El retumbe de los tambores se asemeja al latir del corazón del guerrero.

El santo de los filos

Como se había vuelto costumbre durante todo el tiempo que duró el viaje, todos comenzaron a recoger sus pertenencias y armas, pero, esta ocasión era distinta, pues cuando despertaban, los guerreros se levantaban con los ánimos desbordantes, sin embargo, esta ocasión todo era silencio, cada uno trabajaba centrado únicamente en recoger el campamento mientras miles de ideas flotaban por sus mentes, imaginando a seres queridos, a su gloriosa patria, incluso, alguno que otro rezo atravesaba la mente de estos fieros grifos que estaban listos para enfrentar a la amenaza que los había alejado de sus hogares por tanto tiempo, y sin embargo, entre todos ellos, el que más destacaba era el gigante que portaba un rostro estoico y frio, con ojos afilados como navajas e instintos desbordando de su ser, a tal grado que, sin que se diera cuenta, emanaba su aura amenazante en grandes cantidades, pero, a pesar de esto, los grifos seguían en sus labores, aun aunque el miedo los acechaba, sus mentes estaban fijadas en un solo objetivo, la victoria oh la muerte.

"mi señor, estamos listos para partir, de la señal y marcharemos hasta el fin"

Zecora fue la única que no se encontraba en el trance de los demás, pues, aunque era cierto que su pueblo era pacifico, sabía muy bien los horrores que las guerras y la muerte representaban, incluso ahora, teniendo a Edrubain un tanto descontrolado por sus sentimientos de la noche anterior, no se inmutó en lo absoluto, teniendo en cuenta lo que estaba sufriendo por dentro su señor, sin embargo, el verlo de esta forma, le hizo recordar algo que se murmuraba desde hace siglos, algo que parecía una historia de fantasía, un cuento para dar esperanza a las tropas, pero que, luego de lo de ayer, quizá se convertiría en realidad.

"de acuerdo…" Edrubain tomó un pequeño suspiro y miró como todos los grifos lo observaban atentamente, pues, a pesar de todo, el sería quien marcara la pauta para entrar en combate, luego de un pequeño silencio, Edrubain levantó la voz de forma estrepitosa.

"GRIFOS DE GRIFONIA, hemos caminado por un largo tramo para llegar hasta aquí, hemos visto y enfrentado adversidades codo con codo y conocemos las fuerzas y debilidades del otro, incluso, se han convertido no solo en camaradas, si no en hermanos de armas, hermanos que estarán dispuestos a derramar su sangre por el que tienen al lado, más aún por lo que quieren proteger, han entrenado arduamente y conocen a su enemigo, les pregunto ahora, orgullosos campeones…. ESTAN LISTOS?"

"SIIIIIIIIIIII"

"QUIEREN PROTEGER Y LIMPIAR SUS TIERRAS DE LA AMENAZA?"

"SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII"

"QUIEREN VENGAR A SUS HERMANOS CAIDOS?"

"SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII"

"entonces…. AVANCEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEN"

"UUUUUUURRAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA"

Esas palabras motivaron hasta el ultimo de los guerreros, quienes, a pesar de la emoción y la sed de sangre, tomaron rápidamente sus posiciones y comenzaron a marchar en dirección de la primera región de Grifonia, misma que servía como la entrada principal al reino de los grifos, la cual fue la primera en ser atacada, por lo cual, como era de esperar, les daría la bienvenida al infierno que les esperaba frente a ellos.

Con un poco de tiempo, la maleza cedió, dejando ver a los primeros grifos lo poco que quedaba de Kaspthar, el reino madre de Grifonia, observando como la devastación había alcanzado hasta los más pequeños rincones de la una vez hermosa entrada a sus tierras.

"no…. no puede ser…"

"esto… es todo lo que queda?"

"acaso… llegamos tardé?"

Este y otros innumerables murmuros más comenzaban a inundar el ambiente, algunos incluso no pudieron evitar gritar de la rabia mientras miraban como todo había sido reducido a cenizas, destrucción y muerte por doquier, dejando ver a los miles de cuerpos de grifos en el suelo, cadáveres que comenzaban a pudrirse, incluso, sorprendentemente algunos más frescos de niños y jóvenes que parecían querer huir de la masacre que estaba aun más adentro de estas tierras, haciendo que más de uno quisiera buscar venganza en ese momento, solo para que todos se detuvieran al escuchar al lobo gritando.

"NO ROMPAN FILAS"

Ese grito detuvo en seco a todos los que comenzaban a emprender el vuelo en busca de su primer adversario, y aunque la sed de venganza era enorme, lo era aun más el respeto que tenían por el viejo lobo que los comandaba, haciendo que volvieran a retomar su marcha, solo para ver imágenes similares por donde quiera, pues, mientras más se acercaban al centro de este pueblo, más desesperación encontraban, oh al menos, eso parecía al inicio.

"no… no puede ser… en verdad…"

Una muy leve voz se abría paso entre el silencio sepulcral de las ruinas, haciendo que todos voltearan a ver a la figura que se escondía de entre los escombros de una choza destrozada, un pequeño grifo, mal nutrido y con las alas rotas, pero, uno con vida.

"en verdad… volvieron…" mientras más aumentaba su emoción, el pequeño grifo salió tan rápido como podía su cuerpo mallugado, haciendo que cayera frente al ejercito que vino a retomar estas tierras.

El primero en acercarse al moribundo pequeño, fue nada más que el príncipe Khalphrid.

"por todos los cielos… MEDICO¡"

"en verdad volvió príncipe Khalphrid…"

"tranquilo pequeño, estarás bien, TRAGIAN COMIDA Y AGUA"

"no… no me la den a mi… mi hermana… ella… ella…"

"tranquilo pequeñín, esta cebra te ayudará por fin, hay alguien más herido por aquí?"

"mi hermana… necesitamos ayuda… por favor…. salven… la…"

Con sus ultimas fuerzas saliendo de su cuerpo, el pequeño grifo cayó desplomado en los brazos del príncipe, quien comenzó a mover a su gente para buscar a la hermana del pequeño, mientras tanto, Edrubain solo observaba con un corazón roto esta escena, recordando el dolor y la furia que revivió ayer con tal recuerdo regresando a su mente.

"… avancemos señoras y señores… Khalphrid… puedes dejar a un pequeño grupo de centinelas y guardias en esta zona, ocuparemos esta sección del reino como base de operaciones, encuentren un lugar seguro y fortifíquenlo, quienes quieran seguir adelante, vengan conmigo, es hora de retomar esta zona.

"SI SEÑOR"

"Edrubain… en verdad crees que…" el joven príncipe comenzaba a dudar de si esto sería realmente una misión de rescate oh una suicida, sin embargo, luego de ver como el lobo asentía con seguridad, el mismo sentía como su resolución regresaba a él, haciendo que tomara al pequeño grifo, ayudara a Zecora a limpiar sus heridas y comenzarlo a tratar mientras daba órdenes a aquellos que se quedaron atrás, pidiendo a todos los santos que quisieran escucharlo, solo una cosa.

'por favor… que aun quede gente a quien salvar…'

Había pasado una hora desde que el grupo se había separado, una hora de caminata incesante entre ruinas y desolación, una hora, que ayudaba a hervir la sangre de los guerreros, una hora… para prepararse para el primer enfrentamiento, pero, al final, una hora que valió la pena.

"alto… escuchan eso?"

Preguntó una de los grifos, quien miraba atentamente a todos lados mientras sus hermanos y hermanas seguían su ritmo, todos formando un circulo sin dejar sus espadas descubiertas, dejando únicamente a Edrubain fuera de este, pues, inexplicablemente para ellos, el solo miraba hacia el suelo, haciendo que su rostro se perdiera en tinieblas gracias a su sombrero, incluso, tan raro como fuese, se tomó el tiempo de encender un cigarrillo, arrojando el cerillo en dirección de unas ruinas donde provenía el ruido, haciendo que por un momento, el ruido se intensificará, solo para quedar en calma nuevamente.

"bueno… estamos rodeados"

"que?" dijo incrédulo uno de ellos, haciendo que nuevamente, la búsqueda por sus enemigos se intensificara, sin poder realmente ver nada más haya de ruinas por todas partes.

"(exhalando el humo) … si en verdad quieren pelear, salgan y enfréntenos, oh tendré que ir por ustedes?"

El silencio era aterrador, inexplicablemente tenso, hasta que de la nada, una voz rasposa se abrió paso.

"tonta criatura"

Con un estrepitoso ruido, una gran cantidad de criaturas humanoides se abrían paso de entre los escombros, todos con cuerpos hechos de piedras y distintos sedimentos, con rostros deformados por las formaciones rocosas que brotaban de ellos, mirando a todos con ojos calcinados y que, como del resto del cuerpo, brotaba una ligera cantidad de magma pulsante, dejando que Edrubain por fin viera a su nuevo adversario, oh mas bien, al nuevo ejército que debería enfrentar.

"hm… así que ustedes son los Megaloz… aquellos que despojaron de estas tierras a los grifos"

"estos seres son inferiores, son solo una plaga para este mundo, TODOS LOS SERES VIVOS LO SON" gritó iracundo la bestia que hablo por primera vez, haciendo que sus compañeros dieran un grito gutural en aprobación del comentario del primero, incluso algunos reían al ver la cara de los grifos, sin embargo, todos se callaron al escuchar al lobo hablar.

"y pensar que ustedes antes estaban vivos" dijo Edrubain con un tono algo melancólico y furioso.

"grrrrrrrr, tu que sabes criatura inferior, eres de carne y huesos, nosotros trascendimos de esa forma y ahora somos los amos de este mundo"

"y te haces llamar una criatura superior?"

"eh?"

"perdiste tu corazón orgulloso, y a cambio te corrompiste para ganar poder… eres patético" mientras hablaba, Edrubain tomaba su lanza y escudo, amarrando la empuñadura del escudo en su gabardina, tomando con gran fuerza su lanza y mirando de reojo al Megaloz frente a él, haciendo que este diera un grito fúrico y se lanzara contra el lobo, solo para que todos se llevaran una enorme sorpresa.

"descansa en paz"

Con una enorme velocidad, Edrubain dio un salto, posicionando sus pies en contra del filo del escudo, solo para que, con una fuerza inconmensurable, diera una patada doble y lanzara el escudo en el rostro del Megaloz, destrozando por completo su rostro e incluso estando a un ligero toque de arrancarle la cabeza, dejando que este se desplomara frente al gigante, quien con una agilidad perfecta, regresara a su posición, aun con el escudo en su gabardina y como si nada hubiera pasado.

"pero… que… demonios"

"her…. Hermano…."

"bien… comencemos"

"PAGARAS POR ESO"

"GRIFOS, A LAS ARMAS"

"URAAAAAAAAAAAAAAAAAAA"

Durante la hora en la que Edrubain se marcho con el resto del ejército, Khalphrid había terminado de ayudar a los dos hermanos, con ayuda de su gente levantar un puesto temporal y organizar a un grupo pequeño para defender esta zona, solo para llegar a un dilema una vez terminara sus misiones.

'debería ir a buscarlo?'

Era cierto que Edrubain era su carta de triunfo, pero, aun así, el mismo príncipe había presenciado lo que estas criaturas eran capaces de hacer, pero, el hallazgo de los dos hermanos le dejaba con la esperanza de que aún hubiera supervivientes por la zona, haciendo que su corazón se dividiera entre ayudar al lobo y ayudar a su gente, mas, sin embargo, su respuesta llegó más rápido de lo que pudo imaginar.

KABOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOM

"QUE DEMONIOS FUE ESO?" grito Khalphrid mientras intentaba mantenerse de pie luego de la enorme explosión que venía de la dirección en que Edrubain se marchó, incluso pudiendo ver por unos instantes una gran nube de polvo que se levantaba de entre los escombros, haciendo que emprendiera el vuelo junto a un grupo de guerreros que esperaban ayudar de alguna forma, solo para ver desde los cielos a una gran cantidad de grifos en las mismas condiciones que los pequeños alejándose tan rápido como podían de las cercanías de la explosión.

"demonios. AYUDENLOS A LLEGAR AL CAMPAMENTO"

"pero príncipe-"

"ES UNA ORDEN, PRIMERO ESTÁN LOS CIVILES"

"SI SEÑOR"

Esto llenaba de aún más esperanza al joven príncipe, pues podía ver como familias enteras corrían en dirección contraria a la explosión, dejando verle una pizca de luz entre tanta obscuridad en estos tiempos difíciles.

"PRINCIPE KHALPHRID" gritó una grifo al mirar como bajaba del cielo para encaminarlos al puesto temporal.

"TODOS, VENGAN CON NOSOTROS, LOS QUE NO PUEDAN CAMINAR, MONTEN EN LA ESPALDA DE ALGUNO DE NOSOTROS, EVACUAREMOS DE INMEDIATO"

Los esfuerzos se comenzaban a hacer más desesperados con cada momento que pasaba, pues, a pesar de que algunos de ellos caminaban, la adrenalina que los hacia correr se desvanecía rápidamente, haciendo que los grifos tuvieran que trabajar arduamente para ayudar a evacuar la zona, inclusos llegando al grado que tenían que hacer varios viajes mientras ayudaban a los grifos a escapar, haciéndole saber a Khalphrid que no se encontraría con Edrubain en un largo tiempo.

"lo siento Edrubain… mi gente me necesita"

Como si lo hubiera podido escuchar desde tan lejos, otra explosión azotó la devastada tierra, pero, en esta ocasión, se escuchó un rugido que Khalphrid conocía muy bien, haciendo que sonriera un poco a pesar de la adversidad y comenzara a guiar a su gente a un lugar seguro.

Unos minutos antes.

Por su lado Edrubain había comenzado a encarar a la amenaza, haciendo que tanto el ejercito como los Megaloz se enfrentaran de forma atroz uno con el otro, por su lado, los grifos empleaban sus tácticas aprendidas y refinadas con el lapso de tiempo que tuvieron al regresar a su hogar, por otro lado, los megaloz los enfrentaban con fuerza bruta y sin organización, tratando de acabar con tantos como pudieran, sintiéndose confiados por la facilidad con la que habían acabado la primera vez con sus enemigos, sin saber que esta vez, esas mismas presas fáciles se habían convertido en sus nuevos depredadores.

Con algo de esfuerzo, el ejercito de los grifos iba avanzando con paso firme acabando poco a poco con los megaloz, quienes comenzaban a retirarse ante la presión de los fieros guerreros, aun más al tener a Edrubain en sus filas, mismo que avanzaba entre la enorme oleada de enemigos acabando con ellos rápidamente, sin embargo, como era de esperarse, su lanza y escudo poco a poco comenzaban a perder efectividad tras enfrentar cuerpos tan duros como los de estos seres, mas sin embargo, Edrubain seguía avanzando con tanta fiereza y poder como en el inicio del enfrentamiento, haciendo que el espíritu de lucha de sus camaradas aumentara con cada muerte del lobo.

Al menos hasta que la tragedia atacó al lobo.

CRACK

Al inicio, su lanza se quedó atrapada dentro del estomago de uno megaloz, mismo que calló muerto luego de tan atroz ataque, haciendo que poco más de la mitad de la misma quedara en la mano de Edrubain, más sin embargo, haciendo que los megaloz atacaran con mayor fiereza a Edrubain al pensar estúpidamente que no sería nada sin su lanza, su error fue pagado cuando este siguió acabando con ellos únicamente con su escudo, mismo que desatoró de su gabardina y empuño con todas sus fuerzas, haciendo que esta vez sus ataques con el escudo fueran aun más controlados y con ello, más mortíferos, pero, como era de esperar, este también terminaría sucumbiendo al tan terrible maltrato de los ataques.

CRACK

Esta vez, el escudo de Edrubain quedó partido por la mitad incrustado en el costado de uno de los megaloz, dejándolo únicamente con una lanza rota y un escudo inservible, haciendo que algunos de los grifos comenzaran a romper filas para ayudar al lobo que había comenzado a ser atacado ferozmente en una enorme pila de enemigos, solo para ser sacudidos nuevamente por el grito del lobo.

"NO ROMPAN FILAS"

Edrubain se encontraba forcejeando con un par de megaloz, quienes intentaban con toda su fuerza arrancar el poco escudo que quedaba de las manos de Edrubain, solo para morir rápidamente con una estocada de la lanza rota, propulsada por el pie de Edrubain, quien sostenía una parte con una pierna y asesinaba con el pie de la otra, dejándolo en una posición de piernas en cuatro, solo para aprovechar dicha forma y girar rápidamente con el escudo en mano, haciendo tropezar a los megaloz que forcejeaban contra el con ayuda de la lanza y golpeando a ambos con una enorme brutalidad que hizo que sus cráneos explotaran, haciendo que casi todo el mundo lo mirara con asombro y en algunos casos, con terror.

"un hombre no porta al arma, el arma porta al hombre"

Explicó rápidamente Edrubain mientras miraba al ejercito que enfrentaba al resto de megaloz, haciendo que el esfuerzo de ambas partes aumentara de sobremanera, incluso aquellos que enfrentaban a la enorme figura del lobo frente a ellos.

Sin darle ni un respiro, un gran grupo de megaloz acortó la distancia en cuestión de segundos, solo para caer muertos en un instante tras entrar en el espacio de Edrubain, quien parecía estar bailando en esa misma posición extraña de piernas y mano, sosteniendo lo poco que quedaba de su lanza entre la parte trasera de su rodilla y manteniendo el escudo en alto, como si se tratara de un bailarín exótico.

"no puede ser… él está…"

"si, grrrrrrrr…. El esta… ganando con armas rotas…"

El esfuerzo del ejercito era impensablemente enorme, pues los pesados cuerpos de los megaloz se abalanzaban contra ellos sin piedad, y sin embargo, a pesar del caos frente a ellos, a pesar de las muertes incontables de sus enemigos, aun podían darse el tiempo de observar el tan espectacular ataque del gigante, incluso llegando a un punto en el que, aprovechando una distracción del enemigo, volvió a colocar el escudo en su gabardina y tomar una espada que se encontraba tirada, pero, no solo eso, si no que incluso tomó una oz entre sus dientes y retomó su ataque, pero, en esta ocasión, el ataque era aún mas salvaje, pues parecía que las armas que poseía Edrubain bailaban a su alrededor mientas el magistralmente movía su cuerpo evitando ataques y atacando al mismo tiempo, siempre cambiando de lugar, siempre atacando, siempre cortando, machacando, aplastando y rebanando a sus enemigos como si no fuesen nada.

No fue hasta que un enorme megaloz emergente del suelo hizo que algo impensable sucediera, pues, al salir del suelo, Edrubain no tuvo otra opción más que saltar, tomar con fuerza sus armas y llevar su cuerpo a un limite enorme, contrayendo cada musculo de su cuerpo, cada fibra de su ser se concentraba en un solo punto, en el centro del pecho de su adversario.

"CUIDADO SEÑOR"

"MATALO HERMANOOOOOOOOO"

"GOLPE DE APNEA"

Girando todo su cuerpo, Edrubain reunió todas sus armas en el punto que quería, soltando toda la tensión que acumulaba en el preciso momento y haciendo algo simplemente asombroso.

KABOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOM

La intensidad del golpe fue tal que, literalmente, hizo explotar a su oponente por la enrome fuerza que aplicó en ese mismo instante, haciendo que una enorme nube se alzara tras la explosión provocada por el impacto, dejando a todos completamente inmóviles, solo observando como poco a poco, la nube se disipaba, dejando ver el cuerpo del megaloz triturado, mientras que Edrubain se levantaba sin ningún rasguño, haciendo que un enorme terror se plantara sobre los megaloz.

"m-m-m-mató a un titan…"

"RETIRADAAAAAAAA, RETIRADAAAAAAAAAAAAAA"

Tras escuchar esto, los megaloz restantes comenzaban a intentar retirarse del campo de batalla, siento arrasados aun más fácilmente por el ejercito de los grifos que les seguían el paso sin tregua, sin embargo, para terror de los megaloz, Edrubain se encontraba justo frente de ellos, mirándolos con odio evidente en sus ojos.

"esto… es por la gente de estas tierras malditos bastardos"

"NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO"

"GOLPE DE APNEA"

KABOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOM

Como antes, Edrubain sostuvo sus armas en una tensión simplemente titánica, haciendo que nuevamente su cuerpo se convirtiera en una trampa de tensión que liberó de golpe sobre los adversarios que huían de los grifos, haciendo que una enorme onda de choque los alcanzara y los destrozara literalmente, haciendo que los grifos detrás de ellos tuvieran que sostenerse con una enorme cantidad de fuerza, sosteniendo sus escudos como si sus vidas dependieran de ello, y era cierto, pues esos escudos pesados eran lo único que los seguía manteniendo con vida.

Como era de esperar, ese golpe levantó nuevamente una enorme estela de polvo, pero, esta vez no eran solo escombros los que salían volando, si no los cuerpos mutilados de todos aquellos que fueron alcanzados por la explosión resultado del golpe de Edrubain, mismo que, luego de dejar que la tensión dejara su cuerpo, no pudo evitar dar un gran grito de victoria, mismo que sus compañeros comenzaron a seguir, pues, luego de una ardua batalla que duró más de 4 horas, por fin podrían volver al campamento a descansar, llevándose una de las mas grandes y gloriosas victorias que jamás habían experimentado.

"lo logramos…. LO LOGRAMOS"

"POR TODOS LOS SERES BENDITOS, PUDIMOS GANARLE A ESAS COSAS"

"POR GRIFONIAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA"

Gritó uno de los grifos que se encontraba eufórico tras su primera victoria, y aunque todos sabían que esto solo era el comienzo, el haber podido tener esta batalla y ganarla, levantaba los ánimos de todos los presentes, haciendo que comenzaran los gritos de alegría entre las filas, mismas que comenzaban a dispersarse, todos celebrando en gloriosa victoria, todos… excepto uno, que miraba con detenimiento su lanza y escudo, sobre todo perdiéndose en el pensamiento recurrente desde que ese nombre llegó a su mente.

'golpe de… apnea?... de donde salió eso?... como es que sabía usar eso… sobre todo… porque ahora?'

"SEÑOR, ordenes?"

Esto sacó de sus pensamientos a Edrubain, quien miraba algo perdido a sus compañeros, mismos que lo observaban con sonrisas y un tanto de preocupación al verlo tan perdido en sus pensamientos, más aún al ver el estado de sus armas, pero, al mismo tiempo, inspirando a todos al ver que había logrado algo impensable, había conseguido una victoria aplastante con armas rotas.

"… volvamos al puesto temporal, Khalphrid ya debió haber terminado de arreglar todo para nuestro retorno, además… estoy más que seguro que habrá escuchado las explosiones, no debemos preocupar más a nuestros hermanos de armas"

"SI SEÑOR, EN FORMACIÓN"

Nuevamente, el ejercito grifo marchaba entre las ruinas de su una vez hermosa ciudad principal, pero, esta vez, lo hacían con el corazón lleno de orgullo, lleno de pasión, lleno de esperanza e ilusión, pues, a pesar del cansancio que aquejaba sus cuerpos, marchaban sin parar devuelta al primero de los muchos puestos temporales que posiblemente erigirían a lo largo de Grifonia, llevando una nueva esperanza a estas tierras devastadas.

Nuevamente el destino parecía estar de su lado, pues, luego de una larga caminata, el grupo de Edrubain se encontró con el de Khalphrid, mismo que seguía en su misión de rescate, misma que se facilitó al tener a todo el ejercito junto, pero, como era de esperar, aquellos grifos que miraron por primera vez a Edrubain, comenzaron a gritar y pedir ayuda de los grifos en el ejército, solo para ser calmados por ellos mismos, puesto que el príncipe intervino por Edrubain, dejándoles saber que él era un guerrero de tierras lejanas, mismo que había llegado en su ayuda, haciendo que más de uno se calmara, sin embargo, haciendo que otros lo miraran con algo de dudas y cierto temor.

"bien, es el último, volvamos al campamento, guía el camino joven Khalphrid"

"si señor, por cierto, que fue lo que-"

"ahora no… primero lleguemos al campamento… creo que será mejor que Zecora escuche esto, tengo un presentimiento de que ella sabrá más de lo que ocurrió aquí"

Khalphrid solo pudo observar incrédulo a Edrubain, acaso, seria que la cebra sabía realmente del pasado de Edrubain? Uno que, como el mismo lo había afirmado, había olvidado por completo tras llegar a las tierras de los ponies, pero, que, de alguna forma, ¿seguía recordando poco a poco este mismo pasado a tal grado que ciertas partes regresaban a él paulatinamente? Eso explicaría entonces el estado en el que se encontraba ayer Edrubain, acaso… había recordado algo impórtate antes de la batalla?.

'supongo que solo queda esperar…'

El largo camino de vuelta al campamento estuvo repleto de ovaciones al lobo, entre anécdotas de su aplastante victoria como también de la gran hazaña que completó, haciendo que los pocos que no lo habían visto de primera mano, quisieran verlo con sus propios ojos y batallar hombro con hombro con el lobo y aunque esto hacía el camino más ligero para todos, para Edrubain era incomodo, pues, no estaba acostumbrado a tanta atención, algo que notó el príncipe grifo.

"Edrubain… pareces… incomodo, que pasa?"

"es por los comentarios del ejercito… no debería alardear demasiado"

"pero, si es por ti por quien lo dicen"

"un hombre no vale más por lo que dicen de él, si no por sus acciones"

"y no crees que mereces un poco de reconocimiento? Por lo que escucho, fue una muy fiera batalla"

"el problema es… agh, sinceramente, solo hago lo que creo correcto, no lo hago por reconocimiento, eso es lo que me molesta un poco"

Khalphrid no pudo evitar mirarlo por unos segundos, solo para reírse un poco mientras que Edrubain lo miraba extrañado.

"acaso… dije algo malo?"

"no, no jejeje, para nada, es solo que… cualquiera quisiera estar en tu lugar ahora mismo"

"no lo comprendo"

"si, veras, todo ser desea al menos una vez en su vida ser el más fuerte de todos, lograr hazañas legendarias que hagan que todos lo admiren, incluso poder conseguir estatus con ese tipo de fuerza, y, sin embargo, tú, el que posiblemente sea el ser más poderoso de esta tierra, solo lo haces porque es lo correcto, es un tanto irónico sinceramente"

"hmm… cuando lo pones de esa forma, si puede ser un poco irónico, sin embargo… el ultimo recuerdo que tuve… me hizo pensar en muchas cosas"

"por ejemplo?"

"… que tanto tuve que sacrificar para tener este poder…"

Khalphrid nuevamente miraba al lobo que, al mismo tiempo, se perdía un poco mirando al cielo, dejando al príncipe preguntarse, que es lo que pudo haber recordado Edrubain como para ponerlo tan melancólico, sobretodo, su respuesta retumbaba en su mente una y otra vez.

'que tanto tuvo que sacrificar para tener este poder… Edrubain… hasta donde has podido llegar… que limites has superado en tu vida pasada… que tantas lagrimas y sangre derramaste para ser lo que eres ahora?'

Tras un arduo esfuerzo, entre gritos de alegría y cantos de guerra, el ejercito grifo junto con los nuevos rescatados llegaron al campamento, muchas familias fueron reunidas luego de un lago tiempo de haberse separado, todos eran atendidos con tanta rapidez como era posible, los alimentos y agua fueron repartidos lo mejor que podían entre los refugiados que descansaban en las tiendas de acampar de los guerreros, mismos que preferían dormir en la intemperie y celebrar su primera victoria, pero, para un dúo en específico, era hora de aclarar algo que solo una cebra podría hacerlo.

"Zecora, tenemos que hablar" dijo Edrubain mientras observaba como la pobre cebra corría de un lugar a otro, atendiendo a paciente tras paciente y mezclando un sinfín de hierbas medicinales, solo para detenerse un momento, correr hacia Edrubain y darle un gran abrazo tras verlo.

"MI SEÑOR, es grato verle de nuevo, pero me temo que estoy indispuesta en este momento, podría-"

"es algo importante, hice una técnica llamada el golpe de apnea y-"

Crack

"… que ah dicho?"

De la sorpresa, Zecora dejó caer un recipiente con un ungüento que se fragmentó en todo el piso, mientras que miraba a Edrubain como si se tratara de un fantasma.

"por lo que veo… sabes algo al respecto señorita Zecora"

"ah empezado…"

"eh?"

"a que te-"

"mi señor… acaso… ocupó más de un arma en esta batalla?"

"por lo que dicen mis hombres, empuño una espada, lo poco que quedaba de su lanza, un escudo destrozado y una oz que encontró por ahí"

"por todos los dioses… por favor… no jueguen con mis emociones… díganme que no son ilusiones…"

"es verdad Zecora, no se como lo eh hecho… pero, por alguna razón, se sentía… natural, incluso como si-"

"lo hubiera hecho antes, siglos antes…"

"entonces si sabes algo… que fue eso? Que era ese golpe de apnea?"

"… esperen aquí, debo terminar mis labores antes de seguir"

Pacientemente, el dúo miraba como Zecora daba ordenes a los grifos que la ayudaban, enseñando como mezclar ciertas hierbas y como tratar a ciertos pacientes, cuando estaba lista, tomó un respiro y movió su cabeza en señal de seguirla, a lo cual ambos caminaron en su dirección, extrañamente, alejándose de todos por un momento.

"Zecora, a donde-"

"aquí será seguro, no hay ni un alma entre tanto tumulto"

"Zecora, en verdad me estás preocupando, que ocurre?"

"… primero una promesa, una de ambos, una que jamás debe ser rota, prometan que lo que sabrán hoy, a nadie contarán"

Khalphrid asintió de inmediato, incluso Edrubain dudó por unos instantes, pero, luego de pensarlo bien, asintió igualmente, haciendo que Zecora comenzara con su relato.

"hace miles de años, entre las tierras más allá de las estrellas, nació un campeón digno de la realeza, pero, no sería hasta después de mucho tiempo, que ganaría su lugar entre las estrellas, un joven sin rumbo, un alma perdida, un vagabundo que se abriría paso a la grandeza… su nombre… era Edrubain Plateago Fang, un guerrero sin igual…

Como se era de esperar, su domino sobre las armas no era nada de admirar, un enclenque que, en lugar de admirar, causaba risa sin parar-"

"hey"

"snort… continúe señorita Zecora"

"pero, tras arduo entrenamiento y días de trabajar, comenzaba a ganarse un nombre dentro de su propia sociedad, aprendiendo a empuñar primero una, luego dos, para luego seguir con tres armas mientras batallaba, con el tiempo, su dominio sobre las armas fue algo sin igual, una fiera portando armas, una bestia del averno que hacía a sus armas danzar, un bailarín extremadamente peligroso, pues se decía, llegó a dominar mas de cien armas en su baile mortal"

"CIEN…. CIEN ARMAS? TODAS AL MISMO TIEMPO?" Gritó estrepitosamente Khalphrid, quien miraba a Zecora como si estuviera mal de la cabeza, solo para observar a Edrubain, que la miraba con la misma cara de asombro y sin dejar de parpadear.

"dijiste… que me gané un nombre en mi sociedad… cual era?"

"ah, sus títulos se volvieron incalculables, unos lo llamaban la bestia escarlata, pues tras cada batalla, regresaba teñido de sangre y demás, otros lo llamaron la lanza de los dioses, pues su dominio con armas era digno de ellos, pero, el titulo que se ganó a pulso… fue el santo de los filos, con un dominio perfecto y diestro, un hombre hecho arma, pues con todo su cuerpo, movía cada arma como si fuera su propio cuerpo, como si fuese agua danzando en su entorno, fuego acariciando su ser, aire controlando cada empuñadura, como una montaña imparable de carne y acero… si es verdad lo que me dice mi señor… puede que esos impulsos… esos recuerdos… comiencen a regresar a su mente y cuerpo"

"por todos los dioses… Edrubain… en verdad… que eres" ambos se miraban fijamente, uno con asombro, otro con incredulidad ante tal información, acaso… cuando sintió el impulso de tomar esa espada y esa oz… era su cuerpo recordando aquellas peleas que había enfrentado en el pasado?

"… ni yo lo se joven Khalphrid…"

"en verdad, espero que esto no sea un juego, pues, si lo que dicen es cierto… puede que pronto regrese una aliada a su dueño"

"una… aliada a su dueño? Señorita Zecora, me temo que no la entiendo"

"aquella de la que hablo, no es otra más que el arma suprema de mi señor y amo, aquella que ayudo a forjar su camino con pisadas de acero para jamás ser olvidado, una que le dio el ultimo titulo antes de haberse perdido en el infinito del tiempo"

"… cual era ese titulo?"

"el protector del universo"

Ese fue el ultimo clavo en el ataúd, pues el silencio que siguió era colosal, no había nada que se pudiera decir, tan solo, todos se quedaron callados, al menos, hasta que Edrubain preguntó algo que comenzó una cadena de eventos inesperados.

"como se llamaba esa arma?"

"Manhorod, en nuestra lengua se traduce como-"

"compañera eterna….

….

….

…..

.

MANHOROD

Mientras tanto, en las lejanas tierras de los ponies, en un bosque temido por todos, en cierta zona del mismo, se podía ver una enorme mansión guardada por diferentes fieras, entre timberwolves, mantícoras y otras bestias.

En las entrañas de tan extensa mansión, en un cuarto olvidado por el tiempo y tallado de la roca misma, se encendieron unas antorchas que parecían tan viejas como el tiempo mismo, dejando ver en el centro de esta un altar, con miles de runas grabadas en toda la extensión del pilar central, en ese pilar, reposaba una guadaña de hermoso diseño, tan negra como la misma noche, pero con un filo extremadamente blanco, al igual que el pilar, se encontraban grabados glifos y runas que, luego de un rato de estar inertes, comenzaron a brillar con un color carmesí, como el de la sangre recién salpicada, haciendo que esta comenzara a vibrar rápidamente, el filo mismo comenzaba a brillar y del cuerpo de esta, salía un espeso humo plateado que alumbraba fácilmente toda la habitación, solo para que, de la nada, todo se detuviera de golpe, dejando un silencio sepulcral en toda la mansión, hasta que…

"por fin… mi señor me ah recordado… y puedo volver a luchar a su lado"

Fuera de la casa, cada bestia dormida despertó de inmediato, cada una gritando hacia los cielos, mismos que, inexplicablemente, comenzaban a alterarse estrepitosamente, creando un remolino de nubes sobre el hogar de Edrubain, relampagueando y creando una escena simplemente caótica, incluso llegando al grado en que el cielo se tiño de un color verde por unos instantes mientras que, de la tierra misma, se abría paso la figura imponente del arma que dormía en su interior.

"ahora… donde has ido Edrubain…"

Como si se tratase de un ser pensante, la guadaña comenzó a girar rápidamente en su propio eje, solo para detenerse de golpe y mirar en una dirección en concreto, quedando suspendida en el aire por unos instantes.

"te encontré"

Y tan rápida como un relámpago, salir disparada en esa misma dirección, haciendo que alcanzara velocidades estrepitosas, casi rompiendo la barrera del sonido mientras esa misma voz, tan tierna como la de una joven doncella, pero, con una frialdad escalofriante murmurara para sí misma.

"han pasado siglos… fuimos separados luego de aquella lucha… pero hoy… volveremos a reunirnos mi querido lobo, solo espera, dentro de poco, este y todos los mundos han de recordar el porque no se meten con nosotros, porque es mala idea entrar en un combate con…."

El santo de los filos.

YYYYYYYYYYYYYYY corten.

UUUUUUUUUUUUUUUUUUUUF, no saben cuanto me eh emocionado de haber escrito este capítulo, y, 2 CAPITULOS EN TAN POCO TIEMPO? Bueno, mi musa me ah tratado bien realmente, además, quería dejar esta nota por algo importante, en unos capítulos atrás, se me dejó el comentario de que esperaban que Edrubain pudiera recuperar su brazo…. Bueno… solo diré que, por ahora, le daré algo mucho mejor que eso.

Como será la forma de ser de Manhorod? Como será la siguiente pelea? Acaso será que algún día veremos a Edrubain luchando con todo su potencial a full?, Será que las victorias serán tan fáciles como la de este capitulo? PORQUE HAGO ESTAS PREGUNTAS?

Descúbranlo en el siguiente capitulo de…. UN NUEVO INICIO, métele la outro XD.

Silver, Fuera.