Shingeki no Kyojin es propiedad de Hajime Isayama
Mikasa, Hitch, Historia y Eren se encuentran en una situación inesperada bajo situaciones normales: ¡Ha asesinado a una de sus amigas!, Y deben salir librados de ese caso antes de que sus vidas den un giro irreversible.
Rating: M/E, por susceptibilidades a la muerte, drogas.
Pairing: Leve Eremika.
Disclaimer: OCC por qué es una adaptación.
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Mikasa se pregunta cómo llego de un momento feliz a uno tan decadente
Mikasa era una chica simple. Una cena en la comodidad de la casa de su novio: Eren, o en el bullicio de un centro comercial junto con sus amigos y èl le llenaban completamente los días viernes después de una ardua jornada en la universidad. Era un regalo.
Pero
Esa noche, sus amigos y Eren decidieron correr hacia una casa en renta de una ambigua ciudad colonial. Ella sabía lo que sucedería: alcohol, los chicos ebrios, probablemente droga y tal vez de alguna manera muy remota, sexo. Después de todo Hitch era capaz de todo en un alto estado de embriaguez. En la inocente cabeza de Mikasa jamás corrió la idea de un horrido asesinato a diez metros de su posición. En la misma casa. Una amiga. ¡Annie había sido asesinada en la piscina!
Mikasa se encontraba aburrida en el sillón de copiloto de la camioneta de Eren. La gasolinera donde se encontraban recargando gas era desolada y una simple mirada a la oscuridad le causaba cierto temor y ni siquiera entendía el por qué, era como si algo fuera a ocurrir, pero por el momento su mayor temor era que alguien forzara la puerta y entrara a hacer algo insensato con ella en lo que Eren regresaba de la cabina de pago.
Por suerte, divisó la figura de su novio en la pequeña área donde alumbraba la miserable bombilla del lugar. Eren abrió la puerta y dejó caer sobre sus piernas algunas bebidas alcohólicas, gaseosas y unos cuantos snack.
-Se pondrán muy borrachos, mi amor. – Eren maniobraba de regreso a la carretera. Mikasa suspiró y cerró los ojos. – Ojalá no seas uno de ellos.
-¿Cómo crees? Claro que no. – La sonrisa de Eren le dio calma. – Igual, el show de Hitch, Ymir y Reiner borrachos no me lo voy a perder. – Mikasa echó un vistazo a la carretera que se cubría de anchos y altos arboles de lado a lado siendo iluminados solamente por la luna llena de esa noche. Ymir y Reiner definitivamente se esforzaron por emborracharse en un lugar lejano y desolado esa noche.
-Tengo años queriendo ver a Hitch así y está es una oportunidad única. – Sonrió y la plática se tornó amena, como siempre lo era, hasta que luego de media hora divisaron la propiedad a la que debían llegar.
Al entrar a la casa, la bocina de Reiner hacia retumbar la habitación y sus oídos con la música trap que tanto le gustaba. Armin se encontraba escarbando la comida preparada que habían llevado de la ciudad, le saludaron y siguieron hacia la cocina. Hitch e Ymir en traje de baño y empapadas se encontraban preparando bebidas. Ya ni siquiera distinguía que tenía más alcohol: si la bebida o ellas; le saludaron muy extrañamente felices en lo que seguían tarareando la canción que sonaba en las bocinas.
-Mik... - La voz de Ymir entró en su campo auditivo en lo que colocaba las bolsas de la compra que Eren había realizado en la gasolinera. – Trajiste más, eh. Ya se estaba acabando.- Señaló en dirección de las gradas de donde un Reiner imponente bajaba y le saludaba en un tono que parecía que pronto recibiría una queja de su parte. – No le vayas a hacer caso.
-Mikasa, Ymir se acabó todo y emborrachó a Hitch con un trago. – La voz quejista de Ymir y Reiner le exasperaron y decidió simplemente asentir y negar a sus argumentos y desaparecer hacia el segundo nivel de la casa para vestirse e irse a la piscina.
Ya en el segundo nivel se encontró con Annie, Sasha e Historia vistiéndose en la habitación de las chicas. Annie e Historia conversaban de temas triviales recurrentes en sus conversaciones cordiales. Sasha se encontraba contando la pelea que Reiner y ella había protagonizado minutos antes al no querer regresarle su comida y sostenerla a una altura que ella no podía alcanzar, y luego de saltar insistentemente hasta que una patada en la espinilla Hizo que le regresara los lentes y enfadado había bajado en busca de su auxilio.
- Reiner es bueno pero a veces es muy abusivo ¿sabes? Sí, es muy monstruo y grosero. Por eso Hisu nunca le hizo caso, ja, ja. Mik, yo sé que sabes que eso nunca pasó o va a pasar. – En ese preciso momento Reiner caminó por la sala de estar hacia su habitación y la voz cantarina de Sasha resonó por la habitación. – Son las cinco de la mañana. – Reiner volteó y se acercó a Sasha de manera poco amigable. Ya era normal que cantaran esa canción para burlarse del rubio. – Y yo no he dormido nada. – Sasha burló los brazos de Reiner y comenzó a bajar las escaleras. – ¡Vamos Reiner! Algún día Hisu te hará caso y les regalaré la refri en la boda. – Las carcajadas de Sasha resonaron y se unieron las de Ymir.
-¿Ya estas lista, Mikasa? – Historia e Annie la miraban un tanto apuradas y ella bajó la vista viendo que aún le faltaba vestirse por completo.
-Vayan a la piscina, ya voy a terminar aquí. – Asintieron y bajaron trotando las gradas. Mikasa era lenta de closet. Lo que giraba en torno a tareas o proyectos universitarios eran construidos y terminados fácilmente por ella. El arte de estar lista a tiempo, no.
La noche transcurrió con relativa calma. Sasha, Ymir y Hitch se encontraban bailando en la sala o eso parecía. Armin caminaba de un lado para otro completamente ebrio, paraba a conversar con Annie o con Eren. La voz gruesa de Reiner explicando algo sobre carreteras a sus amigas le hizo reír. Por su parte, Eren levemente ebrio y ella se encontraban acostados en la grama del patio viendo la noche despejada. Las estrellas, la luna. Llevaban cerca de una hora ahí, no eran conscientes de su alrededor.
-¿Esa es la Osa Menor?
-Es la Mayor, mi amor. – Sabía que su novio simplemente la estaba contradiciendo porque ninguno sabía que era lo que estaban observando.
-Mentiroso, es la Menor.
-Es la Mayor. Hice un diplomando en Astronomía. Ah, ¿no me crees? Pregúntale a Ymir. Está por la cocina. Tráela. A ver quién tiene la razón.
-Que conste que si no lo es me debes algo. – Su novio cerró los ojos, se notaba cansado. Al correr la puerta de vidrio de la cocina se sorprendió al no encontrar a nadie. Seguramente se encontraban jugando a las ¿escondidas? O algún juego raro. Se escabulló en la cocina, el olor de la comida le llamaba. Llevándose un pedazo de alita a la boca volteó para regresar con Eren y hacer que buscaran a Ymir juntos.
Claro, eso sí un grito y el sonido de algo o alguien cayendo al agua no hubieran aturdido sus sentidos. Al salir, Historia se encontraba con los ojos completamente abiertos, a punto de salirse de sus orbitas y segundos después ella se encontraba igual. Hitch salió del costado de la casa un tanto aturdida, abrió la boca al ver la escena en la piscina. Eren se acercó del extremo contrario a ella y sus ojos se desorbitaron. Reiner e Ymir se acercaron desde la cocina y un grito agudo de Historia hizo salir a todos de ese shock. Annie se encontraba flotando bocarriba en la piscina con un cuchillo de mesa en la mano y una herida escandalosa en el pecho. Justo a la izquierda, en el corazón. La rodeaba un charco color carmesí. Su rostro sin color, boca abierta y ojos sin objetivo enfocado le hicieron pensar lo peor.
-P – pero, ¿Qué es esto? – Historia dirigió su mirada a ella y las lágrimas corrieron por sus mejillas. – Mikasa, no me digas que... ¿está muerta?
-No lo sé. Intenta ver si está respirando o algo. – Se acercó a la piscina intentando ver alguna respiración o señal de vida en la chica pero no divisó nada. Se acercó más casi a punto de tocar el agua.
-¡No la toques! – La voz apresurada de Hitch sonó luego de los instantes de shock. – Es evidente. – pausa. - Ya está muerta.
Ya pasados cerca de cinco minutos del descubrimiento el grito de sorpresa de Sasha y Armin hizo que todos voltearan a ver. Eren se encontraba abrazándola y amortiguando el notable nerviosismo de la situación. Hitch se encontraba absorta en el cadáver e Ymir se sentó en una de las sillas de jardín negando con lágrimas en los ojos.
-N- no puede ser. Hitch, esto no está pasando ¿cierto? – Historia se acercó a Hitch y la sostuvo por los hombros. - ¿Es un sueño? ¡Claro que sí! Seguramente me quedé dormida en la borrachera y Annie está a mi lado y por eso soñé con esto...
-Hisu, esto es real. – Hitch se encogió de hombros dando un paso atrás. – Hay un cadáver en la piscina y uno de nosotros es el culpable.
-¡No! Esas son mentiras. – Historia pellizcó su rostro. Consternada al no recibir la respuesta que esperaba comenzó a propinarse duras cachetadas. Reiner se acercó a ella en un arrebato provocando la caída de Hitch a los laterales y en ese mismo arrebato provocó la estrepitosa caída de Historia en la piscina. Su ropa se tiñó carmesí, los alaridos resonaron por la casa y su ofuscado aleteo le hizo nadar hacia la orilla y salir.
-¡ESTO ES HORRIBLE! ME HAS TIRADO A MI MUERTE, ESTUPIDO. – Propinó una cachetada a Reiner y cayó de rodillas llorando. Sus ojos se perdieron en el agua mezclada con sangre que escapaba de sus manos. – No, yo no la mate. Es imposible. Solamente caí en la piscina y estoy llena de sangre y – y yo no iré presa. – Sollozaba para sí misma en lo que se acurrucaba en el suelo.
-Iré por su ropa seca. – Hitch se alejó por la puerta de la cocina. Eren se acercó a Historia y la consoló reclinado a un lado de donde sollozaba. Armin, Reiner y Sasha daban un vistazo a la chica en la piscina. Ahora se encontraba ligeramente hundida de un lado y el cuchillo se encontraba en el fondo de la piscina. La sangre se encontraba esparcida por toda la piscina. Ymir corrió a la cocina y regresó con un vaso con agua.
Ymir dejó el vaso en la mano de Historia. Dio un ligero sorbo y dejó caer el vaso, quebrándose en el momento. Un extraño impulso de la chica hizo que al momento de quebrarse agarrara el trozo más grande y apuntara a su cuello provocando una pequeña herida antes de que Ymir y Eren la tomaran por los brazos y alejaron los restos de vidrio de ella.
- ¡¿QUÉ ESTAS HACIENDO?! – Era extraño ver a Ymir tan alterada. Incluso con un cadáver en la piscina. - ¿QUIERES QUE DEMOS LA CARA POR OTRO MUERTO?
- Perdón, perdón. – La mano de Historia temblaba y se mantenía con los ojos cerrados. Sasha la consolaba paseando su mano por la espalda. Armin miraba la escena aun consternado. Reiner se encontraba, ahora, sentado en la silla de jardín. – He caído e – en. Ahí. Y por eso me llevaran presa a mí y seré culpable.
- ¿Qué pasó aquí? – Hitch salió de la casa y dejó caer una toalla y ropa seca en la grama donde se encontraba. Su rostro se horrorizó ligeramente al ver la herida de Historia y bufó. – Madre santa. Cámbiate. Antes de llamar a la policía debemos saber quién fue.
Silencio.
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Hitch era la persona más fría en apariencia en ese momento. Realmente era el cadáver de alguien que entraba en el círculo de personas importantes para ella, y definitivamente no quería ir a la cárcel y entrar en una pelea legal de revelar al asesino y que de una u otra manera las evidencias apuntaran hacia ella.
Al ver el cadáver en la piscina sintió una euforia extraña en contraste con el shock de los demás. Tenía años sintiendo cero simpatía por cadáveres, incluso le gustaba verlos para indagar en las tendencias de asesinos seriales. Por supuesto que no era una investigadora, pero era muy curiosa y ya saben. La curiosidad mató al gato.
Buscar la ropa nueva para Hisu destapó una corriente de ideas en su cerebro. Observó las pisadas de las escaleras, húmedas. Al entrar al cuarto revisó superficialmente las pertenencias de sus amigos y se desilusionó por no encontrar nada fuera de lugar. Ordenó la ropa de Historia y una toalla para que se secara el agua y la sangre. Cuando se encontraba a mitad de camino de las escaleras escuchó varios gritos de conmoción y se apresuró a regresar al sitio del crimen cuanto antes.
-¿Es que acaso quieres jugar al CSI? – Hitch se encontraba hincada frente al cadáver que flotaba en la piscina. Era extraño, era como si su boca se encontrara tensada para evitar ahogarse y no por un grito. Ignoró la burla de Reiner.
-El grito que todos escuchamos. – Irguiéndose para acercarse a todos los implicados. Le miraban desdeñosos. – No fue de ella, fue de la asesina.
-¿La asesina? – indagaron al unísono.
- Exacto. – Vagó su mirada de uno en uno y prosiguió. – El grito fue claramente de mujer. Reiner, Eren y Armin están fuera. Fue una de ustedes.
-¿Ustedes? Mira, que juegues a la investigadora no significa que lo hagas para lavarte las manos. – Ymir arremetió y se acercó apuntando con su dedo y golpeteando su pecho. – Además, Eren y Armin pueden gritar como mujer. Todos les hemos escuchado.
-¿Estás diciendo que fue un asesinato planeado? – Ymir negó y encogió los hombros. El siguiente paso era preguntar que coartada tenía cada uno pero para ese paso tenían que calmarse y sentarse en la sala. – Creo que tenemos que calmarnos y hablar.
El ambiente era realmente pesado. Mikasa y Eren entrelazaban sus manos en busca de consuelo. Historia se encontraba perdida, aún. Armin se encontraba sentado en el suelo reclinado en el regazo de Sasha que se encontraba sentada en un silla, tristes. Ymir era difícil de descifrar, su rostro se mostraba enfadado pero al fondo se sentía ¿culpable? Y Reiner se encontraba en la cocina sirviendo un trago para sí mismo.
-¿No crees que es mal momento para esto? – Reiner la ignoró y golpeó el vaso en el azulejo de la cocina. Molesto. Salió de la cocina sin dirigirle la palabra. – Creo que lo necesito, también. – y con la misma diligencia se llevó el vaso a la boca sintiendo el líquido quemando su garganta. Para ese momento era mejor esto a quemarse entre sus amigos.
-Hitch, deberíamos llamar a la policía y –
-¿Y qué? A ver Mikasa, si llamamos a la policía los antecedentes penales de todos estarán manchados de aquí hasta Plutón. – Mikasa bajó la mirada y Hitch prosiguió. – Miren, esto es fácil. Simplemente contestarán: ¿Qué hacían en ese momento?
1. Mikasa.
-Creo que fuiste la primera en encontrarla ¿No? – Mikasa negó y señaló a Historia. Historia era alguien a quien no podrían preguntar en un tiempo. – Bueno, dime: ¿Qué hacías?
-Buscaba a Ymir. Le quería preguntar si lo que veía en el cielo era la Osa Menor o la Osa Mayor. Entré en la cocina y comí un poco. Escuché el grito y salí. Me encontré con Hisu y Annie en la piscina.
-¿Y dónde estaba Eren? – interrumpió Ymir. – Tenía que estar en el jardín ¿no? ¡Tuvo que ver al asesino! – La mirada de Ymir cambió a una especie de euforia y alivio.
-Creo que te estas apresurando, Ymir. – Hitch odiaba que le interrumpieran, pero tenía que ser paciente o causaría un problema innecesario. – Ya llegará el testimonio de Eren. - Dime Mikasa, ¿Eren estaba en el jardín? – Ymir gruñó y caminó hacia la cocina.
-Sí, estaba en la grama. – Mikasa vio a Eren e inmediatamente pidió una disculpa con la mirada. – Pero creo que es su turno ¿no?
-Claro, Mik.
-Espera. – Hitch sintió sus pupilas expandirse de excitación. – Eso quiere decir que el asesino entró por la puerta del anexo ¿no? La del baño. – Mikasa asintió.
2. Eren
-Dime Eren ¿Dónde te encontrabas en el momento del grito? – Ymir regresó con una mirada un tanto despejada y se sentó al lado de Reiner. Eren se estiró en el asiento y habló.
-En el jardín. Y antes de cualquier interrupción. – Dirigió su mirada cortante hacia Ymir. – Estaba cansado y cerré los ojos, quedé un tanto dormido. Estaba un tanto ebrio y fuera de mis sentidos. Escuché el grito y al abrir los ojos y buscar en el jardín no vi a nadie. En caso no se hayan dado cuenta es un lugar grande y fácilmente el asesino se escapó sin que yo lo viera.
-Es decir. Básicamente, tú fuiste el primero en ver la escena del asesinato. – Eren asintió. – Puedes decirme: ¿De dónde salió Historia?
-De la sala. Corrió la puerta y salió.
-¿Y tú no la viste pasar, Mik? – La aludida negó. – Creo que esto es un caso de mucha gente despistada, un asesino y un cadáver.
3. Sasha.
-Yo estaba acostada con Armin. Estaba hablando conmigo aquí abajo y luego subí y le perseguí al segundo nivel. – levantó la ceja y su nerviosismo aumentó. – No pienses mal, simplemente nos acostamos en la cama y quedamos dormidos. Luego escuchamos que estaban raros aquí y bajamos. Para eso ya todo había sucedido.
-¿Puedes dar fe que Armin se encontraba dormido a tu lado en ese momento? – Sasha asintió. – Siguiente.
-Y- yo no soy capaz ni siquiera de lastimarlos verbalmente. – Agregó Sasha a su testimonio. – Mucho menos físicamente. – Todos los presentes asintieron en silencio.
4. Armin.
-Lo mismo que Sasha. No tengo mucho que agregar, caí dormido al instante junto a ella y de ahí sentimos hasta que y- ya Annie... – Armin se quebró al fin. Siempre existió ese enamoramiento por ella. – Estaba... muerta. – El susurró fue casi inaudible.
-¿Te gustaba? Espero seas honesto. Ella ya no está y es importante. – Armin dio un respingo y asintió.
-Sí, me atraía. – Tragó en seco. – Pero por nada del mundo le haría algo. La quería. Era mi amiga.
-Ya veo. Una última pregunta. – Armin dio lugar a la cuestión. - ¿Mataste a Annie? – Y como si fuera un juego de jalar y empujar. Hitch sintió sus pupilas dilatarse y las pupilas de Armin se contrajeron.
-No.
- Gracias por tu ayuda.
5. Ymir.
-Yo no la mate.
-Esa no es la pregunta. – Las miradas de ambas cortaban el ambiente. – Dime Ymir ¿Dónde te encontrabas cuando se escuchó el grito?
-Con Reiner, en su auto. – Hitch levantó la ceja y la comisura de sus labios se curvó.
-¿y que hacían?- Ymir era un cofre. – Entonces podría ser un asesinato perpetuado por dos personas. – Ymir se levantó de un salto y con furia se dirigió a ella.
-Eso no te incumbe. Es más ¿Qué hay de ti? Eres la principal sospechosa.
-¿Por qué? – Ymir rió histérica.
-Por qué es claramente un crimen amoroso. – Señaló hacia la piscina. - ¡Por qué te gusta! Y tú no le gustas a ella. Oh, y aparte simplemente quieres recuperar tu maldito ego con ella, pero él se metía en tus planes. – Señaló a Armin.
-No voy a matar a alguien por eso, Ymir. – La impaciencia comenzaba a mermar en la venas y eso era malo. - Primero dime ¿qué hacías?
-¿Qué hacías tú? – Retrocedió. Simplemente no podría decirlo frente a todos. – Oh, ¿tienes un secreto? Dímelo, y tal vez eso alivie el tiempo que pases pudriéndote en la cárcel. ¡Maldita asesina! – La cachetada de Hitch fue dura y resonó por toda la sala de estar.
-Mira Ymir, que pases frustrada por que no te haga caso a ti no es mi problema. Y no, no la maté. – Hitch corrió hacia las escaleras y en segundos bajó con su equipaje y las llaves de su auto en manos. – Me voy, arreglen su situación y descubran al asesino antes que los pájaros se coman a Annie.
El agarre fuerte por la espalda de Reiner inmovilizó a Hitch. Y en cuestión de minutos se encontraba atada a una silla.
6. Hitch.
-¿Qué hacías en ese momento?
-Me encontraba en el lateral derecho de la casa. El lateral izquierdo es el de la puerta del anexo. No soy la asesina. Me encontraba vagando.
-Tienes antecedentes muy malos, Hitch. – Arremetió Ymir. – Eras la única que se encontraba tranquila. Ni siquiera arrugaste el rostro al revisar el cuerpo, ¿nos crees estúpidos? – Se encontraba al centro de la sala y las miradas de horror hacia ella eran humillantes. – Por supuesto que armaste esta escenita de CSI para culpar al más tonto y tú te regocijarías en tu libertad ¿No? Púdrete en la cárcel, entonces.
-Mira, Ymir. – Hitch le miraba altiva. – Hablaré. Pero con Historia y Mikasa, tú no entras en la ecuación. Nos escondiste que estabas besándote con Reiner, ¿qué más estarás escondiendo? – Su rostro se inflamó por el golpe propiciado por Ymir. Mikasa se acercó y alejó a Ymir. El rostro de Mikasa era enigmático, serio.
-Hisu se ha recuperado.
Era hora de hablar.
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Parecía una especie de sueño onírico. Por supuesto, eso era. Historia no comprendía o más bien no quería comprender el hecho que se peleaban por la búsqueda del asesino. Claro, había un cadáver en la piscina. El cadáver de una chica agradable, nada especial, pero ante sus ojos era algo que se encontraba en una lista de sus jamases. Algo horroroso.
Ante muchos escenarios que a lo largo de su vida surcaron sus pensamientos. Nunca se encontró a si misma con un pieza de vidrio apuntando a su garganta. Nunca se encontró a si misma asfixiada con el nauseabundo olor de la sangre que le empapó al caer. Nunca creyó que en algún punto de esa semana fresca de agosto terminaría enfrentando la decepción en los ojos de su familia. Frente a sus ojos perdidos se encontraba sumergida en la laguna de memorias perdidas que se había formado. El alcohol que corría por sus venas era un mal catalizador ese día, pero ella estaba segura. ¡Ella jamás habría matado a Annie!
-Mikasa, ¿Qué están diciendo Hitch e Ymir? – Despertando de la ensoñación en la que entró cerca de una hora; no comprendía por que las personas en cuestión se encontraban peleando. O por qué Hitch estaba atada a una silla ¿ella era la responsable?
-Hitch quiere hablar con nosotras. – El rostro pálido de Mikasa no era para nada buen pronóstico de la situación. – Creo que tienen que ver c- con Annie. Más importante, ¿estás bien?
-Si, ya he recuperado mis sentidos. – Una mueca de dolor surco sus labios y prosiguió. – Lamento esto. – Señaló su herida autoinflingida. Mikasa negó y desvió la vista a Hitch. – Estoy lista para escuchar. – El sonido de un golpe llamó su atención y el rostro enrojecido y suplicante de Hitch entró en su campo de visión. Tenía que hacer algo. Pronto.
La claridad en su mente era mucho mejor que minutos antes. De alguna manera sentía que la obligación de inculpar al asesino le correspondía y era absolutamente irónico que la persona que intentó suicidarse tenía toda la responsabilidad en ese momento.
-Mik, ¿quién tiene las llaves de la casa? – En ese momento Eren levantó las llaves del lugar y ella las recogió. Luego exigió que le entregaran las llaves de los autos para evitar cualquier escape de la propiedad. O se hundía uno o se hundían todos. – Desaten a Hitch e iremos a la habitación del segundo nivel a... conversar.
-Hace una hora estabas punto de matarte, Hisu. – Armin solía crispar sus nervios en los momentos más inoportunos. - ¿Quieres que confié en ti?
-Por la misma razón Mikasa nos acompaña, Armin. Además, lo único que has hecho es quedarte como idiota en el suelo. ¿O es que tú te crees capaz de hacer algo? – Armin gruñó. – Si quieres ser útil. Ve y apaga esa maldita bocina. – Tal perro regañado, Armin obedeció.
7. Historia.
La habitación del segundo nivel conservaba un ambiente calmado. A diferencia del primer nivel en donde la tensión y el desdén entre cada participante del hecho se desataba con furia. Mikasa quedó de pie en el marco de la puerta con una expresión un tanto confundida. Hitch tomó asiento en el colchón.
-Dime Hisu, ¿Dónde estabas en ese momento? – La ligera sonrisa amigable de Hitch le irritó ligeramente.
-Creo que las preguntas aquí las haré yo. – Mikasa entrelazó los brazos apretando ligeramente su pecho y Hitch suspiró. - ¿Sucede algo?
-Creo que deberías decirme a mi. Es decir, a ciencia cierta solamente ustedes dos no tienen la situación clara y para confiar en ti...
-Claro. Me encontraba en el pasillo del baño recargando mi celular. Escuché pasos, es decir, no está claro en mi memoria pero luego de eso se escuchó el agua y el grito. Al mismo tiempo. – La expresión corporal de Hitch cambió a uno más relajado y Mikasa asintió. – Bueno, es hora. Hitch: ¿tú mataste a Annie por Armin?
-Claro que no. – Hitch suspiró y su cuerpo se tensó. Un fino sudor se hizo presente en su rostro. – Tengo un secreto. No es tan horroroso como un asesinato pero casi.
-Dinos, es raro que no seas sincera. – Mikasa se acercó llena de curiosidad y temor a Hitch. - ¿Entonces?
-Creo que es mejor que lo vean. – La mano de Hitch se escabulló en sus pantalones y acercó su mano empuñada. Abriendo su palma dejó caer un sobre de papel mantequilla. Al desdoblarlo un polvo blanquecino se deslizó fuera del doblez. Los ojos de Mikasa se abrieron completamente llenos de ira y decepción. El rostro de Hisu era de incredulidad. - Antes de que digan algo déjenme explicar. Hace dos años me diagnosticaron depresión. La he pasado realmente mal y soy más cerrada de lo que creen ¿o es que acaso saben en lo que pienso? Claro que no. En ese tiempo Annie conseguía un poco de hierba para mí, era relajante. Comencé a salir con gente extraña tiempo después y una de esas noches me encontré con ella y la probé. Nunca en mi vida me sentí tan bien. Desde ese momento le he obligado a conseguirla por mí. Ella es mi dealer. No estoy enamorada de ella. – Para ese momento lágrimas comenzaban a acercarse por los ojos de Hitch y se levantó del colchón para caminar de un lado a otro. – Me trajo un poco hoy y en el tiempo que Ymir y Reiner desaparecieron, me escurrí de la cocina y corrí a probar un poco. Estaba a punto de inhalar cuando el grito llamó mi atención. El resto de Annie ya la conocen.
-¿Estabas dispuesta a ser señalada como asesina en lugar de aceptar que eres adicta a la coca? – El tono de voz quebrado de Mikasa resonó en la habitación y tomó los hombros de Hitch con fuerza. - ¡DIME HITCH!
-No exactamente. – se encogió de hombros y se alejó de Mikasa. – Por eso las traje conmigo. Confió en que ninguna de nosotras es la asesina y por lo tanto es una manera de evaluar la situación. Me use de carnada.
-¿Y si Hisu no reaccionaba?
-Fue como un juego de azar. – Mikasa resopló y Hitch sonrió apenada. – Lo siento, ya no mencionaré nada referente a la mala vida.
-A ver, Hitch. Dime que es lo que estás pensando.
-La segunda parte de la investigación ha iniciado, Hisu.
1. Eren
-Él llegó después de nosotras dos. – Comenzó Mikasa un tanto nerviosa. Hitch asintió y ella también. - ¿No creerán que él lo hizo?
-Noté que se encontraba abierto a cooperar. A mi parecer estaba un tanto... cohibido. Annie era su amiga. ¿Tú qué crees Hitch?
-Al llegar al jardín se encontraba un tanto, como decirlo, asombrado. Si él fuera el culpable estaría sudado por correr. Siguiente.
2. Sasha y Armin.
-Bajaron de último. Incluso pienso que se encontraban dormidos. El hecho de que uno de ellos este encubriendo al otro sería algo enfermo. - Desde el punto de vista de Historia. Mikasa era una persona benevolente. Demasiado. – No los creo capaces.
-No lo sé, Mik. El hecho de que bajaran de último les dio tiempo de relajarse y practicar alguna especie de coartada para ambos. También, pudieron haber entrado desde la puerta del anexo y subir sin preocupaciones.
-¿Algo extraño sucedió con ellos?
-Sasha mencionó que no lastimaría a nadie. Ni siquiera de manera verbal. – Hitch asintió. – Creo que esto es todo de parte de ellos.
3. Reiner e Ymir.
-Reiner no ha dicho nada. Pero es extraña la conducta de Ymir. – Mikasa era ligeramente dura con sus palabras. – Es decir. Si el hecho de besar a Reiner logra que silencie cualquier palabra de él y parezcan culpables. Es estúpido. ¿Tendrán algo más?
-Claro, es raro. Y ellos llegaron después que nosotras tres al lugar. Contaron con tiempo para escabullirse unos segundos. Ymir puede actuar muy convincente y Reiner silenciado es la mejor manera de evitar que algo salga de su lengua.
-Para agregar: Reiner fue de cierta manera el causante de mí caída a la piscina, ¿quería inculparme? – Hitch se recostó en la colcha y Mikasa vagó de un lado a otro de la habitación con la uña de su dedo pulgar entre sus dientes. – Pero mi pregunta es la siguiente: ¿Por qué?- Hitch se hundió en la colcha y cerró los ojos y los abrió de manera instantánea.
-Creo que ya sé quién fue el culpable.
-IV-
La vida de Eren no era la más tranquila. Solía meterse en ciertas peleas, persecuciones policiales por deambular en las calles de la ciudad a altas horas de la noche o simplemente buscar una aventura que enervara su adrenalina.
Pero
Desde el momento en que pisó esa gasolinera desolada y un escalofrio recorrió desde su nuca hasta su espalda baja sabía que algo saldría mal. Sin embargo, ni en sus más locas aventuras pensó en el asesinato de una compañera tan cercana. Él apreciaba mucho a esa chica. Por lo general era agradable, no comprendía sus bromas y solía entablar conversaciones interesantes con ella.
Luego de estar sentado en completo silencio cerca de dos horas en la sala de esa casa frente a la puerta de cristal desde donde se lograba observar el cuerpo de Annie flotando en la piscina vio bajar a su novia, Historia y Hitch del segundo nivel con un rostro sombrío. Hitch voluntariamente se sentó en la silla y dejó que Mikasa le atara nuevamente. Era la culpable y deseo que eso fuera un sueño como los locos sueños que Hitch solía contar que tenía con él. Uno estúpido.
-¿Puedes prestarme tu celular? – Sintió sus huesos crujir al levantarse de ahí después de tanto tiempo y entregó el celular a su novia. Ella marcó un número de 3 dígitos hasta que se escuchó una voz en la otra línea. - ¿Alò? ¿Es la policía? Quiero informar de una muerte. Si, si, la conozco. ¿En dónde? – Mikasa salió de la habitación y regresó minutos después. Soltó un suspiro. – La policía está por llegar.
Las sirenas se escucharon luego de una hora más de espera. Los padres de Armin, Hitch, Mikasa e Historia se encontraban ya en la salida de la casa. Escuchaba maldecir a uno de los padres de sus amigos y prestó atención al sollozo de Hitch. No sabía que pensar de Hitch. Era su amiga pero era una vil asesina a sangre fría. Le parecía ridículo. Bizarro. Luego de minutos más de espera los padres de todos se encontraban en la salida. Los gritos de la madre de Annie podían escucharse por todo el lugar. Era horrible.
Un policía y el fiscal a cargo entraron en la sala. Los peritos se encontraban evaluando la escena del crimen y observaron curiosos a Hitch sentada en la silla al centro de la sala.
-Haremos unas preguntas a cada uno de los presentes en el momento de la muerte de.- Revisó los documentos en sus manos y prosiguió. – Annie Leonhart.
-Señor fiscal. Sabemos quién fue el asesino. – El fiscal pellizcó el puente de su nariz y asintió dando la palabra a Historia. – Si me permite decirlo para agilizar el proceso. – El fiscal dirigió su mirada a ella y le cedió la palabra.
-¿Ya lo aceptó? – Historia asintió y el fiscal buscó un lapicero dentro de la bolsa de su camisa. – Dime su nombre.
-Claro. – Historia tragó en seco y observó a cada uno de ellos. Detuvo su mirada en Sasha y asintió. El corazón de Eren estaba a punto de salirse de su pecho. – Sasha Blouse. – Sus ojos se abrieron y dirigió su mirada a Sasha que se encontraba con la mano en la boca y lágrimas saliendo de sus ojos. – Ella es la asesina de Annie.
-¡HISU QUE ESTAS DICIENDO! – El grito lleno de furia de Armin le hizo sobresaltar pero no dio ningún paso atrás. - ¿Es una broma? Con esto no se juega. La asesina es Hitch, ella lo aceptó.
-Claro que no. Yo dije que quería hablar con Hisu. – La voz de Hitch era calmada y pausada. El fiscal a punto de interceder en la conversación fue silenciado por Hitch. – Por favor, deje que explique la situación. – El fiscal asintió irritado y Hitch procedió. – Esencialmente creímos que la asesina y el asesino eran Ymir y Reiner, era muy sospechosa la forma de actuar de ambos, pero tenían miedo y ellos no saben cómo manejar esos sentimientos, así que los descartamos. ¿Sabes cómo llegue a la conclusión Armin? En el momento en que mencionaste que instantáneamente quedaste dormido en la cama y Sasha no mencionó nada de eso, simplemente dijo Nos acostamos y quedamos dormidos. Además ¿Cuál era su necesidad de jurar que no atacaría a nadie? Conociendo a Sasha simplemente negaría su participación en el asesinato. Por supuesto que no notaste su ausencia en la cama. Te encontrabas dormido. Ahora, sucedió así: Sasha apuñaló a Annie y corrió hacia la salida del baño lateral izquierdo. Estando en la esquina gritó al momento en que el cuerpo cayó en la piscina llamando la atención de Historia quien se encontraba en el pasillo del baño y por lo tanto tuvo un momento entre la salida de Hisu y Mikasa de la sala y la entrada de Reiner e Ymir a la sala y se escabulló por las gradas ¿no es cierto? Asumo que el hecho de que Armin se encontrara aún dormido fue simple suerte. Fingiste que te encontrabas dormida y luego simplemente seguiste la corriente. ¿No fue así?
-¿Y cómo sabes que no fue alguno de ellos? ¿O tú?
-Simple. Mikasa, Hisu y Eren pueden corroborar que se encontraban juntos en ese mismo momento. Ymir y Reiner tardaron en llegar por que no tenían la ropa puesta ¿o no? – Un sonrojo en el rostro de Ymir se hizo presente y Reiner dirigió su mirada al suelo. – Armin es tu cómplice involuntario y- y yo me encontraba. – Dirigió su mirada a Mikasa y asintió. – Inhalando coca al lado de la casa. Eso te deja a ti como culpable. Estoy segura que al aceptar que fuiste tú, la condena no será tan larga.
-Y-Yo, yo no quería. – Sasha se quebró e hincó. Las lágrimas salieron de sus ojos. – En el suelo se encontraba es- ese cuchillo y lo recogí. De alguna manera ella se lanzó sobre mi antes de que lograra avisarle del peligro d- de eso y de un momento a otro la fuerza corrió por mi mano y cuando sentí estaba en su corazón. Corrí intentando buscar ayuda pero cuando cayó en el agua grité y después de eso todo fue borroso. Actué con sangre fría al escabullirme en la habitación y luego entre en negación. – Ante su declaración quedó callada por un momento largo y siguió. – Lo siento mucho, yo no quería meterlos en esto. ¡NO QUERIA MATAR A ANNIE!
-Oficial, llévesela. – El fiscal terminó de anotar en los documentos y dirigió su mirada a Historia y luego a Hitch. – A la chica en la silla también. Tomaremos testimonios de todos los presentes y luego podrán irse. Lamento su pérdida.
Luego de ese momento de tensión. El fiscal le hizo preguntas básicas de investigación y logró salir para encontrarse con Mikasa que estaba en los brazos de su madre. Se dirigió hacia ella y le abrazó.
-Lamento no decirte nada. – Mikasa escondía su rostro en su pecho y sollozaba. – Teníamos miedo de revelar esto y que pasara algo peor. Lo siento, lo siento.
-Tranquila, mi amor. – Encajó su rostro entre sus manos y besó su frente. – Todo está bien ¿sí? Estoy impactado pero ya todo se resolvió.
-Pero ya nada será igual. – En ese momento los peritos transportaban el cadáver de Annie hacía el auto. La madre de Annie lloraba sobre el cadáver tendido en la plancha de metal de las autoridades y su padre simplemente le consolaba, estoico. – Annie está muerta. Sasha es una asesina y Hitch irá a rehabilitación por mucho tiempo.
-No te olvides que Reiner e Ymir están juntos. – Se sintió culpable al sentir un sentimiento de burla en su comisura. - ¿Dónde está Hisu?
-En la ambulancia. Están tratando su herida. Y creo que Ymir es lesbiana, se dejó llevar.
Eren esperó a que su padre arreglara el asunto del asesinato con el dueño de la casa. Echó un vistazo a la escena antes de entrar a su auto. Armin observaba fijamente el rostro de Sasha que se encontraba en la parte trasera de la patrulla. Se notaba decepcionado. Historia salió de la ambulancia y corrió a los brazos de su madre sollozando y pidiendo perdón a gritos. Ymir se encontraba en los brazos de su padre, acurrucada, lanzaba una mirada de pena en dirección a Hitch. Reiner se encontraba recostado en su auto con la mirada perdida en dirección al cielo. Odiaba admitirlo pero extrañaba que esa noche su conversación haya sido limitada. Hitch se encontraba cabizbaja en la patrulla, perdida y Sasha era un mar de llanto en la patrulla. Sintió pena, pero era una asesina que intentó encubrir su asesinato.
-Vámonos. – La voz de Mikasa le regresó a la realidad y asintió entrando en la parte trasera del auto acurrucándose al lado de su novia. Deseando que todo eso se quedara atrás.
Que fuera un tonto sueño de Hitch.
N/A.
¿Les sorprendió? ¿Muy predecible?
1. Muchísimas gracias por leer y sus bellísimos comentarios. Antes de comenzar a escribir me dí a la tarea de adaptar historias que ya tenía escritas ajenas a SnK, son 3 y está es de misterio y las otras 2 son de horror. Espero les guste. Ya pronto vendrá la del onsen y la de otros shipps.
2. Cuando se mencionan "los sueños de Hitch" es por qué la adaptación es de una historia que escribí sobre "Que pasaría si mis amigos y yo..." y precisamente, suelo tener sueños extraños con mi amigo que hace de Eren xd. Son sueños bien tontos, calma.
3. Otra vez, muchísimas gracias y espero regresar pronto con más historias.
