Bajar la guardia

No es la primera vez que tiene ese sueño. Ha soñado muchas veces con todas las ediciones de los juegos en las que ha hecho de mentor. Ha soñado muchas veces con todos los chicos y chicas a quienes entrenó para nunca traerlos de vuelta. Sirius no es la escepción.

Es un chico alto, fuerte, responsable y bien entrenado. Es el típico profesional del dos. Si acaso un poco cabezota y algo temerario, pero bueno, nadie gana los juegos sin determinación y ganas de arriesgarlo todo.

Es uno de esos sueños en los que Chris es consciente de que está soñando y sabe lo que va a pasar. Sabe que lo va a ver morir, que lo va a matar su aliada, la niñata del nueve que parecía un cachorro adorable y ha resultado ser un maldito rottweiler. El Chris que vio esa escena por primera vez quiso estrangularla con sus propias manos. El Chris que la está viendo en el sueño solo se resigna a tener que contemplarlo todo de nuevo.

No obstante, esta vez es diferente. Esta vez él está despierto y alerta. Esta vez ella corre moviendo el palo que se ha conseguido como bastón a toda velocidad mientras él la persigue. Esta vez él se le tira encima y chris sabe lo que va a pasar aunque nunca haya soñado con esta escena.

Se despierta conteniendo un grito. Tiene el pulso acelerado, como cada vez que tiene una pesadilla. Recorre la habitación con la mirada. Por un momento espera encontrársela, pero Alexia no está allí. La noche anterior cada uno se fue a dormir por su cuenta para descansar antes de la gran pelea.

Faltan quince minutos para que suene su despertador, así que no le merece la pena volver a dormirse. Se levanta y comienza a vestirse. La sensación de alerta y miedo de la pesadilla no se ha ido del todo, pero la ignora. Es una tontería darle más vueltas a un sueño. Ahora es en Troya en quien tiene que pensar.

Se encuentra con Alexia en el ascensor. Va maquillada e impecablemente vestida. Sonríe ligeramente y parece bastante tranquila. Chris la abraza y ella se sorprende porque habitualmente no son de tener esa clase de gestos, pero no dice nada. Así mejor porque Chris no sabría qué explicación darle. No puede decirle que ha soñado que moría ni que ha sentido más miedo que cuando ha soñado con la muerte de cualquiera de sus tributos. No puede decirle sin más que se alegra de tenerla allí con él. No es el tipo de cosas que uno le diría a Alexia Swift. Ella no es una persona de sentimentalismos. Lo más probable es que se riera de él, quizá sin malicia o quizá con ella, nunca se sabe con Alexia.

De todos modos no es como si él quisiera una relación de esas, de decirse "te quiero" y hablar de amor y todas esas cosas. Está bien con esa cosa rara que ambos tienen.

No son novios ni nada por el estilo, pero tampoco es simplemente que se acuesten. Hablan mucho y están ahí si el otro necesita una mano. A veces hacen cosas juntos, aunque no tienen mucho tiempo para eso. Es un buen acuerdo. Involucrar sentimientos solo lo complicaría todo. Además, ninguno olvida quién es el otro: él un profesional, ella una estratega. Ninguno puede permitirse bajar la guardia del todo porque ambos saben demasiado bien de qué va el juego.

La pelea entre los profesionales y los antiprofesionales está a punto de empezar. Ambos se colocan en su posición. Él tiene que estar pendiente de Troya, así que Mark, cuya chica está durmiendo, se sienta al lado de Alexia para describirle lo que va a ocurrir.

El ambiente en la sala es tenso. Enea y él cruzan miradas un instante, pero no se dicen nada. Pronto todo empieza.

El chico de Alexia está a punto de morir. Se llama Gero Morthier y Alexia dice que le recuerda a sí misma. Chris puede ver el parecido, pero no se esperaba que todo fuera a terminar igual.

Gero Morthier no ha matado a Troya con sus propias manos, pero su chica ha muerto por su culpa. Jewel hace un comentario malicioso sobre ello. Sí, de nuevo un tributo del dos muere por culpa de su aliado del nueve.

Se levanta sin decir nada. Sabe que lo correcto es despedirse al menos de los miembros de su alianza, pero no puede. Necesita pensar con claridad. Se pregunta si Jewel tiene razón, si Alexia le había dicho a Gero que traicionara a Troya. Es su estilo, desde luego. Lo ha sido siempre y él siempre ha sabido cómo es ella. No tiene ningún motivo para sentirse dolido. Es un profesional y él mejor que nadie debería saber de qué van los juegos. No obstante, le duele, y le jode, pero sobre todo le duele.

Es una actitud totalmente irracional, pero acaba de perder a su tributo, así que puede permitirse ser irracional por un rato. Luego se le pasa, claro, porque en realidad sabe que Alexia no tiene la culpa, que no podía haber previsto lo que ocurriría y que si le dijo a Gero, como seguro hizo, que se priorizara a sí mismo por encima de cualquier aliado, le dio el consejo que cualquier mentor en condiciones le habría dado a su tributo.

Va a la morgue a encargarse de los preparativos de la vuelta al distrito dos del cuerpo de Troya. Tendrá entierro de profesional. Lo era, al fin y al cabo. Hace una señal de respeto ante su cuerpo y pronuncia las palabras de honra a los caídos que le enseñaron en la academia. Lamenta de verdad su muerte, pero no puede hacer nada más por ella.

Cuando tiene la cabeza más fría se para a analizar la situación. No la muerte de Troya, sino lo otro, su reacción, el porqué de su enfado con Alexia. Fue una estupidez y lo sabe, pero también sabe por qué ocurrió: porque por primera vez como mentores eran aliados, porque le hacía ilusión formar equipo con ella y luchar juntos, porque le gustaba la idea de que por una vez no fueran rivales al menos por un tiempo, la idea de poder confiar en ella. En resumen, porque bajó la guardia, justo como siempre se dijo que no debía hacer.

Chris no tiene fama de listo, lo sabe. Ningún tributo del dos la tiene porque por alguna razón ser fuerte se asocia con ser tonto. No obstante, él no es tonto y sabe lo que le pasa. Sabe que eso de una relación sin sentimientos hace mucho tiempo que es mentira. Hace mucho que siente algo por Alexia Swift, aunque no se haya querido dar cuenta hasta ahora. No va a llamarlo amor porque amor es una palabra tremendamente complicada en una situación como la suya, pero siente algo y sabe que tiene que ir con cuidado, que tiene que seguir en guardia, que nunca se puede bajar la guardia con Alexia.

Se toma un descanso necesario y al atardecer pone la televisión para saber cómo van los juegos. La pantalla está dividida en tres y tres peleas están a punto de empezar, entre ellas una entre los antiprofesionales y lo que queda de la alianza de los ladrones. Sabe que el chico del ocho y la chica del nueve han muerto porque tiene programado el móvil para que le avise cada vez que eso pase, aunque ignora cómo ha sucedido y tampoco le importa mucho.

Mark estará ocupado ya sea con los trámites de su chica o consolándose a sí mismo, así que Alexia no tendrá a quien le describa la pelea. Si solo estuviera esa lucha en ese momento alguno de los presentes lo haría, Matthew o Lisbeth seguramente, pero estarán ocupados con sus propios chicos.

Sale del centro de entrenamiento y pide un coche para el edificio de control. Quiere estar ahí para ella, para describirle la pelea y por lo que pueda pasar después. Tiene las cosas claras y sabe que debe separar su papel de mentor de su vida personal, pero ya no es mentor de nadie y, aunque nunca del todo, puede permitirse bajar un poco la guardia.