Kagome recibió una invitación esa mañana para visitar a la emperatriz Irasue. Era de tarde y Sesshomaru ya estaba ahí. Se sorprendió de su llegada pues la última vez que lo vio le dijo que iba a estar fuera de la capital Sen, y sus guardias habían confirmado su salida.
— Sesshomaru...
Los frios ojos de la youkai se posaron en ambos príncipes inclinados hacia ella para despedirse. Una ira burbujeante quemó su sangre.
— Este Príncipe será honesto con sus palabras. La madre no debe molestar a la segunda princesa de Edo, es un importante aliado de este Príncipe.— Viendo que Irasue quería refutar agregó: — El hijo ya es mayor y puede manejar sus propios asuntos. La madre imperial no debe preocuparse por nada.
Luego de eso chasqueó sus dedos y Ah arrojó tres cuerpos al lado de su amo. Eran guardias oscuros. Irasue los reconoció muy bien. Su rostro se volvió ceniciento.
— Este Príncipe escoltará a la segunda princesa. La residencia de este Príncipe está de camino. He devuelto a la madre imperial algo que había perdido.
Kagome reverenció a la youkai y salió detrás de Sesshomaru. Se sentía aliviada. Desde que recibió la invitación hizo que Uh se comunicará con Ah y Sesshomaru estuviera al tanto de los planes de su madre.
Suspiró de alivio, Sesshomaru no la había abandonado.
— Todo por una simple humana...— dijo en un suspiro la youkai. Una mirada melancólica y resignada brillaba en sus puros ojos dorados.
*
Esa noche después de bañarse y cambiarse Sesshomaru visitó la habitación de Kagome. Kagome tenía la apariencia de alguien listo para dormir. Toda la habitación tenía aroma a rosas y leche.
Sesshomaru tomó asiento en un sofá y observó a la joven en bata de seda blanca. La chica al verlo primero frunció el ceño y luego caminó detrás de la pantalla divisoria. Al salir un abrigo color cereza con patrones de flores de loto la cubría. Casualmente sacó un pergamino al cual le susurró un encantamiento y luego lo tiró a la pared.
— ¡¿Qué hace aquí el príncipe heredero?!
El youkai arqueo una ceja. O Kagome se estaba acostumbrado a su presencia, o estaba demasiado cansada, o podía ser que ese humano fuera lo suficientemente bueno para hacer que ella moderara su tono.
— ¿Así agradece la princesa a este aliado por salvarla?
La chica tomó lugar en el sofá frente al youkai. Los ropajes negros del youkai contrastaba con su larga melena plateada.
De prontoel youkai se puso de pie y caminó hasta la ventana. Dudaba de hablar con la chica sobre untema tan delicado. Pero su descubrimiento podía iniciar una guerra y más que eso la ruptura de su alianza. Él no quería perder su vínculo con Kagome.
— Supongo que el Príncipe heredero viene por más que solo las gracias de esta princesa.
Una imperceptible sonrisa apareció en labios del platinado.
— Este Sesshomaru quiere algo más que sólo una alianza contigo, Kagome.
Los adormilados ojos azules de pronto brillaron con sorpresa. ¡¿Qué era más fuerte que su alianza con ella?! ¿Tal vez una alianza con el emperador? ¿O con Souta?, aunque Souta apenas tenía veinte años, todavía tenía mucho que aprender. Además desde el día de la cancelación del matrimonio Sesshomaru no ha interactuando con la familia imperial de Edo, salvo Kikyo...
— Regresaré a Edo después de año nuevo. Cualquier alianza formal debe discutirse antes con el padre imperial. — dijo la chica luego de pensarlo.
— Este Príncipe irá contigo a Edo.
Dicho esto se colocó a un lado de la ventana y antes de saltar dijo a la chica: — La princesa sólo debe esperar pacientemente.
*
Kagome lo vio irse sin entender mucho, pero el sueño la estaba venciendo y no se molestó en tratar de descifrar las palabras del youkai. Muy dentro de ella pensó que un matrimonio político era más fuerte que una simple alianza, pero sólo se burló de ello un poco y lo arrojó al fondo de su mente.
El youki voló por los cielos de forma tranquila, en su mente ya ha trazado un plan. Al llegar a su residencia lo primero que hizo fue llamar a su asistente de confianza.
— Jaken.
El pequeño youkai verde corrió con todo lo que sus cortas piernas podían al estudio. La presencia de su amo estaba por toda la resistencia.
— Llamó usted, Amo.
— Prepara trescientos cofres de regalos esposales y envíalos por lotes de cien, con cien guardias ocultos y cien soldados de élite. Envía cada lote los primeros tres días de los próximos tres meses.
Jaken olvidó respirar. ¡¿Regalos esposales?! ¡¿300 cofres? En bodas de príncipes lo más que se ha enviado son 150 cofres y eso es ser muy generoso. En la boda de InuYasha 90 cofres siguieron el cortejo nupcial. Pero más importante ¡¿Quién era la dama?!
— A... Am... Amo Sesshomaru, ¿Quién e—, una bota presionó la cara del youkai sapo.
— Este Príncipe quiere un reporte para hoy.
—Shii... Aoo... —respondió desde debajo de la bota.
De una patada Jaken salió del estudio a cumplir el pedido de su amo. Miles de dudas lo asaltaban pero no podía permitirse hablar frente a su amo. Ya después indagaria un poco con uno de sus guardias.
— Royakan.
— Si, maestro.
— Lleva mi carta a Edo, advierte mi llegada y prepara una resistencia. Llevar tantos cofres tomará un mes de camino, pero si se viaja en solitario toma sólo quince días.
Sesshomaru se sentó a escribir y después dio la carta al youkai lobo. Ya sabía quien era la chica que su amo deseaba. Él tenía miedo de esa chica, un ligero aroma a sangre la cubría, ese aroma se mezclaba con su olor a flores. Ella era igual que su amo, lo que Royakan no había descubierto era cuanto.
El youkai vio con satisfacción a su gente moverse. Pero al ver el sobre en su escritorio con el reporte de su espía sintió un gran dolor de cabeza.
— Ah.
— Si, Amo.
— Vigila a Kikyo y a su hijo, tráeme la sangre del muchacho, pero que nadie descubra que este Príncipe está detrás de todo.
Ah dudó un poco antes de preguntar a su amo y señor.
—¿El maestro duda del reporte enviado por kaijimbo?
—Kaijimbo no tiene los sentidos de un inuyoukai, para saber la verdad basta con olfatear directamente la sangre.
Ah se inclinó y desapareció. El descubrimiento fortuito de Kaijimbo podía iniciar una guerra con Edo y Sengoku. Peor aún, una separación entre él y Kagome.
