9. Bajo el resplandor de la luna morada

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Disclaimer: Los personajes que se desmiembran/deconstruyen o cambian de personalidad a lo largo de la historia pertenecen a la obra del celebre Mangaka Hiro Mashima. Este Fanfiction está basado en una serie derivada y secuela de su Manga principal Fairy Tail, llamada Fairy Tail: 100 Years Quest. Contiene varios hechos canónicos dentro de la obra. No obstante, varios personajes, personalidades y escenarios puede que estén fuera de este.

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Los primeros rayos de sol iluminaban el área del siniestro y se revelaron todos los daños materiales y en vidas perdidas...

Los chicos llegaron a la zona del desastre, dispuestos a ayudar en lo posible. Wendy sanaba a los heridos mientras Erza y Gray apoyaban levantando restos. Natsu y Lucy llevaban un ritmo algo más lento, el pelirosa estaba muy callado...

Sonaba algo increíble pero Natsu parecía tener un problema con la sangre... ¿Sería la muerte de mirai Lucy e Igneel? era un comportamiento sumamente raro para alguien tan maniaco de las peleas como Natsu.

No es que al muchacho le gustara la matanza. Era más una competencia de fuerza, el comparar fuerzas con un rival formidable...

En un momento dado Lucy divisó a una figura familiar que discutía con el maquinista del tren varado detrás del suyo...

—¡¿Cómo que va a dar media vuelta?!—dijo Brandish bastante molesta.

—No hay vía para continuar, ¡usted pide imposibles!

Lucy fue corriendo hacia Brandish.

—¡Brandish!—le dijo—¿te encuentras bien?

—O si, sólo trato de arrancar este tren.

—Señorita ya le dije que...—le dijo el maquinista.

Lucy fue ignorada de inmediato. Brandish tenía una personalidad un poco difícil.

—Mire viejo—le dijo arrogante—¿si yo lograra llevar el tren a un tramo donde el camino continúe, entonces conduciría?

—Bueno en teoría si pero...

Brandish le dio la espalda antes de que terminara de hablar y ante la atónita mirada de todos los presentes encogió todo el tren al tamaño de un juguete, para después tomar los vagones con ambas manos...

—Bien anciano, ¡vámonos! ¿Nos acompañan Lucy?

—B-bueno... Ejem... ¡los acompañaremos en un momento!—le dijo sorprendida la rubia.

—¡No tardes!—le dijo perezosamente.

...

Una vez informados, los magos salieron detrás de Brandish, junto con muchos otros pasajeros. A pesar del siniestro, a muchas personas les parecía más importante el continuar sus viajes. Los humanos podían ser muy hipócritas...

—¡Finalmente el viaje va a continuar!—celebró Natsu.

—¡Tendrás que subirte al tren de nuevo!—se burló Gray. Acto seguido el pelirosa puso una cara de dolor. Wendy se limitó a sonreír de forma incómoda.

—¡Tenemos que conseguirte zapatos Natsu!—le dijo la rubia. El chico seguía descalzo y con la ropa roída. Parecía un vagabundo.

—¡Gray está sin ropa de nuevo!—respondió Natsu.

Los magos siguieron bromeando entre ellos hasta que una presencia familiar los interrumpió...

Saludos a todos jóvenes héroes. Me temo que debo darles una ingrata noticia...—

Elefseria, dragón de la ley, apareció justo detrás de ellos.

...

—•○•—

...

—Cáncelada...Cancelada...¡Cancelada!—Natsu refunfuñaba furioso.

Nande-Nande-Nande—le secundaba Happy.

Todos caminábamos hacia el tren que daría marcha atrás, llevándonos de vuelta a la costa.

Erza tenía la cara vacía, Gray y Wendy parecían... ¿Aliviados? Mis amigos no acababan de creerse que la misión, la misión de 100 años había sido cancelada...

Sucedió justo antes de subir al tren reacondicionado, cortesía de Brandish.

Elefseria, en su forma humana, apareció detrás de nosotros y nos llevó a un lugar más privado...

Nos informó que nuestro encargo había sido revocado. Más increíble todavía, el maestro mismo fue quien solicitó nuestro regreso... Nada de esto tenía sentido...

Realmente lo siento jóvenes héroes. En verdad presentía que serían ustedes quienes finalmente lo lograrían...

—No tienes que obedecer al maestro...¡Todos aquí ya somos adultos!—!Vaya! Natsu si quería ser adulto cuando le convenía.

—¡Natsu!—Erza le reclamó—el es la cabeza del gremio, ¡Claro que tiene que autorizarlo! Además, Wendy aún está a su cargo...

—¡Pero!.. ¡Uuuff!—Natsu cayó al suelo sin aire, producto del golpe de Erza. Aún tenía las costillas rotas.

Elefseria tenía consigo su extraño bastón. Más parecía un báculo, era mucho más largo que su propio cuerpo y la joya que lo coronaba era muy inusual.

Muy bien jóvenes héroes aquí nos despedimos. Os ruego que mantengáis el secreto y quien sabe, talvez un día volvamos a encontrarnos en circunstancias más venturosas...

Elefseria se fue tan sigilosamente como vino.

...

Mientras Erza y Gray buscaban amarrar a Nastu para que se quedara quieto, yo fui a despedirme de Brandish...

—Parece que aquí nos despedimos—le dije.

—Sí así parece. Es una lástima, creo que podríamos haber conversado un poco más—me dijo algo tímida.

Le sonrío con amabilidad. Ella también se ríe, creo que finalmente podemos ser amigas.

—Aunque seamos amigas ahora. ¡No creas que te dejaré a Acuario!—me dijo emocionada.

Con todo el ajetreo de la noche anterior había olvidado por completo el asunto de la llave y nuestra pequeña apuesta.

—¡Ya lo veremos!—le contesto.

Nuestra conversación fue interrumpida por el silbido de la caldera del tren. Ya era hora de partir...

—¡Que gane la mejor!..

—•○•—

Pasó todo el día siguiente escondida en la espesa selva que empezaba a unos kilómetros de la playa. Debía esperar un poco más antes de la asimilación. Mantenía la gema levitando en su mano, siempre cerca de su vista. Aunque estaba impaciente por tomarla de una vez, ahora estaba más vulnerable que nunca. Si alguno de ellos la encontraba en ese estado todo habría sido en vano. Tenía que aguardar a que su cuerpo estuviera listo. Unas horas más y sería el momento. Cuando la luna se encontrara llena...

—•○•—

El resto del día fue bastante monótono. Natsu refunfuñando y peleando con Gray, Erza pensativa. Wendy y yó conversábamos de cosas sin importancia. Gracias a un vendedor ambulante, logramos conseguir unas nuevas sandalias para Natsu. Es increíble lo que la gente llega a vender en un viaje ferroviario.

El tren logró partir cerca del mediodía y viajamos sin detenernos toda la tarde. Ahora debíamos recorrer todo el camino de vuelta hacia Tekka y después de nuevo hacia la costa. Cuando cayó la noche, el tren se detuvo un momento. Natsu y yo aprovechamos para bajarnos, con la clara advertencia de Erza de que no toleraría otro retraso como la última vez...

...

Nos encontrábamos sentados en el pasto, a unos 50 metros de nuestro vagón. El paisaje iba cambiando según volvíamos al sur del continente. Las amplias praderas son reemplazadas por regiones rocosas con vegetación más discreta. Natsu tiene la cara sombría. Creo que está muy frustrado.

—Ya déjalo Natsu...—le digo mientras le tomo el hombro y apoyo mi cabeza en él—Se que era importante para tí, pero ya habrá otra ocasión. La misión no se irá a ningún lado.

—¿Qué tal si otros magos llegan y se quedan con el trabajo?—dice preocupado

—Natsu el encargo lleva 100 años ahí, ¿Que tan probable es que justo ahora llegue otro grupo de magos con más posibilidades que nosotros?

—Pero...

—Además, cuando realmente estemos listos, ¡te prometo que será la primera en acompañarte!

—¿Lo prometes?—me pregunta de sorpresa mientras se gira para mirarme. Entiendo a qué se refiere con su pregunta. Todavía recuerda nuestra pequeña conversación de anoche.

—Por supuesto—le digo mirándolo a los ojos, sus lindos ojos jade.

—Bien. De acuerdo...supongo que tienes razón, no es el fin del mundo—me dice recuperando el entusiasmo—¡pero cuando regresemos, el viejo me va a escuhar!

—Natsu...

—¡Voy a arrancarle todos los pelos de la cabeza!

No puedo evitar reírme. Ambos empezamos a jugar y a reír. Después de 2 días de histeria un momento así es un tesoro.

—Oh...¿eso te gustaría no, Lucy? ¿Quieres verme dejar calvo al abuelo?—me dice riendo.

—¡Natsu él ya es calvo!—no paro de reír.

Nuestras risas son interrumpidas por los graznidos de las aves que vuelan despavoridas por todos lados... Un comportamiento muy inusual. Siento una extraña sensación en el cuerpo y en mis llaves... no sé cómo es posible, pero puedo sentirlas vibrar de manera casi imperceptible.

—¡Lucy mira eso!—Natsu me dice emocionado.

El apunta al cielo, directo a la Luna. Completamente llena, tiene una coloración morada-purpura... Un eclipse... ¿de éste color? ¿En ésta época del año?, ¿En éste ciclo lunar?

Natsu tenía la mirada fija y una cara emocionada, aquella luz parecía tener un efecto hipnótico en él... Más que sorpresa, me causa un mal presentimiento.

Poco después, buena parte de los pasajeros se bajaron para observar también. Muchos tomaban fotografías y otros tantos empezaron a cobrar por ello...

—¿Una foto para usted y su pareja señorita?—me dijo un extraño.

—E-el y yo no somos...—Me atrapó sin habla... me sonrojé como un tomate y Natsu se puso agresivo con el extraño.

—¡Qué le dijiste a Lucy!

—Espera!.. eto...—tartamudeo al hablar. Acabo de darme cuenta que no tenemos una foto juntos. Hay fotos de todo el equipo, del gremio en los grandes juegos mágicos pero no una de nosotros 2... —¡Aceptamos!

—¡Excelente! pónganse en posición...

Natsu está confundido y no parece entender... tengo una idea loca... tomo su brazo y lo pongo alrededor de mi cintura. Natsu me mira extrañado.

—¿Qué haces Lucy?—me dice con inocencia.

—¡Sólo relájate y mira a la cámara!—le dijo todavía sonrojada.

[Click!]

...

El fotógrafo me entregó la foto. Inmediatamente después de pagar, la caldera del tren suena, avisando que ya es hora de partir.

Ya en el tren, Natsu está en mi regazo y yo estoy mirando sonriente la fotografía. Nuestros compañeros están viéndome con claras ganas de molestarme pero a mí no me importa... veo la foto con detalle: Natsu yo con la luna teñida encima de nosotros.

—•○•—

El resto del viaje se desarrolló con relativa normalidad. Natsu y Wendy mareados como siempre y los demás bromeando y charlando. Ocasionalmente Natsu hacía algún berrinche acerca de la cancelación de la misión pero Lucy se encargaba de apaciguarlo... Bueno no siempre funcionaba y a veces era necesario que Erza aplicara un poco de fuerza bruta...

Durante todo el viaje Charle se mantenía pensativa y en silencio. Aún con toda su arrogancia y mal genio agradecía que no la interrogaran a fondo sobre la predicción. Ya en muchas ocasiones se habían producido desgracias por su falta de comunicación a la hora de advertir sobre el futuro...

—¿Charle estas bien?—le preguntó una intrigada Wendy.

—Si todo anda bien...Wendy, ¡perdóname por haber ocultado la predicción!... de nuevo—la Exceed se veía arrepentida.

—¡No te preocupes!—le dijo la pequeña sonriente—estoy segura que tienes tus razones para hacer las cosas de la forma que las haces, pero desde ahora trata de confiar más en tus amigos.

Charle le sonrió también y siguió en sus reflexiones... era la primera vez que se equivocaba pero para este caso era lo mejor... Para nadie debería ser placentera la figura de Lucy llorando, Natsu ensangrentado en el suelo y un Mastodonte a punto de aplastarlo. Técnicamente no se había cumplido pero pasó algo muy parecido con resultados más optimistas.

—Supongo que estoy perdiendo el toque...—se dijo así misma.

Decidió no pensar más en el asunto y unirse a la conversación... hizo un gesto de desgano cuando vio a Happy acercarse con claras intenciones románticas. Lo normal.

...

En el gremio de magos más ruidoso de Fiore se vivía el típico escándalo matutino. Sillas volando, Warren y Max peleando. Cana bebía sin parar a pesar de que aún era de mañana. Laxus y su banda estaban de misión, a excepción de Evergreen que coqueteaba con Elfman con la cómplice mirada de Mirajane sobre ellos.

—Elf-niichan ¿que no les da vergüenza hacer eso en público?—increpó una incómoda Lissana. Al encontrarse en la misma mesa no debía ser un espectáculo demasiado agradable.

—¡Un verdadero hombre no se avergüenza de sus sentimientos!—gritó a todo pulmón.

—Mmmm... me alegra que pienses así... cariño—dijo con voz seductora Evergreen. Elfman se sonrojó un poco, pero correspondió de inmediato ante la resignada cara de Lissana.

La menor de los Strauss se limitó a sonreír y apoyar su pómulo en su puño. ¿Quién podría culparlos? Hace apenas 1 semana que Elfman se había atrevido a confesarle sus sentimientos. No es que ella no los supiera ya de antemano pero recién se oficializaban las cosas, iniciando así un tórrido romance.

Juvia los miraba con envidia, esperaba con ansias el regreso de su amado Gray-sama para poder aclarar las cosas. No podía negarlo, dolió cuando el joven decidió embarcarse en una misión repentina sin decirle nada. Y no cualquier misión... una misión de 100 años! No pudo evitar renovar sus esperanzas una vez más cuando el maestro repentinamente decidió hacer regresar a los muchachos.

Si. Todo el gremio se mantenía en su estado habitual a excepción del maestro, quien se encontraba sentado en la barra, con la cara seria y los brazos cruzados. Su tarro de vino aún permanecía intacto a un lado. Mirajane intentó animar un poco las cosas...

—Ya no deben tardar en volver eh maestr...

—¡Hip! magestro... hace mucho que no tenemos una hip!.. q-ompetencia tu y yo—interrumpió Cana ya visiblemente borracha.

Cosa rara, Makarov perdió los estribos ante la joven y soltó un grito:

—¡Por amor a dios niña compórtate por una vez!

Todo el gremio dejó lo que estaba haciendo para girar la vista a la barra, sorprendidos por la repentina rabieta... Sin previo aviso la puerta principal se abrió de una patada...

—¡¿DÓNDE ESTÁ EL VIEJO?! ¡Voy a darle un buen golpe!

—•○•—

Saludos a todos! gracias por leer hasta aquí, ya vamos terminando el primer arco de ésta historia y la misión de 100 años tendrá que esperar por un tiempo, tengo algo planeado para antes así que tenemos historia para rato! déjenme en los comentarios que tal les va pareciendo la historia. Un abrazo fraternal.