Aclaraciones: Sin POV definido

Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial

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Disfruten la lectura

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Capítulo 22. Complicación

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Los meses fueron avanzando de a pocos, los bebés eran extremadamente calmados y de hecho eran contadas con los dedos de una sola mano las veces que lloraban.

Uno: Estaban despiertos y ni ella ni Neji estaban presentes en la estancia, desde recién nacidos habían hecho notar que odiaban estar sin la presencia de alguno de sus padres

Dos: ¿Había algún bebé en el planeta que no llorara por hambre?

Tres: Obviamente, necesitaban un cambio de pañal

Cuatro: Estaban acostados en cuna separada

Sí o sí dormían en la misma cuna, las veces que ellos habían intentado que durmieran en cunas diferentes obtuvieron como resultado un llanto imparable que les dejó claro que no era la mejor de las ideas, por consiguiente los acostaron uno junto al otro y los gritos desesperados se detuvieron de inmediato, así que no luchaban contra la corriente y por el bien de su propio sueño lo permitían. Por lo general les gustaba estar juntos, pero podían separarlos siempre y cuando tuvieran al otro alzado, eso lo habían comprobado un día que ella estaba descansando y Neji fue quien se levantó a darles el biberón, tomó a Hiromi para ir a la cocina y alimentarla, no hubo lágrimas ni escándalo, así que era un nuevo aprendizaje, podían separarlos siempre y cuando los tuvieran en brazos, lo que no variaba es que lloraban al tiempo.

Hinata se había marchado a Suna un mes después del nacimiento de los pequeños, ella pasaba sus días en casa la mayor parte del tiempo, entretenida con atender a sus hijos que sin duda estaban creciendo a una velocidad increíble.

El día que cumplieron un año por presión de sus amigas realizó una sencilla reunión en su casa con sus amigos presentes, ni Neji ni ella tenían muchos ánimos de hacer algo grande. Además que esa fecha hubiera llegado marcaba que ella volvía a ser una kunoichi en servicio activo, estaba en parte emocionada por poder volver a su vida anterior y tener misiones, pero a la vez no quería tener que separarse de sus hijos. A pesar de no ser una mujer vanidosa ni que se preocupara mucho por su figura, le gustaba ver en el espejo que su cuerpo de antes del embarazo había regresado tan solo cuatro meses después del parto. No le había contado al Hyūga pero más de una vez había regresado a casa después de un paseo por el parque riéndose porque se cruzaba algún shinobi desconocido que le coqueteaba mientras le decía que la acompañaría a dejar a los bebés con sus padres para que salieran, al principio se lo había tomado como una broma pero entre más veces le pasaba más se daba cuenta que realmente no le creían que los hijos eran suyos pues era joven para ser madre, aclaraba con una sonrisa que eran suyos y que obviamente vivía muy feliz con el padre de estos, quitándoselos de encima.

- ¡Sakura! Menos mal pudiste venir ¡me salvaste la vida! — estaba a las carreras pues tenía su primera misión programada y el tiempo se le había pasado volando — te juro que hablaré en la guardería al regresar para poder llevarlos la próxima vez — se le había olvidado por completo que para que sus hijos fueran recibidos en la guardería debía llenar unos formatos y esa mañana antes de salir se había dedicado a hablar con sus bebés para explicarles que se quedarían con una amiga de ella y que por favor fueran juiciosos, ellos lloraban y ella hacía lo posible por no hacerlo también. Odiaba el tono de bebé, así que siempre les hablaba como si fueran pequeños adultos y ellos la veían como si la entendieran, o eso quería creer

- Tranquila Tenten, puedo hacer esto hoy porque tengo el día libre — la ojijade sonrió para tranquilizarla — ahora dime ¿tienen alguna alergia alimentaria o a algún medicamento? — ella negó con la cabeza — ¿algo importante que deba tener en cuenta?

- Duermen en la misma cuna, no intentes algo diferente o te dejarán sorda con su llanto. Todo lo de aseo está en el mueble blanco de la habitación y en la cocina en la gaveta superior izquierda está la fórmula y en la nevera su papilla — no recordaba nada más pero igual la acompañó hasta el cuarto

- Vaya, cada día están más grandes — la llenaba de cierto orgullo maternal escuchar eso, y eso que su amiga los había visto unos días atrás en la celebración — definitivamente son la viva imagen de su padre

- Así es — observó el reloj una última vez antes de despedirse y salir a correr o le llamarían la atención por llegar tarde

Mientras cumplía la misión de clase C, escoltando a un joyero de posibles ladrones por el camino, cosa que dudaba fuera a pasar, dejó que su cabeza divagara un poco en sus recuerdos. Era imposible no reírse al pensar en esa mañana en el hospital cuando se enteró que estaba embarazada y le gritó a Neji que no lo quería en su vida y que ella no le diría a nadie que él era el padre. Pero sus hijos tenían los ojos blancos cómo él, tenían el cabello castaño oscuro y no chocolate cómo él, y todos en la aldea sabían que el único Hyūga con el que ella se relacionaba y hablaba porque era su compañero de equipo era él, no había que ser un genio cómo él para poder deducir que efectivamente era el padre. A pesar de todo a veces le daba la sensación que un día despertaría en el hospital y descubriría que todo había sido una fantasía, despertaría para volver a encontrarse con el cubo de hielo Hyūga, y todo volvería a ser como antes.

Cuando regresó en la tarde se detuvo primero en la guardería para solucionar el pendiente con eso la próxima vez que tuviera una misión no tendría problemas, y luego paró en la tienda para comprar un tarro de umeboshi y llevárselo a Sakura en agradecimiento por ayudarle a cuidar a sus hijos. Escuchó que no habían llorado más que por el motivo dos y tres, de resto habían estado calmados. Decidieron salir a dar una vuelta, así que metió a los pequeños en el coche doble y sin ninguna prisa se fueron a caminar por la aldea, disfrutando un helado sentadas en el parque mientras ella notaba que sus hijos fijaban su atención en unas aves que sobrevolaban por el lugar. De nuevo volvió a pensar en Neji y cómo antes él solía decir que envidiaba el volar de los pájaros y que estos pudieran ser libres.

Un extraño presentimiento se instaló en su pecho con ese pensamiento, pero sacudió la cabeza para alejarlo, al despedirse de Sakura la tarde casi finalizaba. Giró en la esquina de la calle que daba a su casa y se quedó congelada ante la imagen que veía, Neji estaba en la puerta de la vivienda hablando con Hanabi, su expresión dejaba claro que estaba molesto y aunque no escuchaba gritos, estaba discutiendo. Respiró profundo antes de retomar sus pasos pero de forma lenta, en el momento que ellos sintieron su presencia se quedaron en silencio de forma automática, la joven agachó la cabeza lo suficiente para ver dentro del coche y sonreírles a los pequeños antes de ignorarla e irse.

- Neji — fue su saludo pero no se dijeron nada más

- No sabía si ya habías regresado de tu misión, estaba por ir a la guardería a buscarlos — habló él, rompiendo el tenso silencio que se había instaurado

- Olvidé llenar un formulario y no los pude llevar hoy — no lo estaba viendo, su mirada todavía estaba clavada en la espalda de Hanabi que cada vez estaba más lejos — ¿Qué estabas discutiendo con tu prima?

- Pasa, te lo explicaré todo pero no en la puerta — abrió, haciéndose a un lado para que ella pudiera entrar primero — es importante que podamos hablar con calma — su voz era fría y ella solo sentía el miedo recorrerla. Los metió a la cuna y dio un biberón a cada uno de los niños y solo tras estar segura que se habían quedado dormidos se sentó en uno de los muebles, él estaba esperándola con un aura extraña rodeándolo — quieren sellar a los niños — soltó sin más y antes que ella preguntara, para una conversación que empezaba

- ¡¿QUÉ?! — por un momento temió haber despertado a los bebés

- Hanabi me buscó unos días después del parto — confesó, eso no se lo había contado antes — Hiashi exige que los niños sean sellados cuando cumplan cuatro años y quiere que regrese a vivir a los terrenos

- ¿Perdiste la cabeza? Eso no va a pasar

- Tenten...

- ¡NO! Neji, no voy a permitir que sellen a mis hijos

- Son las reglas del Clan, soy miembro del Bouke y por lo tanto ellos también

- ¡Pero tú abandonaste a esa familia! ¡Tú mismo me dijiste que Hiashi te había expulsado! ¡Esas reglas ya no tienen porqué aplicarse a ti!

- Nadie abandona a la familia, cualquier persona de la rama secundaria que intenta abandonar a la familia es asesinada pues no pueden permitir que el byakugan salga de allí. Por eso tenemos el sello — su voz era seria — Hiashi espera que yo vuelva voluntariamente, por eso no ha intentado nada hasta el momento

- ¿Es una amenaza?

- No lo sé

- Neji, me importa un soberano pepino las reglas de tu estúpido Clan. Mis hijos no pertenecen a esa familia y no van a ser sellados

- Son mis hijos también, el patriarca no se detendrá hasta recuperar lo que le pertenece y sellar su dojutsu

- ¡NO! — ella gritó de nuevo — ya te dije muy claramente que a MIS hijos no los van a tocar unos desgraciados como esos ¿entendiste? — él guardó silencio mientras su interior se debatía. Cuando había escuchado que lo querían de regreso se alegró, no podía negar que le llamaba la atención saber que era aceptado nuevamente, pero por otro lado él tenía su propia familia y sus decisiones no lo afectaban solamente a él. Su voz interna le decía que Tenten tenía razón ¡al diablo las reglas del Clan! Él quería por encima de todo que sus hijos estuvieran bien, felices y en paz, pero sabía que mientras no tuvieran el sello eso iba a ser difícil, y si tenían el sello no iba a ser difícil, iba a ser imposible ¿cómo ser feliz cuando se tiene un letrero que significa sirviente en la frente? ¿cómo volver a verlos a los ojos si permitía que eso les pasara? — óyeme muy bien, Hyūga — la voz de Tenten tenía una calma que helaría a cualquiera y que lo asustaba cuando volvió a hablar — voy a decirte esto una sola vez y más te vale que lo recuerdes por el resto de tu vida — lo señaló — si lo que deseas es volver al Clan, hazlo. No te voy a reprochar nada si eso esa es tu elección pues fin de cuentas es tu familia, te lo dije el día que nos enteramos de mi embarazo, vete tranquilo que yo puedo cuidarme sola, lo hice por mucho tiempo y puedo volver a hacerlo, los sacaré adelante por mis medios — no solo eran las mismas palabras de tiempo atrás, era en el mismo tono que indicaba que no mentía — pero ten presente que a MIS hijos no te los vas a llevar, una estúpida regla no los tocará. Haz lo que quieras o creas más conveniente, pero decide solo por ti — se puso de pie y cuando él intentó decir algo no se lo permitió — ¡A MIS HIJOS NO LES VAN A HACER ESO! — se fue de la sala y la escuchó mover varias cosas a lo lejos y al regresar pudo ver que los niños estaban de nuevo en el carrito además que ella tenía una maleta

- Tenten... — la llamó pero ella no detuvo su caminar a la puerta

- Te dejo solo — por un momento frenó y se giró para dejar el pequeño objeto sobre la mesa — nunca necesité que me dieras esto — era el anillo — volveré en la mañana, espero tengas una decisión para esa hora

No dio un portazo, pero en su mente se sintió como si sí lo hubiera hecho. Se quedó quieto incapaz de moverse, se sentía menos que una cucaracha en ese momento y por primera vez desde que había recibido el sello pudo sentir sus ojos humedecerse porque quería llorar.

No hay ningún nuestro Neji, así como nunca hubo ningún nosotros. Sé cuidarme sola, lo he hecho desde hace mucho tiempo y voy a seguir haciéndolo. Tranquilo, vete que nadie sabrá que eres el padre ni mucho menos pienso pedirte nada. Adelante, lárgate y vuelve a esconderte mientras finges que nada pasó

Esa discusión volvía a su cabeza, porque esa frase final resumía lo que pasaría si él decidía irse. Sería como si nada de lo que había ocurrido ese tiempo que llevaban juntos hubiera pasado, ni su relación, ni sus hijos, ni nada, sería de nuevo él solo a la merced de lo que el Clan quisiera hacer de él. Se levantó y observó la habitación infantil, desde que habían nacido Tenten había demostrado ser una madre completamente protectora y como tal velaba que nada lastimara a sus hijos, y ahora no dudaba en hacerlo a él a un lado al presentir que el peligro podía provenir de su decisión. Estaba fallando a la promesa que le hizo tiempo atrás de cuidarla, de cuidarlos, pero también sabía que contrario a él, la castaña tomaba esa decisión así de fácil porque oficialmente ellos nunca habían vuelto a hablar del matrimonio, era un tema que se había escurrido entre su falta de tiempo y otras ocupaciones, y que ahora lo tenía en esa encrucijada.

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En algún punto de este mes tengo que subir un capítulo más en la semana, con eso consigo terminar de publicar la historia en febrero.

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Por si acaso les recuerdo que los reviews siempre son bien recibidos (y que me motivan un montón a seguir escribiendo) y que pueden ir a darse una vuelta por mi twitter (idamariakusajis)

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Att: Sally K