CAPÍTULO 20 "Fragilidad"

Los recuerdos de Rin continúan.

"Imposible olvidar aquel día…"

- ¿Has tomado una decisión? – Sesshoumaru miraba dulcemente a Rin, Él le estaba sonriendo con la mirada, Rin lo podía notar… en su naturaleza no estaba ser expresivo, pero Rin podía entender por completo la forma en la que la veía, un rubor abrumador apareció en el rostro de la joven, que apenada bajó la mirada y se llevó los brazos al pecho, tratando de hacerse pequeña por la intensidad de sus sentimientos.

"Es cierto, él me había solicitado una respuesta semanas atrás cuando me preguntó si deseaba permanecer en la aldea con el resto… los que se habían convertido en mi familia todos estos años, o… regresar a su lado, no quería presionarme, pero notaba un poco de ansiedad en su cuestionamiento"

-Yo…- apenas logró abrir su boca para pronunciar una palabra, no quería titubear. -Quiero estar con usted Señor Sesshoumaru- alzó la mirada, decidida, pero con un ligero temor y vergüenza. ¿Desde cuándo se ponía tan nerviosa con la presencia del youkai?

- Ya veo – respondió Él mientras acariciaba la mejilla de Rin con suavidad. Ella le sonrió y se acercó a Él para abrazarlo, gestó que lo tomó por sorpresa, Rin apoyó su cabeza en el pecho de Sesshoumaru.

-Esto me hace muy feliz- le dijo mientras lo abrazaba con fuerza, deseaba que durara para siempre ese momento, quería congelarlo en su memoria, la noche estrellada, el viento frío acariciando su cuerpo en contraste con la calidez de ese abrazo. Él acarició el cabello de la joven para después indicarle que al día siguiente volvería por ella, le daría tiempo para despedirse de todos en la aldea… un remolino de sentimientos agitó su corazón, era hora de marcharse de su actual hogar, para regresar al lado de Sesshoumaru, le emocionaba saber qué sucedería de ahora en adelante. Sentía que se le apretaba el corazón al despedirse de Él aquella noche, pero era de suponerse ¿No? Los años ya habían pasado y no en vano. Era hora de crecer.

/

-No puedo evitar sentirme triste por tu partida – mencionó la anciana Kaede mientras observaba a Rin doblar unos kimonos para empacarlos. -Pero es parte de la vida decir adiós, no será para siempre, lo sé- ambas sonrieron, Rin se acercó para darle un abrazo – Puedo estar tranquila porque estarás con Sesshoumaru, él daría su vida por protegerte…-

Esas palabras.

Todos mencionaban lo mucho que Sesshoumaru se preocupaba por ella, antes no lo comprendía por completo, pero ahora todas esas palabras parecían tomar un sentido muy poderoso. Era cierto, regresaba a su lado, pero ¿Qué pasaría de ahora en adelante? ¿Podía tomar eso como ser su… esposa? No… no. Era muy apresurado decir eso, tal vez solo era su protegida, alguien a quien apreciaba demasiado ¿No? Era muy confuso todo y eso la llenaba de nervios y emoción al mismo tiempo, conocería el castillo que alguna vez escuchó en voz de Jaken, volvería a ver a su amado Ah-Un, de nuevo estaría en el grupo, ya no estarían viajando como antes cuando Naraku les había causado tantos problemas, sería distinto, igual conocería a más personas…. O mejor dicho a youkais, porque el Señor Sesshoumaru seguro que tenía sirvientes en su castillo ¿No?

-¡Rin!- Kagome entró en la habitación de prisa – Toma, quiero que lo conserves – colocó en sus manos una bolsa pequeña de tela que contenía un espejo de mano – Sé que te gustaba mucho- le mencionó mientras le sonreía y le daba un abrazo.

-Me harán llorar…- dijo Rin mientras veía a todos reunidos afuera de su habitación. -Estoy feliz, ha sido grandioso compartir con todos ustedes estos años… los extrañaré demasiado-

- ¡Debes visitarnos Rin!- le dijo Sango -Espero que Sesshoumaru sea considerado y te deje venir de vez en cuando, aunque… yo creo que así será, seguro dirá que sí cualquier cosa que le pidas-

Las gemelas de Sango se acercaron a ella para abrazar sus piernas, Rin acarició sus cabezas y les dio un beso en la mejilla a ambas.

-Monje Miroku, tiene una familia hermosa que seguro seguirá creciendo…-

Miroku cerró los ojos para asentir con la cabeza.

-Señor Inuyasha, gracias por todo – se acercó a él para hacer una reverencia.

-Rin… te deseo suerte en tu nueva vida con Sesshoumaru, sabes que Él no es mi persona favorita pero te protegerá- le dijo con tono serio.

Rin hizo una reverencia a todos, agradeciendo en repetidas ocasiones por todo.

-¡Allí está! – mencionó Kagome mientras agitaba el brazo saludando a Sesshoumaru que apareció en el cielo.

"Es hora…"

/

-Este lugar es inmenso- Rin no paraba de mirar a todos lados, el castillo era gigantesco, le parecía tan extraño el tamaño de aquel lugar considerando que Sesshoumaru era solitario.

- Debes aprender a andar por aquí Rin, no estaré siempre para ayudarte si te pierdes, así que memoriza de una vez el camino a tu habitación- le dijo Jaken.

-No ha cambiado en nada Señor Jaken- se agachó para apretarle una mejilla mientras el demonio verde le hacía caras de disgusto -¡Me alegra demasiado estar con usted de nuevo!- le dijo con una enorme sonrisa que borró todo enfado en Jaken.

- Pues yo no pienso lo mismo chiquilla, lo único bueno de tenerte de regreso es que ahora tú te encargarás nuevamente de los cuidados de Ah-Un porque yo ya estoy cansado de tener que lidiar con ese demonio tan desobediente –

- ¡Ah-Un!- gritó emocionada al verlo llegar al centro de un patio al interior del castillo. – Corrió rápidamente para abrazar ambas cabezas, incluso él estaba feliz de verla -¡Los eché de menos a ambos!-

Jaken observó esa escena y se sintió conmovido, era bueno tenerla de regreso, aunque no quería reconocerlo.

-Esta será tu habitación, niña-

Rin estaba asombrada por lo grande del lugar, pero sin duda lo que la dejó sin aliento fue mirar por la ventana, un jardín lleno de flores de todo tipo, la fragancia y la selección de los colores.

-El Señor Sesshoumaru pensó en ti al solicitar la decoración del jardín- mencionó Jaken -Aunque yo también ayudé con el diseño, porque tengo un excelente gusto, podría decirse que la idea original fue mía, pero tómalo como un gesto de consideración contigo-

-Gracias Señor Jaken- los ojos brillaban, estaban cristalinos por la emoción.

"La primera noche aquí, se siente bien a pesar de la lejanía y la ausencia de los demás…

El Señor Sesshoumaru

¿Dónde estará?

¿Su habitación estará lejos de aquí?

¿El Amo Sesshoumaru duerme?

Nunca lo vi dormir…ni comer"

Se río consigo misma por las cosas que estaba pensando, su mente estaba alborotada y no la dejaba descansar, miró el techo de la habitación aun analizando miles de cosas, y finalmente después de un buen rato, lentamente se quedó dormida.

Los ojos de Rin comenzaron a moverse, estaba despertando a mitad de la noche. Escuchó unos pasos acercarse a su habitación, pero contrario a sentir miedo, estaba confundida pensando en quien podría ser. Se levantó para asomarse al pasillo, estaba iluminado a pesar de que era de noche. Apareció una silueta con los ojos cerrados y apoyado en la pared. Se trataba de Sesshoumaru. No quería molestarlo o cuestionarlo. Rin salió para sentarse al frente a un jardín interior, tal vez si ella no lo cuestionaba él sí lo haría. Se acomodó para observar la vegetación y el cielo estrellado. Pasaron algunos minutos en silencio. Sesshoumaru se acercó a ella y se sentó a su lado.

-¿Cómo te sientes? – la voz del youkai rompió el silencio, no la miró directamente, sólo lanzó la pregunta.

- ¡Feliz! Estoy muy contenta de estar de nuevo a su lado- le dedicó una sonrisa, de esas que sólo él podía ver. Él estaba sorprendido, cosa que no sucedía muy a menudo. No quería admitir lo mucho que la había extrañado, esos años habían sido casi eternos para él, incluso considerando que los años son nada para un demonio como él que ya ha vivido cientos de ellos.

-Debes descansar- le dijo mientras posaba su mano en su mejilla. Se levantó en silencio y se marchó de allí.

Rin se quedó pasmada por algunos segundos, se llevó la mano a la mejilla, deseando que esa caricia no se borrara de su piel.

"¿Esto… acaso me estoy enamorando de Él?

o

¿Será que lo he estado desde hace tiempo?"

/

-Ha finalizado su viaje- mencionó un taiki que se acercó a la orilla de aquel estanque en donde Rin dormía apoyada sobre sus brazos fuera del agua.

-No debe tardar en despertar, al parecer lo ha logrado-

-¡Qué emoción! Sesshoumaru estará contento de saber que la tarea ha sido completada-

Todos los taikis de la cascada comenzaron a volar de forma coordinada, formando figuras en el aire, como parte de un ritual que finalizaba. Rin abrió los ojos lentamente y observó aquella escena, era hermosa, seres brillantes danzando al interior de esa cascada tan especial. Se sentía cansada pero aliviada de haber finalizado, era un poco abrumador tener tantos sentimientos encontrados, aunque todos conducían al mismo lugar…

Sesshoumaru-sama…

Se incorporó para observar mejor aquel espectáculo con los taikis, algunos se acercaron a ella para darle pequeños besos en la mejilla, le causaron cosquillas. Unos cuantos segundos más y lentamente los taikis se fueron desvaneciendo, regresaron al estanque, y este volvió a tener un color azul vibrante.

Silencio absoluto.

Rin estaba ansiosa… se levantó para vestirse. Miró a todas partes en busca de Sesshoumaru, pero no aparecía. Tal vez ella debía salir. Estaba confiada.

Sus piernas le temblaban, se sentía como aquel día en el que Él fue por ella a la aldea, llena de emoción, miedo, tristeza, felicidad… todo al mismo tiempo.

Al terminar de ajustar el cinto de su kimono en su cintura, Rin caminó lentamente a la entrada de la cascada. Le latía el corazón a toda velocidad, estiró su mano para tocar el agua que caía de la cascada.

El corazón estaba por salirse de su pecho.

Unos segundos sintiendo el flujo del agua cayendo y de pronto aparecía una mano conocida tomando la suya.

¡Dios! Su corazón se detuvo por un instante.

Finalmente, frente a ella aparecía Sesshoumaru.

Apenas pudo mencionar su nombre, dejando atrás todo tipo de duda o temor, incluso dejando de lado el hecho de tener que llamarlo Señor o Amo, mencionó su nombre varias veces tratando de verificar con cada mención que realmente Él estaba allí con ella. No pudo evitar echarse a sus brazos, sin pensar en que alguien pudiese observarlos, o juzgarlos, nada importaba más en ese momento.

Sesshoumaru acarició el cabello de Rin mientras ella le abrazaba con fuerza. Ni siquiera había sido necesario intercambiar palabras, ambos sabían que todo estaría bien, sus recuerdos habían regresado a ella y a pesar de todo el agobio y dolor, el amor perduraba intacto a pesar del tiempo separados, incluso a pesar de la distancia.

/

La reunión con el resto del grupo fue cálida pero breve puesto que Rin se enteró de la muerte de Ena, lo cual la puso sumamente triste, aunque no pasó mucho tiempo para que Sesshoumaru utilizara los poderes curativos de Colmillo Sagrado para traerla de nuevo a la vida, ya que consideraba que Rin le tenía un enorme cariño y deseaba verla feliz.

El cuerpo de Ena que yacía en el suelo comenzó a moverse lentamente, sus grandes ojos negros se abrieron de a poco tratando de esquivar la luz del sol, se cubrió con el antebrazo la vista, estaba impresionada de poder moverse, allí estaban a su lado todos, pero en especial fijó su mirada en Rin quien la abrazó con fuerza y con lágrimas en los ojos.

-¡Qué bien tenerte de vuelta!- le dijo mientras la ayudaba a levantarse.

-Esto es muy extraño-decía confundida -Recuerdo que Yuki me asesinó sin pensarlo… pensé que había muerto-

- Y así fue Ena- respondió Kyo – El Amo Sesshoumaru te ha revivido con los poderes de su espada-

Ena miró al youkai de pelo plateado, él como siempre se encontraba inexpresivo.

-Es hora de irnos- ordenó sin más y se dio la vuelta.

-¡Estoy dispuesta a servirle! – le dijo Ena mientras se inclinaba. Sesshoumaru se detuvo para mirarla, el silencio fue una afirmación para ella. – No tengo dónde ir, ni a quién seguir, es por eso que estoy dispuesta a estar a sus órdenes, cuidaré y acompañaré a Rin en todo lo que yo pueda ser útil, prometo lealtad-

Sesshoumaru decidió permitirle formar parte del grupo, tal vez una persona como ella, de la misma naturaleza, podría acompañar a su protegida, le haría bien tener su compañía, y Ena estaba libre toda atadura, era una simple humana que le había cogido cariño a Rin, y al parecer al resto del grupo no le molestaba su presencia. Después de todo le haría bien cuidar y acompañar a Rin en algunas actividades, no estaría sola a pesar de ser muy independiente, los humanos necesitan convivir con más personas… es verdad.

- Démonos prisa, oscurecerá pronto – dijo a secas y ordenó a todos alistarse para continuar con su camino de regreso al Palacio.

/

Una neblina ligera recorría la tierra. La pequeña fogata central estaba por extinguirse mientras todo estaba en silencio Las siluetas en quietud rodeaban un roble enorme que servía como escudo contra el frío de aquella noche.

Rin despertó… era común desde hacía mucho tiempo, el caos en su vida le había dejado estragos con su sueño. Sesshoumaru se encontraba cerca, siempre alerta. No le extrañaba verlo despierto siempre, se comportaba como un guardián cuando tenían que acampar al aire libre, eso era común cuando perseguía a Naraku hace ya varios años.

Todo parecía un largo sueño… tal vez una pesadilla en algún punto, pero despertar aún era extraño. La destrucción de la perla con sus recuerdos le confirmó algo importante a Rin, el vínculo que lo unía con Sesshoumaru era increíblemente fuerte. Lo miró fijamente desde su lugar, él se encontraba de espaldas. Anhelaba mucho estar a su lado, pero sabía desde el principio que eso no era posible, su naturaleza era así, y así ella se había enamorado de Él. Había que esperar a llegar al palacio, allí era más seguro que pudiesen tener un momento a solas como tanto deseaba desde que había recuperado sus recuerdos.

/

Tras varios días de viaje al fin se encontraban en el Palacio.

Minori recibió con tristeza la noticia de la muerte de Izumi, era algo que había presentido desde que el grupo se había marchado del Palacio. Kyo le entregó los pendientes de su hermana y ambos se pusieron al tanto de todo lo sucedido. Ena se incorporó con ellos para aprender un poco más de las labores en las que podía ser útil en el castillo ya que Sesshoumaru le había permitido permanecer con ellos.

-¡Esto ha quedado delicioso! Ya hacía falta un poco de comida decente- mencionó Kyo al probar lo que Ena y Minori habían cocinado.

Rin observaba la escena en la cocina, aún sentía que soñaba. Sesshoumaru había desaparecido por varias horas, era algo "normal" en Él, al parecer esos momentos con el resto no eran completamente de su agrado, y aunque ella deseaba que formara parte, sabía perfectamente que no era posible, y en vez de dejar que eso le afectara, prefería pensar que su Señor necesitaba tener su espacio y su tiempo, ya tendrían un momento juntos y eso le emocionaba muchísimo.

Ena estaba asombrada con el lugar y acompañó a Rin a recoger flores en el jardín para llevarlas a su habitación.

-Están hermosas ¿Cierto? -

-Así es Rin, debes sentirte sumamente afortunada de poder vivir en un lugar así-

-Lo soy, Ena. Y me pone contenta saber que tú también formarás parte de esto. Sé que un día… el Señor Sesshoumaru tendrá su propio imperio, y esto será aún más grande, supongo que no me alcanzará la vida para verlo, pero sueño con que pueda contemplarlo con mis propios ojos antes de partir-

-No digas eso Rin, estoy segura de que pronto sucederá, el Amo Sesshoumaru es sumamente poderoso- le regalo una sonrisa cálida. Ambas estaban felices.

Comenzó a caer la tarde, Rin se dio un buen baño, casi había olvidado lo caliente que eran las aguas y lo relajante que era aquello. Se colocó una yukata ligera y sencilla para dormir, aunque antes quería echarle un vistazo a todos los kimonos que tenía guardados en su habitación. Recorrió sus manos sobre las delicadas telas, el color y la textura eran sumamente finos, recordaba perfectamente cada uno y el momento en el que lo había recibido, una sonrisa iluminó su rostro, observó uno color lila con detalles en morado, tenía ganas de probárselo y mirarse en aquel espejo enorme que tenía en su habitación. No dudó y lo hizo, mientras dejó caer su yukata para colocarse el kimono sintió una presencia, se giró e inconscientemente trató de ocultar su cuerpo desnudo, se trataba de Sesshoumaru.

Rin intentó acomodarse el kimono, pero sus manos torpes (producto de la sorpresa y los nervios) hicieron que el kimono se deslizara sobre sus hombros dejando ver su cuello y un poco de sus senos.

Sesshoumaru cerró los ojos y una ligera risa salió de sus labios. ¿Sesshoumaru burlándose del momento? Vaya, eso sí que era extraño. Las mejillas de la joven se pusieron rojas y un calor lleno su rostro.

-No debería burlarse de mi torpeza- mencionó mientras se giraba para tratar de ir a esconderse a la habitación del baño, pero antes de dar más pasos, el youkai se acercó a ella para ayudarla. Con ambas manos, Sesshoumaru levantó el kimono de Rin para acomodarlo delicadamente sobre sus hombros. Y después de eso, se dirigió a la puerta para marcharse, o al menos eso parecía.

-¿Acaso no piensa quedarse conmigo?- le preguntó con un poco de temor, desde que había recuperado sus recuerdos no habían hablado mucho, aunque por instantes sus miradas se cruzaban y ella avergonzada las esquivaba, era más que obvio que lo necesitaba para ella sola, aunque sea una noche.

-¿Para qué? – mencionó sin siquiera voltear a verla.

"No puede ser, ¿quiere que yo le pida que pasemos la noche juntos? Pensé que estaba claro para ambos… aunque, esa sonrisa burlona me hace pensar que quiere que sea yo quien tome la iniciativa, y aunque es verdad que muero por estar con él, me avergüenza pedírselo"

Rin se quedó allí en silencio tratando de descifrar la situación, pero antes de decir algo, Sesshoumaru se acercó nuevamente a ella y tomó el borde del kimono que estaba cerca de su pecho, lo acarició con suavidad para después deslizar lentamente su brazo rodeando la cintura y espalda de la joven. Ella se estremeció.

-Si no me lo dices, me marcharé- le dijo mientras la acercaba más a Él.

"Creo que entiendo… lo hace a propósito, quiere que se lo diga, pero… pero"

-Lo deseo…- le susurró mientras rodeaba con sus manos su cuello y trataba de elevarse para alcanzar su rostro y besarlo.

Allí estaba de nuevo, cerró sus ojos al sentir sus labios rozando los del youkai, incluso le temblaban, le costaba trabajo abrir la boca para tomar aire, todo era tan intenso y eso que solo se trataba de un beso profundo. Se sentía abrumada, feliz y en paz. Otra vez deseaba que ese momento fuera eterno, la sacaban de sus pensamientos las pequeñas mordidas que Sesshoumaru le hacía en los labios, por instantes su lengua cálida se introducía en su boca para después jugar con la suya. Rin se aferraba a los brazos de Sesshoumaru, y se percató de que él aún tenía sus prendas y armadura puesta.

-No es justo- mencionó mientras detuvo el beso para ayudarle a desvestirse.

Sesshoumaru tomó las caderas de Rin y se detuvo a mirarla por unos segundos, esa mirada la descolocaba por completo, no podía sostener la mirada por mucho tiempo, las piernas le empezaron a temblar un poco, ya no podía permanecer en pie, había hecho un enorme esfuerzo pero la presión, la sangre fluyendo tan rápidamente dentro de ella la estaban agotando.

Él la llevó al futón, acarició su cabello, el cual desprendía un delicioso aroma floral. La miraba y pensaba en lo frágil y delicada que era, y al mismo tiempo tan fuerte, a ese punto sólo ella era capaz de llevarlo a su muerte, Rin era su gran debilidad.

Las manos tibias del youkai recorrieron su piel, desde el cuello hasta una de sus piernas, deslizó su mano para tocarla en la intimidad, sentía humedad, Rin no podía evitar suspirar de placer, volvió a sus labios para besarla mientras la tocaba, sus dedos resbalaban con suavidad y después de algunos minutos deseó con todas sus fuerzas probarla de esa forma.

Rin no podía contenerse, gemía con tanta fuerza que tenía temor de despertar a alguien, aunque recordó que su habitación se encontraba muy lejos del resto, sería imposible que la escucharan, y aunque así fuera ¿Qué importaba? Ese momento era suyo y quería disfrutarlo como si fuese el último. Sesshoumaru disfrutaba tanto verla así, fuera de sí, diciendo que no podía más, pidiendo que se detuviera y al mismo tiempo moviéndose para que no lo hiciera. Tras una pequeña pausa, se introdujo dentro de ella, al principio lo hacía lento, no quería apresurarse. Ella lo miraba con tanto amor, le parecía tan dulce y seductora esa mirada en ella, desde aquella ocasión algo había despertado en Rin, algo que lo volvía loco ciertos días en específico, era la suma de su aroma, la imagen de su figura, su rostro lleno de vida, su mirada dulce y esa sonrisa que se dibujaba en sus labios.

Ella buscó sus labios nuevamente, quería besarlo, ¡Sabía tan bien! Eran adictivos sus besos. Amaba poder tocar en sus brazos, sus músculos perfectamente delineados y fuertes. Todo eso para ella, solo para ella. Sesshoumaru le pidió que se volteara y colocara sus manos sobre el futón, lo hizo sin pensarlo y él la sorprendió con besos enloquecedores en su intimidad para después penetrarla lentamente. Nunca había sentido tanto placer ¿Acaso cada ocasión sería mejor que la anterior? Ya quería averiguarlo.

El movimiento no se detenía y hacía que Rin pidiera cada vez más. Sesshoumaru aprovechaba la vista para tomar sus caderas y entrar con fuerza, le excitaba mirar su espalda curveada desde esa posición. Finalmente, tras varias posiciones, la noche culminó con ambos cuerpos cansados y cubiertos de humedad y sudor, y ese momento se convertiría en uno de los favoritos de Rin, la paz y tranquilidad tras varias horas de placer.

-Sabe… aún siento que me encuentro en un sueño, hay dolor que no puede ser curado tan fácilmente, pero a su lado me siento tranquila y en paz- mencionó Rin en medio de la oscuridad de aquella habitación.

Sesshoumaru entendía perfectamente a qué se refería, incluso para él había sido difícil, estaba lleno de rabia por lo sucedido y había sido por eso que terminó con Yuki tan rápidamente, no valía la pena perder el tiempo con él.

Las cosas habían sucedido tan rápidamente ahora que lo pensaba, aunque hubo momentos que parecieron eternos… así es el tiempo después de todo ¿No? Relativo.

-Aun así… estoy feliz de tenerlo a mi lado de nuevo- se acercó a Él para regalarle un beso sobre la luna en su frente, gesto que al demonio le pareció exageradamente tierno, algo que él definitivamente no conocía. Tan sincero, alejado de lo erótico o seductor, tan puro.

Él tomó la mano de Rin para acercarla a su rostro, no quería admitirlo, pero no se resistía a las caricias de su amada sobre su mejilla, sus manos siempre estaban cálidas y suaves y el youkai adoraba eso.

-No hablaremos de cosas que te duelan- le respondió Él.

Rin agradeció aquello, aunque ella no era de las que se quedaban calladas, podía hablar sin parar por horas, pero con Sesshoumaru había aprendido a descifrar el silencio y abrir su corazón para sentir, era irónico porque ambos platicaban sin decir palabra, sus miradas y las caricias lo decían todo. Ella se acomodó sobre el futón, y extendió ambos brazos, invitando al youkai a dormir en su pecho, a él le pareció extraño.

-Quiero sentir que es mi turno de protegerte por una noche…- le susurró mientras lo rodeaba con sus brazos y hundía su nariz en su melena, Él también tenía un aroma delicioso.

Por primera vez, lo vio descansar, aunque sea unos minutos…

/

Notas de la autora:

Capitulo largo para disculparme por mi ausencia. Ya es hora de culminar este fanfic, así que el próximo capítulo será mi despedida, prometo que será largo para que lo disfruten. En parte deseo culminarlo porque la secuela de Inuyasha ya está progresando y no quiero que lo que llegue a ver en el anime modifique mi escrito original. Además de que independientemente de eso, ya es hora de finalizar. Mil gracias por acompañarme en esa pequeña aventura, y espero seguir escribiendo, aunque es difícil para mí. Espero que les guste este cap y por favor dejen un comentario o review, ya que eso me da mucho ánimo y me regalan una sonrisa :D