Hola Hola!

¿Cómo van mis queridos? ¿Todo bien?

Como les prometí no me demore mucho en actualizar y espero que ustedes piensen lo mismo jajaja

Muchas Gracias por los comentarios, las lecturas, los favoritos, y los follows. Los amo mucho (Las respectivas gracias ustedes ya saben que son abajo jajaj)

Sin más que decir disfruten el Capítulo de hoy

Cuando abrió los ojos de nuevo, la cabeza ya no le daba vueltas, se sentía mucho mejor. Sin embargo, tenía mucha sed. El sol naciente se colaba por la ventana, por el hueco de las cortinas, dibujando la silueta de una figura alta, de pie, junto a la ventana. Era Gray, con su traje. inmaculado, su camisa y su corbata. Juvia trató de sentarse y él se giré en su dirección.

El corazón comenzó a latirle de tal modo, que apenas podía respirar. Los brillantes ojos negros de Gray estaban llenos de energía, de fuerza de voluntad. Aquellos ojos la penetraban como un cuchillo. Entonces, Juvia supo que aún amaba a Gray. No podía seguir engañándose. La afilada lengua de Lyon la había forzado a reconocer la verdad. No había cura posible, solo podía soportarlo con paciencia.
—Esta mañana, a primera hora, encontré a tu madrastra dormida en el sillón.
Juvia recordaba vagamente a Aiko haciendo algo a su alrededor, en medio de la noche. Ofreciéndole algo de beber y retirándose después entre las sombras. Las dos se sentían incómodas. No era de extrañar, después de lo ocurrido, pero Juvia sabía que tendría que arreglar aquel asunto si no quería que su padre se diera cuenta de que pasaba algo.
—Mañana me voy de viaje a Londres durante un par de días —continuó Gray con rostro inexpresivo. Juvia sintió que la esperanza y el corazón se le rompían, y se odió a sí misma por ello, alargó una mano y trató de alcanzar un vaso de agua de la mesilla—. Sherria, la novia de Lyon, vendrá enseguida a pasar unos días…
Tenía que decirle que él era el padre de Kaito. Tenía que resolver el asunto de una vez por todas, le decía el sentido común. ¿Pero por qué molestarse?, ¿por qué tomarse el trabajo?, preguntaba una voz más seductora en su interior. Contárselo a Hiroshi, dejar que él hiciera lo que quisiera y desaparecer mientras Gray estaba fuera. Su padre le prestaría algún dinero para seguir adelante y…
—Así que te sugiero que vuelvas a Londres conmigo—añadió Gray en voz baja.
—¡No! —respondió Juvia volviendo los ojos torturados hacia él con un gesto de reproche.
—No es para compartir mi cama, ni siquiera para compartir el mismo techo. Creía que anoche había sido lo suficientemente franco, pero es obvio que no. Me retiro de esa lucha, Juvia… Sin embargo, soy el responsable de que estés aquí, y no creo que sea una buena idea que te quedes.
—Así que me echan —contestó Juvia dolorida.
—Te rescatan, te salvan de ti misma —la contradijo Gray secamente—. ¿De verdad necesitas que lo diga en voz alta? Tú, Kaito, Lyon, y esa novia suya, sentados a la misma mesa… La verdad es que Hiroshi se muestra bastante indiferente a todo excepto a su propio deseo de obligar a Lyon a sudar sangre. En el fondo, sin embargo, sigue queriendo mucho a mi primo y, aunque creo que le dejará a Kaito algo en su testamento, dudo mucho que Lyon vaya a perder nada.
Los robos aquellos terribles robos. Naturalmente Gray creía que ella se quedaría para tratar de sacar provecho. La verdad jamás saldría a relucir, ¿Cómo iba a salir a relucir? Aiko se llevaría el secreto de su culpa a la tumba, y ella lo guardaría eternamente por el bien de su Padre. Juvia se puso pálida.
—Estás convencido de que ese dinero me importa, ¿verdad?
Gray escrutó su rostro con ojos negros, brillantes, y rasgos duros.
—Creo que eres peligrosa, y que como amante mía lo serías aún más, serías perfectamente capaz de destrozar esta familia,
—¡Yo no voy a ser tu amante, jamás hubo la menor posibilidad! —juró Juvia.
—¿En serio crees que no la hubo? —repitió Gray arqueando una ceja sarcásticamente—. Bueno, ahora ya no importa. De todos modos, me niego a quedarme en un segundo plano, observándoos a Lyon y a ti —de pronto sonó un timbre. Gray se sacó un teléfono móvil del bolsillo y caminó hacia la puerta—Luego nos vemos.
—¡Gray! —lo llamó a gritos Juvia llena de frustración.
La puerta, no obstante, se cerró. Ya bastaba de fingimientos. Se vestiría y se enfrentaría a Gray, le diría la verdad de una vez por todas. Después de haber tomado aquella decisión, Juvia salió de la cama, se bañó y se lavó el pelo. Y, mientras se secaba el pelo, comprendió que se le había hecho tarde: eran casi las diez de la mañana.

El dormitorio de Kaito estaba vacío. Juvia bajó las escaleras. Asomándose sobre la barandilla, vio a su padre abajo y lo llamó:
—¿Dónde está Kaito?
—Fuera, dando un paseo con Meredy y con el perro.
—¿Y Gray…?
—Ocupándose de negocios. Ha salido, creo que va a pasar todo el día fuera.
Juvia gruñó de mal humor. Hubiera debido de suponerlo, tendría que haber salido corriendo tras él descalza y en camisón.
—¿Tienes el número de su teléfono móvil? —Kiyoshi, puso cara de póquer, como si le hubiera pedido las joyas de la corona—. Papá, por favor, no seas tonto.
Una vez conseguido el número, Juvia bajó a la biblioteca a usar el teléfono.
—Fullbuster —contestó Gray impaciente.
Juvia escuchó voces masculinas de fondo. Respiró hondo y dijo;
—Soy Juvia… he estado pensando y… necesito hablar contigo, en serio.
—Pues este no es el mejor momento —respondió Gray con frialdad—. ¿De qué se trata?
—Gray, no es algo de lo que se pueda hablar por teléfono… es algo muy… bueno, muy…
—¿Muy qué?
—Intimo, personal… —susurró Juvia retorciendo el cable del teléfono—. Es sobre ti y sobre…, mí.
El silencio al otro lado de la línea se hizo espeso.
—¿En serio…? —inquirió Gray respirando hondo, profundamente, con un acento que la estremeció.
—Solo quería asegurarme de que nos veremos a solas en cuanto vuelvas. Podríamos encontrarnos en el Orangery
—Mejor en mi suite. El Orangery estaba lleno de gente anoche,
—¿Cuándo? —preguntó Juvia.
—Utilizaré el helicóptero… espérame dentro de una hora —murmuró Gray con voz ronca. Luego, Juvia oyó que decía antes de colgar, para el resto de caballeros que estaban con él—: Señores, esta reunión ha terminado.—

¿Una hora? Esa sí que era una sorpresa, pero de las buenas. Se sentiría infinitamente mejor en cuanto le contara a Gray la verdad, le estaba tremendamente agradecida por haberse dado cuenta de que se encontraba en un estado de fuerte ansiedad y necesitaba hablar urgentemente con él.
Hiroshi jamás aparecía antes del mediodía, y Lyon nunca había sido madrugador, así que Juvia desayunó sola resistiéndose a la tentación de preguntarle a su padre por Erza Scarlet. Pedirle esa información era ponerlo en un compromiso, y lo más probable era que Lyon hubiera mencionado ese nombre pura y simplemente por malicia. Era imposible que Gray tuviera relaciones con otra mujer.

Kaito entró a verla y Juvia lo levantó en brazos. Veinte minutos más tarde, su padre asomó la cabeza para preguntar si podía llevarse a Kaito a las dependencias del servicio. Conmovida y sorprendida ante semejante petición, Juvia observó a su padre y a su hijo caminar de la mano y se maravilló de que aún no le hubiera hecho una sola pregunta al respecto. Quizá juzgara más inteligente esperar. Juvia sintió que se ruborizaba. Recordaba haber discutido con su padre cuando este descubrió que ella había pasado dos noches en el Folly con Gray, mientras él acompañaba a Hiroshi a Londres.

Era casi la hora de la cita con Gray. Juvia subió las escaleras y se dirigió a la Long Gallery, en donde había estado siempre la suite de él. Al escuchar el ruido del helicóptero apretó el paso y entró en una zona de la casa que siempre le había estado prohibida. Su padre siempre había mantenido que las dependencias privadas de la familia eran sacrosantas, y ella jamás se había atrevido a asomar la cabeza.
Juvia se encontró con un espacioso salón lleno de muebles de roble y cómodos sillones. Según su padre, la puerta de la izquierda daba al dormitorio, al vestidor y al baño, y la de la derecha al despacho. Juvia quería echar un vistazo a ambos lados, pero no quería que la pillaran.

En realidad estaba completamente aterrorizada. Gray era muy inteligente, tremendamente sincero. Pedirle que comprendiera las razones que la habían llevado a dejar que todos siguieran creyendo que Lyon era el padre de Kaito… bueno, era como pedirle que comprendiera a un loco cuando él estaba cuerdo.

Gray llegó sin previo aviso. Las paredes eran demasiado sólidas como para que Juvia escuchara sus pisadas en la distancia. Juvia estaba alisándose la falda por décima vez y enredándose los dedos en los cabellos cuando la puerta se abrió. Ella vaciló. Gray la volvió a cerrar con un movimiento de cadera y miró a Juvia con la más encantadora y hechicera de las sonrisas. Eso fue todo lo que ella vio: su fantástica sonrisa transformando los duros rasgos como un sol cegador en mitad del invierno. Aquello la dejó clavada en su sitio, el pulso se le aceleró siguiendo el ritmo de una música alocada.

Pero de pronto Gray rompió aquel momento mágico sacando un enorme ramo de rosas rojas. Juvia, atónita, acertó a recogerlas y solo entonces vio que, en la otra mano, Gray llevaba una cubeta con hielo y una botella de champán. Lo observó sacar dos copas de un armario y abrir la botella y, finalmente, servir las copas.
—¿Sabes que nunca había comprado flores para ninguna mujer? Supongo que ya te habrás dado cuenta—murmuró bromeando—. Mi padre siempre decía que le regalar flores es una tontería, a menos que sean para un enfermo o las lleves a una tumba —Juvia sintió un nudo en el estómago—. Esta noche cenaremos fuera —prometió Gray contemplando su figura de arriba abajo con aires posesivos—. Esto ha sido todo lo que he podido conseguir en tan poco tiempo, y te confieso que comienzo a sentirme como un adolescente que trata de seducir a una chica bajo el mismísimo techo en el que vive su padre. Me sentiré mucho mejor en cuanto nos vayamos a Londres…
Rosas y champán, reflexionó Juvia absorta. Observando a Gray, de tan buen humor, y comprendiendo cada vez con mayor claridad que él había malinterpretado sus palabras.

OMG, Qué capítulo, ojala no los haya dejado con mucha intriga, siento que Gray sigue juzgando a la pobre Juvia, aunque esta ya se armo de valor para decirle la verdad, la pregunta es ¿Después de Rosas y Champan Juvia será capaz de decir la verdad? O ¿se quedará callada y disfrutara el momento? Hagan sus apuestas!

Muchas Gracias a Lymar Vastia por tus coments, amo tu entusiasmo me motivas a seguir actualizando, juro que Lyon cada vez va a ser más importante jejeje

Muchas Gracias a Sofineph por tu follow, me haces muy feliz

Sin más que decir, espero hayan disfrutado el capítulo, prometo seguir subiendo con esta frecuencia

Nos vemos la próxima

Los Ama

Ami-chan