¡Y AL FIN! El último capitulo. No se los voy a negar, me divertí mucho pensando en cómo toda la MACUSA se inmiscuía en la relación de Newt y Percy, así que al fin llegó el momento de la verdad.

¡ACCIÓN!

CAPITULO 10: LO QUE NADIE DIJO, PERO HICIERON

Ató la nota a la pata del ave fénix dándole una última caricia antes de que emprendiera vuelo. Tendría que ser lo más directo que su ser le permitiera, necesitaba solo un impulso para que alguno de los dos cediera a lo que sentía.

Confío en que harás lo que tu corazón te diga, Newt. Con ese pensamiento, tomó sus cosas para encaminarse a la oficina de dirección de Hogwarts para tomar su nuevo puesto como director antes de que iniciase el nuevo curso escolar.

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Las palabras de Seraphina estuvieron rondando por su cabeza desde el momento en que abandonó su oficina. Su pecho sintió una terrible opresión que le hizo difícil respirar resignándose a recibir solo pocas dosis de oxígeno.

"Dile a Scamander que estás enamorado de él o resígnate a que nada va a pasar" le había dicho antes de irse.

¿Tan obvio era? ¡Por los alquimistas! quería morir de vergüenza. Ahora lamentaba que Grindelwald no lo hubiese matado cuando lo secuestró.

¿Newt lo sabría? ¿Habría sido tan obvio como para que el inglés se enterara?

Los siguientes días, su vergüenza era tan profunda que no podía ni si quiera mirar a Newt. Pero si lo hubiera hecho habría notado como el pago pelirrojo decaía en ánimos al ser ignorado por el director de la MACUSA. Pero la actitud de ambos no pasó desapercibida por nadie en la institución.

Abraham, Bernadette y Robert habrían sentido lastima por los nuevos aurores. Eran unos polluelos apenas salidos de la academia para recibir los regaños y ataques de Graves quien parecía no controlar su malestar tildándolos a todos de incompetentes, aunque en realidad solo fueran los desplantes de su propia magia los que vencían a los novatos. Claramente algo había pasado con Newt.

Tina se había percatado de la mirada tristona con la que Newt seguía a Graves por donde fuera, no sabía qué hacer para que su amigo se sintiera mejor. Probó con invitarlo por unas copas, le dijo que si quería ir a alimentar a Daisy quien se había quedado al cuidado de la MACUSA por falta de transporte a Irlanda; pero nada surtía efectos.

Incluso Jacob lo había notado en su última visita a la pastelería. Solo había abierto su muffin de chocolate –que cabe destacar, no tenía ninguna forma de criatura –comiéndolo con desgano como si el simple hecho de masticar lo agotara. El muggle no pudo evitar ver como a ratos los ojos de su amigo se empañaban como si estuviera a punto de hecharse a llorar, a pesar de que nunca salió ni una sola lágrima.

Theseus se había sentido ansioso después de dos meses sin recibir correspondencia de su hermano, presentía que algo malo había pasado; a su mente lo primero que llegó es que Graves hubiera lastimado a Newt y entendía –a pesar de todo –que quizá hablaba su instinto sobreprotector pero eso no evitó que tomara el primer barco a Nueva York. Porque era un Gryffindor, su impulsividad haría siempre honor a su casa.

A Queene le fue más sencillo entender la situación con solo pasar unos metros cerca de ambos magos. Entendía la frustración y vergüenza que estaba sintiendo el director de la MACUSA al verse descubierto, sabía que quizá Graves nunca había tenido ese tipo de problema con sus sentimientos y ahora que alguien había hecho relucir su falta de discreción, se sentía intimidado por el rechazo de Newt. Por otro lado, Newt estaba deprimido al sentirse como cuando todos lo rechazaron en la escuela, sentir que una de las pocas personas que lo aceptaba como era –y que amaba en secreto –lo desplazaba lo hacía sentirse inseguro y solo a pesar de tener más amigos.

Incluso ¡Por Merlin! El pequeño escarbato, Silver; había notado la reticencia de Graves a acercarse a su salvador del maletín. La pequeña criatura no entendía por qué ambos magos no se acercaban uno al otro cuando anteriormente había podido percibir el aroma a excitación cuando estaban cerca. La criatura entendía que ambos querían aparearse pero renegaban ese instinto.

Cada mago, bruja y criatura en la MACUSA se dio cuenta de la tensión entre el magizoólogo y el director como si se pudiera cortar con un cuchillo.

Si nadie decía nada, tendrían que actuar de otra forma.

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Bernadette no esperaba acelerar su plan de forma tan imprudente, pero era necesario; la situación exigía que adelantara las cosas. Había planeado una confesión apasionada como de una novela muggle. Por ello, supuso que su mejor arma sería el veritaserum; la honestidad era su mejor opción ante la terquedad de ambos.

Graves siempre tomaba su café a las once de la mañana siempre bajaba por su café encontrándose con Newt en el proceso. Procuraría que el inglés se encontrase en la cafetería y vertería un poco de poción en su té, así como en el café de su jefe; consciente de que eso era un delito, solo le quedaba esperar que ambos se lo agradecieran y no levantaran cargos en su contra.

Sirvió un poco de café en una taza y con un simple movimiento de su varita, conjuró un hechizo para que se mantuviera caliente por algunas horas. Lo dejaría sobre la mesa y volvería cuando Graves lo hubiera tomado para beber.

Robert había optado por algo más arriesgado. Sabía de la sobreprotección que recaía en Newt por parte de Graves cada vez que se encontraban en situaciones de peligro, por lo que habiendo conseguido una pequeña muestra de bundimun que pondría en una zona del edificio que no representara un verdadero riesgo cuando comenzara a expandirse. Solo debería colocar a Newt en la zona de "peligro" y llamar a Graves para que lo salvara.

Abraham, siendo un hombre feliz mente casado optó por lo más práctico: Hablar con Newt.

El auror de mediana edad llegó hasta la oficina de Tina donde se encontraba Newt con Queene quien acariciaba su rodilla con cariño como si buscara reconfortarlo. Golpeó la puerta un par de veces anunciándose antes de entrar.

-Lamento molestarlos –

-¡Oh! No molesta, auror Meléndez –dijo la rubia sonriéndole con calidez al recién llegado.

-Quisiera hablar contigo, Newt –

-¿Ocurrió algo? –preguntó intrigado.

-Nada, solo que… no pude evitar notar como tú y el director Graves han actuado distantes uno del otro ¿sucedió algo? –Newt bajó la mirada con aflicción, la mano de Queene le dio ánimos con solo un toque provocando una leve sonrisa en el pelirrojo.

-No lo sé… no sé qué hice mal… -

Abraham frunció los labios con incomodidad al ver la mirada decaída de Newt, parecía un cervatillo herido al cual no sabía bien como ayudar. Su plan había sido incitarlo a decirle sus sentimientos a Graves pero ahora no estaba tan seguro. Miró a un lado en la esquina del escritorio la tartaleta de manzana y no pudo evitar recordar un par de veces en las que vio al director de la MACUSA comer con pleno gusto aquella golosina. Su mente comenzó a cavilar un plan rápidamente.

-¡Qué gran idea, Abraham! –dijo la rubia con su acostumbrada voz soñadora.

-¿Qué? –preguntó Newt.

-Bueno… yo no sé qué pasó pero, he visto que al director Graves le gustan mucho esas tartaletas ¿por qué no le das una? Velo como una bandera blanca para lo que sea que esté sucediendo entre ustedes. Si de algo estoy seguro es que ese hombre no puede estar mucho tiempo molesto contigo –dijo con media sonrisa elevando su curioso bigote.

Newt suspiró cansado, como si ya hubiera pensado en algo así.

-Lo estuve siguiendo los últimos días intentando hablarle pero… no quiere hablar conmigo –le dedicó una mirada compasiva al chico.

-Podrías ir directo a su oficina, pon la tarta en la mesa y dile firmemente "Graves. Tenemos que hablar" –dijo, mencionando la última frase como si fuera un sargento o un militar. Eso al menos le sacó una sonrisa al mago inglés.

-No va a escucharme –dijo con resignación.

-No lo sabrás si no lo intentas –dijo tomando el postre del escritorio y colocándolo en la mano extendida el magizoólogo.

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Graves se había puesto exigente con todos, especialmente con ella, lo cual la tenía en un agotamiento constante. Estaba más irritable desde que Graves decidió ignorar a Newt; tenía que tolerar la cabezonería de su jefe y la carita de cachorro apaleado de su amigo.

-No fui a la academia de aurores para esto –se dijo acomodando la pila de papeles luchando por que no se le cayeran. Había dejado de ir a redadas porque le habían solicitado hacer el papeleo de los demás aurores, y aunque sus compañeros estaban igual de ocupados que ella, no entendía por qué ella estaba obligada a hacer la parte más aburrida de su trabajo.

Caminando a su oficina se topó con Robert mirando hacia la cañería del lavabo que se encontraba en la cafetería mientras bebía de una taza lo que suponía que era café. Su curiosidad y deseos de conocimiento la llevaron a inclinarse un poco sobre el hombro de su compañero buscando qué le parecía tan fascinante.

La delicada respiración de Tina sobresaltó al auror quien con un brusco movimiento se dio vuelta percatándose de la presencia de la mujer. La aurora a duras penas logró sostener la pila de papeles en sus brazos dando un paso hacia atrás.

-Lo siento, no pretendía asustarte –dijo Tina acomodando los papeles y dejándolos sobre la mesa que había en la cocina de ese piso.

-¡No! Yo sé que no, eres demasiado considerada para eso –Tina abrió los ojos ante esa declaración provocándole un leve sonrojo.

-Okay… -dijo acomodando su cabello queriendo hacer a un lado la leve incomodidad que le provocaba la sonrisa, que otros calificarían como "estúpida", que le dedicaba el auror.

-Te ves muy hermosa con ese labial nuevo –dijo en un suspiro.

-¿Qué? ¿Cómo…? –ese labial se lo había obsequiado Newt hecho con las escamas que mudó el bola de fuego chino de hace unas semanas. Cuando Tina le dijo que sus escamas brillaban de una forma hermosa, Newt decidió hacerle ese par de regalos a Tina y Queene.

-Te veo a diario, me doy cuenta de cómo acomodas tu cabello tras tu oreja cuando estas nerviosa y de la gabardina nueva que traías antier porque te veías muy feliz mostrándosela a las secretarias de asuntos internos –dijo, al percatarse de sus palabras su rostro enrojeció hasta volverlo un adorable tomate. Si su vergüenza fuera menos habría notado como Tina no estaba en mejores condiciones.

"¿Qué mierda me pasa?" pensó Robert.

-¡Martin! ¿Qué mierda estas tomando? –llegó la voz de Bernadette desde la puerta mirándolo mortificada.

-Café –

-¿De dónde lo tomaste? –

-¿Era tuyo? Puedes hacerte más, lo encontré sobre la encimera –dijo dando otro sorbo. Bernadette se llevó ambas manos al cabello estrujándolo queriendo controlar su histeria.

"Me van a despedir" pensó.

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Por cuarta vez tachó y tiró la hoja de papel antes de volver a comenzar; su frustración estaba llegando a un nivel que no podía tolerar. Seraphina tenía razón, estaba volviéndose incompetente por culpa de su nulo manejo con sus sentimientos; y es que, pensar en cada sonrisa, mueca y expresión de Newt lo cegaba y dejaba fuera de combate por mucho tiempo.

Hizo a un lado sus papeles con frustración y azotó bruscamente la pluma en el escritorio. Le tomó unos segundos recomponerse para ver que la pluma no se hubiera lastimado.

Newt le había regalado aquella pluma fuente mágica a la que no se le agotaba la tinta. Ese pequeño objeto se había convertido en uno de sus objetos más preciados a pesar de no ser ostentoso o muy caro como lo que solían regalarle en sus cumpleaños. Era de un color marrón oscuro y una punta metálica plateada por donde escurría la tinta.

Se detuvo a mirar el objeto cuando sintió un movimiento brusco en el interior de su saco dejándose ver en el escritorio al bebé escarbato que lo había adoptado como su nuevo guardián. La criatura olfateó la pluma notándola sin brillo, regresó su mirada al auror quien acariciaba con delicadeza el objeto pensando en el hombre que se lo había obsequiado.

El animalito no entendía, pero era consciente de que esa pluma por alguna razón provocaba ese aroma amargo a tristeza en su humano, así que la tomó entre sus patas delanteras arrebatándosela y saltando hacia la salida.

-¡Hey! ¿Qué haces? –Dijo levantándose abruptamente de su asiento para seguir al escarbato quien sostuvo la pluma en su pico y huyó -¡vuelve aquí! –

Corrió a todo lo que sus pequeñas patas daban ignorando los gritos de su humano llamándolo. El escarbato corrió entre un mar de gente esquivando agilemente los pies que por poco lo aplastan, pero aún así escuchaba tras de él la voz del auror quien no cedía.

En su pequeña mente consideró que el lugar donde podría estar seguro con aquel tesoro sería en la caja sin fondo de su antiguo cuidador, así que agudizando lo más posible su olfato buscó entre la multitud aquel aroma a árnica y manzana, un aroma que le recordaba a sus otros hermanitos, un aroma que le decía hogar. Si a él le recordaba eso, supuso que a su humano también.

El escarbato decidió reunir a la manada de la que su humano se había alejado por reprimir su instinto. Cuando sintió el tenue aroma, corrió aún más rápido ignorando el dolor en sus patitas.

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Theseus decidió ir caminando a la MACUSA en cuanto llegó en aquel traslador, presentó sus papeles ante los muggles fingiendo que había llegado en un barco. Las cartas de su hermano cada vez tomaban más tiempo en llegar, y por la forma en que le narraba en las pocas que recibía se percató de que su hermano no se encontraba bien. Consideró enviar un vociferador a las hermanas Goldstein pensando que le habían hecho algo, pero desechó ese pensamiento en cuanto Percival Graves apareció en su mente.

Le debía la vida a Percy, pero eso no significaba que se quedaría de brazos cruzados en caso de que hubiera herido a su hermano. Tardó alrededor de dos horas en llegar a la MACUSA caminando desde los muelles, le dio tiempo de pensar lo suficiente para saber qué le diría a Newt y qué le diría a Percy.

Al cruzar la puerta no le fue indiferente la manera en la que todos se movían, ajetreados y preocupados por alguna razón. Miró al nivelador de peligro en la recepción, mucho más pequeño que el que se encontraba en el vestíbulo principal del edificio donde la aguja apuntaba al color verde. Eso lo relajó, sin embargo la curiosidad lo embriago por tal nivel de histeria.

-Prefiero mantener mi cabeza donde está, muchas gracias –dijo un auror de no más de veintisiete años. Era obvio que era un novato; se encontraba conversando con algunos otros aurores y algunos oficinistas.

-Pues yo me uní con las chicas de recursos humanos, planean una perfecta escena de celos –dijo una de las auroras, tan joven como el primero.

-Si Graves no las despide, será Seraphina –dijo un oficinista que parecía ser un veterano por la forma en que se desenvolvía entre los jovenes.

-No sé usted abuelo, pero nosotros nos arriesgamos a los entrenamientos con el director. Quiero seguir viviendo así que yo decidí apoyar al grupo 22 de aurores; tienen una idea más sencilla que es amarrarlo y llevarlo a la oficina de Graves. Nos lo agradecerá –dijo un tercer auror novato quien muy quitado de la pena le dio un sorbo a su taza de café.

-A veces me da miedo pensar en que eres un auror –dijo una menuda secretaria quien acomodó sus papeles antes de seguir archivándolos.

-A situaciones desesperadas, medidas desesperadas –dijo el mismo auror.

-Si los hombres no fueran tan tercos esto no habría pasado en primer lugar –dijo la aurora morena mirando a sus compañeros masculinos.

-No son "los hombres", seguro Newt hizo algo –cuando escuchó el nombre de su hermano salir de los labios de aquel auror, sintió la piel enchinarse commo un gato listo para defender a sus crias.

-¿Por qué sería Newt? Siendo honestos, es más probable que la culpa hubiera sido de Graves –dijo el oficinista de mayor edad.

-¿Creen que lo engañó? –preguntó la secretaria. Sus ojos brillaron con tristeza al pensar en algo así.

-¡Claro que no! Ellos ni si quiera salían. Tal vez Newt rechazó a Graves –dijo el primer auror que habló.

-Eso no explicaría por qué está tan triste; yo creo que fue Graves quien hizo algo estúpido. Newt es como un cinnamonroll, lo más seguro es que la culpa es del director –dijo la morena ayudando a su compañero con la teoría del caso de uno de los asuntos más recientes.

-Aun así, lo mejor sería amarrar a Newt y se lo dejamos en su oficina a Graves. Me parecen del tipo que disfrutarían el bondage –el auror pretendía hacer reir a sus compañeros ante el estrés que experimentaban. No vio venir el levicorpus que le fue lanzado haciendo que chocara con la pared.

El grupo miró al autor de tal ataque ubicando a Theseus Scamander, héroe de guerra y hermano mayor de Newt. Su llegada no puso solo en alerta al pequeño grupo, sino que también alertó al resto de trabajadores que se encontraban en el lugar.

Todos tenían planes e ideas para terminar con la tensión entre Newt y Percy; todos entendían que si Theseus –alias "hermano sobreprotector" –Scamander estaba ahí, ninguno de sus planes se podría reproducir.

-¡Atrápenlo! –exclamó el elfo domestico que custodiaba el elevador. Y como si fuese su jefe directo, todos se lanzaron a retener a Theseus.

Definitivamente no volvería a Estados Unidos una vez que se llevase a su hermano de ahí.

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-¡No debes tomar lo que no es tuyo! –exclamó Bernadette.

-¡Cómo carajo iba a saber que le pusiste veritaserum! –exclamó igual de alarmado.

-¡Ya te dije que no era para ti, era para Graves! –

-¿Para Graves? –reprochó Tina con la mirada. La castaña se llevó una mano al cuello con nerviosismo, su compañera se veía aún más intimidante cuando estaba molesta.

-Por Mercy Lewis, toda la MACUSA sabe la situación entre Graves y Newt. No quería seguir viéndolo así, no sé qué hizo Newt pero esperaba que con esto fuera Graves quien lo arreglara –

-¿Por qué crees que fue Newt? Él ha estado mortificado desde que el director Graves dejó de prestarle atención; y sé que ambos son muy estúpidos por no darse cuenta de que su relación es todo menos profesional, pero fue Graves quien dejó de lado a Newt ¡Así que no te atrevas a culparlo! –defendió la pelinegra a su amigo mirando a Bernadette como una posible amenaza.

Se quedaron en silencio unos segundos retándose con la mirada hasta que Robert comenzó a hiperventilar.

-¡Me diste veritaserum! –exclamó histérico haciendo que Bernadette rodara los ojos con fastidio y Tina se llevara la mano a la frente para alisar su ceño fruncido.

-Iré por un antídoto a la enfermería, cuídalo mientras me voy y que no tome nada más –Tina no replicó, estaba cansada y fastidiada pero sabía que la otra aurora solo quería ayudar. Ella solo había podido consolar a su amigo un tiempo mientras se preguntaba la razón de que Percival lo tratara con indiferencia. Soltó un suspiro mirando a su compañero.

-Por favor, no preguntes nada –dijo él con vergüenza.

Tina le dedicó una sonrisa conciliadora, si lo pensaba bien toda la situación era bastante cómica.

-Tranquilo, además creo que ya dijiste muchas cosas. No es como si me fueras a decir que me amas ¿o si? –dijo con burla y sarcasmo, pero eso no impidió que la verborrea saliera de los labios de Robert sin poder detenerse.

-Te amo, estoy enamorado de ti desde hace años pero nunca fraternizabas con el resto de los aurores. Solo estaban tu y tu hermana; hasta que llegó Newt –dijo con aflicción, no podía ver a Tina a los ojos sin sentirse acorralado –me sentí tan celoso e impotente, quería odiarlo, quería que fuera un mago oscuro o peor pero… Newt es demasiado bueno para su bien, nadie lo odiaba, yo no podía odiarlo… pero me sentí mejor al ver que gracias a que lo tenías de amigo lograbas ser más sociable con nosotros –sintió sus mejillas calientes –y luego él y Graves comenzaron a actuar así, entonces vi que tenía una oportunidad. Por favor, ten piedad y detenme –dijo cubriendo sus rostro con ambas manos sin permitirse ver a Tina.

La aurora no salía de su asombro. Era usual que persiguieran a Queene pero no a ella, ella era la adicta al trabajo, la que era más lógica, la que prefería tener amigos a pareja; pero ahora se le presentaba este hombre diciéndole que la amaba ¡ni si quiera hablaban tanto! ¿Cómo podía amarla? Los nervios le provocaron nauseas, pero de sus labios solo salió una palabra.

-Mierda –

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Percy tropezó un par de veces por el piso encerado, buscó a la pequeña bola de pelos en el pasillo hasta que escuchó un leve correteo no muy lejos. Entonces vio una mota de pelo gris bajando con cuidado por las escaleras. El animalito al verlo retrocedió despacio a la expectativa de lo que fuera a hacer.

Graves se lanzó hacia el escarbato quien corrió con más ahínco aferrándose a la loza de la escalera con sus garritas esperando no resbalar. El aroma estaba cada vez más presente, podía sentirlo inundar sus fosas nasales, así que no se rindió y siguió corriendo.

El auror maldecía el momento en que se sintió tan cómodo con el animal, lo tomó con la guardia baja y no podía permitir eso de nuevo. Pero debía admitir que esa criatura ahora era parte suya, parte de Newt, parte de todos los sentimientos que albergaba por el magizoólogo. No podría alejarse de ese escarbato porque ahora era lo único que tenía del inglés.

¿Sería tan malo volver a hablar con él?

¿Seraphina tenía razón y lo volvía inútil?

Justo cuando lo iba a alcanzar resbaló cayendo de rodillas, sin embargo, no cedió. Siguió al animal sin importarle verse tan desgarbado y agitado; ya había perdido suficiente de su reputación al actuar tan blando con Newt. Un poco más no haría la diferencia; quería su maldita pluma de vuelta.

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Newt estaba nervioso. Nunca se había declarado a nadie en su vida, prefería ignorar ese tipo de sentimientos en cuanto aparecían enfocándose en sus criaturas, pero ahora sentía como si fueran a llevarlo directamente a la horca. Las manos de Queene en sus hombros no lo relajaban en lo absoluto ¿Y si Percival estaba molesto con él? ¿Y si por eso dejó de hablarle? ¿Y si lo odia?

-Tranquilo Newt, mi intuición me dice que no te odia –dijo la rubia.

-¿Cómo estás tan segura? –el simple movimiento de mano de Queene señalando su cien le hizo entender. Ok, al menos no lo odiaba pero ¿amor? No lo amaba, nadie se enamoraba de él. Era tímido e inseguro con las personas, solían pasar de él, e incluso en la escuela su única amiga era Letha y ella se hubiera quedado con su hermano de no ser por los acontecimientos con Grindelwald.

-¿Sabes? Yo estaba igual de nervioso cuando le pedí a mi esposa que tuviera una cita conmigo la primera vez, fue muy incómodo y me tropecé varias veces además de casi tirarla –dijo riendo, el miedo inundó de nuevo su cuerpo, eso lo notó el viejo auror al sentir la tensión en su brazo mientras sostenía firmemente la tarta entre sus manos –pero me dijo que sí, una pisca de valor es lo que se necesita para cambiar las cosas –dijo revolviéndole los rizos como un padre haría.

-No te preocupes, cariño. Estamos contigo –dijo Queene dedicándole una leve sonrisa.

Al llegar al vestíbulo se escuchó una fuerte exclamación. Abraham siendo auror no pudo negarse a ese llamado.

-Está bien, yo voy con Newt –dijo la rubia. Le agradeció mentalmente y se fue rumbo a la cocina que se encontraba no muy lejos de ahí. Al llegar se topó con una gran masa babosa saliendo del lavadero.

Ahí se encontraba Tina Goldstein sosteniendo una pila de papeles mientras miraba mal a Robert.

-¡Te dejo solo un segundo! ¡Un maldito segundo! –dijo Bernadette apuntando a la gran masa verdosa que no dejaba de crecer ocupando casi una pared de la cocina.

-¡Tu tenías un plan, yo también! –exclamó.

-¿Y no se te pudo ocurrir algo menos peligroso? Como las secretarias del departamento de misterios, solo hicieron un pastel enorme que dice "perdón" para Graves. Le dirían que lo hizo Newt –

-¡No tienes cara para decirme eso! ¡Tú le pusiste veritaserum a mi café! –

-¡No era para ti! –

-¿Se quieren callar? –Regañó Tina protegiendo aquellos archivos –hablaremos después de esto y de todo lo que me dijiste, ahora solo diluyan al bundimun antes de que alguien salga herido –

Un hechizo de ataque de Bernadette provocado por el pánico hizo que el hongo creciera más y más a velocidad exponencial. Robert no lo pensó, solo tacleó a Tina fuera de la cocina haciendo que los papeles se esparcieran por el suelo. Ambos quedando tirados en el suelo antes de lo inminente.

Abraham lanzó un poderoso aquamenti que llenó la habitación de fuertes chorros de agua, Bernadette lo siguió pero el brusco choque del agua con el hongo –quien intentó defenderse –resultó en una oleada de agua que los lanzó a la pared mientras el agua salió como una fuerte marea por la puerta.

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Newt dio una mirada hacia arriba donde se ubicaba la oficina de Percival, sostuvo la tartaleta entre sus manos aferrándose a ella como un bálsamo para su nerviosismo.

"No puedo" pensó. Le entregó el postre a Queene sin cuidado emprendiendo retirada. Pero no pudo huir muy lejos, pues apenas dos metros de su avance, chocó bruscamente con un cuerpo terminando ambos en el suelo.

Percival no llegó a alcanzar al escarbato cuando estaba a pocos centímetros pues sintió la colisión con alguien terminando en el piso con un cuerpo encima. Cuando el auror iba a reñir al contrario se topó con la dulce mirada de Newt, sus mejillas estaban rojas haciendo resaltar sus pecas.

Newt sintió las manos de Percival sosteniendo sus costados tiesos como pilares evitando que cayera por completo sobre él, sintió como una manada de dragones anidaba en su estómago al estar tan cerca.

-Pe-Percival… -

-Newt –ambas voces se escucharon ahogadas, casi en un suspiro. Pareciese que si hacían un sonido más fuerte el ambiente se rompería.

El estridente sonido de una ola de agua salida de la cafetería los hizo levantarse en guardia aun sin despegarse uno del otro. Percival abrazó la cintura del pelirrojo apuntando en dirección de aquella ola al igual que Newt se aferró a su hombro apuntando con su varita de igual manera.

El escarbato llegó a refugiarse entre la ropa de su otra humana favorita quien se encontraba tirada en el piso. Ignoró el gemido de dolor de Tina para acurrucarse en su gabardina. Tina se llevó una mano a la parte trasera de la cabeza sintiendo como punzaba.

Las secretarias del departamento de misterios, quienes llegaban campantes con el gran pastel se vieron imposibilitadas de sostenerlo cuando salieron expulsadas empujadas por la fuerte corriente de agua justo contra filas de escritorios quienes recibieron –además del impacto del agua –el golpe de merengue y bizcocho del postre que sostenían.

Cuando el agua dejó de salir llenando todo el vestíbulo y dejando completamente empapados a más de la mitad de los que se encontraban ahí, ambos se dieron cuenta de la posición en la que se encontraban. Newt fue el primero en separarse bajando la mirada y jugueteando con su varita entre sus manos.

-Pe-Perdón –habló bajito mirando a cualquier otro lado menos a las pupilas de Percival.

-No importa… -verlo como un animalito arrinconado le encogió el corazón, sabía que se había portado injusto con Newt al apartarse sin razón aparente pero… es que era imposible no sentir su corazón galopar al ver esa expresión en su rostro –lamento haberme distanciado –

Newt levantó levemente la mirada para verlo al fin, se veía arrepentido. Newt le dedicó una media sonrisa conciliadora que fue correspondida; el pelinegro se resignó a que si no podría salir con Newt entonces se conformaba con ser su amigo.

El graznido de un ave conocida llamó la atención de todos. Dejó caer un papel que fue a dar directo a las manos del inglés quien rápidamente la desenrolló.

"En el vals alguien debe dar el primer paso ¿Por qué no lo das tú en aquella danza con Percival Graves? Arriesgar no es malo de vez en cuando, solo necesitas dar un salto de fe"

-Un salto de fe… -entrecerró los ojos hasta que en su mente llegó a tener sentido. Levantó la mirada hacia Percival quien parecía confundido, pero eso no duró mucho cuando Newt se lanzó hacia él abrazándolo por el cuello y dándole un pequeño beso en los labios.

Fue un beso tembloroso, donde el criador de criaturas sentía los nervios a flor de piel esperando el inminente rechazo. No había vuelta atrás. Se separó del mayor dedicándole una mirada que no se prolongó mucho cuando se vio correspondido por Percy.

El director lo estrechó de la cintura y le impuso un apasionado beso que le hizo emitir un gemido por lo bajo vibrando entre sus labios; el calor se expandió desde sus pechos a todo su cuerpo sintiendo como su magia se fusionaba una con la otra haciéndolos sentir completos. Como si encajaran perfectamente en un rompecabezas.

A falta de aire tuvieron que separarse, pero no por completo. Siguieron mirándose abrazados por varios segundos que para ellos se sintió una vida; querían estar así para siempre, en esa posición, en ese momento. Solo abrazados como si el resto del mundo no importara.

-Tienes la mirada de un hipogrifo –soltó como un susurro. Percy sonrió con dulzura, tomaría eso como un cumplido.

Percy se inclinó para robar otro beso del hombre que amaba cuando un grito rompió el momento.

-¡Bastardo traidor! –

Y ahí estaba Theseus tan rojo como su cólera le permitía. Parecía como si un zouwu lo hubiera llevado en su lomo hasta Nueva York, se veía despeinado y con el traje que usualmente portaba impecable, hecho un desastre. Preferían no quedarse a esperar lo que su ira podía hacer contra el hombre que –seguramente –en su mente, había "corrompido" a su hermanito.

-Deberíamos irnos, Percy –

-Claro –apenas le dedicó una mirada agradecida a Seraphina antes de desaparecer.

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Percival miró de reojo el cuerpo dormido de su amante.

Soltó un suspiro extasiado. Se escuchaba tan bien llamar a Newt su amante que podría repetírselo por toda la vida.

Percy se inclinó un poco dejando su torso desnudo al descubierto para acercar su mano a la espalda desnuda del inglés. Pudo ver sus pecas más de cerca salpicando sus hombros y parte de su espalda; tenían una perfecta armonía junto con las marcas de sus dientes y chupetones que le había hecho por el cuello, espalda y piernas. Si lo viera de frente podría apreciar el resto de tatuajes que había hecho en su piel con sus labios.

Acarició su espalda riendo al percatarse del estremecimiento que solo su toque provocó.

Unos años.

Solo unos años de noviazgo y sería él quien pondría un anillo en su dedo.

Ya que Newt se había lanzado primero, a él le correspondía el siguiente movimiento. No había necesidad que nadie les dijera algo ahora.

No requirieron palabras para decirse todo, y eso –para Percy –valía más que mil palabras.

-Te amo –susurró a su oído viéndolo encogerse ante el cálido aliento que rozó su oreja mientras abrazaba más la almohada bajo su cabeza.

Decidió seguir durmiendo aferrado al cuerpo de su amante sintiendo piel con piel tocarse compartiendo su calor. Debían levantarse en un par de horas para ir a trabajar.

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Espero les haya gustado. No será el último fic gramander que escriba, así que espero leerlos pronto.

Gracias por leer.

CaocHatsune