La pesada atmósfera llenó la habitación, mientras 3 chicos y 1 ajeno a su equipo de trabajo esperaban a que su amigo llegara. Sus corazones estaban llenos de preguntas... no podían creerlo. Ese artículo era una obvia estupidez.
La parte de dónde estaba Marinette era cierta, todos lo sabían. Y sin importar cuánto tiempo más pasara, sin importar lo mucho que esperaban a que Marinette formara parte de sus vidas otra vez, los ojos de Marinette seguían cerrados al mundo.
Alix sabía que Marinette estaba al tanto de todo lo que pasaba alrededor de ella, pero esperaba que esta vez su intuición estuviera errada. Sería lo mejor si Marinette no estaba al tanto de lo que pasaba, al tanto de nada...
Mientras que por Adrien... Alix veía a través de la fachada que había creado. Cada vez que hablaban sobre Marinette, los ojos de su amigo revelaban tristeza. No había forma en la que Adrien hubiera causado el accidente. Alix sabía los sobreprotector que Adrien era cuando se refería a Marinette. Él veía la batalla interna de su amigo, y... más importante... veía los sentimientos que Adrien trataba de reprimir. Quería ayudar a Adrien, pero sabía que no había nada que pudiera hacer. Adrien debía hacerlo él solo, estaba batalla debía pelearla a solas. Esta era su batalla. Y ella sabía que Adrien saldría airoso.
Pero ahora, con la prensa y el odio de las personas, Adrien no podía pelear sólo...y esta batalla es diferente de la batalla con sus sentimientos. En esta batalla, Alix decidió que estaría del lado de Adrien y lo ayudaría. Estaba segura que había alguien detrás de esto...alguien que estaba jugando sucio. Una criatura malvada que quería tener a Adrien.
Alix miró el reloj. Sabía lo difícil que le resultaría a Adrien ir a trabajar, pero esperaba que sería lo fuerte suficiente.
—Sabes que no puedes esconderte para siempre. —Chloé suspiró cuando vio a Adrien sentado en la silla de su departamento, con una distante y pensativa expresión en su rostro. Adrien a veces era molesto con su comportamiento. Era como un niño, podía ser egoísta y tonto, pero Chloé daría lo que fuera para que Adrien regresara a ser quien era.
Ahora con solo mirarlo, era suficiente para sentir dolor de cabeza.
—No estoy escondiéndome. —Sentenció y se puso de pie con expresión determinada. No podía hacer nada más, tenía que enfrentar el mundo. Tenía que salir y ser el objetivo de la prensa, del odio, de la especulación. No sabía si estaba listo para ello o si quería estar listo. Sin embargo, pasó de largo a Chloé y tomó su bolso.
Chloé... Adrien estaba muy agradecido con ella. Chloé decidió quedarse en su departamento y decirle que enfrentarían juntos lo que sea con lo que Adrien estaría peleando.
La verdadera amistad se demuestra cuando estás en problemas. Adrien sabía de este dicho y sabía que tenía verdaderos amigos. Al menos una real aparte de Nino.
Chloé miró el cansado rostro que Adrien estaba tratando de esconder. Pero Adrien lució bastante determinado.
'Adrien es fuerte. Lo es. El dolor fortalece. Él no fallará.' La rubia trató de calmarse con esos pensamientos.
—¿Estás listo? —Chloé preguntó cuándo tomó su propio bolso, recibiendo un asentimiento. —Bueno, entonces vámonos. —Dijo y trató de sonreír, palmeando el hombro de Adrien. Adrien dijo nada y salió, pero se detuvo cuando Chloé gritó tras él.
—¡Adrien!
Dicha persona giró.
—Sin importar lo que pase, solo recuerda, que aquí estoy para ti y que las mentiras jamás ganan. Debemos mantener la fe y tener esperanza.
—¿Dices que las mentiras no ganan? Pues la realidad nunca es tan fiable. —Dijo con tono calmado. Lucía como si estuviera vacío por dentro. Estaba muy calmado y sin emociones al mismo tiempo.
—La esperanza es el primer paso a la decepción. —Dijo, mirándola a los ojos antes de entrar a su auto, esperando a que la sorprendida Chloé también subiera.
'¿Qué dijo?'
Los ojos de Chloé se abrieron grandes. Esa no era una oración que Adrien Agreste el antiguo y siempre positivo Chat Noir diría.
Él siempre tenía esperanzas, incluso hasta el último minuto. Eso siempre los hacía fuertes. Chloé no podía creerlo. Esa era la última oración que esperaba escuchar de Adrien. De un día para otro Adrien se había convertido en un adulto. El adorable niño se había ido y una máscara de hielo había tomado su lugar.
El camino a su trabajo fue silencioso. Chloé estaba conduciendo, no se habría sentido bien si dejaba que Adrien lo hiciera y bueno no era como si hubiera insistido en hacerlo, tal como acostumbraba. Extrañaba al antiguo Adrien.
Adrien descansó la cabeza contra la ventana y cerró los ojos mientras recordaba la conversación que tuvo por su celular.
—¿Si? —Adrien contestó y fue recibido por una rota y llorosa voz. Inmediatamente supo quién era.
—¿Cómo pudiste? ¿Qué te hizo mi hija? ¿Después de todo lo que has hecho, cómo te atreves a visitarla? ¡Aléjate de ella! ¡No te atrevas a visitarla nunca más! ¡Déjala en paz! ¡No puedes ser tan cruel!
Adrien suspiró. Había sido acusado de ser la causa del accidente de Marinette y sabía que podía ser echado del trabajo, enviado fuera de Francia y lejos del mundo artístico sin oportunidad de volver a ver a Marinette nunca más.
¿Podría volver a verla bajo estas circunstancias? Los padres de Marinette le pidieron que dejara en paz a su hija. Y tal vez así era mejor. Marinette es feliz con su novio, entonces él también debería ser feliz.
'Tengo que superarlo, ¿por qué es tan difícil?' Pensó desesperadamente mientras pensaba que conseguirse una novia sería lo mejor, pero no podía. Amaba a Marinette más que a nada en el mundo y no podía imaginar amar a alguien más. Sus pensamientos fueron interrumpidos por la voz de su mejor amiga.
—Ya llegamos. —Dijo Chloé con voz seria, mirando la entrada de GABRIEL'S. Habían algunos periodistas y era obvio que los paparazzi estaban escondidos cerca de ahí. Ambos lo sabían, ellos estaban esperando la llegada de Adrien.
Chloé trató de calmarlo y le dio valor para salir del auto, pero Adrien la interrumpió cuando salió con una expresión en blanco, antes de que Chloé pudiera decir más o siquiera llamar a Sabrina para que pusiera más seguridad.
Cuando ambos se dirigieron a la entrada, los reporteros, hambrientos de información e historias amarillistas, los rodearon y preguntaron ansiosos.
—Señor Agreste, ¿es cierto que usted causó el accidente?
—¡Señor Agreste! ¿Es cierto que el motivo fue porque su actual novio y usted se enamoraron de ella y usted quiso castigar así a su novio pero la señorita Marinette se interpuso?
—¡Señor Agreste!
Adrien permaneció en silencio y su expresión siguió en blanco, ni siquiera miró a los reporteros.
—¡Esto es ridículo, totalmente ridículo! ¡Déjenlo en paz!! —Dijo Chloé cuando escuchó a alguien decir: Señor Agreste, ¿es cierto que odia a Marinette y quiso desaparecerla?
Chloé estaba muy enojada.
¿Cómo podían pensar eso? Oh, si supieran que Adrien ama a Marinette, ellos no preguntarían tal cosa. Malditos reporteros de mierda y sus jodidos periódicos y revistas amarillistas también de mierda.
Adrien puso una mano en el hombro de Chloé indicándole que se detuviera, pero no dijo nada, solo siguió caminando al edificio.
—¡Señorita Bourgeois! ¿Es cierto que ustedes dos son pareja y que ya viven juntos? —Fue la última pregunta que escucharon antes de entrar al edificio. Chloé quiso seguir quejándose pero la voz de Adrien la detuvo.
—Déjalos. —Fue la corta respuesta. —Deja que crean lo que quieran. —A Adrien no le importaba, desde hace mucho tiempo ya no le importaba. Simplemente había dejado de incomodarse por esas nimiedades. Odiaba los rumores más que a nada. Tenía muchos amigos, varones y mujeres, y odiaba no poder salir con sus amigas sin que luego dijeran que eran novios.
Las personas necesitaban algo que los mantuviera entretenidos y lo hacían con sus supuestos escándalos y romances.
Pero él no podía ir y decir que los rumores eran falsos, las supuestas citas con modelos o lo que pasó con Marinette, así que solo empezó a ignorarlos. Las personas podían creer lo que quisieran, aunque le incomodaba ser etiquetado como playboy.
A veces sentía que ser una figura pública era ser la persona más solitaria en el mundo. Muchas personas podían rodearte, pero era solo superficialmente.
Si un rumor se disparaba, las personas se interesaban. Estaba agradecido con el tipo de fans que no se interesaban por eso.
Pero sabía que este caso tenía más peso que las supuestas citas. Y ahora, tenía que enfrentar el odio del mundo entero. Ahora vería quién era su verdadero amigo entre todas las personas que veía a diario.
—Él vendrá. Él vendrá y dirá que no es cierto. —Alya le gritó al manager.
—¡Cálmate, Alya! —Nino se puso de pie y fue al lado de Alya que ya era sostenida por Alix.
—Sí, ¿y si no es cierto? Solo mira esto Alya, su nombre está en todos los periódicos. ¡Todos hablan de él, míralo tú misma! ¡Tú eres reportera, debes saber cómo es esto! ¡Ahora tu credibilidad también está en riesgo por esto!
—¡Al demonio mi credibilidad! ¡Son mis amigos y haría esto y más aún si me quedo sin trabajo!—Grito Alya.
—Alya basta, no pierdas la cabeza. —Luka dijo desde atrás, no debería estar ahí pero ambos, Adrien y Marinette lo necesitaban como amigo.
—Sigue diciendo eso después de leer esto. —El manager general lanzó un puñado de revistas y periódicos sobre la mesa. Los chicos miraron y leyeron los encabezados.
'Gran shock, ¿Agreste quería que Marinette muriera?'
'La pelea rival por heredar GABRIEL'S, Adrien Agreste contra Marinette Dupain-Cheng terminó en un accidente causado por Agreste.'
Y más de eso. Pero lo más impactante era el artículo en la revista MODE, la cual decía que Adrien quería matar a Marinette por celos. Supuestamente, Adrien y otro chico estaban interesados en ella y eso causó el que Adrien quisiera matar al novio de Marinette y quería hacerlo ver como si fuera un accidente, pero ella se interpuso y la lastimada fue Marinette.
—¿Quién creería eso?! ¡La mierda que la 'MODE' suelta es peor que un script de drama asiático!— siguió Luka perdiendo la compostura dando un portazo al salir de la habitación.
—¡Luka, no! Todos sabemos cómo te sientes, pero... no podemos dejar que est... —Dijo Nino pero no termino cuando Luka azotó la puerta y se fue de ahí.
—¡Creemos en Adrien! ¡Al menos yo lo hago! ¡Y si su propio padre lo quiere echar, no lo permitiremos! —Dijo Kim
Alix miró a Kim. Kim estaba mostrando su verdadero lado ahora mismo. Siempre estaba molestando a Adrien y aún si Marinette no se daba cuenta, Alix sabía que Adrien estaba enamorado de ella. Y tenía el presentimiento de que Kim también lo sabía, por eso era que siempre lo molestaba y actuaba cercano a Marinette... para obligar a Adrien a confesarle sus sentimientos. Esa era la forma en la que Kim hacía las cosas. Alix deseó que tuviera éxito. Pero la realidad nunca era fácil.
—¿Sabes con quién estás hablando? —El manager gritó frustrado. No era una mala persona, era solo que estaba empezando a ser mucho para él.
—¡Ya basta, por favor! —Alix interrumpió antes de que Alya o Kim hicieran algo inapropiado.
Todos se quedaron en silencio, pero Alya, Kim y el manager siguieron mirándose con enojo.
—Lamento llegar tarde. —La voz que se escuchó, llamó la atención de todos.
—¡Agreste! —Kim y Alya inmediatamente corrieron a su lado.
—¡Creemos en ti, viejo sin importar lo que suceda! —Dijeron Nino y Max, con una sonrisa.
—Gracias. —Adrien respondió brevemente y trató de sonreír pero no tuvo éxito. Miró cada rostro y vio preocupación sincera en ellos. Era adorable... ellos de verdad creían en él.
—Agreste, tu padre quiere hablar contigo. —Dijo el manager, estrictamente. Le agradaba Adrien pero sabía que no podía ayudarlo ahora.
—¡No! ¡No pueden echarlo! —Alya gritó.
—¡Alya!— Alix gritó y la reportera se quedó en silencio. Alix caminó hacia Adrien y lo vio a los ojos. —¡No decaigas Adrien. 'Nunca te rindas! ¡Alya ven conmigo!— con eso dicho salió de la habitación con Alya pisándole los talones.
'¿Nunca te rindas? ¿Qué? ¿A qué se refiere?'
Adrien preguntó en su mente antes de ir con su padre.
—¿Oigan, a dónde van?— Kim que había estado en silencio con la mirada enojada y brazos cruzados preguntó, pero no recibió respuesta.
—Has traído mucho problema a mi empresa otra vez...— sentenció Gabriel mientras miraba al chico de pie frente a su escritorio.
—Lo siento, padre.
—¿Sabes que la prensa exige una conferencia de prensa, cierto? —Gabriel frotó su mentón.
Adrien lo miró con determinación.
—Yo estaba ahí, pero no quise que pasara ese accidente. Si la conferencia de prensa se da, estoy listo para enfrentarlo. Pero si quieres echarme...padre, yo... entendería. Me gusta estar aquí con mis amigos pero si crees que lo mejor es que me vaya, no me quejaré. Pero primero, déjeme ganar esta batalla. No quiero desaparecer con el hecho de que las personas crean que quise herir a Marinette.
Gabriel se quedó en silencio unos instantes solo mirándolo con ojos de aprecio.
—Hmm... Tienes agallas hijo. Es por eso que te mantendré aquí. No tengo intenciones de echarte, pero tal vez un hiatus no hará daño. Discutiremos luego sobre ello, tengo muchas cosas que hacer. Puedes irte. —Gabriel miró los papeles sobre su escritorio.
Adrien giró para irse pero se detuvo cuando Gabriel habló.
—¡No eches a perder la conferencia de prensa! ¡Animo hijo!
Adrien asintió brevemente y salió de la oficina.
Alix y Alya tocaron la puerta de la habitación de Kitty Section. En cuanto la puerta fue abierta, Luka las miró con preocupación.
—¿Cómo está Adrien?— preguntó calmadamente.
—Él estará bien. —Dijo Alix. —¿Podrías decirle a Chloé que queremos hablar con ella a solas?—Dijo Alix y Alya le sonrió con complicidad ante la mirada interrogante y algo incomoda de Luka.
—Sabemos que está contigo. —La afirmación sorprendió a Luka un poco, pero aun así asintió y gritó.
—¡Queen! ¡Ven acá! Alix y Alya quiere hablarte.
Minutos después, Alix, Alya y Chloé estaban sentadas en la habitación, a solas.
—¿Es sobre Adrien, verdad?— Chloé preguntó.
—Sí. Estamos preocupadas y personalmente creo que hay algo muy turbio en todo esto. —Dijo Alix
—Estoy de acuerdo contigo. Alguien está detrás de esto. Es alguien que quiere destruir a Adrien. Soy su mejor amiga aparte de Nino y Luka, él comparte muchas cosas conmigo, créanme, él no es la persona que podría lastimar a nadie, especialmente no a Marinette. Y no solo eso, hay algo extraño en todo esto. Estoy segura que han leído lo que se dice... alguien quería hacer que Adrien pensara que lo traicioné.
—Sí, he leído todas las cosas que se han dicho de Adrien. No me malentiendas, lo conozco y jamás creería en esas tonterías, pero igual tenía que leerlas. De esa forma sé cómo protegerlo. —Sentenció Alya. Sentía que sería una lástima si las fans pensaran que Adrien era como lo que siempre escribían de él.
—Entiendo cómo se sienten. Este idiota es afortunado, tiene tres ángeles guardianes al mismo tiempo. —Chloé rió.
—Cuatro. —Alix sonrió.
—Sí, cuatro. Si ese cuarto ángel no existiera, Adrien habría muerto aquel día del accidente.
—Y ahora, Adrien tiene que cuidar y salvar a ese ángel. Estoy segura que podrá hacerlo. —Dijo Alya con una sonrisa.
—Cien por ciento segura. —Secundo Alix y Chloé asintió con una sonrisa.
—Chloé, no quiero hablar a sus espaldas, pero necesito saber si mi intuición es cierta o no, pero... ¿Adrien está enamorado de Marinette, cierto? —Alix preguntó y miró a Chloé con seriedad.
—Más de lo que podrías imaginar. Después de saber que Marinette tiene novio, lo cual dudo, fue a un bar y bebió hasta quedar sumamente ebrio. Esa noche, él me confesó que estaba enamorado de Marinette Pero creo que era bastante obvio...
—Sí, es cierto... eso del novio... Vincent, ¿no? Nunca escuché de él antes, Marinette nunca lo mencionó y bueno, cuando lo vi, no es el tipo de chico por la cual Marinette se enamoraría... al menos eso pienso. Alix y yo somos sus mejores amigas, es OBVIO que sabremos el tipo de chico que le gusta. —Afirmo Alya y Alix asintió ante aquello.
—Sí, además es sospechoso. Sabía algo que no está escrito en ninguna revista. ¿Cómo lo sabía? Creo que debemos mantenerlo vigilado. —Chloé vio que Alix y Alya asintieron.
—Y tenemos que cuidar a Adrien... pero ahora mismo debemos regresar a trabajar. —Alix se puso de pie. Estaba feliz de que Adrien tuviera amigos como Chloé.
Alix y Alya ya iban de salida pero Chloé la detuvo con su pregunta.
—Y... ¿crees que Marinette esté enamorada aun de Adrien?
—Es obvio. —Alya sonrió.
Chloé movió la cabeza.
—Son tan ridículos, totalmente ridículos y dramáticos. Todos lo saben menos ellos.
—¿Sabes Chloé? Creo que esta tragedia profundizará su lazo y durante ese tiempo, notarán lo importante que es el otro y serán felices por siempre y para siempre. —Dijo Alya abrazando a Alix.
Chloé suspiró y miró el blanco techo de la habitación.
—Eso espero.
La conferencia de prensa estaba programada para dentro de dos días y el destino de Adrien iba a ser decidido mediante el resultado de la conferencia.
—La extraño... La extraño mucho. —Adrien estaba sentado con los ojos cerrados, en su auto y al lado de Chloé. No quería llorar. Sin importar lo difícil que sea este día, sin importar cuán mareado y cansado se sentía, no debería rendirse y llorar como niño. Era simple... pensar en dormir para siempre y nunca despertar, alejarse de todos los problemas... pero Adrien no era de ese tipo.
Aunque sí era extraño.
No solo estaba mentalmente, sino también físicamente débil desde que no había visto a Marinette. Era casi un día, pero el saber que tenía prohibido ver Marinette lo hacía sentirse perdido.
Chloé miró al pálido chico a su lado y respondió con simpleza.
—Entonces ve a verla.
—No puedo y lo sabes. —Adrien suspiró y abrió los ojos.
—Adrien, pelea por tu amor. No puedes rendirte así de fácil. Ve con sus padres, diles lo que pasó. ¡Tienes que decirlo! ¡Hazlo por Marinette! —La voz de Chloé era amable pero fuerte al mismo tiempo.
—¿Por ella? Es mejor si me mantengo lejos de ella. Eso es lo mejor para ella.
—¡Adrien! ¡Incluso tú no puedes ser así de idiota! ¿No te das cuenta lo que está pasando? Estás enterrándote en tu propia miseria y eres incapaz de ver con claridad las cosas, debido a ello. Solo abre los ojos. ¿Por qué crees que viste a Marinette de pie bajo la lluvia? No sé lo que fue, pero fue fuera de este mundo. Un milagro, ella...
—¡Basta! ¡Ya basta Bee! ¡¿No puedes ver lo difícil que es para mí?! ¡No lo hagas más difícil! —Adrien exclamó. Ya tenía suficiente, estaba más que herido y estaba por perder completamente las esperanzas.
—¿Y crees que no lo sé? ¡Piensa Adrien! ¡Piensa! ¡Te lo ruego! ¡Eres mejor que esto, logramos pasar lo de tu padre! ¡Lograste perdonarlo! Lograste muchas cosas como Chat Noir, ¿porque no puedes como Adrien Agreste? ¡¿Voy y te consigo un puto antifaz y traje con cola para que regreses a tus sentidos?!
—¡Déjame en paz! —dijo Adrien y salió del auto.
—¡Adrien!
—Necesito caminar, nos vemos después. —Su voz estaba fría y tan sin esperanzas que Chloé abrió grandes los ojos. Quería detener a Adrien, pero se congeló incapaz de moverse.
¿Cómo podrían mejorar las cosas?
La Marinette en la caja se sentó por sí misma, con un pequeño reloj de arena en la mano. Cada pequeño grano de arena, representaba los segundos y traía los recuerdos. Se sentía fría, estaba temblando, solo mirando el objeto en su mano, al cual sostenía protectoramente.
Podía romperse con tanta facilidad... ¿y si se rompía? ¿Eso representaba su propia vida?
Había empezado a ver ese reloj de arena desde el minuto en el que ese chico entró a su vida. Y cada día, la arena caía más y más rápido. Solo se ralentizaba cuando Adrien estaba a su lado.
¿Cuándo el último grano de arena caía, su vida llegaría a su fin? ¿Por qué no podía deshacerse de ello? ¿Qué la retenía?
El dolor cubre el adiós
El cual no tiene voz
Cuando te vas
Mis lágrimas empiezan a caer.
En un laberinto del cual no puedo salir
Estoy buscándote
Hasta cuándo
¿Este corazón cargará este dolor?
Este reloj de arena es una de las últimas piezas
Aún duda un poco.
Adrien estaba caminando por las calles de Paris, muchas personas pasaban, pero él no prestaba atención.
Todas las cosas vivientes, eran solo sombras ahora. Quería paz, quería el futuro que siempre había soñado. Quería tanto a su Marinette.
¿Por qué tenía que ser así?
Creí después de conocerte
En la sensación del amor
Pensé que no necesitaba nada más
Por qué nos lastimamos y lastimamos
¿A quiénes debemos adorar?
Cuánto más mejoraría
¿Si solo olvidara?
Que reloj de arena es una de las últimas piezas
Aún duda un poco
No sabía por qué, pero tenía un presentimiento en lo profundo del corazón que le gritaba que alzara la mirada. Y cuando lo hizo, lo que vio hizo que sus ojos se abrieran grandes. Vio una tienda, con muchos relojes de arena. De súbito, también vio la imagen de Marinette sosteniendo un reloj de arena en su mano, cantando una canción. Reconoció la melodía.
Cuando regresó a la realidad, sus ojos se aguaron.
¿Por qué sus visiones siempre se conectaban con canciones? Marinette... ¡necesitaba ver a Marinette!
Empezó a correr pero escuchó a un auto tocar la bocina.
—¿Te llevo? —Chloé preguntó con una sonrisa y Adrien asintió determinado.
¿Hasta cuando
Este corazón cargará esta tristeza?
Este reloj de arena es una de las últimas piezas
Aún duda un poco.
Duda para siempre...
La Marinette en la caja terminó de cantar y dejó el reloj de arena, cuidadosamente sobre el piso. Casi había olvidado que el chico estaba sentado a su lado hablando sin parar durante todo el día. En ese momento, escuchó que la puerta se abría y rogó porque fuera Adrien.
~¿Adrien? ~
—Marinette... cariño... —Era la voz de su madre.
¿Adrien ya no volvería a visitarla?
—Vincent, necesito hablar a solas con mi hija, ¿te importaría?— preguntó con amabilidad pero con tristeza.
—O-oh, por supuesto. Estaré afuera por si me necesita. —Vincent besó la mejilla de Marinette y se puso de pie.
~¡No te atrevas a volver a hacerlo otra vez! ~ Marinette protestó.
El chico salió de la habitación y encontró a Allan de pie ahí.
—¿Cuál es tu plan? ¿Las cosas van bien con Agreste?
—Oh, aún no pongo en marcha mi plan, tal vez ni siquiera lo necesite ya que la familia de Marinette le ha prohibido las visitas. Estoy seguro que de todos modos vendrá, pero si no, yo lo visitaré y haré lo que tengo planeado.
—¡Muy bien. Animo, Allan! —Vincent sonrió.
—¡Animo! —Allan asintió también sonriendo.
En la habitación la madre de Marinette se sentó al lado de su hija y acarició un mechón rebelde del rostro del durmiente Marinette, con lágrimas en los ojos.
Ella la vio crecer, ella era de quien la familia siempre se enorgullecía, y era la hija que siempre estaba ahí cuando la familia la necesitaba. A pesar de su trabajo, su madre siempre podía contar con ella.
Era un dolor enorme el estar viendo a su hija. La vivaz Marinette, quien siempre era amable, quien siempre le ponía color a la vida de su familia...su madre aún podía verla de niña, corriendo hacia ella cada vez que la iba a recoger al kinder.
Podía recordar cada cumpleaños de Marinette. Siempre era especial, solo los amigos cercanos y familia. Marinette siempre estaba sonriendo y era bastante inteligente, incluso cuando era solo una niña. Ella nunca se quejaba, aceptaba todos los obsequios, aún si su madre sabía que a Marinette no le gustaban algunas cosas que le daban. Era una angelical niña, a veces era seria, pero siempre tenía un aura llena de gracia y libertad.
Aún recordaba el primer diseño de Marinette. Recordó lo feliz que se veía cuando ganó. Marinette era trabajadora aun cuando era pequeña. Y eso no había cambiado en nada.
Pero la verdad era que, de alguna forma, Marinette había cambiado. Fue desde que entro en GABRIEL'S o quizá antes. Durante los primeros años, Marinette lucía feliz y emocionada por ser una diseñadora y hablaba mucho sobre haber conseguido un amigo que parecía haber cambiado su vida. Este amigo, Adrien Agreste, se había vuelto un visitante frecuente en la residencia Dupain-Cheng y sus padres estaban felices de ver a Marinette sonriendo cada vez que su amigo estaba ahí. Adrien siempre la ayudaba, y también ayudaba a su familia. Sentían simpatía por él y lo consideraban como otro hijo aparte de Alya.
Pero mientras más pasaba el tiempo, Marinette se hacía más reservada. Adrien empezó a ir cada vez menos a su casa y aun cuando los visitaba, había una tensión en el aire. Algo que la madre de Marinette nunca pudo entender.
¿Cómo es que dos amigos tan cercanos se distanciaban así de la nada? Nunca supo qué pudo haber causado eso o por qué su hija evitaba hablar sobre Adrien. A veces cuando Marinette regresaba de trabajar, simplemente iba a su habitación sin comer y ya no salía.
Ella se sentía triste ya que Marinette no le confiaba sus problemas...se sentía tan distante. Casi tanto como en este mismo momento.
Y ahora estaba aquí, recostada en la cama de un hospital a causa de su amigo, un amigo con quien ella y toda su familia tenían recuerdos.
¿Qué pasó entre su hija y Agreste? ¿Cómo pudo traicionar a Marinette? ¿Qué le había hecho su hija? Ella sabía que jamás perdonaría a Adrien.
—No te preocupes, Marinette. Ese tipo jamás volverá a venir aquí. —Susurró y la Marinette en la caja sintió pánico.
~ ¿Qué? ¿Quién?... ¿Adrien? ~
—Ahora que sé lo que pasó... ahora que todo París lo sabe... no te preocupes, cariño, Adrien tendrá su merecido.
~¡¿ Merecido?! ¿Qué? ¡Él no hizo nada, mamá! ¡Lo que sea que dice la prensa, es falso! ¡Adrien es inocente! ¡Él es mi única luz! ~
—Tu padre y yo le hemos prohibido que venga a verte. No dejaremos que dé un paso aquí.
~¡No! ¡No, no, no! ¡Ya es suficiente! ¡Suficiente!! ~ La Marinette en la caja empezó a sollozar. Desde el momento en que escuchó a Chloé hablando sobre el artículo, ella estaba tratando de mantenerse fuerte, pero ya no podía.
~¡Quiero que me dejen en paz! ¡Quiero que todos me dejen en paz! ¡Adrien! ¡Adrien! ¡Quiero a Adrien! ¡Lo quiero a él o prefiero morir! ¡No seguiré viviendo así! ¡Suficiente del dolor y mentiras! ¡Adrien! ~
—Ok, aquí estamos. ¡Y ahora, diles todo! —Chloé sonrió ante lo nervioso que estaba Adrien, adoraba a su amigo. No había duda que Adrien estaba muy resfriado y cansado pero tenía tanta fuerza de voluntad que aún podía mantenerse cuerdo con todo lo que estaba pasando.
El cuerpo de Marinette empezó a temblar como la última vez cuando casi murió en ese hospital.
Los ojos de su madre se llenaron de lágrimas.
—¡No otra vez... Marinette!! —saltó y apretó las manos de su hija. —¡Marinette! ¡Un doctor! —salió y empezó a gritar desesperadamente. Pensó que se volvería loca, era la segunda vez que su hija estaba en una situación crítica. Tenía tanto miedo de perderla.
~¡Yo no... Necesito...un doctor...! ~ La Marinette en la caja lloró. ~¡Adrien! ¡Adrien! ~
Los doctores llegaron de inmediato y le dieron la medicina intravenosa como la última vez, pero no hubo efecto. El cuerpo de Marinette seguía temblando y su pulso cayó peligrosamente.
—¡Una vez más! ¡Una vez más! ¡La perderemos! ¡Dense prisa!
La madre de Marinette estaba llorando y repetía el nombre de su hija una y otra vez mientras soltaba palabras de aliento.
~¡Adrien! ¡Adrien! ~ La Marinette en la caja empezó a perder la conciencia.
Los ojos de los doctores se abrieron grandes al igual que los de la madre. Marinette extendió el brazo. Sus ojos aún estaban cerrados y su pulso seguía cayendo pero movió su mano y pudieron ver una lágrima caer.
—¡A...Adrien! ¡Adrien! —dijo Marinette con voz débil, aún con el brazo extendido como si estuviera tratando de alcanzar a alguien.
Su madre no lo entendía pero sabía que debía llamar a Agreste ahora si no quería perder a su hija.
Salió corriendo de la habitación y cuando estaba por tomar su celular entre sus temblorosas manos, vio a Adrien girar el pasillo.
Desesperadamente corrió hacia él y se aferró a su ropa, sin poder hablar apropiadamente.
—Adrien... Adrien... ayuda... Marinette está... ella está...
Los ojos de Adrien se llenaron de preocupación y sintió miedo.
¿Qué le pasó a su Marinette?
Corrió tan rápido como pudo a la habitación y sus ojos se abrieron grandes.
Marinette tenía la mano extendida, repitiendo su nombre débilmente.
Sin pensarlo más, corrió a su lado y tomó su mano entre la suya, entrelazado sus dedos con los de Marinette mientras empezaba a llorar, depositando besos en la pálida mano de la azabache.
—Marinette, aquí estoy... shh... Buginette... Princesa... no me dejes... no te atrevas a dejarme... no te mueras, ¡por favor no te mueras! —para shock y sorpresa de todos, el pulso de Marinette regresó a la normalidad y su cuerpo dejó de temblar.
Adrien sintió que la mano dejó de responder mientras la rodeaba con la otra también, enterrando su rostro entre sus manos unidas, llorando sin parar. Cuántas veces se había dicho a sí mismo.
'Los hombres no lloran'.
Pero no podía evitarlo.
No cuando Marinette estaba muriendo frente a sus ojos.
No entendía qué había pasado, solo sentía como si pudiera ver más claro ahora. Empezaba a entender a Marinette, empezaba a entender que se necesitaban mutuamente.
Todos los miraban incrédulos. Estaban perplejos. Los doctores no podían entender por qué la medicina no había funcionado y tampoco entendían cómo es que Marinette pudo hablar cuando aún estaba y está en coma.
La madre de Marinette estaba muy confundida.
¿De qué iba todo? ¿Agreste acababa de salvar la vida de su hija? ¿No se suponía que debía estar lejos porque era peligroso? ¿Por qué su hija estaba repitiendo el nombre de Agreste?
—Adrien... —empezó a decir mientras miraba al chico que aún seguía llorando mientras sostenía la mano de su hija protectoramente y con tanto fervor.
El rubio tembló un poco, enterrando el rostro en la mano de Marinette antes de mirarla pero sin soltarla.
—No me iré de su lado. ¡No pueden prohibir que la visite! —dijo con determinación, apretando la mano de Marinette. Tenía que ser serio, aún con la madre de Marinette. Había tenido suficiente, nadie podría apartarlo de Marinette.
Allan y Vincent miraron la escena con expresiones nada satisfechas.
