Autor Original: Black Romeo
ID: 4522224
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Corazones
Teito suspiró por el repentino silencio que lo saludó al bajar las escaleras. La mañana había sido bastante extraña. Los primos eran más molestos de lo habitual. Hakuren era todo sonrisas cuando casi salía de la casa con el botín saqueado y Mikage se veía todo el tiempo con lágrimas rodando por sus mejillas, prácticamente arrastrándose por el suelo con los hombros caídos. Le recordó el momento en que el rubio de ojos ámbar hizo que el portátil de Hakuren se estropease… bueno, las consecuencias no fueron una escena agradable.
"Mmm… Mikage ya se fue a la tienda" reflexionó Teito sobre la pequeña nota que su compañero rubio había dejado sobre la mesa.
Una pequeña sonrisa estiró sus labios cuando un pensamiento saltó a su mente. Estaba solo; el silencio era bastante raro en la casa, con sus hiperactivos mejores amigos, por lo que se dio cuenta de que apreciaba cada momento de este extraño momento de calma… solo suspiró cuando unos golpecitos se escucharon en la puerta. Demasiada paz.
"¿Si?" Teito literalmente se congeló en el sitio cuando sus esmeraldas se iluminaron con la conocida sorpresa al ver el pelo rubio y los deslumbrantes ojos azules.
"¡F-Frau!" soltó, sus ojos abiertos de par en par con sorpresa.
"Hey, mocoso" sonrió de lado el alto rubio, complacido por haber infligido esa mirada cariñosa en el chico "Sé que soy pecaminosamente apuesto pero, ¿puedo pasar? Después puedes mirarme hasta que estés contento"
La observación de inmediato hizo que el moreno volviera a la realidad, su rostro enrojecido por la ira. Al entrar, cerró la puerta con fuerza frente a la cara del rubio "¡Fuera!"
Escuchó a Frau reírse desde el otro lado mientras se inclinaba contra la molesta puerta "No llegué a entrar, ¿sabes?"
"¿Siempre fuiste tan molesto o soy tu primera víctima?"
"Nah, no eres un caso especial, Klein. Tengo al gafotas para testificarlo en cualquier momento. Pero te aseguro que eres mi conejillo de indias favorito" Teito casi podía escuchar esa agravante sonrisa.
"¿Qué quieres?"
"Un simple beso será suficiente para saciar el apetito de este mero sirviente"
Las mejillas de Teito ardían ante la descarada petición. Casi arranca la puerta de su marco por la fuerza con la que la abrió, mirando los ojos azules con las mejillas encendidas "¿No tienes nada mejor que hacer que acosarme, pervertido?"
Frau, que se había salvado milagrosamente de caer encima de cierto moreno furioso, solo sonrió suavemente, haciendo que parpadeara con desconcierto "Ya veo, estás bien" pasó una pálida mano por encima del vendaje que cubría la mejilla sonrojada de Teito "Y yo que pensé que tendrías que estar postrado en la cama" la sinceridad en esos ojos hicieron su corazón palpitar, manchando la cara de Teito de un tono más profundo de rojo.
Rápidamente apartó la mirada, soltando una risita nerviosa "Sólo son algunos moratones"
"El verde te sienta bien" comentó Frau casualmente, refiriéndose al jersey de cuello alto de Teito. Vaya cambio de tema era, suspiró para sus adentros.
Como si de repente estuviese consciente de las ropas que llevaba puestas, Teito alzó la mirada al rubio. Frau estaba vestido con sus pantalones negros de siempre y una chaqueta negra sobre su camisa gris. Teito pensó que realmente le daban un aire de vampiro con todo lo negro que llevaba, pero era un encantador contraste, negro como la medianoche contra la piel de blanca porcelana del rubio y el delicioso aroma a rosas rojas. Se veía impresionante la mayor parte del año, la verdad.
"G-Gracias" tartamudeó Teito "El negro te sienta bien también pero creo que el azul te quedaría mejor" Mierda, se me escapó.
Frau le lanzó una mirada divertida "Q-Quiero decir, h-hace juego con tus o-ojos" Teito se pateó mentalmente a sí mismo. Vamos Teito, tartamudea como una chica de secundaria enamorada. Por la vergüenza, su cabeza estaba ya agachada y la suave risa de Frau tampoco ayudaba.
"Eres la primera persona, además de mi madre, que me dice eso. Apuesto a que la mayoría de las chicas morirían por verme sin camisa"
La verdad es que era cierto, era más que imposible no darse cuenta del cuerpo esculpido tan divinamente de Frau. Su camisa perfilaba el estómago perfectamente marcado y los abdominales parecían tallados en mármol puro sin barnizar; era obvio que la gente quisiese… más sangre subió con rapidez a su rostro.
"¿S-Sin camisa?"
Frau sonrió. El chico siempre se veía tan adorable cuando se sonrojaba "No me gusta estar desnudo pero por ti, en cualquier momento" Frau se inclinó lentamente, acercándose más.
"¡Estúpido pervertido!" atrapó fácilmente el puñetazo medio desganado que le lanzó, cuando una línea plateada entró en su rango de visión. La pequeña cruz de plata brillaba, asomando por la manga larga de Teito. Los ojos de Frau se suavizaron al reconocer el objeto.
"¿Lo llevas?"
"Y-Yo…" suspirando, Teito asintió.
Frau sonrió, arrodillándose frente al moreno con una rodilla apoyada, todo ello mientras sostenía suavemente la mano con la pulsera. El corazón de Teito casi sale por sus costillas cuando los labios de Frau rozaron suavemente sus nudillos "Gracias"
"¿P-Por qué?"
Tirando del chico hacia abajo, envolviéndolo en un abrazo, susurró "¿Lo escuchas?"
El fuerte golpeteo del corazón de rubio llegó sus oídos, mientras Teito escuchaba con curiosidad. Asintió una vez más.
"Haces que siga latiendo" sonrió Frau.
Ba-thump, ba-thump, ba-thump…
Latía erráticamente, haciendo la melodía más hermosa del universo.
