Rider se detuvo mientras subía la escalera, su Master y aliados le imitaron y esperaron expectantes las palabras del Servant.
—Master, encontraremos un cadáver en la escalera, es resiente, debería ser cauteloso—hablaba indiferente, mientras Saber levantaba la espada invisible, observando el bosque que rodeaba la escalera, arboles manchados levemente con el blanco toque del invierno
Shirou tragó saliva, esto era algo que tenía que enfrenta una vez más, la razón por la que lucha, lo que no debe volverse a repetir. Aceleraba el paso.
Shinji puso los ojos en blanco antes de gritarle a su Servant.
—¡No me des ordenes!—Desde ese momento comenzó a caminar con cautela y mirando aterrado los alrededores.
La noche era tan oscura y los copos de nieve caían ocultando todo color, llenando de nieve las frías escaleras, que parecían eternas, cada paso llevaba a ningún lugar, cada paso era igual, el camino no terminaba.
Shirou no sentía el avance mientras su cabeza le gritaba, le recordaba cosas de hace años, de personas que no logro salvar, de las personas que morirán.
El primer signo de avance en la eterna escalera fue el hilillo de oscuro líquido rojizo que creaba un camino macabro que se intensifica con cada escalón y se fusionaba con el hedor fuerte y repugnante de un cadáver resiente.
No se podía llamar humano. Era un cuerpo astillado e incrustado en la escalara del templo. Definitivamente era reciente como había afirmado el miembro más alto del grupo, la sangre y órganos aún estaban frescos.
Las reacciones fueron variadas entre los cuatros. La reacción más notoria fue de Shinji, quien vomitaba la cena después de un grito agudo ante el cuerpo que observaba. Era la primera vez que veía un cadáver y mucho menos unos en tal estado. Rider no se inmuto, solo permanecía atenta, Saber apretó los puños y arrugo levemente la nariz. Shirou caminaba sin vacilar hacia el cuerpo.
—Shirou, cuidado que puede ser una trampa.
Saber le llamaba, pero Shirou no se podía detener. Aunque apenas era reconocible entre la masa de carne, órganos y huesos que antes eran una persona. Algunos hubieran imaginado que el cuerpo fue destrozado por animales, pero Saber y Shirou podían decir que este no era el caso. No faltaba nada, todo el cuerpo estaba en el lugar, esparcidas por los alrededores. Existía un resto central, conformado por la mayor parte del cuerpo, perforados por múltiples heridas que dejaban casi una masa irreconocible, esa era la razón que órganos como los intestinos estuvieran desparramados salvajemente por los alrededores. El brazo izquierdo se encontraba a varios metros del cuerpo, como si hubiera sido cercenado por la fuerza que destrozo a la persona, era un caso parecido para la pierna izquierda. La parte trasera de cráneo habías sido hecha añicos, parecía que aún era reconocible. A simple vista era irreconocible, no podías saber que ropas llevaba o incluso la edad de la persona en un vistazo rápido, pero parecía que el rostro aún estaba por esto Shirou, manchándose las manos de sangre y sesos, giro levemente la cabeza para observar el rostro con el simple objetivo de conocer el rostro de la persona a la que le fallo.
Sus dientes rechinaron.
Le conocía.
(*)
Dos figuras observaban desde uno de los edificios más altos.
Archer miraba hacia el negro cielo con indiferencia, hubiera preferido poder observar las estrella y la luna, incluso observar el amanecer. A su lado, su Master miraba la ciudad con cierta hostilidad, como si estuviera en una cacería ante un enemigo invisible que escapaba de la red imaginaría que tejía, como si de una araña se tratara.
—No vas a matar a nadie con la mirara, Rin—Archer se burlaba.
—No hemos encontrado nada hoy, Lancer y Berserker no han aparecido desde hace dos días y sobre Lancer, al menos conocemos su verdadero nombre, pero aún desconocemos a su Master y sin ello, es difícil encontrarle. La sucesora de Einzbern es el mayor peligro, su Berserker es más grande monstruo en esta guerra, uno de los más famosos héroes mitología Griega, además esa niña es de lo más irritante. Caster ha seguido robando la energía mágica en la ciudad, aunque esta noche no ha hecho acto de presencia por el momento, la cual es la que más despreció, no aceptare que nadie y sobre todo un mago este dañando de esta forma a los inocentes. Saber y Rider han formado una alianza, hasta hora la única que conocemos que a sido forjada y quiero pensar que es la única, pero aún desconocemos quien es el Master de Rider, además que logro demasiado rápido una alianza con Emiya, le encontró demasiado rápido... además eses idiota no ha estado yendo al Instituto, es más listo de lo que parece... por otro lado, Assassin no ha hecho acto de presencia, pero si es correcto todo lo que entiendo sobre esa clase, es que está haciendo su trabajo correctamente, podría estar observándonos en este mismo momento o a cualquier otro Master, ¡lo odio!
—Cuéntame algo que no sepa.
—¡Tú! ¡Idiota retorcido! Apenas conocemos al resto de participantes y la barrera sigue en el instituto, en cualquier momento la usaran y aún desconocemos al Servant y Master que se encuentra en el instituto. Mi terreno ha sido profanado por dos Master, los cuales ambos pasaron sobre mi radar y uno de ellos es desconocido, ¡aún no tengo resultad
—Rin —solo con pronunciar su nombre, Rin entendió que era algo importante lo que diría su Servant.
—¿Qué pasa?
—Ya te diste cuenta de lo más extraño de esta noche, lo mencionaste antes, pero no le estas tomando el peso que deberías, deberías darle más importancia.
—¿Si? ¿A qué te refieres?
—No hemos observado a ninguno de los Servants y Master esta noche, eso es correcto,pero uno de ellos debería ser el más destaque, aunque no lo hemos encontrado directamente, ha estado todas las noches haciendo acto de presencia de alguna manera y aunque aquello fuera en menor medida y no fuera fácil encontrar los focos, pero esta noche fue distinto, rompiendo su patrón.
—¿Estas insinuando que algo pasó con Caster?
(*)
Kuzuki subía la escalera del templo como lo hacia todos los días, con la diferencia que hoy estuvo hasta más tarde revisando exámenes. No tenía ningún interés, no tenía ninguna pasión, era solo un ente que se movía entre el mundo de los vivos. Fácilmente podía ser considerado una persona aburrida, pero trabajadora, buscaba la perfección, pero al mismo tiempo el no sentía ninguna satisfacción con aquello. Aunque suspendiera un examen por un pequeño error ortográfico, esto no era por alguna ansiedad o impulsos, solo era una persona sin nada que desear o rechazar.
Aunque la historia de fondo de aquel hombre no era aburrida como su actitud. Un hombre nacido y entrenado toda su vida solo para perpetuar dos asesinado asesinato, la de su objetivo y el propio, por que el destino de aquel hombre era el asesinato y suicidio. Se preparaba por años, sudaba y sangraba todos los días, perfección en el arte del combate a cuerpo a cuerpo, perfección en el arte del asesinato.
Y lo hizo, cumplió para lo que fue criado. Asesino aquel hombre con una facilidad extrema. Un único asesinato, el asesino perfecto solo arrebató una única vida.
Ese tuvo que ser su fin, ese tuvo que ser el fin de aquel hombre entrenado solo para matar, pero la realidad es que aún quedaba algo adentro de ese ser humano.
Un completo vacío.
Felicidad, regocijo, satisfacción, paz, ninguno de esos sentimientos estuvieron presente ante el suceso más importante de su vida, el suceso para el que fue criado y entrenado. Odio o furia tampoco estuvieron presentes.
Un completo vacío, una completa decepción.
Fue la primera vez que hizo algo por sí mismo.
El huyó y lucho hasta que le dejaron de seguir, no porque le perdonaran, sino porque las perdidas eran aún mayor en la búsqueda de eliminar al asesino perfecto que ellos mismos crearon.
Con la libertad ya lograra, con las cadenas que lo ataron durante toda la vida, él no sintió nada. Busco llenar ese vacío, realmente lo busco siguiendo el ejemplo del hombre ordinario.
Muchos parecían satisfechos con sus vidas, aunque estas tuvieran nula trascendencia o fin.
De esa forma se volvió Kuzuki-sensei, un respetado profesor en la academia Homurahara, respetado tanto por alumnos por otros profesores, incluso temidos entre el alumnado de bajo rendimiento académico.
Una vida respetable en donde es un bien para la sociedad, alguien quien aporta para el futuro de su nación en lo más básico y necesario para que una sociedad prospere, la educación.
Con ello tuvo que estar satisfecho, ahora genuinamente estaba haciendo un bien y un aporte.
Un completo vacío y decepción.
Aunque existían otros como él, cada uno tenía una clara diferencia que nunca permitiría la igualdad entre ellos, aunque los tres fueran entes vacíos, ellos podían encontrar, aunque fuera inconsciente el placer en el bien o en el mal. Él no era ninguno de los dos, ¿placer en el ejercer el mal? ¿Placer en ejercer el bien? A cometido ambos actos, ha asesinado, ha aportado al mundo, pero nada le ha causado la felicidad, ni en el pasado o el presente se ha sentido distinto, solo fue la decepción del asesinato.
De esa forma fue hasta que conoció a Caster en un día lluvioso, una mujer moribunda a la cual rescato del frio abraso de la muerte.
¿Razones para hacerlo? Ninguna, simplemente le pidieron ayuda, no necesitaba más impulsos para hacerlo.
Ella le conto sobre una realidad del mundo que él desconocía, un mundo llenos de magos que lucharían entre ellos para obtener un grial sagrado que cumpliría el deseo que tanto anhelaban, una lucha a muerte por aquel poder sagrado.
A Kuzuki poco o nada le interesaba, no tenía un deseo, no tenía algo que buscar, pero ella lo deseaba y no sabe porque, aunque no tuviera un deseo, el decidió otra vez por si mismo algo, decidió permitir que aquella mujer que deseaba volver a su hogar obtuviera el grial. El solo debía mantenerla anclada al mundo, ese era su único propósito. No le importo hacerse pasar por su amante, no le importo hacer el amor con ella.
Cada día que volvía del trabajo, ella estaba ahí, con una sonrisa de oreja a oreja, incluso entusiasmada cada día más con hacer su cena y desayuno. No era lo mejor que ha probado, no era la mejor comida del mundo, no era nada de otros mundo. Pero al elogiar su comida, con la educación mínima, ella resplandecía con una felicidad nunca antes vista por el hombre, incluso a los ojos de un ser vació como él quedaba deslumbrado.
Era la primera vez que otra persona era tan feliz solo porque él estuviera. Era algo distinto a todo lo que conociera, era algo que nunca había experimentado y aún no entendía.
Tal vez ya había encontrado su propósito y felicidad.
Pero no toda felicidad es eterna y algunas veces los dioses juegan sucios. Fueron menos de dos segundos, pero su vida fue arrebatada con tanta facilidad, como el asesinato que alguna vez cometió.
Lo último ante sus ojos, fue el rostro de aquella mujer que le dio un propósito, quien le llamaba con un rostro de absoluto terror, como el rostro de aquel hombre que alguna vez asesino.
¿De esa forma se sintieron los familiares de ese hombre? Tal vez este era su castigo por el acto del asesinato, un acto que suele ser considerado malvado.
(*)
—Kuzuki-sensei...
Shirou apretaba el puño manchado con los resto.
—Shirou, cálmate.
Saber posaba su mano en el hombro del joven. Lo que menos necesitaba ahora era el lado impulsivo de su Master.
—¿Ese es Kuzu..?
Shinji pregunto al volver a mirar el cadáver, solo para volver a vomitar.
—¿Fue... Caster?
Preguntaba sin un objetivo, la pregunta no era en específico para ninguno de sus tres acompañantes. Si cualquiera respondía que si, las dudas desaparecerían, ya no vería a Caster como un...
—No—respondió Rider indiferente—No detesto ningún resto de energía mágica en el cuerpo.
Saber colaboró lo dicho por Rider —Por los restos, son más parecidos a un cuerpo en un campo de batalla. Fue asesinado usando algún tipo de armas... o varias... ¿puede ser un Master?
—¡No, no puede ser. Kuzuki-sensei solo era un profesor! ¿Por qué le harían esto?
—Nada es seguro, pudo ser un Master enemigo o una persona inocente...
Shirou estaba furioso, pero sus sentidos se mantuvieron, observaba los alrededores. La escalera estaba destruida por lo que parecían proyectiles ¿Archer? No, no podía ser Archer. Tohsaka nunca haría algo como esto, pero si lo hiciera...
—Un Servant se encuentra en el templo—afirmo Rider y sus acompañaste le miraron, incluso Shinji ya había dejado de vomitar, pero estaba tan pálido como la leche—pero no es Caster... no le reconozco.
—Sí, un Servant nos estas esperando.
Saber miraba a Shirou con determinación. Era claro el mensaje de la caballera hacia su Master, no lograría nada si se quedaba ahí.
—Vamos—fue lo único que respondió, con un claro pesar antes de abandonar el cuerpo. Otro rostro en el mar de fuego y cenizas. Otro peso que tendrá que llevar por el resto de su vida.
Con la naturalidad de un guerrero, Saber comenzó a subir el último tramo de la escalera para encontrar a su enemigo.
Shirou fue el primero en seguirla. Si se encontraba con un Servant que no fuera Caster, significaba que estaba muerta... ¿Quién haría esto? ¿Berserker, Lancer, Archer o el desconocido Assassin? No importaba, Kuzuki-sensei estaba muerto y no pudo salvarle. Solo debía derrotar al enemigo... y ¿si el resto del templo también había muerto? Si ese Servant es como Lancer, es posible que todos en el templo estén muertos.
Shinji se tomo unos segundo antes de seguir subiendo—¡Mierda, mierda, solo es un cadáver, solo es un cadáver! ¡Vamos Rider!
Rider se mantuvo en la retaguardia. Realmente no le afectaba la muerte, ya estaba acostumbrada a los baños de sangre, la mayor diferencia es que esta vez no fueron sus manos quienes arrebataron esa vida. La reacción de ambos muchachos le fue curiosa, mientras que su Master estaba horrorizado, Shirou se acerco al cadáver fácilmente, furioso, pero como si estuviera acostumbrado a ver cadáveres.
Los cuatros subieron.
Shirou pudo reconocer inmediatamente al Servant enemigo. Era como ver una solemne escultura griega, aunque sabía que él no pertenecía a aquellas tierras, que acaparaba toda la atención de los recién llegados. Era distinto, es el Servant que conoció, pero al mismo tiempo no lo es.
Su torso estaba mayoritariamente desnudo y su piel era mucho más morena, aunque unos tatuajes rúnicos rojizos pasaban por su cuerpo desnudo. Su armadura era tan negra como el vació, no era la misma armadura de antes, eran como ciempiés negros con marcas rojizas que rodeaban sus extremidades, la armadura de su piernas era como si se tratara de una bestia salvaje. Su rostro estaba levemente ocultado por una capucha, pero podía observar tatuajes como lo del torso en su rostro.
Podía confundirle, no solo por su apariencia, si no por su atmosfera, pero su lanza delataba su identidad.
—Lancer...
(*)
—Así que tu eres Assassin, eres una rata muy escurridiza.
Lancer se materializó en el techo de un edificio de Shinto. La ciudad era hermosa, pero era profanada por luces rojas que volaban y chocaban, siguiendo un objetivo.
Assassin se encontraba en el borde de la terraza, no hablaba.
—¿Nada que decir? —Lancer pregunto decepcionado—pff Assassin debe ser el Servant más aburrido en todas la guerras por el santo grial—Lancer en opuesto a su tono de voz, sonreirá—No sé quien es tú Master, pero incluso alguien tan retorcido como mi Master siente desagrado por él. Espero que sirvas al menos para calentar, que a diferencia de lo demás, no me ordenaron controlarme.
Una estocada con una mano, la lanza rojiza se dirigió al corazón de su enemigo. Con una voltereta, Assassin escapó de la lanza. La lanza volvió a dirigirse hacia su enemigo, Assassin con una agilidad sobre humana, comenzó a correr mientras que con volteretas esquivaba el ataque, salto para esquivar el siguiente, pero no fue suficiente, Lancer se acerco peligrosamente con el objetivo de atravesar su corazón, uso uno cuchillo negro para desviar estocadas, logrando escapar con una gran del techo del edificio, pero con una gran corte en su pecho, pero que ignoró en su carrera por la ciudad.
Assassin corrió por los techos de los edificios, saltando entre uno y el otro, pero Lancer era más rápido, si darse cuenta fue interceptado en medio de un salto desde un edificio de siete piso a uno de cinco pisos, una patada hacia su costillas, agrietó sus huesos, escupió sangre y cayó rorando barios metros en otro edificio de cuatro pisos.
Assassin no tuvo tiempo de descansar, la figura de lanzar se encontraba en el aire empuñando su lanza como si se tratara de un halcó apunto de atrapar a su presa con sus afiladas garras. El hombre del brazo maldito roró antes que la lanza atravesará el piso en donde hace menos de un segundo se encontraba. Lanzo tres cuchillos, que Lancer desvió con facilidad, pero que le dio el tiempo suficiente, aunque maldiciendo sus heridas, saltara a otro techo cercano.
La persecución se mantuvo por unos minutos, con bajo y altos para ambos lados, pero más bajo para el hombre de la máscara blanca, el cual huía con múltiples heridas. La persecución se movió de la ciudad hacia lo más afuera, en específico a una casa que Lancer conocía muy bien.
Pensar que ella aún se encontraba ahí, causaba que ardiera en cólera.
Claro, Assassin es una rata que se oculto entre las sombras y se entera de secretos que no le incumbe, pensó Lancer mientras derribaba la puerta de la casa con una patada.
Sí, claro. Es una obvia trampa, seguía pensando lancer. Assassin dejaba ver su presencia, estaba en la misma habitación donde fue obligado a abandonar el cuerpo.
Las venas de su cuerpo se marcaron. No era tan tonto para ir directamente a la habitación. Lancer se poso justo debajo de la habitación y se posiciono como si sujetara una jabalina que iría directamente en un ángulo de 180 grados hacia la habitación. No destruiría la casa, pero el piso caería y el momento que cayera assassin, le rompería el cuello. No era tonto, posiciono unas runas que le protegerían si este hubiera puesto una trampa.
La lanza estuvo a punto de soltar su poder, pero sus instintos saltaron inmediatamente, cuatros dagas negras imperceptible fueron disparadas desde distintas direcciones hacia Lancer. Las runas brillaron creando pareces que formaban un perfecto prisma de cuarzo azul que le protegió.
¡No, no eran los cuchillos!
Solo vaciló por un segundo, pero eso significó su muerte.
Como si de unas arenas movedizas, las runas fueron devoraras por el fango negro que brotaba desde el piso, como una marea de tormenta. Lancer intento saltar, pero inmediatamente su cuerpo se debilitó, sus pies fueron atrapados en el fango desconocido.
Como si de un monstruo sacado de la mente más retorcida, el fango negro se doblo formando tentáculos que aprisionaron y jalaron al debilitado Lancer.
Solo pudo soltar un alarido hasta que su garganta fuera llenada por el líquido oscuro.
Fue como si el tiempo se detuviera, solo era arrastrado el mar negro, pero no existía, solo era un lugar frio y vació.
Antes de perderse en el mar negro pudo percibir algo distinto, una presencia familiar que era arrastra al opuesto suyo.
Lancer era una persona que no lamentaba, pero tal vez le hubiera gustado salvar a la chica, era bonita y agradable, su suerte con las chicas era pésima.
(*)
—¡Lancer!, ¿tú mataste a Kuzuki-sensei?
Lo que parecía ser Lancer, vaciló por un momento.
—¿A quién te refieres, chico?
—¡No me vengas con eso! Nadie puede ignorar el cadáver de Kuzuki-sensei si entraste al templo.
—¿Te refieres al sujeto muerto en la entrada? Ya estaba muerto cuando llegue.
¿Ya estaba muerto? ¿Los demás?
Shirou observo como el templo era un campo de batalla. Destrozó por todos lados, paredes derivaras y con su vista amplificada pudo notar charcos de líquido carmesí, pero no cuerpos.
¡Eso significaba que...!
—¿Dónde están todos? ¿Qué les hiciste?
Lancer bufó—Otra vez chico, ya estaba así cuando llegue, pero—Lancer sonrió—ella tenía hambre, no encontraras algún cuerpo.
...
Shirou avanzaba en el campo de fuego y cenizas, era el mismo de siempre, pero había algo distinto, miro hacia atrás y las mismas personas de siempre, la mismas personas que le maldecían. Madre y el hijo calcinados, el anciano aplastado entre escombros, la chica que se retorcía entre las llamas, los cientos que abandono, pero en medio de las llamar estaba él, Issei, pero no estaba solo, a su lado estaba Kuzuki-sensei y el resto de habitantes del templo.
Las maldiciones eran más fuertes que nunca.
...
—¡Shirou, no!
Saber estaba a su lado y le sujetaba, negando que avanzara ¿Qué estuvo a punto de hacer? Si, al parecer intento correr directamente hacia Lancer. Rider dio unos pasos adelante, como si se prepara para lo que se avecinaba, Shinji le miraba incrédulo.
No, no puedo desperdiciar mi vida de esta forma, no por mí, sino por ellos, pensaba Shirou.
Relajó su cuerpo y Saber le soltó.
—¿Quién fue Lancer?
Shirou le grito al hombre que era y no era el Lancer que conoció.
—Ya me aburrí de responder preguntas—Lancer tenía una mirada hostil—Venir Saber y Rider, demostrar esas habilidades que observe a través de los ojos de él.
(*)
Saber y Rider se abalanzaron a Lancer por direcciones opuestas.
Los dos Master solo podían observar. Ninguno realmente era un mago o un estratega, todo quedaba en su confianza por su Servant.
Rider fue la primera en llegar donde Lances, empuñando ambas dagas, se abalanzó como un rayo sobre Lancer. Ambas dagas fueron desviadas y Lance intento apuñalar su vientre. Con una voltereta, Rider esquiva la apuñalada y posicionándose a unos metros de este. Lancer no pudo seguirla, ya que desde su costado izquierdo, Saber le ataco con un golpe horizontal, Lancer bloqueó el ataque con la lanza en forma vertical, formando una cruz que se mantenía solamente por la fuerza contraria de ambos Servants.
—Dime—Saber preguntaba—este no eres tu ¿realmente eres Lancer?
Lancer frunció el ceño.
—Eres lista Saber, pero ya lo dije, no más preguntas.
Lancer dio un paso adelante, aplastando el pie de Saber con el propio, era como si fuera una garra de un halcón. Con el repentino ataque, Lancer separó las armas y se preparó para apuñalar a Saber cuándo una daga con cadena sé incrustó en su brazo derecho. Saber decide atacar la pierna de Lancer, este tuvo retroceder para no perder la pierna y con la lanza sujetada con una mano, desviar levemente el ataque de Saber.
Lancer se vio obligo a retroceder varios metros con un salto.
La sangre cayó al piso y el muslo izquierdo del hombre estaba profundamente herido y su brazo aún estaba con la cadena incrustada y la cadena llegaba hasta Rider, quien la sujetaba con ambas manos, atrayendo a su enemigo.
El hombre aunque disfrutaba la batalla, no lo demuestra.
—Te agradezco esa Rider—Dijo Saber.
—Ni lo menciones, son solos las ordenes de mi Master—respondía con indiferencia.
—Agradable...
Lancer usando el mismo impulso que ejercía Rider, saltó utilizando la única pierna que funcionaba en optimas condiciones con la lanza demoniaca empuñada en una mano, en una estocada directa al corazón de la mujer más alta. Rider saltó e hizo una voltereta sobre Lancer para caer y agarrarse en la espada del hombre mientras aún sujetaba la cadena, usando esa misma cadena para ahorca a Lancer y la daga restante enterrándola, rompiendo la clavícula del brazo izquierdo, causando un desgarrador alarido.
La lanza cayó.
Aún que la lucha apenas era observable por los dos chicos, pero al momento de caer la lanza, el Master de Rider se alzo en victoria, más pronto de lo que debería.
Lancer usando todas sus fuerzas, ignoraron todo tipo de dolor o sentido de autopreservación, se lanzo contra el piso de espalda aplastando a su enemigo, liberado su brazo y cuello de la daga y cadena ante lo repentino del movimiento.
El alarido de Lancer era más como el de una bestia salvaje mientras la daga en su espalda se incrustaba más. Rider perdió el aire y fuerza durante unos momentos al caer, vomitando sangre.
Saber se abalanza con la espada en dos manos y un golpe vertical directamente al desprotegido Lancer. El hombre no tuvo más alternativa que rodar aún con la daga incrustada para esquivar el ataque. Con tal movimiento, la daga destrozo sus interiores antes de soltarse y dejar un brazo inutilizable mientras creaba un camino carmesí entre él y Rider.
La espada oculta se detuvo a un centímetro del pecho de Rider.
—G...Gracias—dijo la mujer más alta mientras se incorporaba.
—Somos aliadas.
La lanza demoniaca, reaccionando como si tuviera vida, en un destello carmesí se dirigió a su portador, siendo sujetada con la mano apuñalada. La regeneración estaba actuando.
Saber arrugaba la nariz. La herida ocasionadas por Rider se curaban mucho más rápida que el corte en el muslo. Es ella quien debe dar un golpe contundente, pero eso no era lo único que le molestaba. Ese estilo no era el mismo con el cual lucho, era un estilo demasiado autodestructivo, más parecido a un Berserker que a un Lancer.
Saber y Rider se volvieron abalanzar sobre Lancer.
(*)
—¿Cuáles son sus ordenes, Master?
Assassin observaba desde la sombra la lucha.
Para Zouken no ha salido como esperaba. Logro usar a la sombra para derrotar a Lancer e incluso ya pudo manifestarse, aunque en este momento la chica se estaba retorciendo de dolor, ella aún no estaba lista, tendría que darle unos días de descanso si no quería matarla en el acto. Su plan con Caster no salió como esperaba, llego muy tarde. Pero aquí estaba la otra oportunidad, su tonto nieto y amigo habían venido en búsqueda de Caster. Tenía dos Servants más que podía tomar. Assassin podría matar a uno de los Master, pero Shinji sigue siendo su sangre y pues aún en la mente retorcida de Zouken, él no es quien destruiría a su propia familia, si ella se destruía a sí misma, ya no era su problema. Eso mismo pasó con Kariya. Él le dio un gran Servant, le dio el poder que tanto deseaba, le dio todo lo que necesitaba incluso cuando se negó a ello al principio, pero el deseó del traidor de la familia era más fuerte, el deseo de ser más para la mujer que amaba le termino consumiendo y termino siendo devorado por los gusanos. Sin amor e incluso despreciado por la niña que intento salvar, sería mentira que no disfruto de aquello.
Por otro estaba el pelirrojo, Emiya, el cual tenía un papel, era el motor de las emociones de la chica. Si le mataba, ¿Ella perdería sus emociones? Ella estaba rota y tal vez matarle le volvería loca y perdería el control del grial corrupto y se mataría en el acto, ella aún no es suficiente madura. Ninguna de las dos opciones era buena.
Tampoco quería perder a Lancer aún y aunque estaba alimentado por el mismo grial, tenía la desventaja...
Bueno, Zouken no era tonto y algo que conocía muy bien era jugar con las emociones de otros y pues conoce muy bien a su nieto.
(*)
Shinji observaba anonadado la lucha. Como tal solo observo una lucha de Rider en todo lo que llevaba la guerra, Lancer se le apareció el día que Rider fue invocada y solo fue un intercambio corto, nada significativo y Lancer huyó. Eso causo que se sintiera orgulloso, su Servant hizo que otro Servant escapara. Aunque el Lancer de ahora era distinto al que conoció, pero poco le interesaba aquello. Solo le interesaba derrotarle. Caster debía estar muerta y eso le molestaba en el orgullo, el orgullo de derrotar al primer Servant en la guerra.
Rider era veloz, tan veloz que la perdía de vista muy fácil y solo veía una sombra que saltaba por todos lados chocando una y otra vez contra Lancer e incluso derivándolo con lo que parecía ser sus cadenas, por otro lado, Saber y Lancer chocaban sus arma con tal bestialidad, que era simplemente inhumano y causaría terror en cualquier que se acercara, era equiparable al sentimiento saltar a la vías de un tren mientras este se acercaba, simplemente meterse en el camino terminaría con una muerte tan violenta que apenas quedarían restos irreconocibles.
Lancer es fuerte y veloz, aún con su clara desventaja, ha mantenido la lucha contra ambas, pero su cuerpo estaba lleno de heridas y su brazo aún no se recuperaba, simplemente era raro que siguiera con vida.
Tal vez lo irreal de la lucha es lo que mantiene opacado el cuerpo de Kuzuki en su cabeza.
Un chillido no proveniente del campo de batalla despertó a Shinji.
—¿Emiya?—reconoció el grito y Shirou estaba en el piso presionando su brazo, en el cual tenía dos cuchillos negro incrustados.
Shirou en un movimiento repentino le derivó, golpeándose fuertemente el trasero, pero antes que pudiera quejarse un cuchillo pasó sobre si y una figura negra con una máscara blanca se manifestó.
Le reconoció, fue pura casualidad que se lo encontrara, que entrada al sótano el momento en donde era invocado. Se sintió humillado y desechado otra vez, si no era Sakura quien le desplazaba, era Zouken quien se involucraba en la guerra.
Matou Zouken, su aparente abuelo, apenas le conoce. Supo que no era su abuelo al mismo tiempo que conoció la magia, el momento en donde encontró los libros que contaban la historia de la familia Matou, el día en que entro al sótano para contarle a su abuelo sobre ello.
Este era el momento, este el momento de mostrar que era el verdadero sucesor de los Matou. Assassin estaba adelante suyo, solo tenía que vencerle.
—¡Rider!—El tomo creado con la magia de la familia Matou, el tomo que logro crear con sus limitados conocimientos, no era necesario tener circuitos mágicos para crearlo con los materiales que se encontraban en su casa, el libro con lo que logro que Sakura le entregara a Rider—¡Mata a Assassin!
(*)
Rider sintió el poder del tomo que le mantenía vinculado a su Master ordenándole que ataque a Assassin, aunque realmente no cambio su actuar, segundo antes que fuera ordenada, Rider se encontraba entre Assassin y su Master.
Desviando una cuchilla negra y Rider se impulso dando una patada directamente en el abdomen de Assassin, el cual perdió
el aire momentáneamente.
El hombre usando el mismo impulso del golpe recibido, dio una voltereta para caer de pie en los techos destrozados y salta hacia los atrás del templo.
—¡Rider, no le dejes escapar!
Ella frunció levemente el ceño, a tal punto que nadie se hubiera percatado antes de perseguir a Assassin.
(*)
Saber se horrorizó y quiso correr hacia su Master, pero Lancer se abalanzó más violento que nunca. Dando una estocada dirigida a su brazo derecho, por ello la caballera se impulsó a la izquierda y un salto a atrás, para escapar de la zona de peligro de Lancer.
El hombre usando la sinergia de su lanza y sus propias fuerzas para usar su arma de impulso, ya que Saber nunca fue su objetivo, para saltar por el aire haciendo una pirueta para caer sobre Saber, con un golpe vertical.
Saber frunció el ceño y obligadamente tuvo que recibir el golpe con su espada, incluso tuvo que usar la palma de su mano para mantener la hoja y que no le aplastara. La presión del golpe fue tal, que el piso quedo destruido ante el peso y los mismos hueso de ella, sufrieron las consecuencias y tuvo que ahogar un grito.
Por el rabillo del ojo observo a Rider perseguir al Servant que debía ser Assassin y al amigo de su Master seguirle. Su vínculo con su Master continuaba, Shirou estaba a salvo, pero herido y no sabía lo grave que era, debía seguir luchando y terminar esto lo antes posible. Lancer estaba demasiado loco como para dejarla escapar.
Lancer ya en el piso, volvió a atacar con una rápida estocada, Saber la desvió liberando el aire invisible para esquivar el ataque e impulsarse para adelante en un golpe horizontal que termino cortando entre el abdomen y pecho de Lancer, este logro esquivar el daño fatal, pero dejando una horripilante herirá que se habría cada vez mostrando más carne con cada movimiento.
Lancer se obligo a retroceder con cada nuevo ataque, aún uno de sus brazos seguía herido como para luchar contra la fuerza de Saber.
¿Por qué Saber decidió no usar esto hasta el momento? Simple, no es bueno mostrar todas tus habilidades a tus futuros enemigos y tenían la lucha controlada. Esa fue su decisión, pero ahora era distinto.
(*)
Rider sabía que algo estaba mal.
Assassin lanzo dos cuchillos negros que Rider esquivaba con facilidad.
Esto claramente era una trampa, tenía que serlo. Assassin nunca debería fallar en un asesinato y tanto Saber como ella cometieron el error de confiarse.
Assassin por alguna razón necesitaba vivo a su Master y a Shirou.
Acercándose al hombre, utilizó la daga para rebanarle el cuello, pero usando el cuchillo negro desvió el ataque y se adentro en la oscuridad, pero eso no servía con contra ella gracias a sus sentidos.
Podía entender el porqué no asesino a su propia sangre, al parecer los monstruos como ellos podían tener amor o al menos respeto a su propia sangre, pero ¿porque a Shirou?
Rider pateó en la cara a Assassin, causando que su máscara cayera y chocara contra un árbol. El hombre priorizo recuperar su máscara y por eso recibió un corte en su espalda que destrozó su capucha, dejando ver la figura real de Assassin. Un hombre de piel entre negra y ploma, con un brazo oculto en lo que Rider tuvo que deducir que eran vendajes, aunque no lo pudiera ver. Realmente la verdadera apariencia de Assassin no le importaba.
El sonido de los vendajes cayendo, Rider retrocedió con una postura defensiva, preparada para dirigirse a cualquier lugar para esquivar lo que venga.
—Al parecer mi Master aún tiene planes para ti, Rider.
Assassin hablaba, contra todo pronóstico, no era una voz desagradable como la de alguien quien mata por placer.
—Me ordenaron asesinarte—Respondió con indiferencia— Pero dime, ¿Cuál es la razón para que no asesinaras al Master de Saber?
—No se me permite responder sobre razones o detalles sobre mi contratista.
—Entonces morirás.
Rider estuvo a punto de atacar, pero el sonido de un unos insectos le detuvo. Los conocía, era los mismos del sótano en donde fue invocada. Aparecieron por todos lados y eran fuerte, demasiado fuertes, como si estuviera hecha para destruir sus sentidos, pero no solo fue eso, un hedor repugnante, el olor de un cadáver llenaba todo el bosque.
Esto aturdió momentáneamente a la mujer, la cual nunca espero un cambio tan repentino, pero el sonido y olores desaparecieron.
Assassin no estaba.
(*)
Shirou observaba los dos cuchillos en su brazo, podía sentir como su sangre brotaba y manchaba sus ropas, el frio acero que causaba que su brazo palpitara y apretaba la mandíbula para soportar el dolor.
No lo pensó mucho, tenía que sacarlas. Shirou ahogó un grito cada vez que sacaba un cuchillo
La sangre brotaba cada vez más. Si, tenía que cerrar la circulación de brazo.
Shirou abrió su abrigo y usando uno de los cuchillos negros rajó parte de la camiseta para poder vendar su herida.
La lucha continuaba y Saber tenía la ventaja.
Realmente quería hacer algo, pero nada podía hacer, practicó con Saber, pero no tenía experiencia, habilidades o poder. Solo podía confiar en ella. Por un momento desviaba su mirada a las manchas de sangre que estaban desde antes que llegara, ¿realmente estaba todos muertos? ¿Realmente fueron devorados? ¿Quién más estaba aquí? ¿Quién hizo esto? ¿Caster ha muerto?
Comenzó a rodear el campo de batalla, pero sin perder la vista de la batalla, Saber luchaba, el era su alidada y aunque no pudiera apoyarla directamente, tiene Hechizos de Comandos que puede usar para apoyarla.
Assassin debe ser el único aliado de Lancer, cualquier otro Servant ya se hubiera hecho notar y hubiera atacado junto a este, ya estarían muertos. Los dos Masters no han hecho acto de presencia.
La sangre aún estaba tibia, pero no había cuerpos. Tal vez alguien logró escapar, si, alguien debería a ver escapado, pero ¿Por qué siente que no es así? No, solo es su conciencia que no puede aceptarlo, pero en el fondo ya lo sabe. Lancer no parece del tipo que miente, eso significa que algo devoró los cuerpos... ¿Assassin?
Saber fue empujada hacia atrás, alejándola de Lancer
—Hasta aquí llegamos Saber. Fue divertido, más de lo que esperaba, las memoria de mi otro yo estaban en lo correcto.
Lancer cambiaba su postura a la ya conocida por todos los que observaban la lucha.
El aire se congeló, las intenciones de matar se desbordaron.
Todo fue demasiado rápido, mientras el caballero de negro liberaba el verdadero nombre de la lanza. Estaba ahí, solemne y majestuosa, pero al mismo tiempo apenas perceptible.
—¿Eh?—Shirou se quedo aturdido observando eso.
Una sombra.
¿En qué momento llegó? ¿Qué era aquello? Esa eran una par de preguntas que se hacia Shirou mientras se levantaba, abandonado las manchas de sangre y corría hacia Saber, llamándola con todas sus fuerzas.
Realmente no importaba aquello, el no era tan rápido o fuerte para hacer una diferencia. Era más humano que espada.
(*)
Ella le gritó, que se alejara, pero sabía que no lo haría. ¿Cuánto tiempo fue? ¿Dos días? Solo le ha conocido por dos días a Shirou, pero se sintieran como si fuera semanas o meses. Estaba Lancer y aquello innatural. Su cuerpo lo supo, lo que fuera eso, si le tocaba, le mataría.
Fue su error, su error permitió que eso estuviera aquí, tuvo que matar a Lancer cuando estaba luchando con Rider, eso solo fue hace unos minutos, pero esa pequeña diferencia significaba la vida o la muerte en una guerra.
Realmente odiaba esto. Lucho hasta el final en la anterior guerra, lucho con todas su fuerzas para enmendar sus errores que costaron la vida de su pueblo, la caída de su reino, las heridas que fueron provocada en las personas que quería. El grial le ofrecía aquello, pero sin importar cuantas lagrimas, sudor y sangre derramara, el grial no parecía más cerca, aún cuando estuvo tan cerca, realmente nunca pudo ser suyo.
Lancer estaba a unos centímetros de ella, sabía lo que iba a pasar, lo mismo de la ultima vez, por eso avanzó, ataco contra todo el pronóstico de Lancer, incluso unos segundos antes. Tal vez fue por eso que Lancer detuvo la liberación del verdadero nombre y sostuvo su lanza horizontalmente para bloquear el golpe. Saber atacó con todas sus fuerzas, incluso con la espada liberara de la funda fantasmal, para dejar ver la legendaria espada que fue empuñada por el Rey de los Caballeros, el legendario Rey Arthur, Excalibur.
La espada sagrada y lanza demoniaca chocaron, pero la arma sagrada fue la victoriosa por las herida del lancero. Su brazo derecho colapsó y la espada atravesó su defensa, cortando desde el hombro para abajo.
Saber fue atravesada por dos tentáculos negros que perforaron su pulmón y estomago.
(*)
El viento le segó momentáneamente antes de observar la dorada espada, una maravillosa obra de arte que delataba su identidad, pero eso no le importaba.
—¡Saber, ven!
El segundo Hechizo de Comando fue usado. El milagro que solo puede lograr usando a uno de los tres, las tres órdenes absolutas. El Brillo rojizo que quemo su mano al detenerla de asesinar a Tohsaka, esta vez fue distinto, le llamo, le ordeno que estuviera en su lado, pero fue tan frio.
Lo que fuera esa sombra, atravesó a Saber como si simplemente fuera un papel con dos tentáculos que absorbían toda luz, como si la chica que luchaba contra la bestias llamadas Berserker y Lancer nunca hubiera existido. Su cuerpo fue alzado por los aires como si fuera una pluma llevada por el viento, fue un corto momento, pero Shirou lo noto, se veía tan pálida, como si ya estuviera muerta desde el momento en que fue tocada por aquella existencia.
La sombra jaló a la mujer y engulló a su compañera, su aliada, su espada, como si nunca hubiera existido, desapareciendo en la infinita negrura.
Saber a muerto.
La nieve caía en el charco de sangre, lo único que quedó de la doncella guerrera.
(*)
Distinto, no se encontraba en el mar de fuego y ceniza. Se encontraba en el lugar donde la conoció bajo la luz de la luna y el frio de la noche.
—Servant Saber, he respondido a tu invocación. Te pregunto. ¿Eres tú mi master?
Realmente no podrá olvidarla, pero los recuerdos no serán felices. Si no un recuerdo de la chica a que le fallo.
(*)
El barro negro comenzó a bañarle. Realmente termino en un peor estado de lo que esperaba, si ella no hubiera actuado, Saber le hubiera matado, eso dolería por uno días, pero fue divertido... no recuerda que en vida disfrutara la lucha hasta muerte. No, el solo era una maquina que luchaba por deber que por diversión, pero al parecer su otro yo, disfrutaba de aquello y de cierta manera al tener sus recuerdos, este le afecto.
Saber y Rider fueron disfrutable, pero decepcionante al no ser él quien acabo con ellas... realmente le está afectando las memorias de su otro yo y eso le molesta.
Lancer desapareció entre el negro fango.
(*)
Shinji estaba molesto.
Assassin escapó, Caster estaba muerta, seguramente por su abuelo y además tenía otro Servant, pero debe estar muerto. El silencio dominaba el templo mientras camina en búsqueda de su compañero. La muerte de Lancer es lo único que le consuela.
Rider se adelanto para ayudar a Saber.
Bueno, ahora tenía que ver sus opciones. Para bien Caster estaba muerta y posiblemente Lancer también. Eso dejaba a tres Servant restantes. Berserker, Archer y Assassin. Quiere a Assassin muerto antes que a los demás. Podria atacar su casa, con sus dos Servants podrían hacerlo fácil, finalmente acabaría con ese viejo que le desprecia y sería el digno sucesor de los Matou. Si Saber podía sola contra Archer, Rider y Saber podrían derrotarle con facilidad. Berserker... tendría que matar a su Master... si esa debe ser la forma correcta, aunque no le gustaría ver el cadáver...
Eso no importa. Solo debe derrotarle. Debe ganar esta guerra sin importar las consecuencias. Al llegar al patio delantero, solo estaba Rider. Ni Saber y Emiya.
—Rider ¿Qué paso?
Antes que respondiera, Shirou apareció de las puerta del templo. Shinji estuvo a punto de llamarle, pero tenía una mirada muerta. Saber no estaba.
—Saber a muerto, Master. Shirou ya no es un Master. Lancer ha sobrevivido, eso fue lo me comunico Shioru.
Mierda, eso arruina todo.
Quería gritar e insultarle ¿Cómo era posible que Saber perdiera? Lancer estaba en las últimas, tuvo que ganar. Esto arruinaba todos sus planes, ahora no sabía lo que haría, se vería obligado a usar la escuela si quiere derrotar a Tohsaka. No sabe como derrotara a su abuelo o a Berserker...
Tal vez fue porque era la primera vez que veía esa expresión en su amigo.
(*)
Lancer no mentía, como esperaba Shirou. Aún con el brazo dolorido y el dolor era peor que antes, como si hubiera perdido algo. Nadie estaba en el templo. El edificio estaba destrozado, desde afuera. Definitivamente fueron proyectiles. ¿Quién pudo ser? Tohsaka no pudo ser, tal vez alguien desconocido... eso no tendría sentido ya que no puede a ver más Servants, pero existía esa cosa negra que era tan fuerte como para derrotar a Saber... algo estaba mal. Eso estaba mal, eso es innatural, eso debe ser eliminado.
Abandono el lugar hacia la entrada en donde estaba Rider, a la cual le informo lo que paso. Ahora estaba Shinji y Rider.
—No queda nadie en el templo. Tal vez alguno escapo, deberíamos revisar los alrededores por si están heridos.
Shinji no respondió por unos segundos, le observaba con una expresión que parecía preocupada. Este término suspirando y respondiéndole con cierta cortesía.
—Deberías ir a la iglesia, te escoltare, puedes agradecerme después.
Shirou se aturdió, respondió con cierto desagrado y confusión.
—¿Por qué debería ir a la iglesia?
Shinji estaba perplejo.
—No seas estúpido, Emiya. Vamos, que te estoy ofreciendo llevar.
—Yo no iré a la iglesia, Shinji. No tengo razones para ir y menos con ese ahí, no quiero estar cerca de ese sacerdote y menos cuando alguien está en peligro. Vamos, tenemos que ver si alguien sobrevivió.
—Ya no eres un Master, Emiya. En este momento debería ordenarle a Rider que te corte el cuello, pero por los buenos tiempo, te escoltare hasta la iglesia. ¡No seas un idiota y vamos!
Shirou no lo pensó realmente, cierto. Los Hechizos de Comando desaparecieron de su mano, eso fue lo primero que noto al perder a Saber, pero no lloró su perdida, lo que hizo fue ir a revisar si había sobrevivientes.
—No, no puedo. Ya no soy un Master, pero yo no entre a la guerra por un deseo. Entre para que no hubiera víctimas y esta noche he fallado... Aún estoy adentro, para que no haya más víctimas inocentes.
—Eso significa que debería matarte en este momento—. Shinji se acerco, hinchando el pecho en una postura desafiante y se acercaba a unos centímetros de su amigo, Shirou no se dejo intimidar—. Emiya, siempre has sido un tonto con un sentido de la justicia muy marcado—le agarro desde el cuello de la camiseta, ya que aún tenía la chaqueta abierta desde que se vendó la herida—¡Pero incluso un idiota como tú debería saber cuándo es el momento de detenerse! Ya no eres un Master, tampoco un mago. Solo eres un idiota con más corazón que cabeza. Hacerme caso, Emiya. Vete a la iglesia, me importa poco que no te guste ese sacerdote y no salgas hasta que termine la guerra, hasta gane esta guerra. ¡A la mierda, si no quieres eso, te doy el dinero para salir de la ciudad, incluso vete con Sakura y sácala de aquí! ¿Quieres ayudar a alguien? Llévate a mi hermana fuera de la ciudad, ser un héroe para ella y nadie más. ¿No es eso lo que quieres? ¿Ser un héroe? Siempre saltando a defender al más débil incluso cuando te ha costado tanto, aunque estés hecho mierda, ¿Crees que no lo noto? ¿De lo deprimido que estas? Te conozco hace años, logro ver cuando estas mal, pero aún así estas priorizando desconocidos o incluso si fueran conocido. Solo los idiotas viven de esa manera. Las personas solo deberían ver por sus necesidades personales, no debería ir saltando por todos lados ayudado a ciega. Ser egoísta y llévate a mi hermana, sálvala de morir como una de las víctima inocente que tanto quieres salvar, es más fácil salvar a una persona, ya que los demás ya no importaran. ¡Ser un héroe para ella, de esa forma podrás superar tu infantil complejo!
¿Escapar con Sakura? Eso definitivamente la haría feliz, le costó entenderlo y bastante, pero ya había entendido. Al parecer Sakura estaba enamorada de él, le podía entender, De cierta manera, Shinji seguía siendo un hermano mayor, no perfecto, pero realmente se preocupa por ella. Si, la llevara lejos de aquí, ella no tendría que sufrir esta guerra, podrá llevarla a un lugar seguro, solo debería inventar una mentira para sacarla por una o dos semanas. Podrían ir a comer y pasar tiempo juntos, pasear por un parque, ir de compras, cocinar juntos. Todo aquello la haría muy feliz, podría ver su sonrisa todos los días. ¿Esa no sería la vida perfecta para ella? Pero... ¿y lo demás? Madres, padres, abuelos, hijos... ¿ellos no merecen ser felices? Las personas que murieron en la guerra anterior entre las llamas ¿ellos no merecían lo mismo? No lo hizo, él no hizo nada para salvarlo, tal vez si hubiera tomado entre sus brazos al niño, incluso el podía llevarlo en sus brazos, protegerle entre sus brazos hasta que Kiritsugu le hubiera salvado. Podría a ver salvado a una única persona, pero no lo hizo y ese es su pecado, su pecado es sobrevivir entre la llamas, su pecado es sobrevivir cuando otros no.
Ahora otros han muerto, personas que él conocía, pero eso realmente no hace la diferencia, personas inocentes que no debían morir en una guerra innecesaria, en una guerra egoísta en donde las personas son tomadas como un número, una guerra sin sentido.
¿Realmente podía abandona aquellas personas? Ellos seguían atrás de él, maldiciendo su existencia ¿realmente podía abandonarles? Solo una decisión. Un paso que le desviaría de su ideal y nunca podría volver a ser la persona que era, porque ese ya no sería el Emiya Shirou que nació entre las llama. ¿Realmente podía abandonarse?
¿Alguien como Superman les abandonaría o abandonaría su ideal?
No, no podía abandonarlas, no podía abandonarse.
—Gracias Shinji, eres un buen amigo—respondió con ojos sinceros, aunque también eran ojos de acero—pero ya tome una decisión. Luchare, aunque este solo y desarmado. Luchare aunque muera.
Ambos callaron ante los ojos del Servant que les observaba con interés. En un movimiento violento, Shinji empujo al pelirrojo, el cual termino cayendo al piso y soltando un quejido cuando recibió el golpe en su brazo.
—¡Bien!, ¡Has lo que quieras, Emiya! ¡Si te vuelvo a ver, no dudare en matarte!—Gritaba shinji mientras se daba media vuelta y caminaba hacia la escalera hacia la escalera—vamos Rider.
El Servant vacilo levemente antes de seguir a su Master y abandonar a Shirou en el templo.
La nieve no parraba de caer y el pelirrojo estaba solo.
(*)
Realmente estaba molesto, realmente quería golpearlo, le ofreció la salvación y le rechazaron. Odiaba eso, lo odiaba.
Shinji bajaba la escalera rápido y sin prestar la atención, tal vez por eso es que se resbaló y termino cayendo varios escalones.
—¡Maldita sea! ¡Maldita nieve, maldita escaleras, maldita seas Emiya!
Shinji cayó en cuatro patas e intento levantarse, pero una de sus manos toco un frio líquido rojizo que no era nieve o no del todo.
—¿Kuzuki?
Observó en todas direcciones, pero ya no estaba, no tenía sentido. La nieve no podía ocultar todo el cadáver. Shinji comenzó a despejar toda la nieve con sus propias manos, que se mancharon de rojo al pasar sobre los oscuros charcos de sangre que me mesclaban naturalmente con los copos de nieve.
No estaba, realmente no estaba, desapareció como el resto de cuerpo en el templo, solo dejando manchas de sangre... ¿Por qué se interesaba por ello? Solo era Kuzuki, si, le parecía el profesor más interesante, incluso tal vez podía decir que le agradaba, pero no tenía sentido que le buscara. Él no era nada de él, ni un amigo e incluso apenas un conocido. Su comportamiento no tiene sentido, incluso pudo hacer que fuera Rider quien le buscara, la cual estaba quieta observándole. Aquello le hubiera ahorrado tiempo y no estaría manchado de aquella sangre de un hombre que no le importa.
Kuzuki era lo que tenía que hacerles a otras personas...
(*)
Shirou dio una vuelta por los alrededores del templo antes de abandonarlo, como esperaba, nadie estaba cerca.
Durante la bajada se dio cuenta que Kuzuki no estaba. No pudo enterrar su cuerpo, ¿Fue enterrado por Shini y Rider? ¿Fue devorado por lo que menciono Lancer? ¿Esa sombra?
No sabía decirlo, pero sí lo era, tendría que eliminar aquella sombra. Si hacia eso con los cuerpos, tal vez lo estaba haciendo con las personas. Tiene que comprobarlo antes.
Aunque entro a esta guerra por error, permaneció por su decisión. Si, el es un participante de la guerra por las propias decisiones, no porque se la impusieran. Le dieron la opción de escapar y huir más de una vez, pero las rechazo a todas, no podía seguir dudando más sobre sus decisiones, él aceptó luchar junto a la chica que se hacía llamar Saber, una chica peculiar, que incluso con una apariencia joven, tenía una actitud tan madura, una chica que era una guerrera con una experiencia que no tenía sentido a su edad, pero dejaba ver aspecto más infantiles de su personalidad. Solo con un poco de comida logro convencerla de entrenarle aún cuando estaba debilitado por la sangre que perdió. Shirou no pudo controlar una pequeña sonrisa al pensar en aquello, la cual desaparecía inmediatamente. Ella estaba muerta y si hubiera sido un buen Master o mago, ella se hubiera salvado.
Realmente no tenía forma de luchar, cualquier Servant sería su muerte. Su alianza con Shinji había terminado ahora que había perdido a Saber y tenía que buscar una forma de mantenerse en la guerra, aunque no tuviera un Servant. Shinji ya no era opción. Tohsaka tampoco lo era, menos era la niña Illya quien le odiaba los suficiente para intentar asesinarle e ir sin un Servant donde ella es suicidio y realmente no conocía a otro Master. Eso lo dejaba solo, situación que ya sabía, pero no podía negar que aún buscaba opciones. Shinji aún podía ser un aliado de cierta manera, si le seguía ofreciendo su sangre a Rider, también significaba salvar a otras personas, pero si no, significaba tener que luchar contra su amigo. Opción que aceptaba al rechazar su oferta de huir de la ciudad o a la iglesia, pero su prioridad debería ser investigar lo que era esa sombra, lo que le había pasado a Lancer y eliminar eso si esta era un peligro inminente.
Realmente no tenía opciones ni aliados.
Su brazo seguía palpitando por el dolor causado por las dos dagas negras que ahora mismo llevaba en sus bolcillos, que junto a su espada de práctica, eran sus únicas armas. Su magia de refuerzo era débil, pero le permitiría luchar directamente con la espada aunque fuera momentáneamente. Más interesante le parecía las dagas las cuales las podía reforzar y aunque quedaba como una arma demasiado cortas para defenderse correctamente, eran unas armas realmente buenas para un combate sorpresa y además las podía arrojar, tendría que practicar al llegar a casa y con suerte no romperlas al reforzarlas, ahora mismo son sus mejores armas.
Shirou se detuvo en medio del camino entre el templo y su hogar, respiraba profundamente el aire invernal, que entraba en sus pulmones y le mantenía despierto, dando una sensación agradable. En el aire podía distinguir todo tipos de olores, los olores de una ciudad en invierno, pero definitivamente había algo muy raro, distinto a la normalidad que le recordaba a algo en lo que no había pensado mucho, era como la miel, un olor fuerte, pero distinto en gran medida al olor que se encontraba en la escuela hace unos días, el día que invocó a Saber por error, pero similar en sensación.
Le siguió, buscando el lugar en donde era más fuerte, incluso embriagante. Tenía que averiguar que era aquello y si era algo relacionado con la guerra, tendría que investigar en el instituto. Decidió empuñar las dagas y aunque no podía mover uno de sus brazos correctamente, aún era mejor llevarla por si debía actuar rápido.
Podía ser una simple paranoia, pero realmente sentía que aquello le llamaba, pero al mismo tiempo no es seguro, no puede dejarse matar tan fácilmente, por ello debe ser cuidadoso y no correr sin controlar sus alrededores. Observar cada esquina, observar todos los posibles lugares de donde podía atacarle. No tenía los mismos sentidos que Saber y Rider, pero aquello no significaba que no pudiera hacerlo.
El olor le llevo por varios caminos, mientras buscaba el lugar en donde se concentraba el olor en mayor medida, en donde era incluso molesto para sus sentidos. Terminó retrocediendo unas dos cuadras y llegando a una calle relativamente más cercana al templo que a su casa. Era una calle como cualquier otra, estaba levemente oculta en una suave capa de nieve y lo único que permitía observar con claridad era el alumbrado público. El olor se detuvo repentinamente y parecía que nunca existió lo que fuera que producía aquello, pero eso no era lo único anormal en la noche.
La diferencia era ella.
Estaba sentada en el piso, afirmada en el poste de luz, alumbrada por este.
Era un poco menor que Shirou en apariencia, entre catorce a quince años, vestía una bella, delicada y llamativa túnica de colores violeta lavanda, incluso un poco revelador, pero no mostraba más piel para que pudiera ser considerara lujuriosa como las ropas de Rider, si no simplemente mostraba la piel necesaria para mostrar la belleza de la chica que vestía aquella túnica, además llevaba unas joyas en el pecho que dejaban claro su estatus. Sus brazos eran protegido por un tejido trasparente a diferencia del resto de sus ropas y llevaba unos guantes en la mano derecha e izquierda de colores amatista y esmeralda en ese orden, mientras que vestía medias con los mismos colores, pero en orden opuesto.
Una belleza única, una belleza de cuentos de hadas, una belleza Élfica. Una princesa de cabellos largos y celestes que caían en una gran cola de caballo con un moño violeta. Sus ojos compartían el color de sus cabellos. Era el rostro de una chica inocente e infantil, pero que al mismo tiempo era manchada por unos ojos llorosos, unos ojos que llevaban horas llorando y dejaban las marcas de las lagrimas que caían y destruían el cuento, lo otro era el claro pavor hacia el chico de cabellos rojos.
Claro que cualquier doncella sentiría miedo por un hombre con su chaqueta manchada con sangre y aunque era la del propio dueño y no era lo único, las manchas rojas que no eran causados por su propia sangre, igualmente eran notorias en grandes medidas en sus manos y rodillas, aunque fuera la sangre de inocente a que fallo salvar. Además de los notorios cuchillos negros que empuñaba con una clara intención hostil.
Su apariencia era la de un monstruo, contraria a la de un cuento de hadas.
Shirou le observo por un tiempo cautivado, pero se daba cuenta de una realidad mucho más inquietante. No podía ser como el héroe de las historias que leía, eso siempre lo supo y hacia lo posible para no ilusionarse con aquello.
Le conocía, su apariencia era distinta, pero era ella y tenía que matarla si quería ser un héroe.
Nota de autor:
Bueno, finalmente he llegado hasta aquí, puedo decir que la primera parte de esta historia está terminada.
Tengo sentimientos encontrados con este capítulo, es el típico capitulo que siento que podría a ver escrito mucho mejor al ser tan importante, principalmente lo relacionado con Saber. No se sorprenda que edite esa escena a futuro, no para cambiar algo a futuro, si no para escribirla de una forma más satisfactoria. Es que incluso estaba pensado que la simplicidad con su muerte sería algo interesante, estaba leyendo un libro y su simplicidad con la muerte no quitaba las emociones y dolor de aquellas, eso me gusta.
Tengo que decir que estoy jugando con la sombra y bastante, se alejara un poco de cómo funcionaba en la VN, principalmente de cómo funcionan los Alter. El uso es más del tipo, invoco un alter en el cuerpo del servant original, alterando su apariencia, pero el alter obtiene las memorias de su versión vanilla, por eso Lancer tiene esa sensación que disfruta la lucha, aún cuando en vida solo era una maquina que no disfrutaba de ello y si, sigue manteniendo su clase aunque se comporte como un Berserker.
Eso sí, tengo que anunciar que este es capítulo en donde me tomare un descanso de más de un mes, eso se debe a que realmente tengo que documentarme para apegarme a la personalidad de cierto personaje mencionado al final de capitulo y aunque conozca bien, es mejor informarme y pensar bien como avanzar la historia correctamente, ya que los siguientes días los tengo un poco difuso en orden de acontecimientos, ya que tengo la idea general de la historia armada desde el inicio, pero no quiero avanzar a ciegas.
Por último tengo que decir que realmente es divertido escribir al personaje de Shirou y Shinji, este ultimo sigue siendo una amalgama de su versiones del manga y HA, pero tengo una concepto básico de él, que es la base del personaje y como quiero utilizarlo. Por otro lado encuentro muy interesante escribir a Shirou y su camino de elegir un camino y eso que aún tiene que tomar decisiones difíciles a futuro y realmente disfrutare escribir aquello. Eso sí, tengo que enfocarme en el resto de personaje que siento algo abandonado. En general son cuatro personajes protagonista que tiene esta historia.
Espero que estén disfrutando esta historia y estoy atento a toda crítica para poder mejorar, que eso es lo que busco, disfrutar escribir y mejorar con ello. Saludos.
