Derechos de autor: EL MANGA, EL ANIME Y LOS PERSONAJES DE ESTA SON DE RUMIKO TAKAHASHI (y algunos inventados XD). LA HISTORIA ES DE MI AUTORÍA
ESTE FIC ES PARA MAYORES DE 18, CONTIENE LENGUAJE INAPROPIADO, ESCENAS CON GRADO DE VIOLENCIA MODERADO A ALTO, ASÍ COMO UNO QUE OTRO LEMON.
- blablabla -= diálogo en voz alta
"blabla" = pensamiento del personaje
-x-x-x-x = cambio de escena
Capítulo 11:
El castaño no podía creer lo que sus ojos veían, frente a él estaba una de sus amantes sostenida del brazo de un hombre. Él nunca les pidió exclusividad, pero claramente le molestó verla con otro, más que mal ella le pertenecía. Una dulce voz lo sacó de sus pensamientos.
- Taro, ¿estás bien? – alcanzó a preguntar Akane antes de que la joven frente a ella se lanzara a abrazar a su novio.
- Jefecito – dijo en tono meloso la chica de pelo lila y ojos como rubíes – que gusto de verlo por acá – restregó "sutilmente" su cuerpo contra el castaño.
Akane no cabía en su asombro, es que esa mujer se insinuaba descaradamente a pesar de estar ella presente. Pero eso no era lo que estaba provocando una furia dentro de su ser, sino que el reconocer que esa despampanante chica era una de las amiguitas de su vecino. Se reprendió mentalmente, debía dejar esas confusiones atrás… ella estaba con Taro, no podía hacerle esto.
- Akane – la voz grave de Ranma la trajo de vuelta a la realidad – te ves hermosa con tu pelo suelto, nunca te había visto así – musitó embobado, pues si pensaba que ella era hermosa, ahora ya no había palabra que le hiciera justicia. Además, su corazón saltaba de alegría por poder volver a verla después de esas dos interminables y eternas semanas.
Para Taro no pasó desapercibido el piropo dedicado a su novia, lo que lo hizo reaccionar alejando "suavemente" a la pelilila.
- Shampoo, que gusto verte – musitó claramente molesto - ¿Ustedes se conocen? – preguntó mirando a su novia para luego fulminar con la mirada al azabache que tenía frente a él.
- Es un viejo conocido – respondió la ojimiel a la vez que sus orbes hacían contacto con los zafiros en una clara súplica de que la siguiera con esa mentira.
- Sí, alguna vez nos tocó una asignatura juntos en la universidad – respondió sin más el trenzudo. Sentía como todo su ser quería apartar al castaño de la peliazul, esa mirada de miedo y súplica que le dio segundos antes no pasó desapercibido para él.
- Ya veo – respondió frío a la vez que agarraba del codo a su acompañante – Bueno, nosotros nos vamos –
- Nos vemos en la noche, jefecito – respondió coqueta Shampoo
Para Ranma no pasó desapercibido el tono coqueto de la pelilila, para él estaba más que claro que la chica también se acostaba con el novio de su vecina. Eso le hizo arder el cuerpo, el imbécil le era infiel, sin contar que era bastante brusco y frío con ella. Quiso detener su partida, pues no le gustó nada que la agarrara del codo, pero Shampoo lo tomó del brazo para que continuaran con las diligencias. Cuando volvió a mirar, la pareja ya estaba demasiado lejos para darles alcance. Su corazón latía desesperado, algo dentro de él rogaba porque fuera a buscarla y llevársela de ahí, pero desistió de la idea… no quería causarle problemas y no tenía una buena excusa para evitar que se fuera con el castaño.
Taro bufó molesto a la vez que se llevaba a su novia casi que arrastrando de aquel lugar. Por más que ella le pedía que caminara más lento, no lo hacía. Tampoco soltaba su agarre de la articulación a pesar de los reclamos que hacía la peliazul. Cuando abrió la puerta de la casa casi la lanzó hacia dentro.
- ¡¿Pero qué demonios te pasa?! – le reclamó furibunda Akane, a la vez que se sobaba su codo
- ¡¿Quién mierda es ese chico?! – preguntó casi fuera de sus casillas el castaño
- ¡Ya te dije, un conocido de la universidad!, ¡¿y quién esa tal Shampoo?! – cuestionó molesta al ver la confianza que había entre ellos
- ¡Trabaja en la oficina conmigo, es la directora del departamento de marketing!... ¡No me cambies el tema! – exigió acercándose a la joven, quien de manera inconsciente dio un paso hacia atrás.
- ¡Te acuestas con ella! – aseveró, a pesar de que su intención era preguntar, no pudo evitar pensar que la pelilila también lo hacía con el azabache, por lo que la odio aún más.
- ¡DEJA DE DECIR ESTUPIDECES! – lo último colmó la paciencia de Taro, su novia había descubierto su infidelidad, lo cual negaría hasta la muerte - ¡YO SOLO TE AMO A TI, NO SOY COMO TÚ QUE ANDAS COQUETEANDO CON CUALQUIERA! – su cuerpo reaccionó ante la gran cantidad de emociones que sulfuraba todo su ser, su mano izquierda se levantó rápidamente para dar de lleno con su dorso contra la cara de la mujer al que él declaraba "amar".
Akane no alcanzó a reaccionar ante lo ocurrido, ni siquiera logró colocar sus manos antes de que su cabeza se azotara en el piso luego de aquel golpe que la desestabilizó por completo. Debido al impacto se sentía un tanto mareada, el mundo le daba vueltas a la vez que sentía el sabor de la sangre en su boca: el anillo característico de la familia de Taro debía haber roto su labio al hacer contacto en el impacto.
Escuchó los pasos de él alejarse, trató de levantarse pero aún estaba aturdida. Cuando lo sintió acercarse su cuerpo tembló del pánico, es que no reconocía a aquel hombre… ¿dónde estaba el chico del que se enamoró, el que era atento, cariñoso?. Lentamente las lágrimas comenzaron a nublar su vista. El peso de una rodilla seguido de la pierna hasta el tobillo sobre su espalda casi la dejó sin aire, trató de removerse pero le fue imposible. El miedo la inundó aún más cuando una mano la tomó por el pelo obligándola a levantar un poco la cabeza
- Así que tu amante disfruta verte con el pelo suelto – le susurró al oído – veamos si sigue pensando lo mismo después de esto – con fuerza azotó la cabeza de la chica contra el suelo.
Ella apenas lograba estar consciente de lo que ocurría a su alrededor, si antes estaba aturdida, con el nuevo golpe casi nada estaba claro. Escuchó el sonido de unas tijeras a lo lejos, solo comprendió lo que estaba pasando cuando su novio comenzó a lanzar mechones de su pelo frente a sus ojos. Las lágrimas caían rápidamente al piso, su rostro aún con la mejilla derecha pegada al suelo, luchando por respirar más que por resistirse a lo que ocurría. Una pesadilla, eso estaba viviendo Akane, no podría ser de otra forma… pero ¿qué podía hacer?, a pesar de ser una artista marcial y siempre afirmar que se podría defender de cualquier persona, el hombre que ella creía que la amaba la había doblegado dejándola paralizada del miedo.
Cuando por fin sintió su pecho ser liberado de aquella presión, no fue capaz de moverse. La verdad es que temía por lo que podría ocurrir luego, ya nada estaba claro en su cabeza y eso le impedía pensar racionalmente.
- Le diré a Ryu que llame a algún peluquero para que venga y te arregle ese desastre de pelo que tienes – le dijo frío y cortante – El vestido para la cena está colgado en el armario, será mejor que estés lista a las 6 – dejó caer las tijeras cerca de ella. Comenzó a dirigirse hacia la puerta de entrada cuando volvió a hablarle – Akane, no quiero que se vuelva a repetir esta situación, ¿está claro?. Además, no quiero saber que le andes contando de esto a alguien, no creo que quieras quedar como la infiel que es capaz de coquetear con cualquier hombre que se le cruza. Eso solo deshonraría la memoria de Soun – finalizó sabiendo que con eso ella no haría ni diría nada.
Cuando el sonido de la puerta cerrándose inundó sus sentidos, toda su racionalidad volvió a estar activa, por lo que comenzó a llorar desconsoladamente… mientras que el sentimiento de soledad y abandono inundó su corazón. "Ranma" … pensaba ¿por qué no lo había conocido antes?, quizás así jamás hubiese vivido toda esa pesadilla. Pero ya nada quedaba por hacer, pensó en dejarlo, en romper con su relación… el miedo interrumpió aquellos pensamientos, así como la culpa. ¿Culpa?, sí, culpa. Ella había provocado todo, o eso dijo Taro… "¿es tan así?" cuestionó su dañado espíritu, el cual lentamente volvía a revivir dentro de su ser.
-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x
Cuando ingresaron al gran salón, la peliazul quedó maravillada con la belleza del lugar. Con una decoración clásica, lámpara de lágrimas, paredes blancas con detalles en dorados y pilares de mármol pensó que estaba en una película antigua de Hollywood. Como correspondía, se paró junto a Taro para recibir a los distintos invitados, agradeciendo su compañía y deseándoles una buena velada. Recibió varios halagos por su vestido, el cual era de azul marino con brillos, con un cuello japonés con encaje de contraste y de manga larga; así también, su nuevo corte de pelo parecía causar furor en el género masculino, lo que terminó provocando que su novio la tomara por la cintura y no la soltara en todo ese proceso.
Después de un rato, se dirigieron al pequeño escenario dispuesto para que el heredero diera un discurso de agradecimiento a sus colaboradores y a los inversionistas que también estaban presentes. Al finalizar, se dirigieron a la mesa dispuestas para ellos. Compartían lugar con varios de los grandes inversionistas y sus parejas. Cuando disfrutaban de la cena, el labial que Akane se había colocado para evitar que su pequeña herida quedara a la vista se fue desvaneciendo hasta que casi no quedaba nada de él.
- Akane querida – exclamó una de las mujeres de la mesa - ¿qué te pasó en el labio? – preguntó preocupada.
Taro le dirigió una rápida mirada de advertencia, a lo que ella respondió con una ligera sonrisa para calmarlo.
- Lo que pasa es que estaba en la cocina sacando un paquete de galletas de la alacena – comenzó a relatar con un tono de voz relajado y natural – con lo torpe que soy, se me resbaló de las manos. Me agaché para recogerlo, pero al levantarme me golpee con la puerta del mueble que había dejado abierta – finalizó con una pequeña risa, haciendo que su relato fuera creíble para todos quienes escuchaban atenta a su historia.
- Querida, eso nos ha pasado a todos – agregó otra señora – Menos mal tienes a Taro para que te cuide –
- Así es, para mí ella lo es todo – comentó con una sonrisa el castaño a la vez que acariciaba dulcemente la mejilla de su novia.
El tacto de él no pasó desapercibido para la ojimiel, su cuerpo se tensó casi de manera inmediata a la par que el miedo comenzaba a atormentarla. Para evitar que el resto de los comensales se percataran de su reacción, se disculpó educadamente aduciendo que necesitaba ir al tocador llevando consigo su pequeña cartera. Esquivó varias mesas en su trayecto, el salón estaba repleto y apenas reconocía a quienes estaban presentes. Ya en el pasillo, una mano agarró su antebrazo deteniendo su marcha… aquel gestó la paralizó del miedo, por lo que su cuerpo tembló levemente a la vez que se giraba temiendo que se repitiera una situación similar a la de unas horas antes. Sus ojos se abrieron de par en par cuando se encontraron con unos azules frente a ella.
- ¿Estás bien? – preguntó preocupado Ranma al notar la reacción de su vecina
- Sí… lo siento, me asustaste – respondió mientras su corazón pasaba de estar en frenesí por el miedo a uno de alegría por tener al trenzudo ahí con ella. Pero su estado alerta le previno de que su novio (maldijo internamente por esto) podría aparecer, por lo que se soltó de su agarre sutilmente.
- ¿Qué te pasó en el labio? – preguntó un tanto molesto ya que suponía lo ocurrido luego de su encuentro anterior, sus dedos se atrevían a tocar cerca de la zona provocando que la chica hiciera una pequeña mueca de dolor.
- Me golpee con la puerta de un mueble de la cocina – contó la versión resumida de su mentira. Para evitar cuestionamientos, pues el rostro de aquella encarnación de dios griego fruncía el ceño en una clara demostración de no creerle, decidió cambiar el tema – Y tú, ¿qué haces acá? –
Ranma dudó un poco el contestar esa pregunta. Primero porque no había creído la mentira dicha por la chica, él había luchado bastante para reconocer cuando las heridas son propiciadas por otro; pensó en encararla, pero recordó que el posible causante estaba a unos metros de distancia, quizás la pondría en peligro. Segundo, no quería que Akane pensara que seguía interesado en Shampoo, más que mal, él terminaría esa "relación" esa misma noche. Luego de exhalar todo el aire que había contenido en esos segundos de analizar la situación, decidió ser sincero… no quería mentirle, no a ella.
- Estoy acompañando a Shampoo – el rostro de Akane cambió a uno de molestia en un abrir y cerrar de ojos
- Ah, claro. Shampoo – ni se molestó en ocultar su enojo – Lo siento, me tengo que ir, me están esperando – no esperó a ser respondida, se dio vuelta y entró al baño para tratar de calmar esa rabia que sentía. Maldijo al destino y al universo por ser tan injustos con ella.
Por su parte, Ranma se sentía absolutamente confundido. Esa reacción hizo que su corazón saltara de gusto, pues era claro que la peliazul se enojó al escuchar el nombre de su amiga, aunque luego le saltó la duda si había sido por él o por su novio. Pensó en esperarla para seguir conversando, pero temía que Taro apareciera buscando a la joven, pues la había retenido bastante tiempo. Luego de darle varias vueltas, terminó por volver a su mesa esperando que la velada terminara prontamente, pues quería dar por finiquitado su relación con Shampoo… el ver a Akane solo le confirmó sus sentimientos por ella.
-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x
Para Taro la cena de su empresa la noche anterior había sido exitosa, tal como se esperaba de una compañía de su nivel. Fue bastante halagado por sus pares así como por los inversionistas, cada vez su padre le permitía estar más al mando de ésta y sus buenas decisiones eran visibilizadas por su entorno.
Después del percance con Akane, le encargó a Ryu que llamara al peluquero y se quedara en su casa vigilando a que la chica no decidiera escapar. Con toda la rabia contenida, se juntó con Kodashi para descargar toda su frustración, sobre todo por haber visto a Shampoo con otro. A pesar de que la azabache le pidió que la llevara a ella a la cena con él, nuevamente le dejó en claro que ese lugar era de solo una persona. Cuando volvió a su casa, se sorprendió de ver a su amada casi lista para el evento, el corte de pelo le quedaba aún mejor y el labial que utilizó ocultaba a la perfección la única evidencia visible de lo acontecido horas antes.
No podía creer cuando Ryu se acercó a su mesa y le comentó al oído que el acompañante de la pelilila era el mismo joven con el que Akane solía entrenar en las mañanas antes de vivir juntos. Al principio se enojó mucho porque ambos le habían mentido, pero su malestar disminuyó al ver que la actitud de la china era la misma para con él… es decir, claramente se acostaba con ese tipo, por lo que sería imposible que tuviera algo con su mujer.
Al castaño no le pasó desapercibido las miradas que varios hombres le dedicaban a su novia, por lo que al volver de la cena se encargó de recordarle que él era su único dueño. No le importó que ella se negara a tener relaciones con él, que argumentara que le dolía la cabeza, tampoco que se quejara de dolor por el moretón en su espalda que cada vez se tornaba más y más oscuro… para él era una necesidad reclamar su cuerpo y por derecho lo haría.
Luego de su almuerzo dominical en un restaurant italiano, comenzó a preparar su maleta para el viaje de negocios que tendría junto a Shampoo… esa mujer sabía como volverlo loco en la cama, con sus millones de posiciones sacadas de quién sabe dónde, quizás su herencia china le había influido, no lo tenía claro. Sonrió sensualmente al recordar que la noche anterior lo hicieron en el patio que estaba a un costado del gran salón donde se había llevado a cabo la cena, sin pensar en sus respectivas parejas o que alguien los pudiera pillar, total Ryu estaba vigilando todo para evitar que eso pasara.
Akane estaba en la habitación terminando de ordenar la ropa de la noche anterior que había quedado desparramada por el piso, cosa que recién pudo hacer cuando el castaño terminó su maleta. Antes alegó que lo desconcentraría y necesitaba enfocarse para que no se le olvidara nada. Cuando en la camisa de él vio la marca de unos labios con un labial que no era para nada similar al que ella había ocupado, su sangre comenzó a hervir de la furia. Su dañado espíritu volvía a encenderse como una llamarada, exigiendo salir a la luz para acabar con esta relación que cada vez era más asfixiante.
- ¡Amor! – le gritó el castaño desde el pasillo – Se me quedó la chaqueta negra, ¿me la puedes traer por favor para meterla en la maleta? – preguntó dulcemente.
Akane lo pensó, quería recriminarle por su descarado affaire con quien hubiese sido, ¡ella estaba en el mismo lugar y aún así se encamó con otra!. Pero decidió que dejaría que él se fuera, para luego tomar todas sus cosas y devolverse a su departamento. Cuando él la llamara, ella no contestaría y al regresar de su viaje (que no sabía cuánto duraría) recién se daría por enterado de que su relación habría acabado. Tomó la chaqueta que estaba colgada dentro del armario, iba a doblarla cuando vio que algo rojo se asomaba por el bolsillo interno. Todos sus planes y autocontrol se fueron a la basura cuando sacó un colaless rojo de encaje. La ira y su espíritu salvaje dominaron su cuerpo, por lo que dando grandes zancadas llegó a donde estaba el que pronto dejaría de ser su novio.
- ¿Qué pasa? – preguntó extrañado al ver el rostro y la actitud de la ojimiel
- ¡Pasa que eres un maldito desgraciado que me ha estado engañando quizás desde cuándo! – bramó furiosa a la vez que le tiraba la prenda íntima en la cara - ¡Y ni se te ocurra decir que fue solo una vez, porque esa chaqueta no la usaste en toda la semana… y tu camisa de anoche tiene marcas de un labial que no es mío! – sin poder contenerse más, le plantó una sonora y fuerte cachetada en la mejilla izquierda que lo hizo incluso dar un paso hacia atrás.
Taro inhaló tanto aire como sus pulmones fueron capaces de soportar, estaba tratando de contener la ira que rugía por bullir dentro de su ser. No estaba dispuesto a perder a Akane, por lo que se forzó a disponer de todas sus energías para no perder el poco autocontrol que tenía en ese momento. Dio un rápido paso hacia ella para tomarla de los hombros y evitar así esa sensación de que ella estaba a kilómetros de él… sí, todo su ser le estaba gritando que la había perdido, pero él no se rendiría.
- Amor, déjame explicarte – dijo en el tono más conciliador que pudo poner
- ¡¿Qué me vas a explicar?!, ¡eres un malnacido! – replicaba furiosa la peliazul a la vez que se removía tratando de soltarse de su agarre
- ¡Akane escúchame! – subió su tono tratando de hacerla entrar en razón
- Shinnosuke siempre tuvo razón, eres un hijo de puta – masculló con rabia a la vez que clavaba su iracunda mirada en los ojos grises de él.
Esa frase fue la detonante, si algo no soportaba Taro es que Akane valorara más la opinión del tipejo que babeaba por ella descaradamente de lo que dijera él. Toda su racionalidad se vio mermada por el volcán en erupción que era su orgullo y ego, esta vez no le perdonaría tal impasse, se encargaría de dejarle en claro a quién debía respeto y fidelidad. Con toda su fuerza la arrastró por el pasillo mientras Akane luchaba desesperada por soltarse, pero las manos del castaño parecían las garras de un halcón sosteniendo su presa.
- ¡Aprenderás a respetarme! – le dijo furibundo, su mirada de odio paralizó por completo a la peliazul, ¿en qué momento esas orbes grises la habían dejado de ver con amor para hacerlo con desprecio e ira?.
Akane luchó con todas sus fuerzas para soltarse, tratando de ignorar el dolor que sentía en sus brazos por el fuerte agarre del castaño. En el momento en que al fin él decidió dejarla libre, el vacío del piso le hizo percatarse que la había lanzado por la escalera. Todo a su alrededor giró a medida que iba cayendo, trató de proteger su cabeza con sus brazos mientras su cuerpo era azotado por los escalones uno tras otro. Cuando se detuvo apenas podía respirar, sentía que los golpes le habían quitado todo el aire que sus pulmones trataron de recolectar en la caída. Tosió desesperada, a la vez que trataba de enderezar su cuerpo en el piso de la planta baja. Todo le dolía, aún todo le daba vuelta y su mente trataba de comprender qué demonios había pasado.
Taro la miró con desprecio desde el segundo piso, estaba harto de sus actitudes infantiles, de sus berrinches y recriminaciones sin sentido. Era culpa de ella si él se acostaba con otras mujeres, ella no sabía complacerlo como él quería en la cama, ¡ni siquiera era capaz de preparar un buen plato de arroz!... con todo eso, ¿cómo no espera que buscara botar todas sus frustraciones en otras camas?. Él no le diría que tenía más de una amante, tampoco era tonto, aunque no veía porqué tendría que dar explicaciones, más que mal él es hombre, por lo que está en su derecho.
Se devolvió por el pasillo, tomó su maleta y se guardó en su bolsillo la prenda íntima que claramente reconoció como de Kodachi… esa mujer, ya hablaría con ella. Una sonrisa lujuriosa había aparecido en su rostro, recordó cuando la vio con ese colaless puesto y se excitó, la haría pagar caro como él sabía hacerlo… con una candente y apasionada sesión de sexo salvaje. Con parsimonia bajó uno a uno los escalones, sin dejar de mirar el cuerpo de su novia tendido en el piso. Ni se inmutó por sus quejidos ni sus fallidos intentos por ponerse de pie. Ella debía aprender la lección, no tenía derecho a hablarle de esa manera y menos valorar lo que decía otro hombre que no fuera él. Se paró a su lado cuando ella le habló.
- Eres… un… malnacido – le costaba hablar por el dolor, pero la ira dentro de su cuerpo le daba las fuerzas para decir todo lo que quería
- A ver si así aprendes a respetarme – le respondió fríamente desde su lugar.
El sonido del timbre hizo que ambos miraran hacia la puerta. Un rayo de esperanza invadió el cuerpo de la chica con la ilusión de que quien fuese que estuviese al otro lado la ayudaría a salir de allí. Cuando un joven de pelo corto negro vestido con un estilo similar al militar ingresó luego de que el castaño le abriera, comprendió que nada cambiaría. Ryu la miró con desprecio para luego dirigir su vista a su mejor amigo y jefe.
- Lleva la maleta al auto, voy en seguida – le ordenó Taro, a lo que el chico asintió y siguió las instrucciones sin cuestionar ni dudar.
"Maldito perro faldero" pensaba molesta Akane, decidida tomó todo el aire que pudo antes de dirigirse por última vez al hombre que alguna vez creyó amar – Esto se acabó, me iré y ni te malgastes en buscarme – su voz, a pesar del dolor, sonó segura y sin dejo de dudas.
El castaño la miró despectivamente, se puso en cuclillas cerca de su cara – Oh preciosa, volverás – afirmó petulante
- Primero muerta –
- Eso se puede arreglar – le dijo para luego tratar de acariciarle la mejilla, lo cual fue evitado por la peliazul al correrle su rostro.
El rechazo de la chica no le afectó, sabía que tarde o temprano volvería, de eso estaba seguro… se levantó para comenzar a dirigirse a la puerta de entrada, antes de salir se giró y le habló por última vez.
- Nos vemos en dos semanas amor –
- ¡No estaré cuando vuelvas!, ¡me iré Taro, esto se acabó!, ¡¿me entiendes?! – le gritaba ignorando el dolor, el castaño salió y cerró la puerta sin prestarle atención. Después de eso fue que Akane se permitió por primera vez llorar… llorar de impotencia, de dolor, de rabia, de vergüenza… ¿cómo permitió que las cosas llegaran a ese nivel?. Luego de un rato buscó en el bolsillo de su pantalón su celular, agradecía que su buzo tuviera cierre y ella los usara, pues eso evitó que su teléfono saliera volando por la escalera. Marcó aquel número que se sabía de memoria, esperó un par de tonos hasta que una familiar voz le contestó.
- Aló, Akari… yo, lo siento por molestar… ¿me puedes venir a buscar?... me caí de la escalera y necesito ir al médico… no, Taro no está. Se fue de viaje esta mañana… bien, anota la dirección. Bajo el macetero que está a la izquierda de la puerta encontrarás la llave de emergencia. La casa queda… -
Continuará…
Hola a todos! Como siempre trato de hacerlo, muchas muchas gracias por sus reviews, sus hermosas palabras y todo el ánimo que me mandan… mil mil gracias! Me alegran mucho, me gusta saber qué van pensando de la historia y leer sus teorías... no dejen de hacerlo por favor!
Paso rapidito a subir este cap, les cuento que voy saliendo al colegio donde trabajo porque le haremos un pequeño acto a mis estudiantes que se licencian, por lo que estaré hasta tarde allá, esto debido a que el aforo permitido nos hizo dividirlos en grupos de 5 estudiantes acompañados de dos personas (y es un curso de 41 alumnos). No saben la pena y orgullo que tengo de mis chiquillos! Estoy muy emocionada y triste por no volverlos a ver más en el colegio, pero confío en que serán grandes personas… Por lo mismo, no podré responder sus reviews, les pido mil disculpas!
Recuerden que este será el último cap del año, me tomaré un breve receso para terminar de escribir los dos últimos cap (sí, solo nos quedan 3, a menos que salga un cuarto… aunque lo veo difícil).
Bueno, este cap fue intenso de escribirlo, asumo que para ustedes lo fue el leerlo. Seguimos conociendo un poco más de Taro, tuvimos un par de pequeños reencuentros entre nuestra pareja favorita y por fin Akane se decide a dejar al tarado de novio que tiene (muy manipulada la puede tener, pero que la engañe… eso jamás lo aguantará). No me odien por dejarlo hasta acá, prometo que cuando tomé la decisión del break no me percaté que quedarían justo acá! (podrá irse Akane?, vuelve a su departamento? Qué pasará con Ranma?...)
Les deseo de todo corazón que pasen unas muy buenas fiestas de fin de año, ojalá en familia y rodeados de amor (que pucha que se ha hecho necesario este año), pero recuerden cuidarse y tomar las precauciones necesarias, aún estamos en pandemia y debemos seguir dándole la pelea a este virus (que se parece un poco al Taro de esta historia… se hace el "buenito" y de repente paf! ataca con todo)
Si tienen hijos/as, o aún están estudiando, no se olviden de dejarle buenas palabras a sus profesores. Para los que realmente amamos esta profesión, no hay nada más reconfortante que el agradecimiento de tus estudiantes y ver sus logros. Ha sido un año complejo para quienes ejercemos la pedagogía, lleno de desafíos y sobrecarga laboral… por lo que no pierdan la oportunidad de reconocérselos!
Saludos y felices fiestas! Nos leemos a más tardar el 11 de enero (aunque espero que sea el 4)
