21
Incertidumbre
Lincoln terminó de juntar en varios topers algunas de las sobras que no se ocuparon en el transcurso de la mañana en ciertos platillos, lo suficiente quizá para no pasar hambre por el resto de la semana, o al menos eso supuso su padre cuando con su permiso lo vio reunir toda esa comida. Tenían buen aspecto y su aroma era mucho mejor, Lincoln ya podía imaginarse el sabor.
—Estoy seguro que con esto quedarán satisfechos los antojos de Lynn por… el resto del día.
Su padre reprimió una risa al escucharlo.
—Creí que eso era para ti.
—No soy yo quien come por dos, esa siempre ha sido Lynn, ahora en su estado pareciera que come por tres.
El hombre asintió.
—¿Sólo por tres? Capaz que esté comiendo por cuatro o cinco.
Lincoln sintió un escalofrío, pero de pronto recobró la compostura por un instante perdida.
—No, por uno solamente. Lisa ya me hubiera dicho algo si fueran más de uno.
Ahora quien experimentó esa sensación de incertidumbre fue su padre.
—¿A ti te lo hubiera dicho?
—A todos en general. Técnicamente es su médico de cabecera, ¿no?
No era eso a lo que su padre se refería y quiso dejárselo en claro. Sin embargo, durante el transcurso de regreso a casa, como de costumbre no se sintió capaz de hablar con él al respecto, al menos no de manera abierta.
—Sabes… pensaba pedirle a Junior que regresara a vivir con nosotros durante algún tiempo por su bebé. Entre tu madre, tus hermanas y yo podríamos ocuparnos de él mientras ella se reestablece y regresa a su equipo.
—No es mala idea —a Lincoln le tocó conducir en ese momento, por lo que su atención estaba principalmente en el camino—. Igual le dije ya a Lynn que puedo apoyarla también en cuanto termine la carrera en todo lo que necesite si entre los dos rentamos un departamento de verdad o algo así.
Su padre hizo un gesto de incomodidad que su hijo no notó.
—Creí que tu idea al graduarte era mudarte yéndote a vivir con Leni y Liena. —No es que ese otro plan le agradase en realidad.
—A largo plazo supongo que podría encontrar la forma de ocuparme de las dos. Sabes que quiero mucho a Liena y como su padre postizo tengo un compromiso con ella.
—No eres legalmente el tutor de tu "sobrina", sin embargo, entiendo que te sientas así. Pero… ¿por qué te sientes comprometido con el bebé de Lynn? Eso no tiene nada que ver contigo… o es que… ¿Tiene que ver con lo de…? Ya sabes… ¿lo que hacían años atrás?
Lincoln se tensó. No se le ocurría un modo de contrarrestar eso y ya estaban por llegar a casa donde si no jugaba bien sus cartas, su padre podría confrontarlo de forma más agresiva junto con su hermana.
—Sólo me siento más cercano a Lynn más que con el resto y por eso me preocupo por ella. Somos una familia y se supone que nos debemos de apoyar, ¿no?
Cuando estaban por estacionar, el padre estaba a punto de replicarle algo cuando de la entrada al verlos llegar, unas desesperadas y espantadas Lola y Lana salieron al jardín.
—¡Papá, Lincoln! ¡Algo le pasó a Leni!
Los dos hombres olvidaron su discusión. Lynn fue el primero en salir y calmar a las dos adolescentes preguntándoles qué ocurrió, pero en su desesperación casi no se les entendía, por lo que balbucearon cosas como el nombre del hospital a donde una ambulancia se había llevado a Leni, un accidente y como Lynn estaba en ese momento en casa atendiendo a Liena que estaba asustada.
Ambos palidecieron al escucharlas. Lynn puso sus manos sobre ambas chicas para calmarlas.
—Tranquilas, chicas. En este momento iré allá con su madre mientras que Lincoln se quedará con ustedes para…
Escucharon un motor poniéndose en marcha. Antes que el hombre pudiese reaccionar, su hijo ya había retrocedido en el coche para dirigirse hacia el hospital que las gemelas mencionaron. Su padre trató de alcanzarlo tan desesperado como sus hijas.
—¿Qué estás haciendo, Lincoln? ¡Regresa aquí!
—¡Tú encárgate de ellas! ¡Voy a buscar a Leni y a mamá!
Sin otra cosa en mente que no fuese la preocupación que sentía por su hermana, la que más había sufrido en su vida en comparación al resto, se marchó.
Rita abrazó a su hijo soltando un mar de lágrimas. Le había sido complicado explicarle todo lo ocurrido sin romperse.
—Leni… protegió a Liena de que la atropellaran al empujarla, siendo ella quien fue recibió el golpe. El conductor no tuvo la culpa, frenó tarde por lo repentino de todo. Pero Liena… si ella no…
—Liena está bien. Le entendí a Lana que Lynn la está cuidando y es seguro que Lisa ya la revisó para ver que no tenga nada. No te preocupes por ella, mamá.
No fue lo que Rita quiso decirle, pero prudentemente decidió no mencionarlo.
—Tu padre y las chicas querrán venir a verla.
—Todo a su tiempo, pero si nos dan permiso de visitarla y lo hacen, deben de hacerlo en orden y… Lynn tendrá que abstenerse. Es fuerte, pero su estado al mismo tiempo es delicado por lo que me explicó Lisa y…
—Lo sé. No debe de acercarse a los lugares donde podría correr riesgo de contagiarse de algo, además que el estrés por el que de seguro debe de estar pasando no le hará bien a su bebé —suspiró resignada—. Parece que nunca terminó de reestablecerse por completo de su condición delicada aunque aparentara lo contrario. A veces pienso que por eso cuando era una niña muy pequeña… permanecía demasiado tiempo contigo.
Lincoln miró con intensidad a su madre a los ojos y esta le regresó la mirada pudiendo percibir que podía ver más allá de los mismos. De pronto él rompió la conexión al hablarle.
—Mamá, por favor regresa a casa. Papá te está esperando y sé que debe de estar preocupado ya que me vine sin pensar y sin pedirle permiso al reaccionar en el momento. Yo me ocuparé de todo y les avisaré de cualquier novedad.
Necesitó más que eso para conseguir convencer a su madre de tomar un taxi y marcharse con la promesa de ponerlos al corriente del estado de su hermana conforme supiera algo.
Durante el camino, Rita no quería sentir que responsabilizaba a Liena por lo sucedido, pero le era difícil no hacerlo. No sabía qué era lo que su hija y nieta estaban discutiendo, cuando de pronto esa niña enfurecida le soltó a Lynn que la odiaba antes de huir corriendo hacia la calle donde luego Leni… si ella no hubiera hecho eso… ¿Qué pudo hacerla reaccionar de esa manera?
Sabe que años atrás Lynn se comportaba de forma muy grosera con la niña y en más de una ocasión le llamó la atención por eso; sin embargo, las cosas cambiaron entre ambas incluso antes que les anunciara su… embarazo.
De pronto a la mente le vino el muy lejano recuerdo de una niña rubia de seis años, su primogénita, furiosa y sentida cuando comprendió lo que significaba el niño varón que pronto su madre daría a luz. Se necesitó de una seria charla con Lori para hacerla entender que seguiría amándola tanto como lo haría con Lincoln en cuanto este naciera. Ella estaba celosa por la atención que recibiría el siguiente bebé. Ahora Lynn tendría el siguiente bebé, pero Liena no reaccionó de esa manera con los embarazos de sus tías Lori y Luan, sólo con el que pensó le robaría la atención, no de su madre, sino de su tío al que veía como si fuera su padre, porque ese bebé entonces…
«—Ma... mamá… Lincoln y Lynn, ellos… debo decirte que ellos…
—Lo sé hija, ya lo sé. Tu padre y las demás ya lo sabemos.
—Perdón… perdóname. Es… de Lincoln. Es de Lincoln.»
Y luego las palabras de Lori del día que Liena nació se sumó a los recuerdos.
«—Estaban besándose. Los descubrí besándose en la boca.»
Y la voz de la misma Lynn, cuando fue al cuarto de su hijo por algo que ya había olvidado en uno de sus aniversarios pasados y la descubrió ahí con él conversando.
«—No eres tan tonto como pareces. Después de todo tus ideas son tan buenas como tus besos.»
Y Lisa asegurándoles a ella y su esposo algo que nunca creyó posible.
«—A pesar de mis investigaciones, me es imposible averiguar quién es el padre del hijo de Lynn.»
«—¡Mira lo que hiciste, estúpida! ¡Mataste a mi hija!»
Las palabras de su abuela se habían grabado como fuego en la mente de Liena, las cuáles en conjunto con la lamentable imagen de su madre tirada en el suelo frente a ese vehículo, la tenían paralizada sin poder hacer otra cosa más que sollozar.
Lynn la había mantenido a su lado en todo momento desde que llegaron a casa y su tía Lola fue con la tía Lana a contarle todo. Si ella también la culpaba por matar a su mamá, no la detendría. Fue su culpa, lo sabía no sólo porque su abuela se lo dijera, sino porque era verdad. Si ella no hubiera huido… a su mamá nada le hubiera pasado.
No se dio cuenta cuando estaban en su habitación, ni prestó atención a Lily, que a su alrededor desesperada por lo que escuchó de las gemelas, le preguntaba a ella o a Lynn al respecto. Quedándose solas tras que Lynn sacara a la pequeña de la habitación, Liena se la imaginaba a continuación zarandeándola como cuando era más pequeña, quizá rodeando con las manos su cuello para apretarlo hasta que dejara de respirar y así dejara también de sentirse triste, lo cual no parecía mala idea. Tal vez la golpearía más fuerte y con más saña que a ese costal en su habitación.
Sintió cómo le quitó la ropa, pero apenas y podía reaccionar, concentrada aún en lo mala hija que era por haberle provocado eso a su mamá. El costado le dolía y un poco también su cabeza, aun así, el castigo le parecía poco a comparación a lo que pensaba merecer, o a lo que a su mamá le había pasado por protegerla.
Co una toallita húmeda Lynn comenzó a limpiarle la cara con una delicadeza impropia en ella. ¿Dónde estaban los gritos? ¿Las amenazas? ¿Los golpes? ¿Por qué se contenía en lastimarla más de lo que merecía al humedecer esas toallitas con aquella pomada pasándola sobre la parte de su costado que tanto le dolía, justo ahí donde se cayó y se le había formado una mancha negra?
—¿Te duele?
No le respondió. Había muchas cosas que le dolían, siendo aquel golpe lo de menos, tal vez merecidamente dolería más si Lynn dejara de hacerle eso que se sentía tan bien.
—Tu papá solía ponerme esto cuando me lastimaba en las competiciones desde la secundaria —la miró preocupada—. Tal vez deba dejarte aquí un momento en lo que busco a Lisa para que…
Ante el temor de quedarse sola, Liena repentinamente tomó de la muñeca a Lynn y negó con la cabeza. Las lágrimas volvían a traicionarla.
Lynn dejó a un lado con lo que estaba haciéndole las curaciones y se inclinó para abrazarla. Ninguna pudo contener su llanto.
—Perdón… —le susurró la pequeña al oído.
Antes de cargarla para llevarla con Lisa, Lynn se dio su tiempo para arrullar a su sobrina entre sus brazos.
De pronto Rita estaba en casa siendo entre llantos bombardeada con muchas preguntas. Cuando todos estuvieron más calmados en la sala, les explicaría la situación con Leni. Lynn estaba presente y sorprendentemente llevaba de la mano a la niña que aseguró odiarla, pero ella no prestaba atención a nada, la pequeña miraba al suelo, en apariencia aún en shock por lo ocurrido. Por indicaciones de Lisa, Lily se la llevó a otro lado para que pudiesen hablar sobre Leni.
—Necesito ir a verla. —De pronto exclamó Lynn Junior.
—No, hija —le respondió su padre—. Por tu estado lo mejor es que te quedes aquí. Ya estaremos al pendiente nosotros de lo que ocurra. ¿No podrías averiguar algo, Lisa?
La científica de catorce años chistó sorprendida, estaba distraída en su tablet tratando de ingresar a la base de datos del hospital para averiguar de primera mano sobre el estado de su hermana.
—Sí, ya estoy en ello. No hay nada de lo que no pueda enterarme.
"Menos el padre del bebé de una de tus hermanas, ¿no es verdad?" pensó Rita mordiéndose la lengua.
La familia le contó a su madre que ya le habían avisado a Lucy, Lori y a Luan sobre lo ocurrido, esta última estaba en camino y que por parte de ella trataría de contactar a Luna para contarle todo. No les quedaba hacer otra cosa más que esperar, algo que hicieron hasta que el teléfono sonó y el señor Loud contestó con todos al pendiente de lo que les contara tras terminar la llamada.
—Era Lincoln. Dice que es probable que la cirugía termine en un par de horas y a Leni la pasen al área recuperación —todos suspiraron aliviados, más la preocupación era latente en el hombre—. Sin embargo, el doctor le dijo que hubo algunas complicaciones y necesitarán hacerle varias trasfusiones de sangre —las gemelas se pusieron de pie, pero antes que abrieran la boca, su padre las contuvo—. Necesitan donadores que sean mayores de edad.
—¡Yo puedo donarle sangre! —Exclamó Lynn.
—Tú menos que nosotras puedes hacerlo —Lisa le señaló con severidad—. Aún si no estuvieras en un estado de embarazado tan avanzado, tienes en tu historial médico cierta condición congénita que requirió un prolongado tratamiento tras tu nacimiento.
—¡Pero eso se me quitó mucho antes que entrara a la primaria!
—Tal vez, pero eso no cambia el hecho que llegaste a padecerlo y por ello no recomendaría que hicieras donaciones médicas de ningún tipo, embarazada o no.
La joven se frotó la cabeza con frustración.
—Lincoln por supuesto va a hacer las pruebas de compatibilidad —continuó el señor Loud—. Veré si puedo ser de ayuda. Cuando estén aquí, le preguntaré a sus hermanas si pueden apoyarnos con esto. A las demás todo lo que les pido es que sean pacientes por el bien de Leni.
Rita se frotaba la cabeza. En cuanto Luan llegó sola dejando a su hijo con Benny, su esposo había partido con ella al hospital para lo de la donación de sangre llevándose consigo también a Lisa, esperando que esta pudiera si se lo permitían, examinar y hacerle a Leni un diagnóstico más a fondo.
El teléfono sonó y Rita fue la primera que se apresuró a contestar.
—¿Sí?
—Mamá —le contestó Lisa—, ya pude ver a Leni. Su estado es muy delicado. Los doctores están haciendo todo lo posible por ayudarla.
—¿Pero…?
—Su condición… es realmente precaria. Hay un porcentaje de éxito, pero este es mínimo y ya tuvo dos recaídas imprevistas—. Tenemos… tenemos que prepararnos para lo peor si acaso…
No se atrevió a terminar la frase, en todo caso Rita lo comprendió y se cubrió la cara gimiendo de dolor.
—¿Qué será de nosotros sin mi niña? —con un aguijonazo de culpa, exclamó—. ¿Qué será de su hija creciendo con nosotros sin ella?
Del otro lado de la línea, Lisa gimió angustiada perdiendo bastante ese porte serio y seco que se esforzaba en mantener.
—Se… se quedaría con Lincoln, mamá.
Rita gimió con fastidio. No era momento para seguir con ese teatro del tío que se comportaba como el padre de su sobrina.
—Esa decisión no es de Lincoln, Lisa.
—Eso lo decidió Leni hace meses.
—¿De qué estás hablando?
Su hija aguardó unos instantes antes de animarse a continuar hablando sintiendo cierta dificultad al hacerlo.
—Leni, ella… una vez le dio por pensar a futuro en lo económico, laboral, lo social… en Liena y… el punto es que hace algún tiempo vino conmigo buscando mi ayuda como lo hiciste tú, papá o Lori para redactar un testamento y… legalmente si algo le pasara… Liena quedaría bajo la tutoría y custodia de Lincoln.
Rita se frotó la cabeza impactada por esta noticia. Se sintió de pronto muy molestia.
—¿Y por qué no nos consultaron a tu padre y a mí esto?
—Bueno… independientemente de su condición mental, Leni ya es un adulto, mientras que Lincoln desde hace unos meses lo es también y fue él con quien sólo vi pertinente consultarlo, a lo que a pesar de lo mórbido que le pareció la idea, se mostró de acuerdo con la misma —Hubo un silencio muy prolongado antes que Lisa retomara la palabra al comprender que a su madre le estaba siendo difícil de procesar toda esta nueva información—. Sin embargo, no hay que descartar todavía que Leni se recuperará. Tenemos que mantener la fe en ello.
El que una persona como Lisa, que veía la ciencia como la única verdad absoluta, pidiera que tuviera fe, decía mucho de lo grave que Leni debía encontrarse, así fue como Rita lo percibió antes de colgar y sollozar por su hija.
