de cabello lila. Las manos de ella estaban atrapadas con fuerza sobre su cabeza y la cabeza estaba vuelta en dirección suya, pero a diferencia de a ella, Utsuro estaba poco interesado en su aparición concentrado en besar el vientre semi desnudo de la chica.

- Utsuro-Sama!.- Oboro llamo un poco mas fuerte que el tono que empleaba a su maestro.- ¿Que...?

- ¿...hago?- Utsuro se enderezo y miro a la figura de su alumno parada allí, por fin después de tanto tiempo encontró una herida que agrietar en su primer discípulo, y no hay forma en que deje pasarlo.- No tiene importancia para ti, así que decidí que la quiero para mi. No la devolverás a la tierra, ella se quedara conmigo.

Sachan había detenido su lucha después de escuchar al sujeto amenazar la integridad de Oboro, pero eso no evito que intentara resistirse a sus besos y caricias lascivas. Cuando sintio el golpe metálico y vio la figura de Oboro apenas tenue se sintio aliviada y aterrorizada. Ahora ella escucho a Utsuro decirle aquello al peligris y su pánico se instalo súbitamente en su garganta formando un nudo que no le permitía tragar. El calor que desprende su cuerpo, la energía que emana de cada uno de los tres en aquella habitación parece comenzar a sofocarla.

- ¿Que importancia tiene ella para sus planes?.- Oboro pregunto notando que Utsuro bajo sus ojos a los de ella. El peligris rogaba que ella no siguiera mirándolo, si se pone en evidencia lo que sucede entre ellos, Utsuro los tendrá exactamente donde quiere.

Pero Oboro aprendió hace tiempo que el karma es como una serpiente que está esperando el momento justo de morder. Los ojos de ella estaban fijos en él, y se evidencio con claridad que ella estaba esperando que la ayude.

- La tendré esta noche, y luego dejare su cuerpo en los calabozos, para los nuevos discípulos. Imagino que sera una distracción interesante para esos pobres diablos condenados a morir al frente de la formación.- Utsuro afirmo levantándose de la cama, él sonrió cuando noto que ella temblaba incapaz de mirarlo.- Llévala a mi habitación y átala allí. Tengo un par de asuntos con el Tendoushuu, necesitare que vigiles que ella no intente escapar.

Utsuro no espero a una respuesta y camino caprichosamente en medio de la habitación, cuando paso al lado de su primer discípulo pudo ver dibujado emociones enmascaradas en su habitual expresión, él estaba a punto de romperse, solo necesita empujar un poco mas.

Las luces siguieron parpadeando mientras Oboro se quedo de pie aun mirando a la chica en la cama. Él que siempre dijo que no podría alcanzar los cielos, sabe que está condenado al infierno, pero no puede arrastrarla con él.


Utsuro se vistió para su reunión con los ancianos semi muertos que formaban parte del Tendoushuu, no es necesario esperar mucho mas, pronto todos los planetas tendrán su intervención y con ello pronto terminara con toda la vida en el universo, la propia suya incluida.

- Utsuro-sama.- La voz joven de uno de los asesinos llamo ingresando a su habitación.- Una nave de transporte no autorizada acaba de despegar tomando el trayecto a la tierra según las coordenadas de la computadora central.

Utsuro sonrió dejando ver una linea orgullosa en sus labios.

- Usen el sistema de detonación de la nave, y háganla volar en pedazos.- Utsuro dijo ajustando las hombreras de su capa.

- pero, señor...- El asesino levanto una pantalla donde se divisaba a Oboro corriendo por los pasillos mientras jalaba a la kunoichi de una mano, ella se veía cansada y su cuerpo parecía no responder bien al esfuerzo físico.- Hace minutos la cámaras grabaron esto, Oboro-sama está...

- Creo que fui claro. Detonen la nave, ahora mismo!- Utsuro dijo con la voz dominante y sombría que lo caracterizaba.

El hombre bajo la pantalla y tecleo digitalmente un código. Giro la pantalla a Utsuro, un botón rojo con la palabra "activar" brillaba. Utsuro sonrió y estiro la mano apretando aquel brillante botón rojo. La nave vibro violentamente y se estremeció, las luces rojas de emergencia sonaron señalando que acababan de sufrir un daño severo.

- Oh!, no esperaba que fueras tan listo Oboro.- Utsuro sonrió complacido y retiro la mano de la pantalla.

"La nave ha recibido daño severo, por favor diríjanse a sus estaciones para abandonar la nave en caso de que la alerta pase a nivel rojo". Una voz mecánica advirtió a todo el personal.

- reparen la nave de inmediato.- Utsuro ordeno al asesino, quien asintió marchándose a la cabina de mando.

Utsuro movió su cabeza lentamente mientras sonreía, así que su pequeño discípulo ha decidido rebelarse después de este tiempo. Él tendrá que enseñarle una lección valiosa, la muerte es demasiado buena para él.


Sachan miro a las manos ensangrentadas de Oboro, varios hematomas brillaban allí. Después que aquel sujeto se marchara de la habitación, el peligris llego donde ella acomodando su hombro y su pierna, ella los sentía dormidos aun, pero él le dijo que guardara silencio y que lo siguiera.

Ella lo hizo, y fue como una montaña rusa del peligro y la muerte. Ella pensó que había visto la muerte de todos los modos posibles, pero el regadero de cadáveres que él dejo tras ellos fue bastante impresionante.

Él arranco una especie de caja una vez que llegaron a una pequeña nave y le dijo que no se moviera. Ella lo había esperado escuchando el enfrentamiento cercano y supo que era él nuevamente, tratando de sacarla con vida de aquella nave. ¿Es ella importante para él?.

Ahora Sachan dirigió su mirada al espacio mientras se da cuenta que él no ha hablado mas que lo necesario. Le ordeno sentarse allí y abrocharse un cinturón. Es una nave pequeña con espacio suficiente para cargar suministros.

- Gracias.- Sachan dijo con una sonrisa débil, sabiendo que él acababa de ganarse en contra a Naraku.

Oboro no contesto nada, los ojos negros fijos estaban en la trayectoria. A juzgar por el tiempo que ha pasado, probablemente Naraku detono la bomba que tenia esta nave hace tiempo, por suerte él dejo aquel pequeño paquete en uno de los accesos de ventilación, lo que les daba un día de ventaja. Lo malo es que las coordenadas finales quedarían exactamente en la computadora central de la nave de Naraku. Él tendría que pensar seriamente como despistarlos antes de que los atrapen.

Los ojos negros cansados miraron a Sachan, ella permaneció con la cabeza baja. ¿Ella se siente bien?.

- Perdona...- Ella lloriqueo.- Si no te hubiera buscado, no tendrías ahora estos problemas.

Oboro suspiro silenciosamente y ajusto el rumbo de la nave enderezándose mientras observaba al vació que los rodeaba, un vació que no se llenaba mas que con estrellas y rocas.

- Fue mi elección.- Oboro dijo.- Yo elegí... que vivieras libre.

Sachan levanto sus ojos llorosos y observo la expresión solemne de Oboro mirando al frente.

- No malgastes esta oportunidad, porque no volveré a salvarte.- el peligris afirmo sin mirarla.

No puede darles falsas esperanzas, Utsuro va a encontrarlo mas temprano que tarde y va a hacerlo sufrir. Él solo tiene que asegurarse de dejarla lejos de las manos de Utsuro.


¿Habéis visto que hermosa la imagen de esta historia? Conseguí que Sarahiart49 me hiciera este hermoso dibujo de esta ship improbable de Oboro y Ayame. Mil Gracias.

MJ Keehl y Xion-chan 14 muchísimas gracias por sus reviews preciosos :3, me animan mucho. Perdón la tardanza pero han sido semanas complicadas. Este capitulo es para ustedes.

Espero que estén bien ustedes y los suyos. Muchos abrazos.