Disclaimer: Los personajes, lugares y hechizos son propiedad de J.K Rowling, a menos de que se especifique lo contrario. No hay retribución monetaria con la traducción y publicación de esta historia.

Traducción autorizada de Hotel por susane en AO3


CAPÍTULO XII


Harry cambió.

El que solía ser el hombre que amaba salir con amigos y sonreír, se marchitó, dando paso a alguien que había convertido el Departamento de Aurores en su segundo hogar, mientras repasaba incontables informes de los Malfoy sólo para encontrar una excusa para inspeccionar su Mansión o contactar con Draco... no, Malfoy.

Cuando no estaba obsesionado con el rubio o su familia, estaba investigando diferentes casos para poder alejarse de la verdad. Alejarse del piso vacío.

Sus amigos sabían que el viejo Harry seguía allí, pues de vez en cuando parecía olvidarse del hombre al que amó durante tanto tiempo. Claro, estuvieron juntos sólo unos pocos días, pero la misma Hermione dijo que ellos habían estado casi tonteando alrededor del otro durante siete años.

Sus amigos trataban de ayudar. Luna y Neville lo visitaban día por medio, pero él no los dejaba entrar. Ron intentaba llevarlo a ver el partido de su equipo favorito de Quidditch, y Harry se sentía fatal por la fortuna que costaba cada entrada. Hermione incluso le hizo un pastel y... para ser honesto, era una cocinera horrible.

Nada parecía ayudar. Harry quería volver a la normalidad y encontrar a alguien nuevo. Olvidarse de la belleza rubia que le gustaba sostener, que le encantaba besar y estaba desesperado por envolver sus brazos.

Pero Draco no respondía a sus lechuzas, las chimeneas de la mansión no lo dejaban entrar... y, demonios, incluso trató de encontrar su número de teléfono, sólo para descubrir que no tenía un teléfono celular... por supuesto, ¿qué Malfoy tendría un dispositivo muggle en su casa?

Un mes había pasado... o tal vez dos, Harry no podía estar seguro. De cualquier manera, se encontró en el mismo hospital que aún despertaba esos horribles recuerdos dentro de él, sólo que esta vez estaba aquí por una razón completamente diferente.

—Vamos Harry, pareces una criatura antigua...

— ¡Cállate Ron!

Ron estaba conteniendo su risa… apenas. Harry tenía dos cuernos asomando de su frente y con su cara de malhumorado parecía un demonio muy... inusual.

—Esta es mucho mejor… ¡pareces una vaca! Mooh

Ron estaba básicamente sosteniendo su barriga por los calambres mientras Harry gruñía y caminaba más rápido para llegar al segundo piso: "Centro de asesoramiento para casos inusuales y maldiciones".

—Oh Dios mío, ¿alguna vez te detendrás? —Harry trató de enojarse lo suficiente, intentando no sucumbir a las contagiosas carcajadas.

Mooh… Oh, está bien —Ron suspiró— Wow Harry, no me reía tanto desde que era un niño. Oh, sí, desde esa vez que Percy se estrelló contra un árbol con una escoba. —Ron volvió a reír.

Harry se frotó sus ojos cansados y miró a su amigo.

—Ron, creo que iré allí sin ti, ¿vale? Tal vez me encuentre con tu madre allí; oí que necesitaba preguntar sobre una medicina para Fleur.

—Sí, ella no puede viajar mucho ya que está muy embarazada —Ron finalmente se calmó, aunque su boca todavía estaba curvada en una sonrisa—. Está bien, está bien. Ya me voy… —lo miró una vez más, y luego se puso a reír de nuevo.

—Oh, el que se va soy yo. —dijo Harry poniendo los ojos en blanco y entrando en un ascensor. Un hombre más bajo estaba parado al lado del panel de botones, así que Harry le pidió que pulsara el que tenía su departamento y las puertas se cerraron. Podía subir las escaleras, pero el edificio era un poco complicado y no estaba de humor para correr riesgos.

—Eh… —el hombre tosió, lo que hizo que Harry le mirara— Disculpe…

Oh, aquí vamos de nuevo, pensó Harry. Hoy casi diez personas lo habían detenido para preguntarle sobre sus cuernos, ¡sobre sus estúpidos cuernos! ¿Por qué ese cabrón de la redada le había maldecido para que tuviera cuernos? ¿Para humillarlo?

— ¿Sí?

Aparentemente su voz fue mucho más dura de lo que pensó porque el otro retrocedió un poco. El hombre tenía el pelo corto y rubio, pero no tan rubio como el de Draco. Estaba bien afeitado y se podía ver que detrás de la camisa de aspecto fino, tenía que tener unos músculos trabajados. Le recordaba al rubio, pero Harry no pudo evitar el signo de decepción cuando no se encontró con ojos grises, sino marrones.

Pero él era algo... agradable. Sintió un suave cosquilleo en la boca del estómago, que no era nada comparado con la ola de necesidad cuando veía a Draco.

—Bueno, para estar seguro… —continuó el hombre— ¿eres Harry Potter?

Mejor aún, otro fanático…

—Sí...

—Oh, no te preocupes. No quiero un autógrafo. —rio el hombre y Harry de repente pensó que le gustaba ese sonido... casi, pero no tanto como la risa de Draco... ¡Maldita sea, deja de pensar en ese imbécil!

El otro extendió su mano.

—Soy Mark. —Harry aceptó su mano y ambos se sonrieron cuando de repente las puertas se abrieron.

—Oh, —Harry se excusó— este es mi piso. Eh... iré a quitar esto. —señaló sus cuernos y se rio.

—Sí, deberías —se rio Mark—. Bueno, señor Potter, no tengo otros pacientes, así que no tardará mucho. Adelante —invitó, con un gesto de la mano.

Los ojos de Harry se abrieron de par en par y dio un grito de sorpresa.

— ¿Eres el Sanador Smith?

Mark asintió con la cabeza.

—Ahora vamos, deberíamos deshacernos de esos, ¿no? Apuesto a que recibes muchas miradas raras. —el Sanador señaló hacia, lo que se suponía, su consultorio.

Resultó que el señor Smith o Mark, el hombre insistió en ese nombre, era un tipo bastante atractivo y divertido. Pronto prescribió dos pociones para ayudar a que los cuernos desaparecieran de su cráneo, pero incluso entonces Harry se quedó más tiempo para charlar con el tipo.

Pero todo terminó pronto pues Mark tenía que trabajar. Sin embargo, antes de que Harry se diera la vuelta para salir, el hombre le dijo:

—Eh, ¿te gustaría salir un rato?

Antes de que su mente se perdiera en su nueva filosofía de que no podría salir con nadie a menos que fuera Draco, Harry se permitió observar al sanador y recordarse que hacía dos meses que no tenía una cita. Claramente él seguía soñando con el cuerpo, la cara y los ojos de Malfoy, pero esta vez, Harry quería darse la oportunidad.

Se pasó una mano por el pelo y sonrió.

—Sólo si estás libre hoy a las seis.

La cara de Mark se iluminó como si su sueño se hubiera hecho realidad.

Como la de Draco cuando atendía a sus clientes en el hotel... excepto que Harry nunca más lo experimentaría de Malfoy, ¿verdad?

—Seguramente puedo hacer eso... Así que, ¿nos vemos por aquí cerca?

El moreno asintió y se fue.


Harry no estaba seguro de qué pensar de todo esto. Estaba acostado en la cama, mirando hacia el techo, pensando en lo que acababa de pasar. Nunca había sido ese tipo de hombre al que le gustaban los rollos de una noche.

Tal vez esa era una de las razones por las que estaba desnudo junto a su Sanador por segunda vez esta semana. Así que, naturalmente, se podría decir que estaban saliendo. Entonces, ¿por qué Harry estaba tan molesto? Quería seguir adelante, quería olvidar, pero al mismo tiempo esperaba que Mark lo viera sólo como un polvo ocasional.

¿Cómo es que terminó así?

En un momento estaba bebiendo en un pub con un hombre pálido, como Malfoy, estaban hablando y de vez en cuando tenían que soportar algunos silencios incómodos. Para Harry eran incómodos. Mark probablemente pensaba que esos momentos eran signos de amor o de necesidad, pero para Harry... Él sólo miraba su cuerpo, recordando el que perdió y tratando de evitar esos ojos que siempre rompían sus pequeñas fantasías.

¿Y qué pasó después de su visita al pub? Fue arrastrado por un beso feroz, sintiendo cómo el hombre se aferraba a su pecho, desesperado por la fricción o el tacto. No mucho después de esa sesión de besos, Harry se encontró en el piso de Mark.

El sexo no fue tan malo como para que le hubiera resultado difícil y las dos veces siguientes fue más o menos lo mismo. Mark inclinado sobre el sofá mientras Harry estaba de pie detrás de él, entrando y saliendo de su cuerpo a un ritmo constante y duro. ¿Pero qué fue lo mejor para el moreno? El sólo ver la parte de atrás de su cabeza y no tener contacto visual.

Aunque los hombros del hombre eran un poco demasiado anchos y su culo no era tan redondo y blando como el de…

— ¿Estás bien? —susurró una voz somnolienta.

— ¿Hmm?

—Harry, sé que hemos estado juntos por sólo una semana, y no te conozco mucho, pero... puedo ver que algo te ha estado molestando. —Harry echó un vistazo al Sanador. Naturalmente no podía decirle que cada vez que se veían, follaban o se besaban pensaba en una persona completamente diferente.

Se volvió para enfrentar a su... ¿novio? ¿amante? ¿Qué? De cualquier manera, sonrió, o al menos intentó sonreír.

—Es sólo que... —empezó— ¿alguna vez dejarías a alguien que amas de un día para otro, sin ninguna explicación?

Mark parecía sorprendido, pero respondió de todos modos.

—Si lo amara de verdad, entonces no —el silencio que Harry odiaba tanto se extendió de nuevo. Harry quería llorar. Quería gritar, pero antes de hacerlo, Mark continuó: —. Pero ya sabes, no es que sepa mucho, ya que mis padres están muertos y no tengo otra familia aparte de mis primos, así que soy relativamente libre y solo, pero tuve pacientes cuyas familias hicieron de sus vidas un infierno y... De todas formas, ¿por qué lo preguntas?

—Sólo me pregunto... —sus ojos se encontraron, estaban cerca el uno del otro, podían oler la mezcla de menta y limón de Harry y el olor estéril de hospital y café de Mark.

Harry sabía que era un momento en el que normalmente se inclinaría y besaría al otro hombre, pero tenía tantas cosas en la cabeza.

¿Por qué empezó esto si no estaba preparado para una nueva relación?

¿Por qué usaba a este hombre para fantasear con su ex-pareja?

Y... ¿por qué extrañaba tanto a Draco?

Antes de que sus labios se encontraran con la piel suave del otro, se levantó y empezó a recoger su ropa. La encontró en poco tiempo, ya que se habían desecho de ella rápidamente antes. Era bastante incómodo ver cómo se desnudaban, él prefería la acción desordenada y descontrolada, de la que él y Draco eran maestros.

— ¿Vas a salir tan tarde?

A Harry le dolía el pecho; nunca había querido usar a alguien como lo acababa de hacer con Mark. Se sentía horrible.

—Sí... tengo que ir a un sitio temprano, no es porque-

—Oye —le cortó el hombre—, está bien, Harry... ¿así que mañana en el hospital? Estoy trabajando hasta las cuatro.

Con un simple asentimiento, se puso la camisa y se Apareció a su piso. Deseaba que Ron estuviera allí para que le diera un buen puñetazo por lo que había hecho.


—Ahora, ¿quién carajo va a una cita con un ramo de rosas? —preguntó Ron mientras escoltaba a su amigo frente a San Mungo. Por supuesto que sus amigos sabían lo de su nuevo "novio", si se podía llamar así. Fueron bastante comprensivos y estaban más que felices de escuchar que Harry estaba siguiendo adelante.

Uhg, Ron, por favor, no es... —Harry suspiró mientras cerraba los ojos para calmarse. No le gustaba esto. Odiaba hacer esto. Esperando el momento adecuado, cuando Ron saqueó su bolso buscando su receta médica, Harry susurró en voz baja: — Voy a romper con él.

Ron le disparó una mirada mortal.

— ¿Qué?

Harry miró hacia abajo.

—No puedo hacer esto. Cada vez que estoy con él yo… estoy pensando en Dra-Malfoy.

Las manos del pelirrojo se movían, y Harry supo que su amigo estaba luchando contra el impulso de golpearlo directamente a la cara o estrangularlo hasta la muerte.

—Así que... ¿lo estás usando como una figurita del estúpido Hurón? ¡Harry, por el amor de Dios, tienes que superar al bastardo! Quiero decir... era agradable ser su amigo y todo eso, pero... él no había cambiado. —la mezcla de decepción y rabia hizo que Harry mirara a su mejor amigo con sorpresa.

—Ron, Mark es un gran hombre, es divertido y todo eso, pero... me recuerda demasiado a él —tomó el brazo del otro—. Juro que lo superaré tarde o temprano, ¿de acuerdo?

Ah… no puedo creer que sigas siendo tan posesivo. Haz lo que quieras, Harry, pero tarde o temprano tendrás que olvidarte de él.

—Ya lo sé.

Hablaron un rato y Ron fue a ver a su Sanador, pues ¿quién hubiera pensado que el pelirrojo estaría hechizado con pelo rosa por todas partes?

Harry entró al ascensor, cambiando su peso de un pie a otro. No le mintió a Ron. Durante la semana había visto a Mark dos veces en cada una de sus citas, terminando con un buen sexo. Una vez se encontraron accidentalmente en el Ministerio y fueron a cenar a un restaurante demasiado caro.

Pero Harry no podía dejar de notar que el hombre elegía vino tinto con su ensalada de mariscos; Draco decía que el vino blanco iba mejor con los mariscos. Mark se había decidido por la sopa de cebolla francesa que era demasiado olorosa para el gusto de Harry; Draco siempre había dicho: "Me encanta la sopa de cebolla francesa, pero para evitar el olor, usa un encantamiento refrescante en tu boca, es lo menos que puedes hacer por tu pareja".

Y el postre... uhg, Harry todavía recordaba cómo Mark trató de alimentarlo con su pastel de cereza. El tenedor estaba demasiado lleno y cuando llegó a su barbilla... cayó justo sobre su camisa de cachemira.

El ascensor se detuvo. La primera puerta a la izquierda estaba medio abierta así que él preparó las flores y respiró hondo...

Hagámoslo rápido.


Y rápido fue...

Justo después de entrar en su oficina, se encontró con unos ojos demasiado familiares y muy grises. Cuando los había visto en Hogwarts, se había sentido molesto y cansado del mocoso rubio. En sexto año, le había hecho levantar una ola de excitación en su interior porque, para ese momento, ya estaba básicamente poseído por el imbécil. Durante su estancia en el hotel, se había alegrado de ver esos ojos mirándole con el mismo amor que él.

Ahora, por primera vez, se sentía enojado.

— ¿Tú?

Draco salió con un papel y una dosis de medicina que le dio Mark. Una vez que vio a Harry mirándolo, furioso y confundido, sus ojos se abrieron de par en par.

—Oh Harry —la voz de Mark llegó desde atrás—, pensé que nos encontraríamos esta tarde, son sólo las tres.

Harry echó un vistazo al hombre de la túnica blanca. Mark estaba arreglando sus archivos y no tenía ni idea de lo que hacía que Harry pareciera que acababa de ver a Voldemort de nuevo.

Draco usó el momento de silencio y se escabulló alrededor del moreno. Caminó… no, corrió por el pasillo, pero no se alejó lo suficientemente rápido.

Justo cuando doblaba la esquina, un par de manos fuertes le sujetaron los hombros y lo empujaron contra la pared.

El lugar estaba tranquilo y vacío, Harry sabía que Mark probablemente vendría tras ellos, pero lo más recomendable en ese momento, era que se hubiera quedado esperando.

— ¡Déjame, Potter! —el rubio gritó, su pecho elevándose y bajando por el nerviosismo. Harry tomó muy en cuenta ese gesto— ¡Me haces daño, idiota! —sólo entonces Harry se dio cuenta de que apretaba al rubio tan fuerte, que probablemente quedarían moretones en la delicada piel. Inmediatamente soltó sus manos, pero aun así acorraló al hombre; esta era su oportunidad, tal vez su única oportunidad, y no la iba a perder.

—Lo siento —dijo Harry—, pero, ¿qué carajos pasa, Draco?

— ¡Que creo que todos los hombres que casi me amputan las manos son unos imbéciles!

Frunciendo el ceño, golpeó la pared junto a Draco.

— ¡Sabes exactamente de lo que estoy hablando! Me dejaste y... ¡y nada! ¡No dijiste por qué o de quién fue la culpa! ¡Nada!

Draco miraba nervioso a su alrededor, pero, aun así, habló:

— ¿Y qué? ¿Eres mi maldita madre o qué? ¡Sigue adelante!

Harry respiró hondo y miró a Draco con cansancio, estaba tan harto de todos los secretos.

— ¿Es eso lo que quieres?

— ¿Eh?

—Pregunté si es eso lo que quieres, Draco. Podría olvidarme de ti, del Hotel y de nosotros. Podría reemplazarte con alguien que me apreciara más. Alguien que nunca me cambiara por su ex novio. O podría salir por ahí. Mi nombre es suficiente para meter a cualquiera en mi cama, hombre o mujer no importa. Puedo follar siete días a la semana, veinticuatro horas al día y cada vez con alguien diferente, borrándote de mi mente. ¡Así que te pregunto si eso es lo que realmente quieres!

La mirada gris titubeó. Harry lo miró, buscando un atisbo de celos o tristeza.

Y fue exactamente lo que encontró. Vio que las lágrimas bajaban por las pálidas mejillas, vio su respiración haciéndose cada vez más temblorosa y sus piernas tambalear. Draco sollozaba suavemente, y todavía mirando de izquierda a derecha, casi se desplomó en los brazos de Harry.

Harry no retrocedió, sabía que Mark podía verlos, pero de alguna manera, sostener a Draco parecía mucho más importante que cualquier otra cosa en el mundo.

Abrazó al hombre pálido y apoyó su barbilla en su cabeza, dándose cuenta de que Draco estaba mucho más delgado, casi enfermizamente delgado. Sus ojos se veían cansados y los círculos oscuros debajo de ellos no favorecían a su belleza. Se veía peor que el día de su juicio.

Con una voz suave, Harry susurró:

—Salí con un hombre —Draco se puso tenso—, pero tú no dejabas de reventarme la cabeza. Te extrañé mucho. Traté de contactarte de todas las maneras posibles. Pensé que te había perdido.

—Harry...

—Todos te echamos de menos. Draco, has cambiado y-

De repente escucharon pasos, alguien estaba caminando en su dirección. Justo antes de que Draco se secara los ojos y se pusiera su "máscara" de nuevo, enterró su cara en el pecho de Harry y susurró con voz desesperada:

—Ayúdame, Harry. Él tiene a mi madre como rehén. Ayúdanos antes de que sea demasiado tarde, lo quieren muerto... te amo.

Con eso lo alejó. Jeremy apareció justo a tiempo para ver su pequeña acción y se acercó al rubio, molesto, pero claramente satisfecho por la forma en que Draco miraba fríamente a Harry.

—Te lo dije, Potter. Se acabó lo nuestro, me casaré con Jeremy.

Este último sonrió y tomó la mano de Draco, acariciando su muñeca con lentitud mientras hablaba:

—Oh Potter, ríndete. Vamos, cariño. Tu padre te está esperando.

Se suponía que Harry tenía que enojarse... o al menos sentirse confundido. Entonces, ¿por qué estaba tan emocionado y feliz de escuchar esas palabras?


...


Nota:

Harry, ¡apresúrate! ¡Es hora de que vayas al rescate!

¡Gracias por leer!