Disclaimer: H.P. no me pertenece. Le pertenece a J.K Rowling
De alfas & omegas
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Oh. Ah. Mmm...
Harry besó los labios de Draco, tragando los suspiros que salían de su esposo y de sus propios labios; envolviendo a Draco más y más a medida que se movían al mismo ritmo. Si había algo más que amaba que tenerlo en una cama era tenerlo contra una pared, y los brazos de su esposo alrededor de su cuello, con una mano en su cabello, y con el rostro de lado con el fin de que Harry pudiera morderlo cuanto quisiera, era una prueba de que también lo disfrutaba. Dejó sus manos vagar bajo la ropa del otro, acariciando su preciosa espalda y escuchó el sollozo del otro, a medida que ambos incrementaban el ritmo. Estaban tan cerca...
-Muérdeme, Harry.
-Si, Draco. Mío-gruñó mordiéndolo sin dejar de moverse contra él.-Solo mío.
-Si, así, continua así, por favor.
Últimamente se besaban con desesperación, se buscaban con anhelo y Hermione decía que era parte de la recuperación del vínculo entre ambos. Harry creía que era solo porque estaban enamorados y acababan de casarse, como dijo Draco. Aún eran nuevos en esto, todo era emocionante, tranquilizador, obsesionante. Draco era malditamente hermoso. Harry quería mantenerlo cerca todo el tiempo, tocarlo siempre, besarlo...
-Te quiero, Draco-susurró cuando por fin ambos terminaron y empezaron a solo besarse tranquilamente, Draco no respondió, pero sonrió en su cuello y lo olfateó para luego suspirar tranquilo y acurrucarse contra él, cuando Harry los dejó suavemente en el suelo. -¿Estás bien? ¿No fui muy duro?
Draco negó.
-No. Fue perfecto.
Con una gran sonrisa, Harry se alejó un poco y lo miró.
Mejillas rojas, ojos brillantes.
No pudo evitarlo, lo besó.
Cuando pasaron unos minutos se echaron hechizos de limpieza, y Draco dejó que el otro acomodara su ropa. Parecía que ahora que esperaban a su cachorro, Draco se hubiera vuelto más dulce y Harry más cuidadoso y consentidor- lo cual no es tan bueno, había dicho Ron cuando por fin Draco y él recibieron visitas. Si antes no le decía nada cuando era malo, ahora menos. Oh, cállate, había siseado Pansy, felicitando a Draco, y Harry no había dicho nada en ese momento, pero cuando Ron lo había mirado al salir, Harry había deletreado arañas con los ojos entrecerrados, con lo cual el pelirrojo había empalidecido. Se pusieron de pie, caminando juntos al gran comedor. Estaban con las manos entrelazadas, mirándose y sonriendo cuando, de la nada, una bonita omega de la casa azul y bronce se paró frente a ambos. Harry frunció el ceño, mirándola sonreír y mirarlos con timidez.
-¿Se te ofrece algo?-preguntó Draco y Harry hizo una mueca, porque si bien el olor de Draco no era ciertamente alfa en este momento, seguía oliendo muy bien, y con su reciente pelea con un alfa por él, realmente no quería empezar de nuevo, no con un omega. Pero Merlín, juraba que si ella siquiera estaba pensando en quitarle a Draco...
-Entonces, estuve pensando-exclamó ella.-Harry- exclamó diciendo suavemente su nombre, y él la miró extrañado, porque ella no le parecía ni en lo más remoto conocida.- Tu eres un alfa muy poderoso, y estoy consciente de que tienes una unión con Malfoy, que es un beta que les parece atractivos a muchos omegas y alfas por aquí-exclamando que a ella no le apetecía para nada-, ¿pero no te parecería bien tomarme como tu omega? Desde que te olí he intentado acercarme, pero eres muy escurridizo-rio melodiosamente- apenas he podido atraparte en el pasillo.
-¿Qué?-Harry no pudo evitar tartamudear al escucharla.-Estoy casado-exclamó confundido por el repentino giro de los eventos.
-Oh. Uh. Bueno, estoy consciente de que un alfa puede casarse con un beta, pero eso no es exactamente satisfactorio para tu alfa ¿no es así? Es decir, los alfas estuvieron hechos para acoplarse con los omegas, estoy segura que puedo satisfacerte, mucho. Malfoy puede seguir siendo tu esposo, no me importa. Mientras me permitas marcarte y me tomes como tu compañera oficial. Un omega y un alfa unidos, marcados uno al otro, son compañeros Harry. -Y son más importantes que un simple matrimonio, insinuaba, cosa que solo Draco pareció comprender-Son algo sagrado, todo entre ellos es perfecto.- exclamó como si le explicara a un niño pequeño, como si él no lo supiera. El alfa la miró irritado. Por supuesto que lo sabía, su compañero estaba a su lado.
-¿Cómo?-exclamó él disgustado.
-Oh, él no te lo ha dicho-exclamó con fingida inocencia- algunos alfas, usualmente los más poderosos, como tú, suelen marcar a un omega, incluso si están relacionados a un beta. Un alfa no creo que lo permitiera, pero quien sabe. He escuchado incluso de dos alfas compartiendo omegas, volviéndose compañeros entre ellos-Canturreó acercándose a un congelado Harry y quedando a centímetros de él, dejando salir su aroma. Harry no quiso, pero algo en este le hizo vibrar el cuerpo. Era un olor fuerte, atractivo, pero no tanto como Draco. Con Draco, se derretía, quería consumir su aroma para apoderarse por completo de él. Ella solo era... compatible, escuchó la voz del rubio cuando le explicó porque Zabini estaba obsesionado con él. -Sin embargo, si no es lo tuyo o no quieres que Malfoy se sienta mal, puedo evitar la parte donde te muerdo, para que no estés unido a nadie y sigas libre. Y puedas tener más de un omega. Para un alfa es fácil tener varios omegas, tu sabes, sus instintos los guían a aparearse, ellos quieren tener cachorros. Mientras más omegas tengas, más cachorros. Un beta macho no hará eso por ti -Exclamó victoriosa-Yo podría dártelos. Provengo de una buena familia, no estuve involucrada en la guerra,-sonrió de lado hacia Draco, con ojos brillantes-tengo un buen físico. Podría incluso dejar que tengas más omegas si quieres, mientras no tengan más privilegios que yo. Si quieres podrías probarme-exclamó con voz seductora- y ver si te gusto. Si lo hago, podrías morder. Si te gusto mucho podrías dejar que te muerda-exclamó empezando a alzar los brazos para enredarlos en su cuello y mostrar el propio. Su aroma excitado llegó a ambos, y mientras no hizo nada a Draco, Harry pudo sentir a su alfa reaccionando al sentir cerca a un omega fértil ofreciéndose. Harry no sabía si debía estar sintiéndose emocionado al verla acercarse, probablemente debía ser así, en cambio gruñó levemente un frío y agresivo detente congelándola en el proceso.
-Si, ¿por qué no la pruebas, Potter?-escuchó la fría voz de su esposo. Quien obviamente estaba molesto también. Probablemente por el cambio en el olor de Harry, con ella bañándolo con su olor. Harry arrugó la nariz.
-Estás haciendo que apeste-le exclamó a ella y la chica chilló indignada, aunque Draco sonrió esta vez.-No sé quien eres, pero si crees que soy un alfa de esos, que van teniendo un harem puedes irte a la mierda. Estoy casado con Draco.
Ella lo miró con calculado interés.
-Pero él es un beta-exclamó con desprecio.-No me molesta que esté con nosotros. Al menos no mientras descubres lo bien que un omega te puede hacer sentir. Aun si nunca quieres dejarlo, esta bien por mí, si eso te hace feliz.
Draco hizo una mueca.
-Pero a mi sí me molestas, como quiera que te llames.
-Henrietta.
-Henrietta.
-Puedo ver porque les interesas tanto. Tu también hueles bien-exclamó ella olfateando, como si apenas descubriera el olor de Draco, como si hubiera estado tan al pendiente de Harry que apenas le prestara atención.-No me molestaría tocarte a ti también.
Harry se tensó. Sus instintos le decían que no debía dañar a la omega, pero ella estaba hablando de tocarlo.
Nadie, nadie podía tocar a Draco.
-Estoy segura que solo estás asustado de ser reemplazado. Pero también podría hacerte sentir bien a ti, si mi alfa me lo pide-exclamó estirando la mano para tocar su cabello, como consolándolo. Draco abofeteó su palma.
-No me toques, zorra-siseó, solo para que Harry la atrapara y gruñera aplastando su mano. Ella gritó.
-NO LO TOQUES- exclamó.-No toques a Draco.
No toques a mi compañero, no toques a mi cachorro.
La chica frunció el ceño.
Draco no esperó más y se acercó a Harry, dejando salir feromonas.
-Apestas-exclamó.
-Lo sé. Me siento asqueado.
-Comprendo el sentimiento-exclamó Draco acercándose a él y restregándose. Mientras veía de reojo a la otra, con una sonrisa victoriosa. Sin embargo, parecía haber calculado mal, porque pronto Harry gruñó y hundió su cabeza entre su cuello y su hombro. Olfateando. Excitado. El slytherin jadeó cuando el gryffindor lo alzó y lo besó con fuerza. Draco se derritió contra él. No escuchó como la chica jadeaba y enrojecía de la ira, pero lo que si hizo fue sonreír, alzar la mirada y abrir la boca, mostrando los dientes, antes de morder a Harry. Harry gimió y devolvió la mordida, abriendo ligeramente la túnica y la camisa del otro.
-Él esta... pero tú eres un beta. Creí que eran rumores...
-Harry,-exclamó suavemente Draco-ella está viendo.
Palabras calculadoras, tono calculador.
Pero las palabras exactas para que Harry mirara con agresividad y ojos dorados a la chica.
-LARGO.
Ella se fue humillada, y Draco sonrió dejándose besar una vez más.
-Pequeño manipulador-exclamó el héroe y Draco rodó los ojos y luego rio.
-¿Qué es tan gracioso?-exclamó el moreno, separándose de mala gana.
-Te ofreció un harem. A ti-se rio de nuevo.- Espera que se lo diga a Pansy.
Harry rodó los ojos.
-No sé por qué ríes si estaba muy molesto.
-Exacto. Ella quería morir.
Harry lo asentó despacio y lo abrazó suavemente.
-Es una perra, Harry-exclamó con un tono quejumbroso, acompañado de un puchero. Harry no pudo evitar sonreír porque al parecer, Draco era muy bueno en ello. Y que tu vieras un puchero en Draco Malfoy hablaba de lo mucho que confiaba en ti. Para Harry era encantador, y lo demostró dándole un beso en la frente.-Cuando ella dijo que podías tener muchos cachorros mientras más omegas tengas...-empezó inseguro y Harry tomó su mano empezando a caminar, ignorándolo.-¡Harry! Me pondré gordo y malhumorado y tu probablemente querrás a alguien dulce. Quizá tu alfa...
-Draco, cállate-ordenó Harry.- A la mierda el alfa, ya hablamos de esto. Te escogeré, siempre. Lo prometí.
Draco suspiró aliviado.
-Bien.
-Perfecto.
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La cosa con Harry era, que, bueno, era Harry. Y él sabía cuando Draco haría/hacía/hizo algo malo.
Era como un don.
Así que lo usual era perseguirlo y descubrir que era; pero ahora se conformó con preguntar.
-Estás tarareando-exclamó codeándolo en la clase de pociones-¿por qué estás tan feliz?
Draco sonrió brillantemente.
-Amo las pociones.
-Nunca has tarareado por ello.
-Bien, te amo-susurró.
El moreno se sonrojó y lo miró con timidez, pero no sucumbió.
-Draco...
-Harry...
El héroe suspiró.
-Confiesa, lo averiguaré tarde o temprano.
Draco lo miró por momentos, y luego pareció pensárselo y se alzó de hombros.
-Escuché por ahí que Henrietta fue comprometida con un alfa viejo, gordo, feo y promiscuo.
Harry lo miró extrañado.
-¿Henrietta?¿Quién es... ? Oh. ¿Tuviste que ver en eso?
-No- exclamó con inocencia, pero su sonrisa salía en su rostro por lo feliz que estaba.
-¿Cuándo lo hiciste si siempre estoy contigo? Y cuando no lo estás estás con Pansy y Theo, ¿ellos saben?
-¿De tu casi harem omega? Por supuesto.
Su esposo rodó los ojos.
-¿Ellos saben lo que hiciste?-especificó.
Draco negó y batió sus malditas pálidas pestañas, pensó Harry, con dulzura.
-No hice nada, Harry, me lastima tus sospechas. Yo solo le conté a Pansy lo que pasó y a ella casualmente se le escapó cuanto visitó a su madre este fin de semana, y a su madre se le escapó con un viejo amigo suyo. No tuve nada que ver, no fue mi culpa. Ciertamente no de Pansy, ni de su madre, pero ese hombre esta muy feliz de saber lo muy considerada que era Henrietta. Que lastima, estaba empezando a pensar en su propuesta.
Harry sintió un golpe en el estómago por ello, a pesar que sabía que Draco mentía. Draco, en cambio, lo miró juguetón, como declarando que bromeaba, pero Harry no pudo evitar preguntar, con voz quebrada.
-¿Tu querías que yo tuviera varios omegas?¿O querías que la compartiera contigo?
El slytherin frunció el ceño, pero cuando vio su expresión siseó.
-Mierda. No claro que no. Te mataría, Harry. Pensé que lo sabías. No puedes estar con nadie más-susurró. -Tengo a tu cachorro, tengo tu marca y tu anillo. Tu eres solo mío. Me gane ese derecho. Y me lo ganaré más cuando saque un bebé de casi tres kilos de mí, con ojos verdes y ese desordenado cabello.
Sin importarle si los demás lo veían, Harry tomó su mano.
-Me encantaría que fuera rubio-susurró el león. Aún no le habían dicho a nadie más que a los más cercanos, pero Harry esperaba con ansias a que empezara a notarse.
-Te quiero...-Susurró Malfoy como si fuera su secreto más preciado, y dejó salir un dulce aroma que Harry se permitió disfrutar antes de mirar a los demás con ojos irritados.
-Préstame atención- exigió el Príncipe de Slytherin.-En fin, aunque eso me hace feliz, creo que hoy será el día-exclamó.
-¿El día de qué?
-En que Zabini sale del hospital.
-¿Y por qué eso te hace feliz?-gruñó.
-Porque sé algo que tú no, pero pronto también sabrás.
Harry murmuró un mmm pensativo y curioso.
-Hoy nos sentaremos en Slytherin-exclamó Draco y Harry asintió sin quejarse, aunque lo más probable sería que al final comieran en Gryffindor si Zabini se sentaba en la misma mesa que ellos. Harry simplemente empezaba a acostumbrarse a su alfa, y estaba seguro de que no permitiría que su pareja y su cachorro estuvieran cerca de ese cabrón italiano. Estaban en la cena, jugueteando entre ellos cuando la puerta se abrió y todo mundo volteó a ella. Harry también lo hizo y gruñó cuando lo reconoció, solo para darse cuenta que había algo malo. Que no sentía al otro alfa alrededor. No había olor dominante, no había instintos.
Abrió la boca y miró a su esposo, que sonreía ligeramente hacia el recién llegado, antes de voltearse y tomar un pedazo de pan, y lanzárselo al moreno.
-Cierra la boca.
-¿Pero qué? ¿Cómo?-tartamudeó.
Draco solo se alzó de hombros.
-No tengo idea de qué preguntas, pero a menos que estés enamorado de él, razón por la que tendría que matarlo, será mejor que cierres la boca y voltees esos preciosos ojos verdes hacia mi.
-Draco...-empezó antes de notar que estaban en público y se calló.-¿Él es...? -empezó a preguntar, notando como varios alfas slytherin sentían el cambio del italiano y susurraban entre ellos, quien avergonzado se sentaba lejos de todos.-No lo entiendo, ¿Qué paso? ¿puedes perder tu segundo género?
Draco lo miró, batiendo sus malditas pálidas pestañas.
-¿Perder tu segundo género?-preguntó con inocencia, como si no lo supiera-No lo creo. Jamás oí que pasara.- Harry estaba seguro que lo sabía. Muchos miraron a Zabini, y luego a Draco, quien los miró después de minutos. -¿Por qué me miran?-les preguntó- ¿qué pasa?
Nadie respondió.
Él suspiró.
-De verdad no tengo idea de qué pasó. Pero yo no le hice nada-exclamó.
-Escuché que ambos, los tres-tartamudeó un niño pequeño- estuvieron en el hospital. Y ustedes salieron primero.
Draco rodó los ojos.
-Si quieres saberlo, intentó marcarme y estuve revolviéndome de dolor en una cama por días. Harry estuvo a mi lado, mientras se eliminaba la marca. No sé dónde maldita sea estuvo él, Ginevra Weasley lo vio todo, y huyó o algo así, yo me desmayé así que no supe qué pasó, y no me importa. Si quieres saber, pregúntale.
-¿Te mordió?
La conversación cambió por completo y las especulaciones contra Draco callaron y se voltearon a debatir cómo podría haber perdido Zabini su estatus. No fue hasta que Astoria Greengrass alzó la mirada hacia él y exclamó que tal vez había sido un hechizo o poción oscura, que la mesa se calló nuevamente y todos la miraron.
Siendo la ex-prometida de Malfoy era notoria la tensión entre ambos sangre puras.
-¿De verdad me crees capaz de hacerle eso a quien fue un amigo mío?-preguntó sin expresión y ella lo miró fijamente sin responder. Mantuvieron sus miradas por mucho tiempo, antes de que Harry interrumpiera el silencio.
-A menos que estés enamorado de ella, razón por la que tendría que matarla, será mejor que voltees esos preciosos ojos grises hacia mi.
Ambos parpadearon sorprendidos por sus palabras, y luego, Draco simplemente rió y lo miró.
-Como dije-exclamó sin mirar a nadie más que a Harry-no sé que pasó. Y no me importa.
Harry sonrió, seguro de saber que sí sabía, y le sonsacaría la información esa noche. Astoria simplemente se puso de pie y salió del comedor.
-Prueba el pastel de chocolate de hoy, Draco-aconsejó Theodore y la mesa volvió a su tranquilidad habitual.
A lo lejos, Harry miró a Zabini comer en silencio, fingiendo que no quería gritar y maldecir, actuando también como si tuviera algo encima que lo amarrara a su banco y le impidiera hablar; pero también lo vio mirarlos de reojo, y mirar con dolor a otro lado, cuando Draco le dio un beso en la mejilla a su esposo, y sonrió dulcemente hacia él.
Compatible, pensó de nuevo, Draco y Blaise habían sido compatibles, y en otras circunstancias, como que el italiano no le hubiera dado la espalda y hubieran seguido siendo amigos, estarían juntos. Lo hubieran estado, porque Zabini era rico, sangre pura, slytherin y apuesto. Era similar a Draco, y Draco no hubiera dudado en confiar en él para unir sus caminos.
Lo siento, por ti, pensó por dentro, pero perdiste tu oportunidad y jamás la tendrás de nuevo.
Nadie más podría tenerla. Harry no se las daría.
Besando la mano de su esposo, sobre el anillo que los unía a ambos, sonrió y entrelazó sus manos, pensando como en medio de ellas, pronto habrían dos diminutas manos, siendo sujetadas.
Draco, por supuesto, no se quejó. Apretó firmemente y después de mirarse por segundos, retomó la conversación con Pansy. Harry volvió su mirada a Zabini, aun desconcertado de no sentir su alfa contra el de él. Comprendiendo lo que implicaba que Zabini fuera un beta, Harry miró a al rubio y entendió la emoción de la mañana en pociones. Draco estaba feliz porque se sentía a salvo. No tenía miedo, porque el beta no podía marcarlo nuevamente, jamás podría ganarle a su parte alfa o al alfa de Harry y, por supuesto, no podía expandir un aroma dominante ni oler a otros.
Por lo tanto, ellos ya no eran compatibles, ni tenían instintos que los unieran.
Eran solo Malfoy y Zabini. Y ellos habían separado sus caminos luego de la guerra.
Con un alivio recorriendo su alma, Harry empezó a tararear.
