Hola, gracias sus reviews me animan mucho a seguir escribiendo!
En los días siguientes Catra se dio cuenta que algo raro había con Adora, al principio que regresó ella parecía la misma, pero prontamente notó extraños comportamientos en ella. La joven rubia a veces no la escuchaba cuando le hablaba o se mostraba con la mirada perdida, como si estuviera lejana. E inclusive parecía haber perdido memorias de su pasado con ella, o también llega a olvidar algunas cosas que hace.
Catra se mostraba preocupada no entendía qué es lo que le pasa a su rubia, más decidió no decirle nada a Glimmer pues pensó que quizás el haber regresado tan de repente fue el causante, Adora tal vez necesitaba descansar.
Luego de que unas semanas pasaron las dos mujeres alcanzaron sus 5 meses de embarazo, ese mismo día Perfuma visitó Luna Brillante junto con su novia Scorpia, las visitantes fueron invitadas por la Reina Glimmer.
En la habitación de las futuras mamás, Catra estaba probándose un vestido rojo que hace poco había comprado, se paró de lado frente al espejo, posando, viendo que el vestido le quedaba muy bien, su adquisición le llegaba de largo más arriba de las rodillas, es corto, y amplio para dejar espacio para su barriga que cada día se hace más notoria, el vestido se sostiene de sus hombros gracias a sus dos finos tirantes, el escote es recto, en fin es muy bonito, y la felina cree que usado por ella luce mucho mejor.
Catra esta vez decidió dejar su cabello suelto y rebelde, colocó de complemento una corona delicada de color dorado que pasa por su frente hacia su cabello, muy parecida a la de Adora, pero la de ella tiene una gema verde.
Esta vez no trae zapatos desde hace una semana que los considera muy cansados, prefiere usar los cubre pies de tela que usaba antes, pero estos son cortos y hacen juego con su vestido.
La gatita mira a la silla que está a un lado, ahí está el vestido de Adora que espera a ser usado, es el mismo modelo que el que trae ella, la diferencia está en el color ese es blanco, últimamente su esposa prefiere bastante el color blanco.
En cuanto a Adora, ella sigue dormida, pese a que ya es un poco tarde, pero Catra lo sabe su esposa duerme mucho más últimamente, aunque en esta ocasión sí tendrá que despertarla porque Perfuma y Scorpia las están esperando.
Enseguida se acerca a la cama y se queda un momento frente a la mujer rubia, deteniéndose a observar la dormir, las sábanas las quitaron porque hace calor, de ese modo puede permitirse mirar enteramente la figura de ella, la pijama de Adora es una camisa grande que cubre a medio sus muslos, esta noche durmió sin su short debido a que le molestaba. Y Catra siente mariposas debido a que su esposa se ve muy hermosa.
A continuación la gatita se inclina para alcanzar la mejilla de la bella durmiente y besarla con delicadeza, Catra al acercarse y besarle la mejilla, puede percibir con su olfato el aroma de ella, el cual es su favorito y le encanta.
Finalmente Adora abre lentamente sus ojos azules, encontrando a primera vista a la felina.
Catra la mira con una suave sonrisa.
—Buenos días, dormilona—, la saludó con un tono de voz dulce.
Adora corresponde la sonrisa de la misma forma. E intenta levantarse.
—Déjame ayudarte, princesa.
—No, soy más pesada que tú, no quiero dañarte—, le responde la rubia.
—Eso es por tu altura, eres más alta.
Enseguida la mujer soldado se sentó sobre la cama. Y en seguida Catra puso su mano en el vientre de su esposa, acariciándola.
—Sí que el bebé ha crecido—, expresó encantada,—Es maravilloso este proceso, lo logramos gracias a Glimmer.
—¿Hmm?—, emitió Adora, de forma dudosa.
—¿Qué sucede, princesa?
—No es nada.
Adora le alejó la mano a Catra, y se puso de pie.
La felina frunció el entrecejo siguiendo con la vista lo que hacía la rubia.
Adora se sentó frente al tocador donde tienen otro espejo, y empezó a cepillar su cabello.
Catra se acercó de nuevo a ella.
—¿Quieres besarme?—, le preguntó Catra, sintiéndose con el ánimo bajo.
La rubia levantó la vista y la puso en el rostro desanimado de la otra.
—Estoy ocupada—, le respondió, secamente.
Luego volvió a ignorarla.
Esa acción hizo que algo dentro de Catra se encendiera, una chispa de molestia.
A continuación Catra agarró fuertemente a Adora por los hombros, forzándola a alzarse de la silla, pese a que Adora se quejaba, la obligó a ir hacia una pared.
—¡¿Qué te sucede?!—, le cuestionó, Adora, con el ceño fruncido, e indignada.
Catra sin decirle nada le plantó un beso de forma forzosa y brusca. Y Adora intentó alejarla, porque Catra la estaba lastimando con sus colmillos, la felina estaba tan estresada que no le importó morder a Adora.
Finalmente la mujer soldado logró quitarse de encima a la gata, terminó con su labio herido y adolorido, y un poco de sangre.
Catra sacó la lengua para lamerse la sangre que había alcanzado sus labios también, ese sabor rojo de Adora que había quedado en su boca.
—Te necesito, Adora, y tú estás ignorándome—, le dijo la felina, a modo de reproche.
—Eres una salvaje—, contestó, Adora, desaprobando toda esta situación.
—¡No lo soy!—, Catra de forma imprudente se lanzó de nuevo en contra de la rubia, intentando besarla otra vez, pero Adora no se lo permitía.
La mujer soldado sostenía con fuerza los brazos de la felina, mientras la otra luchaba por acercarse aferrándose.
Pero la paciencia de la joven rubia desaparecía.
—¡Date cuenta que no quiero besarte!—, le gritó de manera áspera y furiosa.
—¡¿Por qué?!
—¡No lo sé, sólo no quiero hacerlo!
La felina gruñe fuerte y le muerde la oreja a Adora, lastimándola otra vez.
—¡Aaah!, ¡Ya fue suficiente!
A su vez, sin haber sido necesario que Adora pronunciara una sola palabra apareció la espada de She-Ra en su mano.
Estaba colérica, y apretaba fuertemente la empuñadura de la espada. Así mismo transformó la espada mágica en unos grilletes.
Hizo un movimiento rápido en el cual logró llevar las manos de Catra hacia su espalda baja y ahí aprisionó las muñecas de sus manos con los grilletes, la dejó encadenada.
—Si sigues así vas a arruinar tu vestido.
Después de decir eso, Adora se dirigió nuevamente al tocador a continuar cepillando su cabello, y al momento de que se miró en el espejo pudo notar la sangre en su labio inferior, y en su oreja izquierda, emitió un sonido de fastidio pero no se preocupó ya que rápidamente usó el poder sanador de She-Ra a su favor.
Ahora era Catra la que se siente incómoda en esa posición, con las manos atadas hacia atrás.
La felina se quedó en un rincón de la habitación, se puso a razonar que lo que hizo estuvo mal y sintió que había fallado una vez más, en su mente no lograba entender por qué sigue equivocándose de esa manera.
Por otra parte Adora se metió a bañar porque no quería seguir tardando para ir a recibir a las invitadas que habían venido.
Luego de ducharse salió con una bata muy cómoda de lana. Y al mismo tiempo dirigió su mirada azul hacia Catra, quien estaba en ese mismo rincón, cabizbaja. Entonces decidió acercarse a ella.
De manera suave levantó el rostro de la felina, y le dio un beso dulce en los labios.
—Lo siento—, pronunció Adora,—No entiendo qué me sucede.
En ese mismo momento liberó a la gatita de las cadenas.
Pero Catra continuaba sin decir nada, y sin mirarla.
Adora al mirar la expresión deprimida en el rostro de ella, sintió mucha culpa dentro.
—Catra, perdóname-, le habló con suavidad y tristeza.—No quería hacerte sentir rechazada.
La gatita no decía nada, únicamente de sus ojos empezaron a brotar lágrimas, aunque lloraba en silencio.
—Catra, dime algo—, la rubia comenzaba a desesperarse,—No es todo mi culpa, tú te pusiste agresiva.
La felina parpadeó tristemente, sin parar de derramar lágrimas en completo silencio, como si estuviera reprimiendo todo su dolor.
—Catra, dime algo, tú no eres así.
De la nada Catra comenzó a respirar de forma inestable, más acelerada de lo normal, estaba hiperventilando.
—¿Catra?
Los ojos de Catra se pusieron en blanco así mismo que vino el desmayo.
Adora en cuanto se dio cuenta que la gatita se desmayaría, se preparó rápido para sostenerla y no dejarla caer.
La detuvo en sus brazos y tuvo que valerse de la fuerza de She-Ra para poder sostenerla, si no de otro modo no hubiera podido porque en este momento se encuentra en un estado muy delicado. Es ahí que Adora agradece ser ella la actual She-Ra.
Adora se puso a pensar en la situación de que no estaba convertida en She-Ra, pero es libre de usar un poco de su poder, aunque no todo, estaba midiendo la opción de cargar a Catra hasta la cama sin caerse en el camino, calculaba la distancia si bien no era mucha, pero en este momento le resultaba difícil cargar a Catra y llevarla al colchón. Y tampoco estaba dispuesta en poner en riesgo a Catra, ni al bebé, ni a ella misma, ni al bebé.
—Catra—, le llamó de manera suave por su nombre, con la intención de despertarla, esperando que escuchara su voz. Pero no dió resultados.
,—Catra, no puedo contigo, tienes que despertar—, le afirmó, sacudiéndola de forma considerada,-Catra.
La mujer rubia suspiró de a modo de resignación, y empezó a buscar de nuevo una manera para ayudar a Catra, ya que las dos no podían quedarse ahí sin moverse. Sobre todo si no sabe cuál es la gravedad del desmayo y si la gatita necesita atención especializada.
Finalmente se decidió por cargarla en sus brazos, si la levantaba lo suficiente no habría problema es igual que hacer ejercicio con unas pesas, eso pensó.
—Con mucho cuidado—, se dijo así misma,—Vamos, Adora, sí puedes.
Levantó uno de los brazos de Catra pasándolo hacia su espalda, después ella misma se inclinó flexionando las rodillas para cargar todo el peso de impulso sobre sus piernas. Y se animó a levantarla usando únicamente la fuerza de sus antebrazos, para evitar así golpearse así misma.
—¡Arrgh!
Tuvo que gritar mucho para liberar fuerza y poder cargarla de esa manera, y una vez la tuvo más arriba ahora si pudo pegarla más a su cuerpo, la juntó a su pecho, y con la misma fuerza de sus brazos inició para avanzar.
Deseaba fuertemente poder correr, pero sabía que si lo hacía corrían riesgo de caerse las dos, así que lo hizo de la manera complicada, avanzando lenta y cuidadosamente.
De modo que sudando, sufriendo y casi llorando, Adora consiguió dejar a Catra en la cama.
La rubia podía jurar que casi sentía desmayarse por el esfuerzo que hizo, tuvo que apoyarse en uno de los costados de la cama para ponerse a respirar, y recuperar su aliento.
Luego de unos minutos de recuperación la rubia dirigió su mirada hacia Catra.
Decidió entonces checar cómo se encontraba, miró que algunos cabellos estaban fuera de su lugar sobre el bonito rostro de la felina, y enseguida acercó su mano para delicadamente apartar de su rostro esos cabellos rebeldes. Al momento acarició lentamente la cara de Catra, sintió un placer enorme.
Adora llevaba tiempo sin entender bien lo qué le sucedía a su cabeza, había veces en las que deseaba estar con Catra, y otras en las que deseaba que estuviera lejos de ella.
—¿Cómo es que tú y yo estamos juntas?—, cuestionó Adora a esa dormida Catra,—Sé que el día que desperté te dije que te quería, pero… No recuerdo por qué dije eso, es como si no te conociera, ni a ti ni a nadie…
La rubia se alejó un poco y miró por la ventana a las aves que pasaban volando en ese mismo momento.
—Me preocupa mi propio comportamiento—, expresó mientras miraba a las aves,—¿Qué me estará sucediendo?—,suspiró.
Continuará….
