Tradiciones de Sayajines
Por Kou Kuroi (Ai Daidouji)
ATENCION: Los personajes presentados en esta historia no me pertenecen, son creación de Akira Toryiama y Rumiko Takahashi.
Lo único que me pertenece es la trama de la historia y algún personaje secundario.
Avisar también de que los personajes pueden salir algo OOC.
Sin más, os dejo con la historia, ¡espero os guste!
Funso
El grupo empezó a moverse liderados por el hanyou Inuyasha, tras el ataque de Hakudoshi y Kagura en su intento de robar las esferas del dragón.
- ¿Y para que querrían esos dos las esferas del dragón? – Pregunto un con curiosidad Gohan, a nadie en particular y sin buscar una respuesta realmente.
- Para derrotar a Naraku, nuestro enemigo. – Sentencio Kagome con seriedad. – No se muy bien si es porque me vieron recogerlos muy deprisa o nos escucharon cuando estábamos en la cabaña de la anciana Kaede, pero han descubierto que las esferas del dragón guardan un poder que podrían usar para derrotar a Naraku. – Explico la muchacha como si nada.
- Pero las esferas del dragón no tienen el poder de destruir algo que sea mas poderoso que quien las creo. – Explico Trunks tranquilamente. – Aunque claro, ellos no lo saben… - Murmuro después de decir esas palabras.
- Igual quieren pedir poder o la vida eterna. – Comento Vegeta con su típica seriedad. – Ja, no me extrañaría que hicieran eso. – Dijo en tono burlón, pero recordando la época en la que él también busco ese poder para poder derrotar a Freezer.
- Entonces es mejor que nos andemos con ojo. – Dijo el monje Miroku con seriedad. – Igual han averiguado como usarlas o nos han escuchado cuando Kagome nos lo explico. – Dijo mirando a la joven.
- Cierto, mejor que no los toquen. – Concordó Kagome como si nada.
- Tranquilos, las esferas están a salvo en las capsulas que lleva Trunks, ¿verdad? – Dijo Goten con confianza mirando a su mejor amigo.
- Exacto, mientras no me quiten las capsulas todo estará bien. – Dijo Trunks como si nada.
El camino siguió con calma, hasta que llegaron a un pequeño claro, entrada la tarde.
- Paremos aquí. – Ordeno el príncipe guerrero, parando todo el grupo. – Este es un buen sitio para entrenar. – Dijo mirando a todo el grupo.
- ¿Entrenar? ¿Y para que cojones necesitamos entrenar? – Cuestiono Inuyasha un poco molesto. – Con mi tesaiga puedo derrotar a cualquiera. – Dijo con orgullo el albino.
Vegeta miro a Inuyasha a eso, sonriendo con arrogancia.
- ¿Quieres pelea insecto? – Lo reto Vegeta posicionándose en modo de pelea.
- Me muero de ganas. – Inuyasha saco su tesaiga, preparado para darle batalla a Vegeta.
El resto del grupo los miraban atónitos, excepto cierta jovencita que inhalo aire, para mirar fijamente a su compañero medio demonio.
- ¡ABAJO! – Los que estaban al lado de Kagome saltaron del susto ante el inesperado grito de esta, mientras Inuyasha, una vez más, besaba el suelo bajo sus pies y finalmente, Vegeta quedaba atónito al ver a su rival besando el suelo.
- ¿¡Se puede saber que te pasa!? – Grito Inuyasha en dirección a Kagome, viéndola a esta de brazos cruzados, con una mirada aterradora.
- ¿A mí? ¿Qué te pasa a ti? Vas muy creído diciendo eso, pero todavía no hemos derrotado a Naraku, ni tan siquiera a Hakudoshi. – Sentencio la chica. – Además lo tuyo no seria solo de entrenamiento, acabarías muy mal herido porque no sabes cuando parar. – Dijo un poco mas preocupada. – Y entrenar no es tan malo, yo necesito aprender a usar mis poderes. – Dijo seria, mirándose las manos.
Inuyasha iba a replicar, pero se quedo callado al ver a su amada compañera y notar que realmente quería hacer ese entrenamiento.
Los demás, se quedaron mirando la escena en silencio, para que Miroku lo rompiera.
- No te quedes callado Inuyasha, responde. – Dijo de lo mas casual el monje, haciendo que el hanyou gruñera y saltara a un árbol lejano. – Este chico… -
- No cambiara nunca. – Negó Shippo con la cabeza como si nada.
Kagome suspiro resignada al verlo irse, para mirar a Vegeta.
- Lo siento mucho haber interrumpido, señor, pero realmente… - No sabia como excusar su comportamiento.
- Imagino que tras la paliza que te di, sabes que iba a morir. – Dijo sin más Vegeta mirándola fijamente. – Y ciertamente voy a entrenarte como es debido. – Luego miro al resto del equipo. – Lo mismo va para el resto, a partir de mañana entrenaremos sin falta. – Ordeno para girarse y caminar en dirección al bosque.
- ¿Papa donde vas? – Pregunto Trunks viendo a su padre irse.
- Volveré para la cena. – Respondió sin responder, dejándolos a todos en su sitio pasmados.
El grupo tardo un momento en volver a la normalidad tras el incidente.
- Entonces vamos a sacar ya la casa, ¿no? – Dijo Goten mirando a Trunks.
- Claro. – Dijo el chico sacando la casa sin más.
- Yo iré a por leña para el fuego. – Dijo Miroku para sorpresa de Gohan y Goten.
- No se puede hacer fuego dentro de casa. – Dijeron a coro los hermanos algo espantados.
El monje se rio divertido, para negar.
- Fuego para aquí, yo e Inuyasha dormiremos en el exterior. – Dijo como si nada.
- Y yo también. – Dijo Sango sonriendo. – Si vuelvo a dormir con Kagome no dormiremos. – Rio entre dientes, haciendo reír a Kagome también.
- Yo sigo preguntándome que fue que las mantuvo despiertas toda la noche… - Murmuro Goten como si nada.
- Quien sabe, estas chicas son impredecibles. – Dijo Shippo en el hombro de Goten.
- ¿Tu no te enteraste de nada? Dormiste con ellas. – Preguntó Trunks curioso mirando al joven zorro.
- Que va, al tumbarme en ese extraño futon tan blandito me quede dormido como un tronco y ya no escuche nada. – Dijo el niño como si eso fuera lo mas normal del mundo.
- Ya veo… - Murmuro el de pelo lavanda como si nada.
Por su lado, Kagome fue con Gohan a la casa a preparar la cena para todos.
- Muchas gracias por la ayuda, Gohan. – Agradeció la joven como si nada, mientras se dedicaba a hacer cosas.
- De nada, somos muchos y además es mucha cantidad la que debes preparar. – Dijo algo divertido el joven. – Me pregunto como mama puede hacer esto… - Murmuro para él mismo recordando a su madre con cierta nostalgia.
- Tía Milk si que sabe hacer grandes cantidades en poco tiempo. Igual que Bulma. – Comento divertida la sayajin.
- Cierto, ellas son las mas poderosas del universo. Consiguieron domar a los mas fuertes del universo. – Comento con gracia el mayor de los Son.
- Y Videl también. – Comento con cierta picardía Kagome. – Domino a otro poderoso sayajin. – Dijo con gracia.
- Pero yo soy hibrido, no tengo el sentido sayajin tan fuerte como papa o el señor Vegeta. – Dijo sin mas el muchacho.
La muchacha se rio al comentario, animándole diciendo que seguro que con un buen entrenamiento lo superaba seguro y cosas de esas mientras terminaban de hacer la cena.
Al cabo de un rato, ya con la oscuridad sobre ellos, todos menos Vegeta e Inuyasha se encontraban en la casa para cenar.
- ¿Y mi padre? – Pregunto Trunks al no encontrarlo por ningún lado.
- No volvió de la caminata todavía. – Hizo notar Sango sentada en la mesa.
- Igual deberíamos ir a buscarle, es peligroso con los demonios que rondan por aquí… - Dijo Miroku, notando como nadie de los extranjeros parecía preocupado por el tema.
- Me preocupa mas que se enfade por no dejarle nada de cena… - Dijo con sinceridad el joven Son. – El señor Vegeta puede dar mucho miedo cuando se enfada… - Murmuro recordando las peleas donde Vegeta parecía realmente molesto.
- Eso es cierto… - Concordó el heredero de Corporación Capsula recordando a su padre molesto.
- En otras palabras, Vegeta es fuerte, los demonios no le serán ningún problema. – Resumió Kagome para sus amigos, quienes no entendían como les preocupaba mas eso que los demonios.
- Si tú lo dices Kag… - Murmuro Sango confiando en su amiga. – Por otro lado… -
- El tonto de Inuyasha tampoco esta aquí. – Hizo notar el pequeño zorrito.
- Seguirá enfadado por lo de antes… - Murmuro Kagome preocupada. – Mejor iré a buscarlo y hablar con él. – Dijo antes de salir de la casa como si nada.
Tanto Sango como Miroku como Shippo la vieron sin más, mientras Trunks notaba los celos arder en su interior, sin saber muy bien porque no soportaba la idea de que Kagome se preocupara tanto por Inuyasha.
- ¿Celoso? – Noto Goten mirando a su mejor amigo con picardía. – Alguien tiene un fuerte rival amoroso. – Dijo divertido el chico, haciendo sonrojar a su mejor amigo.
- ¡Que va! ¿Por qué dices eso? – Gruño el muchacho apartando la mirada.
- Vaya que Kagome es popular… - Hablo Sango impresionada. – Con Trunks ya son 4… - Dijo para horror de Trunks.
- ¿Cómo que 4? – Pregunto sin entender o por lo menos, no queriendo entender.
- Yo también me perdí con eso. – Admitió el mayor de los Son, curioso por saber mas sobre su prima.
- No se si es buena idea… - Sango fue interrumpida en ese momento por Miroku.
- La señorita Kagome tiene muchos pretendientes. – Empezó el monje con cierto aire de superioridad al notar la genuina curiosidad de los chicos.
- Excelencia, no creo… - Pero Sango no fue escuchada por nadie.
- Empezando por Inuyasha. – Empezó a relatar Miroku. – Aun recuerdo cuando los conocí, le pedí a Kagome que tuviera un hijo conmigo, pero Inuyasha se puso en medio y entonces entendí que tenían algo. – Explico como si fuera la cosa mas normal del mundo.
- Espera, ¿Le pediste a Kag un hijo al poco de conocerla? – Fue la pregunta que soltó Gohan ante tal revelación.
- No os asombréis, se lo pregunta a toda chica bonita que ve. – Dijo Shippo como si nada.
El ambiente empezó a notarse muy tétrico cuando todos vieron a cierta caza demonios mirando muy mal a su compañero monje.
Y lo que nadie noto fue la intensa mirada de Trunks a Miroku, que, si supiera matar con los ojos, lo hubiera echo en ese instante.
- D-De todas formas, la cosa quedo allí. – Se apresuro a decir el joven.
- Luego llego Koga. – Trato de ayudarlo el joven zorrito, quien temía por la ira de Sango.
- ¡Cierto! Se enamoro de ella tras secuestrarla. – Menciono Sango recordando ese día.
- ¿Perdón? – Trunks no podía creer lo que escuchaba. Ya no solo era el hibrido gruñón del que tenia que preocuparse, sino que ahora se le sumaba un acosador que Dende sabia si se iba a cruzar en ese viaje.
- Ya te digo, nos sorprendió muchísimo cuando dijo que Kagome seria su mujer. – Dijo Miroku recordando ese momento, tan vívidamente como si hubiera pasado hace un par de horas.
- ¿Y todo eso solo al poco de conocerla? Wow, Kagome si es una rompe corazones. – Comento con sorpresa Goten.
- Y luego apareció Akitoki. – Dijo Shippo ahora con aires de maestro. – Mi discípulo también se enamoro perdidamente de Kagome. – Dijo el zorrito como si nada.
- Si, es verdad, y aunque sabía que no podía hacer nada contra ese demonio, salto para defenderla. – Recordó Sango cuando apareció el demonio Hoshiyomi con la alabarda del cielo y de la tierra.
.
.
.
Y mientras toda esta conversación se llevaba a cabo, con anécdotas explicadas incluidas, Kagome buscaba a Inuyasha en el bosque…
- ¿Dónde se habrá metido Inuyasha ahora? – Murmuraba para ella misma la muchacha, llamando a su compañero sin mucho éxito.
De golpe, no muy lejos de ella, noto cierta criatura voladora que daba vueltas de aquí para allá, y la reconoció de inmediato.
- Esos son… ¿Los cazadores de almas? – En ese momento el corazón de Kagome se encogió y estremeció, no sabiendo muy bien si acercarse a ver si sus sospechas eran ciertas o no.
Con cautela, fue caminando entre los arbustos, y escondida, pudo ver a Kikyo, sentada en la raíz de un árbol y a Inuyasha frente a ella, con esa cara que solo le ponía a Kikyo. Esos ojos de cachorrito enamorado.
Desde su posición, no podía escuchar claramente de que hablaban, pero algo podía oír.
Por su lado, Inuyasha en su afán de buscar un lugar tranquilo al cual poder estar en paz y relajarse, noto los cazadores de almas de Kikyo, y este los siguió sin pensárselo dos veces.
Al llegar, la muchacha estaba sentada en la raíz de un árbol, recibiendo almas de sus cazadores.
- Kikyo… - Murmuro el hibrido entre sorprendido y aliviado de ver que la chica estaba viva.
- Hola Inuyasha. – Saludo la mujer con su usual carácter serio, pero con un tono mas dulce hacia el hombre que amaba. – Me he enterado que tienes nuevos compañeros de viaje. – Comento acariciando uno de sus gusanos.
Inuyasha quedo callado un segundo, como pensando que decir. Finalmente suspiro levemente para hablar.
- Si, es una larga historia que no entendí muy bien. – Admitió el chico cruzado de brazos. – Pero son seres de otro mundo, muy lejano al nuestro. – Resumió como pudo.
- Y Kagome forma parte de ese mundo, ¿verdad? – Dijo Kikyo mirando intensamente a Inuyasha, como leyendo lo que pasaba por su cabeza.
- Eso es. – No podía esconder de la chica sus pensamientos y sentimientos.
- Me lo temía, Kagome es mi reencarnación, pero a la vez es demasiado distinta, ahora entiendo por qué… - Murmuro más para ella misma que para el chico.
- ¿Tu lo sabias Kikyo? – Pregunto rápidamente el chico con ansia.
- Se que no pertenece a este tiempo, pero no sabia que pertenecía a otro mundo. – Explico la chica. – Solo se que tiene un poder muy misterioso y todavía tiene que despertar. – Dijo sin mas para mirar a Inuyasha. – Y es importante que lo despierte. – Empezó a hablar un poco más alto, notando que, para ese momento, Kagome ya los estaba espiando. – De lo contrario, solo será un estorbo en la pelea contra Naraku. – Sentencio fríamente.
- Ya… Es cierto que no es nada buena con las peleas y que debemos cuidarla siempre a pesar que trata de ayudarnos con sus poderes…- Dijo Inuyasha dándole la razón a la chica y entonces todo paso muy rápido, interrumpiendo al muchacho.
Kagome salió corriendo colerizada, sintiéndose humillada ante tales palabras.
Inuyasha noto finalmente que Kagome estaba allí y aun tras verla marchar dolida, no se atrevió a moverse de su lugar.
- Así que otra vez… - Murmuro para si misma Kikyo, mirando en dirección donde el hanyou miraba. – Escucha bien Inuyasha. – Llamo la atención del susodicho – La batalla final contra Naraku se aproxima, y no sabemos si esos nuevos compañeros tuyos son de fiar, incluida Kagome. – Dijo con seriedad la chica. – Quien sabe si pretenden hacerse con la Shikon no Tama.. – Dijo antes de desaparecer en la oscuridad.
Inuyasha vio el lugar ahora vacío donde hacia unos momentos Kikyo estaba sentada, pensando en sus palabras.
Dudaba mucho que Kagome los traicionara de esa manera, pero si esos chicos le lavaron el cerebro y la manipularon… Debía asegurarse de que no dañaran a sus compañeros.
.
.
.
Por su lado, Kagome caminaba sin rumbo fijo por el bosque, totalmente cabreada por las palabras de Kikyo y recordando la discusión con Inuyasha.
- Ósea que para ellos dos yo solo soy un estorbo, ¿no? – Murmuro tratando de retener inútilmente las lágrimas.
Llego a un pequeño claro, donde se sentó y empezó a llorar de la impotencia, sintiéndose humillada y herida por el ser que mas amaba en este mundo.
Y tan metida y ofuscada estaba, que no noto cuando alguien se sentó a su lado y empezó a llamarla, asta que un golpe suave llego a su hombro.
- ¿Me estas escuchando niña? – La irritada voz de Vegeta llego a los oídos de Kagome, quien rápidamente se seco la cara y miro a su acompañante.
- Señor Vegeta… - Murmuro sorprendida, sin mucho ánimo.
- ¿Qué haces aquí sola en plena noche? – Pregunto tratando de ser amable, a su modo rudo y frio.
- Oh, no es nada… Tomar el aire. – Mintió descaradamente, cosa que irrito mas al sayajin.
- A mi no me mientas niña, se te ve en la cara que no estas bien. – Gruño el hombre con fastidio. – Que te paso, cuéntalo ya. – Ordeno el hombre en su extraña forma de preocupación. Después de todo, aunque fuera familiar del imbécil de Kakarotto, era una sayajin más, y su hija la apreciaba mucho, por lo que no podía no preocuparse por ella.
- Bueno… - Kagome dudo un poco, pero luego le conto la conversación que escucho y lo dolida que estaba con la falta de confianza de su compañero.
- Ja! Si es solo por eso solo entrena y demuéstrales que puedes ser mejor que ellos. – Sentencio como si fuera la cosa mas fácil. – Demuéstrales que se equivocan, que puedes ser mas poderosa con ese ki extraño al que llamas poder espiritual y que además puedes ser más fuerte físicamente que ese gusano de rojo. – Dijo mirándola con seriedad y algo de arrogancia. – Los sayajines somos la raza mas poderosa del universo, y tu no puedes ser menos. – Sentencio levantándose. – A partir de mañana mismo vamos a entrenar, y tu te convertirás en la mujer mas poderosa de este mundo. – Dijo como si nada sonriéndole con algo de paternidad, pero que rápidamente desapareció. – Pero obviamente no serás mas poderosa que yo. – Dijo rápidamente el orgulloso sayajin.
Kagome lo miro a eso, entre sorprendida y confusa, para entonces sonreír, secándose las lágrimas y levantándose al lado de su entrenador.
- ¡Si señor! Demostrare la fuerza sayajin. – Dijo con decisión, decidida a ser mas fuerte y demostrar que superaría a Inuyasha y a Kikyo.
.
Al poco, Inuyasha llego al campamento, donde todos ya habían cenado pues tardaron demasiado, dándose cuenta que ni Kagome ni Vegeta estaban en la extraña casa.
- ¿Kagome no está? – Pregunto olfateando el aire en busca de su compañera. Se le notaba serio.
- Salió a buscarte hace un rato y no volvió. – Dijo Goten como si nada tirado en la silla.
- ¿Qué paso Inuyasha? Estas muy serio. – Pregunto el monje al ver la cara de su amigo y compañero.
- No, nada… - Desvió la mirada y entonces, Sango, Miroku y Shippo supieron lo que paso. Inuyasha puso la mirada que siempre ponía cuando iba a ver a Kikyo a escondidas y Kagome lo sabía.
- ¡Inuyasha eres un tonto! – Le grito el pequeño del grupo enfadado. – Volviste a ir a ver a Kikyo y dejaste a Kagome sola. – Acuso para entonces recibir un puñetazo en la cabeza por parte del hijo de Inutaisho quien acto seguido salió de la casa en busca de su amiga.
- ¿Kikyo? – Pregunto Trunks sin entender, pero compadeciéndose de la prima de su mejor amigo.
- Es la ex de Inuyasha. – Empezó Shippo, pero Miroku le tomo el relevo para explicar la historia.
- Ahora entiendo la conversación en casa… - Murmuro Trunks con rabia. Siendo Kagome tan buena y linda, ¿Cómo podía estar jugando a dos bandas y lastimarla de esa manera? Eso si no se lo perdonaba.
En ese momento, Vegeta y Kagome llegaban juntos, con Inuyasha por detrás siendo ignorado por su compañera.
- ¡Kagome escúchame! – Le pedía gritándole para que por lo menos se girara a verlo.
- Abajo. – Dijo la chica mandando al muchacho al suelo. – No quiero escucharte Inuyasha. – Dijo fríamente, para ver a los demás.
Sango la miraba con pena, sabiendo que Kagome estaba sufriendo, Miroku murmuraba algo como que Inuyasha no sabia entender a las mujeres o algo por el estilo, con Shippo dándole la razón.
Por su lado, Goten y Gohan notaron el ki de su prima tratando de ser contenido para no darle una paliza al de pelo plateado y Trunks solo quería partirle la cara a Inuyasha.
Y tras todo eso, que los tres recién llegados cenaran en el más absoluto de los silencios y todo se clamara un poco, llego el amanecer de un nuevo día.
Kagome estaba mas que preparada para el entrenamiento que le esperaba.
Justo en el amanecer, todo el grupo, excepto Inuyasha, estaba de pie enfrente a Vegeta con ropa de deporte para los extranjeros, y con su ropa de caza demonios para Sango.
- Hoy empezaremos con el entrenamiento intensivo para poder ganar al insecto ese… ¿Nakuru? – No había memorizado bien el nombre.
Ese fallo hizo reír a Kagome y Sango y un poco a Miroku.
- ¿De que os reis? – Gruño el hombre irritado.
- Es Naraku, señor Vegeta. – Corrigió amablemente Kagome, reteniendo la risa.
- Hmf, como sea. – Ignoro el echo de que una clase baja le corrigiera. – En este momento no tenemos los aparatos de Bulma para un buen entrenamiento, por lo haremos a la vieja usanza. – Dijo para mirar a los chicos. – Con peleas de a dos y piedras. – Dijo como si nada.
- ¿Piedras? – Pregunto Miroku sin entender.
- Para poder mejorar la agilidad y la fuerza, cargareis con piedras en la espalda. – Explico Vegeta como si nada. – Cada vez que os adaptéis a pelear con peso, se os añadirá más. – Explico como si nada.
- Quiere imitar lo mismo que hace la cámara de gravedad de casa. – Dijo Trunks como si nada. – La verdad es que es una forma efectiva de mejorar agilidad y resistencia. – Aclaró el chico de pelo lavanda con tranquilidad.
- Oh, lo mismo que hace papa con esas ropas tan pesadas. – Recordó Gohan con algo de nostalgia al recordar a su padre. Se preguntaba que estaría haciendo en ese momento.
- A mi me parece una locura. – Dijo Sango como si nada, un poco asustada ante ese tipo de entrenamiento.
- Empezaremos poco a poco, no os pondré a pelearos a los novatos. – Aclaró el sayajin puro con cierta arrogancia. – Vosotros 3 os dedicareis a acostumbraros al peso con ejercicios simples. – Dijo para acto seguido pasarles sin mucho problema un par de mochilas con un peso aproximado de 5 kilogramos.
- Esto molesta un poco… - Hizo notar Sango en el momento que se puso la mochila, costándole mantenerse recta.
- Bueno, pero es acostumbrarse. – Dijo Miroku quien por su fuerza le costaba un poco menos.
- Lo superaremos, ya veréis. – Dijo con decisión Kagome para sorpresa de Sango y Miroku.
- Kagome si que esta animada. – Comento sorprendida Sango al ver a su amiga tan motivada a entrenar.
- Me pregunto que paso anoche… - Murmuro Miroku mirando en dirección a un árbol, donde descansaba Inuyasha junto a Shippo y Kirara, cuidando de las cosas.
Inuyasha no se fiaba de esa gente después de lo que Kikyo explico, y prefería estar atento a que no intentaran nada raro con sus queridos compañeros. O más concretamente, pretendía impedir que cierto peli lavanda se acercara de mas a Kagome y la alejara de él.
Visto desde un punto de vista ajeno, Inuyasha solo desconfiaba de Trunks por su extraño comportamiento con ella. Le recordaba mucho a Koga, pero con mas inteligencia.
.
En algún lado del Japón feudal, Koga estornudaba sin razón aparente.
- Parece que alguien esta hablando pestes de mi… - Murmuro para entonces poner cara de haber olido algo apestoso. – Seguro que a sido ese estúpido chucho. – Gruño con hastió.
.
- ¡Atentos todos! – Llamo la atención Vegeta una vez repartidos las mochilas. – Goten, Gohan y Trunks, vosotros tenéis que correr por el bosque hasta un claro que hay a lo lejos con unas aguas termales y volver. Rondas de 25. – Dijo severamente. Luego paso a los novatos. – Vosotros empezad por dar 10 vueltas alrededor de este claro. – Dijo marcando un poco el trayecto con piedras para que no se perdieran. – Empezad con calma, pero no quiero ver a nadie parado. – Dijo con firmeza para que justo terminara de soltar la ultima palabra y que todos empezaran a hacer lo que el sayajin mayor mandaba.
Los sayajines, aunque cansados, lograron sin mayor problema completar el calentamiento, y mientras estiraban aun con las pesadas rocas encima, veían a los pobres que aún no habían terminado la 4 vuelta y se les veía desfallecer.
- Igual papa se paso un poco con ellos… - Murmuro Trunks preocupado.
- Pero mira a Kagome, ella a pesar de todo sigue dándolo todo. – Dijo Goten admirado. – Tiene un espíritu guerrero muy fuerte. – Dijo orgulloso de su prima.
Por su lado, Kagome seguía con su entrenamiento aguantando todo lo que podía, tratando de ir ahorrando las energías y con la convicción de seguir y superarse.
- K-Kagome-chan si que esta entusiasmada… - Decía entrecortadamente Sango, quien trataba inútilmente de seguir el ritmo de sus amigos. Miroku no estaba mucho mas adelantado que ella y la escucho.
- Estoy seguro que Inuyasha le dijo algo que la ofendió. – Trato de hablar bajo.
- ¡Que os estoy oyendo par de cotorras! – Grito Inuyasha inusualmente mosqueado.
- ¡Menos hablar y mas moverse! Tenéis que concentraros en la respiración o no llegareis a nada. – Indico Vegeta con seriedad.
Tras una mañana de duro entrenamiento, o calentamiento como Vegeta lo llamo, finalmente pararon para desayunar.
- Y Kagome, sobre ayer… - Sango le hablaba susurrando a su amiga, lejos de las orejas finas del medio demonio.
- Luego te contare. – Dijo la chica como si nada, comiendo en una cantidad un poco mayor a la usual.
- ¿No esta comiendo demasiado, señorita Kagome? – Pregunto Miroku al verla tragar.
- Es que todo ese ejercicio me dio hambre. – Confeso tímidamente la muchacha, comiendo un poco menos.
- Los sayajines tenemos que comer mucho para tener energía para las batallas. – Explico Vegeta mientras comía todo lo que cruzara su camino.
- Ya ves, unos glotones de primera. – Se burlo Inuyasha, para que acto seguido besara el suelo de la casa, cortesía de un "abajo" de su amiga pelinegra.
- Mira quien habla, el que empieza a coger cosas de mi mochila en cuanto le entra el hambre. – Acuso de forma algo arisca la muchacha terminando de comer.
El grupo miraba de Kagome a Inuyasha cual partido de tenis, sintiéndose demasiado incomodos con la tensión entre ellos.
- Kagome, enserio tenemos que hablar… - Le volvió a insistir el hanyou, quien recibió, finalmente, una mirada por parte de la joven.
- ¿El que quieres hablar? Creo que Kikyo y tu lo dejasteis bien claro ayer que no sirvo mas que para buscar los fragmentos de la perla. – Dijo secamente, para agradecer por la comida y levantarse. – Ahora iré a entrenar. – Anuncio sin mas para salir de la casa.
Inuyasha iba a seguirla, pero Trunks se le adelanto y fue tras ella.
- ¿En serio dijiste eso de ella? – Empezó Miroku incrédulo.
- Kagome nos ayudo muchas veces en las batallas contra Naraku y sus extensiones, ¿o no lo recuerdas? – Gruño Sango enfadada. - ¿Cómo se les ocurre decir semejante cosas de Kag?
Y mientras todos le recriminaban a Inuyasha, Trunks y Kagome corrían por el bosque con las piedras aun en su espalda.
- ¿Es por eso que estas entrenando tan duro Kagome? – Pregunto Trunks mirando a su compañera, quien paro de golpe para encararlo, dejándole ver a Trunks su dolor.
- Nunca espere eso de él… - Murmuro dolida. – Pero el señor Vegeta me dijo que entrenara y les demostrara que puedo ser mejor que ellos, y eso hare. – Dijo la chica decidida, mirando a su amigo con determinación. - ¿Me ayudaras? – Pregunto mirándole fijamente, haciendo que Trunks se perdiera en sus ojos chocolates.
- Por supuesto. Entre los dos les daremos una paliza a estos que te infravaloraron. – Dijo de forma automática el muchacho, sonrojándose al ver la linda sonrisa que la chica le daba.
- Muchas gracias Trunks. – Dijo conmovida la joven, para entonces escuchar un grito no muy lejos de ellos.
En ese momento, ambos salieron corriendo para ver que era lo que acababa de pasar.
¡Capitulo 9 ya terminado!
¡Feliz año 2021!
Este año quiero ser mas activa y poder subir con frecuencia este Fanfic.
Quiero agradecer a toda esa gente que le gusta esta historia y que espera pacientemente (o no xD) a que publique un nuevo capítulo.
Espero ser constante y subir cada pocos días o por lo menos cada semana, puesto que esta historia va para largo.
Espero que sigáis apoyando este año también esta historia, eso me anima mucho a seguir escribiendo esta historia.
Espero que les haya gustado el capítulo, dejad un review si es así.
Me despido por ahora, nos vemos pronto
ATT: Kou Kuroi (Ai Daidouji)
