El último lunes de cada mes
Ben Solo contemplaba desde el umbral de la puerta como dormía plácidamente su hija mayor y resistió el impulso de acercarse a darle un beso de buenas noches.
A pesar de lo pacífica que se veía, sabía que así como él la adolescente tenía un sueño muy ligero.
Sonrió tristemente mirándola con añoranza, ¿en que momento había crecido tan rápido?
Suspiró mientras continuaba su recorrido hasta la siguiente puerta, ilustrada elegantemente con una P.
— No dejen los caballo se coman mi sándwich — escuchó que murmuraba la pequeña entre sueños, haciéndolo sonreír mientras depositaba un beso de buenas noches sobre su frente.
Dormía tan profundo como su madre y hablaba dormida como ella, pensó para sí mismo al cubrirla bien con las sábanas y acomodando su peluche de tigre favorito que había tumbado de la cama por tantos movimientos.
Luego de salir de la habitación de la pequeña finalmente se detuvo ante su parada final.
Y contemplando la puerta decorada con una A no podía evitar que las palabras de la niñera siguieran retumbando en su cabeza.
"Creo que su desánimo es debido a que le gustaría sentirse más apoyado por sus padres, señor"
¿En que momento se le había estado todo de las manos?, pensó Ben suspirando molesto y cansado antes de pasar.
— ...A-B-L-E, inexorable — dijo el pequeño de espaldas a él sin advertir su presencia, sentado en su escritorio que daba a la ventana mientras comprobaba en sus notas que la palabra estuviera bien deletreada — ¡Si!
— Hola pequeño — habló Ben enternecido al encontrar al niño estudiando tan tarde — ¿Qué haces despierto a esta hora?
— ¡Papá! — se sorprendió el niño alegre por verlo.
— Entonces — dijo el hombre tomando asiento al niño mientras despeinaba su cabello de manera cariñosa —, ¿me contarás que tienes entre manos?
— Bueno, yo...
— ¿Si? — inquirió el hombre.
— Califiqué en las Olimpiadas de deletreo.
— Eso es genial pequeño — contestó el padre animado.
— Si... — soltó el menor sin mucho ánimo.
— ¿Qué sucede? — preguntó Ben preocupado.
— Nada — murmuró mientras cerraba el diccionario frente a él.
— Ani — presionó comprensivo tomando una butaca para sentarse junto al niño.
El rubio suspiró sin levantar la vista a su padre.
— ¿Qué pasa si pierdo, papá? — preguntó el pequeño en un tono triste.
— Pues entonces — empezó a hablar divertido en tono confidencial —, nos tocará deshacernos de la persona que quedó en primer lugar.
— ¡Papá! — exclamó el niño estallando en risas — ¡Es en serio!
— ¿Qué te hace creer que no hablo en serio?
Y padre e hijo se rieron divertidos.
— Todos son mayores que yo — murmuró el pequeño serio al terminar de reír mirando sus manos —, no creo que pueda ganar.
— En la vida no siempre vamos a estar en igualdad de condiciones, Ani — dijo Ben colocando afectuosamente una mano sobre el hombro de su hijo —, pero incluso cuando tenemos todas las posibilidades en contra de nosotros eso no define el resultado final.
— ¿Y si pierdo? — preguntó de nuevo.
— Entonces aprenderás — suspiró su padre —, primero dolerá, después lo aceptarás y luego lo recordarás para reírte de ello porque habrás visto que te hizo más fuerte, y si de verdad lo deseas eventualmente lo intentarás de nuevo hasta que lo logres.
— ¿Y si nunca lo logro?
— Yo creo que lo harás — respondió abrazando al pequeño —, eres increíble, inteligente, fuerte, decidido y sobretodo un niño de buen corazón, yo creo que alcanzarás grandes cosas.
— Pero, ¿y si incluso así no logro nada?
— Bueno, en ese caso los que te amamos estaremos allí, en las buenas y las malas.
— ¿Lo prometes? — murmuró el niño con ojos brillantes aún abrazado a su pecho.
— Lo prometo — dijo Ben sonriendo con ternura al pequeño —, y siempre podremos deshacernos del que se interponga en tu camino.
— ¡Papá! — exclamó divertido el niño.
— Ok, una más antes de irte a la cama, ya es bastante tarde — habló divertido tomando el diccionario del pequeño — ¡Invisibilización!
— I-N-V-I-S... — empezó animado el pequeño.
Ben sonrió viendo al pequeño orgulloso, revitalizado después de conversar con él y mucho más feliz de lo que se había sentido en mucho tiempo.
...
"Llegando a Frida's" - Rose (2:12 pm)
"Tengo la información que me pediste!" - Rose (2:13 pm)
"Eres la mejor!" - Rey (2:15 pm)
"Lo sé, pero apresúrate!" - Rose (2:16 pm)
"Saliendo!" - Rey (2:16 pm)
Después de las 2 empezaba su día y medio libre, pues la mitad de los sábados y el domingo entero eran suyos.
Poe se había llevado a los pequeños a almorzar con sus abuelos hacía unos minutos atrás y Rey iba caminando por el pasillo que daba hacía el cobertizo de la casa Solo, deteniéndose rápidamente para observarse en la pared hecha de espejos.
Y echándole un vistazo a su reflejo mientras sacaba el labial de su bolsa para un retoque habló para a sí misma.
— Verdaderamente necesito un trago.
Una risa grave y burlona le llego desde el fondo del pasillo, Rey se sonrojó violentamente al notar que era nada más y nada menos su jefe entrando por la puerta del cobertizo.
— Sr. Solo, llega hoy bastante temprano... — exclamó la muchacha sorprendida por el hecho de ver al hombre de día en la casa y sabiendo que encontrar a una persona al cuidado de niños mencionando estos temas en su lugar de trabajo podía ser poco ético, incluso si había acabado su horario laboral.
— Descuide señorita Kenobi, todos somos mayores de edad, nadie se ha saltado ninguna regla — dijo el hombre aún con toque burlón en su voz —, después de todo es su día libre y está usted fuera de horario laboral, ¿no es cierto?
La niñera rio con él entre aliviada y divertida por la broma.
— Supongo que todos necesitamos huir de vez en cuando del PG-13 — continuó la broma de su jefe mientras acomodaba la bolsa en su hombro.
— Dígamelo a mi, que mi programación familiar apenas comienza — suspiró el hombre.
— Entonces tomaré un trago en su honor esta noche señor — dijo de manera divertida la muchacha.
— Por favor, hágalo señorita Kenobi — exclamó en tono dramático y divertido el hombre — y que la fuerza la acompañe.
Rey se disponía a irse, hasta que el hombre llamó su atención una vez más.
— Señorita Kenobi, sobre nuestra conversación de ayer...
— ¿Si?
Rey podía ver la duda en sus ojos, casi escuchando el maquinar su cerebro en busca de las palabras adecuadas, como a una persona que le cuesta expresar lo que siente.
— Bueno yo... — respiró dando una pausa antes de continuar — después de lo que me dijo el día de ayer pude conversar con Anakin y todo ha estado mucho mejor entre nosotros desde entonces, de hecho he salido hoy temprano para cambiarme y almorzar con los chicos y mis padres, también para ayudarle más tarde a practicar deletreo.
— Realmente me alegra oír eso — respondió la niñera sonriendo con sinceramente feliz.
— Bueno quería agradecerle señorita Kenobi, por su honestidad.
— El mérito es suyo señor, yo solo estoy feliz de poder ayudar.
Ambos se vieron invadidos por un cómodo silencio, Rey sentía un ligero calor en sus mejillas ante la intensidad de la mirada de su jefe, podía ver honesta gratitud en sus ojos anhelantes.
— Hasta luego, Sr. Solo — dijo la joven bajando la mirada.
— Hasta luego, señorita Kenobi — respondió él.
Ambos continuaron sus caminos, rompiendo y dejando a un lado el magnetismo que habían creado, olvidando o haciéndose olvidar la química generada entre ellos segundos atrás y pensando en las cosas que debían hacer a continuación, como si nunca hubiera pasado nada.
Pero no podían engañar al subconsciente, que mantuvo incluso minutos más tardes un ligero calor en las mejillas de la niñera y una sonrisa ladeada sin ironías en el rostro del padre de familia.
...
— ¡Eh Rey, por aquí! — exclamó una voz aguda por encima de la música de ambiente y el murmullo de los comensales al momento que entró al restaurant donde había quedado con su amiga.
Rey volteó hacia su mesa habitual, encontrando a Rose que la esperaba.
— ¡Ya era hora! — se quejó Rose dando un trago a su margarita.
— Oh vamos, no he tardado tanto.
— No me he hecho más joven esperando, eso es seguro — replicó divertida haciendo señas al mesero.
El tiempo transcurrió divertido mientras se ponían al día, especialmente Rose la ponía al día sobre todos los detalles de la boda.
Rose trabajaba como periodista en una las revistas más influyentes de la ciudad y gracias a su gestión de redes sociales Naboo On Time, había alcanzado niveles de recepción nunca antes vistos.
Mientras que Finn, su prometido y mejor amigo de Rey, había conseguido un buen cargo en una empresa en crecimiento de seguridad.
Desde que Rey se había mudado casi dos meses atrás a la ciudad de Naboo, California, donde residían sus amigos, Maz's era su lugar favorito de encuentro grupal para beber y se encontrarían allí con Finn en la noche, pero este restaurant mexicano se había convertido en su lugar de tarde de chicas.
Y después de haber crecido juntos y haber estado separados tanto tiempo, Rey apreciaba volver a esta familiar rutina de salir con sus amigos.
Una vez Rose hubo terminado de hablar de telas, velas, pasteles y flores, Rey pudo contar entre margaritas su semana de pesadilla con los Solo.
— Entonces los mocosos te hicieron la vida imposible y luego casi te matan — exclamó Rose — ¿Por qué sigues allí?
— ¡Oh vamos no es tan malo! Ha podido ser peor.
— Los mocosos casi te matan — repitió.
— Bueno si, pero por suerte no ha pasado nada grave y gracias a eso ya nos estamos llevando bien todos.
— Casi te matan — volvió a decir la joven.
— ¿Qué te puedo decir? Me he encariñado con esas criaturas.
— Estás loca — negó con la cabeza riendo su amiga.
— Pues si un poco, pero hablando de los Solo, ¿no traías información que contarme sobre la familia? — preguntó curiosa —, en los expedientes que tengo no me han contado mucho del pasado, mucho menos de la madre y aunque me sentido tentada, me incomoda con la idea de googlear a la familia de mi jefe, es algo extraño.
— ¿Por eso me mandaste a mi a hacerlo? — protestó su amiga divertida.
— ¿Tienes la información o no? — rio Rey con ella.
— Ah cierto, la información, pensé que iba a ser mucho más sencillo tratándose de alguien como Ben Solo, pero al parecer tanto él como su familia son bastante reservados con su vida privada.
— ¿Eso quiere decir que no conseguiste nada? — soltó Rey angustiada.
— Amiga, me ofendes, eso solo quiere decir que fue más difícil de lo que pensé.
— Eres la mejor.
— Lo sé, ahora calla y escucha, que la historia de los Solo es bastante larga.
Y su amiga dio un trago a su margarita antes de empezar a hablar en tono periodístico.
— «Ok, Ben Solo hijo de la gobernadora Leia Organa y el empresario y magnate automotriz Han Solo, creció como cualquier socialité y se casó en diciembre 2004 con Rebecca Solo (Wright de soltera) a la edad de 20, justo después de que ella quedara embarazada»
«Leia, la señorita amargada nació en febrero de 2005 y el matrimonio floreció muy bien para sorpresa de todos, Ben Solo terminó de graduarse como abogado e inició una vida política aparte de su madre con el partido de la Primera Orden siendo un shock para la mayoría de persona que los rodeaba, generando una situación tensa entre Solo y su familia, fue como una traición a los suyos, un golpe bajo al unirse a los enemigos políticos de su madre»
«Mientras tanto Rebecca se dedicó primero a la crianza de su hija y en años posteriores concluyó la carrera de diseño que había dejado en pausa por su embarazo»
«Con la vida política de Solo en auge y Rebecca como nueva joya revelación en el mundo de la moda europea, sale por segunda vez embarazada dando a luz al pequeño demonio en el 2012»
«Al parecer el embarazo no fue impedimento para las carreras de ambos pues fueron los años más visibles al ojo publico y donde pude rastrear con más facilidad, eventos políticos y benéficos por el lado de el, alfombras rojas, pasarelas de marcas como Prada, Miu Miu, Gucci y pare de contar por el lado de ella»
«Siempre bajo la apariencia de una familia perfecta, verdaderamente dan en envidia ¡Mira! No hablaban sobre su vida privada, ni daban entrevistas que no se tratara de sus carreras, pero ese aire de misterio los hizo el foco de atención, todos querían saber sobre la vida privada de los Solo»
Y su amiga le mostró en su tablet una gran cantidad de fotos que paso rápidamente, enfocándose en una donde salía de su jefe unos años más joven del brazo de una rubia elegante de vientre prominente con probablement meses de gestación, la misma mujer que había visto en cientos de portarretratos esparcidos en la casa Solo y en el cuarto de los niños.
La misma con los rasgos delicados de Leia y Anakin Solo.
Debajo de la Foto se leía el enunciado "Ben y Rebecca Solo en desfile de la colección primavera-verano de Versacci, 12 de septiembre, 2012".
— «Al parecer los problemas en el paraíso iniciaron a mediados del 2014 — continuó su amiga —, cuando la pareja queda embarazada por tercera vez, aparentemente este no había sido un embarazo tan sencillo como los anteriores y Rebecca abandonó la vida pública mientras Ben seguía con su agenda política»
«Se rumoraba que era un embarazo múltiple o porque se sabía que habían muchas complicaciones, pero después del nacimiento se supo que simplemente había sido un embarazo de alto riesgo porque al parecer Rebecca no había quedado tan bien después del parto de su segundo hijo»
«La última niña nace en enero de 2015 de manera prematura, debido a un accidente de tránsito que sufrió Rebecca vía a casa de su madre, donde el vehículo que les impactó se dio a la fuga»
— Dios mío — contestó Rey sorprendida, dejando a un lado su comida.
— «Y aún hay más — prosiguió Rose —, la criatura estuvo varias semanas en cuidados intensivos, lo que le generó una terrible depresión post-parto a Rebecca y después de esto Ben Solo se separa de la Primera Orden, destruyendo el partido político, entregó al FBI una cantidad de archivos secretos y pruebas sobres actos ilícitos y fraudulentos del partido, sacó a la luz estafas, corrupción, extorsiones, relaciones con la mafia, lavado de dinero ¡todo! Mandó a la carcel a una gran cantidad de políticos pesados y a gente peligrosa, incluyendo a su jefe, fundador del partido y maestro político Andrew Clement Snoke»
— ¿Y por qué lo hizo? — preguntó la niñera.
— ¿A quien le importa? Esos tipos eran una plaga, al igual que su partido — respondió encolerizada la chica.
— Lo sé, pero debió haber tenido una razón para hundirlos, después de todo, estando tanto tiempo rodeado de esa gente muy limpio no podía estar Solo.
— «Nadie sabe el móvil con certeza, pero las malas lenguas dicen de manera extraoficial que debido a que ese mismo año se llevaron a cabo las elecciones de gobernadores, luchando Snoke contra Organa por el puesto, Snoke le había pedido a Solo todo lo necesario para hundir a su madre, pero este se negó, ya cansado de la política quería retirarse de ella para dedicarse a su familia»
«Snoke estaba negado a perder a su pupilo, mano derecha y carta secreta para vencer a su rival, pero cuando vio que Solo no le iba a ayudar a hundir a Organa él mismo planeó el accidente de Rebecca en venganza. Entonces Solo se encargó de destruir a Snoke y a la primera orden para siempre, diciéndole adiós a su vida política»
— Wow — acotó Rey en voz alta sin saber que decir sorbiendo de su margarita, notando que habían estado tan metidas en la conversación que hacía rato no habían probado bocado de sus platos — ¿Y qué pasó después?
— «La dinámica de la familia fue empeorando cuando tiempo después del primer cumpleaños de la pequeña Rebecca inauguró su propia casa de alta costura, "Wright & Solo" y Ben abrió su propia firma de abogados, la vida agitada y ocupada de ambos, más la gran cantidad de viajes al exterior de ella empezaron a generar los rumores de la separación de la pareja. Y estos rumores se avivaron más cuando en una entrevista Rebecca dijo que había nombrado a su firma "Wright & Solo" como legado a sus hijos, no por su pareja»
«En enero 2017 todo parecía estar volviendo a la normalidad en las vidas de ambos ya que se habían mantenido fuera del ojo público, pero ella sufrió un colapso mental en la fiesta del segundo cumpleaños de su hija menor frente a todos sus invitados»
«Después de eso estuvo dos meses en un hospital mental internada, luego ella declaró a los medios en una entrevista que sus médicos la habían dado de alta con éxito y todo había sido "una situación causando por el estrés y cansancio que le generaba la casa de modas, sumado a unos ligeros problemas de ansiedad y una depresión post-parto sin tratar", la mujer una vez recuperada se tomó un tiempo de vacaciones para finalmente en 2018 iniciar su separación legal con Ben Solo»
«Volvió a llevar las riendas de Wright & Solo, impulsando la marca a nuevos niveles y llamándose ahora Rebecca Wright-Solo ante el público, pasó la mayor parte de la mitad del 2018 en Europa, terminando por establecerse en Florencia, Italia para noviembre de ese año, volviendo solo para pasar navidad con su familia, según algunas fuentes Solo tiene la custodia total de los pequeños y ellos pasan las vacaciones de verano con ella»
«Y bueno el resto ya lo conoces, Solo se hizo cargo de los niños pero su firma y sus negocios lo mantienen bastante ocupado, ha tenido centenares de niñeras que no duran más de un mes, hasta que tú Poppins, aterrizaste en su casa»
— Bueno técnicamente cumplo un mes la semana que viene.
— Entonces ya duraste más que la mitad de ellas, Poppins.
...
El lunes llegó rápidamente oficialmente cumplía un mes con los Solo y Rey no pudo sacar de su mente durante todo el fin de semana lo que le contó su amiga.
Tenia la explicación de sus comportamientos, pero no podía dejar de pensar que las pobres criaturas habían vivido demasiado para sus cortas edades.
No pudo concentrase en toda la mañana con la pequeña, su mirada siempre parecía desviarse a los retratos, decoraciones y detalles femeninos que mantenían la presencia de la que había sido señora de la casa.
No presto atención desayuno ni las meriendas, ni el comportamiento inusual de las mucamas moviéndose dentro y fuera de la sala de conferencias, como si estuvieran preparando algo.
Tanta fue su distracción que no se había dado cuenta de la hora hasta que el reloj del recibidor marcó las 2 y la pequeña se abría el paso hacia el comedor para tomar el almuerzo.
— ¿Pequeña qué haces? Debemos ir por tus hermanos, hoy es lunes y almorzamos en el club.
La pequeña la miro entre extrañada y divertida.
— Pero si hoy es el último lunes del mes — exclamó divertida como si eso respondiera todo, dejando aún más confundida a la niñera.
¿Qué quería decir la niña con eso?
Para mayor sorpresa de Rey, Leia y Anakin vestidos en sus verdes uniformes atravesaron el umbral de la puerta principal.
— Hola chicos — exclamó sorprendida la niñera —¿Que hacen aquí? ¿No deberían estar en el club a esta hora?
— Pero Rey, hoy es el último lunes del mes — respondió Anakin igual de sorprendido que la pequeña siguiendo su camino.
Leia, tan perspicaz como siempre, no pasó por alto la incógnita pintada en la mirada de la niñera.
— Nadie le ha dicho nada, ¿cierto? — preguntó de manera retórica la rubia — los últimos lunes de cada mes tenemos una actividad importante aquí en la casa después del colegio y las actividades extracurriculares pueden esperar.
— Oh que interesante —, acotó intrigada pensando que sería tan importante para que los Solo dejaran su agenda de lado — ¿y de qué se trata esta actividad tan importante?
Leia la miro con ojos glaciares y en su expresión se leía claramente la molestia, ella no quería hablar de eso.
— Ya lo verás.
Y con esa frase la mayor de los Solo cortó la conversación.
...
Padmé corrió apenas hubo terminado de lavar sus dientes después del almuerzo a la sala de conferencias.
Donde Anakin sentado en una extremo hurgaba entre distintos paquetes, bolsas y cajas esparcidas por toda la mesa, mientras Leia se encargaba de configurar en la gran pantalla lo que parecía ser una videollamada.
Rey se sentó en el extremo opuesto, observando como la pequeña se unía a su hermano destapando cajas y abriendo bolsas color granate, rosa, lila, blanco, con rayas o puntos, envueltos en papeles de seda cuando el sonido de una llamada entrante vibró por los altavoces.
— ¡Hola mamá! — chilló emocionada la rubia a su pantalla de proyecciones cuando apareció en ella la mujer en quien no había podido dejar de pensar en todo el fin de semana.
Rebecca Wright-Solo.
— ¡Hola queridines! — sonó una voz dulce y melosa por los altavoces — ¿Me han extrañado? Díganme cuánto, porque yo los he extrañado a montones, he estado contado los minutos para la próxima llamada, ¿ustedes también? ¿Les gustaron los obsequios?
Rey observaba a los niños apiñarse sobre Leia para unirse a la videollamada, los pequeños hablaban contándole lo necesario para ponerla al día sobre sus vidas y la mujer escuchaba atenta sin interrumpir, tan concentrada que parecía tener miedo de no absorber cada uno de los detalles.
Rey no prestaba atención a lo que decían, así que después de tanto misterio aparecía ante sus ojos una nueva pieza del rompecabezas.
Rebecca, parecía buena persona e interactuaba afectuosamente con los pequeños y Rey no paraba de preguntarse si era su madre ¿Por qué no estaría con ellos?
— ¡Iba a esperar que lo mencionaras pero no puedo esperar más! — exclamó la mujer jovialmente — Tú padre me llamó en estos días para contarme ¿Por qué no lo has mencionado, Ani? ¡Felicidades por haber sido nominado para participar en el concurso de deletreo!
La niñera vio como el niño se sonrojaba tímido.
— Ya sabía yo que mi niño brillante iba a lograrlo, así que como no puedo estar allí te he preparado un regalo especial, Leia cariño, ayúdame a pasarle el paquete de tu derecha a Ani — y la rubia cambio de cámara frontal a cámara externa — ese de allí, el la caja pequeña, de cuero negra, ábrelo querido.
Anakin la abrió, mostrando un antiguo reloj de bolsillo hecho de oro macizo, colgaba de una cadena igualmente de oro y tenía grabado apellido "Wright" por detrás.
— Y eso pequeñín, era de tu abuelo, le fue dado por su padre, que fue entregado a su vez por su padre y a quien se lo dio su padre - contó la mujer emocionada -. Ha pasado de padres a hijos por generaciones, pero como tú abuelo no tuvo hijos varones me lo dio a mi cuando tenía tu edad, antes de hacer de Giselle, fue mi primer solo como bailarina, papá decía que traía buena suerte y que nada podía salir mal si lo tenía conmigo.
— Vaya, gracias mamá — el niño sorprendido miraba a su madre con unos ojos que irradiaban felicidad y esperanzado preguntó — y ¿no crees que pudieras venir también el día de las olimpiadas? Así tendría doble suerte.
Rey noto como Leia mostró una expresión preocupada cuando la pequeña Padmé empezó a hablar emocionada.
— ¿Si puedes mami? ¿Si puedes venir? ¡Vamos mami, di que si! ¡Queremos verte muchísimo!
— Oh — escuchó que la mujer jadeaba —, como me encantaría estar allí con ustedes, no saben cuánto me duele no poder, lo siento mucho pequeños pero los doctores no me han dado aún permiso para viajar. La verdad me siento sin aire cada minuto sin ustedes, pero estoy contando los días para que llegue el verano y podamos vernos de nuevo.
Leia lanzó una mirada preocupada a sus hermanos, Anakin bajo la mirada decepcionado y la pequeña Padmé empezó a llorar.
— ¡Mami mala, mami mala!
— Shhhh querida, no digas esas cosas, a ver muéstrame una sonrisa, ya verás que pronto nos veremos.
Pero a la pequeña no escucho las palabras de su madre, porque salió corriendo hacia su habitación siendo seguida por Rey preocupa, dejando olvidados cada uno de sus regalos.
— Es muy pequeña para entenderlo, pero ustedes si lo entienden ¿verdad niños? — susurró suplicante la mujer al otro lado de la pantalla.
— Por supuesto que si, mamá — se apresuró en responder Leia fingiendo una sonrisa para tranquilizarla —, yo me encargaré de hablar con ella.
— Gracias, eres un ángel dulzura — suspiró la madre — en cuanto a ti pequeñín, te aseguro que mientras tengas ese reloj a tu lado estaré contigo y si eso no es suficiente, ¿que tal si pido permiso para hacer una videollamada y verte en las olimpiadas ese día?
— ¿Lo harías? — chilló anhelante el pequeño.
— Haré lo que pueda, no me lo perdería por nada del mundo, tristemente me tengo que ir ya es casi la una de la madrugada aquí, despídanme de Padmé, denle abrazo y un beso inmenso de mi parte, sean buenos con su padre y no le hagan la vida imposible a la niñera, los amo queridines, adiós.
— Adiós, mamá — susurraron tristes ambos niños.
...
— Mami no me quiere — gritó entre llantos enterrando la cabecita en la almohada más pequeña de los Solo.
— Eso no es cierto, pequeña — habló dulcemente la niñera sentada a su lado acariciando su cabecita.
— ¡No me quiere, no me quiere, no me quiere!
— Paddy — soltó con voz suave su hermana mayor en el umbral de la puerta, acercándose a su cama.
La niña levantó la cabeza con sus ojitos llenos de lágrimas, extendiendo los brazos hacia su hermana mayor. Pronto Anakin entró sigilosamente, refugiaron en los brazos de la firme rubia que los llevó a su habitación.
Rey entendía cuando debía darles distancia los niños, se alejó lentamente de ellos y se mantuvo de pie en el umbral de la puerta.
A la distancia solo podía escuchar frases sueltas, frases que hacían que su corazón cayera a sus pies y se partiera en mil pedazos.
— Mami te ama mucho Paddy y a ti también Ani pero se siente mal ahora, pronto estará bien y volverá a la casa con nosotros.
— Yo también la extraño, pero debemos ser pacientes y no presionarla para que mejore más rápido.
— Debemos ser fuertes, ya el tiempo pasará rápido y la veremos en el verano.
— Papá está con nosotros, ¿no es cierto? Y tenemos a los abuelos, al tío Luke, a Poe, a Mario, a Sonya, a Rey...
Rey sintió un cálido sentimiento gestarse en ella al oír su nombre de los labios de Leia Solo, hasta ahora no había visto el enorme peso colocado sobre los menudos hombros de estos niños, especialmente en los de la mayor y ráfagas de compasión se dispararon en el corazón de la niñera.
Leia, nunca antes había pensado Rey en el ímpetu con el que la adolescente cuidaba y defendía a los pequeños de los dolores del mundo real, pensó sintiendo admiración por ella.
...
— Leia — dijo la niñera sin saber muy bien que decir a continuación, mientras ayudaba a la rubia a recoger sus presentes de la sala de conferencias para subirlos a su habitación.
La hermana mayor había abandonado el cuarto de Padmé una vez que hubo dejado a esta y a Anakin profundamente dormidos después de haber conversado largo rato con ellos.
— Se lo que piensas — escupió molesta la adolescente —, se lo que todos piensan desde que se fue a Italia, "pobrecitos niños con esa madre", pero no es así señorita Kenobi, es una buena mujer, una buena madre, esto es tan difícil para ella como para nosotros, simplemente está enferma y cuando esté sana de nuevo, volveremos a ser como antes.
— Leia yo no...
— ¡No mienta, si lo pensaba! Conozco la mirada en su rostro y no necesito su lastima —gritó la adolescente bajando el rostro entrando a su habitación y sentándose en la punta de su cama con ojos vidriosos — Lo siento, estoy un poco alterada.
— Está bien, no pasa nada — susurró la niñera sentándose a su lado en el borde de la cama, mientras le acariciaba la espalda.
— «Ella está en Italia desde hace un año y medio — empezó a contar la rubia sin ver nada en específico con los ojos vidriosos, como ahogada en sus recuerdos —, las personas que creen que es muy fácil juzgarla y piensan que está allí solo por la casa de modas, que simplemente nos dejó porque era una mala persona, pero no es así, ellos no la conocen»
«Los doctores descubrieron que estaba enferma hace tres años cuando Paddy cumplió dos, pero piensan que ella estuvo mal desde antes de eso»
«Anakin no lo recuerda, porque era muy pequeño pero antes de eso éramos felices, si que lo éramos»
La niña sonrió con melancolía mirando a la nada.
«Luego papá y mamá empezaron a pelearse, se estaban separando, aún así se intentaron que siguiéramos siendo una familia feliz, entonces sorpresivamente ella quedó embarazada de Paddy, papá estaba tan feliz, ella también y todo apuntaba a que volveríamos a ser los de siempre, pero vino el accidente, después de allí todo fue en picada»
— ¿Tú estabas con ella cuando sucedió?
Leia asintió sombría.
— «Solo recuerdo que observaba a Ani, iba dormido en su silla de carro y luego estalló en llantos cuando el auto perdió el control, después un golpe, gritos y no recuerdo mucho después hasta que desperté en el hospital con papá. No nos pasó nada grave, pero a mamá si, no despertó hasta una semana después del nacimiento de Padmé»
«Papá nos dejo con los abuelos mientras el estuvo todo ese tiempo en el hospital con mamá y Paddy, ella estuvo en cuidados intensivos por nacer antes de tiempo y
mamá fue dada de alta un mes después del accidente, pero Padmé tuvo que continuar allí, eso fue muy duro para ella»
«Recuerdo que solo pude ver a Paddy una vez, era muy pequeña, como una muñeca y tenía una gran cantidad de tubos conectados a ella. Pero ella fue fuerte como mamá, se recuperó y salió del hospital, papá también estaba ahora en la casa y pensé que todo tarde o temprano iba a volver a la normalidad pero no fue así»
«Después de todo esto mamá estaba muy rara, no era la misma de siempre, ya no se arreglaba el cabello, ni se ponía lindos vestidos, no jugaba con nosotros o nos hablaba en tono dulce o simplemente no nos hablaba en absoluto»
«Ella solo dormía o deambulaba por la casa en camisón con Paddy en brazos, se quedaba viendo a la nada, hablaba en murmullos sin sentido para sí misma y volvía a dormir, era como ver a una persona dormida caminando, alguien atrapado en un sueño, ya no era la misma»
«Era reconfortante tener a papá en casa, se hizo cargo de Padmé en sus primeros meses, él la alimentaba, cambiaba, bañaba, vestía; también se encargaba de nosotros, pues mamá estaba negada a dejar que una niñera entrara a la casa, la simple mención de eso la alteraba, así que yo ayudaba a papá en todo lo que podía y él nos decía que mamá sólo estaba cansada, que una vez descansara lo suficiente iba a ser la misma de siempre y todo volvería a ser como antes»
«Y de nuevo volvía a parecer que así sería, un día simplemente mamá volvió a usar lindos vestidos, a arreglarse el cabello, a cuidar de nosotros, a encargarse de la casa y aunque ella y papá no volvieron a estar juntos encontramos una dinámica familiar que funcionaba, fuimos felices de nuevo»
«Mamá cada día estaba más repuesta y mejor, incluso volvió a trabajar luego del primer cumpleaños de Padmé, "Wright & Solo, será mi último bebé" anunció un día y nosotros tres fuimos la imagen de su primera colección para niños, papá había iniciado su firma también y tenía mucho más tiempo para estar en la casa»
«Y entonces llegó el segundo cumpleaños de Paddy, ella gritó y gritó a los invitados que se fueran de su casa y luego nos encerró con llave en su habitación junto con ella, en sus ojos volvía a ser esa extraña que deambulaba por los pasillos, aferrada a Padmé y a Anakin como un náufrago a la orilla, yo quería salir corriendo de allí pero no pude hasta que papá abrió el cuarto con la llave maestra»
«Luego del incidente los doctores vieron que mamá estaba mala, pero dijeron que se podía poner bien, pasó varias semanas en aquel lugar y luego volvió siendo mamá»
«Señorita Kenobi, no tiene una idea de lo increíble que fue verla entrar por la puerta con su hermoso cabello y vestidos, diciéndonos "¿me extrañaron queridines? ¡Díganme cuánto! Porque yo los he extrañado tanto". Era de nuevo mamá»
«Pero no pasó mucho tiempo hasta que volvió a quedarse sentada de nuevo viendo a la nada como perdida, en silencio, asustada con los ojos vidriosos. Nosotros intentábamos que todo fuera perfecto en la casa pero, nada volvió a ser igual, volvía a estar enferma»
«Así que ella decidió ir a un nuevo lugar lejos en Italia, allí podría descansar, estar cerca de su trabajo y sanar, ella se iba porque no quería hacernos daño, sentir tristes o asustados, nos prometió que no descansaría hasta volver a ser nuestra mami, y cuando estuviera sana totalmente volvería a casa con nosotros»
«Ella tiene permiso todos los últimos lunes de cada mes para llamarnos, se encarga de prepararnos obsequios para que no la extrañemos, se esfuerza para poder tener permiso de sus doctores para en navidad y así venir a vernos o pasar las vacaciones allá con ella en su villa»
«Por eso es que mamá no está en casa, pero muchos prefieren simplemente juzgarla, los niños son muy pequeños para entenderlo, ellos solo saben que mami está enferma y volverá a casa cuando esté totalmente recuperada, ha sido muy difícil para ellos, pero mami hace lo que puede. Soy la única que la entiende y debo ser fuerte por ellos, para que vean a mamá como en realidad es, a esa edad es cuando más necesitan a su mami, aveces la culpan porque no está aquí pero no puedo permitirlo, es como traicionarla. Así que ocupamos su lugar para que no noten su ausencia, como ella no está ellos tienen a papá y cuando el no está me tienen a mi»
— No pido que me entienda — susurró la adolescente viéndola a la cara, mientras sus mejillas eran surcadas por lágrimas silenciosas —, pero si le cuento esto es solo porque usted es la última persona que necesito que me mire con lastima.
— No creo que des lastima pequeña — respondió Rey sosteniendo el rostro de la rubia entre sus manos, limpiando con sus pulgares el rastro de lágrimas en sus mejillas —, creo que eres increíble y una de las personas más fuertes y maduras que conozco.
Y Leia sonrió con tristeza.
— Es muy valiente cuando dices que estás allí para los pequeños, pero, ¿que te parece si esta vez permites que alguien esté allí para ti?
La adolescente se aferró a los brazos de la niñera, drenando tanto tiempo de lágrimas reprimidas, la atlas de los pequeños Solo soltó por unos minutos el peso de su propio universo.
Entonces Rey se dio cuenta lo unida que estaba ella a los pequeños y como tan solo después de un mes, sentía que jamás se podría aparta de ellos...
