Syaoran resopló cuando por fin se subió al asiento de copiloto del coche de su madre.

Estaba cansado del vuelo de vuelta, Rusia estaba demasiado lejos de Japón.

Cerró los ojos y durmió todo el trayecto, desde el aeropuerto de Tokio hasta que pasaron por Tomoeda.

Cuando entraron al pequeño pueblo donde vivían, el chico se despertó.

-Supongo que vas a dormir toda la tarde, ¿no?- le preguntó su madre al verlo despierto.

Syaoran sacó su teléfono para mirar la hora y suspiró.

-No, en una hora llega el autobús de Sakura y quiero ir a recibirla-.

Yelan miró a su hijo enarcando una ceja.

-Syaoran, estás cansado. Ya la verás mañana, es mejor que cuando lleguemos a casa descanses-.

Él negó con la cabeza.

-Quiero verla, la he echado mucho de menos. Será algo rápido, volveré pronto para poder dormir-.

-De acuerdo, como quieras- respondió Yelan mientras entraban en la cochera de su casa.

Media hora después, Syaoran iba subido en su moto camino de Tomoeda.


Sakura estaba sentada al lado de Tomoyo, y Meiling estaba tumbada encima de las dos.

Iban en el autobús con el resto de chicos de su instituto, volviendo a Tomoeda.

-Marco besaba genial- susurró Meiling mientras se tocaba los labios con el dedo índice.

Las tres chicas se rieron.

-¿Y a ti, te gustó como besa Geovani?- preguntó Tomoyo en voz baja mientras le daba un codazo a Sakura.

Ella se ruborizó y apartó la mirada.

-Yo... supongo que sí, fue algo raro pero me gustó-.

-Ha sido tu primer beso, ¿verdad?- preguntó Meiling, levantando las dos cejas mientras sonreía.

El rostro de Syaoran pasó por la mente de Sakura unos segundos.

-Sí, ha sido el primero- confirmó ella, sacudiendo la cabeza para sacar a su amigo de sus pensamientos.

Si Meiling se enteraba alguna vez de eso... estaba segura de que la relación cordial que ambas tenían se volvería a estropear, y esta vez sería para siempre.

-Venga, Sakura. Cuéntanos cómo movía la lengua Geovani- pidió Tomoyo entre risas.

Sakura hizo una mueca.

-¡Agh, no! No pienso contaros eso- respondió con un bufido.

-Pues Marco sabía moverla muy bien, me acarició el labio varias veces y me succionó la mía con fuerza- susurró Meiling.

Sakura puso los ojos en blanco, provocando la risa de sus dos amigas.

-Estuvisteis mucho rato desaparecidos anoche... ¿no será que hicisteis algo más que besaros?- preguntó Meiling levantando una ceja.

Sakura sonrió de forma traviesa.

-No voy a deciros nada, eso se queda entre Geovani y yo-.

-A Syaoran seguro que sí se lo vas a contar- respondió Tomoyo, resoplando.

-No, a él tampoco- dijo Sakura.

Siguieron hablando de los dos italianos hasta que llegaron a Tomoeda, aunque Sakura evitó darles detalles de sus besos con Geovani o de lo que había hecho con él la noche anterior, cuando se habían visto a escondidas de los profesores y había tardado una hora en volver.

El autobús se detuvo, ya habían llegado a la plaza que estaba al lado de su instituto.

Las tres bajaron junto con sus compañeros y recogieron las maletas.

Al darse la vuelta vieron a Chiharu, Naoko y Syaoran sentados en un banco.

Sakura sonrió y corrió hacia Syaoran, que se puso de pie en cuanto la vio.

Los dos se fundieron en un abrazo y el chico apoyó su barbilla en el hombro de ella.

-Te he echado mucho de menos- susurró Sakura en su oído.

-Y yo a ti, no sabes cuanto- respondió Syaoran en voz baja.

Meiling y Tomoyo estaban saludando a sus dos amigas, muy cerca de ellos.

-¡Oye, Syaoran! ¿Te ha contado Sakura que ya ha dado su primer beso?- preguntó Tomoyo, entusiasmada.

Los dos chicos se separaron y Sakura miró a Syaoran unos segundos antes de contestar.

-Sí, Tomoyo. Él ya lo sabe, se lo conté en un mensaje-.

-Así que te han dado tu primer beso... interesante- dijo Syaoran con una sonrisa divertida.

Sakura le dirigió una mirada de advertencia y le pellizcó en el costado, haciéndole reír.

-Sí, un chico italiano. Y es probable que le haya dado mucho más que un beso- contestó Meiling, que estaba abrazando a Chiharu.

-A Sakura le van los extranjeros- murmuró Tomoyo, dándole un codazo a la mencionada.

-Dejadme en paz- protestó ella, estaba muy colorada.

Las cuatro chicas se despidieron y se marcharon, dejando a los dos amigos solos.

-¿Mucho más que un beso? ¿Te has acostado con él?- preguntó Syaoran mientras le tiraba de un mechón de su pelo caoba.

Ella sonrió y le dio un golpe en el hombro.

-No te lo pienso decir. ¿Es que no te alegras por mí?-.

Syaoran asintió mientras sonreía, la sujetó con sus brazos y la alzó en el aire mientras daba un par de vueltas.

Los dos se rieron a carcajadas.

-Estoy muy contento por ti, por fin has besado a un chico que te gusta- le dijo él cuando la soltó en el suelo.

-Si, pero no volveré a verlo nunca... aunque me da igual- respondió ella, encogiéndose de hombros.

Una sonrisa torcida apareció en los labios de Syaoran.

-¿Lo querías solo para un rato? Pues sí que has cambiado, Sakura-.

Ella bufó y empezó a caminar con Syaoran hacia su moto.

-Mira quién habla, el señorito "cada mes estoy con una chica diferente"-.

Syaoran puso los ojos en blanco y resopló.

-Eres una exagerada, llevo tres meses sin estar con una chica y lo sabes-.

Ella le sacó la lengua con burla.

-¿De verdad no vas a decírmelo?- preguntó Syaoran fingiendo estar triste.

Sakura hizo como que lo estaba pensando.

-Haremos un trato... te contaré todo lo que ha pasado entre Geovani y yo cuando me enamore por primera vez-.

Syaoran gruñó.

-Para eso puede faltar mucho- protestó.

-Pues tendrás que esperar- contestó ella, sonriendo.

-Bah, sé que sigues siendo virgen. No eres capaz de acostarte con un chico que apenas conoces-.

-¿Tú crees? No sé, he cambiado mucho desde que te conozco y me has abierto los ojos a muchas cosas nuevas, tal vez ahora sí que soy capaz de hacer eso- murmuró Sakura con voz divertida.

Syaoran la miró, entrecerrando los ojos con odio.

-¡Yo te lo cuento todo!- gruñó.

-Y yo también te lo contaré... cuando me enamore. Es divertido dejarte con la duda-.

Él resopló y decidió dejar de insistir por el momento.

Cuando llegaron a la moto, Syaoran abrió el asiento y sacó su casco azul.

-Tengo que volver a casa para descansar, ¿nos vemos mañana?- le preguntó a su amiga.

-Claro, mañana podemos ir al cine. Hay una película de miedo que tengo ganas de ver-.

Syaoran le revolvió el pelo a Sakura y ella gruñó mientras intentaba golpearlo.

-Pues mañana toca cine, te llamaré después de comer-.

Sakura asintió, le dio un beso en la mejilla antes de que se pusiera el casco y se quedó observando como la moto de Syaoran se alejaba.


El verano siguió su curso, ya estaban a primeros de septiembre y en breve empezarían sus clases de Bachillerato.

Un viernes, Syaoran y Sakura iban paseando por las calles de Tomoeda, cada uno con un batido de chocolate en la mano.

Sin dejar de bromear entre ellos empezaron a caminar por el centro de la ciudad.

Syaoran se detuvo delante de un escaparate.

Sakura se giró, extrañada al no ver a su amigo a su lado, y vio que estaba mirando una joyería.

-¿Qué haces?- preguntó, volviendo atrás.

-Te voy a hacer un regalo- respondió el chico.

-¿Por qué? Faltan más de siete meses para mi cumpleaños-.

Él la miró con ojos brillantes.

-En unos días hará un año que nos conocimos-.

El corazón de Sakura se aceleró y ella sonrió, su amigo era un encanto.

-Pues si tú vas a hacerme un regalo, yo también quiero regalarte algo-.

El chico la cogió de la mano y los dos entraron en la tienda.

-Quiero regalarte una pulsera, eso no se estropeará nunca- dijo él, señalando las pulseras de plata.

-Me recuerda a la que le regalaste a Meiling- murmuró Sakura, haciendo un mueca.

Syaoran suspiró y torció el gesto.

-No compares, aquello se lo regalé porque ella me obligó. Pero yo quiero darte una a ti, nadie me está obligando a hacerlo-.

-¿Y yo qué puedo regalarte? ¿Hay algo que te guste? Porque no te imagino con una pulsera, Syaoran-.

El chico le dedicó una sonrisa torcida.

-No, una pulsera no... pero tal vez un anillo-.

Sakura se acercó a mirar los anillos de plata que había en una vitrina.

Syaoran señaló los anillos lisos que no tenían nada.

-Vale, te regalaré uno. ¿Los grabamos?- preguntó, indecisa.

-Pues claro, sino no tiene gracia. Pero sin fecha, ya sabes que lo nuestro es para siempre- respondió él mientras le daba un pellizco en la mejilla.

Los dos se acercaron al mostrador y compraron una pulsera y un anillo de plata, mandándolos grabar con sus nombres.

Los pagaron y se marcharon, al día siguiente podrían volver para recogerlos.


Ese fin de semana los dos amigos no pudieron verse, y el lunes fue el primer día de instituto.

Sakura llegó con Tomoyo, subieron juntas a la segunda planta que era donde estaban las clases de Bachillerato.

Las dos estaban un poco nerviosas, ese curso tendrían que estudiar mucho más porque empezaban a jugarse el poder entrar en la universidad.

Todavía no tenían ni idea de lo que querían estudiar, pero al menos les quedaban dos años para pensarlo.

Entraron en su nueva clase, 1.A., y buscaron sus asientos.

Como siempre, los pupitres estaban separados unos de otros y les tocaba sentarse por orden de lista.

Sakura vio a Syaoran y corrió a sentarse delante de él.

El chico levantó la vista y sonrió al verla.

-Volvemos a vernos, señorita Kinomoto-.

Ella le devolvió la sonrisa.

-Sí, señor Li. Otro año más-.

Ambos soltaron una risita y Syaoran sacó algo del bolsillo de su chaqueta.

-Los recogí el sábado, a ver si te gustan- le dijo mientras dejaba un envoltorio en su pupitre.

Sakura lo abrió y se encontró con el anillo y la pulsera.

En la pulsera, por delante ponía Sakura en mayúsculas.

Por detrás ponía lo mismo que en la parte interior del anillo de su amigo, "Sakura y Syaoran".

Y en la parte de delante del anillo se podían ver dos "s" muy pequeñas entrelazadas.

Sakura cogió la pulsera y se la puso en el brazo derecho.

-Me gusta mucho, Syaoran. Gracias-.

El chico también se puso el anillo.

-Gracias a ti por mi regalo, espero no perderlo nunca- respondió él mientras giraba el anillo en su dedo anular.

-Más te vale- le dijo Sakura con mala cara.

Syaoran hizo una mueca burlona y los dos se rieron, pero guardaron silencio cuando vieron a su nuevo profesor entrar.