Se maldijo mentalmente por no haber traído las llaves, una vez hubo abierto la cancela que daba a la calle debido a que esta no tenía cerradura, debió esperar hasta que alguien acudiera a abrirle la puerta.
Mientras esperaba que alguien apareciera deseo que Maki se hubiera marchado ya y no estuviera observándola aún, pero se negaba a mirar hacia atrás y comprobarlo, no recordaba la última vez que se había sentido tan ¿intimidada?. Se miró así misma, tendría que buscar alguna excusa para explicar la vestimenta que llevaba puesta, lo más difícil de argumentar iba a ser el por qué de la chaqueta que portaba debido al llamativo color amarillo y al morado de la misma.
Maki había permanecido observándola, estaba bastante seguro de que ella no volvería a girarse en su dirección, sin duda la soberbia que mostraba ante él era uno de los rasgos más llamativos de la joven.
No podía decirse que tuviera tanto éxito entre el género femenino como Rukawa, pero sí tenía bastante, a menudo las jóvenes de su preparatoria a menudo le enviaban cartas de amor o le mostraban interés acudiendo tras las prácticas a mostrarle ánimos. Nunca sintió mayor interés hacia ellas. Sin embargo, el hecho de que ella se mostrase tan fría y ajena a todo aquello que al resto de jóvenes de su edad le preocupaba era simplemente atrayente.
Pudo observar como alguien abría la puerta del hogar y ella se adentraba, pero no vio la figura de esa persona. Una vez la puerta se cerró tras ella se llevó una mano a la nuca y pensando en los hechos que habían tenido lugar aquella tarde volvió a su casa.
Su madre le preguntaría sin duda alguna sobre la tardanza en llegar a casa y no podría alegar haber estado en la práctica debido a la indumentaria que llevaba, pero ya pensaría en algo. Sin duda la cuestión que rondaba su cabeza no era aquella, era qué motivos tendría la joven para haberse mostrado tan sensible aquel día. Aquella noche su mente no cesó de cuestionarse por el comportamiento de la rubia. Hasta que no logró conciliar el sueño no expulsó a la joven de su mente.
La sorpresa de Gina fue grande cuando descubrió a su amigo Takamiya tras la puerta de su hogar, entró en la casa avanzando por el largo pasillo hasta llegar al salón, allí se encontraban el resto del ejército de Sakuragui, Mayoko, su tía y su mellizo.
No pudo evitar que una leve sonrisa marcase su rostro. Estaba feliz de tenerlos allí.
Cuando le preguntaron sobre su pelo aún algo húmedo y su atuendo tan extraño se encogió de hombros alegando ser una larga historia. Afortunadamente para ella no lograron asociar la chaqueta con el equipo de basket de la preparatoria. La noche transcurrió sin mayor pesadez para ambos hermanos que descansaron correctamente y al día siguiente acudieron a clase con normalidad, aquel día sería el que marcaría un nuevo comienzo.
"Hoy es el día, los partidos a partir de aquí comienzan a ser más difíciles" Levantó su cabeza en dirección al sol, brillando el pendiente de su oreja derecha ante el resplandor del mismo. Llevaba la equipación de Shohoku en una bolsa deportiva que sostenía en su mano y portaba sobre su espalda.
"¿Estás preocupado?" Cielos, aquel día se veía hermosa ante sus ojos, dos mechones de pelo rizado se escapaban de su recogido, ella también portaba aún el uniforme del instituto que se cambiarían ambos al llegar al estadio.
"No, confío en que este partido lo ganaremos sin mayor problema" La joven suspiró ante tal comentario, aún seguía siendo un engreído, había cosas que no cambiarían ni por todo el paso del tiempo.
"Ya llegará el adversario que ponga en aprietos a los chicos conflictivos" Sonrió mientras decía esto, pero a Ryota le quedó marcado el "chicos conflictivos", así era como ella lo veía.
A pesar de su pensamiento sonrió devuelta a la joven, nunca podría aspirar a tener algo con ella mientras su imagen de él fuera tal. Pero él cambiaría esos perjuicios, sería un buen chico para ella.
"El chico bueno no quiere llegar a tiempo al partido así que date prisa" Ambos habían optado por ir juntos dirección al punto de encuentro con el resto del equipo dado la cercanía entre los hogares de ambos jóvenes.
"Pero si te he tenido que esperar presumido" Alegó la joven en su defensa con cierto deje de burla, el joven se sonrojó levemente, era cierto que últimamente cuidaba más su aspecto, en aras de ofrecer una mejor imagen ante los ojos de Ayako.
"Ayako esta victoria te la dedicaré" Dijo a la par que guiñaba un ojo a su compañera.
"Pues podrías dedicarme otra victoria que sea más relevante, si según tu dices no vais a tener problemas con este rival… Es una dedicatoria un poco triste" A veces hasta ella misma se reprendía mentalmente de soltar ese tipo de comentarios, ¿tanto le costaba darle gusto a Ryota y agradecerle por las palabras? Se preguntaba mentalmente, en realidad le gustaba llevarle la contraria y reñirle, quizás algún día él se cansara de su actitud.
No sabía que a Ryota poco le importaba que le llevase la contraria, para él era relevante el mero hecho de que le hablase.
"Tienes razón" Alegó asombrando a su acompañante "Te dedicaré el pase al Campeonato Nacional" En sus ojos apareció un brillo que la morena atribuyó al entusiasmo que aquella afirmación le produjo.
"Ese es el entusiasmo que quiero ver Ryota" Sus palabras volvieron a producir un leve sonrojo en el chico del pendiente que dedicó a la que él consideraba como su capitana una gran sonrisa.
Continuaba observando como su hermano ingería grandes cantidades de comida sin parar, era cierto que la tía Yukiko les había preparado el desayuno aquel día y que todos los platos estaban deliciosos, pero a ese ritmo el pelirrojo no le dejaría nada para comer a ella. Le resultaba extraordinaria la capacidad de abstracción que tenía, aunque mantuviera la vista fija en él por minutos no se veía afectado ni llamaba su atención.
"Hanamichi, no es bueno que comas tanto, mientras más energía más pronto te expulsarán" Señalizó mientras depositaba un trozo de manzana en su boca.
"¿Cómo me dices eso? Precisamente tú que eres la que más debería confiar en mí, eres una mala".
"¿Mala? ¿Sabes cuánto dinero he perdido apostando por ti? Soy la que más expectativas tiene puestas en ti, mal agradecido" Hanamichi fingió que lloraba ante aquellas palabras, era demasiado dramático, el hecho de que sus amigos hicieran apuestas sobre el momento del partido en el que sería expulsado lograba sacarlo de sus casillas.
"Espero que no vayas a aprovechar esto de venir al partido para hablar con cierta persona, si lo veo cerca de ti le daré una golpiza" Gina puso los ojos en blanco como acto reflejo, siempre lo hacía cuando su hermano decía algún comentario de ese estilo, sabía muy bien a quién se refería.
"Pues ¿Sabes qué?" El pelirrojo le lanzó una mirada interrogante "Haruko me ha preguntado si voy a ir a ver el partido, estará allí, ¿y supongo que tu no querrás decepcionarla?" Miró divertida el rostro de su hermano "¿O me equivoco?".
"Seré el que más rebotes haga del partido, y de camino también el que más enceste, y tampoco seré expulsado" Había pronunciado sus tres objetivos del partido de aquel día, mientras se levantaba de la mesa enérgico y posaba ambas manos sobre la superficie de la mesa "Yo derrotaré a Rukawa y a ese mono rubio" Desconocía quien era este último rival contra el que su hermano había decidido batirse.
Enumerar en voz alta sus planes sobre el partido que acontecería aquel día lo volvió enérgico, revolvió el pelo de su hermana antes de dirigirse hacia su cuarto para recoger su ropa deportiva y marchar a la estación.
Odiaba cuando le hacían aquello en el cabello.
"Solo espero que ese mono rubio sea del equipo contrario y no de tu propio equipo" Dijo en voz alta pretendiendo que su hermano la escuchase.
Tras pronunciar aquellas palabras, se levantó recogiendo rápidamente ambos platos de la mesa, debía darse prisa para ir con su hermano y el resto del equipo al partido.
El resto de sus amigos llegaría más tarde, aquel día ella había optado por acompañar al equipo, quizás porque hacía muchos que no los veía o quizás por vigilar a su hermano. Además, debido a práctica de baile, Mayoko no podría asistir a aquel partido, Mitsui se llevará una gran decepción al no verla, pensó mientras terminaba de vestirse.
"Soy el talentoso Hanamichi Sakuragui" Era la estrofa más repetida, a lo largo del camino "Hoy no me vencerá nadie" La repetición de aquellas palabras en un tono tan elevado ocasionaba que muchos se girasen curiosos "Soy un genio y los derrotaré a todos".
"Soy muy talentosa" Se unió a los cánticos de su hermano "Y soy la que más anima, por eso el pelirrojo ganará" Entonaba aquellas palabras en un ritmo con el que alcanzaban un sonido algo más melodioso y rítmico que el de su hermano.
Mucha gente pensaba que ella era fría y arisca, y, sin embargo, las personas de su entorno sabían lo cariñosa y emocional que podía llegar a ser, sobre todo cuando se trataba de cualquier tema con relación a su hermano.
Cuando este le comentó su decisión de ser un gran basquetbolista, ni siquiera le interrogó al respecto, intuía que atrás de aquello debía haber una figura femenina, el tiempo le mostró que no se equivocaba. Pero además, se comprometió a acompañarlo en todos los partidos que pudiera, sabiendo que ello la llevaría a ver irremediablemente a Sendoh y que aquello la disgustaba.
Incluso en algunas ocasiones había comprometido sus días de descanso a entrenar con su hermano, podría afirmarse que era buena en los deportes, si bien no destacaba especialmente en el basketball, conocía los movimientos básicos y resultaba de ayuda para su hermano. En algunas de esas ocasiones los muchachos los acompañaban haciendo aquello más llevadero. Aunque la mayoría de las ocasiones desembocaban en peleas.
Hanamichi acostumbraba a parecer ajeno a todas las dedicaciones que su hermana tenía con él, pero en el fondo era muy consciente de ellas. Solo que como Gina sabía muy bien, él no exteriorizaba sus más profundos sentimientos. Aunque cualquiera que lo examinase por fuera pudiera pensar que era una persona extrovertida y que nada le afectaba, la realidad era bastante lejana a esta concepción.
Admiró como su postura recaía sobre la barandilla de acero, totalmente ajena a la presencia de tanta gente a su alrededor, y con la vista fija en la cancha en la que posteriormente se desarrollaría el juego. Podía recordar los momentos en los que era a él a quien ella iba a ver jugar.
El ceño fruncido y los labios juntos mostraban que se encontraba sumergida en sus pensamientos. Su larga y rubia melena recogida en dos trenzas que recorrían su espalda. Podía recordar lo bien que olía su cabello y lo suave que este era. Deseo poder alcanzarlo.
Observó cómo sus azules ojos mostraban un brillo de emoción fruto del eminente comienzo del partido. Podía recordar cuando él era el destinatario de aquellos profundos y expresivos ojos.
Dudó si sacarla de sus ensoñaciones o no, pero al divisar que por algún extraño motivo se encontraba sola en ausencia de la compañía de sus peculiares amigos, se decidió a acercarse.
Se apoyó el también en la barandilla, pero en dirección opuesta a la de ella, dando la espalda a la cancha. Se situó lo suficientemente cerca como para captar su atención. Le dirigió una breve mirada, Sendoh pudo observar la sorpresa en su rostro, pero esta apartó la mirada, dirigiéndola nuevamente hacia la cancha antes de que este pudiera apreciar cualquier otra emoción en aquellas dos canicas azules.
"¿Cómo estás?" Aquella pregunta que a la joven le pareció estúpida ocasionó que volviera a fijar el rostro en el de él, un suspiro cargado de incredulidad se escapó de sus labios. Sus ojos se pudieron en blanco sin que pudiera controlarlo, como acto reflejo.
Ambos permanecieron en silencio, el joven de pelo puntiagudo sabía muy bien lo duro que habrían sido aquellos días para ella y los recuerdos que habrían traído consigo, para él también.
"¿Sabes qué?" La joven le interrogó con la mirada, por lo que el joven respondió a aquella pregunta que en principio había parecido retórica "Preferiría que me odiaras a que me mires como lo haces ahora".
No esperaba aquellas palabras, frunció el ceño, ambos se encontraban más cerca de lo que a Gina podía parecerle desde su perspectiva. Algunos jóvenes que pasaban por el lugar buscando un asiento en el que situarse observaban la escena.
Entre ellos se encontraba el capitán del equipo de Kainan que desde lejos pudo presenciar la conversación de ambas, sin duda alguna pensando algo erróneo.
La rubia pudo divisar la figura de él a pesar de la distancia. El contraste entre la camisa blanca del uniforme y la piel color café del moreno eran inconfundibles.
Volvió a mirar en dirección a Sendoh ignorando a la figura situada a distancia. Aunque en el fondo era muy consciente de la presencia de aquel joven, probablemente la estuviera viendo en compañía de Sendoh. Durante los últimos días en la preparatoria le había llegado varias veces la pregunta de si mantenía alguna relación amorosa con él, a lo que ella había negado a contestar. Mientras más negaras algo, más culpable te hacía parecer, que cada uno pensase lo que quisiera.
"Si te sirve de consuelo durante un tiempo lo hice, pero ya no merece la pena" Se encogió de hombros y le dirigió una expresión de indiferencia, pudo ver cómo los ojos de su acompañante se agrandaban levemente al escuchar aquellos, dudaba que fuera por sorpresa, él ya sabía de sus sentimientos hacía él desde mucho tiempo atrás.
"Creo que al menos teníamos que haber tenido la oportunidad de hablar las cosas, siento que la influencia de terceras personas precipitó los acontecimientos, y sobre todo nuestra ruptura" Aquellas palabras se clavaron en su mente.
"Espero que por terceras personas te refieras a Kaori" La mirada del joven le indicó que no era a ella a quien se refería, y recordó un acontecimiento que su mejor amigo le contó el mismo día que tuvo lugar, pero que probablemente él no la supiera al día de este "No te atrevas a culpar a Yohei".
Sendoh se extrañó, aquello confirmó a Gina que el joven de pelos de puercoespín desconocía el dato de que su mejor amigo, considerado por él como un simple adolescente conflictivo le había contado del altercado que había tenido lugar entre ambos.
"Claro, entre ustedes dos nunca hubo secretos" Sabía que su amistad especial con Yohei nunca había sido fácil de comprender por la estrella del baloncesto, en algunos momentos ello supuso un quebradero de cabeza para ella, pero en aquel momento era incluso gracioso recordar aquellos estúpidos celos.
"Qué paradoja, siempre pensaste que sería yo quien rompería nuestra relación por causa de terceras personas, y mira lo que pasó, fue al revés".
Durante el periodo de tiempo que estuvieron juntos, pasaban poco tiempo en compañía, Sendoh dedicaba amplias horas a entrenar y a pescar, durante este tiempo Gina practicaba piano y salía con sus amigos. Amigos que no resultaban del todo agradables para Sendoh. Ello le suponía un quebradero de cabeza a la estrella que mucho más inseguro en las relaciones de lo que era en la cancha, desconfiaba que en algún momento la que era su pareja podría fijarse en otra persona o simplemente darse cuenta de que quería a una persona que pudiera dedicarle el tiempo que ella necesitaba.
La relación entre ellos nunca fue perfecta, tampoco es que lo pretendieran, todas las parejas tienen conflictos. Pero quizás terminó demasiado pronto, teniendo en cuenta lo que aún se querían el uno al otro.
"Yo no te dejé por ella" Había dicho aquellas palabras en un tono más bajo del que la conversación venía teniendo.
No era el lugar indicado para tener aquella discusión, pero una vez el cajón de los recuerdos y reproches se abría, era difícil cerrarlo. Sin embargo, ambos mantuvieron la compostura, evitando llamar la atención.
Miraron al frente nuevamente, quizás incapaces de mantener la mirada el uno en el otro. La rubia decidió ser la que tomase la palabra otra vez.
"Yo tampoco hice las cosas bien, no te culpo Akira" Escuchar nuevamente su nombre de pila en la boca de aquella mujer a la que tanto quiso le ocasionó un leve pinchazo en el estómago, pensaba que jamás lo haría.
La joven había divisado a su grupo de amigos ocupando unas bancas en primera fila, si no se acercaba rápido le quitarían el sitio. Podría apostar a que en cuanto se reuniera con ellos la fundirían a preguntas, seguro ellos ya habían visto en compañía de quien estaba.
Avanzó hacia el pasillo central, el joven se mantuvo en la misma posición, estático. Ella volvió a girarse, parecía que había olvidado algo. Al volver a mirarlo, lo hizo directamente a sus ojos, podía presenciar culpa, pero mayoritariamente pena en ellos.
Su voz sonó tranquila y en un tono bajo, pero lo suficientemente alto como para ser oído por él finalizó la conversación con una frase que él no esperaba oír.
"No puedo odiarte, porque te quise mucho, y te quise de verdad" Aquellas palabras lo hicieron sentirse más miserable si aún era posible, sobre todo el tiempo verbal pasado empleado.
La joven se dirigió nuevamente hacia la dirección opuesta, pero esta vez sin volver a mirarlo, había dado por zanjada la conversación.
Molestaba, molestaba haber sido todo y no ser ahora nada. Pero sobre todo le molestaba que la situación de ambos era así por su culpa.
Efectivamente, así sucedió en cuanto llegó a ocupar su lugar al lado de sus amigos, fue el de menor estatura el que preguntó al respecto, el rubio y el chico del bigote parecían intrigados por la respuesta. Sin embargo Yohei parecía ajeno al tema, con sus brazos cruzados fijaba la vista en los jugadores que estaban comenzando a salir a la cancha y en breve iban a proceder a realizar el saludo.
"Si se le ocurre decirte algo más, lo machacaremos" Ajustó sus gafas mientras profería aquella amenaza.
"Tu no machacas a nadie Takamiya, yo lo haré, para defender a nuestra hermanita" Este expresó sus sentimientos mientras agarraba las manos de la aludida.
"Os centráis en él, pero no le preguntáis como se siente ella con este reencuentro, eso es lo más importante idiotas" A veces el rubio tenía momentos de lucidez.
"¿Nos estás llamando insensibles? El gordo y yo sabemos que esto no le afecta en nada a nuestra hermanita, ella es dura como el acero".
Continuaban con la discusión, Gina sonreía cariñosamente mientras observaba el conflicto en el que se había sumergido aquel trío, y el cuarto joven miraba al frente a la vez que sus pensamientos volaban hacia la última vez que se había encontrado con el joven de cabello puntiagudo.
Descansaba su cansado cuerpo sobre la pared, en los últimos dos días había dormido unas escasas horas que ni siquiera había podido contar. La lluvia caía con fuerza y hacía un frío inusual para la época del año en la que se encontraban, pero a pesar de ello decidió encenderse un cigarrillo mientras observaba como las gotas caían sobre el patio de aquella casa estrellándose en el suelo.
La pared sobre la que estaba recostado estaba fría y su ropa comenzaba a humedecerse, pero no sentía frío. A parte de un agudo dolor de cabeza solo sentía calor, calor provocada sin duda por la mezcla de emociones y la agitación de aquellos días. Quizás incluso podía ser que tuviera fiebre, maldijo en voz baja.
Fue cuando finalmente dio la primera calada al cigarro que lo vio. La alta figura del joven jugador de baloncesto dirigiéndose hacia aquel hogar.
Volvió a dar otra calada antes de tirar el cigarrillo casi intacto y avanzó en dirección al joven, escapándose del manto protector de lluvia que era el porche bajo el que había estado.
Cerró aquella baja cancela a su paso sin siquiera correr el pestillo y se situó por frente a su acompañante.
Su rostro era amenazante, las facciones del otro mostraban angustia y desesperación.
En caso de que tuviera que llegar a un enfrentamiento físico, no podía asegurar que ganara, aquel pelo puercoespín era jodidamente alto, fácilmente podía sacarle 20 centímetros. La inexperiencia de este en peleas podría suponer una baza a su favor.
Quizás Gina no le perdonase si lo golpeaba, le daban igual ahora mismo las consecuencias. Porque en ese momento realmente odiaba a Akira Sendoh y deseaba estrellar su puño derecho en esa estúpida cara de niño bueno que nunca ha roto un plato.
"Tengo que verla" Johei se interpuso en su camino situándose justo en frente al cuerpo imponente del emisor de aquellas palabras.
Los fuertes músculos que fácilmente podían intuirse bajo aquella vestimenta también resultaban amenazantes. Pero tampoco temía a recibir él más golpes de los que podría llegar a darle. Solo quería que ese sujeto desapareciese de su vista.
"Apártate, tu no entiendes nada" Aquella afirmación terminó por hacer que el joven de cabellos negros y tez blanca explotase.
"¿Qué no entiendo? ¿Qué la has jodido, pero bien jodido?" El tono empleado era alto, la calle estaba solitaria debido al mal tiempo, y dentro del hogar únicamente se encontraba Gina en compañía de su tía. La primera de ellas estaba dormida fruto del fuerte efecto de los calmantes que ocasionarían que tardara en despertar, y la segunda desconocía que estaba haciendo, pero era altamente improbable que saliese a ver qué sucedía.
"Yo la quiero" Esa afirmación, esa maldita afirmación acompañada del intento por avanzar en dirección a la puerta de la casa del joven ocasionaron que este recibiera un empujón que lo obligara a retroceder varios pasos.
"Tu no la quieres" Fue lo único que expresó, aunque en ese momento quería decirle muchas más cosas, ninguna de ellas cordiales.
"¿Tú qué sabes? No tienes ni idea de mis sentimientos por Gina" El hecho que siguiera afirmando tener sentimientos por ella lograba sacarlo de sus casillas.
"Cuando quieres a alguien no la destrozas, y tú lo has hecho Sendoh" Formuló aquella conclusión en un tono bastante más relajado de lo que podía esperarse procediendo de él en el estado de exaltación en el que se encontraba "Márchate, porque te juro que si te ve aquí no voy a responder de mis actos".
Era una amenaza, y el joven basquetbolista sabía que a aquel sujeto no le iba a temblar el pulso para darle una paliza y cumplirla. También sabía que tenía parte de razón y decidió retirarse.
El cabello mojado caía sobre su frente, ni la más poderosa gomina del mercado podría soportar toda la lluvia que aquel día había caído sobre el joven.
Yohei observó estático el rumbo que seguía aquel hombre. En ausencia de Hanamichi, él tenía que cuidar de Gina como si le fuera la vida en ello. Jamás lo perdonaría por haber causado tanto daño a su amiga.
Muchas gracias a todos y todas las que seguís leyendo, sobre todo a memoriesofkagome y a Icylcy, espero no defreaudaros, vuestras palabras me animan a continuar escribiendo. Muchos besos, y hasta la próxima actualización.
