Esto era un sueño.

Todo parecía tan...ni siquiera se como describir lo que estaba pasando.

Estaba en casa, con mis padres, con Robin...Dick Grayson, quien me dijo que me quería.

Era perfecto, demasiado perfecto.

Y por eso deseaba que no fuese un sueño.

La última vez que me sentí tan feliz...fue cuando finalmente pude escapar de esa nave, pude liberarme de esas cadenas y de empezar una nueva vida.

Ahora todo eso parecía...tan alejado de donde estoy ahora. En un castillo, con un lindo vestido, con personas que me quieren. Con personas que yo amo.

Suspire a la vez que cerraba la puerta. Me reí emocionada corriendo hacia la cama, donde antes de llegar me lanze sobre ella, flotando un poco antes de llegar.

El me beso, ¡yo lo besé! Quizás fui demasiado brusca ¿lo hice bien?

Chille tapando mi cara con una de las almohadas.

Cerre los ojos y en lo único que pude pensar, fue en Robin, Dick Grayson, y en sus dos grandes zafiros que poseía como ojos.

Chille por segunda vez, saltando un poco en la cama.

Cuando tocaron a la puerta, salté tirando la almohada y me quede sentada sobre mis rodillas. Senti como lentamente mi cara tomaba un color rojo intenso.

—¡Adelante!—Girte, calmandome lentamente.

—Hola, hija.—Mi madre entro, primero asomando su cabeza con una pequeña sonrisa.

—¿Paso algo, mamá?—Era extraño decir eso en voz alta.

Igual que era extraño decir ciertas cosas en voz alta, o también escucharlas. Supongo que habría tiempo para acostumbrarme.

—No, nada, es solo que...—Parecía afligida, cerrando detrás de ella la puerta y entrando por completo.

Lade la cabeza, confundida.

—¿Como te sientes?—Sonrio, dando unos pequeños pasos.

—Bien.—Confese, dando unas pequeñas palmaditas a la cama.—Estoy muy feliz de verlos otra vez, de estar aquí.—Corregi rápidamente.

Ella amplió su sonrisa, pero aun parecía seguir deprimida. Miro hacia abajo, acariciando la silla, con un dejo triste, suspiro y volvió la vista hacia arriba ¿qué está mal?

—¿Pasa algo?—Pregunte preocupada, levantandome de la cama.

Suspiro, mirándome a los ojos. No lo supe al instante, pero ya sabía de que se trataba.

—Yo solo...—Se quedo callada de repente, apretó los puños y arrugó las cejas.—Lo siento, lo siento tanto...

—Mamá...

Corri a abrazarla, ella parecia debastada. Me atrapo, tomandome por los hombros, tambaleante.

—Fue nuetra culpa, sin tan solo...—Sollozo, cerrando los ojos.

—La culpa no es tuya, ni de papá. Son...—Mire hacia atro lado, dudando de lo que iba decir.

—Perdiste tu infacia en una estúpida guerra, perdiste tu inocencia siendo esclava. Yo no queria, nadie lo queria, pero...—Me abrazo mas fuerte.

Nunca me habia puesto a pensar en todo eso. Tal vez porqué simplemente no me gustaba eacuchar la palabra 'escalava' como tal, o quiezas, pensaba que mi pasado fue 'obra del destino', pero jamas le heche la culpa a alguien por eso.

—No habia opscion, hicerion lo que pudieron para salvar al pueblo.

—¡Pero no es justo!—Tomo mis hombros, yo la mire sorprendida.—Perdi a mi hija, el reino habia perdido a su princesa ¿porqué? Tu no te merecias nada de esto.

¿Porqué?

No supe que decir, me quedé muda y opte por volver a arruyar a mi madre entre mis brazos.

—Ahora eso es parte del pasado. Yo respeto y estoy orgullosa de eso, de estar viva, pero no vivo en el.

Le estaba mintiendo, le estaba mintiendo a mi madre.

Quizás aún no era lo suficientemente valiente como para decir en voz alta todo lo que me atormentaba, me asustaba pensar que jamás lo haria. Pero era una pequeña mentira, nadie se daría cuenta.

—Eres increíble.—Murmuró, acariciando mi mejilla.

"No, no lo soy"

Nos quedamos en silencio, Luand'r se había separado y sentado a mi lado en la cama, cruzando las piernas.

—¿Sabes algo...sobre tu hermana?—La mire de reojo, apreté los labios en una línea.

—Ella.—Eleve mi cabeza, dudando de si decir la verdad o no.—Fue a visitarme a la tierra, se trataba de otro engaño suyo.

Me miro, sorprendida.

—Esta ella ¿bien?

—No lo sé.—Confese.—Me dijo que los había asesinado.—Luand'r solto un espasmo.—Fue por eso que vinimos aquí, yo...quería saber si realmente...

No me dejó terminar.

—¿Tenias planeado volver?

Nos quedamos en silencio otra vez.

Si bien era cierto que extrañaba ciertas cosas de Tamaran, nunca llege a imaginarme viviendo aquí. El miedo influía en esa decisión.

—Yo...me amenazaron conque sí volvía, destruirían Tamaran, pero...eso no pasó, ni siquiera cuando me escapé. Me alegra saber que ya no están interesados en mi.—Ladee una sonrisa.

—Lo siento.

—Yo también.

...

Bosteze, estirando mis brazos como solia hacer casi todo el tiempo.

La mañana blanca de Tamarus me recibió con una agradable ráfaga de viento, que hizo bailar levemente el velo que cubría mi pomposa cama.

—Buenos días, su alteza .—Tres bucamas saludaron, levantando la comisura de sus faldas e inclinándose levemente.—Le pedimos que baje a desayunar, su padre el rey la está esperando.—Levantaron la cabeza y se pusieron serca de la cama.

—No es necesario, puedo hacer esto sola.—Avise, levanatandome. Ellas dieron un leve asentimiento.

Me levante dirigiendome hacia el tocador, donde una de ellas me ayudó a sentarme y a cepillar mi esponjoso cabello. Una de las bucamas ordenaba mi cama mientra que la otra preparaba mi atuendo.

—Gracias, ya puden retirarce.

—Como desee, su alteza.—Se despiderion, levantado su falda e inclinándose.

Suspire, esto no seria nada facil de lograr acostumbrarme.

Pase las delicadas telas de seda, un lindo vestido azul de tirantes anchos con un escote en V y un profundo corte en la falda que dejaba libre mis pierna, un broche de oro, (al igual que el corset pequeño que empzaba por debajo de mi pecho.) decoraba mi pierna derecha, por ultimo me coloque las sandalias bajas. Me mire en el espejo.

Sonreí alegre.

Abandone mi habitacion no sin antes colcarme las aretes propios de la relaza.

—Buenos dias.—Salude, llegando a la mesa principal escoltada por las tres sirvientas.

—Buenos días hija.—Saludo Myand'r con una leve sonrisa.—Estábamos pensado en que podríamos hacer luego de la coronación.

—¿Una gran fiesta?—Cuestione, dándome cuenta de que faltaban los demás.

—No lo sé ¿qué piensas?—Pregunto, apoyando su mentón sobre sus manos. Pensativo.

—Bueno...una fiesta estaría bien, con la musica y la comida. Extraño bailar.—Confesé, alzando mis hombros.

—¿Un baile?

—¡Un gran baile donde el pueblo también pueda festejar!—Grito Ryand'r alzando los brazos hacia arriba.

Reí entusiasmada.

—Eso sería gloriosos, teniendo en cuenta que desde la llegada de Koriand'r todos estan muy felices. Eso es muy bueno luego de tantas guerras civiles.—Murmuro Luand'r.

—¿Guerras civiles?

—Después de tomar esa decison, algunas personas lo tomaron como un acto de debilidad otros como valentía.—Miro hacia otro lado, evitando mirarme a los ojos.

—Tu llegada a sido un nuevo comienzo, hija.—Remonto mi madre, apretando levemente la mano de papá.

—Oh...—Susurre.

¿De cuántas cosas me había perdido?

—Ya se lo que le faltaba a mi traje.—Voltee mi cabeza al escuchar a Chico Bestia por el pasillo.—Una falda no estaría mal ¿tu que piensas Rae?

Los vi entrar, y no pude evitar contener una carcajada.

Raven gruñón y rodo los ojos, cruzándose de brazos, parecía incómoda.

—¿Oiste eso? ¡Creo que le encanta!—Grito alegre.

Chico Bestia llevaba un chaleco largo morado con retoques dorados y azules, un pañuelo turquesa atado a su cintura por arriba y una linda falda anaranjada que llegabas un poco más arriba en las rodillas cubría sus piernas. Tampoco podían faltar los característicos collares con piedras preciosas y las pulseras de oro puro.

Raven llevaba solo un leotardo como el que solía usar solo que sin mangas y con un escote en forma de óvalo, una capa corta de piel peluda de animal descansaba sobre sus hombros y en vez de llevar extensas joyerías, dos grandes aretes de plata decoraban sus orejas, eso se hacía lucir gracias a que llevaba el pelo recogido en una media coleta.

—Podría acostumbrarme a esto.—Cybrog meneo sus caderas, jugando con los pantalones anchos de color beige. El llevaba cosas más simples, pero las suficientes para que el resto de gente sepa que es de la alta sociedad, como los brazaletes de metal y las pequeñas cadenas de oro que colgaban sobre su cabeza.

—Nunca pude imaginar que me vería tan bien en una flada.—Dijo de forma graciosa Robin.

—Te vez lindo.

El se sonrojo momentáneamente. Esperen...¿lo acabo de decir en voz alta?

—¡Todos se ven lindos!—Corregi casi gritando. Por X'Hal tragarme tierra.

Me mordi el labio nerviosa, y es que realmente Robin, es decir, Dick Grayson, lucia bien con esa flada larga de color roja, con una abertura hasta la cintura, permitiéndonos ver un short dorado que combinaba perfectamente con las botas largas que llegaban por debajo de las rodillas. Un top rojo dejaba a la vista sus abdominales además de que sus brazos estaban decorados con múltiples broches de oro y no pude evitar llevar toda mi atención al arete colgante que llevaba puesto en una sola oreja.

—Buenos días.—Saludo nuevamente mi padre.

—Buenos días, su alteza.—Ellos se inclinaron, Chico Bestia tardo un poco más, pero lo hizo de forma involuntaria gracias a que Cyborg lo empujó.

Regrese a sentarme como corresponde siendo recibida por una mirada interrogante de mi hermano.

¿Tienes algo con ese chico?—Me atragante con mi propia saliva, los demás me vieron raro.

¡De que estas hablando!—Rei nerviosa, viendo de reojo a mi padre.

—No mientas, ayer ti vi escabullendote por los passs--De una fuerte patada en la pierna logre que se callara. Un método poco ortodoxo pero que de todas formas funcionó.

—Deja de mentir.—Pero si yo--Me incliné sobre la mesa, señalando con los ojos a la persona que estaba en la punta de la mesa. El pareció antender porque abrio grande su boca para luego taparla.

—¿Durmiron bien?—Preguntó mi madre, cambiando de tema con una pequeña sonrisa.

—Esa fue la mejor siesta.—Comento Chico Bestia, acariciando su chaleco.

—Ahora no va a dejar de presumirlo.—Susurró Dick, que se había sentado a mi lado.

Rei levemente sonrojda. Lo miré de reojo. '¿Qie tienes con ese chico?' Frunci mis labios ¿qué éramos exactamente yo y Robin?

Varias veces en la películas que ponía Cyborg los viernes por la noche había escuchado la palabra 'novia' que al parecer era algo menor a ser una esposa, que era algo normal de escuchar en Tamaran.

¿Acaso yo era la novia de Dick?¿No era el quien me lo tiene que pedir?

Volvi a la realidad cuando un sirviente apoyo la bandeja sobre la mesa.

—Oh, eso me recuerda que hoy iremos a la capital.—Dije rápidamente.

—¿Hoy?—Raven arqueo una ceja, jugando con el tenedor. Otra vez lucia incomoda.

—Sip.


Oh-por-dios.Este a sido el capitulo más difícil de escribir hasta el momento, no solo por las fiestas sino porque realmente le quiero dar una cultura a Tamaran que sea canónica con los cómics y también quiero trabajar un poco en le pasado de Star que sigue siendo incierto para Robin y sus compañeros.Si este capítulo les pareció largo, esperase al siguiente, que será narrado por Robin y es que eso me hace mucha ilusión.