Ya habían pasado algunas semanas desde que Sen llegó a Konoha y la vida en la aldea se había trastocado. Los hombres de la aldea inundaron la oficina de la hokage con solicitudes para tener una audiencia con la chica, cada una más ridícula que la anterior. Desde las familias más prominentes hasta aquellos que no pertenecían a ningún clan, todos esperaban tener una oportunidad para verla de cerca.

"Con permiso" Kakashi entró a la oficina con unas carpetas bajo su brazo.

Desde que Tsunade le había pedido que no volviera a visitar a Sen, había cumplido a cabalidad; pero cada que tenía que entrar a la oficina lo hacía arrastrando los pies. La Hokage había sido enfática en decirle que ella no deseaba verlo y que dada la situación, la estabilidad emocional de la chica era primordial.

"¿Quieres tomar unos días de descanso o piensas seguir en tu racha de misiones?" Tsunade tomó la carpeta sin mirarlo, continuó pasando hojas de un lugar a otro en su escritorio.

"Esta vez paso. Creo que llevé mi espalda a su límite." Estiró los brazos sobre su cabeza para alinear sus vértebras. "¿Qué pasará con ella?"

Tsunade levantó la vista lentamente y lo miró de arriba abajo. "Es un peligro en potencia para la aldea. Así lo determinó el concejo."

Kakashi apretó sus puños a lado y lado de su cuerpo, Tsunade vio la tensión acumularse en sus hombros, pero lo ignoró. "Su presencia aquí nos hace blanco no solo del país del rayo sino de todos los que quieran hacerse con ese poder." La hokage se levantó y caminó hasta él. "Me recuerda a cierto rubio terco." La risa de Tsunade invadió la estancia y Kakashi aprovechó el momento para relajar su espalda contra una pared cercana.

"Su padre quiere recuperarla y cómo hokage he logrado persuadirlo hasta cierto punto, pero no sé cuánto más podré sostener esto." Tsunade llevó sus dedos a su frente para deshacer el dolor de cabeza que comenzaba a formarse. "Debemos estar listos para enfrentar a cualquiera que se atreva a venir por ella." Se acercó a él y puso su mano sobre su hombro. "Cuento contigo."

Camino a casa el ninja peliblanco pasó por la residencia del Hokage, donde sabía que se hospedaba Sen. Pasó los ojos por las ventanas, esperando verla asomada, sin éxito siguió su camino.

"¡Kakashi!" Se giró sobre sus talones y vio a Asuma trotar hasta él. "¿Has estado evitando Konoha? Hace cuánto no te veía."

Èl se encogió de hombros mientras su amigo le seguía El Paso. Metió las manos en sus bolsillos y respiró profundo mientras escuchaba al jonin hablar animadamente. Siempre había existido entre los dos una comodidad natural, en la que Asuma hablaba sin parar y Kakashi escuchaba atentamente.

"Vamos a casa a cenar, Kurenai también tiene deseos de verte." Estuvo a punto de rechazar la oferta pero de un manotón en la espalda su amigo lo hizo desistir.

"No puedes negarte, digas lo que digas."

*

"Entiendo... entonces ¿la chica está molesta y no quiere verte?" Aún no entendía cómo había llegado a esta situación, pero como siempre la pareja más famosa de Konoha hallaban la manera de sacar información concerniente a la vida amorosa de los demás. Era como si por el hecho de tener una relación exitosa, se sentían con autoridad para aconsejar al resto de incautos.

"En fin... he estado de aquí allá para evitarla." Kakashi se inclinó hacia delante para tomar otro dango de los que Kurenai había preparado, pero la kunoichi golpeó su mano antes de que pudiera tomarlo.

"Nada de en fin... a veces me pregunto cómo pueden ser tan densos." Le lanzó una mirada acusatoria a Asuma, quien casi se ahoga con una bocanada de humo que acababa de aspirar. "No creo que esté molesta contigo, solo que verte le recuerda a aquellos que murieron."

"Concuerdo con eso." Asuma recuperó el aliento luego de un par de carraspeos y señaló a Kakashi usando su cigarro. "Solo necesita tiempo para superar su trauma."

"¿Es cierto todo lo que dicen? Que es la criatura más bella del universo." Había un ligero tono desdeñoso en el tono de voz de la kunoichi.

Kakashi cerró los ojos y echó la cabeza hacia atrás. Intentó recordar el rostro de Sen, dibujando en su mente cada centímetro de su piel. "Es como el mejor sueño que haya tenido." Cubrió su rostro con ambas manos dejándose vencer por el cansancio.

Asuma y Kurenai intercambiaron miradas preocupadas. Nunca habían visto al ninja de esta manera, su naturaleza estoica siempre lo mantuvo al margen de lo sentimental. Habían presenciado varios encuentros nocturnos en los que se despedía tomado de la mano de alguna chica, pero esto solía durar unas pocas noches.

"En fin... la vida sigue supongo." Levantó su rostro y vio a Kurenai levantar su ceja, visiblemente molesta por su actitud despreocupada.

"Habla tú con él, yo no puedo." Ella se levantó no sin antes volver a golpear la mano de Kakashi que persistía en su intento de comer otro dango.

"Ha estado un poco tensa estos últimos días." Asuma intentó cubrir su boca mientras susurraba.

"¡Te escuché!" Sintieron como la puerta de la nevera fue cerrada con más fuerza de la necesaria y ambos hombres se estremecieron.

Esperaron un tiempo prudente para continuar con la conversación, antes de que comenzaran a volar kunais en su dirección.

"Como tu amigo y compañero debo decirte que debes aclarar tu mente. Antes de tomar cualquier decisión, piensa bien si estás listo para esto." Asuma señaló a su alrededor. "Sé que en esa cabeza tuya entiendes lo que es apreciar y amar a alguien. Pero tienes demasiados demonios que vencer antes de lanzarte, no puedes llevarlos contigo y pretender ser feliz."

"Lo entiendo, pero estar con ella cada día se ve más lejano... el concejo no dejará que nadie la vea. Presiento que será una prisionera en una jaula de cristal." Kakashi reclinó sus brazos sobre el sofá mientras estiraba las piernas. "Aunque ella y yo superáramos toda esta basura, nunca estaríamos al mismo nivel."

"Haz lo que quieras, pero no me digas que no te avisamos." Asuma apagó su cigarrillo contra el cenicero en la mesa del centro y el jonin frente a él lo tomó como su señal para marcharse.