En los recuerdos de su atormentada juventud, aunque nunca quiso aceptarlo, siempre se encontró él, cuando dormía y añoraba aquellos tiempos de divertidas batallas, donde él quería demostrar ser el mejor, en su mente siempre estuvo él, para bien o para mal. Aunque lo detestara, aunque sus deseos por verlo humillado siempre sobresalieron a cualquier otro, se acostumbró tanto a su existencia que cuando de repente se alejó y no supo más de él, un vacío inexplicable se apoderó de su ser.
Un día las batallas desaparecieron, los viejos amigos a quienes se aferró por ver como enemigos simplemente se esfumaron, Mokuba se hizo mayor y dejó de depender de él, entonces no le quedó más que la vacía vida de un ejecutivo, poco a poco sus sueños se vieron opacados por aquel deber y todo careció de sentido.
Sin embargo, ahora su razón para levantarse cada día y continuar llegó ante él como una luz, el destino o quizás un Dios lo volvieron a poner en su camino y sería muy tonto de su parte si simplemente lo dejaba evaporarse, tal cual pasó con todo aquello que dejó atrás; sus anhelos, sus objetivos, sus sueños.
Aunque le doliera el orgullo, debía admitirlo de una vez por todas, estaba enamorado, estúpida y locamente enamorado de Joey Wheeler, más aún, lo necesitaba. Todos esos días negándose a verlo fueron una tontería, dejó de ir a la empresa y abandonó sus asuntos con tal de evitarlo, evadirse a sí mismo de aquella realidad, la de que estaba enamorado de un hombre, pero no cualquier hombre, sino del tonto rubio.
Seto se bañó desde muy temprano, tomó un desayuno ligero y salió rápido hacia su empresa, casi nadie había llegado, pero él preguntó directamente por su asistente.
—Creí que lo sabía —dijo la voz confundida de la recepcionista
—Saber ¿Qué? —cuestionó intrigado, un poco molesto
—Hace tres días que Joey Wheeler renunció, Recursos Humanos me lo confirmó después que él mismo Joey me dejara las llaves del auto que usted pidió se le proporcionara, también dejó la tarjeta de crédito y dijo que perdió su celular, pero desistió de su liquidación como pago de éste —informó todo eso de sopetón a un confundido Kaiba
—No puede ser —dijo furioso— ¡No es verdad!
Todos los empleados que estaban llegando miraron asombrados a su jefe mayor, la chica de la recepción también, nunca lo vieron tan molesto como en ese momento
—Por favor no se altere
—Nadie le dio permiso de renunciar, ese bastardo —habló con él solo pero la chica lo oyó y estaba muy confundida
Seto salió corriendo hecho una furia, subió en su auto y se marchó, directo a la casita de su ex empleado, pero al llegar vio un letrero de "Se renta" pegado fuera
—Idiota —murmuró enojado
Pero no estaba enojado con Joey, sino con él mismo, por haberse ausentado, por evitarlo, él permitió que Joey se alejara para siempre de su vida, igual que pasó hace años
Sacó su teléfono celular y marcó el número que estaba en el letrero, un viejito le respondió
—Sí, diga
—Joey Wheeler, el hombre que rentaba este espacio ¿sabe a dónde se fue?
—Uh no, ni idea, pagó su renta atrasada y se fue, no dijo más, lo lamento —explicó el Don
Sin decir si quiera un gracias, Seto simplemente colgó el teléfono
—No… puede… ser —susurró todo nervioso, incluso asustado, nuevamente lo perdió
Molesto aventó con fuerza su teléfono contra el piso, luego se cayó él de rodillas y golpeó el suelo, sintió deseos de llorar, pero él era Seto Kaiba y no lo iba a permitir, así como tampoco permitiría que ese tonto de Wheeler se desapareciera de su mundo, así como así, lucharía hasta encontrarlo nuevamente, así fuera lo último que hiciera en su aburrida vida.
…
Soltó un largo suspiro cuando llegó a instalarse a esa habitación de Hotel, uno barato que podía pagar, un simple lugar de paso hacia su destino final, aunque ni él mismo lo conocía, no sabía a dónde quería llegar ni lo que iba hacer, solo supo que ya no quería verlo a él, no soportaría saberlo ajeno y desearlo tanto
—Eres un idiota Joey, te enamoraste como un tonto de ese saco de arrogancia, en definitiva no aprendes, nunca aprendes nada —alborotó sus cabellos todo enojado
Caminó hacia la ventana casi desvencijada y miró afuera, una ciudad sucia y un barrio aún más sucio, sin chiste, sin vida, tal cual sentía su alma
—Tal vez debí despedirme —meditó un poco— No, él no me iba a dejar ir, está acostumbrado a que todos le obedezcan, no porque yo le importara, él no me iba a permitir renunciar por mero capricho
La realidad, su realidad dolía mucho, porque en ella, él no era más que un objeto más de Kaiba Corp, otro mueble al que se le podía mover de lugar sin que le preguntaran su opinión, y eso dolía mucho, tanto como el saber que Seto nunca se enamoraría de alguien como él, incluso dudaba que algún día se enamorara en serio de alguien, Kaiba solo sabía de negocios, era todo
Una lágrima traicionera surcó su desteñido rostro, pero él la secó tan pronto la sintió caer, no podía permitirse sufrir por alguien como Seto, él simplemente no merecía ninguna de sus lágrimas.
—Empezaré una nueva vida, otra vez
Ya en una ocasión cambió todo, cuando sus amigos se fueron, cada quien siguiendo su propio destino y él se quedó completamente solo, ahora, lejos de Kaiba y los días en que fue muy feliz a su lado, todo eso terminó, no podía volver, solo le quedaba olvidarse del hombre que amaba y no le correspondía.
Semanas después
Un hombre alto y de porte muy serio entró en la oficina de Seto después de oír la instrucción de que lo hiciera por parte de la secretaria, portaba en su mano un sobre de color cremita, el cual depositó sobre el escritorio enfrente suyo
—Es toda la información que pude conseguir, es difícil rastrear a alguien que no está usando medios electrónicos de ningún tipo —justificó aquel hombre
—Bien, puedes retirarte —dijo Kaiba todo serio pero ansioso por ver el contenido
El tipo solo asintió y se marchó de la oficina, entonces Seto rápidamente abrió el sobre y vació todo el contenido en su escritorio, estaba que le temblaban las manos de la emoción
—Vaya —miró las primeras fotos, era Joey subiendo a un par de trenes de distintas estaciones— Si pagas todo en efectivo te escondes muy bien —musitó molesto
Seto tuvo que pagar un investigador privado para que diera con el paradero de Joey, pero el último registro de él en algún sitio era de hace tres días, ahí terminaba el informe
—Me tomará un par de días llegar a este lugar si manejo mi auto, quizás debería usar mi helicóptero antes de permitirle alejarse más, una vez que llegue rento un auto —analizó a profundidad
Kaiba sonrió, por primera vez en días sentía un poco de esperanzas, necesitaba ver a Joey, decirle que estaba enamorado de él, claro, después de insultarlo un poco porque el muy idiota se atrevió a abandonarlo, así como así
—No permitiré que esta vez te vayas de mis manos, no lo haré
Luego de un largo suspiro guardó todo lo que el investigador le llevó y se puso de pie, no debía perder ni un minuto más, necesitaba ver a Joey, no podía esperar más.
NUEVO CAPÍTULO, ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO
