Capítulo 10: El primer momento
No sabía cómo había pasado, pero a esas alturas de su vida, no sabía cómo había terminado con ella en muchas cosas. Yamato y Mimi se besaban apasionadamente en la cama, no entendía bien, como de un momento a otro sus instintos lo habían llevado a eso, pero disfrutaba basarla. Disfrutaba estar con ella. No entendía nada, en un momento había una lucha por que Mimi llevaba días sin hablar con el por qué había ido a ver a sora, y al siguiente momento él estaba acostado de lado besándola, abrazándola, su cuerpo le pedía más pero no le podía pedir más a Mimi. Tocaba la cadera de la chica, sintiendo como ella también pedía más. Pero no entendía que estaba pasando.
De repente Mimi paro por una pequeña punzada que sentía
-Lo lamento-Dijo Yamato sentándose de la cama
El rostro de Mimi estaba rojo, los labios rosados e hinchados, habían estaban besándose desde hacía bastante tiempo
-Esto…esto…no debió pasar…-Dijo Mimi aun recostada en la cama
-No…no debió pasar…-Yamato estaba bastante confundido sin siquiera verla
-Me duele-Dijo Mimi un poco asustada
-¿Qué te pasa?-Yamato se asustó mientras veía como Mimi se agarraba el ombligo- ¿Estas bien? Le hablo a Joe
-No, ya se me paso-La chica también estaba algo asustada
-Segura, podemos ir al doctor, aún es temprano-Dijo Yamato levantándose de la cama
-Sí, ya me siento bien…-Mimi estaba bastante avergonzada por lo que acababa de pasar-¿Por qué lo hiciste?
Yamato bajo la mirada sin siquiera decir nada, no podía sostenerle la mirada, se sentía avergonzado, sus hormonas habían ganado nuevamente. La primera vez la contaba como aquella vez donde dejo embarazada a la chica.
-Lo lamento, no sé qué decirte-Dijo yéndose de ahí. Yamato se metió al baño
Estaba bastante duro, tenía que calmarse, ya que si no lo hacía podía hacer cosas imperdonables con Mimi. Pero luego recordó que podría hacerle daño al bebe y fue como ser tranquilizo.
Habían empezado a discutir, después de varios días que Yamato había ido con Sora, la chica de cabellos castaños le reclamaba que había ido simplemente a verla, pero él decía que no, que le preguntara a Taichi. Aquella discusión había sido tan absurda que Yamato en un arranque de "locura" comenzó a besarla. Aquel beso le supo bien, se sentía un poco liberado y un poco excitado, se sentó en la cama con ella en las piernas. No lo había rechazado y no lo había detenido de ninguna manera. Yamato le acariciaba la espalda y las piernas en un momento de excitación.
Él se fue recostando en la cama hasta que ella quedo arriba. Aquel beso comenzó a ser un poco más que Mimi sintió su miembro y se bajó quedando a un lado de él, pero tan pronto se bajó Yamato continuo besándola, ella no opuso resistencia alguna. Y así fue como llegaron a la cama esa vez.
Yamato esa noche no pudo dormir, seguía excitado y seguía pensando en que tal vez las hormonas la estaban poniendo así, él sabía muy bien que ella no sentía nada por él, tal vez era el calor del momento.
-Necesitamos hablar-Escucho la voz de Mimi desde la puerta de la habitación.
Él se levantó, dormía en el piso de la pequeña sala.
-Duérmete, te hará daño si te desvelas-Yamato dijo yendo hacia ella
-No puedo…aquel beso…no me deja dormir-Mimi se veía avergonzada
-Sé que no te gusto y que todo fue… un error…me deje llevar…tenia días...en que quería besarte…acariciarte-Yamato se acercó más y más a ella, mientras le acariciaba el rostro
-¿Sientes algo por mí...?-Mimi se sentía avergonzada por aquella pregunta
-No lo sé…tal vez…tal vez sea la convivencia…tal vez sean las hormonas…tal vez sea aquel diminuto short que siempre llevas…tal vez sea que me estoy volviendo loco por ti…hay muchas cosas-Yamato la veía fijamente
Él no sabía que ocurría con sus sentimientos, comenzaba a gustarle y comenzaba a sentir cosas por ella, tal vez era aquel pensamiento de que tenía que cuidarla, no sabía que pasaba por él, pero aquel beso que se habían dado fue lo suficientemente fuerte como para transmirle algún tipo de sentimiento a la chica
-Tal vez…también…me gustas…-Dijo Mimi haciendo que Yamato se sorprendiera por aquella declaración-No lo sé…no sé qué me esté pasando…han pasado dos meses desde que aquello paso…pero me sentí celosa de que fueras con sora
Yamato aun la tomaba por el rostro, y le acariciaba delicadamente la cintura. Veía sus ojos llenos de dudas como los de él, tenía que hacerse responsable de muchas cosas, sobre todo del bebe, pero estar con Mimi en ese pequeño departamento le hacía sentir cosas que no entendía si era algo de sus hormonas o realmente le empezaba a gustar.
Volvió a besarla, sintiendo en aquel beso una revolución en su estómago y en su mente. Pero el corte seco de ella intentando que aquello no pasara lo hizo desistir, tenía que respetar las decisiones de la chica, era la madre de su hijo, sí, pero también era una chica y extrañamente una chica en la que nunca se había fijado.
-No podré dormir ahora-Dijo Mimi bastante avergonzada por todo lo que acababa de pasar
-Yo…tampoco podré dormir…pensando en ti…-Yamato no sabía que le pasaba, tan solo quería estar ese momento con ella
Mimi volteo a ver la habitación vacía, y después volteo a ver a Yamato, el chico tan solo la veía con esos hermosos ojos azules, ella creía que su hijo tendría los mismos ojos que su padre, en ese azul profundo que solo Yamato poseía. Lo tomo de la mano y lo condujo a la habitación. Mimi se recostó en la cama dejándole espacio al chico, después el hizo lo mismo. Se vieron a los ojos como intentando grabarse cada parte de ellos, Yamato la abrazo simplemente.
A decir verdad aquella noche no hicieron nada, tan solo se quedaron dormidos admirándose. Al despertar Yamato se encontraba con la cabeza de Mimi sobre su pecho y el abrazándola. Aquello no estaba bien, no habían tenido sexo, pero estar con ella, besarla y sentir algo por ella no estaba bien. No entendía realmente que sentía por Mimi ¿La amaba? No tan solo eran las hormonas. Y entonces escucharon el timbre de la puerta
-Mimi-Dijo casi en susurro-Mimi, despierta-La chica se arremolino un poco
-¿Qué ocurre?-Mimi dijo un poco avergonzada por la posición en la que estaba, y cuando reacciono bien, se quitó de ahí
-Tengo que abrir la puerta, alguien llama-Dijo Yamato sentándose en la cama para después tapar nuevamente con la sabana a Mimi
Salió de la habitación cerrando la puerta detrás de él, el timbre sonaba incesantemente, al abrir se dio cuenta de que eran sora y Taichi
-Buenos días-Dijo Sora un tanto avergonzada
-Venimos a desayunar, traje donas-Taichi dijo bastante alegre
-Pasen, iré a ver si Mimi esta despiert…
-¿Podemos hablar antes?-Sora lo interrumpió
-Claro-Yamato se le quedo viendo a Taichi y el moreno tan solo asintió
Los invito a pasar y Taichi fue a la cocina a preparar café y a hacer desayuno. Mimi del otro lado de la puerta intentaba escuchar quien había llegado, pero por más que pegaba su cabeza a la puerta no escuchaba mucho. Yamato y Sora se sentaron en el sofá
-Yamato con respecto a lo que paso el otro día, quería hablar contigo-Dijo de primer momento Sora
-Dime te escucho-Yamato no entendía que pasaba
-He pensado en todo lo que paso y todo lo que está pasando y creí que esperarte sería muy tonto, porque al final de esto, al final cuando tu hijo crezca y sepa que es lo que ocurre tal vez ya no estés enamorado de mi…o tal vez ya no este enamorada de ti…-Sora realmente quería llorar-En este momento estoy enamorada de ti, pero entiendo que por ese amor que te tengo debo respetar tu decisión y debo respetar a la madre de tu hijo, aunque no me parezca justo todo esto
-Sora yo lo lamento…
-Es mi amiga, y no debí tenerle envidia, no debí ser celosa con ella, ella siempre me quiso mucho y siempre quiso lo mejor para mí. Estuve viendo fotografías el día de ayer y me di cuenta de que ella siempre intento ser buena conmigo…hasta esa noche…ella fue quien me presto el vestido…y ella fue quien me convenció de ir a bailar contigo, ella fue quien me dijo "Invita a Yamato". Pero termine toda la noche prestándole atención a mis amigos más que a ti. También tengo parte de culpa de todo esto
Sora agacho la cabeza, sin la esperanza de alguna respuesta. Yamato realmente no sabía que decirle o que hacer, vio desde la cocina y vio a Tai, que le asentía con la cabeza, sabía que Mimi estaba del otro lado de la puerta
-¿Amigos?-Dijo Sora intentando controlar las lagrimas
Yamato las seco, y tenía unas enormes ganas de besarla, pero algo en él lo detuvo, tal vez la sonrisa de Mimi en su mente, tal vez el deseo de ver a su hijo, no sabía por qué pero no pudo besarla.
-No te preocupes, seremos amigos-Dijo Yamato con una sonrisa triste
-Necesito también hablar con Mimi, ¿Estará despierta?-Pregunto Sora
-Tal vez, deja veo-Yamato se levantó del sofá y fue directamente a la habitación, al abril la puerta se dio cuenta de que Mimi estuvo escuchando-¿Escuchaste todo?-Pregunto Yamato cerrando la puerta detrás de el
-No, solo algunas cosas, tienes una puerta a prueba de ruido-Dijo Mimi
-¿Quiere hablar contigo, que le digo?
-¿Que le dijiste?
-Que vería si estabas dormida-Mimi estaba insegura de verla, por todas las cosas que habían pasado con anterioridad-Creo que ya entendió nuestra postura-Dijo Yamato
-Dile que pase, no tengo problema-Mimi dijo con una sonrisa triste
Yamato le hablo a sora para que fuera al cuarto con Mimi, mientras él iba a la cocina con Taichi
-Me hablo anoche, quería hablarles, fue su idea-Dijo Taichi mientras comía una dona
-Entiendo…
-¿Yamato que te pasa?-Pregunto Tai
-No sé que me esté pasando con Mimi-Dijo Yamato bastante avergonzado
-Tal vez…si te estés enamorando
En la habitación Mimi estaba sentada en una orilla de la cama mientras Sora estaba de pie a la puerta, no dijeron nada por varios minutos
-Casi no se te nota-Dijo Sora un poco avergonzada
-Es que aún es muy pequeño-Mimi dijo del mismo modo
-Mimi, quería pedirte una disculpa por como he sido, por lo mala amiga que he sido, y por no apoyarte en esta situación difícil…sé que tu no querías tener un bebe aun…y que esto te tomo por sorpresa…
-Sora…yo no quería hacerlo con Yamato…fue una mala experiencia de una noche de borrachera…lo lamento en verdad…
Ambas comenzaron a llorar
-No quería lastimarte en verdad…no quería ser mala amiga-Mimi lloraba muchísimo
Sora se acercó a ella a abrazarla, entendía cuan arrepentida estaba, Sora también se sentía bastante arrepentida de cómo se había comportado, y entendía también que ella no tenía derechos sobre la vida de ninguno de los dos.
Poco más tarde las dos salieron del cuarto un poco más tranquilas. Yamato y Taichi ya tenían preparado el desayuno, los cuatro comieron como si no hubiera pasado nada.
Al irse Tai y Sora, volvieron a quedar nuevamente solos, Mimi sentía una revoltura en su estómago, creía que volvería a vomitar pero paso en un segundo. Yamato no le dijo nada ni hizo nada tan solo se fue a lavar platos y a recoger lo que había quedado en la cocina.
-Oye…-Dijo llamando la atención de la castaña, fue a la cocina para ver qué era lo que quería Yamato-Junte el dinero suficiente para poder ir a que te revisen y veamos cómo se encuentra nuestro bebé
Mimi se sonrojo un poco por lo que acaba de decir Yamato, y no supo que contestarle, Yamato había cambiado completamente su actitud y había dicho "Nuestro bebé" Haciendo que Mimi se sorprendiera bastante por ese cambio tan repentino
-Pediré cita un día que tengas libre-Fue lo único que alcanzo a decir antes de que con las manos mojadas el rubio la atrapara
-No sé, que me esté pasando…no se…pero quiero permanecer a tu lado…junto a nuestro hijo-Le susurró al oído haciendo que el corazón de la castaña comenzara a temblar
Mimi no sabía si aceptarlo o no, o si era toda la tensión del momento, pero de algo estaba segura, ella quería seguir, quería sentir sus brazos alrededor de su cuerpo, y sus besos en sus labios. Quería volver a dormir como lo había hecho la noche anterior.
Hola a todos nuevamente, lamento haberme desaparecido y no continuar con esta historia, espero pronto terminarla y terminar definitivamente para continuar con unas que tengo en mi cabecita. Espero que les guste y los estaré leyendo
