En La Cocina

.

.

.

- A ver a ver a ver, déjame ver si entendí bien – Decía Baird, quien estaba dejando su taza de café sobre la mesa, desde hace rato, todo el pelotón delta, y los integrantes del palacio de jade, excepto, Tigresa y Lía, estaban presentes… y si, tampoco estaba Shifu, y era mejor que no lo estuviera, para lo siguiente - … Antes de irte a la guerra, tuviste un pequeño, revolcón, con la mujer de tu vida – Po asintió, ante sus palabras, este estaba sentado en uno de los extremos de la mesa – A causa de esto, el revolcón, que tuvieron, termino en una cachorrita, que ella, te oculto, durante 5 años… curiosamente, el mismo tiempo, que estuvimos en guerra – Volvió a asentir – Y aun, con ya, casi 4 días, de estar conviviendo contigo, y tú con la cachorra… Ella jamás, hasta anoche, te dijo, que era tu hija – Volvió a asentir el panda - …Y… ¿Salió un ornitorrinco, o una tigresa, o una osa?

- ¡BAIRD! – Grito Cole, quien le soltó un codazo en el costado a su compañero - ¡Mas respeto hombre, estás hablando de su hija!

- ¿Qué? No es una ofensa, no estoy ni siquiera con las intenciones de ofender, solo me causa… intriga, sabes, una tigresa, una osa panda… cielos, no creí que… no pensé que… carajo… - Dijo Baird, quien se quedó sentado sobre su silla, con una mano frotando su frente

- Si hombre, sí, pero… ¿Por qué carajo un ornitorrinco? – Cole dijo, ahora burlón, causando una corta risa de todos, excepto de Po

- ¡No lo sé, solo se me vino a la mente esa estupidez! – Respondió Baird, con simpleza

- Estupidez o no… cuida tus palabras… - Dijo Dom, este tenía un tono de voz severo, antes de regresar la mirada a Po, quien se había visto algo distraído desde hace un rato, pero fue entonces cuando el jaguar, puso una de sus manos sobre el hombro del panda, haciéndolo reaccionar – Hey… ¿Cómo te sientes?

- …No lo sé… - Respondió Po, llevándose las manos a la cara para frotarse con fuerza, antes de gruñir sobre sus palmas – Grrrr, no sé ni cómo debería sentirme…

- Pero… ¿Tu estas feliz, no? – Pregunto Cole, enderezándose sobre su silla, de milagro era que estas no cedían por el peso de los mamíferos, y sus armaduras, mas su armamento y equipo – Ósea… ¿Estas, feliz de ser papa?

- Claro que si… Joder, si… chicos, a esa niña, cuando la conocí… es que yo… carajo ni siquiera sé que putas madres decir – Exclamo Po, llevándose la mano a su café, para llevarse este a la boca y beber un poco, antes de recibir las manos de los estudiantes y de Dom, sobre su espalda, y aun sobre su armadura, fue que le frotaron las manos encima, para calmarlo

- Tranquilo… tranquilo viejo… todo estará bien – Dijo Mono, quien dio suaves palmadas sobre el hombro del panda, antes de que Mantis brincara de su hombro y picara la nuca del panda

- Enserio, si mono se embobo con la pequeña por ser su sobrina, tu deberías estar todavía más embobado… Tu eres su padre – Exclamo Mantis, quien le regalaba una pequeña risa juguetona al panda

- … Tu lo sabias… ¿No es así? – Dijo Po, giro su mirada hacia la reptil, quien estaba subiendo a la mesa, hasta quedar de frente con el panda – Tu sabias que Tigresa… tuvo una hija mía… desde hace mucho tiempo… ¿Verdad?

- … Si… si lo sabía – Respondió Víbora, llamando la cara de sorpresa de cada uno, y ahora… a ella era a quien le estaba costando un poco de trabajo, dar la cara, por encubrir a su amiga felina

- …Y no me dijiste nada… - Dijo Po… esta vez, con el mismo tono severo, frio y duro de antes, casi arrugando su nariz, en señal de molestia - … ¿No eras mi amiga también?

- Po… viejo, tranquilo – Llamo Dom, quien se enderezo en su sitio – Sé que esto es difícil… pero Hey, ya paso… si, que mal, 5 años se fueron así… 5 años… pero hermano… aun te queda una vida, para estar presente en la vida… de TU hija… porque eso es, Po… es tu hija… nadie puede regresar el tiempo, lo que paso, ya paso… y no se puede cambiar… pero tienes que olvidar el pasado… para poder tener un futuro

Las palabras del jaguar, mas exactas no pudieron haber sido, cuando Po levanto la mirada, se encontró ahí con la sonrisa de casi todos, fue así, que este no tardo en soltar una ronca carcajada corta, antes de suspirar con pesadez

- Gracias… ustedes sí que saben cómo animarme… pero aun así, tengo y quiero hablar con Tigresa sobre esto… hay algunas cuantas cosas, que quiero decirle

- Perfecto, lo que tengas que decir, suéltalo, suéltalo todo viejo, eso te hará muy bien – Dijo Baird, antes de lentamente reclinarse sobre su asiento – Aunque… aun me pregunto… como fue que salió la niña… digo, sin que nadie se me quiera hacer el ofendido, tan solo quiero saber si salió… especial… o si salió… salió… válgame… es preciosa

Con la exclamación de Baird, la mayoría levanto el rostro, y vio al lobo mirando fijamente hacia la entrada de la cocina, para cuando se giraron, se encontraron con Lía, acompañando a Tigresa, la cachorra estaba usando un chalequito azul con bordados dorados y flores verdes jade encima, así como un pantaloncito holgado negro, Tigresa, estaba usando su ropa de antes, su chaleco rojo, con flores negras bordadas de dorado, la cinta sobre su cintura, y un pantalón holgado negro en sus piernas… la diferencia, era que ahora se notaba un poco más de su feminidad en el pecho, puesto que ya no se volvió a poner las vendas, siendo el centro de atención, Lía se escondió detrás de las piernas de Tigresa, Cole al notar esto, se levantó de su silla, y paso a ponerse de cuclillas frente a la felina rayada

- Hola lindura – Dijo este, sonriente como casi siempre, notando como Lía tenía su mirada fija sobre Baird, el puma al notar esto, rio con ligereza – Tranquila nena, es feo, pero no te hará daño – Estas palabras, hicieron gruñir al lobo, pero reír a Lía, quien de a poco, empezó a salir de su escondite - ¿Cómo te llamas?

- … L-Lía… Lía señor – Aun temerosa, movió su rostro al frente, olfateo un poco el ambiente alrededor del puma –

- ¿Te gustan los abrazos? – Pregunto Cole, arqueando una de sus cejas, ante esto, Lía levanto sus orejitas, y asintió levemente – Que mal… porque a mí no – Dijo este, causando que las orejas de Lía bajaran sin más, pero antes de dejar que esta dijera algo, fue que la tomo en sus manos, y la lanzo al aire, haciéndola volar unos segundos, antes de que aterrizara en las manos del puma, quien la estrujo cuidadosamente contra el pecho de su armadura – ¡A mí me gustan los abrazotes!

Ante estas acciones, Shuo y Lee, en conjunto con Tigresa casi se lanzan sobre el puma para atrapar a Lía, pero cuando escucharon la risa de su sobrina/hija, con una fuerza tan admirable pero relajante, fue que se quedaron quietos en su sitio, Lía reía igual que como reía cuando jugaba con sus tíos, o con Tigresa… si acaso, solo una vez la escucharon reír de una forma, de la que ella jamás rio con ellos… y fue una vez que encontraron a la cachorra jugando con el panda, pero eso es cuento para otro momento, por ahora, apenas Cole termino el abrazo, sentó a esta sobre la mesa, y pronto todo el escuadrón se sentó a su alrededor

- Tigresa… Te presento a Dom, Baird, y Cole… a si, a Xin, y a Yin – Los anteriores reclutas que había recibido en el patio de entrenamiento – El pelotón Delta… Lía… saluda a tus tíos, corazón

- ¿Mas tíos? – Pregunto Lía, un tanto sorprendida ante ese factor, tanto tío la iba a hacer doler su cabeza, pero eso quedo de lado, cuando sintió una mano tomando uno de los dedos de su patita, haciendo que la cachorra riera, pues era algo cosquilluda, fue ahí cuando se encontró con Baird, quien le hizo levantar la cabeza, y el rostro de un lado a otro

- Pues… bueno… es un milagro, que salieras un poco mas a tu madre… tienes un padre muy feo – Apenas dijo esto, recibió un zape de Cole, pero antes de que este le reprochara, el fruncido cejo de Lía, y su adorable gruñido, capto su atención de nuevo

- Mi padre tiene mejor parecido que usted… perro feo – Respondió Lía, quien además de cruzarse de brazos, le mostro la lengua al lobo

Esto ocasiono que todos estallaran a carcajadas, con Po, fue diferente, un cierto orgullo no impido que el panda inflara el pecho, alegre, orgulloso de que su…hija lo defendiera, sonrió nuevamente de lado, antes de ver, como era que Dom no dejaba de inspeccionarla, al grado en el que termino por reír suavemente

- No cabe duda, es hija tuya… tan peleonera como el padre – Declaro Dom, causando nuevamente las risas de todos, aunque mayormente del escuadrón, haciendo que el panda se enderezara en su sitio

- No sé de qué me hablas… - Respondió Po, con simpleza

- Oh, vamos, ahora no te hagas el modesto – Dijo Baird - … "Oye hijo de puta, esa es mi almohada" – Imito el lobo, al panda,

- "Tienes a la de dos para regresarme el cartucho de mi Lancer, perra" – Siguió Cole, haciendo una boba imitación igual

- "Baird, mas te vale moverte de ahí, o te voy a enseñar lo que es el sufrimiento" – Prosiguió Dom, ahora los tres estallando a carcajadas, carcajadas que hicieron bufar molesto a aquel panda – Se los juro, este tipo, en las barracas, era una bomba de mecha corta

- Y cuidado de que le muevan su cepillo de dientes de lugar… porque si no… su puta madre, no recuerdas ni tu nombre al día siguiente – Dijo Cole, causando ahora la risa de cada uno

Si bien Tigresa, no estaba de acuerdo con que Lía estuviera escuchando semejantes palabrerías de aquellos soldados, no se le escapó a ella la gracia de su mente al imaginarse a Po peleando casi por cualquier cosa, tuviera o no justificación… algo de eso lo recordaba, pues Po, no era de los que ocultaban las cosas, si en algunas de sus cartas le comentaba a la felina el cómo se metía en bastantes problemas… incluso recordó haber leído algo respecto a un problema que tuvo con el cocinero de la base… y que ambos terminaron recogiendo el arroz, grano por grano del suelo, sus pensamientos pasaron de largo, cuando Lía estaba llamándola

- ¡Mami, mami! – Gritaba la cachorra entusiasmada, cuando recibió la atención de su madre, fue que esta observo como en las manos de Lía había una pequeña bolsa de tela oscura repleta de monedas – Mira lo que mi tío Cole me dio – Abría la bolsita, incluso fue que le dejo ver a su madre que tanto había en aquella bolsa

- Ay mi vida… - Algo apenada, vio Tigresa hacia Cole, el cual tan solo sonreía, no dejaba de ver a la cachorrita con ojos de felicidad… si bien el puma, tenía sus sobrinos… con Lía, posiblemente sería diferente, pero fue entonces cuando el carraspeo de una garganta, llamo la atención de todos, hacia el panda, quien estaba viendo fijamente a Tigresa, haciendo a esta, bajar sus orejas

- Chicos… llévense a Lía al salón de entrenamiento… quiero hablar con Tigresa… a solas… - Apenas dijo esto, Lía también agacho las orejas, intento decir algo, para evitar una situación incómoda, pero Tigresa, cuando tuvo la mirada de su hija sobre de ella, esta negó suavemente, antes de lentamente, Dom levantarse, y dejarle la silla que tenía cerca de Po, donde Tigresa se sentó, y de uno en uno, empezaron a retirarse, pero antes de irse del todo – Y a quien descubra espiando… me las va a pagar…

Dicho esto, aceleraron el paso, hasta cierto punto, habían entendido que al panda no lo debían de molestar, de lo contrario, cosas malas podrían suceder, e igual, ahí se quedó, solo con Tigresa, Dom, había tomado una de las manitas de Lía, y se la llevo junto a los demás… pronto un silencio incomodo, y denso se formó en la cocina, donde Tigresa, mirando fijamente hacia la mesa, junto sus manos, y empezó a jugar con estas, picando sus dedos entre sí, así como sus pies, que los saco de las sandalias… para frotárselos entre si

- … ¿Tienes… Quieres hablar tu primero? – Pregunto Po, con un tono de voz, duro, y grueso, pero firme… severo…

- … Si… Tal vez… - Tigresa cerro los ojos, tomo tanto aire como pudo en sus pulmones, y lo dejo salir… estaba nerviosa, y con justa razón, el panda se había esperado toda una noche para decirle de frente, sus cosas, pero que cosas, eso no lo sabía, pero estaba por descubrirlo – Lía… ella, si es tu hija… aquella noche… cuando tú te fuiste a luchar la guerra… y yo me fui a Kenshi… no pensé en las probabilidades que… que habrían, no pensé que quedaría embarazada… creo que no estuve, atenta a mí misma… cuando estaba allá… empezaron las náuseas, los mareos… no lo quería creer, pensé que podría ser solo una ridiculez… pero entonces… dos meses después… me entere… si era cierto… era verdad… y no… no te lo dije… porque no sabía cuál sería tu reacción, simplemente, no pensé que…

- No… No pensaste… y punto – Le interrumpió Po… pronto, se haría notar el enojo en este… su ira contenida… - Fuiste egoísta… pensaste, únicamente en ti… - Cada palabra del panda, era una cuchilla atravesando el pecho de la felina… pero era porque, además de haber sido palabras ciertas, sentía el tono dolido en la voz del panda - … Respóndeme esto… ¿Cuál pensaste que sería mi reacción? … Digo, ¿Tan mal pensabas que iba a reaccionar? Porque… sigo sin comprender, que podría ser tan malo… como para ocultar, no sé, un embarazo

Tigresa agacho la cabeza… Po de verdad que estaba enojado… estaba dolido, y Tigresa estaba avergonzada, bajo la profunda mirada del panda

- No estoy segura… tenía miedo Po… tenía mucho miedo …

- ¿Miedo de que Tigresa? … es que no lo entiendo ¿¡Miedo de que!? – Grito casi histérico el panda, causando que la felina pegara un brinco en su sitio, y diera rienda suelta, a sus lágrimas

- … Miedo a que no me aceptaras… a que no aceptaras al bebe… de que nos odiaras… - Fue ahí cuando Po, arqueo una de sus cejas, y rio a carcajadas roncas, y sarcásticas

- … Eso es ridículo Tigresa… - Respondió, en reproche, Po

- No lo es – Respondió Tigresa, queriendo conservar un cierto tono de seguridad en sus palabras - ¿O me vas a decir que estaba en tus planes, tener una hija? … Me dirás que ser padre por… por accidente … ¿Estaba en tus planes?

El puño cerrado del panda, impacto sobre la mesa, y así fue que este se levantó de su asiento, Tigresa por el susto, se levantó igualmente, y empezó a retroceder, queriendo usar la silla en la que antes estaba sentada para cubrirse

- ¡NO QUIERAS LLAMAR A LIA ACCIDENTE!... ¡NO TE ATREVAS, SIQUIERA A LLAMARLA ASI! – Grito Po, furioso, Tigresa, ante las suposiciones del panda, aun utilizando la silla para protegerse, fue que se molestó, y le regreso el reproche

- ¡No la estoy llamando accidente! ¡Decir las cosas, como pasaron, no es asumir, que la considero un accidente! – Grito ahora Tigresa, aun lagrimeando a mares, pero molesta al final, tanto así, que aparto la silla, y encaro al panda de frente - ¡Y SI ASI FUERA! ¡DEJAME DECIR QUE ES EL MEJOR MALDITO ACCIDENTE QUE HE TENIDO EN MI VIDA!

Aun con los gritos, el panda no dejaba de estar en aquel estado de molestia, de ira contenida, pero incluso Tigresa haciéndole frente, le sorprendió, pero no lo suficiente, pues este la sujeto con fuerza de los brazos, la suficiente para evitar que se escapara, pero no tanta como para lastimarla

- Los accidentes… no existen… Tigresa – Susurro el panda, a milímetros del rostro de la felina – Pero sabes una cosa, Tal vez tengas razón en eso… en eso, te doy la razón… no pensé tampoco en ese factor, cuando te hice el amor… porque eso fue para mí Tigresa, para mí fue un acto de amor, no fue solamente un maldito revolcón ni mucho menos algo de una sola noche… pero las cosas pasan por algo… y me hubiera hecho… inmensamente feliz… saberlo desde el principio… me hubiera hecho sentir, el hombre, mas dichoso del mundo, saber que iba a tener un bebe, con la mujer, que tanto amaba… y que aun amo… y es por eso, mismo, que no me hayo respuesta… del porque… me lo ocultaste…

El panda la soltó de los brazos, y ahí se quedaron, ambos, uno pegado al otro, sin apartarse de los ojos del otro, incluso aun llorando, Tigresa tenía ese semblante serio, firme y severo que acostumbraba tener… estaba molesta, pero comprendía el dolor del panda

- Entonces respóndeme esto… ¿Qué hubieras hecho? … Estabas en una puta guerra, Po, que hubieras hecho, estando tan lejos de casa – Pregunto Tigresa, asumiendo una postura defensiva, pero eso solo causo una amarga y sarcástica risa del panda… como si lo que hubiera escuchado… fuera una completa mierda

- ¿Qué que hubiera hecho? … Tigresa… eres más lista que eso… no hagas preguntas, estúpidas… - Dijo el panda, recobrando la seriedad de hace unos momentos – Hubiera desertado… hubiera buscado cualquier excusa para poder retirarme, e irme contigo y la bebe… o si no hubiera desertado, habría hecho cualquier otra cosa, hubiera escrito cartas a nuestra hija, hubiera mandado dinero para nuestra hija, gobernadora o no, hubiera mandado, flores, peluches, lo que fuera, pero le hubiera hecho saber, a MI hija, que su padre, estaba ahí, que él, la amaba… ¿¡Y sabes porque lo hubiera hecho!? ¡Porque te amaba! Y… carajo ¡Aun te amo! Pero un hijo Tigresa… me duele… me duele, y me lastima… que hayas sido capaz… de ser tan cruel, y ocultarme así a nuestra hija… algo tan grande, tan importante… pensé… pensé que tu también me amabas

Las manos del panda aflojaron su agarre, y fue entonces cuando este lentamente bajo la mirada… y al suelo, a los pies de ambos… empezaron a caer al suelo… el panda no resistió mas… el peso de su corazón dolido y entristecido… por lo que fue a dar de rodillas al suelo, sollozando pronto… pero pronto… Tigresa se puso de rodillas frente a él, para entonces, tomarlo de sus mejillas, y hacer que levantara el rostro… ahora ambos, viéndose con sus vidriosos orbes, uno al otro

- Y yo te amo a ti… te amo… te amo… y si… sé que es difícil de creer… pues no me hubiera planteado la idea de que me despreciarías a mi… ni a tu hija… NUESTRA… hija…

…El llanto pronto se intensifico por parte del panda, y este volvió a bajar la mirada, con su corazón roto… con su ánimo por los suelos… sí que se había guardado tanto en su pecho desde anoche… pero Tigresa, aun estando en un estado igual, o peor al panda, fue que se aferró a este… y oculto su rostro en el hombro del panda, queriendo evitar que la vieran de ese modo tan vulnerable… duraron así, un buen rato, antes de apartarse uno del otro, y aun, llorando, sollozando… fue que se vieron, fijamente, los ámbares de ella sobre los jade de, el,… sus rostro inconscientemente fueron a acercarse, y fue cuando el eterno momento, tuvo su conclusión, pues sus labios, se encontraron, y frotaron entre sí, en un contacto labial bastante suave, y si bien, los sollozos no habían parado, el contacto, era tan especial, como debía de ser, con los rostros de ambos inclinándose de un lado al otro

Aunque, pronto unos suaves pitidos, llamaron la atención de ambos, siendo ahora, que se separaron del beso, y dirigieron las miradas hacia la puerta de la cocina, donde se encontraron a Jack… ese simpático robot, que en sus manos, estaba cargando una especie de carta… la cual Tigresa reconoció, pero el robot, se la entregó a Po, quien la tomo, y este la soltó, el papel de la carta estaba desgastado por el tiempo… pero era algo lógico

- ¿Y esto?... – Pregunto Po, sin tener la más mínima idea, de lo que estaba viendo

- Es una carta… que escribí para ti – Susurro Tigresa débilmente, sin dejar de ver la carta, antes de ver a Jack - … Malo… - Esta recibió una pequeña y corta burla del robot, que pronto activo su camuflaje activo - …La escribí para ti… el día que me entere que estaba… embarazada…

- … La voy a leer… después – Con sumo cuidado, fue que tomo la carta, y guardo está en su pecho, dentro de su armadura – Por ahora… respóndeme esto… ¿Quién es Jian?...

La pregunta, petrifico a Tigresa… más estas se quedó inerte en su sitio pocos segundos, antes de que levantara la mirada, y se encontrara con Po… a quien le suspiro levemente

- …¿Seguro de que quieres saber?... – El panda, le asintió - … Bien… pero es una historia muy larga panda

- Tengo tiempo… no te preocupes…

.

.

.

En El Salón De Entrenamiento

.

.

.

- Ahora, presten mucha atención, esto es parte de su entrenamiento – Llamo Dom, este desde que llegaron al salón de entrenamiento, se dedicó únicamente a los reclutas, mientras, que la atención de cierta cachorrita, estaba fija sobre sus movimientos - ¿Conocen la regla de oro?

- Oh, yo si la conozco – Dijo Yix, el cual se aclaró la garganta, sin dejar de sujetar su Lancer – Era… trata a los demás, como quieres que…

- No, aquí no novato – La voz de Dom interrumpió las palabras del recluta, quien junto a la contraria, dirigieron su mirada sobre Dom – La regla de oro de los Gear, es cúbrete, o muere… veamos que tan bien saben cubrirse

Viéndose uno al otro, ambos reclutas asintieron, y empezaron a caminar alrededor del salón de entrenamiento, hablando estos consigo mismos

- Bien… ojos abiertos – Dijo Yix, el macho

- Vigila tu entorno… - Siguió Yin, la hembra

- Mantén la cabeza agachada… - Dijo el macho nuevamente, antes de que este tomara cobertura detrás de la tortuga de jade, del lado izquierdo de su circunferencia, y Yin del otro lado, en la diestra de dicha, sin apartar la mirada del otro lado, no veían a Dom, sino al frente

- Bien… de nuevo, pero esta vez háganlo corriendo, como si las balas les estuvieran lloviendo encima

Cuando Dom dijo esto, los reclutas se apartaron de la tortuga de jade, tomando el impulso necesario, para regresar corriendo a donde anteriormente se encontraban, tomando cobertura nuevamente solo que ahora un poco más rápido y brusco que antes, casi resbalando los pies por el suelo, Lía, sin poder evitarlo, fue que se puso de pie, y aun, observando lo que estos estaban haciendo, se fue a cubrir detrás de uno de los pilares de madera de los tantos que había en el salón de entrenamiento

- Otra vez

Estos se apartaron nuevamente… así como Lía se apartó de aquel pilar, cuando esto, Cole golpeo el costado de Baird para llamar su atención, el lobo molesto casi no tardó en responderle al puma por el golpe, mas este se lo aguanto, cuando le señalo en dirección a la cachorra, quien apenas corrieron los Gear, esta corrió por igual, poniéndose a cubierto detrás del mismo sitio, la sonrisa no se hizo esperar de ambos mamíferos… era casi idéntica a su padre, y decían casi… por algunos cuantos factores aparte

- Bien… esta vez practicaremos la recarga del arma – Dijo Dom, acercándose pronto a los Gear junto a la tortuga de jade

A esto, Lía se apartó, y se quedó sentada sobre el borde de la arena donde estos se encontraban, mas sin embargo, aun con su colita serpenteando, su concentración se vio ligeramente perturbada, cuando un par de manos dieron sobre sus hombros, casi pegando un salto por la sorpresa que le había dado el aquello, fue que se relajó, al ver que se trataba de sus tíos Shuo y Lee

- Hola enanita – Dijo Shuo, quien tomo asiento a su lado izquierdo, y Lee al derecho - ¿Cómo estás?

- Pues… yo estoy bien… - Respondió Lía, a medias, aun no estaba segura del cómo debería de sentirse… si bien, estaba enojada, molesta, no podía estarlo, demasiado, al menos, no con el panda… pero sabia y estaba segura de algo… ese panda, iba a darlo todo, por su felicidad… y si antes le hizo falta, ya no le iba a hacer falta, nunca… nunca más – Digo… dentro de lo que… cabe…

- … ¿Es por la noticia? – Pregunto Lee, la pequeña anteriormente había estado molesta con ella… pero parecía ser que ahora, ya habían hecho las paces, y entre los dos, sonrisas alegres se compartían una vez más

- Si… pero – El pero de la pequeña, llamo la atención de ambos tigres, para cuando se fijaron, la cachorra les estaba sonriendo, por igual – Que ahora, mi padre este presente… no quiere decir que ustedes serán menos para mí

Esas palabras, acompañadas de una sincera y alegre sonrisa de oreja a oreja, hicieron levantar los ánimos de ambos tigres… si aún guardaban, algo de rencor por el panda, no podían mantenerse enojados, con Lía, con Tigresa si, todavía un poco más, era su hermana… pero Lía… Lía era su sobrina de ambos, su rayito de luz, su pequeña esperanza… su adorable demonio de jade… ambos, cargando a la cachorrita, la pusieron entre los dos, y la estrujaron con delicadeza en un abrazo, cálido, y cariñoso

- Pase lo que pase Lía… nunca vamos a dejar de amarte… y nunca dejaremos de estar ahí para ti, ni para tu madre – Dijo Shuo, llevando la diestra sobre la nuca de su sobrina, donde le empezó a rascar suavemente, causando así que la pequeña ronroneara con suavidad

- …Aun si… ¿Si nos mudamos? – Pregunto temerosa Lía, bajando las orejas y terminando su ronroneo, para llevar sus deditos a picarse entre sí con suavidad, un tanto nerviosa -

- … ¿Cómo así? – Pregunto Lee… quien desvió su mirada ligeramente a la puerta del salón de entrenamiento, pues había un cierto sonido que capto su atención, y apenas y pudo ver como una cola llena de manchas, estaba empezando a alejarse despacio - … ¿Sabes? Nos lo dices luego Lía… yo, ya vengo – Apenas de esto, fue que Lee se puso de pie, y salió caminando hasta la puerta, donde apenas estuvo seguro de que nadie lo vio, salió corriendo… hacia las habitaciones

.

.

.

Continuara…