Apenas apareció el jefe del clan Li en el acceso de la escalera, fue interceptado por tres seres antropomorfos vestidos de negro, llevaban sus espadas desenvainadas y los tres lo atacaron a la vez. Syaoran resistía los golpes de espada con fuerza y seguridad haciéndolos retroceder pero no estaba seguro de poder contener a los tres durante mucho tiempo. Intentó invocar a los elementos, consiguiendo que uno de ellos fuera embestido por la descarga eléctrica del rayo, pero el sujeto sólo estaba aturdido.
Sakura había pedido ayuda a sus cartas, Pelea, Poder, Espejo y Espada se hicieron presentes para apoyar a su dueña. La carta de la Pelea se lanzó frente a uno de los sujetos que atacaban a Syaoran, la carta del Espejo tomó la forma de Syaoran y con Espada bajaron a la planta baja para ayudar primero a la madre del joven que era atacada por un ser con forma femenina pero rostro indefinido, llegaron en el preciso momento en que la atacaba con un hechizo de fuego. La enfrentaron y con el poder de Espada le provocaron un corte profundo en el abdomen dejándola fuera de combate.
Sakura pudo hacer retroceder a su atacante usando la magia de la carta Bosque. Entonces tuvo una idea e invocó a Sueño para que durmiera a todos, sin embargo la idea no fue buena porque sólo logró dormir a los más débiles que por lo demás eran casi todos de la familia Li.
Syaoran seguía en combate en el segundo piso con el sujeto más alto, pero fue Eriol quien le dio una idea, al verlo combatir con cinco hechiceros que le intentaban ganar en un combate de artes marciales muy al estilo matrix. La chica llamó a la carta Ilusión y le pidió que creara maestros de kung fu para ayudar a la defensa.
Rápidamente la carta multiplicó a los combatientes, generando ventaja en la familia Li, ya que había muchos que habían sido heridos y algunos que se encontraban mal, que estaban siendo trasladados a la Biblioteca.
Los cuñados de Syaoran combatían con puños y patadas, estaban muy malheridos pero no querían abandonar la pelea, por un asunto de honor.
Casi todas las mujeres se habían resguardado en las habitaciones, sólo las mujeres preparadas para la guerra y las que poseían magia avanzada seguían en el salón. Sakura era una de ellas, al igual que la señora Ierán y algunas de las chicas presuntuosas que tanto habían molestado a la castaña.
Eriol seguía enfrascado en el combate contra los clones del agente Smith, les estaba dando una paliza, pero Sakura sabía que en algún momento se tenía que cansar. Además, que les noqueaba pero después de un rato le volvían a atacar, en un número mayor.
Syaoran no había podido deshacerse aún del ser obscuro que parecía inmortal porque pese a haber recibido múltiples heridas seguía en pie enfrentando al castaño, que había notado que éste no sangraba. El Jefe del clan en tanto, estaba herido pero no de gravedad. Sentía que aquel ser hacía esfuerzos por penetrar en su mente, pero él lo repelía y lo bloqueaba, esfuerzo que le valió desconcentrarse más de una vez en la pelea.
En la entrada de la mansión, se encontraba el Maestro Nekobasu que parecía haber crecido y que haciendo honor a sus raíces peleaba a golpe de puño con los invasores, mostrando una enorme fuerza de ataque y cuando los miserables caían al suelo, se abalanzaba sobre sus rostros y los arañaba para finalizar con un golpe mortal a la altura del corazón. También usaba como recurso su bastón de madera para golpear en la cabeza a los sujetos, dejándolos inconscientes.
La señora Ierán se acercó a Sakura y quiso saber cómo se encontraba. Había utilizado muchas cartas y demasiada magia, pero por la adrenalina del ataque no se había dado cuenta. Las cartas de Pelea y Espada seguían activas, mientras que las restantes habían regresado.
-"¿Te encuentras bien, hija?, ¿has recibido mucho daño?"- la miraba buscando heridas o contusiones.
-"Creo que no, pero me preocupa mucho Syaoran, lleva mucho tiempo con ese sujeto." –los miraba desde su posición.
-"Es un ser mágico muy poderoso, creo que es quien lidera este ataque. Cuando mi hijo lo venza terminará esta confrontación."- la chica avanzó decidida hacia las escaleras
-"¡Espera Sakura! No puedes ir…"- la retuvo la matriarca-"si intervienes se verá cuestionada la capacidad de Xiao Lang para mediar cualquier conflicto".
-"Pero, usted dijo que es un ser no humano y muy poderoso".- intentaba persuadirla.
-"Sé que estás preocupada por él, pero no puedes ayudarle, es mejor para un líder perder la vida en combate, es una buena muerte, defendiendo a su clan. ".
-"¡Eso es muy duro!... Además, él siempre me ha ayudado y me defiende hasta hoy".
- "Xiao Lang se ha preparado desde pequeño para este momento. Debes confiar en él".
La chica veía que cada vez quedaban menos enemigos en pie, a algunos que se rendían los mataban por cobardes y entonces lo entendió. Recordó las lecturas de "Los Sabios Maestros Chinos", y sus enseñanzas acerca de la pureza del corazón y la responsabilidad por los actos de aquel que teniendo libertad elige servir a las sombras.
En ese momento ocurrió algo inesperado, el ser que había combatido duramente con Syaoran golpeó sus palmas con fuerza y desapareció con un fuerte estallido, sólo se escuchó una voz por todo el salón que retumbó por las paredes - "No cantes victoria todavía Li, porque aún no es hora de verte humillado y suplicando por tu vida. Entonces desearás no haber nacido." Al instante que la voz cesó, los partidarios que seguían en el combate arrojaron las espadas y se inclinaron para rendirse.
Sakura corrió entonces hacia el joven Li que se encontraba sudoroso y respirando con dificultad. Tenía una herida profunda en el brazo derecho y varios cortes desiguales en ambos muslos. Lucía bastante mal y la chica no pudo contener sus lágrimas al abrazarlo.
Lo llevó con cuidado hacia la habitación y lo ayudó a recostarse en la cama. La señora Ierán llegó enseguida acompañada de Yuhuan y el señor Wei, todos visiblemente afectados pero serenos. La única que tenía los ojos llorosos era Sakura que no le soltaba la mano mientras la matriarca abría la ropa rasgada de su hijo para limpiar sus heridas.
Los ancianos de la familia enviaron a los suyos a casa rápidamente y ellos se quedaron a invocar los hechizos de protección que habían sido rotos, por lo que Hiiraguizawa insistió en colaborar. Los Jefes guerreros que estaban presentes, se encargaron de los derrotados, seguramente para interrogarlos en los calabozos. La amplia biblioteca fue habilitada como hospital por esa noche y Yuhuan se encargó de conseguirles la atención médica necesaria.
Eriol y el señor maestro Nekobasu estaban ilesos, aunque sus espíritus se encontraban bastantes magullados, más por los otros que por ellos mismos.
Esa noche Sakura durmió al lado de Syaoran, que había tomado una poción para dormir y descansar toda la noche. Ella no podía dejar de pensar en la reveladora conversación que tuvo con la matriarca. No le parecía justo recibir ayuda de su novio y no poder ayudarlo, no estaba de acuerdo.
Pensó durante toda la noche sin poder conciliar el sueño. Además, se añadía una nueva preocupación por la reciente conversación que tuvo al recibir un llamado de Japón, porque sus guardianes se enteraron que estuvo en grave peligro.
-"Sakurita, te he llamado al menos 20 veces, me tenías… nos tenías muy preocupados!"
-"Kero, no se preocupen por favor, estamos bien, Syaoran resultó herido pero se está recuperando y Eriol resultó ileso, lo hubieran visto pelear parecía Neo.!"
-"Y no me vas a decir...POR QUÉ EL MOCOSO ESTA HERIDO!"- gritó perdiendo los nervios el muñeco de felpa.
-"Si, lo lamento Kero, pero no me grites eh?" – Miró el teléfono con rencor y prosiguió – "La mansión fue atacada, eran tres seres obscuros, uno muy poderoso que hirió a Syaoran, creemos que era inmortal porque recibió muchas heridas y seguía vivo. Eran como cien hombres armados, aunque también había mujeres o eso parecía. Hay muchos heridos y creo que algunas personas se encuentran realmente mal."
- "Y dices que atacaron a la familia Li, pero entonces lograron penetrar las defensas mágicas y eso era hasta ahora imposible."! - decía asombrado el peluche – "Sakura, ten mucho cuidado".
-"Eriol les ha ayudado a poner un nuevo escudo y creo que lo ha reforzado. El hechizo anterior era muy antiguo, ¿no crees que pudo haberse filtrado?"
-"Es posible si esos sujetos tienen poderes psíquicos, que creo es así" – dijo el muñeco sin entrar en detalles.
-"Kero por favor, que no se entere mi hermano, que Yue no le diga. No quiero preocupar a papá, por favor".
-"Está bien, pero si la situación está tan mal como creo, debemos ir con Yue y también con tu familia, Sakura."
-"Espera Kero, mi padre y mi hermano tienen obligaciones en Tomoeda, también Yukito. No puedo arrastrarlos hasta acá y robarles su vida."
-"Entiendo que no quieras ser egoísta, pero los que te queremos no podemos "hacer nuestra vida" tranquilamente mientras que la tuya peligra. ¿Entendiste?!"
- "Kero, por qué eres tan complicado?!"
Esa noche no sólo Sakura estaba en vela, una hermosa chica china se paseaba entre la biblioteca y las habitaciones principales. Estaba angustiada por la situación de Xiao Lang nunca lo había visto tan herido ni tan débil, ella lo admiraba desde antes de ir a vivir a su casa, lo había visto muchas veces en las asambleas con su rostro serio y lo había visto dirigirse con elocuencia ante los ancianos, rara vez lo había visto sonreír pero sabía que era un chico amable y considerado.
Cuando la comprometieron con el primo de Xiao Lang, se entristeció porque no le conocía bien, pero a la vez se sintió agradecida porque ahora sus futuros hijos llevarían el apellido Li, el clan mágico líder de toda China.
Luego el joven murió y ella se fue a vivir a la mansión como protegida de la familia que la había aceptado como consorte de uno de los suyos. El joven Xueliang no era tan apuesto, ni tan elocuente, ni tampoco llegaría a ser Jefe de Clan y menos del Concilio, pero ella le había tomado afecto porque sería más adelante el padre de sus hijos y ella quería tener muchos hijos, con hermosos ojos castaños como los de Xiao Lang.
No tenía caso seguirlo ocultado, ella se sentía atraída por el primo de su difunto novio, aunque sabía que él tenía una novia desde hacía muchos años, y aunque él jamás le diera motivos para sentirse correspondida.
Cuando Eriol la sorprendió al lado de la puerta de Syaoran no se extrañó, ya sabía que su pariente despertaba pasiones entre las mujeres.
-"No ha podido conciliar el sueño, señorita Yuhuan"
- "Me quedé preocupada por el joven Li, estaba realmente mal."
-"Pero si su salud se llegase a complicar, Sakura nos avisará de inmediato, la conozco y sé que velará su sueño, será incapaz de pegar un ojo hasta que él se encuentre mejor."
-"Lo sé" - dijo la chica sin disimular su pesar- …"le puedo ofrecer algo, un té quizás".
-"Si por favor, me lo tomaré en mi habitación y los dos tendremos una agradable conversación"- dijo amablemente el joven inglés.
-"Será un gran honor para mí, señor Hiiraguizawa, enseguida se lo llevo".
La hermosa mujer se dio prisa para cumplir con la solicitud, ansiosa por agradar al poderoso mago Eriol, que la esperaba sentado en el cómodo sofá a media luz. Revisaba su teléfono celular cuando ella ingresó.
No le costó nada entablar una conversación inteligente con la asistente de los Li, se sorprendió al descubrir una mujer bien informada, culta y con un amplio vocabulario, femenina y coqueta en el ámbito privado y quizás muy ardiente. Por su parte ella descubrió que el joven inglés guardaba un cierto parecido con su amado Xiao Lang, y eso la excitó. Porque era un hombre educado, simpático, de sangre noble, un líder en el mundo mágico, un valiente guerrero y lo mejor es que él no tenía una novia, y ese creía ella era el gran obstáculo para alcanzar el corazón del apuesto Xiao Lang.
Hablaron del clima, del reciente ataque, de posibles teorías y finalmente de la vida. Ella le contó de su boda fallida, de su amor imposible, del primo de su clan que fue su primer amante, de la soledad, sus anhelos y sus grandes desilusiones. Eriol por su parte le contó de su vida en Londres, Japón y China, su familia y la enorme responsabilidad que cargaba como reencarnación de Clow. Así fue como descubrieron que tenían cosas en común y se sentían cómodos estando juntos.
Cuando hubieron dejado claro su mutua atracción y que ambos carecían de compromisos sentimentales, decidieron conversar temas más íntimos y personales, como las fantasías y los gustos sexuales de cada uno.
Esa noche se despidieron ambos con la secreta alegría de haber encontrado un compañero de diversión, Eriol ya sabía que ella iría hasta donde él quisiera llevarla aunque él había dejado muy claro que con esto no estaban estableciendo una relación. Mientras que Yuhuan aunque era una joven apasionada que estaba dispuesta a pasarlo bien, no obstante conservaba el antiguo anhelo de desposar a un Li, y Eriol era lo más cercano a uno de ellos.
