Mirando la Luna en lo Alto de una Torre
'Tenía la esperanza que me hubieras oído en el pub,' dijo Severus con calma. '¿Quieres dar un paseo conmigo?'
Un poco a regañadientes, Lupin lo siguió fuera de la sala de menesteres. Ninguno habló hasta que se encaminaron hacia los terrenos del colegio. La lluvia que caía suavemente se balanceaba en el viento, pero a ninguno de los hombres parecía molestarle el clima.
'Supongo que no me he disculpado del todo contigo por lo que sucedió el año pasado,' dijo Lupin con cautela.
'No es culpa tuya tener un grupo de idiotas a tu alrededor que consideras amigos, Lupin.'
Lupin parecía estar a punto de discutir, pero decidió que no. 'Entonces, ¿para qué te encontraste con ese hombre en el pub?'
'Me reuní con un hombre llamado Damocles Belby. Tanto él como yo hemos logrado crear una base para una poción especial que podría ayudar a las personas con licantropía.'
Lupin dejó de caminar y miró a Severus con interés y confusión. '¿Te refieres a una cura?'
'No por completo, más bien un medio de conservar tu mente humana dentro de tu cuerpo transformado.'
Severus comenzó a caminar de nuevo. Un Lupin de aspecto sorprendido siguió sus pasos. 'Pero, Snape, ¿por qué exactamente estás haciendo esto?' preguntó Lupin mientras pasaban junto a la cabaña de Hagrid.
'Tengo dos razones,' comenzó Severus. 'Seré absolutamente honesto contigo, la primera es que no confío en lo que te conviertes una vez al mes. Me aterra. La segunda razón es que no confío en tus amigos.'
'La primera razón puedo comprenderla por completo,' respondió Lupin. 'Pero, ¿qué tienen que ver mis amigos con esto?'
'¿De verdad crees que no conozco su secretito?' le espetó Severus. '¿Que son animagos ilegales? Sé que lo hicieron por ti, Lupin, y todo eso es muy conmovedor, pero que te arrastren al bosque en busca de aventuras, mientras ponen en peligro a todos los demás, es una manera bastante mala de cuidar de ti.'
Sin tener un destino determinado para su paseo, Severus se encaminó hacia el campo de quidditch.
'Por favor, no se lo digas a nadie,' dijo Lupin con la voz pequeña.
'No te preocupes, ya le prometí a Dumbledore que no pronunciaría una sola palabra sobre ello,' dijo Severus, de vuelta a su tranquila solemnidad.
El rostro de Lupin pasó de ligeramente disgustado a horrorizado. '¿Dumbledore sabe que son animagos?' graznó.
'Desde luego que lo sabe, simplón,' dijo Severus con toda naturalidad. 'A veces pienso que esos penetrantes ojos azules suyos pueden ver a través de las paredes.'
Ahora estaban parados frente al campo de quidditch. '¿Quieres subir a sentarte en una de las torres, Lupin?'
Lupin asintió accediendo, y ambos subieron a la grada Ravenclaw y se sentaron en un banco.
'Todavía no comprendo por qué te tomarías todas estas molestias sólo por personas como yo,' dijo Lupin mientras miraba al suelo.
Severus miró hacia arriba, pensando en cómo responder a eso lo mejor que sabía. 'En esta guerra,' comenzó, 'muchos licántropos se pondrán de parte del Señor Tenebroso. La razón de eso es que nuestra sociedad os etiqueta como inferiores a los humanos. El Señor Tenebroso les otorga reconocimiento a cambio de su servicio. Algo que el resto del mundo mágico no hace.'
'¿Crees que se puede convencer a algunos licántropos para unirse a nuestro bando si se les da una solución?'
'Quizá. No hay certeza, por supuesto, pero merece la pena intentarlo.'
Un momento de silencio cayó entre ellos.
Lupin levantó la vista al cielo, como si mirara la luna, oculta tras el cielo gris oscureciéndose.
'¿Crees que alguna vez descubrirán una cura para mi enfermedad, Snape?'
'No lo sé,' dijo Severus con sinceridad. 'Como todo en la vida, hay dos caras para todo. Luz y oscuridad, vida y muerte, y quizá también para curación y enfermedad. Todo está tan inconfundiblemente conectado en este planeta.'
'Entonces, ¿crees que podría haber un modo?'
'Tengo la sensación de que, al estar tan innegablemente conectada a la luna, quizá tu enfermedad no proviene de esta tierra. Que llegó de algún otro lugar con un propósito diferente.'
Lupin miró a Severus como si estuviera mirándolo bajo una luz diferente. '¿Estás diciendo que podría ser alienígena?'
'Eso es exactamente lo que estoy diciendo.'
'¿Y que la única cura podría estar en algún lugar allá arriba en lugar de aquí abajo?'
'Eso me temo.'
Habían regresado al castillo justo a tiempo antes de que una nube estallara y empapara los terrenos de barro.
'¿Tienes idea de cuándo podría probar tu poción?' preguntó Lupin mientras se secaban en el vestíbulo de entrada con un hechizo calefactor.
'¿Estás dispuesto a probar lo que sea que cree?' preguntó Severus sorprendido.
'En este momento estoy dispuesto a probar cualquier cosa.'
'Lo comprendo. Espero tener algo preparado para Navidad, si no poco después.'
Lupin puso una sonrisa. 'Tengo paciencia. Gracias, Snape, por hacer esto por mí. Quizá no eres un ermitaño amargado tanto como pensaba.'
'El aislamiento me ayuda a pensar. Que pases buena noche, Lupin, te veré en clase mañana.'
Tomaron sus caminos separados y Severus encontró a Rosier al lado de su cama, con aspecto ansioso.
'¿Podemos hablar, Snape?' dijo en voz baja.
'Siéntate en mi cama,' ordenó él. Rosier hizo lo que le dijo y Severus se situó frente a él, cerrando las cortinas.
'Silenco,' murmuró mientras agitaba su varita alrededor de las cuatro esquinas de su cama.
'¿Qué tipo de hechizo era ése?'
'Algo que inventé para que no puedan oírnos.'
'Brillante.'
'Es una de mis mejores creaciones, si puedo decir eso de mí mismo, pero, ¿qué querías decirme, Rosier?'
'Dije en serio lo que dije de querer unirme a la Orden del Fénix, pero,' Rosier bajó la voz, '¿crees que Dumbledore me dejará? Quiero decir, él debe saber más sobre mi familia, ¿no?'
'Rosier, Dumbledore tiene sus propias maneras de saberlo todo. Tiene pajaritos volando por todas partes para él, susurrando lo que sea que necesite oír. Si encuentra una razón para no confiar en ti, tendrá una buena razón para ello.'
'Snape, si mi familia lo descubre-'
'-si tu familia lo descubre podríamos simplemente ser capaces de convencerlos de unirse a nuestro bando.'
'No creo que eso vaya a suceder, Snape,' dijo Rosier con un tono triste en la voz. 'O bien tengo que abandonar a mi familia por la Orden o voy a tener que mantenerme en su bando. No puedo tener ambas cosas.'
'Escúchame, Rosier, no puedo decirte que decidas lo que más importa, ya que son igualmente importantes. Pero puedo decirte que abandonar a tu familia es mucho más fácil que abandonar una guerra. Siempre puedes volver a conectar con tu familia después de dejarlos, pero la guerra es inevitable.'
'No lo comprendo, ¿qué es lo que estás tratando de decirme?'
'Que pase lo que pase, la guerra se acerca. Va a envolver nuestro mundo como lo conocemos y va a convertirse en parte de todos, sin importar de qué lado estemos. Va a convertirse en parte de nuestras vidas y de nuestros corazones y de nuestras mentes.'
'Creo que lo entiendo,' dijo Rosier. 'Sólo- sólo por curiosidad, Snape, ¿cuándo te volviste de repente contra la causa del Señor Tenebroso? ¿Qué te hizo cambiar de opinión?'
'Cuando llegué a la comprensión de que perdería todo lo que me importaba.'
Rosier resopló. 'Sé de qué estás hablando, Snape,' dijo con un tonillo burlón. 'Y no puedo culparte. Ahora, si no te importa, voy a acabar la noche temprano.' Rosier salió de la cama de Severus y se acostó en la suya.
Severus todavía no estaba cansado, y por el gruñido de su estómago, recordó que no había comido nada desde su reunión en la sala de menesteres.
No estaba seguro de que Lily todavía estuviera levantada, ero merecía la pena intentarlo. Corrió escaleras arriba hacia el retrato de Gryffindor.
'¿Hay forma de que pueda entrar?' le preguntó a la dama gorda.
'Sólo si conoces la contraseña,' respondió ella pomposa mientras bebía un sorbo de vino.
'No conozco la contraseña, pero, ¿quizá podría usted echar un vistazo y ver si Lily Evans está en la sala común, por favor?'
'Oh, de acuerdo, pero sólo porque lo pediste amablemente.'
La dama gorda se dio la vuelta y después de un momento o dos regresó y el retrato se abrió balanceándose.
'Hey, Sev,' dijo una Lily somnolienta, con el cabello enmarañado. '¿Qué te trae por aquí?'
'¿Estás dispuesta a una pequeña aventura?'
Ante la mención de aventura, los ojos de Lily se ensancharon un poco más. '¿Y dónde nos llevaría esa aventura, si puedo preguntar?'
'A las cocinas,' dijo él con más entusiasmo del que le era familiar en sí mismo. 'Creo haber encontrado una manera de entrar.'
'Dame un minuto. Volveré enseguida.'
Un momento después, Lily regresó con aspecto mucho más fresco del que tenía cuando abrió el retrato por primera vez.
'¿Y si nos pillan, Sev?' preguntó Lily mientras se encaminaban escaleras abajo.
'¿Desde cuándo te preocupa que te pillen fuera de la cama? Y además, creo que Lupin está patrullando, así que estaremos bien.'
Una vez abajo, él giró hacia la sala común de Hufflepuff y se detuvo frente a la gran pintura de un frutero.
'Simplemente hazle cosquillas a la pera,' le dijo a Lily.
Lily hizo lo que le dijo y la pera se transformó en un picaporte. Él le abrió la puerta para dejarla entrar.
'Bienvenida a las cocinas de Hogwarts,' le dijo a una Lily perpleja. 'Vamos a pillar algo de comer.'
