DESPUES DE LA HISTORIA
CAPITULO 21
Pudo ver como en cámara lenta, la coordinadora se levantaba de su lado y saltaba hacia el muchacho extraño que había aparecido de repente, desde la zona de servicio del lugar.
Se levantó de golpe segundos después, con el instinto de ayudar, pero…
― Asistente Kang, revisa la segunda sala de reuniones, V debería encontrarse allí ―le ordenó el Señor Han, quien se levantaba casi al mismo tiempo, tratando de ocultar su sobresalto.
― Pero… yo podría detener al agresor… ―mencionó al notar que le ordenaba algo distinto, pero aun así moviéndose a la dirección ordenada.
― V es nuestra mayor prioridad. Si Saeran se encuentra aquí, significa que V y los del servicio han sido atacados y sus vidas pueden correr riesgo ―le respondió Han, quien corrió detrás suyo.
Así, ambos ignoraron el caos que se inició en sus narices, para revisar los demás lugares.
Tal como había predicho Han, V se encontraba tirado en el suelo de la segunda sala.
Con decisión, se arrodilló para poder tomarle los signos vitales.
Respiraba.
Soltó un suspiro de calma, que a su vez también calmó a su superior.
― Tal parece que mi temor era acertado. Saeran es mucho más peligroso de lo que Seven quiere hacernos creer ―siguió hablando Han, mientras observaba el lugar, notando los pedazos de vidrio en el suelo―. Yo me encargaré de vigilar a V hasta que lleguen los médicos ―sacó su teléfono―. Revisa a los del servicio.
― Si, señor.
Para suerte de los demás involucrados que fueron atacados por Saeran, estos solo mostraban contusiones y empezaban a sentarse en el suelo, asimilando lo ocurrido.
De todas formas, serian revisados por un médico, posteriormente.
Volvió donde el señor Han, que se encontraba acompañando a V, quien seguía inconsciente en el suelo.
― Ya veo. Los gritos continúan en la sala principal, ve a ayudarlos y controlar la situación ―expresó su jefe, luego de escuchar su informe verbal sobre los del servicio.
Pero justo a su llegada los gritos habían cedido y ahora se escuchaba el llanto incesante de ¿Yoosung?
No podía entender lo que estaba sucediendo, pero al ver que todos los chicos estaban en el suelo a excepción de la coordinadora, y que esta junto con Yoosung mostraban sangre en sus apariencias, le hizo deducir que posiblemente ella había sido drogada por el invitado inesperado y se había salido de control.
Así que no dudó en saltar sobre ella para neutralizarla, ya que esta empezaba a acercarse a Yoosung, quien mantenía la posición mas indefensa de todas, al parecer en un estado de crisis nerviosa que lo condujo al llanto.
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Tras salir del taxi que compartía con Zen, caminó lo mas rápido posible para alejarse.
Si se encontraba un segundo mas acompañado, no lo conseguiría.
No.
No quería que lo volviesen a ver llorando.
~Flashback~
― ¡Espera Jaehee! ―soltó Zen al ver como esta saltaba encima de la coordinadora y la neutralizaba chocando su cuerpo contra el suelo, con una llave de Judo―. ¿Qué estás haciendo?
― ¿Acaso no es ella la que está fuera de control?
― No, ese era el de los pelos blancos de ahí ―apuntó a Saeran, quien parecía ido, pero despierto, en el suelo, a unos metros de ellos―. Ella lo neutralizó.
― ¿Y tu por que estás en el suelo? ―volvió a preguntar Jaehee, mientras era interceptada por Yoosung, que había dejado de llorar y reaccionaba ahora preocupado al ver como Jaehee sometía a su novia.
― Por que ella estalló en ira luego de que el desconocido reveló que Seven pudo haber impedido que Yoosung haya perdido el ojo enfrentándolo, pero hizo todo lo contrario, escapando dejándolo solo para que lo enfrentase. Seven en ves de disculparse la provocó y terminaron peleando entre ellos, yo traté de separarlos, pero no intervine con fuerza y terminé cayendo en la mesa de vidrio…
― Eso es horrible… ¿pero por que Yoosung está cubierto de sangre? ―dijo como pregunta final, mientras que de forma lenta soltaba a la coordinadora que no había emitido palabra alguna, al parecer shockeada por recibir su ataque.
― Yoosung trató de detenerla, pero ella estaba tan enfocada en desquitar su ira con Seven, que terminó golpeándolo a él también. La sangre que está en todos, es la del desconocido, llevaba una daga de vidrio en su mano…
Jaehee terminó de soltarla por completo.
― Lo siento, no pensé que el escenario había terminado de esa forma.
Aun asimilando la información de todo lo ocurrido, esta se levantó para dirigirse a la tercera persona de servició. Una mujer que se había quedado inmóvil del susto ante lo que vio con sus ojos, y ahora se encontraba apoyada en un rincón de la pared, totalmente intacta.
― ¿Se encuentra bien señora?
La mujer asintió al instante.
― Es bueno saberlo. Como habrá visto, tenemos varios heridos por las circunstancias que acontecieron ¿me podría acompañar a la habitación de servicio, en busca del botiquín de primeros auxilios? Debemos atender a las personas menos graves, hasta que lleguen los de atención profesional.
― Ah… si… yo le indico… ―articuló apenas la mujer, tratando de super el susto y empezando a caminar hacia donde le pedía que la llevase Jaehee.
Pasó casi una hora para que después pudiesen de nuevo sentarse y hablar con mas tranquilidad, sobre lo ocurrido y los temas pendientes de la reunión.
V no despertó, a comparación de los del servicio.
El médico informó que su condición era delicada, ya que aún se encontraba débil luego de su cirugía y el golpe y exposición al estrés del ataque producirían resultados negativos.
Se lo llevaron en una camilla, al igual que Saeran, a quien volvieron a suministrar los calmantes en su dosis original, para evitar más contratiempos inesperados.
― Lamento el desafortunado incidente de hace minutos ― empezó a hablar Jumin, recordando su papel de líder interino―. Soy consciente de que se pudo evitar, pero no era decisión que tomé solo, sino en conjunto con V y Luciel… De todas formas, me hago responsable en su totalidad por ello, indemnizándolos si es necesario…
― Oye, ya deja de hablar con tus protocolos de ricachón ―le interrumpió Zen, cansado de que no abordasen el tema en cuestión―. He tenido un día cansador en el trabajo, termina de una vez con esto… y ve directo al grano, de aquello que nunca se dignaron a revelarnos por el chat.
― Zen, debe ser un tema delicado, no es algo que se pueda hablar a la ligera ―habló Jaehee al notar que el cenizo parecía fastidiado por la situación, y podría ser el próximo en enrabietarse―. Escuchemos al Sr. Han con calma…
― No, Zen tiene razón, no hay motivo ahora para dar vueltas en el asunto ―tomó la palabra Luciel, con su verdadera personalidad sombría―. Jumin, si me permites, prefiero ser yo quien se los diga… el secreto de quien es esa persona y por qué he ocultado mi identidad hasta ahora con ustedes.
― Si, está bien. No veo por que no puedas revelarlo tu. Pero trata de ser breve y conciso…
Seven asintió y respiró profundamente antes de hablar.
En la sala secundaria y menor de descanso, también se efectuaba una reunión.
Ambos habían dejado al grupo de lado, para hablar de lo suyo.
― ¿Por qué me lo ocultaste?
― No te lo oculte. Simplemente fue un detalle que preferí omitir para evitar la angustia de todos.
― ¿Un simple detalle para evitar la angustia de todos? ―repitió ella, con notorio desacuerdo en su voz―. Para evitar la angustia de Luciel, querrás decir…
― ¿Por qué te enojas tanto? No lo entiendo, no es como si de haberlo dicho, hubiese cambiado algo…
― Claro que hubiese cambiado algo ―le interrumpió, mientras se levantaba para servirse un vaso con agua del dispensador que había en el lugar, ya que presentía que perdería la calma si no lo hacía―. Hubiese cambiado mi forma de ver a Luciel.
― ¿Por qué ahora lo llamas "Luciel"? Solo V y Jumin tienden a hablarle de su nombre formal.
― Por que es normal tratar de modo formal a las personas que no conoces, o poco o nada empatizas ¿no?
― ¿No te agrada Seven? ¿Por eso estás enojada? ―preguntó Yoosung, en una mezcla de asombro y confusión― ¿Por qué omití eso? Parece que te molestara cada que hablo con él, ahora que lo recuerdo, siempre fruncias de forma disimulada tus cejas, cada que ibas al hospital y lo encontrabas en mi habitación…
― Tu no entiendes… ―la coordinadora tomó su ultimo trago de agua, para luego apretar el vaso desechable y lanzarlo con fuerza al bote de basura que había cerca, a modo de canalizar el enojo, que pedía a gritos, salir de dentro suyo.
― Si, no lo entiendo, explícate por favor.
― No me enoja que tengas como amigo a Luciel. Es cierto, él no me agrada, pero jamás te pediría que dejaras de hablarle o ser su amigo solo por que no me agrada. Lo que me enoja, y a la vez me lastima, es que me hayas ocultado la verdad de lo que sucedió en ese lugar peligroso al que fueron… me duele… el que hayas decidido por mí. Y me enoja mas el que me haya enterado de ello por otra persona… Odio los secretos.
― Eso… no es un secreto… creo que estás exagerando la situación…
― ¿Que estoy exagerando? ¿Qué "eso" no era un secreto? Dime Yoosung… ¿Algún día pensabas contarme sobre "eso"?
― ¿Eh? Bueno… yo… ―el rubio titubeo y la seguridad con la que defendía su postura se desmorono ante la pregunta―. Yo… no… esto…
― ¡Respóndeme claro, maldita sea! ―la coordinadora no pudo evitar hablar con enojo en todas sus expresiones―. No pensabas contármelo ¡¿verdad?! ¡Si ocultas algo de alguien, para evitar su reacción, eso indiscutiblemente es un secreto!
Su voz resonó en la pequeña habitación.
Yoosung no le respondió al instante.
Su mirada enojada lo intimidó por unos segundos, pero algo dentro suyo lo sacó del silencio.
― ¡No me grites! ¿Por qué tienes que ser tan agresiva? Siento como si hablara con una persona distinta en este momento ―soltó molesto también, levantándose de donde se encontraba sentado, para ponerse su bolso de estudiante―. Tal vez sea mejor que me vaya, en tu estado alterado no creo que podamos seguir hablando…
Mientras decía eso último, empezó a caminar con dirección a la puerta que los conectaba con el pasillo y consecuentemente la sala principal de reuniones, pero…
― Tu siempre mostraste tu molestia, cuando sabias que V ocultaba el secreto sobre por qué murió Rika en realidad ¿verdad? ―dijo la coordinadora, mientras lo detenía agarrándolo firmemente de una mano―. Te molestaba que nadie te escuchara y todos creyeran ciegamente a todo lo que decía V… ―Yoosung se giró para verla de frente al notar que estaba sacando a hablar de ese tema, justo ahora―. Yo te comprendía… por qué se lo horrible que se siente cuando descubres que otros prefieren decidir por ti, ocultando secretos que te involucran, solo por el hecho de que quieren ahorrarse tu reacción, o creen que no eres lo suficientemente maduro para enfrentarlo… Sabes como se siente… pero aun así, eso no impidió que accionaras de la misma forma en que lo hizo V… decidiendo por alguien más, sobre algo que tenía derecho a saber, para "proteger" a otro, guardando un secreto… En el fondo, V y tú, no son tan distintos.
Soltó su mano luego de eso último, al notar que el rubio parecía por fin comprender el motivo de su enojo.
Este trató de hablar, mas no sabía que decir exactamente.
Solo sabía que le dolía.
Le dolía que lo haya comparado con V, de ese modo tan negativo.
― Y no te preocupes, soy yo quien se va ahora. Siguiendo con la lógica de secretos que ha perpetuado este grupo, tal vez ni siquiera tengo derecho a saber lo que piensan todos al respecto… solo sé que en este momento estoy cansada de ser quien tenga que ser siempre quien comprenda a los otros. Soy una humana normal con defectos y virtudes, no un maldito ángel guardián. Ningún humano puede ser esto último.
Dicho eso, ella tomó su bolso y abrió la puerta, para salir primero.
Luego de unos segundos el reaccionó, saliendo detrás.
― Espera no puedes irte como si nada, luego de decirme eso ―expresó caminando detrás suyo, mas esta ya llevaba cierta ventaja, pasando por un lado del salón, ignorando a los demás, quienes se quedaron en silencio al verlos pasar sin tomarlos en cuenta y con las voces alteradas―. Si te vas, voy a enojarme mucho contigo ―terminó soltando el rubio, deteniéndose frente al elevador que estaba a punto de cerrarse, dejándola irse de forma inevitable.
Se quedó en silencio, parado sin saber cómo proseguir.
Su celular entonces emitió su alarma de mensaje.
Lo abrió por algún extraño presentimiento.
"Me parece perfecto, no seria justo que solo yo estuviera molesta. Lo mejor será que nos demos unos días para calmar nuestras ideas. Hablaremos entonces"
Dobló su celular luego de leerlo.
~Fin del flashback~
― Disculpe… son 1523 wones ―repitió la chica que atendía la caja registradora del supermercado.
― Ah, sí, aquí tiene ―dijo el rubio, volviendo a la realidad, desde sus lastimosos recuerdos, para sacar torpemente su billetera y extenderle su tarjeta.
Salió del lugar lo mas rápido posible, ya que podía sentir como las demás personas que estaban detrás suyo en la fila, lo miraban con molestia al haber tardado mucho en pagar y recoger su bolsa de compras.
Pensó que una larga caminata en el frio de la noche, relajaría su martirio mental, pero sucedió todo lo contrario.
Los recuerdos de su discusión reciente, se repetían una y otra vez en su cabeza.
Llegó a su casa agotado tanto física como emocionalmente. Se quitó toda su ropa de abrigo en la entrada.
Tenia un nudo en el estómago, así que no tenía la más mínima intención de prepararse algo para cenar.
― ¿Miau?
El ligero y dulce maullido, le recordó el por qué había pasado por la tienda de víveres.
Sacó de su bolsa de compras, la comida para su pequeña felina, que se había acabado en el transcurso del día.
Llenó su plato, haciendo que esta corriese fugazmente hacia donde se encontraba.
La acarició por unos minutos, mientras comía, con la mirada notoriamente triste.
Entonces se levantó, para ir a su cuarto de baño.
Se dio una ducha rápida y cambió su parche, dejando descubierto por unos minutos, la herida palpable y notoria de su ojo izquierdo.
Camino luego de eso, hacia su cocina, donde tomó un vaso de agua, al sentir una ligera sed.
Fue entonces que recordó algo.
Corrió entre sus cosas que dejó en la entrada de su departamento, para sacar su teléfono, el cual estaba tirado en el suelo, junto con su bolso.
Lo encendió, mientras se acostaba y usaba el control para apagar las luces.
― No sé ni por qué lo reviso… ―murmuró, para luego apagarlo y dejarlo en su mesita de noche.
Quería cerrar los ojos para dormir y olvidar que el dolor que lo consumía por dentro existía, mas el sueño estaba lejos de acompañarlo.
No aguantó.
Su ojo intacto se llenó de lágrimas, seguido de un llanto desconsolado.
Unas punzadas reales inundaron su corazón, al grado de que tuvo que encorvarse y presionar su pecho con su peluche almohada, para tratar de calmarlo.
Su pequeña compañera felina apareció de un salto, ronroneando, para apoyarse a su costado, como si entendiese lo que le estaba sucediendo y tratara de consolarlo.
Acompañándolo hasta que se quedó dormido entre lágrimas.
FIN DEL CAPITULO.
