Resplandor crepuscular

Las olas del mar chocaban contra las rocas una y otra vez, pero en el fondo sabía que las rocas jamás se desgastarían por el fuerte golpe de la naturaleza chocando contra ellas, nunca podrían erosionarse. No era como si importara mucho, todavía, a Tony le gustaba ver el mar en relativa calma y el cielo azul celeste sin nubes blancas para adornarlo. El viento salado de la costa picaba en la punta de su nariz de manera agradable, y el sonido del mar meciéndose era lo suficientemente relajante para quedarse una hora o dos escuchándolo.

Los recuerdos seguían llegando, borrosos e incompletos, una bruma blanca y espesa que le aseguraba que no estaba viendo todo el panorama completo. Nunca se había preguntado por qué estaba aquí, o cómo había llegado, jamás se cuestionó por qué su mundo funcionaba de forma tan utópica; siempre pensó que era así como se supone que las cosas debían funcionar. Había llegado a este mundo y eso era todo lo que tenía sentido, cuestionarse los por qué y los cómo siempre fue innecesario. Era feliz, estaba satisfecho y pensó que su mundo tenía sentido por todas esas razones.

Pero con el conocimiento que comenzaba a tener ahora, se daba cuenta de que desde el principio no había tenido sentido en lo absoluto. Este no era el mundo real, y Tony alguna vez había sido mucho más que esto, más que un recuerdo lleno de vida atrapado en alguna máquina. Ahora podía decir que tal vez, sólo era un doce por ciento de lo que se suponía que debía ser. Y era tan desconcertante pensar en ello, la idea de que tuvo una vida antes de... bueno, esta vida artificial.

Loki no había dicho ni una sola palabra mientras Tony recuperaba sus primeros recuerdos borrosos de su infancia y pubertad. De la mansión Stark en Malibú, Jarvis y Anna, de papá y mamá; sus creaciones... Dios, Dum-e y su maldita obsesión por los extintores. ¿Alguien le habrá explicado al chico porqué Tony no regresó? Esperaba que sí, odiaba tanto la idea de pensar que Dum-e estaría deprimido en alguna esquina, preguntándose por qué Tony lo abandonó.

Luego habían venido sus recuerdos del MIT y desde luego, de Loki siendo parte de su vida a partir de ese momento. Había recuerdos demasiado borrosos pero que todavía venían con insistencia; recuerdos de todos los quince otoños que estuvieron juntos. Tal vez porque eran los más recientes, pero él podía recordar los dos últimos años de su vida con toda claridad. Al menos de la verdadera.

Era un poco deprimente pensar en las razones por las que Loki seguía regresando, también era desconcertante pensar que a pesar de todo el tiempo que Tony lo conoció, ahora le parecía alguien tan diferente y nuevo. Culpa a Valhalla y las implicaciones que venían de estar en este limbo, pero él casi no podía asociar al Loki de sonrisas descaradas y palabras elocuentes de sus recuerdos, con este nuevo Loki tan gris y desteñido de los bordes.

A decir verdad, lo único que Tony no podía —y honestamente, tampoco quería muchas gracias— recordar por completo, era cómo había muerto. De cualquier manera, gracias a los pequeños retazos descoloridos que tenía podía darse una idea de lo que pudo haber pasado, él era un maldito genio, después de todo. Y al parecer, algunas cosas simplemente no pueden cambiar.

Escuchó que la madera del porche trasero de la casa rechinaba con el peso de los pasos de Loki acercándose despacio. Pero Tony mantuvo la mirada siempre al frente, hacia el mar que seguía revolcándose y al cielo que hasta hace momentos atrás, había sido azul celeste pero que ahora cambiaba por las ligeras pinceladas en tonos lilas y rojos. Loki se sentó a un lado de él en el borde del porche de madera, un suspiro entrecortado escapó de sus labios al hacerlo.

Tony lamió sus labios y comenzó a juguetear con el borde de su camiseta, en un gesto inequívoco de sus crecientes nervios.

—Así que, estamos... —comenzó, pero se detuvo para corregirse a sí mismo y decir con una pequeña mueca en los labios—: Estuvimos casados.

Loki se estremeció ante la implicación de que sea lo que sea que hayan tenido antes del accidente, ahora estaba en el pasado, pero todavía asintió con el cuello rígido. Tony frunció el ceño mientras pensaba en otras tantas cosas que aún revoloteaban en su cabeza hecha papilla, y por un largo tiempo ninguno de los dos dijo nada. Llámalo memoria muscular, pero Tony no se sentía particularmente incómodo con los silencios prolongados entre él y Loki; quizá porque su mente aún recordaba la comodidad que una vez había existido entre ellos. Así que... bueno.

—¿Por qué antes no recordaba nada? —cuestionó de pronto Tony, moviendo las manos casi de forma exagerada—. Es decir, después de que te vi aquella vez... fue que comencé a tener algunos recuerdos sobre mamá y quiero decir, ¿por qué?

—La pérdida de recuerdos es una falla que Valhalla presentó desde un inicio, fuiste tú quien sugirió que no se arreglara. Dijiste que sería mejor así.

—Así que ayudé a crear... todo esto —se dio cuenta Tony, su voz sonando más asombrada que sorprendida.

—Hiciste más que eso —Loki se apresuró a responder—. Por eso no puedo decir porqué tú o Romanoff han sido los únicos que han podido recordar su pasado. Incluso para mí, Valhalla todavía tiene muchos secretos que sólo tú conocías.

Ante eso, Tony arrugó la nariz y dejó escapar una risa irónica.

—Bueno eso apesta —exclamó el castaño—. Porque ahora tampoco puedo recordar.

Sólo cuando Tony volteó a ver a Loki con una pequeña sonrisa y chocó su hombro contra el bíceps de él, fue que este finalmente se derritió, dejando fluir toda la tensión lejos de su cuerpo y devolvió la sonrisa a Tony. Chocaron miradas por algunos segundos, en los que fue fácil olvidar las circunstancias de ambos y pensar en el presente, no obstante, cuando una parvada de gaviotas surcó el cielo haciendo algunos graznidos, fue que los ojos de Tony se apartaron de la mirada de Loki. En su lugar, observó a las aves alejarse hacia cualquier otro sitio, quizá al sur.

Loki sólo pudo quedarse ahí y observar el rostro relajado de Tony mientras observaba a las gaviotas alejarse. Se preguntaba qué podía haber en su mente ahora que recordaba algunas cosas, quería que de ser posible se lo dijera. Más importante que eso... deseaba saber si Tony sería capaz de perdonarlo por su horrible crimen. Quería saber si la salvación no le sería negada.

—Puedo entender si ahora estás enojado conmigo —murmuró Loki, un pesado nudo apretándose de manera dolorosa en su garganta—. Es mi culpa que estés aquí, después de todo.

Tony frunció el ceño cuando pensó en ello, recordaba la sensación de sentirse enojado. El calor bullendo en sus venas y la frustración que vendría después. Tal vez porque sus emociones ahora eran artificiales, pero en realidad, no pudo sentirse de esa manera. Enojado no, quizá bastante triste al pensar en lo que había sido y que ya nunca sería, por más que lo intentara.

Triste por pensar en que ya jamás volvería a ver a su mamá, ni a Jarvis y Anna, o Dum-e. Incluso pensaba en lo mal que Howard lo debía estar pasando con su ausencia, sin tener a nadie para heredar Stark Industries. Después de todo, él siempre confío en que Tony tendría un brillante futuro con la compañía. Así que sí, eso también apestaba.

Sobre todo, triste al pensar en todo el tiempo que Loki había estado cargando con la culpa, por lo que sea que haya sucedido después del accidente. ¿Cómo podría estar enojado, o siquiera culpar a Loki por lo que pasó? ¿Podría él? Pero la respuesta era no, a pesar de todo. Tal vez porque esta vida no era tan mala del todo, o quizá porque Tony apenas podía recordar lo que era sentir el enfado real.

Podían ser muchas cosas influyendo, la más importante de ellas era que... Tony amaba a Loki. Es decir, sí, lo había amado en su otra vida, pero también lo amaba en esta vida, siendo de la manera en que era ahora. Con esta nueva vida y en este nuevo cuerpo artificial, y por todo lo que valía, Tony amaba a Loki. Así que no, sin resentimientos.

—No estoy enfadado, imposible —Tony susurró, acunando el rostro de Loki entre sus manos—. Hey Lokes, mírame.

Entonces, Loki finalmente levantó la mirada, de atormentados y suplicantes ojos verdes. En ellos pudo ver el cansancio, el dolor y toda la rabia contenida que Loki sentía hacia el mundo, hacia él mismo. Tony se sintió enfermo, aunque no tuviera sentido, ya que ahora sabía que era imposible que pudiera enfermar en este mundo tan perfecto. Aún así, no fue difícil tener esa sensación.

—Ya puedes dejar ir esa horrible carga —le susurró finalmente, depositando un pequeño beso en la punta de su nariz, luego—: Ya estás en casa de nuevo, Lokes.

Fue simplemente inevitable que Loki llorara, después de cinco largos años de contener y tragarse sus propias lágrimas, sintiéndose indigno y poco merecedor de ellas, por fin dejó que el dolor lo abandonara, o al menos una parte de él. Se aferró a Tony y a este sagrado y nuevo comienzo. Y Tony lo permitió totalmente, él también se aferró a Loki.

—Shh —Tony arrulló gentilmente—. No te preocupes, bebé. Ahora todo está bien.


El cuerpo de Tony sabía bien cómo reaccionar ante el toque de Loki, y desde luego, él jamás olvidó como le gustaba a Tony que lo tocara y los puntos específicos que lo hacían suspirar. Pero entonces, incluso si este era uno nuevo, el cuerpo de Tony tampoco se olvidó de cómo tocar esos pequeños lugares en el cuerpo de Loki, era tan sencillo mover sus manos a los lugares correctos. Casi toda una vida conociendo a Loki, al menos, los años que se les concedieron a ambos. Era natural que sus cuerpos ya supieran en dónde tocar.

Definitivamente, memoria muscular.

Valhalla funcionaba diferente a la vida real, cada sensación era multiplicada por tres. El dolor, el placer, la felicidad, la tristeza. Al menos, así era para Tony, él desconocía si bajo las circunstancias de Loki él también podía sentir lo mismo. Aunque si no era el caso, Loki nunca se quejó, tampoco mencionó nada al respecto. En realidad, él se parecía un poco más a la persona de los recuerdos de Tony mientras sus labios seguían explorando su cuerpo.

Todavía era sumamente cuidadoso con él, como si temiera que con el toque demasiado rudo de sus manos, Tony pudiera evaporarse de entre sus dedos, hacerse añicos como frágil cristal. Pero ahora que Tony comenzaba a recordar, Loki dejaba de reprimirse a la hora de mostrar sus verdaderos sentimientos, parecía que las verdades a medias se habían esfumado por cada prenda de su ropa que quedó en el suelo de su habitación en penumbras.

Mientras hacían el amor, fue como si nada hubiera ocurrido en absoluto. Ni el desastroso accidente, ni los años que Tony estuvo en coma, con Loki dejando que la esperanza siguiera ardiendo en su pecho como una llama que a pesar de todo, aún ardía y se negaba a extinguirse. Tampoco el hecho de que Tony estaba muerto, y de que este era una especie de segunda oportunidad en la que su conciencia aún existía. Tenía sentido que el cuerpo físico se desgastara, pudiera envejecer o morir, pero en esencia, la humanidad era materia. Polvo de estrellas, que constantemente se apaga y se vuelve a encender.

Y ya sabes lo que dicen sobre la materia; no se crea, ni se destruye, sólo se transforma.

Tony ya no pertenecía más al mundo real, al mundo de Loki. Probablemente, Loki tampoco pertenecía aquí, a pesar de todo. Pero por ese momento en que sus cuerpos volvieron a encontrarse, a fundirse nuevamente, nada de eso importó. Porque ahora Tony podía recordar una pequeña fracción de su vida, y Loki ya no tenía que fingir que antes de esto no se habían conocido en absoluto.

Parecía ser un alivio justo para el corazón de ambos.

Y cuando todo acabó, con ellos sudorosos y sin aliento, fue realmente maravilloso. Tony no recordaba la sensación de tener sexo y para él, era como volver a tener una primera vez, como volver a experimentarlo todo otra vez. Todo era nuevo y sin embargo, al mismo tiempo tan familiar algunas veces. Su memoria no podía recordar del todo y no con claridad, pero era como si el núcleo de todo lo que componía a Tony, su alma, aún recordara a Loki con regocijo.

Se acurrucaron muy juntos, con las piernas enredadas y la cabeza de Loki sobre la almohada donde Tony también se apoyaba con comodidad. Los brazos de Loki rodeaban posesivamente la cintura de Tony, mientras que los dedos de Tony se enterraban en las hebras negras del cabello de Loki, rascando gentilmente su cuero cabelludo. Era como solía ser, como si fuera cualquier otra noche que compartían abrazados en su cama, allá en su casa de Malibú. Como los viejos días en su departamento en la Lexington de Madison.

La habitación estaba en penumbras porque la noche había llegado a reclamar su parte justa del cielo. Pero las puertas que conducían hacia el balcón de la habitación estaban abiertas de par en par, permitiendo que la luz de la luna amarilla entrara e iluminara esos lugares oscuros. Aparte de sus respiraciones, el único sonido que se podía percibir era el de las revoltosas olas de mar al chocar. Tony sospechaba que todo lo que podía ver, sólo era una pálida imitación de lo que era su verdadero hogar allá en Malibú. Quizá, fue por eso que se atrevió a romper el momento cuando habló luego de un prolongado lapso de silencio.

—¿Cómo está mamá? —cuestionó, con la voz un poco rasposa después de su reciente actividad.

Loki no respondió inmediatamente, pareció pensar en lo que diría, luego...

—Ella se está sobreponiendo increíblemente —respondió Loki—. Creo que no podría decir lo mismo de Howard, te extraña mucho.

—Irónico, necesité estar muerto para que le importara —dijo Tony, sin embargo, cuando sintió que Loki comenzaba a tensarse contra su cuerpo, prefirió cambiar de tema—. Por otro lado, ¿que ocurrirá con Stark Industries?

—Por ahora, Obadiah Stane es quien está ayudando a Howard a manejar la empresa —hubo una breve pausa, luego Loki agregó—, pero Maria no confía mucho en él.

Tony bufó.

—Tío Obie nunca fue del agrado de mamá.

—Para mala suerte de Stane, Maria quedó como la heredera en caso de que algo pudiera pasarle a Howard —Loki comenzó a acariciar distraídamente las costillas de Tony mientras hablaba—. Ha hablado conmigo de la posibilidad de dejarme a cargo de Stark Industries si algo le pasa a ella también.

—Sí, eso también me gustaría a mí —tarareo el castaño, luego frunció el ceño para levantarse de golpe, mirando a Loki con los ojos bien abiertos—. ¿Vas a aceptar, verdad?

Loki frunció los labios, aunque claro, en medio de tanta penumbra, Tony se perdió totalmente de ese gesto. Loki también se incorporó sobre el mullido colchón, recargándose contra la cabecera de la cama mientras trataba de acomodar su cabello hecho un total lío sobre su cabeza.

—No creo que sea el indicado —murmuró finalmente—. Y tampoco creo que a Howard le agrade la idea. Ni siquiera he querido hacerme cargo de Golden Apple, desde que tú... bueno, desde que no estás. No creo que sea mi lugar tomar la compañía de tu familia.

—Lokes, tú eras... —Tony se interrumpió a sí mismo para corregirse, entonces—, eres mi familia, no confiaría en nadie más con Stark Industries. Excepto tal vez Pepper o Rhodey.

Loki arrugó la frente, un pequeño pliegue ya comenzaba a formarse en medio de ella y en cuanto Tony lo notó, se arrastró por el colchón hasta el regazo de Loki para sentarse ahí, las manos del moreno de inmediato fueron a sus caderas. En cambio, una de las manos de Tony subió hasta el rostro de Loki para alisar su ceño fruncido con la punta de sus dedos.

—Piensa en ello —pidió Tony con voz conciliadora—. Mamá siempre te vio como su segundo hijo, y en el fondo, sé que Howard siempre te aprobó. No habrá problema si eres tú quien se queda con Stark Industries.

Loki suspiró.

—¿Por qué siempre tienes que influir en mí? No es justo, Anthony. Sigo siendo mayor a ti.

Pero a pesar de la suave reprimenda sin calor real, Tony sólo pudo sonreír ampliamente. Loki siempre lo había seguido ciegamente en cada locura, pero entonces, Tony también lo había hecho; así que tal vez era justo decir que ambos influían mucho en el otro, no podía ser de otra manera. Juntó su frente con la de Loki y por varios segundos, se quedaron en silencio. Hasta que claro, Tony de repente tuvo un pensamiento repentino.

—¿Cuántos se murieron? —se enderezó para poder mirar a Loki a los ojos—. ¿Qué porcentaje?

El otro chico frunció un poco el entrecejo, reflexionando su respuesta.

—Un treinta por ciento —exclamó sin ningún titubeo—. Todavía no se legaliza utilizar la eutanasia en todos los estados del país. La mayoría de las personas que ves puede que sean avatares, lo hacemos de esa manera para llenar un poco las estaciones.

—Entonces Rhodey y Pepper no son reales, es decir, al menos no los de este mundo —se dio cuenta Tony en cuanto pudo conectar los puntos.

—No, pero Valhalla se construye a partir de recuerdos, muchas de las cosas que ves son recuerdos que quedaron en el inconsciente o el consciente. No es raro que tu inconsciente le haya dado los rostros y personalidades de Pepper o Rhodes a los avatares, y que el sistema lo siga procesando de esa manera —Loki hizo una pequeña pausa, tenía una expresión reflexiva mientras murmuraba—, incluso... si nunca hubieras notado mi presencia, tu cerebro en algún punto le habría dado mi rostro y personalidad a uno de los tantos avatares.

Tony torció los labios y un escalofrío recorrió su columna vertebral al pensar en esa posibilidad.

—No quiero ningún reemplazo de ti —dijo rotundamente, haciendo que Loki sonriera y acariciara su mejilla con el dorso de su mano—. Fue bueno que Nat esté tan obsesionada contigo, de lo contrario sé que tú no me hubieras hablado.

—No era lo planeado, no —confesó Loki, haciendo que la mueca de Tony sólo se profundizara un poco más—. Fue sólo una coincidencia que te mudaras al Distrito en el que estoy trabajando. Mi plan era poder mirarte de lejos algunas veces, pero debí saber que tú nunca sigues lo planeado.

Tony soltó una carcajada y negó suavemente con la cabeza.

—Ir contracorriente es mi estilo, Bamby.

Ante el apodo, Loki sólo pudo rodar los ojos, pero de cualquier manera una sonrisa amplia ya estaba estirando sus labios.

—Aquí vamos de nuevo con los apodos —susurró, tirando de las caderas de Tony para acercarlo un poco más, en el proceso ambos jadearon—. Eres insoportable, Anthony Stark.

—Cállate y bésame, Odinson.

Murmuró contra sus labios, haciendo que sus alientos se mezclaran brevemente. Loki tarareo afirmativamente y de inmediato atacó los labios de Tony en un beso arrollador que los dejó sin aliento, pero todavía insatisfechos con el roce sucio de sus lenguas y sus dientes chocando, sin embargo esta vez no importó cuán rudos eran el uno con el otro, no cuando volvieron a ser uno solo, no cuando eso era todo lo que importaba y tenía sentido en este mundo sin sentido. Este, después de todo, era su pedazo de paraíso.


A la mañana siguiente, Tony se despertó con los rayos del sol golpeando directamente contra su rostro, movió perezosamente sus miembros para darse la vuelta y buscar el calor del cuerpo de Loki, no obstante, se encontró con el otro lado de la cama vacío. Abrió lentamente los ojos a la vez que ya comenzaba a sentarse en el colchón; una vez que despabiló completamente, miró toda la habitación iluminada por el sol y ociosamente se preguntó si la habitación real todavía se veía de esta manera...

Sacudió la cabeza ligeramente, tratando de hacer a un lado el pensamiento que ya se comenzaba a sentir mal en su pecho, en su lugar se colocó de pie y fue directamente a la ducha, antes de salir de la habitación ya limpio y cambiado. El aroma a café y comida lo guió hasta la cocina, al otro extremo de la casa, en donde Loki ya estaba preparando el desayuno. ¿Ellos siempre habían sido de esta manera? No pudo evitar preguntarse, todavía era un poco extraño pensar en todo esto y su antigua vida. La concepción de que esta ya no era más la vida que había dejado atrás.

Cualquier pensamiento errante que estuviera teniendo, se interrumpió cuando Loki volteó a verlo con una sonrisa suave en su rostro.

—Buenos días, Anthony —saludó, pareciendo más animado que otros días—. ¿Puedes poner los platos y los cubiertos?

—Días —respondió Tony a cambio, acercándose hasta donde Loki estaba friendo tocino para depositar un pequeño beso en su mejilla, luego asintió ante el pedido del otro chico—. Seguro.

Tony no necesitó preguntar en dónde estaba cada cosa, simplemente fue instintivo abrir la puerta izquierda de la alacena empotrada en la pared para encontrar los platos, agacharse para sacar un par de vasos en las repisas que estaban debajo del mostrador, y abrir el cajón central del mueble a lado del refrigerador para hallar los cubiertos. Todo salió tan natural que no lo pensó hasta que ya había acomodado todo sobre la barra comedor, pero a pesar de su desconcierto inicial no dijo nada al respecto.

Y si Loki lo había notado, tampoco comentó nada.

Mientras desayunaban los huevos estrellados con tocino que había preparado Loki, sentados tan juntitos que sus muslos se tocaban, Tony tampoco pudo evitar perderse el detalle de que la camiseta de Loki no era negra como siempre. Era de un profundo verde oscuro que daba la finta de ser negro, pero sin realmente serlo. Tony ahora sabía bien el porqué de los colores oscuros en la ropa de Loki, sin embargo, prefirió ignorar al enorme elefante en la habitación y no mencionar nada al respecto.

Habían tenido una noche increíble y no quería arruinar el buen humor de Loki con ese tipo de recordatorios. De hecho, Tony pensó que debería ser mejor que él también se olvidara de eso en la medida de lo posible; él era muy bueno para sabotearse a sí mismo la mayoría del tiempo, pero por hoy, no quería pensar en lo que alguna vez había sido. Mucho menos en todo el tiempo que habían perdido después del accidente. Sin embargo, debía admitir que empezar a ver a Loki con colores distintos era realmente sexy; el verde realmente debía ser cosa de Loki.

Cuando terminaron de desayunar, colocaron todos los trastes en el lavavajillas que yacía en una esquina de la amplia cocina. Loki bebió su segunda taza de té y Tony su cuarta taza de café, mientras esperaban a que los platos estuvieran listos para ponerlos a escurrir. Ambos estaban apoyados contra la encimera de la cocina, con la cabeza de Tony recargada sobre el hombro de Loki. Nunca había sido tan notoria la diferencia de altura para Tony, hasta ahora.

—¿Tenemos que volver mañana? —preguntó de pronto con cierta tristeza en su voz.

Loki también parecía notablemente deprimido al pensar en ello, asintió ligeramente con la cabeza.

—Desafortunadamente —torció los labios, luciendo incluso más infeliz que Tony—. Debido a que soy consultor del proyecto, el gobierno me concede una estadía de tres días por semana, mañana es mi tercer día de esta semana. A la demás gente que tiene la versión de prueba sólo se les concede unas cuantas horas a la semana.

—¿Y qué pasará cuando el proyecto acabe? —cuestionó Tony con el ceño fruncido, sin embargo, debido a que era un maldito genio terminó por deducir la respuesta por sí mismo—. Te van a reducir el tiempo también.

Loki asintió con el cuello rígido, y ante eso ambos terminaron por desinflarse, todo el buen humor que habían tenido durante esa mañana se disipó ante la mera idea de tener que estar separados por demasiado tiempo. Después de lo que Tony sabía, pensaba que ver a Loki sólo tres días a la semana era justo, ¿pero unas cuantas horas por semana? Debía ser una tortura.

¿Y por cuánto tiempo estarían de esa forma? ¿Hasta que Loki muriera también? ¿Él consideraría la idea de la eutanasia en algún momento? Sin embargo, Tony descartó ese pensamiento tan rápido como había llegado, él jamás pediría tal cosa. No sabiendo lo mucho que Frigga y Thor sufrirían si Loki se viera orillado a tomar esa decisión tan radical. Además, Thor iba a tener un bebé, y Tony podía recordar lo mucho que a Loki le entusiasmaba la idea de tener niños corriendo en el jardín de su casa. ¿Cómo podría quitarle eso ahora que lo tendría?

Y mientras más pensaba en ello, más comenzaba a comprender cómo se había estado sintiendo Natasha todo este tiempo, y ella sólo sospechaba la mitad de todo lo que él sabía ahora, o quizá no, tal vez por eso siempre estaba fantaseando con la idea de poder regresar al mundo real; de retomar la vida que había dejado. Loki había mencionado que olvidar era una falla de Valhalla y que cuando Tony vivía —en el mundo real, al menos—, había preferido que la falla siguiera existiendo.

Después de todo, Tony realmente podía ser sabio a veces. Pero no recordar nada en lo absoluto tampoco se sentía correcto del todo. Debió de haber estado pensando demasiado fuerte, porque de repente Loki rodeó sus hombros con uno de sus brazos, apretándolo más contra su costado para finalmente depositar un beso en la sien de Tony.

—Por ahora no pienses en ello, querido —susurró Loki contra la piel de Tony, su aliento tibio sobre la piel fría de Tony provocando escalofríos en todo su cuerpo—. Valhalla todavía tiene muchas cosas que necesitan ser revisadas. Después... hallaré la manera.

Tony abrazó su cintura, aferrándose aún más a él. Cuando el gesto le fue devuelto con la misma desesperación, Tony enterró el rostro en el pecho de Loki.

—¿Promesa? —preguntó en un murmuro, su voz ligeramente amortiguada debido al abrazo.

—Promesa, Anthony.

Y al menos por ese momento, eso fue suficiente para consolarlos a ambos.


Esa tarde fue soleada, por lo que aprovecharon para salir a dar un paseo tranquilo por los alrededores. A un kilómetro de su casa había una pequeña colina que tenía una espectacular vista hacia el amplio y vasto valle verde, que parecía no poder ser tocado por el otoño. Tony dudaba mucho que Malibú tuviera lugares como este, siempre había sido un poco más tropical. Pero entonces, aquí no era Malibú y quizá, lo único que había de Malibú en este mundo era su casa en la playa.

Loki colocó una manta azul marino sobre el verde pasto una vez que escogieron un lugar para tener un agradable día de campo antes de que tuvieran que regresar al Distrito cero. La vista era realmente impresionante, de verdad, Tony siempre supo que la tecnología podría crear cosas maravillosas; Valhalla era la prueba de ello.

Frente a ellos tenían la vista de enormes montañas que se alzaban orgullosas a lo lejos, los otros valles que se podían ver a la distancia y un poco más al noroeste, el mar que parecía brillar gracias a los fuertes rayos de sol que tocaban su superficie. El lugar era tan tranquilo como su casa en la playa, así que Tony ya casi comenzaba a extrañar esa sensación, sabiendo que pronto tendría que regresar a su Distrito. Pero estar en un lugar en donde Loki no estaría, tampoco se sentía correcto del todo.

Loki estaba sentado con las piernas estiradas pero todavía entrelazadas por los tobillos, en un gesto tan familiar que después de todo este tiempo no había cambiado ni un poco. Llevaban un buen rato callados, con el sonido de la naturaleza como única compañía, principalmente porque Loki había estado haciendo sus anotaciones sobre los errores que Valhalla seguía presentando a pesar de varios años de estar perfeccionándose.

Habían llevado un morral retacado con comida y agua, era por eso que Tony se mantenía ocupado atacando el tupper con frambuesas y moras que Loki había empacado de último minuto, mientras dejaba que el otro chico se concentrar en su trabajo. Usualmente, Tony ya se habría vuelto loco aquí sin hacer nada en absoluto, pero hoy no. Hoy era todo distinto, quizá porque ahora sabía que su tiempo con Loki era limitado y tenía que aprovecharlo al máximo, aún si no estaban hablando en absoluto cada segundo que pudieran estar juntos debía aprovecharse al máximo.

Miraba el paisaje frente a él, de demasiado verde que le recordaba a los ojos de Loki, y cielos tan azules como el mar, de nubes blancas que adoptaban las formas más raras y caprichosas mientras surcaban en el cielo, entonces Loki dejó de garabatear en su libreta y habló después de mucho tiempo de silencio.

—Odiaba pasar tiempo en el campo —murmuró, aunque más bien parecía que estaba pensando en voz alta que cualquier otra cosa—. Pero creo que no es tan malo, después de todo.

Tony volteó a verlo con una pequeña sonrisa casi burlona en sus labios al recordar todos esos días de campo que Maria organizaba, y los cuales Loki siempre quiso evitar a toda costa, ya sea por el sol, los mosquitos o la tierra que terminaría adhiriéndose a la ropa al final del día.

—Debes estar envejeciendo, Lokes —respondió, haciendo que Loki rodara los ojos.

No obstante, a pesar del tono juguetón en que lo había dicho Tony, ambos sabían que era una realidad innegable. Loki seguía envejeciendo, mientras que Tony se había quedado congelado, se quedaría congelado en el tiempo para siempre. Nunca moriría, nunca envejecería estando aquí, de una forma graciosa era como el Neverland que describían en los cuentos de Peter Pan. Un Neverland un poco más adulto, eso es. Tony fugazmente se preguntó si Loki podría volver cuando su cabello fuera gris en lugar de negro, después de todo, una de las condiciones de Valhalla era que no se excediera la media de edad para entrar.

Había sido diseñado para la gente joven que por algún motivo u otro, ya no pudiera tener una vida normal en el mundo real. Ya sea por la muerte o por alguna enfermedad terminal, una segunda oportunidad. Sabía que era algo que podía arreglarse en algún futuro, después de todo, otras compañías habían diseñado realidades virtuales iguales a esta pero para la gente de mayor edad, como era el caso de Tuckers con San Junípero.

Aún así, el objetivo de Valhalla jamás fue ese.

Pero pensar en ello quizá todavía era un poco apresurado, así que en su lugar, trató de hacer el pensamiento a un lado para seguir concentrándose en el paisaje que los rodeaba de manera agradable. Había algo de este lugar que se le hacía terriblemente familiar, aunque no podía decir porqué. Intentó concentrarse, forzar a su memoria a buscar recuerdos que se pudieran relacionar con lo que estaba viendo; conocía a Loki y ahora sabía que nada estaba hecho al azar en este mundo tan cuidadosamente planeado.

—Ahora recuerdo —dijo Tony de pronto, con el ceño fruncido cuando el repentino recuerdo borroso había llegado a su memoria—. Cuando viajamos a Noruega con tu familia... me llevaste a un lugar parecido a este. Había un acantilado en algún lugar y tú dijiste que era un famoso precipicio de amantes, en donde las parejas saltaban para morir en la época victoriana. Pero creo que sólo dijiste eso para asustarme.

—En realidad... —comenzó a explicar Loki—. Cualquiera que saltó de ese precipicio lo hizo solo.

—Sí —Tony tarareo, asintiendo ligeramente con la cabeza—. Eso tiene más sentido para mí.

De nueva cuenta, el silencio los embargó. A veces recordar pequeños retazos de su antigua vida era tan desconcertante, eran recuerdos suyos, sí, pero después de Valhalla era como si hubiera renacido y nada de eso se sintiera realmente suyo. Era familiar, pero al mismo tiempo lejano. Era contradictorio en muchos sentidos diferentes porque una vez, esa había sido su vida, ¿pero ahora? ¿Lo seguía siendo? ¿Ellos podrían recuperar lo que tenían en donde se había quedado pausado? Porque a pesar de lo que le había dicho a Loki, esto no se sentía como un nuevo inicio sino un intento de volver a donde se habían estancado después del accidente.

—Viajamos a Noruega con mi familia después de que nos casamos —exclamó Loki de pronto, haciendo que Tony parpadeara e interrumpiera sus pensamientos—. Entonces... no lo habías dicho, pero sabía que necesitabas espacio, así que te llevé a Fiordos... un lugar parecido a este, puede que sí.

La frente de Loki comenzaba a arrugarse en varios surcos casi angustiados, así que Tony gateó por la manta hasta donde estaba sentado el otro hombre y se acomodó a su lado, tan cerca que sus costados estaban pegados y Tony pudo recargar su cabeza sobre el hombro de Loki con comodidad. El moreno soltó un suspiro tembloroso y relajó toda la tensión de su cuerpo ante el toque del castaño.

Tony se cuestionaba muchas cosas mientras estaba acurrucado junto a Loki, había tantas cosas que le gustaría saber, preguntar, pero que era mejor no decirlas. No por primera vez desde que empezó a recordar, se preguntaba si esto estaba bien para Loki, si Loki no había encontrado a alguien más, si Tony podía ser suficiente así. Todavía no entendía por qué le daba tanto miedo preguntar, quizá porque fueron cinco años largos y cualquier cosa pudo pasar en ese lapso de tiempo.

La parte más posesiva de Tony se retorcía ante la idea de que alguien más pudiera encantar a Loki ahora que él estaba atrapado en este mundo. No quería pensar en ello, pero era algo que realmente lo mortificaba más allá de toda razón. Loki siempre fue una parte fundamental en todo aquello que lo componía, Loki siempre había sido su sol de otoño y él no era más que el satélite que gravitaba a su alrededor. Tal vez era porque para Tony no había pasado tanto tiempo, y sus sentimientos más primarios aún permanecían intactos.

Él no quería agobiar a Loki con ese tipo de cosas, no ahora que apenas tenían tiempo para verse, pero era como si su boca no estuviera de acuerdo con las órdenes de su cerebro de mantenerse cerrada, porque cuando menos cuenta se dio, las palabras ya estaban saliendo de sus labios.

—¿Me quieres así? —cuestionó con la voz pequeña, tuvo que aclararse la garganta para explicarse mejor cuando Loki frunció su ceño en un gesto confuso—. Es decir, ¿podría ser suficiente de esta manera?

Tony no pudo sostener la mirada de Loki en ese momento, así que la bajó hacia su regazo. Su mano izquierda ya estaba dibujando círculos imaginarios sobre el muslo derecho de Loki mientras esperaba por una respuesta. Entonces, Loki agarró su mano para elevarla hacia su rostro y poder besar la punta de sus inquietos dedos.

—Te quiero de cualquier manera que pueda tenerte, Anthony —aseguró sin ningún titubeo, su aliento tibio rozando contra los dedos de Tony mientras hablaba—. Me conformaría con lo que quieras darme.

El suspiro que salió de los labios de Tony fue entrecortado, y de repente comenzó a temblar porque esto era nuevo para este cuerpo que no podía manejar del todo bien las emociones tan fuertes que estaban desbordando ahora a Tony. No estaba temblando porque tuviera miedo, temblaba por todo el amor contenido a través de los años, las circunstancias, la muerte y el renacer.

—Me tienes —dijo Tony, finalmente teniendo el valor suficiente para mirar a Loki a los ojos—. Ya sabes, yo siempre seré tu problema.

—Sí —Loki inclinó su rostro, sus labios rozaron a los del castaño cuando en un siseo posesivo declaró—, mío.

Entonces Loki lo besó con toda la fuerza de sus anhelos, y entre la bruma del espeso placer que se había anudado en su vientre de manera deliciosa, Tony pensó que su Valhalla podría no ser un lugar, sino una persona.


Ellos regresaron a casa justo antes de que el cielo azul se volviera gris, el aguacero se soltó justo después de que Loki había cerrado todas las ventanas de la casa. Tony ya había encendido la cafetera para prepararse su primera porción de café nocturno, también se había encargado de prepararle té negro a Loki mientras el otro chico trataba de cerrar las ventanas, luchando contra el fuerte viento que estaba arreciando esa tarde.

Una vez que Loki pudo ganarle la batalla al viento, que sus tazas con café y té respectivamente estuvieron listas, y que habían cambiado su ropa por algo más cómodo, ambos se acurrucaron envueltos en mantas en el cómodo sillón de la sala. Ambos mirando la lluvia caer y el día comenzando a convertirse en noche lentamente; en algún momento, Loki apoyó su mentón contra el hombro de Tony, quien estaba sentado entre las piernas abiertas de Loki.

Comenzó a repartir besos con la boca abierta sobre el cuello de Tony, al mismo tiempo que sus manos subían la camiseta de algodón del hombre más pequeño para acariciar su estómago. Tony suspiró ante los toques llenos de intención por parte de Loki, sus manos salieron de las mantas para poder enterrar sus dedos en el grueso cabello negro del otro hombre. Entonce se detuvo con abrupto ante el recuerdo de una conversación que había tenido con Natasha hace algún tiempo.

—¿Qué es? —cuestionó Loki, pero sin detener sus caricias o los besos que ahora salpicaban la mandíbula de Tony.

—Tu cabello, ¿no lo has dejado crecer desde la última vez? —ante la pregunta, Loki se detuvo para mirarlo con el ceño ligeramente fruncido, esa expresión lo dijo todo, así que Tony terminó respondiendo a su propia pregunta—. Voy a tomar tu silencio como un sí.

Oh, ya veo... —suspiró a cambio el hombre más alto—. Para ti luzco de la manera en que tu memoria me recuerda de hace cinco años, entonces.

Se dio cuenta Loki rápidamente, porque él siempre había sido el más astuto e inteligente después de Tony; el castaño simplemente asintió con un movimiento de su cabeza, ahora tenía mucho más sentido lo que Natasha había estado sospechando todo este tiempo. Se preguntó cómo vería ella a Loki, si de la misma manera en que él lo hacía, o en su forma actual.

Acunó el rostro de Loki entre sus manos y el otro chico cerró los ojos, dejándose hacer por las manos curiosas de Tony. Ahora tenía sentido para él por qué Loki siempre parecía demasiado formal para la edad que aparentaba; sus dedos acariciaron sus pómulos, subiendo por la punta de su nariz hasta sus cejas. Tocó ligeramente los ojos cerrados de Loki, sintiendo las pestañas negras rozar con la piel de sus dedos. Finalmente llegó a las sienes y desde allí, sus dedos se fueron adentrando más entre las hebras negras del cabello lacio de Loki.

Estaba un poco rígido, debido a todos los productos que se ponía para que su cabello rebelde permaneciera en su lugar, o al menos, así era como Tony lo recordaba. Un bastardo banal que siempre quiso verse bien, como si con su cara bonita no fuera suficiente para hacer temblar las rodillas de Tony, o de cualquiera que lo viera pasar. Se preguntó cómo se vería realmente ahora, cómo luciría su cabello, su rostro a través del paso del tiempo. Tony había hecho sus cuentas y sabía que Loki debía estar entrando a sus treinta y nueve años, quizá cumpliría cuarenta este año. De seguir vivo, Tony tendría treinta y uno, entonces.

Se preguntó si en el rostro de Loki ya habría alguna arruga que evidenciara su edad, o quizá, si ya había algún cabello blanco en toda la negrura espesa de su cabellera. Se preguntó si él mismo se vería diferente, probablemente con el paso del tiempo Tony habría comenzado a imitar a papá, entonces quizá hubiera comenzado a peinar su cabello y tal vez, sólo tal vez, se habría dejado crecer la barba.

Quiero verte —confesó en un murmuro, haciendo que Loki abriera los ojos—. Me refiero... a que me gustaría ver qué aspecto tienes actualmente.

Loki cogió una de las manos de Tony y besó el interior de su muñeca antes de responder.

—Tú mismo lo dijiste, Anthony, simplemente envejecí —dijo Loki—. Si me vieras... si realmente me vieras, puede que ya no te guste tanto.

Tony resopló, sabiendo que Loki siempre tendía a ser un poco dramático.

—No me casé contigo por tu cara bonita, Lokes... quiero decir, eso también influyó, pero en el gran esquema de las cosas, te amo por quién eres —aseguró Tony, sin ningún tipo de titubeo en su voz—. No me importa como estés ahora, así que pruébame.

Loki lo miró con seriedad por largos segundos, pero conforme el tiempo seguía transcurriendo, él terminó por suspirar y juntar sus frentes.

—Quizá después —concedió con un ligero asentimiento de su cabeza—. Cuando pueda quedarme contigo de manera más permanente.

Tony tenía alguna protesta en la punta de su lengua, pero en su lugar se limitó a acceder por ahora.

—Bien.


A la mañana siguiente regresaron al Distrito cero, ambos un poco más cabizbajos después de todo lo que había pasado en esos tres días, de todas esas nuevas promesas que Loki le había hecho a Tony. Promesas, era lo único que podían tener por ahora. La promesa de volver y la promesa de esperar. La promesa de encontrar la manera de estar juntos por más tiempo del que se les concedía ahora. La promesa de que el amor no se marchitaría debido a las dificultades.

Subieron por las escaleras del edificio con las manos entrelazadas y sin querer perderse ni un sólo segundo del otro. Para cuando llegaron al octavo piso, ambos se detuvieron en medio del pasillo, justo frente a la puerta blanca del departamento de Loki. Trataban de ser fuertes ante la breve despedida de una semana, pero lo cierto era que los ojos de Loki ya estaban llorosos y la frente de Tony ya se estaba frunciendo en varios surcos angustiados.

Loki tragó saliva, pero todavía se apresuró para acortar la distancia un poco más con Tony.

—Anthony, yo...

—Regresarás —Tony asintió con una pequeña sonrisa torcida—. Lo sé, siempre lo haces.

Estiró uno de sus brazos para poder acunar el rostro de Loki con su mano, el otro chico de inmediato se acurrucó más en el toque. Tony ya comenzaba a ponerse de puntillas para alcanzar los labios de Loki y poder juntar sus bocas, pero entonces, hubo una sensación eléctrica que le recorrió todo el cuerpo haciéndolo respingar, y al siguiente segundo, Loki ya no estaba allí. Parpadeó un par de veces, ahora todo lo que sus ojos podían ver era la puerta blanca del apartamento de Loki.

Su brazo cayó laxo contra su costado cuando la sensación cálida del rostro de Loki desapareció de su mano. El corredor ahora le pareció tan solitario y grande. Tony comenzó a hacer la cuenta atrás de las horas, minutos y segundos que faltaban para volver a ver a Loki. Ciento sesenta y ocho horas no era ni cercano a una eternidad completa, pero para Tony, lo parecía.

El tiempo, era tan relativo, después de todo.


¡Hey, hey! Espero que se encuentren bastante bien cuando sea que estén leyendo esto, pasaba por aquí para dejar la actualización de este fanfic, deseando que sea de su agrado. Espero que para este punto la historia ya haya comenzado a tener sentido y las dos historias que están sucediendo de forma paralela ya se hayan entrelazado. Aún así, si todavía queda alguna duda, lo explicó rápidamente: Valhalla es una realidad virtual que Loki creó con ayuda de Tony cuando este todavía vivía en el mundo real, después del accidente automovilístico, pasaron cuatro años para que Loki autorizara el uso de la eutanasia en Tony (quien estaba en estado de coma) a petición de Maria. La conciencia de Tony fue enviada a vivir de manera permanente en Valhalla, la realidad virtual que habían desarrollado durante años; Loki es un consultor del proyecto y constantemente tiene que entrar al mundo de Valhalla para hacer observaciones, actualizaciones, modificaciones y en algunas ocasiones, reparaciones cuando es necesario; Tony no podía recordarlo por una falla que había presentado el proyecto desde sus inicios, sin embargo, poco a poco comenzó a recordar a Loki y su antigua vida. Loki no está muerto, él simplemente cuenta con el acceso para entrar en Valhalla cada cierto tiempo para hacer lo que se mencionó antes y también, para ver a Tony. Esto se logra a través del sueño y el chip de realidad virtual que se ha mencionado en varias ocasiones, pero si todavía no ha quedado claro cómo funcionan exactamente las realidades virtuales, mi sugerencia sigue siendo que vayan a ver Black Mirror, serie original de Netflix, específicamente la temporada 3, episodio 4. Es bastante emotivo y entretenido ese capítulo, y se da a entender de manera más sencilla cómo funciona el tema de las realidades virtuales. Estoy segura de que si ven San Junípero podrán entender mejor el fanfic, ya que la historia está bastante inspirada en ese capítulo. De cualquier manera, si queda alguna duda, haganmela saber y yo con mucho gusto trataré de explicar. Ahora sí, si llegaste hasta acá, muchas gracias por leer o comentar, eso siempre me anima a seguir escribiendo. Sin nada más que decir por el momento, nos estamos leyendo hasta la próxima.

¡Saluditos! 💗

Love you 3000, Dragón 🐉🌹