Shaman King pertenece a Hiroyuki Takei


9

Yoh talló con fuerza sus ojos y trato de quitar el vapor que había en el lugar, quizás estaba soñando talvez aún seguía con altos niveles de alcohol en la sangre, pero no, no era una jugada de su mente somnolienta, era su padre, justo ahí de pie mientras secaba su cabellera sacudiéndola suavemente.

-¿Q-Que haces aquí?... quiero decir ¿Qué tal papá? –Su risa se convirtió automáticamente en una nerviosa, mientras daba un paso hacia atrás para darle el pase completo a su padre y de incorporarse en el pasillo.

-Vine de visita, antes de que partamos de Izumo la próxima semana, su madre al parecer ya ansia verlos. –Dijo el hombre mientras caminaba hasta la habitación designada para él y su esposa.- Por cierto, ¿dónde está Hao? En la mañana que llegué, intente abrir su habitación para saludarlo pero esta atorada o algo similar.

Por todos los santos espíritus, no recordaba a Hao, al intentar pronunciar una palabra para excusarlo y quizás salvarle el pellejo, un estruendoso ruido proveniente de las escaleras llamo la atención de ambos y ahí estaba su adorable hermano, levantándose torpemente de su tropiezo con sus propios pies, en su rostro se le veía que no durmió en toda la noche y debido a eso, una expresión de molestia estaba presente por igual, ni siquiera se había dado cuenta de que su padre estaba ahí, viendo todo lo que sucedió.

-Padre…-Saludó a secas, a Yoh solo le lanzo una mirada con odio, estaba un poco resentido por no recibir respuesta unas horas atrás, al poner la mano sobre el seguro de su habitación algo dentro de él hizo conexión al escucharse saludar a la persona que lo veía asombrado por la actitud y la apariencia que se cargaba su progenitor, Hao se giró aterrado para confirmarse que si era su padre el que estaba ahí.- Espera… ¿Qué haces aquí?

El más grande de ellos solo rio, le habían hecho la misma pregunta en cuestión de segundos.

-¿Por qué hacen tanto ruido? –Pregunto Horo Horo, asomándose por la puerta de su habitación aun somnoliento. Al parecer el diminuto escándalo de los Asakura había logrado despertarlo temprano.

-Horokeu, buenos días. –Le saludo el padre de ambos, haciendo que Horo despertara igual, llevándose la sorpresa de ver nuevamente al padre de su amigo en el recinto… y semidesnudo.

-B-buenos días… -Regreso el saludo, saliendo de su habitación. Un poco incómodo, ya que era la primera vez que veía al señor Asakura en toalla,

-Solo estoy de paso, ¿dónde estabas Hao?

La pregunta que había evitado por tanto tiempo, su cuerpo se paralizo y solo paso saliva pesadamente, no tenía escapatoria ni respuesta ante eso, no sabía cómo enfrentarlo, Yoh solo seguía ahí de pie frente a la entrada del baño observando nervioso la escena.

-Yo…Pues…-Sus nervios se incrementaron al punto de quitarle el habla. Entre su repertorio de mentiras no encontraba un pretexto perfecto para que su padre lo creyera. Respiro hondo e intento calmarse- Estuve en casa de un amigo, haciendo un trabajo para la escuela, justo apenas hoy temprano lo pudimos terminar. –Al decir eso, ya había abierto su habitación y como de un rayo entro despavorido.

-Q-Que gusto tenerte en casa padre –Habló Yoh, rompiendo el silencio y entrando al baño.

El señor Asakura estaba muy confundido, no sabía que era lo que había pasado en esos momentos. Horo Horo solo cerró su puerta discretamente.

Después de un rato, Yoh salió de su baño, sintiéndose renovado y listo para enfrentar ese día, segundos después Horo Horo salió y camino hacia donde el castaño acababa de salir, también tomaría una ducha, no fue nada cómodo tener que dormir con el olor de vomito de anoche, de todas formas, el padre de los gemelos ya se encontraba abajo platicando y carcajeando con sus padres.

Una hora más tarde, todos se encontraban reunidos en la cocina, disfrutando de un apetecible desayuno.

Hacía tiempo que Yoh y su hermano mayor no desayunaban al lado de su padre, había perdido la cuenta desde la primera vez que se sentaban a la mesa sin él o su madre, ver la sonrisa de esa mujer por las mañanas recibiéndolos con un cálido abrazo, en la mesa el plato servido y ambos, disfrutando de una reunión familiar, añoraba volver a vivirlos estas vacaciones, así como también deseaba ver a la chica que le robó los pensamientos en solo unos segundos.

Desde que Horo Horo llego a vivir con ellos a la pensión, Yoh lo incluyo como un integrante más en su hogar, a pesar de que los tres habían caído en la tutela de su abuela materna, los años que sus padres compartían de amistad habían funcionado de maravilla en que los dos se relacionaran desde su infancia. La presencia de su persona, lo ayudaba a llenar, no del todo, el pequeño hueco que la ausencia de sus padres le provocaban, sabía que su amigo tenía momentos en los que se sentía igual, vacío extrañando el calor de su hogar, pero este mismo tenia presente que era cuestión de adaptarse con el tiempo.

La tarde transcurrió con bastante tranquilidad, el negocio de las aguas termales no estaba siendo muy concurrido ese día, Horo Horo e Yoh se la pasaron ayudando a la abuela Kino en algunos deberes ya que por suerte para ellos no tenían tareas para ese fin de semana, Hao por esa ocasión solo desayuno con ellos y después regreso a dormir, ya eran más de las seis de la tarde y el chico aun no despertaba.

Horo Horo termino de acomodar las toallas limpias en la repisa para los clientes, bostezo ligeramente y sonrió al saber que su ayuda había culminado, se dirigió a unos de los bancos que se encontraban en el área y tomo su celular, revisando si tenía mensajes de su hermana o sus padres, faltaba solo una semana para volver a viajar a Hokkaido nuevamente y así olvidarse de todo, solo por ese periodo de tiempo.

Abrió el chat de su amigo, quizás tendría algún pequeño plan al terminar de ayudarle a la anciana, no quería pasar la noche aburrido.

HoroHoro 6:50 pm:

¿No has terminado?

Yoh 6:55 pm:

Si, ¿sucede algo?

HoroHoro 6:56 pm:

¿Algún plan con los otros para esta noche?

Yoh 6:56 pm:

Chocolove dijo que sus padres llegarían hoy de Estados Unidos, y Lyserg está castigado, jeje… Así que no hay plan Horito.

Una notificación había captado la atención del azul al mantener la conversación con su amigo, era una invitación a una fiesta y no tomo importancia a la persona que se atrevió a invitarlo, la dirección era en casa de alguien que no tenía ni la más mínima idea de quien era, al menos algo demasiado diferente a comparación de los desastres en casa de la chica alemana. En tan solo un pestañeo, mando la foto con la dirección a Yoh, quien sin dudarlo y obviamente, no se negó.

Ambos chicos ya se encontraban listos para irse, Horo Horo ya se encontraba abajo e Yoh antes de encontrarse con su amigo reviso el cuarto de Hao quien aún yacía profundamente dormido, no tendrían problemas con él por hoy y eso significaba un gran alivio para los dos.

Al dirigirse a las escaleras para ir a la planta baja, su padre iba subiendo quien lo vio con una cara de curiosidad al notar la prisa que su hijo transmitía, no hizo pregunta alguna, pues al ver a Horo Horo esperando del gemelo menor aprovecho esa minúscula oportunidad para saber a dónde se dirigían, el azul simplemente le contesto que irían a casa de un amigo del instituto y con esa respuesta el mayor de los Asakura se dio por bien informado.

Cinco segundos después, los adolescentes abrían la puerta de la casa para salir a divertirse una noche más.

A pesar de que la dirección de la fiesta quedaba un poco más lejos de lo que creían, no tuvieron problema con caminar hasta allá, quizás el único inconveniente seria el regreso, pero no tenían por qué preocuparse de eso ahora, simplemente querían pasarla bien, ver caras nuevas, se estaba volviendo bastante aburrido que siempre fueran los mismas personas a pesar de que las invitaciones a la casa de Kanna eran más virales y eso caia en que hubiera quejas por parte de los vecinos y por la cantidad de menores de edad que se acumulaban. Solo esperaban que esta vez fuera más diferentes.

Llegaron al lugar, estaban en un sector de Funbari que no conocían del todo, mucho menos Yoh para ser quien llevaba más tiempo viviendo ahí. Era una casa más grande que la de Kanna, las personas entraban y salían a su placer, la iluminación superaba las expectativas, incluso podían compararlo con un antro. Entrar no fue difícil debido a que la amplitud del terreno dejaba que la gente se moviera más libremente y no tener que empujar y provocar accidentes con las bebidas. Sí que le había ganado a Kanna, por mucho, incluso el jardín era mucho mejor.

Caminaron rápido hasta la parte donde se suponía que servían el alcohol o bebidas de otro índole, era un cuarto muy grande, y parecía ser la cocina, en la cual había una mesa de billar y algunos jóvenes se entretenían ahí jugando, en otra esquina apostaban y no dinero, era muy común que en el póker terminaran desnudos, pero eso era un juego que a ellos no les interesaba del todo. Llegaron a la barra, encontraron todo tipo de botellas, algunas ya casi vacías, Yoh se acercó a lo que tenía forma de una hielera enorme y saco cuatro latas de cerveza, y dos de ellas se las lanzo a su amigo atrapándolas con éxito.

Las abrieron y brindaron por una excelente noche, hasta el momento no habían visto a alguien conocido. Permanecieron un rato en la cocina, en lo que terminaban su primer cerveza, querían saber que otras sorpresas prometía el lugar. Al parecer, el dj era alguien quizás reconocido, tal vez de manera underground, alguien en pleno crecimiento en la industria.

Horo Horo bebía pacíficamente, disfrutando de la música y viendo la lata mientras la meneaba suavemente para verificar que tanto liquido aun contenía, Yoh estaba perdido en su celular y en ratos daba sorbos a su bebida, segundos después de aburrirse guardo su celular, vio su cerveza y de un solo trago la termino dejando a un lado la lata de la misma, soltó un suspiro y se puso a observar a sus alrededores, no había mucho que admirar, solo chicos que buscaban embriagarse y sentirse lo mejor del momento.

-Hey Yoh… Vayamos a otro lado, estoy empezando a aburrirme.

-Como digas amigo.

Los dos salieron de la cocina y tomaron un pasillo que bien, no sabían exactamente en donde terminarían, esa casa era más grande y hasta parecía un laberinto en su interior, caminar por ahí atraía las miradas de las chicas que pasaban por su lado, algunas coqueteándoles con una sonrisa a las cuales Horo Horo también les regresaba mientras las veía de espaldas, unas cuantas parejas en pleno acto sexual. Bastante incómodo. El final del pasillo los había llevado justo a un cuarto de televisión que este tenía una enorme ventana y daba justo al patio con la piscina, donde mucha gente y la música era más fuerte, salieron para visualizar y convivir un poco más, las personas ahí se estaban acumulando pero todo seguía marchando de maravilla para los dos jóvenes, abrieron su segunda cerveza y le dieron un largo sorbo, debido al gas de la fermentación Horo Horo soltó un discreto eructo, al mismo tiempo, un par de chicas caminaban a su lado le lanzaron una mirada con un poco de lujuria lo cual estremeció al chico regresándoles una sonrisa seductora y viendo cómo se perdían entre la gente, algo dentro de él lo incitaba a seguirlas pero por otro lado comenzaba a sentir que los observaban fijamente, por unos segundos creía estar alucinando por las cervezas que tal vez, comenzaban a hacerle efecto demasiado pronto pero no, estaba seguro que ya había adquirido cierta resistencia al alcohol con varias salidas con los gemelos y por supuesto las reuniones con Chocolove. Vio la mano donde sostenía la lata, cada vez la sensación de que lo veían aumentaba.

-Yoh –Le llamo a su amigo tocando su hombro para llamar su atención, quien estaba perdido disfrutando la música.- Voy por otra cerveza. –Yoh se giró repentinamente y simplemente asintió con su cabeza. Horo Horo vio para sus espaldas que la gente comenzaba a llenar el lugar, la música era buena así que no podía negar que el sitio no tardara en reventar. Camino con un poco de dificultad para llegar hasta donde se suponía un rato atrás tuvieron que atravesar, solo esperaba no pasar por otro suceso parecido al de Ren, sería el colmo.

Al entrar, notó que no sabía cuál era el camino que los llevaba a la cocina, ese pequeño cuarto tenía dos entradas y ambas con un pasillo y la gente que aparecía de ambos volvía más difícil deducir cual era el correcto que lo llevaría hasta las cervezas, decidió jugársela a la suerte, no podía dejar esperando a su amigo, más que nada por el hecho de que a él no le gustaba hacer eso con las personas.

A cualquier lado que volteara era la misma escena cliché de cualquier película adolescente promedio de una fiesta lo divertido era que así es como estaba viviendo la realidad en ese momento, solo pudo soltar una pequeña risa al haber analizado su alrededor pero no tenía por qué preocuparse de eso, su verdadero problema era que no sabía si era el pasillo correcto que lo llevaría a la cocina para tomar algunas cervezas y regresar al patio con su amigo. Llego hasta el final, dando a una especie de sala de estar, nuevamente pero no la reconoció.

-Carajo ¿Cuántas habitaciones hay aquí? –Se preguntó así mismo mirando a todos lados y dando el ultimo sorbo a su lata, la tiro cerca de ahí, no importaba de todos modos no era algo de que angustiarse cuando solo estabas ahí disfrutando del lugar y emborrachándote gratis, buscó alguna salida o que ese misma habitación tuviera una conexión con la primer sala que había visto en la casa, donde se encontraba estaban teniendo un juego bastante alocado, camino disimuladamente hasta el circulo que desprendía bastante energía.

-¡Siguiente!–Exclamo uno de los que estaban sosteniendo el cono con la manguera conectado a la boquilla al ver a Horo Horo querer acercarse.

-N-No yo… -El Usui se alarmo un poco alzo sus manos en señal de intentar alejarse de ellos, estaban bastante borrachos.

-Vamos, no te hará daño. –Dijo el mismo chico, llevándolo de un brazo hasta los demás. Algunas chicas estaban riéndose y Horo Horo solo estaba un poco asustado, pues nunca en su vida o al menos en las fiestas había visto tal cosa. Sostuvo la manguera con un poco de confusión y un poco de temor, y uno de los otros chicos preparaba dos botellas grandes de cerveza, Horo Horo solo pudo abrir los ojos bastante sorprendido y trago saliva.

-Solo tienes que tomarlas todas…hasta el fondo amigo.

-B-Bien –Soltó una risa nerviosa y coloco la manguera en su boca, uno de los chicos sostuvo fijamente el embudo mientras otro abría las botellas, Horo Horo inclinó su cabeza hacia atrás y vio como el líquido caía hacia el fondo del embudo y recorría el pedazo de plástico para segundos después tratar de beberla lo más rápido posible sin ahogarse, la presión era bastante ya que habían elevado un poco más el cono y sentía como la respiración se le cortaba, en un reflejo rápido se quitó la manguera de la boca y escupió un poco de la cerveza, algunos chicos le festejaron por ser valiente y jugar y los otros reír, se limpió la boca y eructo suavemente, tomo aire nuevamente y también empezó a reírse.

Vaya juego tan más extraño y molesto en cierto punto, se retiró del lugar sigilosamente al ver que a otro de los presentes lo comenzaron a acercar para continuar las rondas, su única misión y que en ese instante olvido por completo era conseguir más cervezas para largarse nuevamente al patio –claro, sin perderse, porque estaba más que claro que esa maldita casa parecía un jodido laberinto-, camino hasta la única salida que tenía ese cuarto, esperaba que por lo menos tuviera suerte esta vez. El pasillo fue más corto, y logro ver lo que parecía ser la cocineta y más gente, soltó un enorme suspiro al saber que sí pudo llegar a la cocina, la poca iluminación del lugar le dificultaba ubicar aquella hielera donde habían tomado las cervezas cuando recién llegaron a la fiesta. Enfoco su mirada en cada pequeño espacio sin perder los detalles y logró localizarla, se dirigió hacia allá, justo a un lado del enorme refrigerador, abrió el contenedor y tomo dos paquete de cervezas, era la mejor idea, de todas formas el lugar estaba que reventaba de toda la mierda consumible que podría imaginarse.

Justo al cerrar la hielera y dar dos pasos para tomar nuevamente su andar, chocó con una peculiar y familiar silueta, una chica de cabello a los hombros y que le volteo a ver con una mirada llena de odio provocando que Horo Horo se helara, la chica continuo de largo.

-Eso fue jodidamente incomodo.-Se dijo para sí mismo, volvió a eructar de forma discreta y retomo su paso, sin siquiera fijarse a su alrededor, alguien por segunda ocasión choco con él teniendo como efecto que Horo Horo perdiera un poco el equilibrio y cayera de lado, por suerte las cervezas no resultaron con daños, al ver hacia arriba para saber quién había provocado la caída, se trataba de Tamao, la cual se asustó bastante al punto de que sus ojos se volvieron cristalinos, se tapó su boca con su mano y un chico que venía detrás de ella, vio la expresión de la chica y rápidamente sin dudarlo dirigió su vista al chico que intentaba levantarse del suelo.

-¡LO SIENTO! –Grito apenada haciéndose a un lado al ver que su amigo que la acompañaba le daba una mano, Horo Horo reconoció fácilmente al que ofrecía su ayuda, no pudo negarla, llevo las cervezas de su lado izquierda hacia su pecho y le dio su mano, para poder impulsare y levantarse sin problemas.

-No te preocupes Tamao estoy bien, gracias… ¿Nichrome? –Dijo sonriéndole nuevamente a Tamao quien aún estaba sonrojada de la vergüenza por lo que había ocasionado.

-¿Estas bien Horokeu? –Pregunto la chica ya un poco más calmada, Nichrome había tomado una de sus manos sin que el chico se diera cuenta para lograr tranquilizarla.

-Maldita sea, fíjate por donde caminas Tamao –Exclamo alguien molesto detrás de Nichrome, con brazos cruzados y regalándole una mirada de enojo a la chica, quien solo dirigió su vista y atención a otro lado, no le prestaría atención. Horo Horo reconoció la voz quejumbrosa y algo dentro de él comenzó a aumentar su temperatura corporal, ahí estaba nuevamente, Ren Tao, el chico que desde hace unas pocas semanas lo había dejado cautivado con peculiar tono de ojos, el recuerdo de la noche anterior invadió sus pensamientos como un cuchillo en un pan, no se inmuto en siquiera dirigirle la palabra noto que ya estaba un poco subido de copas por lo que mejor presto más atención a la chica de cabellos rosas y su acompañante.

-Y bien… ¿Ya se iban o…? -Pregunto curioso para intentar distraerse de la intimidante mirada del otro.

-No, en realidad estábamos buscando la salida al patio, ya tuvimos suficiente con estar dentro de este lugar extraño. –Respondió Nichrome, quien aun sostenía la mano de Tamao.

-Bien, yo de hecho iba hacia allá, Yoh esta esperándome. –Soltó una risita carismática, Ren relajo su semblante al escuchar el nombre.- Si quieren seguirme. –Señalo con su cabeza mientras dio un paso para abrir camino nuevamente hacia allá.

-Bien. –Respondió Nichrome, tomando fuertemente a Tamao quien, a su vez tomo de la mano a Ren sin importarle la queja que le había dado, tenían que llegar al destino.

Regresar no presento un dolor de cabeza para Horokeu, se sentía orgulloso de haberse aprendido el camino de regreso, ahora el reto seria buscar a su amigo ya que el patio, comenzaba a reventar de gente y la música cada vez estaba más fuerte e intensa, vio el bolso de su pantalón donde guardaba el celular pensando que quizás sería una buena idea si lograba mandarle un mensaje pero estaría jugando con la suerte de que lo llegara a ver o no, suspiro evitando estresarse por la situación, cerró unos segundos los ojos y luego se giró hacia Nichrome, abrió su boca para decirle algo y de repente él se acercó a saludar a alguien que se había acercado.

-¡Hey Horo! –Le saludo Yoh saliendo corriendo de toda la muchedumbre del lugar, palmeó el hombro de su amigo y le sonrió al notar las cervezas en cada mano de su amigo.

-Traje compañía. –Comento Horo haciendo una seña con su cabeza mientras le entregaba las cervezas a su amigo e Yoh saludaba a los nuevos presentes que les harían compañía esa noche, les ofreció una cerveza a cada uno y los cinco brindaron.

De fondo para ambientar el lugar se escuchaba al máximo la canción de Boneless* o eso parecía, quizás un sencillo remix del mismo dj de lugar pero que consiguió estremecer al público provocando gritos de emoción y euforia de los mismos. Nichrome y Tamao disfrutaban bailando juntos, Yoh que por razones que hasta el mismo desconocía logró bailar con dos chicas que se encontraban a un lado de él, Horo Horo estaba algo cerca de la entrada del patio, recargado en la pared y cuidando las cervezas mientras veía de reojo que Ren estaba simplemente bebiendo probablemente ignorando la presencia de Horo Horo ahí, de todas maneras era algo que no le importaba del todo, dio un sorbo a su cerveza llevándola a su final y arrojo la lata vacía detrás de él, acto que provocó que Ren volteara a ver el suelo donde yacía la cerveza y luego a Horo Horo, quien se encontraba abriendo otra mientras presenciaba el espectáculo del dj.

La canción había terminado, dando entrada a la siguiente la cual iniciaba con un toque de sensualidad y un bajo que se notaba claramente sin caer en lo molesto, la gente del lugar volvió a mostrar la emoción, y Ren se acercó a Horo Horo agachándose para tomar otra cerveza que como acto de seguridad de las mismas, se encontraban entre los pies del azul, el chico alcanzo a levantar su pierna para dejarle más espacio libre al otro y así no ganarse una mirada aterradora que sentía que lo destripaba en vida con solo hacerlo.

Ren abrió su cerveza y le dio un trago mientras observaba a Horo Horo para obtener su atención, no hubo oportunidad de contar el tiempo para conseguirla cuando el chico ya lo veía un poco confundido y nervioso en sincronía con un ligero sonrojo, esos ojos sí que le estremecían hasta lo más profundo de su cuerpo.

-¿Qué? –Preguntó de manera defensiva y bebió de su cerveza, mientras elevaba una de sus cejas.

-¿De qué imbécil?

-Arruinaste una de mis playeras favoritas, al menos creo que estamos a mano… -El azul sonrió de forma simplona.- Ya sabes, tus tennis por mi playera.

Ren cerró los ojos al escuchar la frase del azul, un vago y no tan confuso recuerdo pasó por su mente, al parecer era una especie de baño y quizás, el abdomen de un chico igualmente conocido, provocó que un sonrojo en sus mejillas apareciera, pero lograba que confundirse con su ebriedad.

-Podría ser… -Agregó, clavó su mirada en la del chico, que al analizarlo fugazmente, le llevaba por unos cuantos centímetros de altura.

-Veo que lograste llegar bien a casa y que te recuperaste.

-Mhmm… -respondió, desviando su mirada nuevamente a un grupo de chicos que llamó su atención y parecía jugaban a algo.- Eso no te incumbe.

-Al menos podrías agradecer que te ayudé a salir del baño, estabas bastante mal. –Dicho esto, Horo Horo se recargó de lado en la pared y le meneaba sutilmente su lata de cerveza mientras la veía, no vio la expresión del otro al decir eso, Ren abrió los ojos como platos, comenzó a toser pues el trago que había dado le lastimo la garganta y se sonrojo bastante, Horo Horo rio levemente con aquella acción y bebió tranquilamente.

-No sé de qué mierdas hablas.

-Ya veo –Horo Horo volvió a reír y dio otro trago largo a su cerveza, en ese momento, Tamao se acercó por unas cuantas cervezas para ella, su novio y claro, Yoh, rompiendo el momento incomodo que empezaban a crear los dos platicando un asunto de hace doce horas aproximadamente.

-¿Me puedes dar unas cervezas? –Pregunto amable la chica y sonriéndole, Horo Horo sin pensarla, se agacho y desprendió tres cervezas del empaque en el que venían y se las entrego sin más, Ren solo observaba la acción.- ¿Por qué no se acercan un rato? No parece que estén disfrutando del todo aquí, solo viendo.

-Pues… -Dudó un poco Horo Horo mientras se levantaba- quedan pocas cervezas podríamos…

-Dame una. –Pidió Ren interrumpiendo, terminándose la que sostenía en su mano de un solo trago, arrojando la lata vacía hacia un lado y con la otra extendida esperando la siguiente la cual recibió sin peros por parte de Horo Horo, él hizo lo mismo mientras Tamao los esperaba con una pequeña sonrisa al ver que habían aceptado sin reproches.


* Boneless - Steve Aoki.

Hola hola, ¿cómo han estado? espero que bien.

Disculpen la demora, he estado muy metida en la escuela y bueno, ya tenia escrito este capitulo pero el tiempo entre tareas y otras responsabilidades que surgieron no me daban tiempo para actualizar, además de que aun sigo escribiendo los demás capítulos para esta historia.

No la he olvidado completamente, la verdad si planeo terminar esta historia, su final si esta planeado al 100%, trataré de ser más constante con esta historia y la otra, aparte de que ya tengo en marcha otra que próximamente verán por aquí en mi perfil pero es de otro fandom xD. Y como les puse en el inicio de la historia -Capitulo 1- la he editado, así que a partir de aquí, todo es diferente a lo que habían leído, espero sea de su agrado, y bueno como me he dicho, los cambios son buenos.

Esto de la pandemia ha estado horrible, espero que se estén cuidando, que no hayan dejado de hacerlo y por favor quedense en casa amistades, mantengan su distancia y usen el cubrebocas como debe de usarse, no saben la ansiedad que me provoca el ver a las personas en la calle, al menos en mi país y ciudad, que ni lo usan correctamente.

Y agradezco los reviews que me dejaron me pone feliz saber que aun hay lectores que les interesa este pedacito de creatividad que les comparto, espero esta historia la continúen leyendo ;u;

Los tqm!