Capítulo 9

Lucy les había pedido a todos, a excepción de Jellal y Erza, reunirse en la madrugada.

—¿Ya están todos?

Preguntó Lucy en un susurro, no quería despertar a su amiga, ya les había costado salir de la habitación sin que ella se diese cuenta.

—¿Qué es eso tan importante que tenías que decirnos como para reunirnos a esta hora Lucy? —dijo Natsu imitando su tono.

—Los reuní porque Erza y Jellal necesitan nuestra ayuda.

—¿Está todo bien con ellos? —intervino Mirajane.

—Sí, están bien, bueno no exactamente pero sí. El punto es que necesitan nuestra ayuda y como buenos amigos que somos se la daremos, dándoles un empujoncito.

Todos miraban a Lucy sin entender a lo que se refería y ella lo entendió al ver sus expresiones.

—Uniremos a Jellal y Erza —aclaró.

—¿Por qué haríamos algo así? —dijo Luki —si esa diosa de mujer me puede tener a mi.

—No lo creo Luki —dijo Ultear. —Yo te apoyo Lucy, en todo el tiempo que llevo de conocer a Jellal te puedo decir que le ha gustado Erza por años pero nunca ha intentado algo con ella.

—Erza también está así —dijo Mirajane. —Tal vez sí necesiten un empujoncito.

—En ese caso, sí Erza es feliz con eso ¡cuenta conmigo Lucy! —dijo Natsu emocionado.

—Yo también te apoyo Lucy —dijo Gray —¿Qué es lo que tenemos que hacer?

—Gracias chicos —dijo Lucy

Comenzó a contarles con lujo de detalle su astuto plan mientras todos la escuchaban atentos.

Todos se escurrieron de vuelta a sus habitaciones, Lucy y Mirajane fueron las últimas en subir, se habían quedado hablando un rato más sobre el plan en caso de que tuviesen que tener un plan B, pero el sol no tardaba en aparecer por lo que después de una breve charla decidieron regresar a la habitación. Ambas entraron a la habitación con cautela para evitar despertar a Erza.

—Lucy, Mira —la voz de Erza las hizo sobresaltar —¿Qué hacen despiertas a esta hora? —dijo desde la comodidad de su cama.

—En el baño —dijo Mirajane.

—Fui a beber agua —dijo Lucy casi al mismo tiempo.

Erza se quedó viéndolas un momento, pese a que Mirajane estaba tan tranquila como siempre tenían suerte de que la escasa luz no le permitiera a Erza ver el nerviosismo de Lucy. Pero aún así Erza ya sospechaba algo, los murmullos que la habían despertado no eran los de Lucy o Mirajane, sino los de Juvia a los que no le habría puesto importancia de no haber escuchado "¿y sí Jellal—sama se opone?", eso era algo que no le había agradado.

—¿Qué les parece si vamos a dormir? —dijo Mirajane nada intimidada por la mirada acusadora de Erza.

—Sí —secundo Lucy mientras fingía un bostezo intentando imitar la tranquilidad de Mirajane.

Por fortuna para ellas, Erza ya no indago más y lograron retomar su sueño.

A la mañana siguiente todos habían bajado a almorzar a excepción de Jellal y Melody, quién pondría en marcha la primera parte del plan. Ambos hablaban en la habitación.

—Entonces… ¿lo vas a intentar?

—Melody…

—Vamos Jellal, la amas desde hace mucho tiempo ¿por qué no quiere intentarlo?

—Lo sé… te juro que pensé en intentarlo pero ¿qué tal si no puedo hacerla feliz? No soy el hombre indicado para ella, merece a alguien mejor que yo.

—Pero Jellal ¡tú la amas! no puedes solo esperar a que se valla con otro hombre así como así. Tu vales mucho, sobretodo para Erza, siempre estuviste ahí para ella.

—Pero Melody ¿y sí ella no me acepta? no podría soportarlo… de ser así… —sacudió la cabeza —No, no quiero ni pensarlo, no podría tolerar el volver a echarlo a perder, si eso pasa...

Erza se dirigía al baño, pero en su camino escuchó dos voces saliendo de la habitación de Jellal, por lo que se asomó por una pequeña abertura en la puerta, le había ganado la curiosidad, pero no tardó mucho en arrepentirse.

Erza y yo nunca estaremos juntos…

Sintió como si la hubiesen apuñalado en lo más profundo de su ser al escuchar a Jellal decir algo así, sin darse cuenta las lágrimas comenzaban a caer por sus mejillas, no le importó haber tropezado con la puerta solo quería salir de ahí, salió corriendo del lugar evitando a toda costa toparse con alguien. Quería estar sola.

—...y yo no quiero eso Melody, no quiero perderla. —dijo Jellal desconociendo que hace unos segundos atrás alguien le escuchaba tras la puerta. —Quiero estar con ella, lo deseo más que nada. Pero si para poder estar junto a ella implica que tenga que ser así como estamos ahora, no me importa mientras pueda permanecer cerca de ella.

Melody se molestó por la terquedad de Jellal, se paró frente a él y le dio una cachetada que ni él se esperaba.

—¿¡Qué acaso no lo ves Fernández!? ¡ella también te ama! ¡Ella estuvo esperando por ti y si no haces algo ya, termina perdiéndola para siempre! ¿¡Qué acaso no es eso lo que temes?!

Él estaba escéptico, nunca había visto a Melody reaccionar así, pero sabía que su amiga tenía razón, temía tanto perderla que creía que al hacer lo que hacía la mantendría cerca de él ¿Y si alguien más la enamorara? —comenzó a pensar. —¿Y si alguien intentaba alejarla de él de nuevo? nunca se le había pasado eso por la mente. Ninguno habló hasta que Melody estuvo más tranquila y decidió romper aquel silencio que en un momento se volvió algo incómodo.

—Lamento haberte dado esa cachetada —dijo casi en un susurro

—No te preocupes —sonrió cabizbajo —realmente lo necesitaba.

En ese momento la puerta se abrió de golpe, Lucy estaba en el umbral y parecía algo alterada.

—Chicos ¿han visto a Erza? no la encontramos por ningún lado.

—No —dijo Melody —no la he visto desde la mañana.

En ese momento entendieron que el plan de Lucy se había complicado. En cambio a Jellal se le vino algo a la mente, ese pequeño ruido en la puerta, al principio había creído que uno de los chicos había pasado y había tropezado, pero lo había escuchado justo en el momento en que dijo que él y erza nunca estarían juntos.

—¡Maldición! —se levantó de golpe —era ella.

—Jellal ¿a que te refieres? —preguntó Melody

Pero él no contestó, salió rápido del lugar repitiendo una y otra vez "¡Maldición! ¡Maldición! ¡Maldición!"

Había logrado salir de la cabaña sin que nadie la viera, corrió a través de la playa sin siquiera pensar a dónde se dirigía, solo buscaba ir a un lugar apartado y donde pudiese estar sola.

Llegó hasta donde sus piernas se lo permitieron. Había llegado hasta la cima de una pequeña montaña de rocas cerca de la costa. Se deslizó por una de las piedras y abrazó sus piernas. Nunca le había dolido tanto un par de palabras. comenzó a llorar. "Erza y yo nunca estaremos juntos…" aquella simple oración le daba vueltas en la cabeza. ¿Cómo había podido pensar que tal vez, solo tal vez, Jellal también la podría amar? ¿Qué algún día estarían juntos? Incluso había llegado a imaginar toda una vida junto a él. Pero ahora todo eso se había hecho añicos.

Muchas gracias a todos los que siguen leyendo mi fanfic ❤️